Disclaimer: Star Wars, su universo, sus personajes y todo lo relacionado pertenecen a Disney. Yo simplemente utilizo todo esto con fines de entretenimiento.

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—No sé cómo te encargas de burlar toda la seguridad —Le dijo Obi-Wan cuando tomo la mano de Padmé e inicio un recorrido por el pasillo vacío.

—Es por eso que me involucro en cada cambio que quieren hacer en el palacio —Comentó, siendo soberbia—. Por eso, aunque no lo creas, me sé los puntos ciegos del palacio. El Capitán Panaka me ha contado unos cuantos, pero yo conozco todo esto de la palma de mi mano.

—¿Cómo es posible que conozcas todo esto? —Contestó con una sonrisa—. No es posible, ni siquiera llevas cumplido un año siendo reina.

—Pero aquí estudie la política y serví al antiguo rey de Naboo.

—Seguiré negando todo eso.

Salieron de los pasillos del Palacio de Theed y se encaminaron al ya conocido patio. Especialmente esa noche Padmé se aseguró de que no hubiese mucha seguridad y se pusieran a trabajar en lo que serie el Desfile de la Libertad, que se iba a llevar a cabo unos días después, para finalizar caída de La Federación de Comercio, tenía mucho papeleo por delante y muchas preguntas al nuevo Canciller, pero de momento decidió tomarse libre esa noche.

Además de que estaba segura de que Obi-Wan quería contarle algo muy personal.

—Me sentí más relajado aquella vez que conversamos —Él se sentó en la fuente sin agua y dio la espalda, metió sus pies a la vacía fuente—, inicie a considerar todo y ahora siento que mi carga se ha liberado, gracias a ti.

—Siempre voy a estar aquí para escucharte —Ella miró a sus manos, que se movían nerviosamente—. No debes agradecerme nada.

—Pero lo hago.

—¿Has considerado mi oferta? —Padmé se mordió el labio.

—Lo hice —Susurró—. Te daré mi respuesta en unos días, en el desfile.

Ambos se miraron, pero ninguno dijo nada más y dejaron que el silencio los embargará.

Padmé tenía la vaga sensación de que las cosas no estaban saliendo como ella quería, no necesitaba presionar a Obi-Wan, pero desde la noche anterior inicio a sentir una punzada de pánico al imaginar solamente de que Obi-Wan al final decidiera irse. No se sacaba de la mente aquella conversación del Maestro Yoda.

¿Hizo lo correcto al no contárselo?

Muy dentro de ella le dijo que no.

Obi-Wam se giro de nuevo hacia ella. Y le coloco su mano en la mejilla y le acercó hasta sus labios. En dónde finalmente después de muchas interrupciones entre ellos mismos. Padmé tembló ligeramente al tener la sensación de su primer beso, cerró los ojos dándole la bienvenida a eso. Solamente duro unos segundos porque él se separo.

—Tenía que hacerlo —murmuró y volvió a besarla con la misma delicadeza y ternura.

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Padmé tuvo la esperanza de que a la mañana siguiente cuando fuera a la enfermería a visitar a Qui-Gon, quién finalmente había despertado, se iba a encontrar ahí con Obi-Wan, pero no fue así. Él no estaba ahí.

Tres días seguidos sin verlo.

¿En dónde se pudo esconder?

—Le agradezco mucho, su alteza —Habló Qui-Gon cuando se quedaron solos en el cuarto—, que haya pospuesto la celebración hasta que yo me pudiera encontrar presente, no era necesario.

—Lo es —respondió con una sonrisa—, se le entregará una medalla en agradecimiento por su valor, esfuerzo y lucha. Y no podíamos celebrarlo si usted no se encontraba dispuesto.

—Agradezco mucho el gesto —Qui-Gon se levantó con mucho esfuerzo de la cama; Padmé intentó acercarse y ayudarle, pero él negó furtivamente y unos segundos después se mantuvo de pie y se acercó a ella—, pero pudiste entregarlo a mi padawan.

—Entonces Obi-Wan será entrenado —murmuró sorprendida.

—Lo será —Hubo un silencio que Padmé no pudo entender y Qui-Gon suspiro como si no quisiera decir lo siguiente—. Padmé, eres una reina muy sabia y justa. Tus obligaciones te mantienen en la realidad. Y sé que te quieres rehusar a dejar partir a Obi-Wan. Sé que le ofreciste un trabajo y estabilidad lo que has prestado aquí, pero tienes que superar tu enamoramiento adolescente.

¿Enamoramiento adolescente? —Padmé se sintió estúpida con esa declaración, no era ninguna chiquilla tonta—. Haré oídos sordos ante las últimas palabras que ha dicho. Yo no estoy enamorada de su padawan.

—Por supuesto, por supuesto. Es normal en los jóvenes negar furtivamente sus pensamientos, tratando de ocultarlos. No eres nada obvia, Padmé. Sí no te hubiese ido conociendo poco a poco en Tatooine, jamás lo hubiera podido descubrir y lo mismo sucede con Obi-Wan. Al aceptar ser mi padawan, él ha accedido a renunciar sus sentimientos por ti.

—Pues muy bien. Les deseo que tengan mucha suerte con su entrenamiento. No tiene porque preocuparse por mí, maestro. Debería tener la confianza en que su padawan no va a caer o querer renunciar a su entrenamiento. Él mismo lo dijo, desde niño ha deseado ser un Jedi —Padmé se volvió lentamente—. Tengo que ir a recibir al Canciller Palpatine, lo veré en la entrada del palacio.

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Padmé trato de fingir que ponía atención ante los Gungans que seguían desfilando alegría y los habitantes de Naboo, quiénes les saludaban y sonreían con demasiada alegría.

Trato de imaginar que ningún Jedi estaba a su lado, tan solo a tres personas se encontraba Obi-Wan. Padmé trataba de hacerse la idea de que no vio la trenza que colgaba del cabello de Obi-Wan.

La trenza Padawan.

Comprendía con claridad que él quisiera realizar su sueño, pero lo que le dolía era que él no se hubiera sincerado al comentarle que no iba a quedarse en Naboo, que iba a regresar a Coruscant. Y de no ser por el desfile, seguramente él se habría alejado completamente sin decirle adiós. Lo que le dolía era justamente lo que ocurrió unas noches atrás: que él la beso, la ilusiono y la iba a dejar botada.

¿Y si pensaba fríamente?

Ella no iba a renunciar a ser reina por él…

¿Por qué se tuvo que emocionar por él?

Nadie se atrevería a renunciar a sus sueños por una persona que apenas conocía menos de un mes.

Regresó a la realidad cuando tuvo que dar un paso al frente para sellar completamente la restauración de ambas civilizaciones. Una nueva era para Naboo.

Cuando los gungans levantaron aquella ofrenda morada, los aplausos y gritaron se volvieron mucho más alegres.

Padmé sonrió ante la felicidad de su pueblo y se permitió olvidarse del sentimiento de tristeza que la acompañaba. Era un gran día para ser feliz, la tristeza la embargaría en la noche, no ahora.

Así que sonrió mostrando su gran sonrisa ante toda su gente.

No queriendo, giró la cabeza al lugar en dónde estaba Obi-Wan, al lado de Qui-Gon y le dirigió una sonrisa tímida, se sorprendió al ver que él también su mirada en ella. Él en cambio le sonreía abiertamente. Después de unos segundos retiro la mirada.

Escuchó el canto de su hermosa gente de Naboo.

Iba a soportar a la despedida que se iba a llevar cuando el desfile terminará.

Una nueva vida. Una nueva era. Un sinfín de nuevas oportunidades estaban al alcance de su mano.

Y ella no las iba a desaprovechar…

FIN DEL EPISODIO I