Punto de vista de Donny
Eran como las diez de la noche, hace poco nos acostamos para dormir, pero por alguna razón no tenía sueño, de hecho desde que desperté sin memoria no he podido concebir el sueño a la hora correcta, supongo que tenía un horario diferente para ir a la cama.
De todos modos esa no era la única razón, también era porque… bueno he estado un poco tenso por la situación que ha pasado. Después de quedarme en la casa del señor Toby me he preocupado por no retener suficiente información como para saber a donde vivo, pero gracias a la buena hospitalidad de su abuela la señora Jackie decidí seguir adelante. Tristemente lo que siento al estar en esta nueva casa es completamente diferente, desde que puse mis patas en este nuevo territorio he sentido que nuestros nuevos anfitriones tienen una especie de contienda, algo que no quiero ni cerca de mí ni cerca de Naty.
Todos estos terribles pensamientos se disiparon de mi mente cuando sentí una pequeña pata tocando mi hombro.
-"¿Qué…uf…qué pasa?"-. Sobresalté. Vi a una ardilla de pelaje rojizo, vestido rosa, y ojos celestes, que parecían soltar lagrimas, con la cara enrojecida. –"¡¿Nat, por qué lloras, qué te pasa?!"-. Al verla toda melancólica me asusté, como si mis sentimientos estuvieran conectados a los de ella.
-"Yo… sniff…tengo…sniff…miedo". Respondió, o eso fue lo que entendí. Durante estos últimos días entendí que no debo estar preocupado en frente de Naty, ya que si mostraba debilidad la situación podría salirse de control, es como en un equipo, cada quién tiene su líder el cual siempre debía mantener el control y verse confiado para que el resto de los miembros no tuvieran de qué preocuparse; y como Naty y yo ya no tenemos memoria eso nos convertía en un equipo.
-"¿Nat, de qué tienes miedo?". Le pregunté aparentando tranquilidad e incredulidad.
-"Sniff… no sé por qué pero…sniff… no creo que nos quieran aquí". Se secó las lágrimas con su brazo izquierdo. –"Y no quiero ser ninguna molestia".
-"Aahh, Naty escucha, yo también pienso lo mismo, pero qué opción tenemos, no tenemos ni idea de a dónde ir".
En eso un silencio empezó a azotar la sala, Naty se me quedó clavando una llorosa mirada a mis ojos, entristeciéndome a mí, como si nuestras emociones estuvieran sincronizadas. Asustado por su comportamiento me paré y decidí ser más comprensivo.
-"Escucha, no tienes que asustarte, no estaremos aquí para siempre, tal vez no sean malas personas, solo están pasando por alguna contienda que terminará antes de que te des cuenta".
-"Pero y si descargan su furia con-". Se detuvo allí, y empezó a contener su llanto.
-"Nat"-. Puse mi pata en su hombro y la miré directo a los ojos. –"Te prometo que no dejaré que te hagan daño".
En eso ella empezó a rodear sus brazos en mi cuerpo, les diré la verdad, era la sensación más hermosa que sentí desde que desperté en el hospital, viendo lo encariñados que estábamos, sabiendo que no estábamos completamente solos, definitivamente nosotros somos mucho más que solo conocidos. Poco a poco se separó de mí y me miró a los ojos.
-"¿Tienes sed?".
Ella asintió con la cabeza y me dispuse a dirigirme a la cocina.
Punto de vista de normal
En la recamara de las ardillas se encontraban tres hermanos durmiendo profundamente, excepto uno de ellos. Una pequeña ardilla de pelaje castaño-rubio de pijama floja verde tenía problemas de concebir el sueño.
-"Que extraño, no tuve ninguna pesadilla ni estoy enfermo, pero aún así no puedo dormir"-. Dijo Teodoro, parado en su verde cama que estaba en medio de la habitación, de su lado izquierdo estaba una cama azul(Simón), y en la derecha una cama roja(Alvin).
El joven hermano saltó de su posición y salió de la habitación, disponiéndose a buscar un pequeño vaso de leche para al fin poder dormir. Pero cuando ya estaba a punto de salir del pasillo empezó a escuchar susurros.
-"Ah, ¿quién es?"- Sobresaltó Teodoro y lentamente empezó a asomar su cabeza por la sala para ver quienes hablaban.
-"calma, todo va a estar bien"- Dijo una voz aguda.
-"lo siento por asustarme"- Dijo una voz aguda, pero diferente.
-"no importa, ya paso"-
La pequeña ardilla le parecían las voces muy familiares, pero con personalidades completamente distintas.
-"¿Alvin?, ¿Brittany?"- Susurró. Pero luego recordó que hace un momento vio a Alvin roncando en su cama, lo cual hizo que se sobresaltaran sus ojos, e incluso se le erizó la piel. Estaba asustado, pero de todos modos caminó lentamente hacia la sala a ver de quienes se trataban, pero con los ojos cerrados por el miedo.
Cuando por fin se armó de valor para poder mirar el problema de frente, descubre que no había nadie, nadie excepto sus amnésicos huéspedes que se encontraban durmiendo en el sofá arropados de la cabeza hasta la cola.
Teodoro pensó que ya tuvo demasiado "suspenso" por una noche y decidió irse a su cuarto sin leche.
Eran las 7:00 am, los tres hermanos salieron de su habitación, yendo directo al baño.
-"Wow Alvin, por fin te levantaste temprano"-. Dijo Simón.
-"Si, no sé por qué pero estoy de buen humor". Dijo Alvin. -"Lastima que no se puede decir lo mismo de otra ardilla". Las dos ardillas dirigieron su mirada hacia su hermanito detrás, que estaba caminando como tortuga, con ojos entrecerrados y sin prestar atención a donde iba.
-"¿Teo, estás bien?"-. Preguntó Alvin. -"¿Qué te pasa, no dormiste bien?". Agregó Simón.
-"Zzz... s-si...zzz... estoyy...zzzzzzzz". La pequeña ardillita de pijama verde apenas pudo responder.
-"Que extraño". Dijo Alvin mientras intentaba empujar la puerta del baño, pero no logró abrirse. -"Pero que ra-".
-"Ah esta ocupado". Dijo Brittany desde adentro.
-"Oh por favor". Se quejó Alvin.
Mientras que los muchachos se quedaban esperando en frente del baño, una ardilla de vestido morado y otra de vestido verde les pasaron de largo por el pasillo.
-"Buenos días chicos"-. Dijo Jeanette.
-"Buenos días"-. Dijo Simón. Tres segundos después los hermanos sobresaltaron. -"Chicas, creí que estaban en el baño".
-"Nop"-. Dijo Eleonor. -"Nosotras dos ya nos arreglamos, pero por alguna razón Brittany se quiso quedar más tiempo".
Alvin sobresaltó los ojos, y en un momento empezó a hervir de rabia.
-"¡BRITTANYYY, SAL DEL BAÑO AHORAAAA!-. Pegó un grito que llegó a cinco cuadras de la casa.
Las seis ardillas ya estaban afuera, al lado del auto esperando a que David se montara para llevarlos a la escuela. El hombre finalmente salió de la casa, vestido para trabajar mientras que sus hijos se iban a estudiar.
-"Bien, no falta nada ¿verdad?"-. Preguntó David.
-"Ropa, libros, almuerzo, aseo, parece que no". Respondió eficientemente Simón mientras agarraba sus lentes.
Estando adentro, el auto estuvo en retroceso, para dirigirse a la escuela.
-"Aun siento que nos falta algo"-.
