'Extraño Plan de Dominación Mundial'
Jerusalén, Majd-Addin
Jerusalén. La ciudad santa. Actualmente capital de Israel y con setecientos sesenta y tres mil ocho cientos habitantes en un área de ciento veinticinco kilómetros cuadrados… o al menos si incluimos Jerusalén Este. Víctima de una pausa en esta narración y utilizada de introducción ahora mismo al decir datos irrelevantes para esta historia.
Centrándonos en un pequeño punto de la ciudad: un jardín con muchas fuentes y bancos, al lado de otro jardín con más fuentes y bancos y a su vez al lado de un monumento turístico aleatorio. Un hombre con una armadura observó el cielo de Jerusalén e hizo un par de tachones en una hoja de papel que llevaba en la mano. Risa diabólica tirando a maníaca. Tachón. Susurrar por lo bajo.
— Solo me queda una persona más a quién entrevistar acerca del movimiento 'New World Templar Domination Unknown Plan 1.0' — masculló por lo bajo realizando más tachones en la hoja de papel.
Levantó la cabeza y miró el panorama: ancianos, mujer con tinaja en la cabeza, ancianos… y gruñó por lo bajo sin que nadie se percatase de ello.
— ¿Pero a quién…? ¡Eh, usted! ¿Cuál es su nombre? — gritó de repente acercándose velozmente a un hombre sentado en un banco lanzando pan a las palomas. El hombre alzó la mirada hacia él con expresión de pocos amigos y lanzó el pan hacia la fuente con ira.
— Mira, tío, si no lo sabes lo lees – dijo Majd-Addin, regente de Jerusalén, cruzando los brazos – que acaba de poner mi nombre ahí, antes del guión, antes de la conversation, ¿lo pillas? Justo después del 'si no lo sabes lo lees'.
— No me obligues a pintar ese turbante tuyo de verde fosforito – respondió el entrevistador señalando el turbante blanco de Majd-Addin con la pluma. El regente se dio por aludido y bajó la vista con timidez.
— Vale…
El hombre de la armadura se sentó al lado de Majd-Addin en el banco y carraspeó. Se alisó la capa y sacó brillo a una placa en su armadura en la que ponía 'Phillipe, Gran Entrevistador del Temple'. Respiró hondo y tragó aire antes de decir de carrerilla:
— ¿Nombre, edad, profesión, misión, estado civil, fecha de nacimiento, fecha de muerte acordada y lugares frecuentados por horda de seguidores en caso de tener una?
La cara Majd-Addin se transformó en una mueca de disgusto que decía por si sola 'no me vaciles, chato'. Se quedó pensativo por un momento antes de decidirse a hablar con el entrevistador del Temple.
— Mira chaval, a mí me hablas despacito y con salero que si no no me entero. ¡Que ya está bien!
— Memoria a corto plazo dañada – susurró Phillipe el Gran Entrevistador haciendo otro tachón en la hoja de papel. — ¿Su nombre, ciudadano belicoso?
— ¡Le he dicho que lea mi nombre pos-conversation! – gritó Majd-Addin. — Lo pone ahí delante, justo detrás del gritó. Después del guión que va después de la exclamación.
Phillipe el Gran Entrevistador de la Orden del Temple estaba empezando a cansarse.
— Creo recordar tener también rosa fosforescente… — dijo por lo bajo con tono pensativo.
Majd-Addin volvió a bajar la vista con timidez al suelo y golpeó una piedrecita con el zapato con gesto reflexivo.
— Mi nombre es Majd-Addin, y no, no se pronuncia Malladín como hacen ciertos colaboradores que no me atrevo a nombrar – dijo finalmente el regente, y por su tono, realmente enfadado con los colaboradores que no se atreve a nombrar. El Gran Entrevistador escribe algo en la libreta.
"Malladín, entonces. ¿Edad? Mm…le hecho unos cuarenta y tantos" pensó Phillipe para si.
— ¿Profesión? – preguntó.
— Regente de Jerusalén y ejecutador público de infieles, esclavos, asesinos, mendigos, prostitutas y canguros – el templario tachó algo a toda velocidad antes de dirigirle una mirada dubitativa.
— ¿Canguros? – cuestionó. Majd-Addin cruzó los brazos y puso cara de estar muy enfadado.
— Esos cabrones siempre se nos cuelan en los almacenes de alfalfa.
Tachar algo. Tachar algo. Señalar la opción canguros. Tachar algo. Tachar algo. Señalar la opción b) del cuadradito con tonos verdecitos y tachar algo. Phillipe el Entrevistador dirigió la vista una vez más al regente de Jerusalén: sentado refunfuñando por lo bajo y pensando en acuchillar gente como si fuese lo más normal del mundo. Con su túnica azul con motivos extraños que le recordaba a aquel pijama azul suyo con dibujos de ositos que le regalaron aquella lejana navidad de 1176.
— ¿Misión, estado civil, fecha de nacimiento y fecha de muerte acordada? – preguntó de nuevo de carrerilla.
— Dominar el mundo, mil ciento cuarenta y cinco, mil ciento noventa y uno y… ¿Estado civil dice? Ah, mi mujer me dejó. Era una mujer muy agradable – dijo Majd-Addin con un hilillo de voz mientras se limpiaba una lagrimita que le resbalaba por la cara. — Pelos en la nariz y barba, sí, pero cocinaba muy bien. La experiencia de su comida permanecía en los invitados cosa de un año… — e hizo una pausa breve en la que pestañeó con expresión reflexiva. — Un año hospitalizados, me refiero.
— Bien, entonces comencemos con la entrevista versión A para divorciados traumados asesinos – afirmó Phillipe el Gran Entrevistador pasando hojas y sacando de un archivador la entrevista con gesto trinfante. — ¿Malladín, por casualidad ha escuchado usted hablar acerca del "New World Templar Domination Unknown Plan 1.0"?
Pero Majd-Addin seguía mirando al frente con aquella repentina expresión de melancolía divorciada y traumada.
— …y era bizca, y no se depilaba las axilas, y el zumo que preparaba por las mañanas tenía un deje al arroz podrido que había cocinado la semana pasada. Y en el estofado... en el estofado colocaba ramitas de laurel y…
— ¿Ha escuchado usted hablar acerca del "New World Templar Domination Unknown Plan 1.0"? – repitió Phillipe de nuevo con voz estresada.
Sin embargo, para su horror, Majd-Addin empezó a llorar dramáticamente y se secó las lágrimas con la amplia manga del pijama—túnica.
— ¿Tiene usted un pañuelo? Gracias – dijo Majd-Addin cogiendo el pañuelo que el entrevistador le ofreció con expresión de fastidio. — Tuvimos una hija y un hijo. Se las llevó con ella. Se llevó mi escultura del hacha decapitadora de mendigos, ¿sabe? Y luego dicen que la posición de la mujer en este mundo…
— Es precisamente eso, amigo – reflexionó Phillipe. — Precisamente lo que dudo es que fuese una mujer.
Pero Majd-Addin no le escuchaba, solo miraba al frente, se deprimía y se sonaba los mocos emitiendo un molesto y estruendoso ruido mientras balbuceaba frases amorosas por lo bajo. O al menos las balbuceaba cuando no estaba sonándose los mocos. O a lo mejor lo hacía todo a la vez. O a lo mejor… bueno, a quién le importa.
— ¡Se llamaba Maysoon y tenía unos ojos color dorador preciosos! – exclamó el regente hundiéndose de nuevo en el pañuelo con la cruz templaria. — Oh, aún recuerdo ese familiar aroma a trabajo en el campo, y como entraba en casa después de un duro día bajo el sol y lanzaba la cena sobre la mesa. "¡Hoy cenamos jabalí, Majd! ¡Lo cocinaré con perejil aunque no te guste, por algo lo he capturado con mis propias manos! ¡Grr!" gritaba ella con su voz de bárbaro.
Phillile carraspeó.
— ¿Apoya usted el plan de los templarios de dominar el mundo que no conoce ya que es un plan desconocido?
— Él se llamaba Bishr y ella Ameerah. Tenían los ojos dorados de su madre. Bishr se parecía a mí, pese a todo. Esa iniciativa, ese ansia de poder, ese espíritu que reflejaba la esencia de Majd-Addin padre… pero ah, Maysoon. Mataría por verla de nuevo.
— Verlo – rectificó Phillipe.
— ¿Qué? – exclamó Majd-Addin.
Tachar algo. Tachar algo. Comenzar a hacer una caricatura hasta que el traumado deje de contar su vida. Tachar algo. Tachar algo.
— Nada, usted continúe, al menos la comunidad de videntes de la esquina del barrio me pagará algo por contarles su vida – susurró el templario por lo bajo con voz molesta. Majd-Addin se quitó el turbante de la cabeza y se limpió la frente.
— Pensamientos abrumadores regresan a mi mente cuando recuerdo su mirada. ¿Te he contado que ella fue mi primer beso? Ella, yo, las olas de la playa de… — hizo una pausa y asintió con la cabeza. — Bueno, quizás no había ninguna playa. Ella, yo, el muro de las lamentaciones... Lo recuerdo como si fuera ayer. Ella me dijo: "Majd-Addin, te quiero besar y así de paso te disloco el esternocleidomastoideo" entonces me agarró del cuello y escuché un crujido. Después solo pude sentir sus húmedos labios sobre los míos y mi…
— Sí, sí, tu corazón latía apresuradamente y todo eso – colaboró Phillipe poniendo los ojos en blanco. Majd-Addin volvió a sonarse los mocos con expresión triunfante.
— ¡Sí, eso es justo lo que quería decir! –exclamó Majd-Addin respirando hondo y mirando a la cara del entrevistador, ya despejado .— Por cierto, ¿querías algo?
— Por ahora me sirve con no vomitar. Buenas tardes.
Phillipe el Gran Entrevistador de la Orden del Temple decidió que quizás la mujer de las tinajas de aquel banco cercano podría resultar interesante de entrevistar. Se acercó a ella apresuradamente dejando a Majd-Addin con gesto dubitativo observando como se alejaba.
— ¿Qué le habré dicho…?
