EDIT. 13/Octubre/2018. Para eliminar párrafos enormes y así facilitar la lectura, como corregir errores de ortografía, redacción y trama.
Disclaimer: Diabolik Lovers no me pertenece a mí sino a Rejet—para fortuna de muchos—.
Advertencias generales: OoC [Fuera de personaje], Genderbend [MaleYui/FemAyato], cursilería, trama simple y capítulos independientes. Otra vez, repito, en algunas partes habrá CURSILERÍA/FLUFF, para que aquellas personas que no soportan ese contenido en DL pues, no den una leída en vano a esta historia.
Título: Roces.
Rated: +13.
Personajes: Yui Komori, Ayato Sakamaki.
Palabras: 724.
Sinopsis: Resultaba extraño como después de haber tenido contactos más íntimos, pequeños roces los pusieran terriblemente incomodos.
ROCES
Apartó la vista. Dejó vagar una de sus manos por su cuello, adquiriendo una posición tensa. De vez en cuando movía el pie en un gesto nervioso, otras miraba con falsa fascinación su mano libre, hace tiempo que la revista de chismes dejó de servirle. Lo único destacable, era que cada cierta cantidad de minutos regresaba la vista hacia la pelirroja. Ayato al igual que él, no se encontraba en una posición más ventajosa; ella comía sin muchas ganas takoyaki, como si estuviera probando alimentos de dudosa calidad y sabor. También evitaba cruzarse con los ojos rosas de Yui.
Ambos hacían de todo para mantenerse separados.
La situación no era la mejor, considerando que solo ellos dos estaban dentro de la mansión. Era sábado en la noche, el día en que el pueblo más cercano al hogar de los Sakamaki, se hallaba colorido y con todos sus locales abiertos hasta horas tardías.
La vivienda era rodeada por un silencio inquebrantable, ninguno se atrevía a romperlo.
Esa misma mañana Reiji se había llevado a Shu por un llamado familiar de parte de su padre Karl Heinz, Laito quedó en salir y conseguir una cita con algún chico apuesto, por otro lado, Kanato fue a la inauguración de una dulcería mientras que Subaru planeo librarse del ambiente lúgubre de casa, yendo a darle unas cuantas vueltas al bosque y capaz, quedarse hasta el llegar del domingo.
Habían creído que sería sencillo estar juntos hasta la mañana siguiente.
Pero erraron.
El primer inconveniente se presento en forma de un torpe beso. No fue aprobado por ninguna de las dos partes. Había sido un tropiezo, un choque de labios y dientes inesperado. Ayato se había quejado, además de recordarle con insistencia lo torpe que era, Yui solo frunció el ceño, porque el causante del contacto brusco no fue otra más que Ayato.
Claro que ella era muy testaruda como para admitirlo.
Después de una pequeña discusión, Yui estaba más irritable el día de hoy. Ambos se sentaron en el sofá, viendo cualquier cosa menos a la persona que tenían justo al lado. Sus hombros se tocaban y sus dedos se buscaban con anhelo; en una acción impulsiva (ella no lo comprendió entonces, aquél deseo que brotó) Ayato se lanzó contra él, dispuesta a beber su sangre. Quedó sobre él, lamió y mordió su cuello, mientras Komori soltó uno que otro gemido.
Era en aquellos momentos cuando daban un paso más allá, pero en esta ocasión frenaron.
Pensándolo mejor, el resultado había sido muy extraño, fuera de lugar.
Estuvieron en una posición comprometedora. Ambos quedaron viéndose con fijeza, con «algo» complicado de nombrar. El estómago de Yui se revolvió, se sonrojo hasta las orejas. No fue el único gracias a todos los dioses existentes. El labio inferior de Ayato tembló y los ojos de los dos se salieron casi de sus órbitas, cuando notaron que sus manos se encontraban entrelazadas. El corazón del humano latió agitado, mientras que la inmortal se preguntó por escasos segundos qué era lo que sentía cerca de su pecho.
Se apartaron como si el solo tocarse quemara, cada uno en un extremo del sofá, mirándose de forma confusa.
— ¡N-no lo vuelvas a hacer! —Le ordenó furiosa Ayato, claro que después de haber tropezado con sus propias palabras.
— ¡Eh! ¡Pero yo no hice nada malo! —replicó el rubio, con su entrecejo fruncido. Su cara estaba caliente y presentía que en cualquier instante sería incapaz de mirar a la chica, sin morir antes de vergüenza.
— ¡Mentiroso! —continuó. Agarró uno de los cojines y se lo lanzo a Yui—. No vuelvas a tomarme de las manos, ¡deja de hacer cosas raras!
—Lo dice la que estuvo sentada sobre mi entrep-
— ¡Silencio! ¿Cómo te atreves a reclamarme a mí, jodido mandilón? —Lo interrumpió ofuscada la pelirroja.
Y bueno, así habían terminado peleando y lanzándose mutuamente el cojín. Hasta que por supuesto callaron, quedaron quietos.
Más tarde, Yui intento distraerse con una revista, mientras Ayato había ido a la cocina a calentar la cena que les había dejado Reiji.
Sobre el sofá, solo eran separados por un poco más de treinta centímetros, cada uno dentro y batallando contra el lío que era su propia mente.
Definitivamente no volverían a tomarse de las manos otra vez.
Ni a mirarse como si fueran dos personas saliendo en plan romántico.
N/A. Respecto al capítulo, esto vendría a ubicarse en el momento en que MaleYui y FemAyato comienzan a sentir una especie de 'amor', un leve enamoramiento o un 'gustar' más fuerte; por eso reaccionan torpes. Sin más que agregar, ¡gracias por leer!
