Buenas tardes a todos! (^-^)/
Hoy no tengo avisos parroquiales para hacer, más que seguir agradeciendo sus comentarios, así que los dejo con el siguiente capítulo de esta historia.
No olviden dejar sus reviews! n.n
-Yui-sama, el desayuno ya está listo-Yukari se revolvió en las sábanas que la cubrían.
-Está bien, Ayumi, enseguida voy-respondió soñolienta, frotándose los ojos. Desde su llegada a la mansión de la familia Kazama la trataban cual miembro de la realeza.
Se desperezó y se dispuso a vestirse, no sin antes tomar su haori del Shinsengumi y contemplarlo por unos minutos, disfrutando de los recuerdos que le traía.
Se colocó un kimono verde con flores blancas y un obi azul a tono con sus ojos, se peinó el cabello y se maquilló sutilmente, como buena dama que le habían obligado a ser en el poco tiempo que llevaba allí.
Cualquiera que le hubiese visto no la habría reconocido, le habían enseñado modales, posturas, tradiciones y demás, así como también la instruían en el control de sus recientes poderes, aunque seguía prefiriendo el uso de la espada.
Recordó entonces que tenía un importante asunto que discutir con Kazama.
Se había enterado que Amagiri y Shiranui habían tendido una emboscada al Shinsengumi en la guarida de Itou y habían tratado de llevarse a Chizuru con ellos.
Al encontrar a su hermano en los pasillos de la residencia, le dirigió una mirada de molestia.
-Por qué rayos Amagiri-san y Shiranui-san trataron de traer aquí a Chizuru!? Se suponía que si yo dejaba de resistirme tú ya no te meterías con ella ni con el Shinsengumi-reclamó molesta.
-Yui, eso fue un mero asunto de los clanes Satsuma y Choshuu, además, aunque tú eres importante como mi hermana y legítima Princesa oni, Chizuru es mi prometida, y no puedo permitir que se mezcle con esos corruptos humanos por más tiempo.
-Estas diciendo que me engañaste!?-vociferó-Suficiente, ya estoy harta de todo esta historia de la Princesa y demás tonterías, me largo de aquí.
-Hazlo y me encargaré personalmente de eliminar a tus amiguitos del Shinsengumi delante de tus propios ojos-Yukari hizo un ademán para irse, pero se detuvo al escuchar la amenazante voz de su hermano. Sabía que él no mentía, era perfectamente capaz de hacerlo.
-Maldito bastardo-masculló.
-Yui-sama, ya es hora de sus lecciones de caligrafía-Ayumi se hizo presente, cortando la conversación de los onis.
La aludida no respondió. Se limitó a darle una mirada de odio puro a Kazama e irse de allí.
Yukari ya había perdido la cuenta de los días, meses que habían transcurrido desde el día que dejó el Shinsengumi, pero aún conservaba su viejo haori. Solo con mirarlo, todos sus recuerdos de aquellos días en compañía de Chizuru y los altos mandos del grupo la inundaban, al igual que aquel sentimiento imborrable que profesaba a Saitou. Muchas veces se le ocurría pensar que él realmente había regresado, y que ahora de seguro la odiaba por haberse ido sin que él lo supiera, y que imaginaba que ella lo había hecho solo para devolverle el golpe que él le dio cuando se fue con Itou. Aun así, ella estaba preocupada por él, después de todo, era un rasetsu y ya no tenía acceso a su sangre, estuviese donde estuviese. Su semblante entristeció al imaginar el sufrimiento de su amado ante la sed de sangre que seguramente no sería saciada por más que medicinas temporales.
-Saitou, estés donde estés... No mueras- susurró, mirando a la luna asomarse por su ventana. Una lágrima se escapó de sus azules ojos al pensar en la posibilidad de que Saitou estuviese muerto, y no tardó mucho en comenzar a sollozar débilmente.
Así se durmió, abrazando su abrigo celeste y con la imagen del pelimorado rondando en su cabeza.
-Yui-sama, despierte, Amagiri-san la busca-Ayumi llamó.
-Ah?-abrió los ojos lentamente, le dolía bastante la cabeza, aun así, se levantó y salió de su habitación junto con su acompañante.
-Ocurre algo, Amagiri-san?-Yukari preguntó al robusto hombre frente a ella.
-Yui-sama, me ordenaron averiguar sobre algunos rasetsus del clan Tosa que supuestamente han escapado, y pensé que quizás sería una buena ocasión para poner a prueba su entrenamiento-contestó.
-Está bien, voy por mi espada y regreso enseguida-Yukari asintió, después de todo, Amagiri era quien se ocupaba de sus entrenamientos, tanto de sus habilidades de oni como de manejo de la espada, y gracias a él, había logrado mejorar drásticamente.
Saitou miró hacia ambos lados, oculto entre las sombras. Vio a Sannan-san salir sospechosamente a altas horas de la noche, por lo que no dudó mucho en seguirlo.
Al girar en una esquina perdió de vista a su objetivo, pero pudo observar a un rasetsu luchando con Amagiri. Sin pensarlo ni un segundo, desenfundó su espada y cortó violentamente el brazo de la bestia, pero cuando levantó su katana para asestarle el último golpe, la criatura comenzó a retorcerse, se volvió polvo y se encendió un extraño fuego que luego desapareció, dejando solo cenizas.
-Me sorprende que me ayudara, usted es Saitou-dono no? Se lo agradezco-Amagiri hizo una leve inclinación en señal de gratitud
-Amagiri Kyuuju? Eso era un rasetsu, no es así?
-Era un rasetsu del clan Tosa, creado por Yukimura Kodou-respondió-Se rumoreaba que algunos habían escapado y estaban asesinando gente en Edo, vine a verificarlo-el oni se acercó a las cenizas del rasetsu-me ordenaron eliminarlos en cuanto los viera, pero se ve que ya había consumido su fuerza vital-unió sus manos en un breve rezo por el alma del fallecido y volvió a erguirse.
-Fuerza vital?
-Los poderes de los rasetsu no son un regalo divino-explicó-Fuerza anormal, agilidad e increíble velocidad para sanar, esas habilidades están dentro de cada individuo, solo usan en poco tiempo lo que deberían utilizar de a poco durante toda su vida.
-Entonces mientras más utilicen sus poderes, más se acorta su vida?-preguntó Saitou con una expresión seria en el rostro
-Así es.
-Así que se volvió cenizas porque ya había llegado su hora de morir-el shinsengumi dirigió su mirada de nuevo a los pocos restos del rasetsu.
Amagiri asintió.
-Amagiri-san, ya acabé con los de atrás, pero varios murieron so...-Yukari apareció en la oscuridad de la noche, pero calló repentinamente al ver a Saitou.
Yukari's POV
Sentí que mi corazón se detuvo al ver a Saitou. Lucía tan diferente con ese traje occidental y su cabello corto. Era raro, pero aun así se veía demasiado... Cómo decirlo? Guapo, perfecto, aunque, pensándolo bien, siempre lo había visto de esa forma.
Mis ojos comenzaron a humedecerse, tenía ganas de llorar de alivio al ver que aún se encontraba bien, lo había extrañado tanto.
-Hayashi-lo oí llamarme en voz baja. Ahora que lo pienso, yo también debía parecerle bastante distinta a la última vez que nos vimos. Mi cabello había crecido y creo que lucía como una mujer debería de verse y no como la vagabunda errante que fui en otros días.
Creo que ambos éramos dos conocidos en cuerpos extraños.
-Yui-sama, buen trabajo, entonces, es hora de irnos-Amagiri-san hizo una pequeña reverencia ante Saitou como saludo y comenzó a caminar de regreso a la mansión de mi familia, pero no lo seguí, mis pies, mi cuerpo en general no respondía. Amagiri-san lo notó y se volvió hacia mí.
-Si está dispuesta a ser declarada un oni exiliado por su propia familia, puede ir con él entonces, no me opondré.
Su propuesta me sorprendió. Realmente quería regresar al Shinsengumi, pero no quería meter en problemas a Amagiri-san.
-Pero... Amagiri-san... Si yo no regreso...
-No se preocupe por mí, solo diré que huyó cuando me encontraba enfrentando a los rasetsus-me interrumpió. Miré a Saitou, no volvería si él consideraba que no debía hacerlo. Me sonrió.
-Muchas gracias, Amagiri-san...Lamento si te causo inconvenientes, pero mi lugar está junto al Shinsengumi.
-Como desee, Yui-sama, cuídese, de seguro Kazama no dejará las cosas de esta forma, adiós-Amagiri-san se despidió y desapareció.
De repente, sentí que tiraban de mi brazo, y cuando me di cuenta, Saitou me estaba abrazando.
-Por qué te fuiste antes de que regresara?-me reprochó con voz triste, recargando su cabeza en mi hombro, tuve deseos de llorar cuando sentí su aliento contra mi cuello, sus brazos sosteniéndome con fuerza, todo aquello que tanto había añorado-Pensé que moriría cuando Hijikata-san me dijo que te habías ido.. Creí que me odiabas.
-Realmente, si te odio-dije, quería que supiera todo lo que sentí cuando se fue sin despedirse siquiera. Cuando me oyó, se alejó un poco de mí y me miró sorprendido y triste-Pensaste que el dejarme ese mugroso papel e irte sin ser capaz ni de decirme adiós no me dolería? Creíste que diciéndome que me querías y que de todas formas ibas a marcharte no iba a enojarme? Te odio, elegí odiarte porque quererte me dolía-las lágrimas comenzaron a caer de mis ojos, sé que quizás estaba siendo demasiado dura, pero necesitaba decírselo, que supiera todo lo que había sufrido por él-Y lo que más odio es que aun de esa forma no puedo dejar de quererte... Desde la última vez que nos vimos no pude dejar de preguntarme si estabas bien, si todo lo que escribiste en esa nota era cierto, si aún me querías, si me extrañabas tanto como yo a ti...-ya no podía hablar, mi voz estaba totalmente quebrada y no lograba dejar de llorar.
Saitou se quitó los guantes negros que cubrían sus manos, para luego secar con ellas mis lágrimas, sostener mi rostro y besarme con suavidad.
-Lo lamento...-apenas nos separamos, a tal punto que nuestros labios aún se rozaban levemente-Kondou-san me pidió que no se lo dijera a nadie, pero tienes razón, fui un cobarde por no poder decirte lo que siento...-unió nuestros labios nuevamente, aunque solo por algunos segundos-Te extrañe tanto... Me odié cuando me contaron lo que pasó, por no estar contigo para evitarlo...Lo siento-volvió a hundir su rostro en mi hombro, abrazándome aún más fuerte-No sé qué hacer con esto que siento, quiero abrazarte y no dejarte ir nunca, alejarte de cualquiera que quiera hacerte daño o que se atreva a mirarte...-creo que a esta altura, ambos estábamos totalmente sonrojados, jamás en la vida me hubiese imaginado que el sería capaz de decir cosas de esa forma-Eres hermosa y no quiero que nadie más lo vea, te quiero solo para mí, aunque sé que es un deseo demasiado egoísta.
-Entonces, te propongo un trato-estaba completamente feliz, no podía creer que el fuese así de sincero con sus sentimientos-Si te prometo ser solamente tuya, con todo lo que implica, me prometes que nunca vas a dejarme de nuevo?-se irguió y me miro a los ojos con una sonrisa en su rostro.
-Hecho-buscó mi mano con la suya, entrelazando sus dedos con los míos-Te amo.
Saitou's POV
Sentí que el alma me regresó al cuerpo después de mucho tiempo cuando la vi aparecer.
Se veía tan hermosa y distinta, el rojo de su kimono combinaba perfectamente con su piel, y su cabello era más largo, lucia más fina y delicada, pero sus ojos azules reflejaban que, por dentro, seguía siendo la misma persona de la que me enamoré.
Cuando regrese al Shinsengumi de mi misión de espionaje a Itou-san, sentí que algo dentro de mí se rompió, al escuchar a Hijikata-san decir que ella se había ido con Kazama para evitar que se llevara a Chizuru, y maldije el hecho de no haber estado con ella para protegerla.
Y ahora, que caminábamos tranquilamente hacia los cuarteles, tomados de la mano, poniéndonos al tanto de lo que habíamos vivido en el tiempo que estuvimos separados, me sentía inmensamente agradecido con el destino que me permitió poder encontrarla.
-Saitou-la escuché llamarme-Te encuentras bien? Te quedaste mirando la nada.
-Solo pensaba...-le sonreí, y, de pronto, me di cuenta de que realmente no sabía cómo llamarla, seguramente había pasado un buen tiempo desde la última vez que había oído el nombre que le dieron como humana-Por cierto, como debería llamarte ahora?
-Yukari-me sonrió.
-Está bien, Hayashi-me miró con un toque de molestia.
-Dije Yukari, YU-KA-RI- su voz sonaba cual niño haciendo un berrinche, creo que esos infantilismos eran una de las tantas cosas que me llamaban la atención y amaba de ella.
-Como quieras, Yukari-ella sonrió triunfante, y seguimos caminando hasta llegar a los cuarteles, cuando ya estaba amaneciendo.
Vimos a Yukimura salir de su cuarto, seguramente para comenzar a preparar el desayuno.
-Chizuru!-Yukari salió corriendo a abrazar a Yukimura. Después de todo, aunque luciera como una verdadera princesa, aún era la chica espontánea y explosiva que recordaba.
-Yukari-chan-Yukimura se sorprendió bastante al verla y le correspondió el abrazo. Sonreí levemente. Quizás no era el único feliz de que ella regresara. Después de todo, tanto para ella como para mí, el Shinsengumi era nuestra familia.
-Entonces, que opinan?-Yukari se apareció en la sala vistiendo las ropas occidentales que Hijikata-san le dio cuando ella le anunció que regresaba al Shinsengumi. Preferí no decir nada, aunque se veía demasiado bien, había un pequeño problema.
Se notaba demasiado que era una mujer.
-Está bien... Pero... Creo que quien te observe bien, notará que eres una chica-acotó Heisuke, leyendo mis pensamientos. Todos le dieron la razón.
-Entonces, qué haremos?
-Hagámosla pasar por la asistente de Hajime-kun-sugirió Sannan-san.
-Me parece una pésima idea-Souji replicó. Nuestras miradas se cruzaron y vi un rastro de molestia y odio en sus ojos. Quizás... Quizás el también sentía algo especial por Yukari y sabía que no le correspondía por mi causa. Le devolví el gesto a modo de advertencia. Ya me la quitaron una vez, y no permitiría que nadie, ni siquiera Souji, me alejara de ella.
-En realidad, creo que es una buena opción para que nadie pregunte ni sospeche demasiado-dije con tranquilidad-si Yukari está de acuerdo, no tengo inconvenientes en ello-Souji me miró hastiado al escucharme decir el nombre de Yukari sin ninguna formalidad, y todos, excepto ella, me observaron incrédulos por tal trato que tenía para con ella.
-Realmente piensas que no sería extraño que una mujer este enrolada en el Shinsengumi? No es eso lo que estamos tratando de ocultar?-Souji y yo entablamos una lucha con nuestros ojos.
-Emmm-Heisuke balbuceó, intentando romper el incómodo silencio que se había formado-Y si decimos que es la acompañante de Souji? Ya que está enfermo, creo sería bastante creíble.
-Es una buena alternativa también... Tú qué opinas, Hayashi-san?- Sannan-san se dirigió a Yukari, creo que todos olvidamos por un momento que ella estaba allí, y que, a fin de cuentas, la decisión era de ella.
