Algo que casi se me pasa por alto. Algo triste x:
8.- Frente.
Jerza.
(Jeral x Erza).
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El agua acariciaba sus pies con un movimiento calmante. Estaba fría pero le servía recordar y no dejarse llevar por ello.
Miró hacia el cielo, sonriente, cubriéndose la frente con una mano como parasol. Hacía un día espléndido. Aquel día no.
Pero no era lo que importaba.
Se giró hacia las rocas que eran su destino. Aquella forma desigual que ocultaba una gruta tras unas ramas. Las apartó con facilidad y entró.
Nadie podría decir nada. Nadie lo sabía. Era un pequeño secreto suyo. Cuando pasó, ella misma lo traslado hasta ese lugar, pues no existía realmente ningún otro en pie que pudiera enlazarlos.
Pasó la mano por encima de la piedra y remarcó las letras con su nombre mientras la sonrisa se borraba lentamente de su rostro.
Él había pedido que fuera fuerte.
Ella no podía serlo siempre.
Por más que fuera apodada Titana, continuaba siendo una mujer. Y una mujer con sentimientos fuertes.
Por más que sonriera, las lágrimas caían.
Cerró los ojos, con la cadera apoyada contra el quicio de la lápida. La mano justo sobre su nombre y evocó aquellos días. Donde sufrimientos o risas se mezclaban. Donde miradas y ternura disfrazada acudían a ellos. Donde las palabras y las confidencias escondían mucho más.
Y entonces lo sintió. Una ráfaga ligera y rápida. El gesto que en antaño nunca se dio contra sus labios. El beso helado de un fantasma en su frente.
Y sonrió más abiertamente mirando hacia la lápida.
—Gracias— dijo con todo el sentimiento en esas palabras.
Y se levantó, saliendo con una sonrisa y una última mirada hacia atrás.
Las letras de la tumba brillaron.
El nombre; Jeral.
Siento la tristeza uxu. ¡El próximo, Nalu!
