¡Hola! ¡LLegó el último capitulo! Estoy muy agradecida por todos los comentarios. Sólo me resta decir, que lo disfruten.

Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.


Sensaciones… tiempo surrealista, donde no existe realmente el tiempo… evocación de recuerdos que no le pertenecían, vivencias de otra persona. Sensaciones que jamás pensó tener, no sabía dónde se encontraba, dónde había ido a parar. Una intensa luz que laceraba sus ojos… ni una hebra de su cabello se movía, nada en él estaba vivo, y aun así se sentía más vivo que nunca… que contradictorio, sentía miedo…felicidad…

Se sentía rodeado de personas que no llegaba a ver, y una de ellas tomó su mano «Creo que mereces la oportunidad que estás teniendo» llegó a escuchar, pero no había nadie ahí, ¿Qué estaba sucediendo?... Seguía sintiendo esa voz desconocida pero reconfortante…«Ahora debes volver y ser feliz, tú nunca debiste pasar por esto» El rostro de un joven que jamás había visto se le apareció desapareciendo al instante…aunque Goku jamás lo olvidaría…

Doce horas después de interminables incertidumbres y miedos, el doctor salió a dar parte a la familia de cómo había sido la operación.

—¡Carlos! ¿Cómo salió todo? Dime por favor, no me mientas, ¿cómo está Goku?—dijo una agotada Victoria.

—Calma Victoria, el trasplante fue todo un éxito, Goku fue llevado a la unidad de cuidados intensivos, ahí permanecerá las primeras setenta y dos horas, para ver cómo responde al nuevo corazón, pero estoy confiado de que todo saldrá satisfactoriamente—dijo el medico feliz. Y la felicidad inundó la sala…

—¡Oh! ¡Gracias a Dios!—dijo llorando y abrazando a su esposo e hijo mayor, todos con lágrimas de felicidad en sus ojos.

Milk permaneció callada, las lágrimas caían cual lluvia de sus ojos, ojos que siempre reflejaron esperanza, esa misma esperanza que le transmitió a su esposo a su amado Goku, y que le dieron la confianza para superar todo, esos mismos ojos que ahora irradiaban felicidad, y una inmensa paz interior.

—Lo sabía, mi corazón no me engañaba…—dijo al fin en un susurro, que fue escuchado por su mejor amiga.

—Si, Milk, tu corazón lo sabía, siempre lo supo…—Le dijo y la abrazó, ambas amigas lloraron pero a la vez sonreían. Luego Milk fue con su familia, la que había tomado al casarse con su Goku.

—Victoria…—dijo antes de derrumbarse en brazos de su suegra, ambas mujeres lloraban, lavando toda angustia de sus almas, toda tristeza, todo dolor…

—Milk, hija mía, te debo tanto, eres un regalo del cielo en la vida de mi hijo.

—No me debes nada, yo todo lo que hice y hago es por amor, amor que siento por su hijo, por Goku.

—¡Mi niña!... Lo sé y te lo agradezco con el alma.—Victoria se dirigió nuevamente al medico Carlos.

—¿Podemos ir a verlo?—Le preguntó.

—No podrán ingresar, ya que sería muy peligroso para él, pero podrán verlo detrás de la ventana.

—Con eso me conformo, deseo mucho verlo.

Todos fueron a ver a Goku, solo pudieron verlo a través del vidrio, aun no despertaba y tenía muchos aparatos a su alrededor.

—Se ve tan tranquilo—dijo Bulma.

—Si…espero se recupere pronto…—dijo Milk perdida en la visión de su esposo, le causaba mucho dolor verlo con tantos aparatos y cables en su cuerpo.

—Si todo se da como lo esperamos, Goku podrá salir rápido de aquí—le dijo Victoria.

—Creo que lo mejor será que vayan a descansar, nosotros nos quedaremos.—Le dijo Bardock a su mujer y a Milk.

—No, ¡yo no me iré! Quiero estar aquí con él—dijo Milk.

—Aunque nos quedemos, no podemos estar con Goku, será mejor ir a casa y descansar un poco, ya es tarde y tú estás embarazada, debes cuidarte—dijo Victoria.

—Está bien…—dijo con resignación la joven—pero cualquier cosa nos llaman, ¿de acuerdo?

—Por supuesto cuñadita, ve y descansa que debes cuidar de tu hijo.—Le dijo Raditz.

—Vamos yo las llevaré—habló Vegeta.

—Muchas gracias.

Milk, Victoria y Bulma se fueron con Vegeta hacia la casa de los Son, éste las dejó ahí, y regresó al hospital, había decidido pasar la noche en el hospital junto con Bardock y Raditz, y Bulma decidió que esa noche dormiría con su amiga.

—Prepararé algo de comer—dijo Victoria.

—No tengo mucha hambre—dijo Milk.

—Eso no Milk, debes alimentarte bien por mi lindo ahijadito, este último tiempo no te has alimentado bien, sé que no sabías que estabas embarazada pero es hora de que comiences a cuidarte, todo lo malo ya pasó, ahora es tiempo de pensar en ese bebe.—Le dijo Bulma.

—Tienes razón Bulma…está bien comeré algo.

—Ya regreso—dijo la mujer mayor.

—Hubiera preferido estar al lado de Goku.

—Lo sé Milk, pero también debes descansar, así tendrás fuerzas para lo que viene.

—Él es mi esposo y yo debo estar a su lado.

—No seas testaruda, aunque estuvieras ahí no podrías verlo, no sirve de nada, no te preocupes que todo está bien, tú come y duerme y mañana a primera hora iremos al hospital, te lo prometo.

—Está bien, te haré caso, igual no me queda otra opción.

—Así es, no la tienes.—Le dijo la peli azul con una sonrisa.

—Gracias Bulma.

—¿Por qué me agradeces?

—Por ser mi amiga y acompañarme en todo momento estos últimos tiempos difíciles para mí.

—Ya te lo he dicho, para eso son las amigas, yo te adoro y deseo de corazón que seas feliz junto a Goku.

—Yo también, deseo que seas feliz amiga—.Y las jóvenes sellaron para siempre su amistad en un profundo abrazo.

Victoria las llamó para comer, cenaron algo liviano y las tres mujeres se fueron a dormir.

Bien temprano en la mañana como le habían prometido, Milk llegó al hospital.

—¿Cómo se encuentra?—Le preguntó a Raditz quien fue al primero que vio.

—Goku se encuentra bien, despertó y pasó la noche tranquilo.

—¿Puedo verlo?

—Aun no, sólo a través del vidrio.

—No me importa, quiero verlo aunque sea así.

—De acuerdo, vamos ahí se encuentran papá y Vegeta, por cierto, ¿dónde están mi madre y Bulma?

—Deben estar llegando, Bulma estaba estacionando su auto y Victoria esta hablando con el doctor Carlos.

—De acuerdo, bueno vamos.

Caminaron hacia la UCI, Milk saludó a Bardock y a Vegeta y se colocó enfrente del gran vidrio que los separaba, al verlo con los ojos abiertos y clavados en ella, lloró, lloró de felicidad, Goku le sonrió, aun llevaba puesta la mascara de oxigeno, se sentía adolorido pero bien, muy bien. Siguió sonriéndole y ella hizo lo mismo. Sus labios dibujaron un «te amo» mudo, él lo entendió y movió la cabeza asintiéndole, dándole a entender que él también la amaba.

Así quedaron los dos, mirándose, sonriéndose, amándose, habían superado un gran obstáculo, faltaba poco para llegar a la meta, pero ellos sabían que juntos lo lograrían, saldrían de ésta y vivirían para amarse el resto de la vida.

Milk colocó sus manos en su vientre, Goku no contuvo unas lágrimas que escaparon de sus ojos, él viviría y vería a su hijo crecer, viviría para darle todo el amor que se merecía, estaba seguro, lo sentía dentro suyo, él iba a vivir…

Pasaron tres días desde la operación, ese día Goku había sido trasladado de UCI a terapia intensiva, su progreso era asombroso, ya respiraba por su propia cuenta. Si seguía así, saldría del hospital en poco tiempo.

Por fin podían pasar aunque sea un minuto a verlo, todos querían ir, pero dejaron que sea su esposa la que entre primero. Milk ingresó a la habitación, previamente desinfectada y con una bata y un barbijo.

Llegó hasta su marido, tomó su mano y la besó.

—Milk…—dijo susurrando Goku.

—Goku, estaba segura que saldrías de esto, mi corazón me lo dijo, pronto podrás volver a tu vida de antes amor, viviremos felices junto a nuestro bebé.

—Tengo un nuevo corazón, pero éste te ama igual o más que el otro—le dijo sonriendo.

—Mi amor, lo sé, ahora debo irme, no puedo permanecer mucho, ya tendremos tiempo para compartir.

—Te amo…

—Yo también Goku, te amo mi amor—Milk volvió a besar su mano y luego salió de la habitación.

Sólo podía entrar una persona más, y esa era Victoria, su madre, que al fin podía respirar tranquila, porque sabía que su corazón de madre no la engañaría, sabía que su hijo estaba bien. Ingresó al cuarto, y sus ojos se humedecieron al ver a su hijo.

—Mi bebé—le dijo acariciando sus cabellos alborotados.

—Mamá… lo logre.

—Lo hiciste muy bien hijo, estoy muy orgullosa de ti, eres muy valiente, mereces que todo en la vida de ahora en adelante sea felicidad, eres un muchachito especial, eres mi hijo y no podría sentirme más orgullosa. Esto en algún tiempo lo tomarás como un sueño y no volverá a estropear tu vida, disfrutarás de ella como te la mereces, serás un esposo y padre ejemplar, porque siempre fuiste una excelente persona, eres junto a tu hermano mi mejor logro, y por lo que yo vivo, te amo hijo.—le dijo una emocionada Victoria que lloraba de felicidad.

—Gracias mamá, es por ti, por papá, por Raditz, por Milk y por mis amigos que yo estoy hoy acá, ustedes me dieron fuerza. Eres la mejor mamá del mundo, y te amo mucho madre.

—Mi niño…ahora descansa, papá y Raditz te mandan muchos besos, ellos vendrán a verte mañana ya que no pueden ingresar tantas personas, Bulma y Vegeta también te mandan besos, ellos no se despegaron de este lugar ni un minuto.

—Diles que gracias, aunque se me hace raro que Vegeta me mande besos—dijo irónico y sonrió.

—Es tu amigo y no tiene nada de malo, ahora me retiro, pero estaré contigo en pensamiento lo sabes ¿no?

—Lo sé.

—Descansa hijo.—le dio un beso en la frente y salió.

Y así la primera semana transcurrió. Goku se encontraba en una habitación normal, ya podía hablar y hasta moverse, aunque sea hasta el baño.

—Buen día amor, ¿cómo amaneciste hoy?—decía Milk entrando a la habitación.

—Hola Milk, pues me siento realmente bien, ya no aguanto para salir de este lugar.

—Ten paciencia Goku, tu recuperación es increíble pero aun te queda tiempo aquí.

—Lo sé, es un fastidio, pero bueno al menos te tengo a ti aquí.

—Ay Goku no te quejes, que todos han estado aquí para que no te sientas solo, no solamente yo.

—Lo sé.

—¿Se puede?—habló un hombre ingresando a la habitación.

—¡Papá! ¡Qué bueno que viniste!—le dijo Milk, corriendo a abrazarlo.

—No podía no venir a ver a mi yerno, lamento no haber venido antes, de verdad, pero el trabajo me absorbió por completo, ¿cómo te encuentras Goku?

—Muy bien Ox Satán, no tiene por qué disculparse ahora esta aquí y eso es lo que cuenta, gracias.

—Vine a verte y a darles una noticia, más bien un regalo.

—¿Un regalo? ¿De qué se trata papá?

—Bueno, ustedes ya son esposos, así que no pueden vivir en la casa de tus padres Goku, además tendrán a mi nietecito, por lo que mi regalo es una casa para ustedes—los dos jóvenes quedaron estáticos del asombro.

—¡Papá! ¡Eres lo máximo!—le dijo Milk abrazándolo.

—Ox Satán, se lo agradezco, es usted muy generoso al darnos una casa para vivir, ¿pero no es mucho gasto?

—No se preocupen por eso, ustedes sólo disfruten de la casa, y con eso me sentiré bien.

—Gracias papá, ¡te adoro!

—Hija deseo de todo corazón que sean felices, Goku sé que cuidarás siempre a mi hija y a mi nieto.

—Eso delo por seguro.

—Bueno ahora me retiro, tengo que regresar al trabajo, ahora que te veo bien Goku, me quedo tranquilo.

—Nos vemos papá, ven cuando quieras.

—Lo haré, se cuidan, adiós.—le dio un beso en la frente a su hija y luego se retiró.

—¿Puedes creerlo Goku? ¡ya tenemos nuestro propio hogar!

—Tu padre fue muy bueno, la verdad se lo agradeceré por siempre, no sé cómo podré pagárselo.

—Qué dices, es un regalo, él no aceptaría que lo pagues nada.

—Creo y tienes razón.

—Quiero ir a verla, hoy mismo le diré a Bulma que me acompañe.

—No te apures, que hay tiempo para eso.

—Si, si ya sé, pero quiero verla, además quiero que quede linda para cuando salgas de aquí.

—Está bien, pero no te vayas a esforzar tanto, recuerda que estás embarazada.

—Sé muy bien eso, no te preocupes.

—Sólo deseo cuidarte y a mi hijo también, quiero que nazca sano y…—su rostro se ensombreció de repente.

—¿Qué te ocurre, por qué tienes esa cara? ¿Te sientes bien? ¿Te duele algo?—Milk no pudo evitar preocuparse ante el repentino cambio de su esposo.

—No, no me duele nada…es sólo qué, estaba pensando… ¿y sí me hijo tiene el mismo problema que yo?—La incertidumbre los embargó..

—Goku no pienses en esas cosas.

—Pero es una posibilidad, debo asegurarme de que mi hijo viva sano y no tenga que pasar por el infierno que yo pasé.

—Cálmate Goku, no te alteres o te hará mal—Milk estaba preocupada por su esposo, pero no podía negar que lo que él decía también la asustaba.

—Milk, llama al doctor Carlos, necesito hablar con él.

—Está bien, de acuerdo, yo lo llamo pero por favor cálmate.

—¡Hazlo Milk!, por favor llámalo.

Milk salió literalmente corriendo del cuarto, y llegó al despacho del doctor, por suerte él se encontraba ahí. Tocó la puerta.

—Adelante—oyó del otro lado.

—Con permiso doctor, es que me ha enviado Goku, le urge verlo—dijo Milk.

—¿Qué le sucede? ¿Tiene alguna dolencia o molestia?

—No, no es eso, pero será mejor que hable con él.

—Está bien, vamos—el doctor y Milk fueron hasta la habitación del joven, ingresaron—.Dime Goku, ¿qué ocurre?—le dijo amablemente el doctor.

—Lo llame porque necesito saber algo.

—Pues aquí me tienes, si puedo contestar a tu inquietud, lo haré con gusto.

—Es sobre mi hijo, quiero saber si mi hijo tendrá la misma enfermedad que he padecido—el doctor vio la preocupación en el rostro del joven.

—Bueno es difícil saberlo, ya que hay enfermedades degenerativas que suelen aparecer sin previo aviso, como las hay con las que se nace.

—¿Eso quiere decir qué puede padecerla, como no?

—Es una posibilidad, además de que cuando han ocurrido casos de este tipo de enfermedades, es probable que la descendencia llegue a tenerlas también, lo que quiero decir que generalmente son enfermedades hereditarias, por lo que es una posibilidad que tu hijo la tenga, como puede que no la posea y lleve una vida sana.

—¿Se puede saber antes? ¿Es decir antes de que nazca?

—Temo que no.

—Goku ya es suficiente, ya sabes lo que querías saber—le dijo Milk quien no quería seguir escuchando esas cosas, ya que la aterraban bastante.

—Una sola pregunta más—le suplicó el joven.

—Adelante—dijo el doctor.

—Si llegase a tenerla, ¿se puede hacer algún tipo de tratamiento para que en un futuro no tenga que recibir un trasplante?

—Bueno Goku, esos tratamientos suelen ser efectivos, pero a corto plazo, a la larga la mayoría necesitan el trasplante, más en el caso de la enfermedad que tú tienes, pues es muy rara y todavía están investigando las causas, sólo queda esperar a que la ciencia encuentre una solución rápido, siento no ser tan alentador, pero no tiene caso mentirte.

—Y se lo agradezco, doctor me ayudó mucho lo que me dijo.

—Es un placer, ah me olvidaba de decirte qué, como has llevado la recuperación con tanto éxito, creería que en unas dos o tres semanas ya estarás en tu casa.

—¡Esa es una excelente noticia!—dijo Milk.

—Si que lo es, gracias doctor.

—De nada, y ahora con su permiso me retiro—.Y así el doctor Carlos abandonó la habitación

—Vaya Goku, ¿no estás emocionado? ¡Sólo serán dos semanas más!

—Si, lo estoy—dijo sin prestar mucha atención.

—Estás así por lo que te dijo el doctor, Goku no debes pensar en eso, y en todo caso de que nuestro hijo llegase a tener lo mismo que ti, sólo debemos luchar, como lo hicimos todo este tiempo, no te aflijas amor.

—Es que no quiero que mi hijo sufra, no quiero que pase por esto, es demasiado.

—Lo sé, pero no podemos adivinar el futuro, lo único que debemos hacer es estar preparados.

—Lo intentaré, no pensaré en lo malo, después de todo, con lo que yo pasé es suficiente.

—Ahora olvidémonos de las cosas malas, y pensar en positivo, pronto te recuperarás del todo y podrás retomar tu vida.

—Ya no aguanto para poder tenerte entre mis brazos y hacerte mía, una y otra vez hasta el cansancio.

—¡Goku! ¡Pero que cosas dices!—dijo la joven toda ruborizada.

—Digo la verdad, deseo amar a mi esposa como se merece, no tiene nada de malo.

—Si amor, yo también lo deseo, pero ahora tu salud es más importante.

—Eres tan buena conmigo.

—Es lo que te mereces—besó a su esposo, quien la abrazó con fuerzas.

Milk se sentó en la cama junto a él, abrazándolo también, Goku comenzó a recorrer con sus manos el cuerpo de Milk, aquel beso ya se estaba volviendo muy apasionado, por lo que Milk decidió cortarlo ahí.

—Calma Goku, ya tendremos tiempo.

—Si lo sé, pero se me hace difícil—Goku acarició el vientre de Milk—.Estoy ansioso por ver como crece tu vientre, como crece mi hijo.

—Yo también, deseo acariciar mi panza, cantarle, leerle cuentos, cosa que ya hago.

—¿en serio? Pero no te escucha—dijo confundido.

—Te equivocas, dicen que ponerle música y hablarles es una forma de estimularlo, hay madres que dicen que cuando le hablan o le cantan, los sienten moverse, como si comprendieran.

—¡Vaya! No sabía eso, bueno yo también quiero hablarle.

—Hazlo, pero no esperes a que haya alguna reacción, él aun es muy chiquito.

—Está bien—Goku acercó su rostro al vientre de Milk—.Hola hijo… te habla papá, aun no nos conocemos pero yo ya te amo más que a mi vida, el día que supe de tu existencia era el día más importante en mi vida, saber que existías me dio fuerzas para poder superarlo, me diste fuerzas para superar con entereza la operación, creo que fuiste tú, el que quiso que viviera y fuiste tú, el que me dio vida, hijo tú me devolviste la vida y te juro que jamás te dejaré sufrir, yo daría mi vida por ti, como tú me la diste a mí… te amo y sé que tú también, espero seas parecido o parecida a mamá, quien es la mujer más bella del mundo, cuando la veas te enamorarás de ella también, así como papá lo hizo desde el primer momento en que la vio. Mamá y yo te amaremos y te cuidaremos siempre, siempre, siempre…—Goku beso el vientre de su mujer y se incorporó a verla, ella lloraba, su rostro reflejaba una gran emoción, una enorme sonrisa tenía en sus labios, abrazó a Goku con fuerza, él hizo lo mismo.

Victoria y Bardock habían estado en la puerta de la habitación lo suficiente como para poder escuchar con gran alegría, como su hijo le hablaba a su futuro nieto.

—Mamá, papá, no los vi llegar—dijo Goku.

—Estamos aquí desde hace un rato, pero no quisimos estorbar en su momento, mi amor—dijo Victoria.

—No estorban nada, sólo le hablaba a mi hijo.

—Fue muy lindo lo que dijiste.

—Victoria, Bardock, que bueno que hayan llegado, porque no quería dejar solo a Goku y tengo que salir un momento—dijo Milk.

—Claro, ve nosotros nos quedaremos con Goku, no te preocupes, pero si se puede saber, ¿a dónde vas?

—¡Cierto! Es que no les comentamos, hace unos momentos vino mi padre, y bueno él nos vino a dar una noticia, o como él dijo un regalo.

—Un regalo, ¿y de qué se trata?—preguntó Bardock.

—Mi padre nos regaló a Goku y a mí, una casa, para poder vivir como la familia que somos, ¡no es grandioso!

—¡Vaya que sorpresa, si es maravilloso!—dijo Victoria.

—Fue muy generoso de parte de Ox Satán, los felicito—les dijo el padre de Goku.

—Si que lo fue, que lindo tendrán su propia casa.

—Pero hijo, deben saber algo, está bien que tengan su propia casa, al fin y al cabo son esposos y necesitan su hogar, pero deben saber que una casa lleva responsabilidad, hay que mantenerla y ninguno de los dos tienen trabajo, tu hijo debes completar el ultimo año de la preparatoria, no deben tomarlo a la ligera, lo primordial es que terminen sus estudios y trabajen, ahora además de un hijo tendrán una casa que mantener—dijo con seriedad Bardock.

—Pero papá…

—Hijo escucha a tu padre, él tiene razón, no hay porque apresurarse, nuestra casa que también es tuya, es grande, arreglaremos un cuarto para mi nietecito y para ustedes, hasta que estén en condiciones de vivir en su casa—dijo Victoria.

—Pero…

—Goku creo que tus padres tienen razón, debemos pensar en nuestro bebé y por más que queramos aun no estamos preparados para vivir solos, no hasta que tengamos trabajo y podamos mantenernos independientemente.

—De acuerdo, nos quedaremos en casa por un tiempo—Goku no tuvo más opción que resignarse.


Los días fueron pasando, nadie podía creer que aquel joven que no tenía muchas posibilidades de vivir, ahora estuviera a punto de abandonar el hospital para siempre, y que ahora se encontraba lleno de vida. Goku respondió satisfactoriamente a todas las pruebas a las que fue sometido, su recuperación fue asombrosa, hasta podría decirse que milagrosa.

Ese día todos acompañaron a Goku, todos querían ver como ese joven salía por sus propios medios de aquel hospital, y verlo comenzar una nueva vida.

—Bueno Goku, es hora de que te vayas, realmente estoy gratamente sorprendido de tu evolución, tu cuerpo su adaptó perfectamente al nuevo corazón, sólo queda decirte, buena suerte y que seas feliz—dijo el doctor Carlos.

—Muchas gracias doctor, gracias por lo que hizo, por salvarme la vida, pero necesito pedirle un favor más.

—Dime Goku, ¿qué deseas?

—Necesito saber si es posible comunicarme con la familia del joven quien fue mi donante.—Todos observaron a Goku sorprendidos.

—¿Y por qué deseas saberlo?

—Es que hice una promesa, prometí que si yo me salvaba iría agradecerle a su familia, y deseo cumplirla.

—Goku no creo que sea prudente, su familia debe sufrir por su pérdida y bueno…—dijo Victoria.

—Lo sé mamá, pero yo necesito ir, seré respetuoso, no te preocupes.

—Está bien Goku, te daré los datos, ahora regreso—el doctor volvió con una hoja de papel—.Aquí tienes, es la dirección en dónde vivía y sus datos.

—Muchas gracias doctor—agradeció el joven—No queda muy lejos, por lo que si no importa, deseo ir de inmediato, por favor.

—De cuerdo hijo, podemos cumplir tu promesa.

Goku y su familia, salieron del hospital rumbo a aquella casa, la casa del joven que salvó la vida de Goku.

Para Goku estar fuera de ese lugar, del hospital, era maravilloso… qué bien se sentía, libre, como si nunca hubiera pasado nada, tenía fuerzas y ganas de vivir de retomar su vida, las artes marciales, sus amados combate, pero sabía que para eso todavía faltaba tiempo, pero no le importaba, él estaba contento igual, estaba feliz. Pronto habían llegado a la casa.

—Milk, ¿me acompañas?

—Claro—dijo la joven con una sonrisa.

—¿No quieres que vayamos todos, hijo?—preguntó su madre.

—No madre, pero gracias igual.

Los dos jóvenes bajaron del auto y caminaron despacio hacia la puerta de entrada, Goku tenía que ayudarse de un bastón, hasta tener todas sus fuerzas.

Tocaron el timbre de la casa, esperaron un momento, fueron atendidos por una mujer algo mayor.

—Díganme, ¿en qué puedo ayudarles?—les preguntó amablemente la mujer.

—Disculpe, pero, ¿ésta es la casa de Jack Stevens?—preguntó Goku, y ambos jóvenes vieron como el rostro de la mujer se entristecía.

—Así es, él…él es mi hijo.

—Señora, sé que debe estar padeciendo un dolor, que pocos comprenderán, no quiero ser irrespetuoso, ni incomodarla—Goku hizo una pausa ante la confusión de la mujer—, vine hasta aquí, porque hice una promesa, vine agradecerle a usted, ya que a Jack no puedo.

—No lo entiendo joven, mi hijo murió hace un mes, y no recuerdo que lo conociera a usted.

—Lo sé, no nos conocimos pero, es gracias a su hijo, gracias a que el aceptó ser donante, yo estoy vivo, no quiero sonar egoísta, se lo que usted debe estar pasando.

—Pasen por favor—dijo la mujer un tanto aturdida.

—Muchas gracias—dijo Milk e ingresó a la sala con Goku, la señora los invitó a sentarse en un sillón y ella hizo lo mismo.

—No entiendo nada de lo que dices jovencito, por favor explícame.

—Primero que nada, quiero presentarme, mi nombre es Goku y ella es mi esposa Milk.

—¿Tu esposa? Son muy jóvenes para estar casados.

—No creo eso, si se siente amor, la edad no cuenta—habló Milk.

—Bueno eso es cierto, yo también me casé joven, por cierto mi nombre es Miriam.

—Es un gusto conocerle.

—Ahora deseo que me expliquen a qué han venido.

—Bueno déjeme empezar por el principio, yo hace un tiempo enferme gravemente…—Goku contó toda su historia a la señora—… por eso vine aquí personalmente para agradecer que existan personas tan nobles como su hijo quienes con su decisión ayudan a miles de personas, personas como su hijo que a veces resignan unos años de su vida para que otro tenga unos años más, lamentablemente esta vez su hijo falleció y eso nada de lo que diga cambiara su dolor, pero déjeme decirle que gracias a él, gracias a que cuando él vivía tomó la noble decisión de donar órganos, gracias a eso yo estoy con vida, le estaré eternamente agradecido y por eso vine a agradecerle.—la mujer lloraba pero parecía tranquila.

—Mi Jack siempre fue una persona bondadosa, caritativa, dispuesto a ayudar a quien lo necesite, él era un ángel.

—Estoy segura de que así es, y ahora es el ángel que vela por la salud de Goku, debe estar muy orgullosa de su hijo, porque no me cabe ninguna duda de que fue una gran persona, yo rezaré por el todos los días, para agradecerle—Milk tomó las manos de la señora que lloraba sin consuelo, y la propia Milk comenzó a derramar lágrimas.

La señora se incorporó tomando un portarretratos que se encontraba ahí, en el cual había una imagen de un joven, era Jack. Se las enseñó a Goku y Milk, al verlo inmediatamente Goku sonrió, era él, nunca tuvo dudas, pero ahora lo había confirmado, fue Jack el que le hablé aquella vez…

—Ustedes se ven que son unos jóvenes muy buenos, me alegra de que mi Jack los ayudara de algún modo.

—Y no sabe cuánto, bueno ahora debemos irnos, pero espero que no le moleste si venimos a visitarla de vez en cuando—dijo Goku.

—Para nada, me encantará recibirlos nuevamente—la señora se levantó y acompañó a los jóvenes hasta la puerta.

—Gracias Miriam por recibirnos—dijo Milk y la abrazó.

—No es nada, les deseo que sean felices, son una pareja joven y hermosa y tienen toda una vida por delante.

—Se lo agradezco, hasta pronto.

—Nos vemos chicos, cuídense—los jóvenes se despidieron de la mujer, subieron al auto y marcharon por fin a su hogar.

—Y, cuéntame hijo, ¿cómo les fue?—preguntó Victoria.

—Muy bien, es una señora muy amable.

—Que bueno.

Unos minutos después, ya estaban en su casa, donde los esperaban Raditz, Bulma, Vegeta y Ox Satán.

—Bienvenido a casa hermano—le dijo Raditz y lo abrazó.

—Si Goku, que bueno que regresaste—dijo Bulma.

—Todos estábamos esperando tu regreso, amigo—dijo Vegeta.

—Si, aquí estoy, de vuelta en casa, de vuelta a la vida y pienso disfrutarla…—Goku ingresó a su casa emocionado, pero no se permitió llorar, ya demasiadas lágrimas había derramado.


Después de eso los días iban pasando tranquilamente en aquel hogar, Milk se dedicaba a cuidar de su esposo que cada día parecía estar mejor, realmente conforme los días pasaban se convencía más de que todo aquello no fue más que un horrible sueño, del cual despertó y ahora podía estar tranquila.

Goku poco a poco fue recuperando sus fuerzas, deseaba con ansias volver a competir, pero sabía que para eso debía esperar un poco más, pero todo valdría la pena…todo.

Dos meses habían pasado desde que Goku regresó del hospital, Milk hacia la cena, mientras bailaba y cantaba al ritmo de una pegadiza canción que pasaban por la radio, Goku estaba ahí parado en la puerta de la cocina, divertido ante aquella escena, Milk al verlo dejo de bailar sonrojada, ambos se miraron y comenzaron a reír.

—¿Por qué te detuviste? Si lo hacías bien—le decía aun riéndose Goku.

—¡No seas malo! Que tú eres peor en el baile—dijo en defensa.

—Te dije que me encanta cuando te enojas—le dijo acercándose a ella. Milk lo abrazó y besó sonriente.

—La cena ya está casi lista, estamos los dos solos, tus padres llegaran tarde hoy.

—Mejor aun…

—Porqué lo dices…—Fue callada con un apasionado beso, Milk no hizo nada por resistirse a él y se entregó a aquel beso, desde que había pasado la operación no habían estado juntos, muchos miedos los envolvían, pero esta vez nada importó, esta vez se dejaron llevar por el deseo, por la pasión…por el amor.

—Milk…déjame amarte…déjame demostrarte que puedo… que puedo hacerlo…

—Mi amor…nada me gustaría más.—Sin más Goku tomó la mano de su mujer y se dirigieron a su cuarto.

Estaban tan nerviosos como aquella primera vez, todo parecía nuevo, se sentían sin experiencia, pero como aquella vez se dejarían llevar.

Goku abrazó muy fuerte a Milk besándola dulcemente, sus labios eran tan adictivos, su rostro tan perfecto…besó su cuello sus hombros, bajando el bretel del vestido que llevaba puesto, ella acariciaba sus cabellos, comenzando a sentir una lluvia de sensaciones divinas. Bajó suavemente el cierre y el vestido se desplomó en el suelo, Milk estaba hermosa a sus ojos, y ver su vientre crecido era lo más reconfortante del mundo, pero por eso deseaba ser muy suave, no quisiera hacer nada que dañase a su hijo. Milk observaba como Goku recorría su figura con una inmensa felicidad, volvió a acercarse a él, volvió a besarlo mientras sus manos jugaban por su cuerpo, levanto su camisa quitándosela, comenzando a quitarle los pantalones también.

—Hagamos de esta una noche inolvidable Milk…—Su mujer le sonrió y lo abrazó, Goku fue recostándola en la cama con dulces besos, dulces caricias, nunca se cansaría de aquello.

Besó su espalda, bajando por ella, haciendo electrizar todo el cuerpo de Milk, desprendió el sostén arrebatándoselo, jugó con sus pechos, besándolos, saboreándolos, aspirando su dulce perfume. Milk sentía todo su cuerpo erizarse de placer, arqueando su espalda, respirado sufridamente, emitiendo leves gemidos, que llegaban a los oídos de Goku para enloquecerlo aun más. Ya no podría aguantar mucho más, se incorporó un poco, besando los labios de Milk, mirándola a los ojos, con infinito amor, decidió que era el momento, delicadamente deslizo la última prenda de Milk, y él hizo lo mismo, con mucho cuidado se colocó sobre ella…

—Milk, no sabes cuánto espere este momento, te amo demasiado y al fin puedo demostrártelo…

—Lo sé Goku, yo también esperé con ansias este momento…te amo Goku...te amo.

Y sus cuerpos se unieron, por fin estaban completos, moviéndose al ritmo de su pasión, pasión contenida que fue liberada en el más hermoso acto, y culminada en el más glorioso grito de amor. Al fin eran marido y mujer…para toda la vida…

Los meses fueron pasando para Goku y Milk, quienes comenzaron a frecuentar la casa de Miriam, entablando una bonita amistad con aquella mujer. La visitaban por lo menos una vez al mes, en una ocasión fueron al cementerio, Goku llevo flores para Jack y le agradeció personalmente por salvarle la vida. También se enteraron qué el segundo nombre del joven era Gohan, Goku no podía creerlo, porqué ese era el nombre de su difunto abuelo.

Poco a poco la vida de nuestros amigos fue volviendo a la normalidad, hasta que un día Goku pudo volver a sus amadas artes marciales, poco a poco, pero estaba feliz de poder realizarlas otra vez.

Llego el día más esperado para ambos jóvenes, el nacimiento de su hijo, fue un niño idéntico a Goku, al que llamaron Jack Gohan, en honor a aquel joven, Miriam se emocionó mucho al enterarse de eso y se convirtió en una abuela más para el pequeño.

Le hicieron todos los estudios al nacer, y nació sano, sin la enfermedad que padeció su padre.


Dos años después del nacimiento del pequeño Jack, Goku y Milk se mudaron a su casa, para comenzar una larga vida juntos, amándose cada día como el primero, disfrutando de cada instante juntos.

Todo lo que tuvieron que pasar, todo lo que tuvieron que sufrir, había quedado atrás, bien atrás, y ahora disfrutaban de su hijo, de la felicidad que el pequeño les daba, y del amor que se profesaban cada día, cada noche. Hasta el fin de los días y más allá.

FIN


Ufff... ¡Terminé! . Debo de confesar que cuando empecé esta historia, mi idea era que Goku no sobreviva a su enfermedad, pero nunca me anime a plasmar eso. Me hubiera resultado muy doloroso, y soy fan de los finales felices jejej. : )

Sé que suena raro un hijo de Goku y Milk llamado Jack, espero sepan disculpar es pequeño cambio que hice.

Creo que me quedo bien, pero eso lo juzgaran ustedes, siempre ame a esta pareja y hacer historias sobre ellos me encanta, aunque leo de todos fic, los que más me gustan son los de UA. y de los que más me gusta escribir también.

No soy ni remotamente buena escribiendo, creo que me falta mucho, pero me siento contenta con esta historia, ya que resulto lo que yo quería.

Solo queda agradecer a todos los que siguieron esta historia.

Bueno ¡GRACIAS por su tiempo en leer mi historia!