Respuesta

-Y-yo...Esto,yoteamo.

Fue solo un débil susurro, indescifrable y apenas audible. El pelicereza estaba con la cabeza gacha y un notable sonrojo carmesí que cubría sus mejillas. Uno podría haber creído que tenía fiebre. Ahí parado, en frente del peliazul, lo que solía ser el peor dolor de cabeza de Shishido y el titular más hiperactivo de Hyotei estaba ahora más callado que nunca en su vida, tartamudeando un pequeña y a la vez grande declaración. Jugueteaba nerviosamente con sus dedos mientras esperaba callado la respuesta del genio. Esta sin embargo nunca llegó. En su lugar, el acróbata obtuvo un beso.