Mis… saludos más cordiales a los lectores :D

¿Cómo dicen que están? Espero que bien.

En primer instancia, diré que estoy muy agradecido con los que leen y siguen esta historia, de verdad que me alegran los días, y también (en especial) a quienes la comentan. Eso es genial (Me pongo dramático).

Pero, apartando eso… todos son invitados a leer y a comentar si es que gustan y son tan amables.


Capítulo VIII Reflejo

Agente Libre Ada Wong

Espía de la Organización

21 febrero 2014

07:40 horas.

La luz de la Luna menguante es por poco inexistente a estas horas. No se ve nada con claridad en esta época del año. Exactamente tengo que reparar en lo que me rodea cuando está a escasos centímetros de mí. Nunca había percatado, por más que fuese casi imposible, en lo hermosa que se ve la Luna cuando solo se refleja luz en su parte izquierda. Como si fuese su pequeño destello de bondad dentro de un vasto mundo de maldad. Entonces, este sería su momento real, cuando se le ve con la claridad en la plenitud de la verdad. Cuando no hay espacios para engaños, ni cuando éstos se entrometen buscando adueñarse de los momentos; queriendo ser parte de ellos, o incluso ser ellos mismos.

Por más que parezca razonable, no comprendo la relación que me doy con el satélite natural del planeta. Siendo que, aunque intente simplemente observarla, no dejo de implicarme o manifestarme dudas. Dándome a entender que siempre hay un momento, aunque no lo veamos, en el que podemos darnos cuenta de quiénes somos en realidad. No obstante, no encuentro mi respuesta aún, o no quiero encontrarla.

Intento compararme con ella. Entonces, recordando cuando la escudriñaba, noto que ese rodeo que le daba a su cuerpo entero era la única luz que lograba reflejar. A ninguna otra parte llegaban los rayos del Sol cuando menguaba.

Solo ella, en su triste deseo de poder compartir una luz que no le pertenecía. Intentando que, por más que su destino sea obscuro, y que las estrellas junto a ella, las cuales sí poseían su propia luz, se lo repitiesen miles de veces; ella pudiese ser partícipe de algo tan puro y esplendoroso como la radiación emitida por la única y verdadera estrella. A la única que pudiese ver de verdad.

No es que fuese malvada, sino que su destino parecía estar marcado por el mismo demonio. El cual le daba la única opción de ser lo contrario a lo que da claridad y visión; ella sería, sin embargo, quien la quitara, quien la tomara para sí cuando el Sol se fuese. Quien se aprovecharía de la desolación que sobrevendría a todos al verse expuestos y ciegos. Sin embargo, no lo era.

Quizás se había convencido a sí misma de que la razón de su vida era aprovecharse de quienes no podían ver al experimentar la carencia. Quizás había querido entender que ese era el único camino que conducía a donde quería llegar, lo cual seguiría siendo un misterio, aun cuando ya estuviese allí. Cuando estuviese perdida en el abismo de la incertidumbre, cuando no hubiese nada que le devolviera la vista a causa de las muchas que robó. Nada que pudiese actuar diferente al percatarse en ella, al saber quién era. Hasta que su luz se posó sobre ella, y logró hacer que reflejara lo que él emitía.

Seguramente, y cuando lo experimentó por primera vez, debió de sentirse afectada por la naturaleza de esa estrella al querer que ella pudiese ser parecida. Que pudiese tener el mismo objetivo altruista y abnegado; que sintiese el gozo de logar la felicidad verdadera, la que consiste en traerla al otro.

Lo esperable es que notase la realidad tarde. Cuando el Sol ya se hubiese ido y ella volviera a experimentar su luz desde lo lejos. Cuando viera que lo que él emitía era luz, y que donde él no llegaba ahí se allegaba la obscuridad. No era ella quien la transportaba, sino quien sufría juntamente al residirla más de una vez. Al creer que lo que ella ansiaba era exactamente lo contrario a su naturaleza. Mas lo entendió, y aunque fuese tarde, lo seguiría entendiendo. Haría de esa verdad el centro de su vida, y compartiría con aquel magnifico ser de existencia bondadosa su nuevo descubrimiento; que ahora sabía que no era vil y egoísta, sino que intentaba ser como el Sol. Y había aprendido a compartir lo que él compartía, intentando ser un poco más como él. Y así, tal vez, algún día pudiese ser quien emita la luz en vez de quien la refleja.

Pff…

No creo que sea momento de decidir un camino diferente al que tracé hace mucho tiempo. Si lo hiciese tendría que volver a empezar, y lo peor de todo no es que él estaría lejos, mucho más adelantado, sino que tendría que encaminarme en un área desconocida, con enemigos que no tengo la capacidad de imaginar. ¿Qué ridículos y banales enemigos podrían molestarme en lo monótono de una vida normal?

Sin duda, y por más que tenga la capacidad de cambiar, este es mi verdadero camino. No puedo reescribirlo, no me lo permito, por más que él con su maldita bondad y estúpida esperanza en mí me obliguen a quitarme el sueño. Por más que desee arduamente estar en otro lugar soy lo suficientemente fuerte como para mantenerme al margen, no soy esclava de los deseos. Aún puedo mantenerme de pie.

Cuando mi agitación se convierte en una molestia me detengo escondiéndome detrás de un roble de tamaño considerable. Todavía puedo escuchar los gruñidos de El Gigante por detrás. Escucho cómo trastabilla, choca con árboles, los derriba. Se detiene creyendo verme, destruye otro. Pero entonces, creo que repara en mi presencia.

No le doy tiempo a que lo reconsidere y me lanzo a la carrera. Hubiese seguido mucho más que cinco simples metros, pero mi desconcentración provoca que respire dificultoso, erróneamente, lo cual hace que el bazo se rellene de sangre mal transitada y me dé puntadas horriblemente dolorosas a la izquierda del abdomen.

Tomo la parte dolorida e intento reponer mi agitada respiración mientras vuelvo a esconderme detrás de un árbol. El estúpido monstruo no se cansa ni un poco. Tomo mi arma enfundada y analizo las posibilidades de escape, pero nuevamente viene a mi mente lo otro. ¿Qué habrán hecho? Estoy absolutamente segura de que Birkin me vio, y más segura aún de que Leon vendrá en mi búsqueda…

Frunzo el entrecejo al reparar en mi pensamiento. ¿En serio estoy tan segura de eso?

Lo más seguro es que es lo que espero que pase y no lo que creo sucederá. La verdad de todo esto es que me aterra que sea todo lo contrario. Pero está a cargo de un grupo de hombres y tiene que hacer lo correcto manteniéndolos a salvo, pero… ¿qué hay de mí? ¿Acaso no necesito de su ayuda?

Niego velozmente con la cabeza. No puede ser real lo que me está pasando, tiene que tratarse de una pesadilla, o como mucho de una maldita broma. Está más que claro que no necesito de la ayuda de nadie. Nunca la necesité. Y también está más que claro que lo que busco no es su ayuda, sino lo que puede implicar tenerlo cerca nuevamente.

Si no hubiese sido por El Gigante, golpeando árboles a pocos metros de donde estoy, hubiese permanecido pensando ridiculeces. Al notar su cercanía reparo en que las punzadas en el bazo han cesado, por lo menos un poco. Respiro hondo, y comienzo a correr. Tomo mi lanza-garfios, creyendo ser vista por su torpe visión, y apunto a un roble que está a largos metros, lo que me da un empujón muy largo, haciendo que me aparte rápidamente del enemigo.

Caigo al suelo con decisión, sintiendo el impacto en lo largo de mis piernas, pero no con dolor, sino convicción. Sigo con mi carrera, pero entonces siento el piso estremecerse y temblar cada vez más fuerte. Veo a mis espaldas y me encuentro con La Plaga corriendo raudo hacia donde estoy.

Busco protección entre los árboles, o aunque sea un poco de camuflaje que logre apartarme, pues sin el arma indicada dudo que pueda derribarlo. Me escondo nuevamente en la obscura arboleda, pero al no encontrarme El Gigante se enfurece y comienza derribar los árboles que tiene cerca, perdiendo la vista completamente de mí. Genial…

Hubiese escapado si no fuera que por escuchar disparos me hubiese alarmado. Veo alrededor, pero no estoy a la vista de nadie. Me tranquilizo, pero dejo de escuchar la tala de árboles que cometía un perseguidor mío. Entonces maldigo por lo bajo al girarme y encontrarme con quien menos quería en ese preciso instante.

— Maldición…

Leon está disparándole desde unos diez metros de distancia. Y llamó su atención, se acerca a él.

— ¿Qué demonios estás haciendo…?

Me alejo del árbol al ver que El Gigante pretende increparlo y seguramente aplastarlo. Tomo velocidad, golpeando ramas y árboles con éstas, intentando con todos los medios posibles llamar su atención sin llamar la de Leon, pero nada funciona. ¡Maldita sea!

Me arriesgo y disparo. Para mi mala fortuna el estruendo fue más ruidoso de que hubiese deseado hasta en mi contra. Ambas miradas me toman como objetivo, una con ira y hambre mientras que la otra con confusión y esperanzas. ¿Otra vez?

Disparo velozmente siete balas a El Gigante, y esto lo hace enfurecer. Corre violentamente hacia mí. Pero no es el único.

Con mi arma aún empuñada, y mis sentimientos queriéndose desvanecer dentro de mí, quito de la mira al monstruo y la dirijo hacia Leon, que se detiene velozmente al reparar en mi acción. Veo en su expresión lo que no me hubiese gustado nunca reconocer; dolor. El dolor baña todo su semblante, pero de repente parece no importarle y vuelve a su carrera, lo que me molesta y constriñe. Sin reconocer otro camino, tomo mi lanza-garfios con la otra mano y con el arma disparo a los árboles cercanos a Leon, dándole a entender que fallé al querer asesinarlo. Creo que lo ha entendido, pues se detuvo. Pero aquello sigue en su rostro, lo que nubla toda mi vista y me oprime la garganta con violencia.

Intento reponerme lo más rápido posible y disparo con el lanza-garfios hacia otro árbol lejano, dándome un impulso mucho mayor al anterior. Lo que me deja a largos metros de mi atacante, quien no se cansa. A diferencia de quien yo pretendía nunca lo hiciera.

Pero aquí estoy yo, quitando todo sueño de mi camino, y allegando hacia mí todo lo que signifique peligro…

— Lo siento mucho, Leon.


Notas: Me gusta como comienzan a formarse los capítulos y le dan una historia no muy larga pero si muy duradera a este Fic. Nuevamente agradezco si es que leyeron. El que le den una oportunidad a este Fic es lo único que pido, por eso les agradezco a quien esté (o haya estado) leyendo.

Sifki8: Siempre me alegra leerte. En serio, muchas gracias por tus comentarios, siempre presentes. También es una grata alegría el que no te parezca que hay demora, tal vez tengas razón en decir que no la hay, pero la verdad es que soy un poco dramático cuando se trata de lo que hago. Así que es posible que haya exageración en lo que diga (advierto). Qué bueno que el anterior capítulo que haya gustado y que te parezca que cada vez es más interesante. Espero que este capítulo haya sido de tu agrado y que logre cumplir con las expectativas que pusiste sobre él.

lusgirlsonhjh: Mis bienvenidas a este Fic. Gracias por comentar, en serio. Me alegra mucho que te hayan parecido buenos los capítulos, y, como pediste, aquí está la actualización. Espero que este capítulo, al igual que los demás, haya sido de tu agrado y disfrute. Gracias por todo.

Muy bien, está de más repetir gracias, así que… espero que nos leamos pronto. Éxitos y saludos. ¡Chau chau!