Disclaimer: Ni Ouran Highschool Host Club ni Inuyasha me pertenecen :(
Capítulo 8: El Sol, la Playa, y el Host Club
-¿La playa?
-¡Si, la playa!-dijeron ambos gemelos, sonriéndole a la confundida chica, Haruhi
-¿Por qué la playa?-intervino Kagome
-¡Ya dijeron antes...!-dijo Hikaru
-¡...que no les importaría ir a una playa auténtica!-completó Kaoru
-¿Lo dijimos?-preguntó Haruhi
-Esto...-dijo Kagome poniendo una mano en su mentón
"-La próxima vez deberíamos ir a la playa para cambiar de aires.-sugirió Hikaru.
-Ah, buena idea, la playa.-dijo Kaoru
-Idiotas, Haruhi no está interesada en eso.-dijo Tamaki.-Tampoco Kagome.
Kagome desvió la mirada de la puesta del sol y los miró.
-¿A qué te refieres?
-A mi no me importaría ir a la playa.-dijo Haruhi
Los tres chicos las miraron, confundidos.
-Es que no me gustan los sitios artificiales y la playa está bien.-comentó
-Es cierto.-dijo Kagome.-Además, sería genial ir a algún lugar en dónde Taisho Corporation no estuviera involucrado."
-Umm... No, no lo dijimos.-mintió Kagome
Dicho esto, dirigió su mirada nuevamente al libro que traía entre manos. No le importaba en absoluto que pasaba a su alrededor, no obstante, podía escuchar.
-Y además... les hemos preparado unos bañadores. Kawaii, ¿verdad?
Ambos se acercaron a Haruhi con un bañador rosa, con volantes en su parte superior. Sonreían maliciosamente.
No obstante, Honey se apareció con un bikini azul índigo, simple, pero con volados en su parte inferior.
-¡Yo creo... que este tipo de bañador le sentaría bien a Haru-chan!
-No, no, no.-dijeron.-Tú no lo comprendes, Honey-senpai.
Dicho esto, su siguiente movimiento fue tomarla de ambos brazos.
-Con su pecho "plano como una mesa", puede engañar a los demás llevando nuestros uniformes, sin tener que utilizar tácticas como "uniforme más grande de lo que debería" como Kagome-chan...-dijo Hikaru
-Por eso hacer que lleve algo que muestre su escaso cuerpo sería para echarse a llorar.-dijo Kaoru, antes de mirar a Kagome.-¡No obstante, es el ideal para alguien con el cuerpo de Kagome-chan...!
Kagome despegó la vista de su libro, solo para mirarlo con sus índigos asesinos.
-Te reto a hacerlo, idiota.
Luego de ver su temblor, dirigió su mirada nuevamente a su libro.
Kaoru parpadeó y continuó el discurso con Hikaru, señalando el traje de baño de Haruhi.
-¡Y por eso, este bañador que hemos elegido cuidadosamente se encarga de cubrir este problema con sus volantes!
Como por arte de magia, un bate de beisbol los golpeó, dejando ver a su atacante... que sorpresa...
-¡¿Cómo se atreven a acosar sexualmente a mis queridas hijas?!-exclamó Tamaki.-¡Ya es suficiente!
-¿Entonces no nos vamos a la playa?-preguntaron, detrás de un florero
-¿Quién dijo que no?-dijo, colocando el bate sobre su hombro
-Así que quieres ir, ¿huh?-dijo Kagome, mientras cambiaba de página
Honey saltó, con su peluche en su mano.
-¿Puedo llevar a Usa-chan?
-Supongo que no hay inconvenientes.-dijo Kyouya, sin dejar de escribir.
-Si.-dijo Mori
De la nada, Tamaki saltó de emoción mientras gritaba.
-Bien, entonces... ¡Vamos a la playa!
La dulce pareja se encontraba sentada, solos, entre las rocas y el mar... sin nadie que lo pudiera evitar.
-Tamaki-kun y yo, los dos solos en la playa...-dijo la chica.-Es como un sueño.
-Pero, si tú lo deseas, aparecería tus sueños esta noche.-dijo el chico.
-Tamaki-kun...
Si... nadie lo podía evitar... excepto él, Kyouya.
-Tu "tiempo a solas con Tamaki" ha acabado. La próxima señorit, adelante por favor.
Mientras tanto, los cuatro jóvenes se encontraban allí, jugando y divirtiéndose. Era vóleibol-
-¡No seas tan duro, Hikaru!-exclamó el chico, corriendo tras la pelota.
-¡Perdona!-dijo corriendo detrás de él.-Deja, que voy yo.
Así, de alguna forma, comenzaron a correr uno detrás del otro con una gran sonrisa en cada rostro, incluido en el de las chicas.
-¡Espera, Kaoru!-exclamó
-¡No me persigas, la pelota se ha ido muy lejos!
-¡No te preocupes, aquí está!-dijo... ¿huh?
Cuando se percató de la presencia, la pelota se encontraba en su cara. Este saltó muy molesto ante la persona de ojos claros.
-¡¿Qué se supone que haces?!-gritó molesto
-Aquí la tienes, Kaoru.-dijo ella dándose la vuelta.
-¿No quieres jugar, Kagome-chan?-preguntó Hikaru, con una sonrisa
La chica lentamente se giró mostrando una expresión que drenó toda sangre en los cuerpos de los Hitachiin, provocando palidez.
-Me rehuso.-dijo con frialdad, causando gritos del público femenino
-¡Oh, Kagome-kun!
-¡Es tan hermoso cuando es frío!
-¡La oscuridad de la luz! ¡Kawaii!
Ella en cambio, suspiró y continuó con su camino. Pasó por el sector de los de tercer año que hacían una especie de baile estúpido...
¿Nadie que fuera normal?
Fue en eso que se percató de Haruhi, quien estaba sentada, bajo una sombrilla.
-Haruhi.-se acercó.-¿Puedo sentarme?
-Kagome.-dijo ella.-Siéntate, por favor.
Eso hizo, se sentó junto a su amiga. Ella estaba en su misma situación.
-¿Por qué tenemos huéspedes incluso en la playa?-suspiró Haruhi
-Ni me preguntes.-hizo lo mismo
En eso, pudieron escucharse voces detrás de ellas. Femeninas... oh, genial.
-Haruhi-kun, Kagome-kun.-dijo una.-¿No van a nadar?
-Ah, me gusta ver el mar más que nadar en él.-dijo Haruhi
-Pienso lo mismo.-dijo una despreocupada Kagome
-Entonces...-dijeron tímidamente-¿Les parece bien si nos sentamos con ustedes?
-¿Por qué? ¡Vayan a darse un baño!-dijo una sonriente Kagome
-¡Están llevando unos bañadores muy lindos!-comentó Haruhi
El combo de la naturalidad de Haruhi y la sonrisa luminosa de Kagome hizo explotar a las chicas en rojo. Eso era ya normal, de todas maneras.
Kagome alzó la vista y pudo ver a Tamaki, revolcándose por su silla, gritando cosas insensatas. Era bastante obvio. Debería haber imaginado algo con Haruhi.
-¡Haru-chan! ¡Ka-chan!-escucharon
Una vez que comprobaron que el dueño de aquella voz infantil era Honey, caminaron hacia allí.
-¡Vamos de "hioshigari"!
-Te referirás a "shionhigari".-dijo Haruhi
-De cualquier forma, jamás he oído que se puedan encontrar... ¿huh?-dijo Kagome abriendo sus ojos
De alguna forma, el pequeño se las había arreglado para tener todo un balde lleno de ingredientes de mar.
Sorprendidas, miraron a sus pies... ¡Estaba lleno! Pero... hace unos segundos no estaban... entonces...
-¡¿Qué es todo esto?!-gritó Haruhi
Kagome pudo ver como Mori hablaba... o mejor dicho, escuchaba... a alguien, detrás de las rocas. Sin controlar sus dudas, subió allí.
Allí pudo ver como Kyouya se encontraba con incontables soldados de negro, transportando más y más baldes de ingredientes del mar.
-Mori-senpai, Kagome.-dijo.-La policía privada de mi familia quiere disculparse por lo que le hicieron ayer a Honey-senpai. Esperan algún día encontrar la forma de ayudarte también, Kagome.
-Esto... no es necesario...-dijo riendo nerviosamente
Volvió a la escena de Haruhi y Honey, quienes juntaban más y más de estos ingredientes. En eso, escuchó una voz. Se notaba femenina... demasiado... ¡incluso peligroso!
-¡Senpai! ¡La cena de hoy va a ser enorme!
-¡Ya veo!-dijo un feliz Tamaki.-¡Mi chica preciosa!
-¡La cena de hoy va a ser gratis!-continuó Haruhi
Aprovechando la oportunidad, Tamaki tomó un cangrejo y se lo acercó.
-¿Te gustan los cangrejos gigantes?
-¡Me gustan!-dijo con una gran sonrisa
Esa sonrisa se notó tan femenina y encantadora que provocó el usual enrojecimiento en el chico.
Sin embargo, desde el mismo cangrejo, una figura alargada y desagradable se asomó, cosa que hizo palidecer a toda cliente allí.
-¡Ci... en... piés!-exclamaron todas, antes de echar a correr, al igual que los Host, por alguna razón.
-Un ciempiés, ¿eh?-dijo Kagome
Dicho esto, tomó el bicho y, con ira, lo apretó entre sus dos dedos. A decir verdad, no odiaba a los insectos... pero... ese tipo... los odiaba.
-Hey, no lo mates.-dijo Haruhi, tomándolo y arrojándolo.
Luego de ello, los Hitachiin se colocaron a su lado.
-Hey, Haruhi.-dijeron.-Daremos un paso atrás y asumiremos que eres algo así, como una chica amante de los insectos... ¿pero al menos no puedes lanzar el insecto con más amabilidad?
-No pasa nada.-dijo.-No va a morir por haberlo lanzado así.
-Por cierto... Kagome-chan, tú...-dijo Kaoru
-Necesitaba liberar la tensión.-dijo fríamente.-Quizá debería hacerlo con ustedes si no están de acuerdo, chicos.
-No... ¡no es necesario!-exclamaron con miedo, recordando cosas terribles de su pasado.
Debido al "gran suceso" que había ocurrido, las chicas allí se acercaron. Rojas, como siempre
-¡Haruhi-kun, Kagome-kun, son tan varoniles!
-¡Maravilloso!
Los gemelos se retiraron de allí y se dirigieron hasta Tamaki, que aún mantenía su expresión en blanco.
-Bueno, como sea.-dijo Hikaru
-Sus reacciones son distintas a las de unas chicas normales.-dijo Kaoru
-¿No hay nada que les dé miedo?-dijo Tamaki
Kaoru y Hikaru se miraron en complicidad, clave de que tenían un plan entre manos... uno de temer.
-¡Tono!-dijeron-Hemos pensado un juego interesante; quieres jugarlo? Se llama... "¿Quién puede encontrar el punto débil de Haruhi y Kagome¿"
Tamaki se sobresaltó
-Qué juego más enfermo.
-Si, creo eso.-dijeron caminando.-Una persona sólo le mostrará sus puntos débiles a la gente próxima a ella.
-¡¿Y las reglas?!-exclamó de repente
Ambos se giraron, riendo de manera malvada.
-¡Así se habla! La primera persona que encuentre el punto débil de alguna de ellas gana.
-Permítanme que le dé un premio al ganador-escucharon decir a sus espaldas
Allí estaba, Kyouya con seis fotos en sus manos. En las primeras tres se encontraba Haruhi, dos en uniforme de la Escuela Media y una jugando al voleibol, en traje de gimnasia.
En las otras tres, Kagome. En una de ellas llevaba su clásico uniforme verde, al estilo marinero que, por algún motivo desconocido, se encontraba disparando con un gran arco rojo y un par de flechas. En otra, llevaba el uniforme de gimnasia, jugando al handball y en la última, un traje de princesa rosa. Parecía provenir de una obra de teatro, llevaba una gran diadema dorada en su cabeza.
Los tres allí abrieron sus ojos en sorpresa.
-Si el ganador descubre la debilidad de Haruhi, recibirá las fotos de Haruhi y no las de Kagome, y viceversa.
-¡Nosotros también queremos participar!-escucharon a Honey, quien venía con Mori.
-Muy bien, todos los miembros participarán.-dijo Kyouya, moviendo las fotos de forma que no sean vistas por Tamaki.
-Pero, ¿Kyou-chan, cómo has conseguido esas fotos?-preguntó Honey
Kyouya colocó las fotos en el bolsillo de su camisa, mientras se acomodaba sus lentes.
-Digamos que... las conseguí de ciertas fuentes.
Así que, de este modo... ¡El juego comenzó!
-1er intento: Hermanos Hitachiin-
-Este lugar, en realidad es un lugar encantado dónde ni siquiera los lugareños se atreven a venir.-dijo Kaoru -Esta cueva no se muestra excepto cuando la marea está baja. A pesar de eso, muchas personas se han ahogado aquí
-Y, aparentemente, su rencor arrastra la gente que se acerca a la oscuridad.-dijo Hikaru
Cada paso que daban, se acercaban cada vez más a la oscuridad... Terrorífico, sin duda. Fue en eso que, de entre las sombras una figura se movió y rió malvadamente, haciendo que dos clientas gritaran.
-Eso...-dijo Kagome, frustrada, corriendo hacia allí.
Lentamente, una mano se asomó por el hombro de Haruhi, quien simplemente miró con incógnita.
-¿Qué es esto? ¿Una prueba de valor?-dijo, haciendo que Hikaru de un grito ahogado
Una vez junto al fantasma, Kagome lo tomó y lo tiró contra el piso, llevando consigo al causante de todo esto. Kaoru, como lo suponía.
-¿No... no les asustan los fantasmas?-preguntó Kaoru, aún en el suelo
-Jamás he visto uno.-dijo Haruhi
-Para el caso.-dijo Kagome.-¿Por qué haber de tenerle miedo a algo tan insignificante como un fantasma?
Los dos vieron a Kagome a los ojos y, a decir verdad, ella misma era la que daba más miedo en ese momento.
(Estrategia de asustar con fantasmas - Fallo)
-2° intento: Haninozuka Mitsukini (Honey)-
-¡Haru-chan! ¡Ka-chan! ¡Por aquí!
Ambas miraron con suma confusión el gran camión, de la familia Ootori, dónde Honey se encontraba.
-Esto...-dijo Kagome
-¿No pasa nada por conducir con esto por la playa?-preguntó Haruhi
Como él les indicó, se colocaron en el camión
-Bien, estimada policía privada, por favor.-dijo Honey
Obedeciendo, la puerta se cerró y la oscuridad no demoró en hacerse presente entre ellos. Luego de unos segundos, pudieron sentir como uno de ellos se movía de un lado a otro, gritando.
-¡Qué miedo! ¡Está oscuro! ¡No hay espacio!
-Esto... -dijo Haruhi
-Honey-senpai...-dijo Kagome
(Estrategia de la Oscuridad y la Oscuridad y Claustrofobia - Fallo)
-3er intento: Morinozuka Takashi (Mori)-
Las chicas que, últimamente entendían cada vez a sus amigos, miraron al filoso arpón, sin comprender.
-Esto es... un arpón, ¿no?-dijo Haruhi
-¿A qué viene todo esto, Mori-senpai?-preguntó Kagome
-¿Hn?
(Estrategia de la Aicmofobia - Fallo)
Ideas restantes hasta el momento: 0
El atardecer estaba llegando y, junto a él, el final del día. Llegando finalmente a la conclusión.
-Este juego es imposible.-dijo Hikaru
-Sí, se hace un poco aburrido.-dijo Kaoru
Ambos suspiraron, luego escucharon a sus espaldas.
-¡Ah!
Los dos se giraron para mirar a Tamaki junto a las plantas.
-¿Qué estás haciendo?
-¡Miren!-dijo sosteniendo una especie de balde.
Los Hitachiin miraron dentro del balde y pudieron comprobar que había allí.
-¡Encontré serpientes verdes!-dijo emocionado-He recogido tantas que seguro será una visión desagradable.
-Cualquiera se sentiría desagradado con eso.-dijo Hikaru
-Eso no es un punto débil.-dijo Kaoru.-Pero una cosa... ¿habían serpientes verdes aquí en Okinwa?
-Hey, senpai. ¿Qué haces con serpientes de pitón?-preguntó otra voz
Todos se giraron para verla, a ella... El plan había fracasado... pero...
-¡Ka... Kagome!-exclamó Tamaki
-¡E... Espera! ¿Qué dijiste?-preguntó Kaoru
-Lo que escucharon, idiotas.-dijo antes de irse caminando.
Mientras emprendía su caminata, podía escuchar los gritos provenientes de los chicos que había dejado con tanto miedo. Rió para sus adentros.
Sin embargo, su tranquilidad se quebró cuando sintió... una brisa. Una brisa de aire frío que indicaba que no iba todo bien, nada de hecho.
Rápidamente, pudo notar de dónde venía... desde arriba de aquel acantilado. Además... esa presencia... no podía equivocarse.
Sin perder tiempo, corrió hacia allí, para verlo todo. Lamentablemente no se equivocaba. Allí estaba.
Tres hombres que, basándose por la energía que los rodeaba, estaban ebrios. Un par de chicas estaban arrinconadas contra una roca y... uno de ellos sostenía a una persona del cuello de su camisa.
-¡Haruhi!-exclamó corriendo hacia ella.
Sin embargo, dos hombres no tardaron en ponerse delante de ella. Con intención de pelear.
Ella saltó y golpeó a uno de ellos para, acto seguido, golpear el siguiente con su puño, aún así notó algo... Llevaba un pequeño cuchillo en su mano. A regañadientes, retrocedió.
Sin poder evitarlo, pudo ver como el hombre acercaba cada vez más a su amiga al borde del acantilado.
-Pero que... tienes unos brazos muy flacos.-dijo.-Deja de hacerte el héroe cuando pareces una chica.
Quiso acercarse a ella, pero algo la detuvo. Pudo sentir algo...
Dolor. Un dolor muy profundo que provenía desde su espalda. Se giró, solo para ver como el hombre retiraba el arma ya sangrante y, colocando una mano en su cuello, se la acercaba a su cara.
-No te muevas, ¿oíste?-dijo.-Somos más que tú, además, estas herido.
Sin poder evitarlo, pudo ver como su amiga era lanzada por un precipicio, hundiéndose en el agua.
-Ha... ruhi...-dijo débilmente
Quería luchar, hacer algo, pero no podía. Estaba sola.
Las cosas eran distintas cuando el enemigo estaba armado, necesitaba ayuda... pero...
Fue en eso que pudo oír...
-¡Kagome!
Allí los pudo ver, a todos. Corrían desesperadamente.
Aprovechando la desconcentración de su contrincante, dio un golpe seco a su mano, tirando el cuchillo a un lado y liberándose de paso. Aprovechando la falta de armas, le dio una patada que lo dejó aturdido en el suelo.
-¡¿Qué?!
Muy agotada, cayó al piso de rodillas, respirando agitadamente.
-¡Hey! ¡Kagome! ¡¿Estás bien?!-pudo escuchar a Kaoru corriendo hacia ella, junto a los demás.
-¡Eso no importa!-gritó.-Lo que importa es Haruhi... que... ella...
Dicho eso, miró al mar con unos ojos llenos de tristeza y dolor. Eso fue suficiente para que Tamaki comprendiera y corriera hacia al agua
-¡Haruhi!-dijo antes de tirarse al agua sin más.
Todos miraron preocupados la situación, con miedo de lo que podía pasar.
Fue en eso que Kagome presintió como el hombre iba hacia el cuchillo, con el fin de recuperarlo. Por eso rápidamente lo tomó y lo lanzó a quien tenía más cerca.
-¡Kaoru, toma!
-¿Kagome... por qué...?-dijo confundido, mientras lo tomaba con ambas manos.
-¡Tómalo y no lo sueltes por nada!-dijo decidida, parándose.-Es muy peligroso tenerlo en una batalla.
-Kagome... tú...
-Estaré bien, créeme, esto no es nada.-le dedicó una sonrisa.-Ustedes protejan a las clientas.
Sin estar aún de acuerdo, asintió. No podía hacer nada una vez que se decidía.
Luego de eso, llegaron sus compañeros, Mori y Honey. Se colocaron detrás de ella.
-¿Estás lista, Kagome-senpai?-preguntó Honey
-Cuando quieran, Mori, Honey.-dijo con una sonrisa.-Ha pasado mucho desde que no peleamos los tres juntos, ¿eh?
-Si.-dijo Mori
Los tres hombres se acercaron a ellos, al igual que el trío de Campeones lo hacía. Ahora era una batalla pareja. No debía perder.
Una vez en acción, desviaron todo ataque que venía hacia ellos. Fue así un largo rato hasta que con una sola mirada, los tres se reunieron en el medio y, cuando estaban a punto de ser golpeados, simplemente se agacharon, haciendo que ellos recibieran sus propios golpes.
Una vez que los hombres quedaron en el piso, Kagome se sentó allí, rendida.
-¡¿Kagome, estás bien?!-corrió Kaoru
-Te he dicho que estoy bien.-dijo fríamente.
Sin embargo, con solo mirarla a los ojos era suficiente para saberlo. Ella sufría, en silencio, pero lo hacía igual.
Con ira, ambos gemelos colocaron sus manos en las camisas quien tiró a Haruhi y de quien iba armado e hirió a Kagome y los sacudieron de tal forma de que su cabeza fuera golpeada contra las piedras.
-¡¿Como se atrevieron a hacer eso?!-exclamó Hikaru
-Hacerle daño a Kagome y a Haruhi de esa manera...-dijo Kaoru.-¡No lo perdonaré! ¡De ninguna manera! ¡Imperdonable!
Fue en eso que la voz calma de quien sangraba se hizo presente. Se notaba firme, no se percibía dolor en su voz, era buena fingiendo.
-Kaoru, Hikaru, ya es suficiente.
-¡Pero... mira lo que han causado!-exclamó Hikaru
-¡A Haruhi... incluso a ti! ¡¿No te das cuenta?!-exclamó Kaoru.-Pudieron... Pudieron...
-He dicho que es suficiente.-dijo firmemente
Aún así, sus ojos no se mostraban fríos ni terroríficos como antes. En vez de eso, se notaban maduros, respetables e inesperadamente cálidos.
Obedeciéndola, ambos los dejaron caer. Haciendo que la pelinegra sonriera.
Las chicas, en cambio, fueron atendidas por Kyouya quien, en disculpas, les entregó grandes ramos de flores. Aún preocupadas, se fueron, no sin antes decir.
-Quisiera agradecerle a Haruhi-kun, pero veo que no puedo.-dijo.-Aún así, también quisiera agradecerte, Kagome-kun. Gracias.
Los ojos de la chica se abrieron, antes de dejar paso a una gran sonrisa.
-No se preocupen, le pasaré el mensaje a Haruhi también.-dijo.-Solo tengan cuidado al regresar, ¿si?
Ahora, todos se encontraban observando la escena. Detrás del sol que se ocultaba, una figura masculina traía inconsciente a una femenina en sus brazos.
-¡Haru-chan!-exclamó Honey
-¡Tono!-exclamaron los gemelos
Kagome quiso acercarse, pero no pudo. Sus heridas eran grandes, por lo que se conformó en mirar la escena desde la roca en dónde se encontraba.
Kyouya se acercó y le brindó una toalla a Haruhi.
-Kagome.-preguntó Tamaki apenas llegó.-¿Como te encuentras?
-Estoy bien, no te preocupes.-mintió.-¿Cómo está Haruhi?
-Acabo de llamar un médico, así que debería llegar pronto.-dijo Kyouya
-Estoy bien, no necesito ningún médico.-dijo.-Yo estoy bien, que se encarguen de Kagome.
Todos pudieron ver como la chica se bajaba de los brazos de Tamaki, con seriedad. Este también le brindó una mirada severa.
-¿Eres de algún tipo? ¿Como una maestra en artes marciales como Kagome o Honey-senpai?-le preguntó, tomando sus hombros.-¿Por qué crees que una chica como tú puede encargarse de unos chicos?
-Esto no tiene nada que ver con ser chico o chica.-dijo.-En ese momento, no tenía tiempo para pensar en eso...
-¡Piensa un poco en eso, idiota! ¡Eres una chica!
-Me disculparé por causar problemas, pero no veo ninguna otra razón por la que me tengan que regañar. ¡No hice nada malo!
El chico retiró sus manos y continuó con una mirada severa, antes de retirarse.
-Ya veo. Entonces haz lo que quieras. No hablaré contigo hasta que aceptes el hecho de que estás equivocada.
Ella se giró y lo miró con determinación.
-Esto no es bueno...-susurró Kagome
-¡Ta-chan! Los cangrejos están cocinados y preparados!-pudo escucharse decir a Honey
Allí estaban, Honey, Mori y Kyouya, junto a los platos ya cocinados.
-Mis disculpas, Senpai.-dijo.-Ahora mismo no tenemos sirvientas.
-Somos nosotros quienes hemos venido aquí de repente.-dijo, antes de mirar a su amigo.-¿Takashi, puedes llamar a Haru-chan y a Ka-chan?
-Si.-dijo mientras caminaba.
-No tienes por qué llamarme, estoy aquí.-dijo una voz
Todos los que allí se encontraban giraron sus cabezas para ver a una Kagome, con vendas en todo su brazo y piernas.
-¡Ka-chan!-exclamó Honey.-¿Como te encuentras?
-Esto es un déjà vu...-suspiró.-Estoy bien, sin contar el hecho de que me vendaron hasta en dónde no me lastimé.
-Eso es genial, ¡Ka-chan!-exclamó un alegre Honey.
Esto hizo sonreír a la chica, una sonrisa ligera, pero dulce y sincera también. En la otra esquina de la habitación, unos labios se curvaron también. A pesar de eso, él no se había percatado de eso.
-¿Qué ocurre, Kaoru?-preguntó su hermano
-Oh, nada.-dijo antes de mirar a la ventana.
En la otra esquina, Honey comenzó a caminar. Se paró en frente a la ventana y analizó cuidadosamente el paisaje.
-Está oscureciendo, ¿no? Parece que va a llover.
-Si quieres hablar de oscuridad...-dijo Hikaru
-... aquí hay una presencia mucho más oscura comparada a la que hay afuera.-dijo Kaoru
Ambos señalaron al tipo Principesco, en su rincón de las sombras. El aura oscura parecía ser más grande que de costumbre.
-No entiendo, si se iba a poner así de deprimido... por qué comenzó a pelearse con ella.-dijo Kagome, mientras se sentaba.
En ese momento, las puertas se abrieron, dejando paso a una Haruhi, con un hermoso vestido rosado. Detrás de ella, se encontraba Mori.
-¡Oh~!-exclamó Honey
-Haruhi, te ves bien.-dijo Kagome
-Parece que mi padre rehízo mi maleta.-explicó.-Siempre quiere que lleve este tipo de ropa.
Ambos Hitachiin levantaron sus dedos, los cuales decían "papá de Haruhi"
-¡Buen trabajo, papá de Haruhi!
-¡Haru-chan, kawaii!
Mientras, Tamaki observaba la escena. Estaba frustrado, su condición de no hablarle era... horrible.
El silencio inundó la sala, al igual que el delicioso aroma a comida. Estaba servida. Los Host estaban en la mesa sentados para comer... pero había mucha tensión en el aire.
-Nunca había oído tanto silencio desde que llegué al Host Club...-comentó Kagome
-El ambiente está un poco... muerto, ¿no?-dijo Hikaru
-Y un poco tenso también.-dijo Kaoru
Honey, con la intención de animar a alguien, miró a Haruhi y le dijo con una sonrisa.
-Vamos a comer, Haru-chan. Los cangrejos que recogimos hoy deben estar deliciosos.
Dicho esto, la chica tomó una pata, quebrándola para comer su pulpa. Así siguió mucho tiempo, comiendo en grandes cantidades.
-¿No te parece... que estás comiendo demasiado?-preguntó Tamaki
-¿Eh? Pensaba que no ibas a hablarme más.-dijo, comiendo un poco más.
Luego de una mirada de enojo, se levantó.
-No vas a reflexionar por lo que hiciste antes.-dijo Tamaki.-Ya basta, me voy a dormir.
Miró a Kyouya
-Kyouya, llévame a mi habitación.
Dicho esto, Kyouya se levantó y se fue del salón, junto a él.
Kagome pudo notar una cara de tristeza en su amiga, por lo que la miró fijamente.
-Tal vez debería aprender karate o algo.-dijo
-¿Aún piensas en eso?-preguntó Kagome
-¿Y vas a hacer eso?-preguntó Hikaru
-No vamos a impedir que aprendas ni nada...-dijo Kaoru
-Pero ese no es el problema.-dijeron ambos a coro
La chica se sobresaltó.
-Sinceramente, yo también quiero que reflexiones ante tus actos temerarios de hoy.-dijo Hikaru
-Es cierto.-dijo Kagome tomando un trago de agua
Haruhi suspiró con un deje de tristeza. Miró a su amiga, con una mirada que indicaba culpa.
-Lo siento, Kagome. Por mi culpa estás herida.
Kagome suspiró y continuó
-No es eso.
-Solo discúlpate con todos, ¿eh?-dijo Honey.-También deberías pedirle perdón a Tama-chan por tenerlo tan preocupado, ¿eh?
-¿Estaban preocupados por mí, chicos?-dijo sorprendida.
Todos allí suspiraron.
-¿Qué te parece?-dijo Kagome.-Entiendo el hecho de que te hayas enojado con Tamaki-senpai por haberte tratado de débil por el simple hecho de ser chica... pero... en el fondo estoy de acuerdo con él en ciertas cosas.
Los ojos chocolates se abrieron.
-¿Por qué si nosotros estábamos tan cerca de ti no nos pediste ayuda?-preguntó mirándola fijamente.
-Eso... es que...
La chica miró hacia el piso, sumamente apenada.
-Lo siento...
Toda atmósfera conmovedora se rompió cuando tanto los gemelos como Honey saltaron a abrazarla...
-Ahh, qué animalito tan lindo...-dijo Hikaru
-Te perdonaremos porque eres tan linda.-dijo Kaoru
Kagome no pudo evitar sonreír. Puede que sea extraño que esto ocurriera... pero... así debía ser, era lo normal.
Fue en ese momento que se percató... el rostro de su amiga... no se veía bien.
-¿Qué ocurre?-preguntó ella
-Me siento mal del estómago...-dijo débilmente
-Has comido muchos cangrejos.-dijo Hikaru
-¡Haru-chan, resiste!-exclamó Honey
-Vamos, ve al baño de una vez.-dijo Kaoru empujándola.
Luego de eso, el silencio volvió allí.
Kagome se colocó en frente a la ventana, observando como las gotas corrían por todo el vidrio.
-Hay algo curioso.-dijo Hikaru de repente, mirando a Kagome.
Ella lo miró confundida, mientras el continuó
-Tú misma lo dijiste, "¿Por qué si nosotros estábamos tan cerca de ti no nos pediste ayuda?"-dijo Hikaru.-Pero...
-¿Por qué tú fuiste la que lo dijiste si hiciste exactamente lo mismo que ella?-dijo Kaoru, tratando de parecer lo más calmado posible.
-¿Eh?-dijo confundida
-No lo entiendes, ¿verdad, Ka-chan?-dijo Honey.-No nos dijiste nada antes de ir allí arriba, ¿qué hubiera ocurrido si ni yo ni Takashi hubiéramos llegado a ayudarte?
-Bueno... eso...-apretó sus puños
Kaoru se paró, por primera vez podía notar una mirada muy fría en sus ojos dorados.
-Por eso... ¿Por qué si nosotros estábamos tan cerca de ti no nos pediste ayuda?-preguntó-¿No confías en nosotros acaso?
El silencio volvió por unos minutos, mientras la chica no separaba la vista del suelo. Sus ojos índigo se notaban algo... distantes.
Sin embargo, el silencio solo logró más ira en el joven, a causa de la chica que no contestaba.
-¡Responde! ¡Respóndeme, Kagome!
Ella apretó sus dientes con fuerza y se paró. Con sus ojos fríos le dijo
-Eso... no es tu asunto.-comenzó a caminar fuera de la sala.-Disculpen, pero me retiro.
"-Por eso... ¿Por qué si nosotros estábamos tan cerca de ti no nos pediste ayuda? ¿No confías en nosotros acaso?"
-Confiar, ¿eh?-dijo la chica
La ojiazul miró a su ventana, podía ver como llovía y llovía... quizá... como aquella vez.
Nuevamente, tomó su colgante y lo miró fijamente. Podía ver claramente aquel brillo violáceo que emanaba.
-Confiar, ¿eh? Confiar...-dijo sentándose.-¿Como voy a hacerlo si... si...?
No quería recordarlo, no quería. Pero no pudo evitarlo.
¿Por qué? Si la última vez que confió en alguien... eso sucedió. Por eso, quizá, había olvidado como creer en alguien.
Lentamente, colocó su cabeza entre sus brazos cruzados sobre sus piernas, como un capullo. Un capullo, del que no quería salir más. Suavemente, pudo sentir como algo húmedo, frío y fino recorría sus mejillas.
Fue en eso que pudo escuchar, junto al ruido de la puerta...
-Permiso, Kagome, quisiera... ¿Huh?-escuchó, ella en cambio, no separó sus brazos de su rostro.-¿Kagome? ¡Kagome!
-¿Qué quieres, Kaoru?-dijo fríamente.-Piérdete.
-Kagome... tú... ¿estás llorando?
Sus ojos se abrieron detrás de sus brazos, en sorpresa. Sin levantar la cara, le dijo:
-¿A que te refieres?-preguntó, enojada.
Fue en eso que pudo sentir una mano que se apoyaba en su cabeza y realizaba un movimiento, con el fin de separarla de sus brazos.
Rápidamente, colocó su brazo en sus ojos, con la intención de frotarse con él y eliminar todo resto de supuestas lágrimas en ellos.
-Como te dije, Kaoru... no estoy llorando...-dijo, pero...
Algo evitó que su brazo siguiera allí. Era la mano de Kaoru que sujetaba su brazo con fuerza y lo retiraba de allí, obligándola a mostrar su rostro.
¡¿Por qué insistía tanto?!
-Bueno, veras... estás llorando.-dijo con una sonrisa burlona, que luego se borró y se tornó en una mirada de preocupación.-¿Qué ocurre? Te duele la herida?
Kagome desvió la mirada. Era su única opción.
-No estoy llorando.-dijo.-Da igual, es la sexta vez que mencionan mi herida y les he dicho que estoy bien, ¿por qué insisten?
-Porque estás mintiendo.-dijo Kaoru, cosa que provocó el crecimiento en los ojos de la chica.-Para el caso, cualquiera se preocuparía si le clavan un cuchillo en la espalda a tu amiga. Yo sé que te duele, no tienes que ocultarlo.
-Da lo mismo.-dijo.-Después de todo, ya es común ser herida en mi, he estado cerca de la muerte incontables veces, incluso cuando...
Ella calló. Kaoru pudo ver como los ojos de la chica se volvían tristes y distantes, cosa que lo hizo comprender.
-Kagome... tu razón para llorar... ¿es el pasado?
Sus ojos se abrieron aún más, a pesar de que aún no lo miraba a la cara.
-No es tu asunto.-dijo finalmente
-"No es tu asunto", "No es tu asunto", ¡ya estoy cansado de eso!-exclamó enojado.-¡No tienes que cargar con todo tú sola!
Ella apretó sus dientes, en frustración.
-Solo déjame sola.
-No lo haré.-dijo decidido
-Kaoru, si no te vas ahora mismo yo...-iba a amenazarle, como ya era habitual.
-No me importa.-dijo, decidido
No se esperaba tal respuesta. Esto finalmente provocó la mirada directa de la de ojos índigo. Sus ojos... podía notarse... no mentía.
-¡No me importa!-dijo.-¡No te dejaré sola, aunque me mates por ello!
-¿Kaoru? ¿Qué?
Iba a continuar, pero se sintió rodeada por un par de brazos. Pudo sentir su rostro en el hombro de él, así como ella sentía su rostro en su propio hombro.
-No voy a dejarte sola, nunca más.-dijo.-Solo, cree en mí.
Así finalmente pudo entenderlo... Su punto débil... ¿sería el pasado?
-Kaoru...-dijo ella
"-Kagome, cree en mi.-le dijo el hanyou, suavemente"
-"Confiar en los demás..."-pensó.-"No quiero, no quiero confiar. No quiero que pase lo mismo otra vez. Pero cree que a su vez... estar sola es algo que..."
-No quiero...-susurró, mientras lágrimas eran derramadas en su rostro.
La duda en el joven siguió creciendo a cada minuto, a cada lágrima...
¿Qué tan oscuro era su pasado?
En ese momento, Kagome pudo sentir como la puerta se abría. Fue por eso que con una gran patada, el chico voló por los aires, lejos de ella.
-Kaoru, aquí estabas... ¿huh?-dijo confundido
-¡¿Por qué hiciste eso, Kagome?!-exclamó un enojado Kaoru
-No importa.-miró al recién llegado.-¿Hikaru, Kaoru, por qué están aquí?
-Bueno, el caso es que ambos hemos estado buscando a Haruhi, pero...-dijo, suspirando.-¿Sabes dónde está ella?
-Déjame pensar...-dijo ella.
Sus ojos se cerraron, pudo identificar un aura, blanca y pura. Pero... ¿había alguien junto a ella? ¡Si, no había duda!
-¡Por aquí!-comenzó a correr
-¡E... Espera!-gritó Kaoru
Sin embargo, su carrera debido a una voz que lo paró. Se giró para ver que tenía para decirle.
-Por cierto, Kaoru...-dijo Hikaru.-Lo lamento.
El chico lo miró con una expresión de sorpresa y confusión. ¿A qué se refería?
-¿Por qué lo dices?-preguntó
En cambio, el mayor comenzó a reír. Esto comenzó a plantar más incertidumbre en él. Luego de tranquilizarse, finalmente habló.
-Me temo que interrumpí algo.
Pudo sentir como la sangre subía en las mejillas, provocando calor en ellas. Sus ojos dorados se abrieron en sorpresa mientras apenas podía articular.
-¡No digas cosas así, Hikaru!
Luego de esto, el menor comenzó a correr en dirección en dónde la pelinegra se había marchado. Su hermano, comprendiendo, lo siguió.
-¡Tono, vamos a entrar!
Cuando los gemelos y la miko abrieron la puerta... allí estaba...
Tamaki, con los brazos sobre una Haruhi que llevaba los ojos vendados. Todo parecía... exactamente... a...
-¿Ves? Te he vendado los ojos para que no los veas.-dijo.-Y si te pones tapones para los oídos, el ruido...
-¡Es verdad!-dijo una alegre Haruhi
Fue así como la sangre había comenzado a hervir. La ira creció tanto que se pudo apenas percibir por ambos allí.
-Tamaki-senpai...-susurró Kagome, irritada
-¡De lo peor!-exclamó Hikaru
-¿Qué juego es este?-se quejó Kaoru
Asustado se giró y los vió... a todos.
-¡No! ¡No es eso!
-Ten cuidado, Haruhi.-dijo Hikaru
-Aparentemente, Tono tiene unos fetiches SM.-dijo Kaoru
Luego de esto, ambos gemelos se sentaron en el auto, junto a Kagome y Haruhi. Aún así, se podía escuchar.
-¡He dicho que no es eso!
-Ya veo... así que eso es SM.-dijo Haruhi, subiendo la ventana.-Logró que hiciera cosas que no sabía que eran.
-¡Lo hacía por tu bien!
Para la suerte de los demás, el auto comenzó a andar, dejándolo atrás. Lástima que no hacía más que gritar.
Kagome suspiró y miró por la ventana. Se quedó un rato pensando en... aquello.
"-No voy a dejarte sola, nunca más. Solo, cree en mí."
Pudo sentir una pequeña luz provenir de su cuello. Rápidamente, tomó la joya de su cuello y pudo comprobar...
La joya... Shikon No Tama... brillaba de rosa. Sin embargo, era un rosa tan claro que nunca había visto antes. Se decía que, cuando apenas había sido creada, era tan pura que podía verse tan rosada, sin ninguna pista de oscuridad, sin embargo...
Cerró su puño con fuerza, con la joya aún dentro de ella.
No podía ser cierto, no.
¡Fin del capítulo!
Dari-kun, Chechi: ¡Gracias por sus review!
¡Hasta la próxima!
