Perdón por la tardanza pero me atore un poquito con la historia más las presiones de la escuela. Espero que les guste porque ya pronto vamos a descubrir lo que oculta Robín.

Gracias por leer.

Mary Margaret movía sus dedos nerviosamente haciendo chocar sus uñas contra la mesa haciendo un sonido realmente irritante. Regina levanto la vista de su cuaderno de apuntes y observo que su amiga miraba hacia su lado izquierdo mordiéndose el labio.

—¿Podrías parar? No puedo concentrarme.

—Creo que David está engañándome. — Habló Mary volteando la cabeza hacia su amiga.

—¿De qué hablas? — Regina frunció el ceño y miro a su amiga de reojo.

—Él ha estado muy distante y distraído, está actuando muy raro. Además ¿lo ves por aquí?

La morena levanto la cabeza y miro de un lado a otro dándose cuenta que David no estaba alrededor.

—Él siempre está contigo — Susurró Regina.

—¡Exacto! — Exclamó Mary Margaret — Me dijo que tenía que ir con un compañero a hacer un trabajo pendiente… ¡Por Dios! David jamás hace ningún trabajo.

Regina hizo una mueca. No iba a decirle a su amiga que tenía razón porque eso solo la alteraría más.

—Tal vez, recapacito y ha decidido esforzase en la escuela — Regina se encogió de hombros.

—¿No te das cuenta lo ilógico que suena eso?

De nuevo, tenía razón.

—¿Y entonces porque no se lo preguntas? Enfréntalo y te vas a dar cuenta si está mintiendo o no.

—No puedo creer que después de tantos años este pasando esto — Mary se cruzó de brazos los apoyo sobre la mesa.

—David te ama M. — Regina colocó una mano sobre el brazo de su amiga — No puedo imaginar que sea capaz de engañarte.

—Tal vez no lo haga, pero si está ocultando algo.


—¡Hey! ¿Qué estás haciendo aquí? — Saludó Robín con sorpresa mientras entraba al estudio de grabación

—Venía a conocer tu estudio. — Respondió Killian encogiéndose de hombros — John me dejo entrar, dijo que no tardarías en llegar.

—Pensé que ya te habrías ido de la ciudad… Después de todo no llamaste.

—Tengo algunos negocios que atender aquí. — Killian se levantó del sofá metiendo las manos a su chaqueta. — Además, debes de entender que lo que paso en el bar no fue nada fácil… Aun trato de asimilarlo.

—Killian, no quiero otro sermón…

—¡Entonces has lo correcto! — Exclamó molesto su amigo.

—¡Estoy tratando de hacerlo!

—¿Ya se lo dijiste?

—No… Pero me aleje de ella… Terminamos. — Un nudo se formó en la garganta de Robín.

—¿Y crees que esa es la solución? — Preguntó Killian hablando entre dientes, acercándose a su amigo.

—Lo estoy intentando Killian…

—Dile la verdad, o lo hare yo.

Killian le dedico una última mirada furiosa a Robín y camino hacia la puerta.


David le dio un trago a la cerveza mientras miraba como el bar estaba siendo preparado para ser abierto. Él y Robín habían decidido encontrarse ahí antes de la hora de apertura y era bastante agradable ser los únicos ahí.

—Las ventajas de trabajar aquí. — Comentó Robín y dio un trago a su cerveza. — Puedes tener el bar para ti solo por lo menos una hora.

—Es fantástico que puedas estar aquí cuando quieras.

—El dueño es un buen amigo de mi padre. Por eso puedo tocar aquí.

—No lo haces nada mal.

Ambos chicos tomaron otro trago de cerveza y se quedaron en silencio mirando hacia enfrente.

—Amigo, ya no puedo más con esto. — Soltó David — Ya no puedo ocultárselo más a Mary Margaret.

—Te lo dije hace apenas una semana. — Se quejó Robín.

—Es mucho más tiempo del que pensé que resistiría… Tienes que entenderlo, yo nunca le he ocultado nada a mi novia… — David dejo su cerveza sobre la mesa — Incluso, recuerdo una vez cuando una chica me beso en una fiesta, ni siquiera éramos novios aun y yo corrí a decírselo en ese momento.

—Es increíble. — Comentó Robín con una sonrisa y el chico rubio lo miro confundido — Me refiero a que ustedes dos son como la pareja perfecta de las películas o los cuentos de hadas, como si estuvieran hechos el uno para el otro.

—Estamos hechos el uno para el otro. — Recalcó David — Ella es todo lo que siempre había querido sin siquiera saberlo.

—¿Cómo lo supiste? — Ambos chicos se miraron y David frunció el ceño — ¿Cómo supiste que ella era la indicada?

—Cuando la vi por primera vez. — El chico sonrió ampliamente — La vi sonreír y mover su hermoso cabello negro… Ella es preciosa, pero hubo algo en sus ojos que me lo dijo. Ella la era la chica que yo quería y el tiempo se ha encargado de demostrármelo.

—¿Simplemente con verla?

—¿Qué sentiste tu cuando viste a Regina por primera vez?

—Mi corazón se detuvo…

—Viste tu vida con ella pasar frente a tus ojos, ¿No es así? — Robín solo asintió y David sonrió — Eso se siente hermano.


Regina observo las olas de la playa ir y venir, cruzó los brazos sintiendo el frio llegarle hasta los huesos. Ella respiro profundo sintiendo sus pulmones arder, cerró los ojos y levanto la cabeza al cielo.

—Hace un poco de frio, ¿Verdad?

Regina dio media vuelta bruscamente ante esa voz que había anhelado escuchar desde hace días. La chica se quedó boquiabierta y se paralizó al observar a Robín frente a ella, tan apuesto como siempre, con sus jeans y su chamarra de piel, las manos dentro de los bolsillos de la chaqueta y una bufanda al cuello.

La morena no respondió y volvió a dar media vuelta parpadeando varias veces para evitar que las lágrimas llegaran a sus ojos. El chico camino hasta ella y se colocó a su lado mirando hacia el mar mientras miraba a Regina de reojo.

—¿Qué estás haciendo aquí? — Hablo ella con un nudo en la garganta.

—Me gusta venir a pensar aquí, y para ser justos yo venía aquí desde antes de…

—Lo siento, sé que no debería estar aquí — Interrumpió la morena poniéndose a la defensiva.

—Tranquila — Se apresuró a decir Robín — No te estoy pidiendo que te vayas ni mucho menos… En realidad, me alegra encontrarte aquí.

—¿Y eso por qué? — Regina arqueo una ceja y giro la cabeza para ver al chico.

—Estaba pensando en ti.

—¿En qué exactamente?... ¿En cómo me lastimaste?

—Aunque no lo creas, eso era exactamente en lo que estaba pensando. — Robín bajo la cabeza y respiro profundo — Sé que fui un tonto al comportarme de esa manera contigo.

—¿Entonces por qué lo hiciste? — Los ojos de Regina se llenaron de lágrimas inevitablemente.

—Porque no quiero lastimarte…

—Entonces no lo hagas… No lo hagas más.

—No quiero que las cosas salgan mal y lastimarte como lo hizo el otro tipo.

—¿Por qué habrían de salir las cosas mal? — Regina se encogió de hombros — ¿A caso piensas echar todo a perder?

—Creo que ya lo hice. — El chico hizo una mueca y se encogió de hombros — Soy un tonto Regina, lo sé. Pero no creo que tú debas estar conmigo…

—¿Por qué tomas decisiones por mí? — La morena avanzó dos pasos hacia él — Yo soy quien debe decidir si debo estar contigo o no… Lo que yo creo es que tú no me quieres lo suficiente, y como te diste cuenta de que las cosas están avanzando solo huiste…

—Te equivocas — Robín tomo a la chica por los brazos y la miro a los ojos — Yo… Yo te amo.

Regina se quedó boquiabierta al escuchar aquellas palabras y su única reacción fue besar al chico. Robín correspondió al beso y se aseguró de pegar a la morena a su cuerpo sin dejar ningún espacio.

—Yo también te amo… — Susurró ella sobre los labios de Robín.


—Pasa, voy a preparar café.

Regina entro al departamento con una sonrisa, seguida por Robín quien también sonreía. La chica observo como las cabezas de David y Mary Margaret se asomaban por el respaldo del sofá.

—¿Qué está pasando aquí? — Preguntó Mary levantándose del sofá.

—Es evidente, ¿No? — Respondió Regina sin darle mucha importancia — Vamos a tomar un café.

Regina dejo escapar una pequeña sonrisa y entró a la cocina para disponerse a preparar las tazas de café.

—¿Ya regresaron? — Preguntó David acercándose al chico.

—Al parecer las cosas se arreglaron.

—Tienes que decirle la verdad — Dijo Mary cuidando su tono de voz, acercándose a Robín.

—¿De que estas hablando? — Robín frunció el ceño y miro a David — ¿Se lo dijiste?

—Lo siento hermano, no pude ocultárselo más — David mostró en su rostro el arrepentimiento, pero ya era demasiado tarde.

—Tienes que decírselo Robín, no voy a permitir que la lastimes más — Advirtió la chica mostrando el dedo índice.

—Lo voy a hacer, en el momento indicado — Habló Robín levantando las manos.

—No puedes ocultárselo más…

—Por favor M&M — Intervino David — Deja que Robín decida cuándo es el momento. Esto es un asuntó delicado.

—Precisamente por eso, porque es un asunto delicado, no puedes regresar con ella sin que sepa la verdad.

—¿De qué están hablando? — Interrumpió Regina saliendo de la cocina.

—Estábamos diciéndole a Robín que nos da gusto volver a verlo — Se apresuró a responder David.

Los tres le sonrieron a Regina y ella alzó una ceja, pero no continuó más con el tema.

Robín respiro profundo, sabía que ya no podría ocultar más las cosas con tanta gente enterada del asunto. Tenía que decir la verdad, pero ¿Cómo?