"PASIÓN DE VERANO"

CAPÍTULO 8.

- ¿Y dices que llegan hoy?
- Ajá, en un par de horas llegarían al aeropuerto.

En una mansión parisina se encontraban cuatro chicos charlando como siempre desde hacía ya una semana.

- Ey Taro, yo creo que será buena idea ir a buscarlos ¿no?
- Es buena idea Juanje, lo he pensado pero no le dije nada a mi prima y no me espera. Mejor será que esperemos a que lleguen aquí.
- Ah bueno. Entonces mientras tanto podíamos ir a jugar un rato.
- Sí, yo me apunto –decía alguien apareciendo en la sala de la casa.
- Qué Napoleón, no me digas que otra vez estabas hablando con Nuria.
- Sí chicos. Creo que nuestra relación no va a ninguna parte –decía un poco cabizbajo.
- Vamos hombre, arriba esa moral. Por eso yo no me comprometo con ninguna seriamente; como se dice por ahí: sólo para pasar el rato, un buen rato –comentaba divertido Genzo. - Además, Napoleón, amigo hay más chicas en el mundo; verás como conoces a alguna que de verdad merezca la pena…
- Y aquí en Francia hay chicas muy pero que muy guapas –le animaba su compañero de equipo.
- Si es así, ¿por qué sólo yo tengo este problema? Ni tú ni Taro lo tenéis.
- ¿Hablabais de mí? –preguntaba el chico japonés entrando a la estancia con un balón en la mano.
- Es que aquí están Genzo y Juanje diciendo que… Bah, nada… No me quiero molestar por tonterías de chicas. Lo que me apetece ahora es jugar un rato –les respondía dirigiéndose a Taro y arrebatándole la pelota. - Vamos afuera ¿no?

Así los cuatro se fueron a descargar un poco la "energía"; en el caso de Napoleón, "la frustración" que sentía al ver que su relación de dos años con su novia no iba a ninguna parte.

· . · . · . · . · . · . · . · . · . ·

Mientras tanto, en el avión iban las cinco amigas y los dos chicos. El viaje era agotador, demasiadas horas sentados en los asientos que aunque eran bastante cómodos, no lo eran para dormir.

En la mitad del compartimiento de avión se encontraban Silvia, Esther y Wendy hablando muy animadas. Atrás de ellas estaban Vanessa y Kojiro, y del lado de la ventanilla, una mujer que parecía bastante simpática, de unos 50 años aproximadamente, algo regordeta, no muy alta, se veía que era morena pero ya tenía algunas canas y arrugas propias de la edad. Y del otro lado, pero en la misma fila, estaba Kazuki en el asiento de la parte del pasillo e Isabella en el del medio, a su lado.

En cierto momento, cuando faltaban dos horas para que el avión llegase a su destino, Isabella se levantó y se fue a buscar un par de refrescos, uno para ella y otro para Kazuki. Cuando vio a su amiga levantarse, Wendy sonrió con malicia. Quien la viese en ese momento y la conociese, sabría que algo iba a hacer. Y no se equivocaría. Cuando Isabella regresaba, al pasar por Wendy, ésta le puso la zancadilla, lo cual hizo que la chica que llevaba los refrescos tropezara y el líquido cayera sobre los pantalones de Kazuki. En ese momento la chica quería que le tragase la tierra, o en este caso deseó que se la llevara el viento muy lejos de allí. Como pudo cogió unos pañuelos de papel que tenía en el bolso y empezó a limpiar el pantalón al chico que aún no despertaba de la impresión.

- Lo siento mucho Kazuki, no fue mi intención derramar el zumo encima de ti. Discúlpame –le decía una avergonzada Isabella sin mirarle, ya que seguía secándole.
- No tiene importancia. Fue un accidente –por fin le contestó, ya volviendo en sí. Y tomando sus manos entre las de él, le cogió el pañuelo, para hacerlo él mismo.

Kojiro veía esta escena mientras decía:

- Mujer tenía que ser, torpe.
- ¿Se puede saber de quién estás hablando? No te permito que hables así de mi amiga, ¿entiendes? –le decía Vanessa enfadada.

- Jajajaja, un accidente dice –se reía Wendy cuando escuchó a Sorimachi - jajajajaja, esto es bastante divertido –pareciera que su risa no acabaría nunca.

Mientras, Kojiro y Vanessa seguían discutiendo:

- Mira Kojiro, mejor será que no me hables más, me tienes harta… Siempre dices mal de todos ¿qué te pasa?, ¿es que tú eres perfecto o qué? –creía que de un momento a otro iba a estallar en mil pedazos, su rostro estaba rojo de furia.
- Pues perfecto no, pero así de torpe tampoco –él no se quedaba atrás, siempre tenía algo que responderle.
- ¿Pero no has escuchado a Wendy? Fue ella quién hizo que Isa tropezara. Bueno ya, mira, el día que regresemos a Japón recuérdame que no viaje a tu lado. Qué aburrido, todo el viaje callado y cuando hablas es sólo para decir despropósitos de los demás.
- Pues como quieras, yo tampoco deseo ir con alguien que está tan loca como una cabra –contestaba girando el rostro hacia otro lado, cruzado de brazos.
- Ya, por favor chicos. Parad de pelearos, tú Wendy para de reírte, esto que has hecho no tiene gracia, pobres Isa y Kazuki –hablaba Esther poniendo un poco de orden en sus amigos.
- Jajajajaja, ¿dices que no tiene gracia? Jajajajajaja, pues qué raro, porque yo no puedo parar de reír jajajajaja.

Esther intentaba, en vano, hacer que se callaran, pero nada, era una tarea demasiado complicada, por no decir imposible.

Silvia era la única que no decía nada, sólo miraba a sus amigos y pensaba para sí misma:

- ¿En dónde me he metido?

Y era comprensible que pensase así, ya que cuando sus amigos hacían algo del estilo, parecía una revolución. Aunque no podía negar que alguna de esas "revoluciones" le causaban bastante gracia.

Tanto jaleo estaban haciendo que tuvo que llegar una de las azafatas a poner orden, pero tampoco daba resultado; es más, ellos ni se enteraban que ella estaba allí "regañándolos", y no era para menos si estaban "muy concentrados". La azafata se desesperaba. ¡Normal! Y eso que cuando acababan por discutir todos a la vez, en vez de personas parecían animales enjaulados, pero nunca esas discusiones llegaron a mayores inconvenientes. Nunca eran peleas de verdad, sino no estarían los siete juntos ahí, y en ese momento.

Como a la azafata se le habían acabado los recursos para pararlos, no tuvo otra alternativa que hacérselo saber al comandante. Minutos después se escuchaba por los altavoces del avión la voz de un hombre de unos 40 años aproximadamente:

- "Le recordamos a los pasajeros que estamos en un avión y que intenten no molestar. Aunque se puedan levantar de sus asientos, recuerden que esto no es un parque de atracciones. Gracias".

Cuando el hombre terminó de hablar, los chicos se dieron cuenta de lo que ocurría y lo que estaban haciendo. Se pusieron rojos como unas guindillas y se calmaron del todo. Esther no lo podía creer, ella llevaba casi media hora intentando calmarlos y no pudo, ni tan siquiera la azafata. Sólo al escuchar la voz de alguien más estricto fue lo que hizo "el milagro". Mientras ella pensaba esto, le llegó a la mente los días de colegio, cuando ocurría algo parecido entre todos los alumnos; las profesoras no eran capaces de hacerlos callar, pero cuando llegaba el director todos parecían mansos corderitos. Y ahora había acontecido lo mismo. Le pareció divertido saber que sus amigos no cambiaban tan fácilmente.

CONTINUARÁ…


... NOTAS DE AUTORA ...

Creo que este capi me salió un poquito loco demasiado xDDD jajaja, pobre Kazuki, pobre Isabella :( Maldito Kojiro, como te pasas ¬¬

Nuria: Malaaaaaaaa, como le dices eso a mi Kennie-chan *o* Más lindote él ^^ jejeje dejemos ya el tema mejor porque no nos vamos a poner de acuerdo xDD ¿Ahora crees que de verdad nos buscarán vivas o muertas? aunque quedan más escenas locas jajajaja.

Hermanita: Te me vas a morir deshidratada mujer, no babees tanto xDDD Waaa, así que tienes una escena parecida en uno de tus fics...lo leí? es que no lo recuerdo jejeje XD

Espero que os siga gustando el fic mis niñas ^^