Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.
Aviso: Este fic es para Mrs. Darfoy, que va a acabar harta de mí.
La imagen del fic pertenece a viria.13.
A VOCES
VIII. Harry James Potter
Lily, cargada con el correo y las bolsas de ropa, miró a ambos lados de la calle antes de entrar en la casa.
Una vez dentro, fue recibida con silencio. Lily cogió las bolsas, salió por la puerta, se aseguró de que había entrado en la casa correcta –efectivamente, así era– y volvió a entrar y dejar las bolsas en el vestíbulo.
Más silencio.
La bruja empezó a preocuparse. No era normal que un viernes por la tarde hubiera silencio en su casa, y menos tras haber dejado a Harry al cuidado de su padre y su padrino.
—¿Hola? ¿James? —llamó en voz baja, entrando con la varita en alto en el salón.
La escena que vio allí la dejó patidifusa. James tenía en las manos algo enormemente parecido a un álbum de fotos, y Sirius y él se las estaban enseñando a su hijo, todos acomodados en el sofá.
—Estos de la foto son papá y mamá, Harry —dijo James en ese momento, completamente ajeno a la bruja del dintel— en nuestro último curso de Hogwarts.
—A ver, enano, repite: Hogwarts —ordenó Sirius, tumbado en el sofá con Harry sentado sobre su estómago, las manos detrás de la cabeza y las piernas encima de James, que las usaba para apoyar el álbum.
—Hogats —balbuceó Harry.
—¡Eso es! —exclamó James con una sonrisa enorme.
—Mira —Sirius se incorporó un poco para poder señalar una foto—, en ésta de aquí está el tío Remus leyendo en el campo de Quidditch.
—Kidith —intervino Harry alegremente.
—Y aquí —siguió James— están mamá y su amiga Mary.
—Mady —repitió el niño, y ambos magos se echaron a reír.
—Juro solemnemente que cuando la vuelva a ver la llamaré Mady —dijo Sirius.
—Pues como la llames Mady te hará pedazos —comentó Lily, superando por fin su estupor y entrando en el salón.
—¡Lils! ¡Ya has llegado! —James se levantó rápidamente y la cogió en brazos para darle un beso, que ella le devolvió con entusiasmo.
—¡AAARGH! —exclamó Sirius—. ¡Me estoy quedando ciego! ¡Harry, no mires!
—¡Mamá! —dijo Harry, gateando por encima de su padrino con la clara intención de emprender una excursión suicida por el borde del sofá para llegar hasta su madre.
—Chssst, ¿a dónde crees que vas? —Sirius se incorporó hasta sentarse, sujetó al niño y lo volvió a sentar, esta vez en el hueco libre del sofá—. Pelirroja, ven aquí a saludar a tu hijo antes de que encuentre la manera de llegar hasta ti. ¡Y dejad de besaros, por las barbas de Merlín, que hay mentes inocentes en esta casa!
James y Lily se separaron sonriendo y Lily se arrodilló a la altura de su hijo, cubriéndolo de besos.
—¡Hola, mi amor! ¿Qué tal te han cuidado estos dos? ¿Han destrozado la casa? ¿No? ¿Qué han hecho entonces?
Harry balbuceó algo incomprensible y Lily rió.
—Me ofende que pensaras que íbamos a destrozar la casa, Lily —dijo James sentándose en un sillón cercano.
—Bueno, con vosotros dos y un bebé, no sé qué esperabas que pensara. ¿Qué habéis hecho?
—Mirar fotos y contarle a Harry historias de Hogwarts, principalmente la de cómo James y tú acabasteis juntos —contestó Sirius levantándose—. ¿Tengo correo?
—¡¿Habéis estado sentados toda la tarde?! —Lily los miró preocupada—. ¿Tenéis fiebre?
—Qué graciosa eres, Lils —respondió James sarcásticamente, tendiéndole una carta a Sirius—. Me gustaría saber por qué la gente te manda las cartas a nuestra dirección, Canuto.
—Porque soy un Potter más. —Sirius cogió la carta y la guardó en un bolsillo—. Parece mentira que no lo sepas aún.
Sirius se sentó a los pies del sillón de James y agarró un brazo para levantar a Harry y volver a sentarlo en su regazo, levitando el álbum hasta él.
—Mira, Harry, aquí están tus padres besuqueándose en el Baile de Navidad. —El mago pasó la página ante la mirada de diversión de James y Lily, que sonreían—. Y este de aquí soy yo con el uniforme del equipo de Quidditch de Gryffindor.
—Gyffindod —asintió Harry seriamente.
—Y aquí… Aquí nada, que el álbum ya se ha acabado.
—Esto… ¿Sirius? —interrumpió Lily. Sirius y Harry la miraron atentamente—. ¿Tienes intención de devolverme a mi hijo?
—¿Ahora? —Lily asintió—. Ahora no, pelirroja, Harry y yo nos vamos a ir de paseo a casa de Remus, que tiene más álbumes de fotos. —El mago se levantó, todavía con Harry en brazos, y se dirigió hacia la chimenea del vestíbulo ante la mirada estupefacta de los Potter.
—¿Ha dicho que se llevaba a Harry a ver fotos a casa de Remus? —preguntó James.
—Eso ha dicho —respondió Lily.
—¡Apartamento de Remus Lupin! —tronó la voz de Sirius, y a continuación se oyó el característico sonido de ser tragado por la Red Flú.
Como si les hubieran dado un calambre, Lily y James se levantaron de un salto y se acercaron a la chimenea, ya vacía.
—Se han ido —murmuró James, completamente anonado.
—Esto nos pasa por dejar a Sirius ser el padrino —refunfuñó Lily—. Venga, vamos a hacer la cena para cuando vuelvan.
James negó con la cabeza, siguiendo a su esposa en dirección a la cocina.
Menudo mejor amigo que tenía.
Al final este fic constará de diez capítulos :)
¿Qué pensáis?
LadyChocolateLover
