Ya estoy de regresoooooo!
Sorry un capitulo un poquitito mas largo pero no mucho! vino mi padre y a penas me pude escapar un ratín para dejarles este capi aquí!
No me maten porque sino no podré darles el final feliz que le prometí a ilexi05! Juro juro juro que lo arreglo ! Pero pueden aprovechar para dejar sus teorías de qué puede suceder en el próximo capitulo que por cierto ya lo tengo escrito, solo necesito tener un huequito para pasarlo ! Ya saben que me encanta leerlas así que no se contengan, teoricen, amenacenme, pidan, supliquen, sugieran ... todo (menos los insultos y agresiones) esta permitido y es bienvenido, gracias jajajja :P :P
Todas entendieron bien y si era mi cumple! gracias por las felicitaciones! mañana es el cumple de Stana y por eso quería dejarles este capi, uno por mi cumple y otro por el de ella pero mañana no podré así que mejor aquí lo dejo por adelantado
Mitzy: ya quisiera tener yo a una persona así, mas bien lo escribo así por que es lo que me gustaría tener. y a pesar de que odio que hagan llorar a kate en la serie, en mis tics siempre sufre solo para que el pueda reconfortarla y consolarla porque la verdad no tener a nadie que este junto a ti cuando lo necesitas no es lo mejor, sobre todo si estas en pereza pero igualmente no esta para ti en esos momentos! bueno preguntaste que cuando sabríamos lo que sigue ... ya ... ahora lo sabrán a bajito cuando yo me calle y los deje leer!
No olviden la review y disfruten de la lectura pleaseeeeeeeeeeeee, aunque quieran asesinarme, disfruten sabiendo que no hay dolor definitivo en mis historias!
Capítulo VIII
A pesar de haber blanqueado la situación y haberse jurado, tras ese reconfortante y agotador baño, no volver a ocultarse nunca más algo que los afectara física o emocionalmente, decidieron de mutuo acuerdo acudir a terapia con el Dr Burke, por separado al principio y, más tarde, juntos.
Todo estaba yendo a pedir de boca, siguiendo las tareas semanales que les dejaban tras cada sesión, habían logrado comunicarse mucho más. Kate era mucho más abierta y comunicativa con Rick de lo que él nunca habría osado imaginar y, gracias a esas confesiones espontáneas y directas de lo que a ambos les afectaba, molestaba, hería o endulzaba el corazón, habían logrado un nivel de empatía, comprensión y conexión aun mayor, si es que eso era posible.
En la 12 todos estaban impresionados porque ahora, no solo terminaban las ideas del otro o decían frases o realizaban movimientos al mismo tiempo; en las 5 semanas que llevaban asistiendo a las sesiones, desde que Kate se reincorporó al trabajo después de su semana de vacaciones forzadas, habían pasado de raro a impresionante, luego a increíble y, en esos momentos, se encontraban en la fase de adorablemente espeluznantes, en la cual incluso se tendían objetos antes de que el otro siquiera los pidiera. Era como si pudieran leerse la mente.
Aunque lo más importante de todo era que, desde que la terapia conjunta había comenzado, la angustia que oprimía el pecho de Rick, se había reducido considerablemente. Ya solo era un pequeño puntito que aun causaba dolor cuando veía cómo Kate, en las crisis de culpabilidad que también ella conservaba aunque ya mucho menos frecuentemente, lo miraba fijamente, oculta en alguna esquina de loft donde creía que él no la veía, y se mordía violentamente el labio, tratando de contener las lágrimas que amenazaban con desbordarse de sus ojos inundados mientras, suavemente, acariciaba su pequeño vientre, ahora ya evidente a simple vista.
Pero a pesar de esos pequeños momentos, -que ya nunca ocurrían más de dos veces por semana y que siempre acababan con Castle esperando a que ella se recuperara del todo para acudir a ella y llenarla de mimos como si de un acto genuino se tratara, si dejarla ver que esos momentos no quería decir solo "te apoyo hoy y siempre y nunca jamás te dejaré caer"- estaban muy felices porque su pequeñín, que a sus 16 semanas ya tenía el mismo tamaño que un aguacate, había empezado a hacerse notar hacía una semana pateando desenfrenadamente el vientre de su mamá hasta el momento exacto en que Rick llegaba corriendo, alertado por esta, y, entonces, toda actividad cesaba. Pero Castle no se dejaba excluir tan fácilmente y, tras 4 días de frustrados intentos, la había convencido para que se pasaran todo el sábado sentados el uno junto al otro sin rozarse, mirarse ni dirigirse la palabra. Fingieron que Rick no estaba ahí durante largas horas, hasta que el bebé cayó en la trampa y comenzó a patear, permitiéndole por fin a su papá, colocar su mano ahí y sentirlo. Al principio, la criatura dejó de moverse pero ante las sonoras carcajadas de Kate, la actividad volvió a iniciarse en su vientre mientras Rick proclamaba su victoria. Nunca olvidará ese día aunque, desde ese día, su campeón-a, como él lo llama, ya no se esconde de él cuando quiere moverse un poco lo que lo reafirma en la teoría con la que durante días enteros exasperó a Kate: nuestro bebé es tan terco como su mami pero en cuanto se habitúe al peso de mi mano sobre él, dejara de jugar a las escondidas conmigo.
Aunque, sin duda, lo que a Castle le resultaba más adorable de toda esa nueva etapa, eran las exclamaciones que se le escapaban a Kate cuando, estando concentrada en otra cosa, él bebé se movía de repente, sobresaltándola por la falta de costumbre. También le fascinaba cómo, después de el impacto inicial, una sonrisa boba se instalaba en su rostro mientras el brillo de sus ojos aumentaba levemente y llevaba su mano a lugar exacto donde había sentido a su primogénito moverse, girando la cabeza para buscarlo a él con la mirada.
Sin embargo, aquella exclamación había sido diferente, no era un pequeño "ah" sorpresivo acompañado de un ligero respingo. Era cierto que al estar interrogando a un sospechoso, no podía aspirar a la sonrisa, la caricia del vientre o la mirada con la que lo hacía partícipe del movimiento del hijo de ambos. A pesar de eso, algo en su expresión le decía que aquello no había sido una simple patadita; no quería parecer paranoico, ni obsesivo pero su ceño, ya fruncido debido a la frustración que le estaban causando desde hacía un rato las respuestas burlonas del sospechoso, se había acentuado considerablemente y había pasado de estar en una actitud agresiva, inclinada hacia aquel hombre, a erguirse , manteniéndose ligeramente encorvada y apoyando parte de su peso en la mesa. De cualquier modo, su rostro seguía mostrando determinación y ella continuaba con su interrogatorio por lo que decidió concentrarse en las respuestas y preguntarle luego qué había sido aquello.
Pero, apenas dos minutos más tarde, Kate repitió aquel gesto, acompañándolo esa vez de una mano que se dirigía hacia su vientre y la otra hacia él, como si tratara de atraerlo hacia sí.
Cuando Castle levantó la mirada al rostro de ella, se le heló la sangre; repentinamente estaba pálida, muy pálida y sus ojos, sus ojos estaban inundado de miedo y lágrimas. Rápidamente se acercó a ella, olvidándose del tipo que los miraba atónito y con una sonrisa sarcástica pintada en el rostro, y, agarrándola por la cintura la sacó de allí, cerrando la sala y encontrándose frente a frente con Ryan y Esposito que solo atinaron a ayudarlo cuando, tras un leve "Rick" apenas audible, Kate perdió el conocimiento.
Luego de acostarla en el sofá de la sala de descanso, Espo salió a traer a Lanie lo antes posible- aunque las personas vivas no fueran su especialidad, tenía que poder hacer algo por ayudar a su amiga- no la podían dejar inconsciente hasta llegar al hospital donde Rick insistía en llevarla tras haber descubierto algo que los dos detectives no notaron: el pantalón de Kate estaba mojado y, al poner su mano ahí, los temores que había estado tratando de acallar desde que la vio volverse pálida como la pared mientras se agarraba el vientre bajo, se confirmaron; aquello no era agua, ni orina, ni siquiera liquido amniótico, aquello era sangre y mucha más de la que, en su opinión, podía considerarse "no trágico" en una situación como aquella.
