Los personajes utilizados en este fanfic son propiedad de Akira Amano.

Narración.

—Dialogo

—Aclaraciones del narrador. —

(Intervenciones en la narración).

"Pensamientos o frases que se dijeron".

Aclaraciones y Advertencias: Los personajes no me pertenecen. OC. OCC. Una historia random con sus debidos momentos serios. (?)

Summary: Su hermana iba a concederle algo que nadie de su calaña se merecía: Tendría un año de libertad antes de asumir el liderazgo de su Famiglia. ¿El problema? Precisamente al único lugar al que se quiso largar para alejarse de la Mafia esta plagado hasta la medula por la estirpe más alta de mafiosos. Carajo, y ella que quería un año normal. [OC's x Personajes.]

Preludio del desastre.

Michelle se quedó muda, ¿qué demonios hacía Alessia Medici en su casa provisional? No es que no le agradara ver a su amiga de la infancia, pero si ella estaba aquí significaba una cosa: problemas. No por nada era su guardaespaldas personal.

—¿Cuantas veces te he dicho que no bajes la guardia ni en tu propia casa, eh? —Inquirió la pelirroja, bajando con parsimonia del posa manos—. Si yo fuera una asesina, te habría matado.

La Cacciatore rodó los ojos.

—Noticia de último minuto: eres una asesina. De todas formas —suspiró—, ¿qué haces aquí?

—Que cruel —la oji verde se llevó la diestra al pecho, fingiendo dolor—. Te envié un mensaje, ¿no? —preguntó con su semblante calmo.

La castaña recordó el mensaje en blanco de esta tarde.

—Así que eras tú…

Al principio pensó que era de Carmine, e inclusive de Azhael, pero resultó ser de su amiga. Ahora todo tenía sentido.

—Pudiste ahorrarme el susto, ¿sabes? Pero ahora que lo pienso, eso suena tan… no tú. "Primero el desierto se congela antes de que Alessia se resista a darle un susto de muerte a alguien".

La aludida se llevó el índice abajo del mentón, pensativa.

—'Nos pondremos en contacto con un mensaje en blanco si algo urgente sucede, escribir es una perdida de tiempo'. Eso fue lo primero que nos enseñó tu hermana —la pelirroja expresó aquel viejo recuerdo en la mente de ambas, uno no muy grato pero que siempre tenían presente—. Bueno, no es hora de hurgar en el pasado, Michi.

*Glup*

Un escalofrió recorrió la espina dorsal del cielo. Alessia despedía un aura mortal, y la castaña no necesitaba ser Verde para saber por qué cambio tan rápidamente de humor.

Oh, por el dios que Carmine se cree… la pelirroja lo sabía.

Michelle cerró los ojos, esperando lo inevitable.

—¡¿Qué demonios te pasó por la cabeza al juntarte con Vongola?! —la regañó.

—¡No fue intencional, lo juro! —chilló.

Tras tranquilizar a la italiana, Michelle empezó a contarle su propia versión de la historia, empezando desde que se topó con Alegra en el avión hasta la charla que sostuvo con Yamamoto media hora atrás.

—Entonces a ver si entendí —suspiró la pelirroja—: de pura casualidad te chocaste con Sawada Tsunayoshi.

El cielo asintió.

—Entonces, casualmente después de ese incidente han quedado en el mismo salón —siguió Alessia haciendo comillas en el aire con ambas manos al decir "casualmente".

—Ajá.

—Posteriormente, el primer día de clase, Sasagawa Kyoko te invitó a almorzar, y tú estúpidamente aceptaste…

—Eso mero.

—Y desde entonces tienes a la Décima Generación pegados como chicle —resumió la joven.

—¿Demasiadas casualidades juntas, verdad? —suspiró la Cacciatore.

—Lo sé —contestó la pelirroja, pensativa—. ¿Sabes lo que eso significa, cierto?

—¿Qué la suerte es una perra conmigo? —inquirió la castaña con una expresión plana en su rostro.

—Exacto —asintió la otra—. Dejando eso de lado, es un milagro que Reborn todavía no halla dado contigo… ya veo por qué Carmine estaba tan segura de que el ex Arcobaleno iba a estar ocupado como para notar lo sospechoso de mi llegada —dijo burlona—, seguro aún no consigue información tuya. En fin, eso nos supone una ventaja —volvió a ponerse seria—. Alejarte a estas alturas de Vongola no tiene caso, ya sospechan que les ocultas algo por lo que guardar distancia sería darles más motivos; tenemos que aprovechar el tiempo que Reborn esté atrapado en el juego de Carmine, por qué cuando se dé cuenta no creo que se ponga de buen humor.

—Sí… ya había pensado algo como eso —la Cacciatore bajó la mirada, abatida solamente con recordar aquel detalle.

La pelirroja hizo una mueca, internamente alarmada. Su carácter y el de Michelle chocaban constantemente porque ambas eran burlonas y les gustaba dominar, pero fuera de eso se llevaban bastante bien. Alessia quería demasiado a su jefa aunque no lo demostrara, y es por eso que ni siquiera ella podía resistir su mirada de cachorrito.

—Geez, ¿por qué debes tener un corazón tan amable y transparente? —Alessia palpó la cabeza de su compañera y despeinó con fuerza sus hebras castañas—, "Cielo tenías que ser".

Tsuna entró a la casa de alquiler como Pedro por su casa, Adelheid le tenía tanta confianza que hace mucho le había dado la copia de la puerta principal de la residencia Shimon. El castaño saludó a Julie que, para variar, estaba golpeado (adivinen quién fue); Gokudera se quedó hablando con Shittopi-chan, o mejor dicho, huyendo de ella, en la sala de estar; Koyo y Rauji no estaban, pero no le costaba imaginar el paradero de esos dos; y Kaoru estaba en la cocina con Adelheid, esta última le saludó y señaló que Enma estaba arriba.

—Sawada —le llamó antes de que subiera—. ¿Sabes por qué Enma no traía pantalones esta vez? —El ceño de Adelheid estaba fruncido, y como no, para ella el pelirrojo más que su jefe era como su hijo o su hermanito. De todos los Shimon, Suzuki era la que menos toleraba que se metieran con Kozato.

El castaño se removió con nerviosismo, acción que Adelheid observó cual león en la sabana a una cebra. Está por demás aclarar que Tsuna era la cebra.

N-no exactamente —murmuró el Capo—, pero vine a traérselos —Tsuna enseñó con torpeza la mochila, a lo que la presidenta del Comité de Liquidación alzó una de sus cejas—. A-ah, los dejó olvidados… e-es una larga historia… mejor que te la cuente él.

Antes de que la mujer pudiera sonsacarle algo más, el castaño salió disparado al piso de arriba, teniendo cuidado con los escalones; si la residencia Sawada era frágil, la Shimon lo era más. Una vez en el pasillo de arriba exhaló al encontrarse técnicamente a salvo de la acribilladora mirada de Adelheid. Luego los pies de Tsuna comenzaron a moverse por inercia, ya con el destino fijo desde el principio, y se detuvieron en la tercera puerta a la derecha.

Tocó dos veces.

No quiero hablar con nadie, Adel —se escuchó la lastimera voz de Enma del otro lado. El matiz tristón que adornaba la voz del Shimon iluminó a Tsuna en comprensión, él más que nadie sabía lo que era encerrarse en su habitación luego de haber pasado una enorme vergüenza.

Lastima que con Reborn en su vida la dulce etapa donde podía esconderse del mundo en las cuatro paredes de su habitación se había ido al carajo hace tiempo.

Sabiendo que Enma no atendería razones prefirió entrar, seguramente su amigo ni siquiera habría cerrado la puerta. Nop, no lo hizo, comprobó el castaño tras girar el pomo de la puerta con facilidad.

—Es una pena, porque no soy Adel-san —dijo mientras cerraba la puerta tras de sí.

—¡Tsuna-kun! —el pelirrojo se levantó de su cama como impulsado por resorte.

—¿Qué te pasó? —preguntó tranquilo el castaño—, huiste como antílope… no es que sea algo raro… p-pero aún así…

El rostro de Kozato se puso del color de su cabello.

—¡Una chica me vio en ropa interior! —chilló, luego se puso azul al darse cuenta de que subió la voz. Reprimió el nada masculino instinto de esconderse bajo las sabanas, ¿alguien aparte de Tsuna lo habría escuchado?

—¿Y? —habló el castaño, notando con facilidad la incertidumbre del pelirrojo—. Adelheid te ha visto así miles de veces.

—No puedo ver a Adelheid o a Shitt-P! como chicas, son como mis hermanas.

Tsuna analizó la información, tentado a sonreír; Enma era tierno cuando se ponía así, por lo menos era mejor que aquella personalidad sombría que tenía cuando lo conoció.

—¿Entonces estás diciéndome que huiste despavorido porque una mujer te vio en ropa interior y te encerraste en tu habitación porque lo que te quedaba de masculinidad fue completamente destruido? —analizó en voz alta.

—Exactamente —concedió su mejor amigo.

Bueno, ni quien lo culpe. Tsuna comprendía el sentimiento, ¡por todo lo sacro que sí!

—No estoy acostumbrado a las mujeres Tsuna, ¡no lo estoy! —Enma siguió en su crisis de adolescente-tímido-bullyable-avergonzado-frente-a-una-chica—. Sé que vivo con dos de ellas, pero Shitt-P! es…

¡ALEJATE U.M.A! —resonó la voz de Gokudera desde la planta baja.

Eso —Kozato le concedió brevemente la razón a Gokudera—, y Adelheid es como mi madre.

—Enma, contrólate. "Mejor no decirle quién cosió sus pantalones" —suspiró, ¿si la persona que hubiera estado en calzoncillos fuese él, se habría puesto así? Considerando que no sería la primera vez, pero los genes Dame son fuertes…

Absolutamente.

Enma frunció los labios, a ojos de Tsuna aquello no era sino un puchero.

—¿Tú qué harías si Bianchi, Kyoko, Haru o Chrome te vieran en ropa interior? —preguntó el Décimo Shimon.

El Décimo Vongola se masajeo las sienes ante la dichosa pregunta.

—Ya lo han hecho. Muchas veces. Miles. Millones —dijo con pesar.

—¿Eh?

Claro que Enma estaba sorprendido, después de todo él aún no sabía esa parte de su oscuro pasado. Y es exactamente por eso que Tsuna había venido en primer lugar.

—A eso venía precisamente —suspiró, dejando la mochila del pelirrojo en el suelo para luego sentarse—, verás Enma, te contaré la historia de un chico que fue elegido como Capo de la mafia más poderosa del mundo y al cual un bebé espartano, posible hijo de Satán, le disparaba con balas de la última voluntad…

...

La mañana del domingo trajo consigo nuevas contradicciones para la castaña. Por una parte se encontraba feliz de que Alessia estuviera en Japón, por otra aquello era un paso más antes de que su propia mentira se le viniera encima. Tras asearse y ponerse la primera cosa que encontró en el armario, Michelle salió a la sala; no le extrañó no encontrar a la pelirroja.

"—Mañana estaré ocupada todo el día acomodando mis papeles y demás".

Eso fue lo que ella dijo luego de que la Cacciatore ayudara a la italiana a instalarse en la habitación continua a la suya.

Observó el reloj digital de la cocina mientras sacaba lo necesario para hacer un simple desayuno, eran las siete de la mañana por lo que aún tenía dos horas antes de que su turno en la pastelería de Miyu comenzara. El contrato estipulaba que los fines de semana trabajaban desde las diez de la mañana a cuatro de la tarde, mientras que los días de semana el turno empezaba a las cuatro de la tarde y terminaba a las diez de la noche. Sería algo rudo en época de exámenes, pero sólo tenía que trabajar martes y jueves, Michelle confiaba que podría acostumbrarse.

Tras ingerir un omelette, recoger el desastre y limpiar, salió del apartamento a las ocho y media. No se apuró dado que su residencia se ubicaba bastante cerca de la zona comercial. Tocó la puerta del departamento de Alegra, pero no hubo respuesta. Al parecer la pelinegra seguía en su extremo fin de semana de celebración para una extrema nueva amistad con Ryohei. La verdad es que no le extrañaba que esos dos congeniaran extremadamente rápido, después de todo no había personas con tanto aguante como esos dos en el mundo.

Saliendo del conjunto departamental se fijó en un camión de mudanzas cercano a la entrada, no fue difícil averiguar que alguien estaba mudándose ya que vio a un par de trabajadores bajando las cajas del dichoso vehículo.

—A estas alturas, y con mi suerte, no me sorprendería que fuera otro loco.

Uni tarareaba una cancioncilla pop que había escuchado de quién-sabe-dónde pero que ya traía a Gamma con los nervios de punta. La princesita de Giglio Nero era conocida por ser dulce, alegre y gentil con todos cual Princesa Disney, pero si algo se sabía de sobra es que cuando entraba en fase de 'alegre palomilla blanca feliz' algo iba a pasar, y no precisamente algo bueno para él.

La última vez que la ex Arcobaleno entró en ese estado de animo fue cuando se le ocurrió la magnifica idea de evangelizar a Byakuran, que sí, la mafia se lo agradecía de todo corazón, pero ahora el maldito malvaviscofilico no dejaba de acaparar a la pequeña.

—¿Por qué tan feliz, Uni-chan?

Y hablando del diablo.

Ella dejó de bailar y sonrió, deslumbrante como solo el cielo puede, dejando luego que el fanático de los dulces la alzara y girara con ella.

Gamma no estaba celoso, no señor.

—Tuve un sueño —declaró Uni, llamando la atención de los presentes en la habitación color rosa, entiéndase Byakuran, Gamma, Nosaru y Tazaru que eran los únicos en toda la mansión Giglio Nero que se atrevían a poner un pie dentro del cuarto de su jefa.

—¿Oh? ¿Una predicción, quizá? —inquirió el albino con genuino interés. La pequeña asintió, sin dejar de lado la sonrisa—. ¿Y se puede saber de qué?

—Tsunayoshi-san —fue todo lo que ella dijo, dejándoles claro a los hombres que no diría nada más.

Mas el nombre del castaño era suficiente para darles una idea de que, sea lo que fuera a pasar, sería algo de proporciones épicas, como todo lo que rodeaba al castaño.

—Cambiando de tema… —Tazaru se aclaró la garganta al ver que los demás se perdían en sus pensamientos, seguramente pensando: "Sawada ¿En qué te metiste ahora?"—. Princesa, ¿por qué no ha respondido las llamadas de Reborn? Ha tratado de comunicarse con usted de manera insistente desde hace una semana.

—Ah —reaccionó—, es algo que no tengo permitido hacer —sonrió enigmáticamente.

—¿A qué se refiere? —preguntó Nosaru.

—El tío Reborn no puede hacer trampas —dio una respuesta vaga, lo cual les hizo intuir que sea lo que Uni estuviera guardando en secreto, probablemente tendría que ver con lo anteriormente dicho sobre su sueño.

—Por otra parte… —fue Byakuran que desvió el tema en esta ocasión, a pesar de que tenía la curiosidad carcomiéndolo por dentro. Recostándose en la cama de la ex Arcobaleno como si fuera suya, preguntó a la nada—, ¿Qué ha pasado con los Cacciatore?

El ambiente se tensó ligeramente ante la mención de esa Famiglia.

—Es un caos —se atrevió a decir Gamma, completamente serio y acribillando al albino con la mirada. Hablar de los Cacciatore era como un grupo de colegiales jugando a la ouija en un cementerio una noche de Halloween: tabú y altamente desastroso para el que se atreviera.

—Por lo que sé, Gamma-aniki, ni siquiera ellos mismos conocen la identidad del heredero —se atrevió a comentar Nosaru, aunque se encontraba un poco incomodo.

¿Y cómo no estarlo? Esa Famiglia se encargaba de todos los trapos sucios de las demás, desde las sombras, de una forma espeluznante puesto que eran casi como fantasmas. Públicamente sólo se conocían a tres Cacciatore: el Capo y sus dos hijos. El Capo era conocido por ser un tipo realmente desagradable, 'la peor clase de basura existente entre la basura' en palabras de Xanxus; la hija era quizá la mujer más cotizada de Europa y la perra manipuladora más grande que haya existido después de Viper; y el hijo era todo un Gigoló, vago como ninguno pero con una habilidad en la esgrima tan buena que había empatado con Squalo la única vez que pelearon… el tiburón aún quería revancha por supuesto. Del resto extrañamente no existía ningún tipo de información, lo que infundía cierto temor al ser incierto el número de ellos.

—¿Eh? Que raro, pensé que uno de los hijos del Don iban a heredar —comentó despreocupadamente el albino, llevándose un malvavisco a los labios.

—Me pregunto qué clase de monstruo temible heredará esa Famiglia —murmuró Tazaru, estremeciéndose al pensarlo.

La sonrisa de Uni simplemente se hizo más grande.

—¡Muchas gracias por su compra, vuelvan pronto! —Michelle les guiñó el ojo a un par de jóvenes clientes, sonriendo encantadoramente. Los pobres idiotas chocaron contra la puerta de vidrio, olvidándose completamente del letrero que decía "Empuje".

Miyu rió levemente mientras el par de chicos reaccionaban tarde y salían a prisa del lugar.

—Fue una buena decisión contratarte, Michi —la dueña palmeó la cabeza de la siciliana, como quien acaricia una mascota, escena que se vio algo graciosa puesto que la albina era más baja. Pero igual Michelle se dejó hacer, contenta y con una sonrisa gatuna al no estarla estropeando como en un principio pensó. Su trabajo era de lo más simple al ser apenas el primer día laborando: recibir y despedir a los clientes en lo que se aprendía los precios, también ayudaba en la cocina a preparar los pasteles.

—Miyu-san, por favor no acose a la pobre en su primer día —dijo una tercera voz.

Se trataba de una joven de estatura promedio, blanca piel y tersa a la vista. Su cabello castaño, largo y ligeramente ondulado, iba atado en dos coletas altas; un flequillo ligero cubría su frente, pero acentuaban de manera especial sus peculiares ojos amatista.

—No te pongas celosa, Ei-chan.

La mencionada simplemente negó con diversión.

El nombre de esa chica era Eisen Mellark, según el gafete que colgaba del atuendo de maid que Miyu hacía vestir al personal por diversión. Michelle tenía entendido que Eisen (Ei-chan, como le decía Miyu) era la única otra empleada que la albina poseía; aunque de vez en cuando Alex trabajaba en el lugar cuando necesitaba dinero, según la propia Miyu.

—De todas formas —la dueña miró el reloj de pared—, ya casi es hora de cerrar. Yo alistaré las mesas, ustedes dejen limpiecita la cocina ¿de acuerdo?

—¡Hai! —dijeron ambas al unísono, encaminándose a cumplir su deber.

La verdad es que aunque la de ojos amatista parecía una chica tímida en un principio, a Michelle le agradó rápidamente por alguna razón; omitiendo su arrebatado gusto por la fruta era de las personas más normales y lindas que había conocido. Como con Aya, sentía deseos de mimarla y protegerla.

Comenzaron a lavar y secar los utensilios de cocina mientras se enfrascaban en una breve charla.

—¡Eh, imposible! ¿Vas a Namimori Chu también? —la amatista tenía un semblante incrédulo.

—Ajá, soy del grupo 2-B —comentó mientras ponía a secar las aspas del batidor.

—Ou, lastima… —la otra castaña hizo un ligero puchero, un leve rubor adornaba sus mejillas—, yo voy al 3–A.

—Oh —dijo la siciliana, sin sorprenderse realmente. Ya había aprendido a esperarse aquellas cosas después de enterarse de la edad de Koganedzuki—, entonces seguro conoces a Alegra y Aya.

—¿Alegra-san? ¿A-chan? —Los ojos amatista parecieron brillar repentinamente—, ¡Claro que sí! A-aunque sólo de vista —se sonrojó, avergonzada—, no me atrevo a hablarle a ninguna de las dos.

—¿Eh? Pero si no muerden… bueno, eso creo —respondió pensativa—. De todas formas, deberías intentar acercarte a ellas, nunca sabrás que pasará si no lo intentas.

—¿Lo crees?

—No la conozco de hace mucho, pero sí sé una cosa: Alegra es una buena chica —contó calmadamente la de ojos azul-grisáceo—, es algo extrema y tiende a realizar monólogos increíblemente largos, pero es una linda chica cuando te acostumbras a su ritmo alocado. Nunca rechazará a nadie que quiera acercarse a ella con buenas intenciones. Con respeto a Aya… puedo decir que eres igual a ella en algunos aspectos, tú y ella son algo tímidas… pero pienso que hay una persona realmente animada en el interior de ambas.

Eisen sonrió.

—Eres una persona muy amable.

—"Si supieras todo lo que he hecho…" —pensó con una gotita resbalándole por la sien.

Terminado su deber en la cocina ambas fueron al vestidor de los empleados, se quitaron sus uniformes y volvieron a colocarse la ropa que habían traído en un principio. En la parte delantera de la pastelería les esperaba Miyu, que apenas las divisó les hizo unas señas para que se acercaran a una mesa que todavía no había acomodado.

—Como hoy es el primer día de Michi trabajando, quería celebrar —dijo al tiempo que señalaba un pequeño pastel de chocolate ubicado en el centro de la mesa.

—¿Por mí?

La dueña simplemente sonrió.

Ese pequeño gesto hubiera conmovido completamente su corazón si los ojos de la albina reflejaran algún sentimiento.

—Gracias.

Oh, bueno. Ya habría tiempo para hacer de Kobato.

...

Tras la mini fiesta de bienvenida se despidió de Eisen, cuya aura había cambiado tras el pequeño gesto cortés de Miyu; al parecer no era la única consiente de la situación de la dueña, suponía que Alexandra también estaba al tanto. Oh, bueno. Tampoco iba a meterse de lleno donde no la llamaban… aún era muy temprano para eso, ella más que nadie sabía de esas cosas.

Entonces sucedió.

Lluvia, sencillamente genial. ¿Por qué tenía que llover hoy? No le disgustaba la lluvia, ella era de las primeras en saltar como idiota en los charcos, pero la lluvia le recordaba a Yamamoto y eso mandaba al caño toda buena sensación que pudo haber tenido en el día. Suerte que había traído una sombrilla, de esas que cabían en los bolsos, la abrió rápidamente… la lluvia iría para rato.

Mientras caminaba, se fijó en una particular escena: una señora corriendo bajo la lluvia refugiada apenas bajo un periódico, tras ella iban un par de bebés y un niño que se veía un poco mayor; un/a niña/niño-bollo-chino, un niño-vaca-brócoli y un niño castaño que se veía adorable. Frenó su andar mientras los veía refugiarse a duras penas bajo el parasol de una cafetería en la acera del frente. Instintivamente miró su paraguas, algo le dijo que debía ayudar a la mujer ¿Su recientemente descubierta conciencia, tal vez? Daba igual, a ella no le importaba mojarse y de paso la dama tenía niños con ella.

Tampoco era un ser sin alma, ni que fuera estudiante de leyes.

—Disculpe —antes de saber cómo carajos fue que cruzó la calle, ya se encontraba hablándole a la señora. Era muy bonita y poseía facciones amables, a leguas se notaba que era de esas personas que desbordaban gentileza por los poros y extrañamente se sintió incomoda al estar frente a una persona así—, ¿se encuentra bien? —ni siquiera supo por qué, Michelle le echó la culpa al frío, pero se sonrojó tenuemente.

—Ara —rió la muer jovialmente, de cierta forma le recordó a Miyu… no, eso era una mentira. La risa de esta mujer era genuina, incluso podría decirse que encantadora—, por supuesto pequeña, sólo estoy algo mojada.

—¿Qué hay de ustedes? —preguntó a los niños, sentía que el mayor le sonaba de algo pero estaba algo atontada por el aura de la mujer. En definitiva esa persona era demasiado pura.

La/el niño/a chino asintió junto al brócoli, que no paraba de quejarse. El mayor trató de afirmar, pero la adolescente descubrió su mentira al verlo tiritar levemente; no le sorprendía, estaban en pleno abril y en Japón hacía algo de frío todavía puesto que hace no mucho se fue el invierno.

—Ten —se quitó su sudadera y se la colocó sobre los hombros.

Lo último que supo es que cuando la lluvia aminoró un poco, la mujer, que después supo se llamaba Nana, la estaba arrastrado a su casa. ¿Por qué? A saber, realmente no había hecho nada aparte de acercarse a preguntarle si estaban bien.

Continuará

Nota de la autora:

XD y como siempre yo vengo a cortarlo en la mejor parte(?)

Aclaro: nada contra los estudiantes de leyes, es cosa de una joda que se traen un par de amigos abogados míos que dicen que los que estudian leyes no tienen alma. Tómenlo con humor.

Ahora, yendo al cap. ¿les gustó? Me siento troll, Tsuna solamente quería compartir su oscuro pasado con Enma para hacerlo sentir mejor jajá. De paso ahora les planto una nueva interrogante ¿qué se traerá Uni entre manos? a ver, quiero ver teorías al respecto. (?)

Faltan ya pocos OC's por aparecer *llora de alegría* lo que significa que la paz y tranquilidad pronto se ira al garete. Oh yeah, todos sabemos quien es la mujer a la que nuestra protagonista quiso ayudar y ya sabemos que esto acabará en locura xD pero Michi no lo sabe. No daré más Spoilers sobre eso, pero sí diré que algunos de ustedes me amarán/odiarán en el sig. Cap.

¡Gracias a todos por sus reviews! Como siempre, ustedes son la razón por la que actualizo tan rápido xDu fíjense que me mandaron tanta inspiración que estuve escribiendo escenas futuras del fic a lápiz y haciendo dibujitos antes de si quiera darme cuenta.

En fin, nos vemos todos. Sha saben lo que deben hacer para tener pronta continuación *chantaje on*.