Cuando los lobeznos aullan…
Por Ruby P. Black
Capitulo VIII:"Siempre hay tiempo para empezar"
Ambas parpadearon sorprendidas antes de decir algo. Hermione abrió los labios varias veces antes de decir algo.
- Es positivo.
Estuvieron en silencio durante media hora, hasta que Tonks fue reaccionando ante la noticia y se abrazó a la cintura de la castaña, llorando desconsoladamente mientras su cabello se tornaba de diferentes colores. Haciendo un gran esfuerzo, finalmente, las hebras quedaron en un tono entre el azul y el violeta.
- ¿Quieres contarme bien que sucedió?
En pocas palabras, y con cierta renuncia a retomar ese tema, Nymphadora le contó a la muchacha lo que había pasado entre ella y Remus. Volvieron a quedarse pensativas, no había motivo válido para defender al licántropo. Luego, la auror se dirigió a mandar una lechuza informando a Molly sobre lo sucedido, además Hermione tenía clases y era demasiado responsable como para faltar. Tonks lo agradeció en silencio, necesitaba estar sola.
Tenía el estómago revuelto pero aún así el hambre no la dejaba estar tranquila. Durmió prácticamente todo el día y sólo despertó para hacer una ronda breve antes de la cena.
- ¿Dónde estuviste todo el día? – le preguntó Hestia con curiosidad ya en el gran comedor.
- descansando, no me he sentido muy bien – alcanzó a murmurar antes de lanzarse a devorar todo lo que tenía al alcance, muy a lo Ron Weasley.
- ¡Vaya que tienes hambre! – se burló su compañero.
Ella le lanzó con una presa de pollo simulando estar enojada y volvió a engullir salvajemente. Remus se le acercó luego.
- ¿Te sientes bien? Estás extraña…
- Si, estoy bien – dijo en pocas palabras tratando de no mirarlo a los ojos y escapando del comedor dispuesta a hacer su ronda nocturna. No quería cruzar más palabras con él o no podría mantener la mentira.
Días después, cuando iba en búsqueda de Hermione a la torre durante el horario que la muchacha tenía libre entre clases, la encontró discutiendo con Harry.
- ¿Estás enojada con nosotros? ¿Es eso? – parecía enojado.
- ¿Estás sordo, Harry? ¡No espero este tipo de reclamos de ti! – exclamó la castaña poniendo los brazos en jarras – les he dicho a ti y a Ron que está todo perfectamente, pero necesito compañía femenina también. ¡Por merlín no me hostigues ahora!
La muchacha la vio entonces y dejó al ojiverde solo frente al retrato de la dama gorda, acercándose sin dejar de bufar.
- ¿Qué fue eso? – preguntó Tonks riendo divertida por primera vez en muchos días.
- Los celos de Harry Potter – susurró Hermione con una mueca divertida.
- ¿Eso es bueno?
- No quiero ni pensarlo – hizo un ademán con la mano restándole importancia.
Pasar el tiempo con Hermione hacía que las cosas fuesen mucho más fáciles, le daba tranquilidad, le hacía sentir que los días se le podían escapar de las manos con mayor facilidad.
Una noche, luego de bañarse, se metió en su cama dispuesta a tomar una poción para dormir sin soñar pues realmente necesitaba un buen descanso. Sus poderes se manifestaban de maneras extrañas y a veces llegaban a preocuparle, ya de por sí ella era bastante resuelta a meterse en problemas y causar desastres.
Finalmente se quedó dormida antes de llegar a beber lo que la castaña le había preparado.
Era extraño, un corredor estrecho, lleno de telarañas, y algunos ruidos inquietantes. Caminaba durante minutos, o quizás horas, hasta llegar a una habitación cuadrada y empolvada, con cuadros viejos tirados a un lado. Una cabellera rubia sobresalía de un bulto a un costado, encogido en un rincón sobre el suelo rechinante y sucio.
- "Ayudame…."
Despertó sobresaltada, el cabello negrusco se le agolpaba en las mejillas y en la nuca, no era capaz de controlar su propia respiración y súbitamente, un jarrón se rompió en una esquina del cuarto. Se vistió de prisa tratando de utilizar alguno de los ejercicios que Hermione había leído en un libro sobre embarazos mágicos. ¿Sería diferente si el padre era un hombre lobo?
Tomó su lechuza que era tan patosa como ella pero que seguramente serviría para la misión que le tenía preparada, y la dejó ir por la ventana con un mensaje mientras corría fuera de la habitación y se perdía en un pasillo oscuro. Conocía cada corredor como la palma de su mano y se desenvolvía con tranquilidad, avanzando hasta llegar a los jardines, dispuesta a salir de los confines del castillo para poder aparecerse. No podía ir a buscar a nadie, no tenía que perder tiempo o saldría herido.
Sin pensarlo demasiado, se desapareció.
La casa en la que se encontraba seguramente estaba ubicada en Hogsmeade, si es que ella no reconocía mal el paisaje de casas y algunos árboles, podía oler cabeza de puerco desde allí, estaba segura. Se iluminó el paso con su varita preparada como la excelente auror que era (aún cuando había desaprobado sigilo) y no tardó en encontrar el corredor estrecho, con la subsiguiente sala cuadrada. Encontró el cuerpo del muchacho rubio encogido en la misma posición que lo había soñado, con un hilillo de sangre bajándole por la nuca.
- Me abandonaron aquí – balbuceó él con cierto temor, no podía ver claramente a quien le hablaba pues tenía un ojo inflamado.
- Soy Tonks, Draco. Tranquilo. – el instinto maternal, ese que dudaba tener, salió a flote mientras hacía un encantamiento patronus para avisar a la directora del colegio que había encontrado al muchacho. Lo levantó en brazos. Se apareció en un abrir y cerrar de ojos en Hogwarts y corrió, como pudo, a su cuarto.
- ¡¿Tonks estás aquí? – era la voz de Hermione en el umbral, en medio de la oscuridad.
- si, ¿Cómo supiste? No fue eso lo que te escribí.
- Larga historia… ¿Cómo está? – ella se inclinó a examinarlo después de guardar un papel amarillento en el bolsillo de la túnica. – No debes hacer esfuerzo… ¿Qué? ¿Qué miras?
Parado en el umbral de la habitación estaba Harry Potter observándolas con el ceño fruncido.
Fin del capítulo
Bueno, luego de una semana aquí estoy con el siguiente capítulo. Espero les guste. Mis cariños a los que leen. Tuve que mezclar un poco del Harry/Hermione que tanto me gusta, lo siento, es más fuerte que yo.
Ruby P. Black!
