Este capítulo es el último que escribo hasta dentro unos siete días, que es lo que tardaré en volver de la playa… ¡Playa!
Supongo que no tendré tiempo para escribir, pero gracias por leerlo. Que sepáis que lo voy a hacer lo más largo posible, y por supuesto lo mejor que pueda…
=D James y Lily cobran protagonismo… Pero es que son tan monooos… xD
Y Sirius está loco x Ane así que trataré de hacer algo… emocionante…: P
Disfrutadlo, no os quejaréis… =D
Cuando Ane decidió por fin ponerse en marcha hacia Hogsmeade eran las 10 y un gran número de alumnos se arrebujaban en la entrada del colegio, precisamente para salir. Se apretó bien la bufanda en torno a su cuello y salió con dificultad entre los niños.
Maldita sea, soy yo la que anda y a la que pisan es a mí…- Bufó cuando un niño de 3º la pisó por quinta vez en tres metros.
Cuando salió de todo el mogollón decidió tomar el camino alternativo, metiéndose el uno de los caminos abandonados por los que los alumnos de primer segundo y tercer curso no se atrevían a pasar porque los de 7º aseguraban que estaba encantado. Incluso más de un alumno de 6º se negaba a pasar por ahí.
Como pensaba ella, el camino estaba vació y en la nieve sólo se notaban un par de huellas distintas por lo que prácticamente era nieve virgen. Cogió un puñado con la mano envuelta en un guante y antes llegar a hacer la bola de nieve, una mancha blanca impactó en su cara.
Estaba helada y, a pesar de que no le dolió apenas, su ego se hirió por haberse dejado impactar por la bola de nieve. Intentando mantenerse lo más digna posible se quitó la nieve de la cara y miró al chico sonriente que le había lanzado la bola. La miraba con tora bola en la mano y la mayor sonrisa que jamás le había regalado.
Ella elevó las cejas, perpleja, pero no pudo resistirse a esa sonrisa y soltó una larga y alegre carcajada. Tomó un gran puñado de nieve, lo aplastó como pudo y, tras esquivar la segunda bola que el muchacho le lanzaba, apuntó y la tiró con todas sus fuerzas contra su rival. Le dio en el pecho, pero se dejó caer trágicamente a la nieve del camino y al levantarse de nuevo estaba cubierto de nieve.
Genial, revuélcate. Como no pasa nada que cojas una pulmonía.
Bien, tus palabras son ordenes "My lady".- Dijo él levantándose con las manos en las espalda.- Pero antes….- Apuntó a la chica con la varita y una gran cantidad de bolas de nieve volaron hacia ella.
¡Ahí va!- Ella también sacó la varita tan rápidamente que hasta a ella le sorprendió. Rápidamente hizo que las bolas de nieve cambiaran de dirección e impactaron contra él.
Los dos rieron de nuevo y ella avanzó hacia él.
¿Qué pensabas? Yo soy la reina de la nieve… Nadie me gana en esto…
¿A no?- Una sonrisa maliciosa apareció en sus labios. Con un movimiento de varita cayó de uno de los árboles toda la nieve acumulada encima de Ane. Él se apartó rodando como una croqueta antes de que llegara hasta él. Empezó a reírse cuando vio la cara de la Gryffindor.
Ella tenía los ojos cerrados y la boca abierta por la sorpresa. Estaba cogiendo aire para gritar pero no le salían las palabras. Estaba completamente cubierta de nieve. Cuando habló fue con voz suave, pero sin dada peligrosa.
Black… Te vas a enterar.- Cuando abrió los ojos el chico sonreía de oreja a oreja y la sonrisa se le borró al ver la cara de Ane.
Estooo… Ups…- Una sonrisa asesina se dibujó en la cara de ella. Él, con el pelo empapado pegado en la cara, tragó saliva.
Éste me gusta, pero Uff… es demasiado caro.- Decía Lily dejando el libro que había cogido en su sitio.
Estaban en la librería del pueblo, por supuesto idea de…. James. Eso era lo que más le había sorprendido a Lily, pero acepto a ir encantada, porque fuera hacía demasiado frío. James miraba alegremente libros de quiddich a su lado, intentado llevar 7 en una mano mientras elegía uno de ellos… Lily le miró y levantó las cejas…
Usa tu varita.- le aconsejó. Él la miró y volvió a mirar sus libros, volvió a mirar la ella y sonrió con vergüenza.
Yo… Es que está en mi bolsillo y no llego.
Ella rio, lo que hizo que la cara de James adquiriese un color rojo muy peculiar. Ella sacó su varita y James se deshizo de sus libros.
¿Vas a cogerlos todos?
No.- negó él.- Te lo he dicho antes, no sé cual coger.
He he perdón.- Ella se rascó la nuca y sonrió arrepentida.
Eh, ese gesto es mío.- Rió James
Ups, creo que es demasiado tiempo viéndote hacerlo. Me gusta mucho este gesto.
Él la miró de reojo, fingiendo desconfianza.
¿No me dirás esto para que te compre el libro caro no?
¿El libro…?- Miró el libro que había dejado y sonrió.- ¡Me estabas escuchando!
Claro, puedo hacer dos cosas a la vez. Y tres a veces también. Una vez hice 4, pero fue desastroso.- Asintió haciendo que recordaba.- El pobre Sirius no volverá a ser como antes después de eso.
Lily, divertida, aguantó la risa y le miró de arriba abajo.
No sé si quiero saberlo.
Créeme, no quieres. La puerta de la tienda se abrió y una ráfaga de aire helado entró el ella haciendo que Lily se estremeciera en un escalofrío. James reaccionó muy rápido y la abrazó, frotándole la espalda para hacerla entrar en calor. Lily se ruborizó, pero no se apartó.
De hecho le estaba dando demasiado calor.
Tosió un par de veces y James se separó sonriente.-
No me has pegado. Eso mola.
Lily sonrió.
Podríamos irnos a dar una vuelta. Y tengo una idea de a dónde ir.
A ver si adivino, espera.- Se puso la mano en la barbilla.- A las tres escobas.
Nop…
A la tienda esa que nunca sé lo que venden pero que a Sirius le encanta porque hay una cosa viscosa que no sabe que es y siempre intenta descifrar y está en la esquina esa.- Hablaba muy rápido y señalaba la derecha.- Y tiene un gato azul eléctrico porque un niño de quito tropezó y…- Tomó aire.- Ahora es azul el gato, ese gato me odia en serio… Creo que es por Sirius.
Ella esperó unos segundos mientras asimilaba las palaras de James.
Esto… No, creo que tampoco es esa tienda.
¿La de mascotas? Bah, esa tienda es una porquería.- Dijo haciendo un gesto con la mano.- No tienen gatos azules.
¿Gatos azules?- movió la cabeza y lo comprendió de golpe.- Ahhh!! Jajaja valee…
Entonces… Puaj no tengo la menor idea de a dónde vamos.
Puesto que tú me has acompañado a mi tienda favorita de Hogsmeade. Me toca acompañarte a la tuya.
¿La del gato?- Dijo sin comprender aún.- Merlín ¡Ya sé dónde vamos!
La cogió de la mano y tiró de ella hacia la tienda favorita de James…
No, la del gato no… La tienda de Accesorios y Manuales Oficiales de Quiddich de Hogsmeade.
El helado de chocolate.- Respondió él sentado frente a ella en el suelo de madera desgastada y arañada de la casa.
¿Hay algo que te guste más que el chocolate?- preguntó ella riendo.
Mmm… Creo que por ahora no.
¿Playa o montaña?
Montaña, sin dudarlo.
¿Y si fuera una playa justo al lado de una montaña?
Pues no tendría mucho sentido la primera pregunta.
Ella miró el techo buscando otra pregunta.
¿Pociones, o Herbología?
Encantamientos.
¿De dónde te sacas las respuestas? Encantamientos no existe ahora… entre esas dos.
Supongo que… Pociones.
Ella le miró como si fuera un loco.
Herbología me resulta… Aburrido.
Vale… ¿Qué flor te gusta más?
¿Flor? ¿Me preguntas mi flor favorita?
No… te pregunto si te gusta la tarta de queso ¡Pues claro!
No lo sé, nunca me lo había planteado.
¿Qué quieres ser de mayor?
Él se quedó en silencio.
Yo… No quiero pensar en eso…- Dijo tristemente
¿Por qué?
Él La miró a los ojos.
Soy un licántropo.- Dijo simplemente, y ella comprendió y algo se apretó en su pecho. Tenía razón. ¿Quién iba a dar cobijo y trabajo a un licántropo?
Apretó los dientes y salió de la habitación.
Entraron en la sala común vacía completamente empapados, pero no podían parar de reír. Después de haberle enterrado en nieve, Sirius se había dado por vencido y ella esperó riéndose como nunca a que él consiguiera desenterrarse. Después de eso habían vuelto al colegio y habían llegado a la sala común de su casa sin cruzarse con un solo alma… Vaya no, habían visto a unos cuantos fantasmas, pero…
Se dejó caer sobre el primer sillón que encontró y puso los pies encima de una mesa. Ane le miró y sacó la varita, apuntándole con ella. Él no se asustó pero la miró extrañado. Ella sonrió y le secó la ropa, aunque su pelo aún chorreaba. Después ella hizo lo mismo con ella, pero ella sí que secó el pelo.
Y mi pelo ¿Qué?
Ella se giró, después de mirarse en el espejo y sentándose junto a él frente al fuego le dijo:
Me gusta cómo te queda así.- Le colocó un mechó mojado, haciéndole sonreír. Se acercó un poco más a ella.
A mí me gustas tú.- La miró a los ojos, observando su respuesta, pero ella permaneció quieta, aún con la mano en su pelo.
Abrió y cerró la boca un par de veces, pero él no pudo resistirse más….
Lily, esto es alucinante ¡Han llegado un montón de cosas nuevas, verdad!- James parecía un niño pequeño en una tienda de chuches, y Lily se aburría un poco. Mala idea.
Él la miró sosteniendo una pequeña figurita de uno de los jugadores de la liga profesional. Al ver su cara suspiró y fue junto a ella.
Me aburro.- Mintió. Ella reflejó más que nunca la sorpresa en su cara, tanto, que James se rió.- Vámonos de aquí.
Volvió a cogerla de la mano y salieron de la abarrotada tienda. Ya se había acostumbrado al tacto de su mano, al calor que le pasaba la mano de James a su mano cuando la tocaba.
No entiendo por qué la librería está vacía y esta chusta llena.- Bromeó él.- Con la de cosas chulas que hay en la librería. Como el libro caro.
Eran los cuentos completos de la magia de la edad media.
No, era un tocho así de grande.- Dijo él soltando la mano de Lily para extender los brazos demostrando lo grande que era.
Ella le maldijo por haber dejado su mano al frío. Cuando James volvió a su sitio estaba sonriendo, pero no parecía que fuese a volver a coger su mano.
Maldición, pensó Lily. ¿Es que tendría que hacerlo ella?
Acercó su mano a la de él y la volvió a agarrar como antes. Él pareció sorprenderse, y mucho, pues se quedó mudo, su sonrisa se esfumó se puso ligeramente blanco. Ella sonrió, y mucho y le abrazó. Fue un impulso, y James seguía sin reaccionar.
Estaban fuera de Hogsmeade, habían andado hasta allí casi sin darse cuenta.
James…- Ella estaba eufórica. "La adrenalina" pensó. "las hormonas" Le dijo una voz en su cabeza.- ¿estás bien?
Sólo… Un poco desconcertado, eso es todo.
Sabes James…- Le dijo acercándose a él, que parpadeó un par de veces.
Espera un segundo, que creo estoy soñando.- Miro hacia arriba y en todas direcciones.- Creo que voy perfeccionando poco a poco mis sueños. Y alguien se ha debido dejar la ventana de la habitación abierta porque hace un frío helador. Espera.- Se pellizcó fuerte.- Mierda me he pasado.
Ella giró la cabeza y le miró detenidamente.
"James Potter, qué tonto eres… Y cuanto te quiero."
James palideció mucho más que antes y abrió mucho la boca.
Ups… ¿Lo he dicho en alto?- preguntó Lily volviendo a poner la cabeza vertical.
James asintió lentamente… Aún con la boca abierta y pálido como la nieve misma.
