¡Hola de nuevo! Ya me tienen aquí haciendo esfuerzos sobrehumanos para actualizar este fic, ya que es este preciso instante de estar escribiendo estas líneas estoy muy cansada. Mi horario de trabajo es nefasto, pero debo seguir si es que quiero entrar a la universidad que deseo (es algo co$to$a XD)

Bien, quiero agradecer infinitamente a TODOS los que me leen y me dejan sus reviews, espero que no dejen de hacerlo.

Este capitulo creo que será el mas largo que he escrito, eso es porque abarca lo que normalmente serian dos, pero no encontré una parte interesante donde pudiera interrumpirlo, aun así creo que fue mejor dejarlo como quedo, además ustedes se lo merecen. Espero que les guste.

¡Hasta la próxima actualización!

Cap 8- Celos

Ed quedo pasmado ante tal petición y pronto ya no pudo contener su furia.

-¡Tienes que estar bromeando!-

-Nunca había hablado más en serio-

-¡Estas loco! ¡No pienso hacer eso!-

-Pues entonces no esperes nada de mí y sigue conformándote con mis "limosnas"-

-¡Jamás debí confiar en ti! ¡Eres un desgraciado! ¡Te odio!-

El joven abandono el lugar tan pronto como pudo. Estaba muy enojado. Subió a su auto y fue en busca de su confidente.

Llego al edificio donde vivía Mustang y se apresuro a llegar al departamento, tocando el timbre desesperadamente.

Roy se sorprendió ante tanta insistencia. Estaba seguro de que debía tratarse de algo urgente. Abrió la puerta y se encontró con el rubio algo agitado, así que lo invito a pasar.

-¡Siento que me lleva el diablo Roy!-

-Tranquilo. Dime, ¿ahora que ocurrió?-

-¡Mi padre me dijo otra más de sus estupideces!-

-Ya te dije que te calmes. Así no voy a poder entenderte-

El joven tomo asiento y poco a poco fue controlando su rabia, después continuo hablando.

-¿Sabes que ahora se rehúsa a darme mi parte de la empresa?-

-Pero se supone que ustedes tenían un trato-

-Y así era, pero ahora me acaba de poner otra condición-

-¿De que se trata?-

-¡Quiere que tenga un hijo con Winry!-

Edward se inclino hacia delante recargando en sus rodillas sus codos y hundiendo sus dedos en su cabello. Acababa de desahogarse y ahora ambos estaban en silencio.

Mientras tanto, Roy asimilaba lo que su amigo le había contado, su expresión se mantenía tan tranquila como de costumbre. Ahora buscaba la forma de dar consuelo al rubio.

-Dime Ed, ¿Qué piensas hacer?-

-No lo se. Me es muy difícil pensar-

-¿Te das cuenta de que todos tus planes se pueden venir abajo?-

-¡Ya se! Pero no quiero traer un hijo al mundo solo por un capricho de mi padre-

-Tu mismo te ahogas en un vaso de agua. Yo creo que tener hijos es algo muy normal en un matrimonio, además tú amas a tu esposa, así que no veo el inconveniente-

-De sobra sabes que mi matrimonio no es normal y prospero-

-¿Y acaso has hecho algo para cambiar esa situación?-

-Hablas como si todo fuera tan fácil en la vida, pero no es así. Ya quisiera verte en mi lugar-

-Al menos trataría de no ser tan idiota y cobarde-

-¡Cállate! ¡Yo no soy un cobarde!-

-¿Ah, no? ¿Entonces porque no puedes arreglar de una vez por todas las cosas con Winry? ¿Qué es lo que te detiene?-

Edward cerró los puños y murmuro una maldición. Sabía que todo eso era verdad. Le temía al rechazo de esa mujer. La amaba tanto que estaba seguro de que no podría soportarlo, por eso prefería callar sus sentimientos.

Con una ira aun más evidente, el rubio se disponía a terminar su visita.

-Creo que esta vez ni siquiera tú pudiste comprenderme-

El joven de cabello negro solo pudo ver como Ed se marchaba. Quiso detenerlo, pero desistió al verlo tan alterado. No era el momento adecuado, ambos necesitaban reflexionar.

Roy suspiro cansado. Le hacia sentir mal el hecho de haberle gritado, pero en ocasiones esa era la única manera de hacerlo razonar.

Por ahora no podría hacer nada, así que prefirió calmarse y seguir con los últimos preparativos de su boda.

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El rubio conducía su auto sin rumbo fijo. No tenia idea de donde ir. Tenía mucho que pensar, pero Winry no dejaba de ocupar su mente. La sola idea de involucrarla en el plan de su padre lo hacia sentir miserable. Encontrar a su madre era algo que deseaba con toda su alma, pero no estaba dispuesto a utilizar a la chica.

Las palabras de Hohenheim seguían también en su cabeza, en el fondo, la idea no le desagradaba tanto. Su esposa le parecía una mujer sumamente hermosa, y más de una vez había deseado hacerla suya. ¿Acaso lo que en realidad le molestaba era el hecho de que no podía hacer el amor con ella?

Edward se molesto con el mismo por esas ideas. Paso mucho tiempo reflexionando. Estaba tan concentrado en sus problemas, que no se dio cuenta de que el sol se había ocultado horas atrás, miro su reloj y pudo ver que ya era algo tarde. Decidió que era tiempo de volver a su casa.

No esperaba encontrar a nadie despierto. Abrió la puerta con cautela, y para su sorpresa, Winry aguardaba por el en el recibidor.

-¡Ed! ¡Que bueno que llegaste! Estaba preocupada-

-No veo porque tengas que estarlo. Sabes que estoy trabajando- contesto el aludido tratando de sonar lo mas seco posible.

-Si, lo se, es solo que no avisaste que llegarías tarde-

-No tengo que darte detalles de todo lo que hago. Además ni siquiera yo lo sabia-

La chica bajo la mirada. Estaba desconcertada ante esa actitud.

-Disculpa si te molesto. Voy a calentar tu cena-

-No es necesario, no tengo hambre-

Ella observo a su esposo unos segundos. Vio como este se recostaba con cansancio sobre el sofá y con sus manos masajeaba sus sienes. No hacia falta que le dijeran que Edward no había tenido un buen día.

-No es bueno quedarse callado cuando algo te angustia, por eso es mejor confiárselo a alguien más-

-Jamás he necesitado de nadie. Yo mismo puedo resolver mis problemas-

La rubia solo negó con la cabeza mientras sonreía tristemente. Le parecía increíble que ese hombre llegara a ser tan orgulloso, aun cuando no podía ocultar que algo le estaba preocupando

-¿Por qué no intentas confiar en mí?-

El semblante del joven cambio de molestia a tristeza. Esa mujer era tan dulce y bondadosa. Pero no quería tenerla al tanto de sus conflictos, y menos cuando estos la involucraban involuntariamente.

-Escucha, yo no creo merecer esa consideración que tanto me tienes. Entiende que no soy tan amable como crees-

El muchacho tomo sus cosas y abandono su asiento. Se disponía a ir a su habitación. Iba a mitad de la escalera cuando se detuvo.

-Roy se casa este sábado. Solo te estoy avisando que iremos-

Con dolor, Winry lo miro marcharse. La afligía no haber podido hacer nada por el, pero Ed siempre era así de distante. ¿Seria posible que algún día la distancia entre ellos fuera nula?

La joven apago la luz del recibidor y subió a su recamara.

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Por fin había llegado el día de la boda. Winry se alistaba para la ocasión. Se puso un vestido largo de tirantes color rojo, y zapatos altos del mismo color. Dejo suelta su larga cabellera, la cual cubría casi toda su espalda. Uso poco maquillaje, solo trato de poner especial atención en los labios.

La chica se veía en el espejo, había quedado satisfecha en su tarea de embellecerse, esperando así ser del gusto de su esposo. Esa idea la hizo avergonzarse, aunque eso era completamente cierto. Al terminar con su arreglo salio de su habitación.

En el pasillo encontró a Ed. Ninguno de los dos se dirigía la palabra. El rubio quedo embelesado viendo a esa mujer. La encontraba tan hermosa que despertaba sus deseos de hacerla suya, pero su lado cuerdo se lo impedía.

Winry también poso su vista en el. Esperaba algún halago del hombre que tenia en frente, pero eso no se dio, aun así quedo bastante complacida al notar como el la miraba.

Ella también quedo cautivada ante la imagen del muchacho, quien vestía un traje negro que le hacia ver elegante y varonil. Simplemente le quedaba a la perfección, excepto por un pequeño detalle.

Edward se sintió intimidado al ver que su esposa se acercaba a el. La joven llevo ambas manos al cuello de Ed, mientras este se tensaba ante ese tacto. Pronto supo el porque de esa acción, la chica estaba acomodando su corbata. El rubio hizo un gesto de molestia mientras llevaba una de sus manos a la frente.

-¡Ah! Lo siento, es que no soy bueno para esas cosas-´

Winry soltó una risita mientras continuaba con lo que hacia. Una vez que hubo terminado ambos se separaron. El joven nuevamente se había ruborizado y trato de ocultarlo dándole la espalda a la chica.

-Por lo que veo ya has terminado de arreglarte. Si es así, vamonos ya-

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Hohenheim se encontraba solo en su oficina. Todos sus empleados se habían retirado ya, pero el seguía ahí revisando algunos documentos. De pronto escucho el teléfono sonar.

-¿Diga?-

-Buenas noches señor Elric. Soy yo otra vez-

El padre de Edward palideció al escuchar la voz del otro lado del auricular.

-¿Ahora que demonios quieres?-

-De sobra lo sabe-

-¡Ya te dije que no vas a conseguir nada de mí!-

-Déjeme decirle que estoy siendo muy paciente, pero todo tiene un límite-

-¡Idiota! ¡No sabes con quien te metes! ¡Te advierto que si continuas te puede ir muy mal!-

-Señor, sus amenazas me tienen sin cuidado. Además, si usted atenta contra mi, todo se sabrá, téngalo por seguro-

-¡Infeliz! ¡No vas a lograr chantajearme!-

-Yo no lo vería de esa forma. En realidad lo que le estoy pidiendo es muy razonable. O dígame, ¿para usted cuanto vale mantener esa imagen de hombre intachable que tiene ante la sociedad? Apuesto a que no le agradaría que su hijo se enterara de la verdad. Le sugiero que lo piense-

-¡Deja de molestarme estupido! ¡No pienso aceptar y es mi ultima palabra!-

Hohenheim colgó bruscamente el teléfono. Esa llamada lo había puesto bastante nervioso. Increíblemente, esa persona lo hacia temer.

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Mientras tanto, aquel extraño sujeto sonreía triunfante. Había descubierto que, después de todo, ese hombre también tenía miedos y debilidades. Pronto lo haría ceder, lograría vencer al orgulloso Hohenheim Elric.

Iba a poner el teléfono en su respectivo sitio, pero se detuvo.

-Ahora recuerdo que tengo otra llamada que hacer-

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Ed y Winry llegaron al salón donde se llevaría a acabo la ceremonia. Era poca la gente que había reunida. Roy aun no se encontraba al pie del altar, por lo que el rubio dejo a su esposa en un asiento mientras iba en busca de su amigo, a quien encontró después de revisar varias habitaciones del lugar.

Mustang andaba en círculos con ansiedad, se detuvo al ver que la puerta se abría y sonrió al ver de quien se trataba.

-¡Hola! Sabía que vendrías-

-No iba a fallarte en este día tan importante-

-Lo se, muchas gracias. Escucha, quiero decirte que lamento lo del otro día-

-No tienes que disculparte. Después de todo, lo que dijiste era verdad-

-Pero no fue la manera correcta de decírtelo, pero me exalte al verte así. Tú sabes que yo me preocupo mucho por ti-

-Lo entiendo, es solo que esto es muy difícil para mí. Jamás me había enamorado de esa manera y sinceramente no se como actuar. Estoy confundido-

-Lo único que yo puedo aconsejarte es que trates de seguir el impulso de tus sentimientos-

-Tal vez lo intente. Pero dime, ¿tu como te sientes?-

-Bastante nervioso-

-¿Acaso el intrépido Roy Mustang tiene miedo?-

-Pues tengo que aceptar que si-

-Bien, vamonos antes de que te arrepientas de tu decisión-

-Tonto, eso nunca-

Ahora ambos jóvenes salían riendo de aquel sitio.

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Después de unos minutos la novia llego. Caminaba hacia el altar del brazo de su padre. Los ojos de Roy se iluminaron al verla. No había mujer mas bella en el mundo para el.

Riza no podía evitar esa sonrisa en su rostro. El sueño de casarse con el hombre que amaba se estaba cumpliendo.

Se tomaron de las manos y se dirigieron miradas llenas de dulzura. Así permanecieron durante toda la ceremonia. Al finalizar, la pareja unió sus labios en un beso.

La celebración dio inicio, y aunque eran pocos los invitados el ambiente era bastante agradable y animado.

Desde su mesa Winry veía a la feliz pareja sin poder evitar sonreír tristemente. Su dicha era de verdad envidiable, se notaba que se amaban, tanto como ella a Ed, mas sin embargo su situación no era nada parecida. La rubia suspiro candada mientras dirigía su vista a otro punto.

Pudo ver a un matrimonio de mediana edad, quienes a pesar del momento no mostraban alegría en sus rostros. La chica pudo notar el parecido de aquel señor con Roy y sintió curiosidad, por lo que se dirigió a su esposo.

-Ed, esas personas, ¿son los padres de Roy?-pregunto ella señalándolos con la mirada

-Así es-

-No parecen muy contentos-

-Es porque ellos no deseaban que el se casara-

-¿Por qué no?-

-Veras, Riza proviene de una familia humilde. Hace un par de años ella entro a trabajar como secretaria del señor Mustang y así fue como Roy la conoció. Me dijo que había sido amor a primera vista pero yo me imagine que se trataba de otra de sus tonterías. Entonces el comenzó a pretenderla, pero solo recibía el rechazo de Riza. Me di cuenta de que aquello iba en serio al ver que el no paraba en su intento por conquistarla a pesar de todas las negativas que había recibido, hasta que un día logro convencerla. Los padres de Roy se opusieron a esa relación y trataron de comprometerlo con una mujer de nuestra clase social. Fue entonces cuando el se revelo, abandono la casa de sus padres y corto todo lazo de comunicación con ellos, pero lo quieren demasiado y no podían soportar su desprecio, por lo que tuvieron que aceptar el noviazgo y también el hecho de que deseaban casarse, pero aun no están conformes. Roy espera que algún día lleguen a aceptarla-

-Me parece increíble que aun haya personas a las que les importa tanto la clase social- agrego Winry mientras bajaba su mirada, la cual reflejaba cierto dolor.

Ed estaba algo desconcertado por ese comentario y más por el semblante nostálgico de su esposa. Estaba a punto de cuestionarle el por que de esa actitud, cuando sintió la calidez de unas manos cubriendo sus ojos. Palpo un poco, tenia la curiosidad de saber de quien se trataba. Una vez que esa persona le permitió ver de nuevo, el rubio se encontró con una sorpresa.

-¡Rose! ¡Eres tu!-

-¡Que gusto verte Ed! ¡Ha pasado mucho tiempo!-

-Es verdad, pero dime, ¿Qué haces aquí? Creí que seguías viviendo en Canadá-

-Regrese hace dos días y casualmente me encontré ayer con Roy. Me dijo que iba a casarse y me invito. Y por eso estoy aquí-

-Pues me da gusto verte después de todos estos años-

-A mi también Ed-

Winry observaba silenciosa la escena. Se sentía ignorada y eso hizo que comenzara a enfadarse, pero más por el hecho de que esa mujer trataba a su marido con tanta confianza. Fue entonces cuando sutilmente hizo un pequeño sonido, esperando ser notada por esos dos. Rose se sintió intrigada por la presencia de la rubia.

-¿Quién te acompaña Ed?-

-¡Ah! Ella es Winry Rockbell, es mí...-

-Soy su esposa- respondió rápidamente la aludida

La morena no pudo ocultar la sorpresa que le provoco la noticia. Estaba realmente impactada, pero hizo un esfuerzo por sonreír.

-¡Vaya! Roy no me comento nada, pero los felicito. Me da gusto conocerte, mi nombre es Rose-

Winry tuvo que controlar su temperamento y fingir amabilidad. Esa mujer no le había agradado para nada.

El ambiente se sentía pesado, podía notarse la hostilidad en la mirada de ambas mujeres. Rose no deseaba alejarse, ya que tenia a Ed cerca, aunque la situación no era muy agradable, por lo que busco la forma de estar con el a solas.

-Vamos a bailar un poco Ed. Claro, si es que tú esposa esta de acuerdo-

-Aunque no lo este, yo no acostumbro pedir permisos. Vamos-

La rubia enfureció mas ante esa respuesta de Edward. Ella estaba totalmente dispuesta a oponerse, pero su esposo ni siquiera pidió su opinión. Lo vio marcharse a la pista de baile con esa chica.

El muchacho sostenía a la morena por la cintura, mientras que esta mantenía sus brazos en los hombros de el. Ambos se movían lentamente al ritmo de la música.

-Espere mucho tiempo para volver a verte. Te extrañe mucho- dijo Rose en voz baja y con tono triste -No entiendo por que Roy no me dijo nada-

-Estoy seguro de que no quería preocuparte en ese momento. Además eso me correspondía a mí decírtelo-

-Me fui lejos para poder olvidarte, pero créeme que me es imposible. Si hubiera sabido que te casarías hubiera regresado para luchar por ti-

-Rose, estoy aquí contigo ahora porque quería dejar en claro todo. Ya es tiempo de que olvides lo que hubo entre nosotros. Los dos éramos jóvenes, eso no iba a funcionar, y no olvides que yo no te amo como tu a mi. Sabes que te quiero, pero no de la forma que tu esperas-

-Lo se, pero es que tu siempre has sido reservado en tus sentimientos y no creí que pudieras encontrar a una mujer que realmente te entendiera y te amara como yo. Jamás me imagine que lograras abrir tu corazón a alguien más. Pero Ed, ¿de verdad la amas?-

Edward callo durante unos segundos mientras su amiga le dirigía una mirada interrogativa.

-La amo...más que a mi propia vida- respondió el rubio con seguridad

Rose sonrió tristemente para después abrazar al muchacho. Se aferro fuertemente a su pecho, no deseando separarse de el. Algunas lágrimas salieron de sus ojos a pesar de que se esforzó para que no fuera así.

Paso un rato antes de que se apartaran. La joven estaba ya un poco mas serena y reflejaba tranquilidad.

-Si esa es tu decisión voy a respetarla. Yo me conformare con verte feliz-

La morena acaricio dulcemente una de las mejillas de Ed. Después de despedirse se alejo de el.

El muchacho regresaba al lado de su esposa, a quien encontró enfadada. Había presenciado desde lejos toda la escena.

Winry guardo compostura. No era ni el momento ni el lugar para estallar en furia, tuvo que soportar esa rabia que la estaba matando.

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El joven matrimonio regresaba a su casa después de la velada. Después del "incidente" no habían vuelto a dirigirse la palabra.

El rubio la miraba de vez en cuando, creía saber el porque de su enojo, y le parecía algo absurdo de su parte.

Llegaron a su hogar y ella se apresuro a subir las escaleras. Ed la siguió y logro alcanzarla en el pasillo, antes de que lograra entrar a su habitación. La tomo de un brazo para detenerla, Winry lo miro con rencor por esa acción, pero aun así, de su boca no salió ningún reclamo. El joven termino perdiendo la paciencia.

-¿Me quieres explicar que demonios te pasa?-

-¿No te parece algo cínico de tu parte preguntarlo? Creo que tu y tu amiguita se estaban divirtiendo mucho ¿no?-

-No entiendo tu tonta actitud. Como ya lo dijiste, ella solo es mi amiga-

-¡No soy estupida para no darme cuenta de las cosas! ¡Ella esta enamorada de ti!-

-¿Y que si así fuera?-

-¡Yo soy tu esposa!-

-¡Tu y yo no somos nada! ¡Lo único que nos une es un papel! ¡Deja de actuar como si yo te importara!-

-¡Pues te guste o no, así es! ¡Me importas demasiado!-

Edward se sorprendió por las palabras de la rubia. No lo esperaba y le costaba trabajo creerlas. En ese momento lo invadió una extraña mezcla de sentimientos.

Necesitaba escuchar esa frase para decidirse.

El muchacho miro a la chica fijamente, estaba ruborizada y trataba de esconder su rostro. Ed mantenía su vista en ella mientras se acercaba cada vez mas, intimidándola. Finalmente la acorralo contra la pared, la tomo por la cadera y la beso salvajemente, sin que ella pudiera evitarlo.

Winry trataba de separarse, pero el la sujetaba fuertemente de la nuca con su otra mano para impedir que se alejara. La joven seguía resistiéndose, pero no tardo mucho en ceder. Abrió su boca permitiendo que la lengua de su marido entrara. Ahora ella también estaba correspondiendo.

El aire comenzó a faltarles, así que se apartaron. Edward pudo ver que la chica estaba aun más sonrojada y respiraba con dificultad. La tomo de las mejillas y la acercaba nuevamente hacia el. Volvieron a unir sus labios, pero esta vez de una manera más tranquila y tierna.

Las manos de la rubia se posaron en el pecho del muchacho, mientras disfrutaba de aquel roce de sus bocas.

Ed se dejaba guiar por sus sentimientos, mientras que los besos y caricias se hacían cada vez más exigentes y apasionados. Pronto abandono los labios de Winry para comenzar a descender por su cuello, mientras retiraba lentamente los tirantes de su vestido y acariciaba sus hombros desnudos.

La chica suspiraba por el placer que su esposo le hacia sentir. Lo amaba y gozaba de esas demostraciones de afecto, pero por su mente pasaron algunos pensamientos. Sabía donde terminaría todo si no se detenían. Su semblante reflejo temor, después empujo bruscamente al joven, alejándolo de ella.

-¡Basta Ed!-

El aludido se sintió molesto por la interrupción. Creía estar seguro de que ella también deseaba lo que había sucedido. Iba a reclamarle, pero se mintió impedido al notar ese miedo en ella.

Ed se disculpo y dio media vuelta rumbo a su recamara. Winry permaneció un rato mas en el pasillo. Seguía nerviosa y se abrazaba a si misma, mientras unas lagrimas amenazaban con salir, pero se contuvo.

Entro a su habitación y comenzó a cambiarse de ropa. Se acostó en su cama tratando inútilmente de conciliar el sueño. Escucho el teléfono sonar, y aunque era algo tarde decidió contestar.

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Ed estaba recostado boca arriba en su cama. Se sentía bastante frustrado y confundido. Winry parecía estarle correspondiendo a sus besos y caricias unos instantes atrás, pero si era así, ¿Por qué lo detuvo? ¿Por qué había tanto temor en su rostro?

El rubio intentaba sin éxito dar respuesta a sus preguntas. Estaba a punto de quedarse dormido cuando escucho que llamaban insistentemente a su puerta.

Edward abrió y encontró a la chica muy angustiada.

-¡Ed, por favor, ayúdame! ¡Algo malo le ha pasado a mi abuela!-