"No hay nada peor que cometer un acto atroz solo para no morir"

"No me explico cómo habiendo enfrentado tantas veces a la muerte…Alguien se capaz de tal cosa."

"Das pena. Solo hay vacío que dentro de ti."

"Quieres desaparecer…No, quieres regresar. Quieres volver y que todo esto acabe."

"Eres egoísta…Necesitas a alguien para atormentar con tus propios problemas."

"Nadie comprende….Ni siquiera tú."

"¿Morirás antes de que todo acabe?…¡No puedes!"

"Se acabó ¿No?"

Silencio. La persona que habla está muy molesta y se burla de algo con odio y amargura. Es un hombre, alguien joven de cuerpo pero un alma envejecida por el odio.

-No hay necesidad de que nos alteremos tanto. Podemos discutir las cosas con calma, ¿no crees?- Reconozco esta voz, es la voz de Shun y también su forma de expresarse cuando se pone nervioso: una pequeña risita nerviosa entre cada palabra, con el temblor en cada sílaba y un tono medio cantado que termina en una última risa más larga e incómoda.

"¡No se puede!"

"No podemos perder tiempo…¿¡Tienes idea del tiempo que yo he desperdiciado?!"

"¡No la tienes! No sabes cuánto tiempo hemos perdido los demás porque no conoces nuestro dolor"

La tristeza de esas palabras provoca que mis lágrimas caigan, a pesar de no saber exactamente por qué lloraba. Afuera de mi habitación había dos personas, una de ellas era Shun y la otra era alguien que parecía odiar a Shun.

-¡Lo conozco!- gritó Shun y en su voz pude distinguir un sollozo muy débil. –Conozco ese dolor y la frustración que sienten…Sé de su rencor porque también lo cargo sobre mi espalda, porque las almas de todos nosotros estarán siempre conectadas…También me duele.-
No podía verlo, pero imaginaba sus ojos tristes pero viendo al frente, enfrentando a quién estaba con él. Podía imaginar su espalda tensa por los sollozos retenidos y como su lengua mojaba sus labios (siempre hace eso cuando no quiere llorar).
-Y me duele además no poder ayudarlos, me duele ser tan inútil…-

"Tú sabes cómo ayudarme…"

Escuché cómo Shun tomaba aire y suspiraba con fuerza, sabía que había comenzado a acercarse a la otra persona por sus pasos, sabía que sus rodillas temblaban y que jugaba con sus dedos para tranquilizarse.

-¡Ni se te ocurra acercártele!- Gritó Shun molesto y preocupado… Entonces el frío comenzó a penetrar en la habitación y mi corazón aceleró su ritmo, provocando tal ansiedad que mis manos temblaban.

"¿Lo ves? Tú sabes cómo ayudarme…Pero no lo haces."

-¡No hay forma de ayudarte si ese es tu deseo! Debes entender…Recordar y asimilar.- El tono de Shun era como el de un padre regañando a su hijo, uno de esos padres que son tan calmados en apariencia pero que saben dar donde duele con una forma de hablar parecida a la de un sabio o un dios.

"Solo…Tú no comprendes."

-Tú tampoco. Lo único que tengo en contra tuya es él. No pienso permitir que le hagas daño. Si lograras aceptar lo que pasó entonces sería más fácil para todos.-

No entendía nada de lo que hablaban. Quería saberlo, quería entender por qué Shun cambiaba tan radicalmente de un segundo a otro, quería saber lo que pasaba a mi alrededor…Quería saber si estaba o no perdiendo la cordura.

"Tenma…Tenma ¡Ayúdame, por favor, Tenma!"

Sabía que me hablaba a mí, sabía que era Alone quien pedía que lo ayudara. Mi cuerpo se movió solo hasta la puerta, pero cuando estaba a punto de abrirla, recordé toda mi conversación con Shun. "Recuerda que eres Seiya, que no importa cuántas veces hayas renacido, eres Seiya y nadie más." Shun había dicho eso con mucha seriedad en sus ojos. Mi mano derecha se quedó inmóvil en la perilla de la puerta mientras mi mente reflexionaba sobre las palabras de Shun.