Los personajes son de la gran S.M. La historia es mía. Probablemente aparezcan parte de los textos o de las situaciones de la historia original, también podrían aparecer situaciones, lugares, etc. que sean ficticios. En esta historia hay personajes inventados. Si tienen duda con lo que sea o si alguna palabra no les parce familiar o si ven un error me escriben.
CAPI: BAILAMOS
EDWARD - POV
Camine hacia su mesa y cuando me acerque pude ver que era más joven de los que creí. Desde el bar se veía como si tuviera unos 20 años, pero al acercarme pude darme cuenta que tal vez tenía unos 17 o 18 años, rogaba al cielo que fuera mayor de edad. En caso de que fuera menor de edad sus padres tendrían que permitirme ser su novio, esperen, yo dije novio, bueno, si sus padres no me permitían acercarme a ella me la robaría y la llevaría muy lejos de los Estados Unidos, regresaríamos cuando ella ya hubiere cumplido la mayoría de edad. Por Dios, que estoy pensando, parezco un loco psicópata. Sus acompañantes se fueron a la pista de baile cuando "Flightless Bird, American Mouth" de Iron & Wine comenzó a sonar. Por fin llegue a su mesa, ella no notó mi presencia, estaba absorta mirando a la pista de baile, puse mi mano frente a ella y entonces levanto la vista hacia mí. Mi corazón se detuvo y volvió a latir rápidamente, tuve que emplear todo mi autocontrol para no lanzarme sobre ella, su boca era mucho más tentadora de lo que imagine, sus ojos chocolates, los más hermosos que había visto en mi vida, se posaron en los míos y me perdí en el mar de chocolate fundido.
-Bailamos – dije cuando recupere el habla, no pude evitar la sonrisa cuando vi que ella me miraba con la misma intensidad que yo a ella.
-Si – contesto tomando mi mano, no pude evitarlo, entrelace nuestras manos y sentí chispas de electricidad recorrer todo mi cuerpo, mi mejillas ardían y las manos me sudaban, esperaba que ella no se diera cuenta, mi corazón latía tan fuerte que recé porque ella no lo escuchara. Su piel era tan suave como la seda. Nos conduje a la pista de baile y pose una mano firme en su pequeña cintura mientras con la otra sostenía su pequeña mano, ella puso su mano libre sobre mi hombro izquierdo. Comenzamos a deslizarnos por la pista, yo llevaba el compas del baile, ella era una excelente bailarina, y esperaba no equivocarme, me sentía en la nubes con ella, no estaba seguro de escuchar la canción, toda mi atención estaba fija en su mirada penetrante, sus ojos y los míos parecían estar conectados. Seguimos bailando mientras nos mirábamos a los ojos.
-Cuál es el nombre de este bello ángel – pregunte después de un rato, la curiosidad me mataba, quería saber todo de ella.
-Bella – respondió en un susurro.
-Sólo Bella – pregunte pronunciando el Bella de corrido como diciendo bella, no Bel-la como dijo ella.
-Isabella Swan pero prefiero Bella – respondió sin dejar de mirarme, sus hermosos ojos me tenían cautivado.
-Edward Cullen, a tus pies Bella – dije pronunciando el Bella como si dijera bella, eso era ella para mi, rogaba a Dios que ella fuera tan hermosa por dentro como lo era por fuera, sus ojos me decían que ella era diferente, siempre me presentaba con las mujeres como, Dr. Edward Cullen, pero con ella sentía que podía ser yo, sólo Edward. Lleve su mano que estaba entrelazada con la mía y la bese, su piel tenía el mejor olor del mundo, como a fressias y fresas. Sentí como si volara, mi mano me cosquilleaba y mis labios pedían más. – Eres hermosa, tu nombre te queda perfecto – dije mirándola intensamente, me respondió con un tímido Gracias. La canción había terminado, nos detuve.
-Quieres sentarte – pregunte, ella asintió y di gracias a Dios por ello, no estaba dispuesto a alejarme de ella. Nos conduje de vuelta a su mesa sin soltar nuestras manos entrelazadas y sin quitar mi mano de su pequeña cintura. – Te importa si me siento contigo – pregunte rogando internamente que me lo permitiera mientras sacaba la silla para ella.
-No, claro que no, siéntate – me respondió y quise brincar de felicidad.
-Gracias – conteste y en ese momento llegaron sus acompañantes.
-Ang, Ben, el es Edward Cullen – nos presentó, me levante y los salude a ambos con un apretón de manos. Cuando dijo mi nombre fue como un canto de ángeles.
-Un gusto conocerlos – dije.
-Gracias, lo mismo digo – dijo amablemente el chico llamado Ben.
-Hola – dijo la chica llamada Ang, la que supuse era la novia o esposa de Ben.
-¿Quieren algo de tomar? – pregunte haciéndole una señal al mesero para que se acercara.
-Gracias pero me fascina esa canción, Ben – dijo Áng, quise levantarme y abrazarla para agradecerle el que nos dejara solos. Ellos se fueron a la pista.
-Edward, gracias pero yo no bebo alcohol – dijo tímidamente este bello ángel. Definitivamente ella no es como las demás, ella ni tan siquiera bebe alcohol, las otras chicas con las que salía se emborrachaban y hasta pedían bebidas caras que después no se tomaban porque no las toleraban, sólo lo hacían por darse el lujo. En cambio, este bello ángel se niega a que le compre aunque sea un jugo.
-Por favor, debe haber algo que te guste – le insistí haciendo un puchero para tratar de convencerla.
-Umm, un jugo de manzana – me respondió muy bajito como si eso la avergonzara.
-Tráiganos un jugo de manzana para la señorita y a mí un coñac – ordene, el mesero se fue y me gire hacia ella.
-No tenías que hacerlo – me dijo como si el simple hecho de comprarle un jugo de manzana me fuera a llevar a la ruina.
-Bella – dije su nombre pronunciando el Bella en vez de Bel-la de nuevo, porque en el momento en que lo supe se convirtió en mi palabra favorita – ¿Celebras algo esta noche? – pregunte curioso al ver que no estaba acompañada de ningún hombre.
-Sí, hoy en la mañana me anunciaron que mi libro saldrá a la venta en octubre – me respondió orgullosa y yo me sentí muy orgulloso de ella, me sorprendió que siendo tan joven haya alcanzado ya tal éxito.
-¿Eres escritora? – pregunte lo obvio todavía incrédulo, ella asintió – Felicidades – dije mientras tomaba su mano entre las mías, la lleve a mis labios y volví a besarla, no podía contenerme - ¿Cuántos años tienes? – pregunte para asegurarme si me la tendría que robar o no, tal vez podríamos ir a Francia. ¡EDWARD deja de actuar como un loco psicópata! Me regañe a mí mismo.
-23, y tu ¿celebras algo esta noche? – dijo y no pude creerlo, ella parecía tener como máximo 19, decidí contestar su pregunta restándole importancia al asunto, seguía sosteniendo una de sus manos entre las mías.
-Tenía una cena con unos colegas – respondí, me sorprendía que ella no estuviese interesada en mi familia, en mi dinero, en mi título, en cuanto ganaba y en todas esas cosas en que se interesaban las chicas con las que había salido. El mesero trajo nuestras bebidas, – ¿Eres de Nueva York? – pregunte sorprendido por la naturalidad con la que ella me trataba.
-No, soy de Forks, Washington. Llegue a Nueva York hace cinco años para estudiar y me establecí aquí – me contesto. – Y tú, ¿eres de aquí? – me pregunto y ahí confirme lo que pensaba, ella no tenía ni idea de quién era Edward Cullen.
-Si – conteste simplemente, no quería que mi vida pasada saliera a flote. – ¿Tienes novio? – pregunte ansioso por saber si tenía que aplastar a algún rival, mis mejillas ardieron, ella se soltó a reír. – ¿Qué? – pregunte ansioso.
-No Edward, no tengo novio – me respondió y el más hermoso rubor se extendió por sus mejillas, suspire aliviado, pero sorprendido, como una belleza de esta magnitud no tiene a nadie a parte de mí, a sus pies.
-En serio – pregunte sin poder evitarlo, aún estaba sorprendido.
-Parezco mentirosa – pareció ofenderse con mi pregunta, bravo Edward, ahora seguramente te pedirá que te vayas porque, aparte de no estar a su altura, dudas de ella.
-No, no, es solo que, es increíble que un ángel como tú no tenga novio.- le respondí intentando reparar mi error. Nuestras manos todavía estaban unidas y yo me sentía en el cielo, era como si nuestras manos estuvieran hechas para sostenerse la una a la otra, no podíamos apartar los ojos el uno del otro, mi corazón todavía latía desbocado, y todo a nuestro alrededor había desaparecido, solo estábamos este bello ángel y yo.
-Yo nunca he tenido novio – me aseguro y no pude contener mi asombro.
-¿Qué?, pero que les pasa a los hombres, acaso están ciegos – dije todavía incrédulo.
-Edward – dijo mi nombre y fue como una caricia –Soy una persona normal, creo que estas exagerando – me dijo.
-No Bella – dije replicándole pero ella me interrumpió.
-Es Bel-la, no bella – me corrigió mientras se ruborizaba, se veía adorable.
-Para los demás eres Bel-la, para mi eres Bella, y puedo asegurarte que eres única – dije mientras acariciaba su mano con mi pulgar, sentí que me sonrojaba de nuevo. – Bailamos – pregunte mientras me levantaba, ella se levanto y de nuevo nos conduje a la pista de baile con nuestras manos entrelazadas y mi otra mano en su cintura. Esta vez la orquesta estaba tocando "Never Think" de Robert Pattinson. Comenzamos a bailar al compas de la suave música, nuestros ojos estaban fijos en los del otro, de repente vi a un imbécil que la miraba como si fuera un pedazo de carne, el único que podía babear por ella soy yo, apreté mi agarre protegiéndola de la mirada lujuriosa del imbécil mientras lo taladraba con la mirada, el idiota capto el mensaje y desvió su mirada, nos gire para evitar tener que ir a arrancarle los ojos si volvía a mirarla.
-Pasa algo – me susurro este bello ángel, ingenua a lo que pasaba.
-No – le respondí sonriendo para dejar el asunto atrás, seguimos bailando en silencio mirándonos a los ojos. Estábamos en nuestra burbuja personal, mirando a través de nuestros ojos el alma del otro. Después de un rato nos volvimos a sentar, Áng y Bella se fueron al baño y nos dejaron a Ben y a mí en la mesa conversando.
-¿Porque las mujeres tienen que ir juntas al baño? – pregunto Ben.
-No lo sé, soy cirujano, no psicólogo – le bromee y ambos reímos, Ben y Ang eran buenas personas, no sé porque me sorprende, si son amigos de Bella tienen que ser buenas personas.
-Te tiene a sus pies – dijo Ben y yo asentí – Ella es una buena chica, la conozco de toda la vida, Bella y mi Ángela son como hermanas. Si tus intenciones con Bella no son serias es mejor que te alejes de ella. – dijo Ben como un hermano mayor.
-Tengo las mejores intenciones con Bella, no puedo explicarte como me siento cuando la toco o cuando me mira – le respondí vehementemente.
-Eso se llama amor a primera vista, a mi me paso igual con Ángela – dijo Ben, su comentario me sorprendió, pero lo disimule lo mejor que pude, ya pensaría después en sus palabras – Entonces eres doctor – pregunto Ben cambiando el tema, tal vez lo hizo al ver mi cara de asombro ante sus palabras.
-Sí, soy cirujano cardiovascular de niños y adultos – le respondí y él comenzó a reír. -¿Qué? – le pregunte curioso al ver que seguía carcajeándose.
-Sólo espera a que lleguen las chicas y veras – me respondió entre risas. Un minuto más tarde las chicas estaban de vuelta.
-De que te ríes – le pregunto Ángela a Ben.
-Bella, que es lo que más te da miedo en este mundo – pregunto Ben riéndose todavía, no entendía lo que pasaba.
-Los doctores, las agujas y los hospitales – dijo y tuve que aguantar la risa, Ben se carcajeo de nuevo. . –Que- pregunto este bello ángel.
-Edward es doctor – dijo Ben y sus mejillas se colorearon, Ángela también se empezó a reír.
-Edward, lo siento, de verdad, yo no quise ofenderte – hablo rápidamente, parecía tan asustada. Tome su mano entre las mías para confortarla.
-Bella, no tienes porque disculparte, no me ofendiste, como podría un ángel como tu hacer algo que me ofendiese – dije mirándola directamente a los ojos, mientras acariciaba su mano, Ángela y Ben se fueron a la pista de baile – Pero ahora tienes que bailar conmigo – le dije levantándola, volvimos a bailar un rato más y luego nos sentamos los cuatro en la mesa a tomar algo, los chicos pedimos coñac, y las chicas jugo de manzana.
-Ya deberíamos irnos, es tarde – dijo Ben mirando su reloj.
-No te vayas – le pedí a este bello ángel, todavía sostenía su delicada mano. Me dolía el simple hecho de que se fuera.
-Vine con ellos y además ya estoy cansada. Yo vivo en Staten Island, no quiero desviarte – me dijo como consolándome.
-Entonces déjame pedir la cuenta y te llevo a tu casa, no me desviaras – dije mientras le hacía señas al mesero.
-Edward no tienes porque hacerlo – me dijo.
-Es verdad, yo pago – dijo Ben.
-Quiero hacerlo – dije – Además, he pasado una noche muy agradable con ustedes, yo vine a su mesa, yo los invito – dije entregándole la tarjeta de crédito al mesero y devolviéndole su tarjeta crédito a Ben.
-Entonces debemos salir los cuatro y yo pagare – dijo Ben y yo quise brincar de alegría.
-Claro, cuando quieras – dije entusiasmado.
-Que tal el próximo viernes – dijo Ángela.
-Por mi esta perfecto, que dices Bella – dije mientras rogaba internamente que aceptara.
-Por mi está bien – respondió y mi corazón salto de alegría al saber que la volvería a ver. El mesero me devolvió la tarjeta de crédito, le ofrecí mi brazo, ella lo tomo y caminamos hacia la salida. Afuera estaba haciendo bastante brisa, la sentí temblar cuando el aire golpeo su esbelto y perfecto cuerpo.
-Tienes frio – dije mientras me quitaba la chaqueta y se la ponía sobre los hombros. No podía permitir que este bello ángel pasara la más mínima incomodidad, o peor aún, que se enferme.
-Edward, no, te dará frio – me dijo intentando devolverme la chaqueta, pero yo no la deje. Otra vez me di cuenta que ella era completamente diferente a las demás chicas, las demás chicas me hubiesen pedido la chaqueta sin importarle si yo me congelaba. Este bello ángel en cambio no quería aceptar la chaqueta, prefería pasar frio, pero yo no permitiría algo como eso.
-No tengo frio – dije encogiéndose de hombros, y era verdad, yo era muy resistente al frio. El mozo trajo el auto de Ben
-Bueno chicos, hasta luego. Pórtate bien Edward – dijo Ben despidiéndose de nosotros. Ángela se despidió de nosotros con un beso en la mejilla.
-Adiós – les dijo Bella, ellos se subieron a su auto y se fueron. El mozo trajo mi volvo y abrí la puerta para ella.
-Gracias – dijo educadamente, di la vuelta, entre al auto y salimos del restaurante. – Tienes un auto muy bonito – me dijo y otra vez me di cuenta que ella era diferente, las chicas con las que había salido no les gustaba el volvo, decían que era muy "común" y nunca ninguna de ellas se había querido subir a él, cuando salía con ellas llevaba el Camaro o el Ferrari, lo que ellas no sabían era que de todos los autos que tengo, este es mi favorito. Este bello ángel en cambio no le importo subirse al auto.
-Gracias, pero así fuéramos en una bicicleta contigo aquí todo es bonito – le respondí, encendí la radio y comenzó a sonar claro de luna. Me fije que, justamente, estábamos pasando frente al hospital donde trabajo.
-Claro de luna – dijo reconociendo la melodía, otra vez me sorprendí, las chicas con las que salía no sabía nada de música clásica, solo sabían moverse al ritmo de las canciones de moda, una de ellas ni tan siquiera sabía quiénes eran los Beatles, por amor a Dios, quien no conoce a los Beatles. Bella no sólo era increíblemente hermosa sino que era muy inteligente.
-Conoces a Debussy - pregunte tomando su mano, no podía evitar no tocarla.
-Sí, es uno de mis favoritos – me respondió.
–También es uno de mis favoritos – le respondí -¿Dónde vives? – le pregunte cuándo nos subimos a la autopista para dirigirnos a Staten Island.
-En la avenida Presidentes, edificio Washington – me contesto.
-¿Estaría bien si te pido tu número? – pregunte al ver que en diez minutos llegaríamos.
-Dame tu teléfono – me pidió y yo se lo entregue, ella marco su número desde mi celular, su móvil sonó una vez y ella cerro ambos teléfonos, terminando la llamada.
-Ya esta, tú tienes el mío y yo el tuyo – me dijo devolviéndome mi celular, sonreí como tonto, seguimos en un cómodo silencio. Llegamos y aparque frente al edificio, baje del auto para abrir su puerta.
-Gracias – me dijo cuando extendí mi mano para ayudarla a bajar.
-Te acompañare hasta tu puerta – le dije tomando su mano, caminamos hacia el lobby, subimos al ascensor y ella marco el número 5, sabía que no lo olvidaría y más rápido de lo que hubiera querido estábamos frente a su puerta, me fije que su apartamento era el número 5004, otro dato que no iba a olvidar.
-Bueno, esta es mi puerta – dijo Bella y yo me lamente ante la despedida.
-Bella, lo he pasado increíble esta noche, quieres ir a cenar conmigo mañana y a ver una película. – pregunte y mis mejillas ardieron, nunca le había pedido a una chica que saliera conmigo, eran siempre ellas las que se acercaban a mí y me invitaban.
-Me encantaría – me respondió y pude ver que se sentía tan feliz como yo lo estaba al saber que la volvería a ver.
-Técnicamente es esta noche, son las 3:30 de la madrugada – dije deseando que las horas pasaran volando, ella se rio y su musical risa me contagio.
-Entonces te veré mañana – me dijo. Sostuve sus manos entre las mías y las bese. Dios su piel era tan suave.
-Te extrañare – le dije, y ella acaricio mi mejilla, me sentí en las nubes cuando su delicada mano toco mi rostro, se sentía tan bien, puse mi mano sobre la suya, descanse mi mejilla en su mano suspirando ante su ternura.
-Yo también – me respondió tímidamente, mi corazón se acelero al confirmar que ella se sentía de la misma manera que yo, bese su delicada mano una vez más.
-Descansa bello ángel – dije besando su frente sintiendo toda la ternura que ella me inspiraba, en contra de mi voluntad, solté sus manos y ella abrió la puerta.
-Tú también descansa Edward – me dijo sonriendo, espere hasta que cerrara la puerta para irme, subí al ascensor sonriendo, cuando subí a mi auto aspire su delicioso aroma que se había apoderado del auto. Conduje a casa deleitándome con su aroma, cuando llegue a casa me puse un pantalón de pijama, me lave la cara y los dientes, mire el reloj, eran las 4:25 de la madrugada, tenía que ir a trabajar en unas horas pero antes soñaría con mi bello ángel.
Estaba con mi bello ángel en un hermoso prado, estábamos de camping, mi bello ángel y yo estábamos recostados sobre una manta, su cabeza descansaba en mi pecho mientras yo acariciaba sus cabellos. Bella levanto su cabeza y me dio un beso, yo profundice el beso, nos gire y yo quede sobre ella, bese su suculento cuello, ella entrelazo sus dedos en mi cabello. Seguimos besándonos y de repente ella me quito la camiseta, yo hice lo mismo con la suya y bese sus apetitosos pechos que estaban resguardados por un sujetador blanco de encaje. Le quite su sujetador y deje expuesto sus pechos, los devore uno a uno, mi Bella gemía y se retorcía de placer, mordí uno de sus botones rosa y ella dejo escapar un grito, sus manos fueron a mis pantalones y los desabrocharon. No aguante mas, le quite la ropa que le quedaba y yo hice lo mismo con la mía, me situé en su entrada y busque su permiso mirando sus ojos chocolates, ella asintió. Deslice la punta y poco a poco fui entrando hasta llenarla por completo, ambos gemíamos. Comencé a moverme lentamente dentro de ella, nuestros gemidos de placer incrementaban al mismo ritmo que yo incrementaba las embestidas, sabía que estaba cerca por lo que acelere más aun mis embestidas "Edward, estoy cerca" dijo ella con voz ahogada, mordí su cuello y con eso exploto, sus paredes se cerraron a mi alrededor y de sus labios escapo "EDWARD" una y otra vez, eso fue lo que necesite para llegar al fin, "BELLA" dije mientras descargaba dentro de ella. Nos di la vuelta para que ella quedara sobre mí, nuestras respiraciones eran erráticas, "Te amo" le dije y ella me respondió "Yo también te amo"...
Ting, Ting, Ting.
Me desperté cuando escuche el maldito despertador, estaba teniendo el mejor de los sueños con mi bello ángel. Mire el despertador y vi que eran las 9 de la mañana, rayos, tenía una cirugía a las diez. Sentía mi cuerpo acalorado, mire hacia abajo y vi que estaba más duro que una roca, mi sabana estaba manchada. Oh mierda, acabo de tener un sueño mojado y todavía tengo una erección, pero que me ha hecho esta mujer para ponerme así, trate de tranquilizarme y respirar profundo pero en mi mente recordaba una y otra vez lo hermosa que se veía anoche. Después de una rato me di por vencido y camine a la ducha, abrí el grifo para el agua fría. Si mis hermanos se enteraban se burlarían de mi toda la vida, nunca me había pasado algo así, ni tan siquiera cuando era adolescente. El agua fría calmaba mi cuerpo y me preguntaba si lo que había pasado hace sólo unas horas era real, habría sido un sueño, era Bella era un ángel caído del cielo que se iría al cielo en cualquier momento, el sonido de mi celular me saco de mis ensoñaciones, era el tono que le tenía asignado a papá, debía estar buscándome por todo el hospital, por suerte mi cuerpo se había calmado, me termine de bañar y me puse un traje beige, el primero que encontré, gracias a Dios, Alice se encargaba mensualmente de comprar mi ropa y la organizaba pieza con pieza de tal forma que todo quedaba combinado, trajes con camisa y corbata o pantalón con camisa o camiseta, solo tenía que sacarla del closet y vestirme. Saque las sabanas de mi cama y las deje en la lavadora.
Baje rápidamente al estacionamiento, subí al volvo y mi aroma favorito en el mundo lleno mis fosas nasales, el aroma de Bella. Salí a toda prisa al hospital y llame a mi padre para decirle que estaba de camino. Llegue al hospital, hice la cirugía, por suerte todo salió bien, el paciente se recuperaría satisfactoriamente. Todos mis pensamientos eran de Bella, me preguntaba que estaba haciendo, se habría despertado ya. Tuve una idea, camine hasta mi oficina y busque en internet cual era la mejor floristería de Nueva York, era la Floristería Flavio, llame para hacer mi pedido.
-Buenas tardes, Floristería Flavio – contesto una mujer al otro lado de la línea. Mire mi reloj y vi que era la 1:20 de la tarde, diablos, esperaba que me diera tiempo de llamar a Bella antes de la siguiente cirugía.
-Buenas tardes – conteste – quiero hacer un encargo – dije.
-De que tipo – pregunto la mujer.
-Quiero que preparen un arreglo de flores, que sea con dos docenas de rosas rojas, dos docenas de rosas blancas y dos docenas de rosas rosa, tres docenas de fressias blancas y dos docenas de lirios blancos.
-Y que llevara la tarjeta –pregunto la mujer.
-Para Bella, de Edward, y el mensaje dice; estoy ansioso por verte.- Termine con el pedido, pague y le di la dirección de mi bello ángel, esperaba que le gustaran las flores, nunca le había mandado flores a una mujer excepto por mi madre y mis hermanas, pero en verdad esperaba no haberme equivocado con las flores. Tendría que entrar a cirugía en 10 minutos, decidí llamar a mi bello ángel, el teléfono sonó cinco veces y cuando iba a colgar;
-Hola – me contesto una hermosa voz soñolienta.
-Bello ángel, perdón por haberte despertado, soy un idiota – me disculpe, esperaba que no se enojara conmigo pero me enoje conmigo mismo por haber interrumpido su sueño.
-¡Edward!- dijo emocionada – no digas eso, además ya era hora que me despertara, ¿como estas? – me pregunto.
-Ahora que escucho tu voz estoy bien – le respondí y me imaginaba el hermoso rubor en sus mejillas.
-Me alegra escucharte también – dijo en un susurro.
-Te llamaba para preguntarte a donde quieres ir a cenar – le pregunte rogando porque no haya olvidado nuestra cita.
-Um, me gustaría ir a Pizza Hut – dijo tímidamente.
-Bella, podemos ir a cualquier restaurante que quieras – le dije, yo esperaba que me pidiera que la llevara a un restaurante muy elegante y lujoso y ella me pide que la lleve a Pizza Hut.
-Yo, bueno, quería pizza, pero si no quieres podemos ir a donde tú quieras, por mi no hay problema, no te preocupes – hablo nerviosamente, ella en verdad es un ángel.
-Bello ángel, iremos a donde tú quieras, iremos a Pizza Hut, y dime, que película veremos.
-Pues, yo, había pensado en ir a un pequeño centro comercial que hay en New Jersey, es a 20 minutos de aquí, ahí, hay un Pizza Hut y un pequeño cine, es un lugar tranquilo. – dijo dudando, como si yo no fuera a querer ir, Dios, iría con ella hasta el fin del mundo
-Perfecto, entonces paso por ti a las 6:30 – pregunte.
-Si, a las 6:30 – me confirmo.
-Bueno, tengo que entrar a cirugía, te veré pronto Bello ángel – me despedí con pesar.
-Te estaré esperando, que tengas suerte. Un beso, adiós – dijo y colgó, yo suspire feliz y me fui al quirófano pensando en la increíble velada que pasaríamos esta noche.
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En el próximo capi tendremos BPOV.
Quiero pedirles que me sugieran la ropa que usara Bella en su primera cita. ¿Como les gustaría que fuera vestida?
Quiero darle las GRACIAS a TROYIS por su apoyo incondicional. También quiero agradecer a Joslyn Weslay por ayudarme a escoger la ropa de Bella para la primera cita.
Ya tengo 47 REVIEWS, estoy muy contenta.
Denle al botoncito verde por fis, me encanta cuando me dejan reviews.
Quiero agradecerles una vez más el apoyo que me han dado, muchas gracias. Nos leemos en el próximo capi.
