Falta poco para terminar esta historia. Próximo proyecto, una serie de mini-historias de Bakugan y tal vez toda una serie nueva.
Madre
Capítulo 7
Stoick había tenido que sacar a la fuerza a Hiccup del muelle o de lo contrario, el vikingo estaba seguro que el chico habría saltado al agua. Hiccup no dejó de llamar a Toothless, hasta que la garganta se puso rasposa y empezó a toser. Después de calmarlo, el joven no quería hablar ni comer. Estaba demasiado deprimido para hacer algo.
La maldición de la Bruja se había cumplido: Hiccup había perdido a su mejor amigo, y con el… su alma.
Stoick dejó en su cuarto a su hijo, con Astrid y Gobber acompañándolo, mientras se dirigía a organizar a los guerreros. Iban a ir a la isla prohibida de la Bruja. Pero no llevarían a los jinetes… era demasiado peligroso.
Hiccup no podía creer que Toothless ya no estaba. Hace un momento, su dragón estaba en la sala, durmiendo junto a la chimenea… y al otro era llevado fuera de la isla por la Night Fury. Con la Bruja detrás de ellos.
El joven jinete se encerró en su cuarto, y no dejó que nadie entrara. Quería estar solo. (Además, llorar en frente de otros era signo de debilidad para los vikingos.) Estaba demasiado cansado para pensar; estaba cansado de la Bruja; cansado de los conflictos entre vikingos y dragones, y estaba cansado de no poder escuchar a Toothless.
Astrid y Gobber no insistieron en entrar al cuarto de Hiccup, cuando este se encerró. Ambos estaban en la sala de la casa, haciendo guardia por si este salía de la habitación. Gobber mantenía la chimenea encendida, mientras que Astrid paseaba de un lado a otro molesta.
¡Calluna es una hija de troll!- exclamó la chica, soltando humos de furia.- ¡Aurora no se habría llevado a Toothless, si es que la cara- de- zorro no hubiera disparado!
Insultar a Calluna no va a hacer que Toothless regrese, pequeña.- dijo él, mientras avivaba el fuego con su brazo de metal.- No puedes cambiar las cosas. Es como molestarte por una granizada.
Ella es peor que una granizada.- se defendió Astrid, cruzando de brazos.- ¡No le importa la gente; no cuida a Brecina; el mundo gira alrededor de ella!
Es hija de uno de los mayores comerciantes del Norte; así la criaron.- Gobber contestó.- En parte, es culpa de sus padres por haberla dejado sin supervisión tanto tiempo. Creció como un árbol sin apoyo. Torcido, enredado, incompleto…
Ojala se hubiera quedado en el Norte. Así no habríamos tenido este problema.- lo interrumpió Astrid, sentándose cerca de la chimenea.
Si se hubiera quedado en el Norte, se habría casado con un mercader más viejo que yo.- explicó Gobber.- Algunos comerciantes (en especial sus padres) piensan más en negocios que en la familia.
Y por que Berk…- continuó Astrid, sin dejar de estar molesta.- De todos los lugares porque tuvo que escoger Berk para evitar el matrimonio.
Porque tal vez era el único lugar donde ser fuerte se impone a la regla de que todas las mujeres se deben casar.- se rio Gobber, pero Astrid no le entendió.- Recuerdo que Calluna siempre iba tras Hiccup de pequeña; incluso cuando su apodo era el inútil. Pero si no lo notaste ahora, ella casi no lo siguió este año.
¿Y eso significa…?- preguntó la chica, sin interés genuino.
Que la chica quiere probar que es fuerte y autosuficiente… tal vez todavía no quiere casarse.- a Astrid le pareció que Gobber estaba siendo demasiado amable con la extranjera.- Tal vez quería estar con el hijo de un jefe para demostrar su superioridad. Tal vez por eso quería un dragón.
Y mira como le salió eso…- giró los ojos la chica, recordando lo que Erik le había contado sobre el ataque de Toothless a Calluna.
En ese momento, le dolía más el orgullo que el brazo.
Calluna estaba, además de furiosa, completamente humillada. No sólo había fallado en cazar a un dragón, sino también de cierta forma le había entrego en bandeja de plata el Night Fury a la Bruja.
Erik estaba furioso con ella. Por su fallido intento de atrapar a Aurora usando las flechas con somnífero (explico como 100 veces de que no quería matarla), todos los comerciantes estaban molestos. Y la Bruja se llevó al otro Night Fury. ¿Importaba eso?
¡Había fallado! ¡Sus padres la iban a mandar al altar en cuanto pisara la tierra del Norte! ¡Iba a ser un ama de casa, con sus habilidades vikingas oxidándose cada día, y su figura arruinada por los bebés! ¡Primero muerta, antes que fea y débil!
No importaba lo que dijera Erik. Ella iba a ir a esa expedición; iba a matar a la Bruja, y domar a Aurora. Y así les demostraría a todos su gran belleza y fuerza en combate. Y no necesitaría de nadie más en la vida…
La isla de la Bruja estaba pasando el viejo Nido de la Muerte Roja. Era una isla desierta, más pequeña que Berk, con un bosque, y una playa llena de piedras en forma circular. Se decía, que si pasabas cerca de esta podías escuchar los lamentos de los aldeanos siendo engullidos por las llamas.
Una parte de la isla no era accesible por barco, porque grandes formaciones rocosas cubrían la orilla y entrar por ahí, equivalía a perder tu barco… junto con toda tu tripulación.
Llegar ahí demoraba entre un día y medio o dos, dependiendo del viento y las corrientes marinas. Se sugirió usar a los dragones como un impulso extra para las velas. Había funcionado cuando Hiccup regresó de los nidos durante la celebración de invierno. Al tradicional jefe vikingo no le gustaba mucho ese método. Pero, situaciones desesperadas, soluciones desesperadas.
En unas horas estarían listos para zarpar (o volar) hacia la isla de la Bruja.
Hiccup sabía que debía componerse. Llorar y sentir lástima por si mismo, no iba a ayudar a rescatar a Toothless; liberar a la Aurora y detener a la Bruja. Tenía que encontrar la forma de llegar a la isla de la Bruja, lo más rápido posible. Pero sin un dragón y con una pierna falsa no tenía ninguna oportunidad.
Al menos…
Estaba seguro que si padre lo iba a matar… o Astrid lo iba a machacar con su hacha, pero que opción tenía. Ningun vikingo quería ir a la isla de la Bruja. Y para cuando se pusieran de acuerdo, Toothless terminaría como una nueva piel para la Bruja, igual que en su pesadilla.
(# Explico: Stoick y los demás adultos han mantenido en secreto ir a la isla. Según ellos, la Bruja tiene oídos por todas partes. Por eso Hiccup y los otros jóvenes no saben del plan.)
Pero primero tenía que pasar a Astrid y Gobber.
Silenciosamente, sacó un morral. Metió su libreta, una daga, hierba de dragón (recordó también llevar una anguila), el amuleto, herramientas, y lo más importante: la prótesis de la cola de Toothless. Sabía que también necesitaba un escudo, provisiones (encontraría algo en la despensa), mapa, otra arma, y sobre todo… encontrar y convencer a Mischief que lo ayudara.
Y dejar una nota…
Faltaban pocas horas para que el sol del mediodía subiera al cielo. Todo Berk estaba… alterado.
Los dragones estaban nerviosos, y los niños inconsolables. Los dos dragones enfermos habían desaparecido misteriosamente, y muchos estaban seguros que la Bruja los había convertido en sus víctimas.
Por otra parte, los comerciantes estaban guardan sus mercancías. Su tiempo en Berk se había acabo. Tenían que visitar las otras islas y terminar su recorrido antes de que llegara el verano. Debían ayudar al resto de su pueblo en la recolección de alimento para el largo y crudo invierno del norte.
Los demás vikingos realizaban sus labores diarias: sacar a las ovejas; chequear a los dragones; traer la pesca del día; revisar los campos, y arreglar alguna casa (que ya no era muy común). Sin embargo, el ambiente estaba pesado y pesimista por lo que había pasado con Hiccup.
Ahora que la Bruja se había llevado a Toothless, era cuestión de tiempo para que este regresara como un esclavo mental de la terrible anciana. El pueblo estaba preocupado. Y se preguntaban si tendrían que expulsar o trasladar a los dragones a otra isla.
Mientras tanto, un grupo seleccionado por Stoick y Erik estaban organizándose para ir a la isla de la Bruja. Ninguno de los jóvenes o niños lo sabían. Los adultos se estaban guardando este en secreto. Solo les faltaba poner las provisiones, las armas y ensillar a unos dragones al barco, para irse. La orden general era que ningún jinete podría seguirlos. En cuanto a los dragones, los soltarían antes de llegar a la isla y regresarían a Berk.
Ahora solo tenían que esperar a los vientos fuertes de la tarde para ir a la isla de Bruja.
Mischief pertenecía a la misma familia dragón que Toothless. Era un Skrill, que había caído en Berk durante una tormenta, y terminó con un ala lastimada. Hiccup lo cuidó durante el invierno, hasta que llegaran las primeras ventiscas. Al dragón eléctrico le empezó a agradar su compañía. Desafortunadamente, le GUSTABA demasiado su compañía.
Para el enojo de Toothless, el Skrill aprovechaba cualquier descuido del Night Fury para usar la electricidad de su cuerpo, y jalar a Hiccup hacia él. El chico lo tomaba como una broma, pero Toothless se ponía rojo de ira. Luego empezó a seguirlo hasta el pueblo, haciendo pequeñas bromas con la electricidad de su cuerpo.
Sin embargo, el Skrill fue "expulsado" del pueblo luego de que hiciera que todas las cosas metálicas, se pegaran a sus dueños, al suelo o peor aun, a Toothless. No fue nada divertido que un montón de objetos punzantes persiguieran al Night Fury. El Skrill recibió el nombre de Mischief por esa broma pesada.
Ahora el dragón se quedaba cerca de los campos, aprovechando cualquier descuido para erizar la lana de las ovejas, y hacerlas rodar por el suelo. Pero todavía quería a Hiccup, aunque ya había perdido un poco de interés de que se convirtiera en su jinete.
Después de pasar a unos dormidos Astrid y Gobber (se habían quedado despiertos toda la madrugada), Hiccup sacó lo que le faltaba, y fue a buscar a Mischief.
Esquivo fácilmente a los demás vikingos, pasando sin problemas hasta el campo de las ovejas. Ahí encontró a Mischief, comiendo un bocadillo y rodando a una enmarañada oveja con su cola.
Mischief…- lo llamó Hiccup en voz baja. El sensible oído del dragón capto la voz del chico. El Skrill empezó a soltar gruñidos de emoción.- Shhh… tranquilo, Mischief. Necesito tu ayuda.
En cuanto Astrid se despertó, presintió algo. Su instinto vikingo le gritaba que algo andaba mal en la casa. Entonces, la chica subió las escaleras y fue hacia el cuarto del chico.
¿Hiccup?- llamó la chica a la puerta.-Se que estás triste, pero no puedes quedarte todo el día encerrado. Esa no es la manera vikinga…
Astrid empujó la puerta y esta se abrió sin dificultad. Hiccup no estaba en el cuarto.
La chica se quedó perpleja por unos segundos hasta que sus ojos se posaron en una nota que estaba inocentemente puesta sobre la cama. Astrid se acercó y leyó las pocas palabras escritas en esta.
"Me fui a buscar a Toothless. No se preocupen por mí.
Hiccup.
-Me llevé a Mischief."
¡HICCUP!
Brecina corría hacia el pueblo. Tenía que contarle a su padre lo que había encontrado en la cueva. Tenía que decirles a los demás lo que habían estado haciendo Aurora y la Bruja Dragón.
Pero cuando llegó al pueblo, casi todos los vikingos estaban corriendo por las calles, cargando provisiones y armas. Dos vikingos estaban jalando a unos Nadders hacia el puerto. Y su padre, estaba corriendo hacia la playa, seguido por algunos de su grupo.
Stoick estaba rojo de ira. Literalmente.
Astrid (después de calmarse) le dijo que Hiccup se había ido de Berk, junto con el Skrill. Efectivamente, algunos pastores habían visto a Mischief salir volando en dirección al mar hace una hora. Pero no alcanzaron a ver si Hiccup estaba montando al dragón.
Ahora Stoick estaba rojo de ira por la imprudencia de su hijo. ¿No le había costado una pierna sus planes descabellados? Ahora tenían que apresurarse y preparar todo para llegar lo más pronto posible a la isla de la Bruja. A pesar que Mischief era un dragón grande y pesado, solo tenía a un pasajero y no veinte vikingos que llevar.
Además, estaba solo contra la Bruja Dragón. Y estaba seguro que Mischief sería blanco fácil para la maldita anciana de controlar. Tal vez, para cuando llegaran a la isla sería demasiado tarde…
Erik sabía que era el momento. Después de un año, por fin podría vengar la muerte de Hilda. Y asegurarse que nadie más cayera bajo la maldición de la Bruja.
Pero ahora estaba ocupado con un problema.
Por última vez Calluna…-le advirtió el mercader.- ¡Tú no puedes ir!
La joven vikinga, con su brazo vendado hasta casi la altura del hombro, le lanzó una mirada tan fiera que podría haberle provocado escalofríos a un Nightmare. Calluna estaba cargando su arco con su brazo intacto, y con el vendado agarraba la correa de su perro. En su espalda cargaba una mochila hecha con cuero y lana de oveja.
No me importa lo que digas, Erik.- le dijo ella seriamente.- Parte de mi honor se perdió por culpa de ese… incidente. Ahora tengo que recuperarlo o no podré regresar con la cabeza en alto.
Erik se pasó la mano por la frente, suspirando. Calluna era terca. La más terca de todos los jóvenes de su pueblo. Y no concederle algo era prácticamente imposible. Aun así, el líder del Norte no podía permitir que un joven (por más que fuera Calluna) arriesgara su vida contra la Bruja.
Ni los jinetes de Berk van a ir a esta misión.- insistió Erik, cruzando los brazos.- Y tú no vas a ir.
¿Quién dice que los jinetes no van a ir?- se burló Calluna, con su típica sonrisa de zorro.
Erik se quedó perplejo con esa frase.
Creo que se enteraron que Hiccup se fue a la isla de la Bruja, a pesar de que Stoick le dijo a Astrid que no mencionara nada.- se rio Calluna, entrecerrando sus ojos.
¡ABSOLUTAMENTE NO!- exclamó Stoick.
Como lo había predicho Calluna, los jinetes se habían enterado de otra "fuente" que Hiccup se había ido con Mischief a la isla de la Bruja Dragón. Y que Stoick había estado planeando junto con Erik un rescate a la isla. Y que los jinetes no estaban incluidos en el plan.
Pero somos los jinetes de Berk, tío Stoick.- se quejó Snotlout.- Debemos ir.
Danos 20 minutos para armar nuestras mochilas e iremos con ustedes.- agregó Fishlegs.
¡Ni hablar!- respondió Stoick.- Ya es suficiente que Hiccup se haya a la isla con ese Skrill. No voy a arriesgarme a que ustedes también pierdan a sus dragones.
Pero Toothless no era controlado por la Bruja. Aurora si.- argumentó Astrid.- Lo que demuestra que dragones con jinetes no pueden ser controlados por ella.
¿Y las crías? ¿Quiénes las van a cuidar?- el líder de Berk esperaba que los chicos tomaran en consideración que algunos de sus dragones eran madres.
Ellas tienen parejas.- dijo Ruffnut.- Ellos las cuidan cuando se van a cazar.
Además, sino detenemos a la Bruja Dragón se va a correr la voz entre las otras islas, y Berk va a ser…- explicó Fishlegs.
¡Aplastado!- finalizó Tuffnut por él.
Stoick sabía que los jóvenes tenían razón en esa parte. Si la Bruja Dragón lograba controlar a Toothless, entonces los demás pueblos vikingos tendrían la excusa perfecta para invadirlos. Aun con los dragones, en cuestión de semanas la isla sería destruida por completo.
¡Además, Hiccup está solo contra la Bruja!- agregó Astrid.
Y no es muy bueno en combate…- señaló Snotlout.
O corriendo…-continuó Fishlegs.
Y esquivando…- dijeron los gemelos.
¡Está bien!- exclamó Stoick.- Pueden venir con sus dragones… Pero a la primera señal que esa anciana va a controlar a los dragones, salen volando lo más rápido de la isla.
Espero que Hiccup esté bien con Mischief…- murmuró Fishlegs, tratando de romper un poco la tensión en el grupo.
Hiccup estaba volando sobre las nubes. Aunque adoraba sentir el viento sobre su cara, no era lo mismo sin Toothless. Mischief era un dragón de gran tamaño, pero eso no le reducía su agilidad en el aire. El dragón volaba casi tan rápido como un Night Fury.
Aun así…
Extrañaba poder cambiar la posición del ala con su pierna de metal. Sentir que él y Toothless eran uno solo en el aire. Extrañaba las piruetas y que ambos tocaran las nubes. Nada era lo mismo sin su mejor amigo.
Vamos, Mischief.- dijo Hiccup.-Debemos llegar antes del anochecer.
El Skrill sintió la urgencia del joven humano, y se impulsó rápidamente por el cielo. A los pocos minutos pasó el viejo nido de la Muerte Roja, y se dirigió hacia el hogar de la Bruja Dragón.
Los Nadders fueron remplazados por Stormfly y el Zippleback de los gemelos. Ambos tenían arneses en sus espaldas, con cuerdas atadas al mástil del barco. Hookfang y Meatlug estaban esperando en el puerto a que la nave saliera hacia el mar.
En la orilla, la anciana del pueblo les deseaba buena suerte y protección a los espíritus a los vikingos (y jóvenes) que iban a enfrentarse a la portadora de la magia negra. Todos se estaban despidiendo. Muchos de los que se quedaban pensaban que sus hermanos no regresarían.
Erik buscaba con la vista a Brecina. Quería despedirse de ella antes de embarcarse al enfrentamiento más difícil de su vida. Parte de él le decía que debía quedarse con su hija… y otra que debía vengar las muertes y desgracias causadas por la Bruja.
¡Papá!- la niña de 9 años llegó corriendo entre la multitud, que estaba dando las últimas despedidas.- ¡Papá, debo decirte algo!
Erik abrazó fuertemente a su hija. Por unos largos segundos no la soltó. Y se maldijo a sí mismo porque posiblemente dejaría huérfana al más preciado tesoro de su vida.
Brecina, sabes que te quiero mucho…-Erik dijo tristemente, disimulando una sonrisa. No quería alarmar a su hija.
Si, pero…- Brecina trató de explicarle lo que había visto. Sin embargo, su padre la interrumpió.
Pero tengo que hacer esto…- Erik le dio un ultimo abrazo, antes de dirigirse al bote.- Pase lo que pase, siempre estaré contigo.
Para cuando Brecina se dio cuenta que estaba pasando, Erik ya había subido al bote. En eso, Stoick dio la orden de bajar las velas y los dragones alzaron el vuelo. La nave empezó a avanzar rápidamente hacia el mar.
¡Papá!- Brecina corrió tras el bote, pero la curandera de su grupo la detuvo.
Oye… no era necesario que vinieras…- le dijo Gobber a Erik, quien estaba mirando hacia el puerto.
Tengo que hacer esto…- Erik le contestó, mientras la isla se hacia cada vez más pequeña.
Llegaron a la isla justo con la noche había caído.
Mischief aterrizó exhausto en la playa que estaba llena de piedras. Se desplomó en el suelo, con la lengua afuera. Hiccup bajó de su espalda y le quitó de encima las pocas cosas que traía consigo.
Buen chico. Gracias por tu ayuda…- le dio un pescado al cansado Skrill, que acepto con gusto la comida.- Debemos movernos… aquí no podemos acampar.
El dragón aceptó a regañadientes levantarse, y salir fuera de la playa. Ambos caminaban en la completa oscuridad, ya que la luna ni siquiera había salido esa noche. El Hiccup se aferraba a Mischief para no perderse en la oscuridad. El ambiente era tétrico y espeluznante.
Incluso en la oscuridad, Hiccup podía ver los árboles torcidos del camino; muchos de estos estaban quemados o sin corteza. El suelo era duro y gris. Como si un incendio hubiera quemado hasta el subsuelo a la isla. Todo era opaco, retorcido y casi no había vegetación sana. Solo algunos arbustos, flores pequeñas, y vallas se asomaban en los restos de los arboles.
Un pequeño y flaco ciervo saltó cerca de ellos, causando que tanto dragón como humano soltaran un grito de susto. El animal estaba tan flaco que parecía un esqueleto viviente. Aun así, el ciervo salió corriendo a una velocidad impresionante para estar tan desnutrido. El vikingo y dragón siguieron caminando inseguros por el bosque.
Por fin, encontraron un refugio. Un gran árbol partido a la mitad, que formaba una especie de cueva de madera. El chico empujó al nervioso Skrill adentro, y se acomodaron sobre el húmedo gras. Hiccup sacó dos mantas de piel. Una se la puso a Mischief y con la otra se cubrió.
La noche estaba silenciosa. Y eso daba mucho miedo. En Berk siempre había muchos ruidos en la noche.
Espero que Toothless este bien…-dijo el muchacho, acurrucándose en el suelo con su manta, mientras que Mischief perdía todas las esperanzas de que Hiccup se convirtiera en su jinete.
Finalmente, el dragón y el humano se quedaron dormidos.
A la mañana siguiente, el lugar estaba rodeado por la neblina. Hiccup despertó sin poder ver nada más allá del árbol. Mischief estaba acurrucado, con la cabeza debajo de un ala. Estaba extrañamente frio para ser primavera. Pero no debía extrañarse. Esta era la isla de la Bruja. Todo ahí era frio y muerto.
Saco un pedazo de pan, y se lo llevó a la boca. Se acercó a Mischief y le dejó unos trozos de conejo en el suelo. Se quedaría ahí hasta que la neblina se disipara. No podía arriesgarse a perderse.
Para cuando el camino se despejó. Hiccup pudo apreciar mejor el lugar.
Como lo había visto en la noche, la tierra era gris. Árboles torcidos cubrían un viejo sendero, que un tiempo debió llevar a los vikingos de la isla hacia la playa. Unos pocos arbustos crecían en el camino, pero también algunos eran solo ramas y estaban secos.
Hiccup no esperó a que Mischief se despertara. El Skrill era conocido por dormir hasta tarde y no podía perder tiempo en buscar a Toothless. Sacó una de las hachas de mano (la más liviana que encontró) y un escudo. Luego llenó un morral más pequeño con las cosas que más necesitaba, y dejó el resto en el campamento.
Con libreta en mano, siguió el viejo camino de la isla, y se adentró al territorio desconocido de la tierra de la Bruja Dragón.
¿Ya llegamos?
No
¿Y ahora?
No
¿Ya estamos cerca?
¡NO!
Bueno, yo sólo preguntaba.- se defendió Tuffnut cuando Erik le contestó.
El viaje hacia la isla de la Bruja Dragón había sido estresante. Los dragones habían volado hasta el anochecer, y los vikingos tuvieron que hacer espacio en el bote para que Stormfly y el Zippleback pudieran aterrizar. A pesar que la nave era un poco más grande que las comunes de Berk, con la justas había espacio para que los cuatro dragones entraran.
Y Hookfang tenía prohibido prenderse. No importaba cuanto frio hiciera.
Ya habían cubierto más de la mitad del camino para cuando la noche había caído. La adrenalina aumentaba mientras Stoick y Erik organizaban al grupo. Ya estaba decidido que los jinetes irían a buscar a Toothless y a Hiccup, mientras que los adultos se enfrentarían a la Bruja. (Hubo protestas, pero la decisión estaba tomada.)
Mientras tanto, la mitad de los vikingos dormía, aunque era algo difícil. Entre los ronquidos de Gobber, y el de los dragones… buenos, no faltaba decir que no era fácil cerrar los ojos.
Otro que no dormía (y no era por los ronquidos) era Stoick. El líder vikingo estaba sumamente preocupado por su hijo. Casi lo había perdido contra la Muerte Roja. Ahora Hiccup estaba solo contra la Bruja Dragón, quien YA lo había maldecido y amenazado con una serpiente. Y le había lanzado encima a una Night Fury.
Si su hijo regresaba con vida, lo iba a dejar castigado y con toque de queda hasta que fuera adulto. Claro que Toothless encontraría la forma de sacarlo de la casa… Incluso estaba empezando a extrañar al demonio quema chimeneas. Pero tenía que evitar que la Bruja se llevara lo más preciado de su vida. Su hijo era lo último que le quedaba de felicidad.
¡Ahí está la isla!- exclamó Erik, quien no había despegado la vista del mar durante casi toda la travesía.
Con la niebla disipándose, la isla salió a la vista como una aparición fantasmal en medio del mar. Como la había descrito los marinos, una parte de la playa estaba cubierta de grandes rocas blancas (lo cual era común si habían muchas aves) que evitaban la entrada de los barcos. Todavía se podían apreciar a lo lejos las grandes barricadas de madera que en un tiempo habían protegido a la isla, de los intrusos y dragones. Pero se podía ver que estaban quemadas y retorcidas, como si un demonio del inframundo hubiera atravesado el lugar.
Hay otro lugar para desembarcar, Stoick.- señaló Erik hacia la playa de piedras.
Muy bien. Giren el mástil.- ordeno el líder de Berk.- Vamos a entrar al territorio de la Bruja.
Si el barco se hubiera acercado más a la muralla, los vikingos podrían haber visto el gran cráneo de dragón incrustado en las estacas detrás de la muralla.
Hiccup caminada entre los arboles retorcidos y arbustos que cubrían el camino. Cada tanto marcaba con su lápiz un señal en los arboles, para no perder el camino de regreso al campamento.
¡Toothless!- exclamaba el chico, apartando las plantas de su camino.- ¿Dónde estas? ¡Toothless!... ¡AHH!
Justo en frente de él encontró un barranco, no muy profundo, que si se hubiera caído estaba seguro que se habría roto un hueso.
Eso estuvo cerca…- Hicupp guardo su lápiz en su morral y continuó con su búsqueda.- ¡To-aghhhhhhhhhhh!
Pero para su mala suerte, la tierra bajo sus pies cedió y el chico resbaló. Como en una resbaladera gigante, se deslizó a gran velocidad por el suelo liso, chocando contra algunas ramas y pequeñas rocas. Luego, antes de llegar al suelo, salió disparado hacia unos matorrales. Por suerte, no estaban secos.
¡POR QUE, ODÍN!- se quejó Hiccup. Con dificultad saco su pierna metálica de la planta, mientras que partes de su cuerpo le gritaban que no se moviera. - ¡Primero me maldicen; pierdo a mi dragón, y ahora me caigo! Bueno, las cosas no pueden…
¡CRACK! Hiccup se resbaló con una "rama" y cayó de cara al suelo.
Empeorar…- dijo lastimosamente el joven, mientras se levantaba.- ¡POR LOKI!
La rama resulto ser un parte de un esqueleto, cuyo cráneo estaba justo enfrente de él. El chico soltó un grito, y se paro de golpe, a pesar del dolor que recorría por su cuerpo.
No solo había un esqueleto. Había varios de estos dispersados por el lugar. Y no eran blancos. Estaban negros; como si los cuerpos se hubieran prendido en fuego. Ahí fue cuando Hiccup se dio cuenta que estaba en la aldea de la Bruja.
Casas chamuscadas, unos sin techo y otras que solo eran pedazos de madera astillada. Lo que uno vez fueron catapultas y las armas de defensa de la aldea, eran restos de madera y metal tirados por el suelo. Mientras caminaba en el pueblo fantasma, encontró no solo esqueletos humanos, sino también de dragones. Todos tenían una posición… de que estaban huyendo de algo.
No había nada que no estuviera quemado o destrozado. Los puestos de vigía, los establos y hasta los almacenes no habían escapado a la furia del fuego. A los lejos estaba el comedor de la aldea, no tan grande como el de Berk, con sus puertas arrancadas por lo que parecían ser garras. Para cuando subió a las escaleras, pudo ver que dentro del lugar una barricada se había hecho para evitar lo que fuera que estuviera atacándolos, no entrara al comedor. No faltaba decir que habían fallado.
El lugar estaba desierto. No había huesos humanos ni de dragones. Pero si marcas de garras y de llamaradas de fuego, por todo el suelo. Si una vez hubo personas en ese lugar, resistiendo, la tierra los había tragado.
En el fondo del comedor, un gran mural había sobrevivido a las llamas. Tenia pinturas de los vikingos peleando contra dragones; pastores; pescadores y en el medio resaltaban los vikingos más grandes y fuertes del pueblo. Pero uno se salía del contexto. Un dibujo de una vikinga, delgada pero hermosa, con sus largas trenzas tocando el suelo…
¿Largas trenzas?- preguntó Hiccup. Solo conocía a alguien con ese peinado, y no se parecía en nada a la chica en el mural.
Un fuerte ruido sacó a Hiccup del trance de la pintura. Alguien estaba entrando a comedor. El chico corrió detrás de la única mesa que quedaba intacta, y se escondió detrás.
Una figura encorvada entró al gran comedor, arrastrando su piel de escamas por el piso. Se quedó mirando un momento la pintura, para luego continuar con su trayecto.
Cuando escuchó a la extraña figura alejarse, Hiccup salió de su escondite. Estaba seguro que la Bruja Dragón había sido la extraña figura. Era la única persona VIVA además de él que pudiera estar en la isla.
No se arriesgó a que la Bruja lo viera y le lanzara de nuevo a su serpiente. Corrió hacia la puerta y bajo lo más rápido que pudo las escaleras. Mientras corría, su pierna le empezó a doler por el roce con el metal. Hiccup tuvo que parar llegando casi a la destrozada muralla.
Bueno, al menos no me siguió…-dijo él, sentándose cerca de uno de los esqueletos de dragón. Se quedó mirando los restos, pensativo.- ¿Qué habrá pasado aquí?
Cogió uno de los huesos. Igual que los de los vikingos muertos, estaba negro. Lo cual era muy difícil, por que los dragones era resistentes al fuego. Excepto por adentro, como lo había comprobado con la Muerte Roja. Por unos minutos se pregunto que habría sentido el dragón. De que huía. ¿Cómo habían muerto todos en el pueblo? ¿Seria cierto que la Bruja invocó a un monstruo para que los quemara vivos? ¿Incluso a los dragones?
¿Quién podría ser tan cruel?
Y su respuesta fue concebida cuando se paró… y vio el gran cráneo incrustado entre las estacas.
Hiccup soltó un grito de susto y cayó de trasero al suelo. Frente a él, estaba la replica exacta de una cabeza de Muerte Roja. Mientras que la Muerta Roja del nido tenía el tamaño de un barco, esta era más pequeña. Como del tamaño de un Nightmare o una casa vikinga.
Parecía que el animal se había resbalado en un foso, y su cabeza cayó sobre las estacas, matándolo al instante. Entonces, ese era el monstruo que destruyó al pueblo de la Bruja, pensó el joven.
Hiccup, como buen observador que era, se dio cuenta que la "Pequeña" Muerte Roja había perseguido algo a través de las estacas. Tal vez un dragón o un vikingo. Quien hubiera sido, logro engañar a la bestia para que entrara entre estas… y terminara empalado.
Parece que Berk no era la única isla con un tirano dragón cerca…- murmuró Hiccup.- Aunque ellos no tuvieron suerte como nosotros.
Justo en ese momento, una sombra negra paso sobre su cabeza. Hiccup se escondió detrás de los gigantescos huesos. Tal vez era un Bonneknaper y no quería arriesgarse a molestarlo.
Pero era Aurora.
La dragona estaba persiguiendo a un ciervo pequeño (no tan escuálido como el que vio en el bosque). Con una poderosa mordida, atrapo al animal y se lo llevo volando hacia el bosque.
Toothless…-dijo Hiccup, esperanzado. Y olvidando su dolor en su pierna, siguió a la dragona.
¿Estamos perdidos?
No
¿Alguien sabe a donde vamos?
Si
¿Cómo encontraremos a la bruja?
¡Cállate, Tuffnut!- gritaron todos los del grupo. Incluso su Zippleback le gruñó.
Habían desembarcado en la isla. Cuando en eso, una gran masa de escamas llego corriendo para recibirlos. Tiro a Calluna al suelo y le lleno la cara con saliva. Resulto ser Mischief.
A los pocos minutos, un grupo pequeño se había quedado en el bote, mientras que el otro se interno en el bosque. Con los jinetes.
Bueno, ya me callo.- contestó el gemelo.
¡Agh!- se quejó Snoutlout.- ¿Alguien sabe realmente a donde vamos? Nuestra única guía son las marcas que Hiccup dejó con su lápiz…
Entonces las seguiremos.- dijo Stoick, mirando entre los arboles donde estaba la siguiente marca.- Por suerte, Hiccup fue lo bastante sensato para marcar el camino.
Cosa que no se ve mucho en tu familia…- menciono en broma Gobber, luego de Snotlout se quejara que no podía entender el mapa que Erik había traído.
Astrid suspiró. Stormfly sintió la negatividad de su compañera, y la empujó suavemente con su cabeza.
Oye, no te preocupes.- le dijo Ruffnut.
¿Yo? ¿Preocupada?- preguntó incrédula Astrid. Se hizo la indiferente.- No. Hiccup ha salido de varios problemas incluso antes de que conociera a Toothless. Estará bien… eso creo.
Uhhh…. Hiccuo y Astrid bajo un árbol…- empezó a molestar Tuffnut.
Esta vez, no fue su hermana quien lo detuvo. Snotlout le dio una patada.
¡Oye!- exclamó el gemelo, indignado.- Solo bromeaba.
Nada de eso. ¡Astrid es mi novia!- declaró Snotlout sin pensarlo.
¡Tu que!- Astrid reclamó furiosa.
"Aquí vamos de nuevo", dijo Stormfly.
"Eso pasa cuando no duermen," resaltó Hookfang.
"Puedes culpar al humano con patas de metal", mencionó la cabeza izquierda del Zippleback.
¿Otra vez?- Stoick reclamó.
Tal vez no debimos traerlos a esta misión. Son muy jóvenes.- menciono Erik, mientras que Calluna y los otros vikingos miraban nada impresionados.
Desafortunadamente para Fishlegs, quien se había adelantado en el camino, no vio el mismo barranco por el cual Hiccup rodo unas horas antes por escuchar la discusión. Lo que vino después fue su grito, el ruido de unas rocas caerse y a Meatlug rugir del susto.
Pero a diferencia de Hiccup, Fishlegs tenía a su dragón. Meatlug atrapó en su espalda a su jinete, antes de que se estrellara contra el suelo. La dragona aterrizó suavemente.
¡Gracias Meatlug!- dijo el chico, bajándose de su dragón.
¿Estás bien, Fishlegs?- exclamó Gobber desde arriba.
¡Sí, estoy….AGHHHHHHH; POR ODÍN!- grito el joven, haciendo que sus compañeros se sobresaltaran.
Inmediatamente, el grupo busco la bajada menos peligrosa. Llegaron al fondo del barranco y fueron hacia donde estaba Fishlegs. Encontraron al vikingo abrazando a su dragón. Ambos estaban temblando. (Lo que era extraño porque los dragones nunca tiemblan.)
¿Qué pasó?- preguntó Stoick. Fishlegs solo señalo.
Al igual que Hiccup, el grupo se quedo en shock al ver los esqueletos chamuscados en el suelo. Los dragones soltaron pequeños gemidos cuando vieron a sus compañeros tirados por el suelo. Era lamentable. Era terrible.
Era inhumano.
Rogando a todos los dioses, el grupo se adentro a la destrozada villa. Cada sonido o ruido del viento, sobresaltaba al grupo. Pero no daban marcha atrás. Con sus nervios de vikingo, continuaban buscando alguna señal de Hiccup, de Toothless, de Aurora e incluso de la Bruja.
¡POR LA ROPA INTERIOR DE LOKI!- exclamó Erik, cuando vio el gran cráneo del dragón incrustado en las estacas.
Bueno, ya sabemos que "monstruo" invocó la Bruja para destruir su aldea.- dijo Gobber, mirando el tamaño del esqueleto.
Entonces, ¿las piedras en el mar son…?- dijo Tuffnut, casi sin habla.
Sus huesos.- terminó Ruffnut la oración.
Es una Muerte Roja.- señaló Astrid, examinando mejor el esqueleto.
Aunque la del nido era más grande.- agregó Stoick.- ¡Por Ragnarok! ¿Hay más de esas cosas en las islas?
Aquí no tuvieron tanta suerte.- menciono Calluna, mientras examinaba los restos de una casa. De los escombros, sacó un muñeco de dragón que había sobrevivido al fuego.- Para nada…- agregó en un tono extrañamente compasivo.- tuvieron alguna oportunidad contra esa cosa.
Jefe, hay más huesos en el camino hacia el comedor.- mencionó uno de los vikingos de Berk.
Y marcas de garras en las puertas.- agregó uno de los comerciantes.
¡Y la Bruja saliendo de esta!- gritó Snotlout.
Generalmente, los vikingos no huyen de una pelea. Pero puede retirarse para pensar en una estrategia. Así es que, como lo habían planeado al llegar a la isla, NO debían atacar a la Bruja hasta que esta los guiara a Aurora. Y tal vez a Toohless y a Hiccup.
Lo más difícil fue esconderse. En especial para los dragones. Pero basto que se ocultaran detrás de unas casas que todavía seguían en pie. Mientras que los adultos se escondieron detrás de los huesos de dragón.
La Bruja Dragón cargaba un caldero (uno de los que había conseguido en Berk) una mano, mientras caminaba apoyándose en su bastón. La serpiente estaba enroscada en el mango, olfateando el aire con su lengua.
Hay escamas negras en su bastón…- señaló horrorizada Astrid.
La Bruja desapareció entre los árboles del bosque, arrastrando su piel de dragón.
¡Vamos!- ordenó Stoick, saliendo de su escondite.- ¡Antes de que perdamos su rastro!
Hiccup llegó a donde Aurora había aterrizado. Era una cueva justo en la ladera de una montaña. A su alrededor habían restos de animales y rocas quemadas por el fuego.
Bien…- Hiccup cogió una rama caída, y con dos rocas logro encenderla.- Aquí vamos…
Perdón por la demora. Pero se me fue la inspiración por unos días, además he estado bien ocupada estas semanas. Dos a tres capítulos más calculo para que termine.
