Desconfianza

''No puede ser que ustedes me estén asiendo esto…—susurré. «Harry y Dylan no»''

La mañana siguiente fue tranquila, no hubo nada fuera de lo común y Harry no buscó otro momento amoroso conmigo, lo cual me tranquilizó bastante. Hermione opinó que quizás queríamos ir a la playa a pasar un buen rato, estuvieron de acuerdo pero yo no, y decidieron dejarlo para otro día.

Me contenté simplemente con el hecho de que ignoraban (o al menos eso creía) mi comportamiento. Era de tarde, el sol ya se estaba ocultando y estaba sentada en una silla del comedor leyendo un libro para tratar de entretenerme. Cuando sentía la presencia de alguien, volteé:

—Ah, ¡Hola Dylan! —dije desanimada. Acto seguido volví a internarme en mi lectura.

—Hola Ginny. ¿Qué haces?

Lo miré confundida, seguramente estaba bromeando intentando animarme, pero sin éxito. Porque le levanté una ceja y seguí leyendo.

—De acuerdo, no estás de humor… ¿te gustaría ir a una discoteca?

— ¿Una qué? ¿Es algún lugar tranquilo para que pueda terminar de leer este libro? Porque si lo es, créeme que puedo irme y será una discoteca.

—No…una discoteca es un lugar muggle en el que puedes bailar, divertirte, conocer gente.

—Ah—solté un respingo—, gracias Dylan pero no. No estoy de ánimos para ninguna de esas cosas.

—Entonces me temo que tendré que obligarte.

— ¿Qué?

—Sí, ya que no quieres ir por las buenas. Lamentablemente te obligaré, si no vas le diré a todos en el colegio que tu de niña no hacías más que hablar de Harry…Harry…y le diré a Harry que de niña le escribiste una carta de amor que nunca se la mandaste.

—No lo harías—murmuré alarmada.

—Claro que sí—contestó triunfante y a la vez amenazador.

Sabía que Dylan no sería jamás capaz de algo así, pero el sabía demasiado sobre mi como para poder siquiera arriesgarme. Lo miré suplicante pero él no lo consideró ni un segundo, rendida me levanté y él hizo lo mismo.

—Te doy quince minutos para arreglarte—dijo.

—No…no quiero.

—Anda.

Con flojera, subí para cambiarme, me puse un polo suelto color champagne con volados alrededor, y un chaleco de tela transparente que me llegaba unos centímetros antes de la cintura con caída circular y un pantalón pitillo negro con unas balerinas de champagne también.

Dejé mi cabello suelto, había acompañado a Hermione a la peluquería en la mañana y me aconsejó que me lo cortara también, lo hice. Estaba en degradé, bajo volumen pero la altura un poco recortada, me quedaba justo debajo de los pechos, seguía liso como siempre, aunque no sé como habían logrado que se quedaran rulos en las puntas, y un cerquillo en la frente. Me puse a las justas brillo en los labios y marcador, nada más. Odiaba maquillarme.

Bajé corriendo las escaleras, Dylan estaba ahí, esperando comiendo una tostada. Me quedó mirándome fijamente pero se le veía su asombro.

— ¿Qué? —pregunté comenzando a incomodarme.

—Guau—dijo— ¿eres experta en esto de arreglarte en quince minutos, no?

—Solo vámonos.

Salimos de la madriguera y desparecimos en los jardines, para aparecer en un callejón desierto, salimos de ahí para dirigirnos hacia las calles abarrotadas de gente en Londres, caminamos un largo tramo donde pasamos tiendas, centros comerciales, e distintos lugares para compra de artefactos muggles, Dylan conocía esas cosas ya que era de familia muggle. Hasta que llegamos a un lugar un poco apartado, miramos el letrero y decía:

«Hoy, por noche de aniversario, pura salsa con Luis Enrique»

Dylan, al ver esto se sorprendió y exclamó:

— ¡Vaya, estamos de suerte, aniversario y también Luis Enrique!

— ¿Quién es Luis Enrique? —le pregunté. Ya había oído de la salsa en mi curso.

—Un artista ¡pasemos!

Entramos, había un globo grande con círculos que emitían luces de colores, giraba en sí. También estaban varios focos que se desprendían por todos lados y homo a montón. Había un montón de gente bailando, y una tarima con un señor cantando con aparatos que desconocía con un gripo detrás de él haciendo los coros. A un lado había una recepción con vinos y cerveza detrás del que atendía, y por supuesto, muchas sillas y música que no conocía.

Dylan me tomó de la mano y me llevó hasta la parte derecha del lugar, tomamos asiento y Dylan trajo dos vasos con jugo. En eso nos pusimos a conversar, seguía desanimada pero estar en tanta gente animada y alegre te contagiaba. De repente el señor que supuse que era el tal Luis Enrique, se puso a cantar una nueva canción.

«Uh…

Nooo...No no ha...»

Dylan levantó la mirada asombrada y de repente emitió una sonrisa de oreja a oreja. Se levantó de un salto, tendiéndome una mano. Yo lo miré confundida y comprendí de inmediato, negué con la cabeza rotundamente ¿bailar? Yo no bailo…y salsa menos, recién la estaba escuchando.

—Vamos, yo te enseño.

Algunos que nos rodeaban comenzaban a mirarme, avergonzada, me levanté y Dylan me llevó hacia la pista de baile, empezó a bailar pero yo no sabía como seguirlo, así que, torpemente, traté de igualarme. Él se rio y comenzó a guiarme poco a poco, conforme avanzaba la canción.

—Te la dedico, Ginny.

»Yo no se si tu no se si yo
Seguiremos siendo como hoy
No se si después de amanecer, vamos a sentir la misma sed
Para que pensar y suponer, no preguntes cosas que no se... yo no se
No se donde vamos a parar, eso ya la piel nos lo dirá
Para que jurar y prometer algo que no esta en nuestro poder
Yo no se lo que es eterno, no me pidas algo que es del tiempo«

Empezaba a cogerle el paso conforme avanzaba la música, Dylan era excelente bailando, seguía el ritmo y era mucho más sencillo, me divertía bailando.

»Yo no se mañana, yo no se mañana,
Si estaremos juntos, si se acaba el mundo
Yo no se si soy para ti, si serás para mi
Si lleguemos a amarnos o odiarnos
Yo no se mañana, yo no se mañana,
Quien va a estar aquí. «

Dylan y yo ya nos hacíamos competencia para ver quien era el más hábil, reíamos de vez cuando.

—Eres rápida—susurró mientras bailábamos.

—Gracias, gracias—dije riendo.

»Esta vida es igual a un libro
Cada pagina es, un día vivido
No tratemos de correr antes de andar
Esta noches estamos vivos
Solo este momento es realidad
Oh… No, no, no sé»

El resto de la canción seguía y me di cuenta que me estaba divirtiendo mucho más de lo que había planeado hacerlo, mientras Dylan me daba una vuelta bailando, ya sé porque le encantaba tanto la música y cantar…

»Esta vida es una ruleta que gira sin parar
(Yo no se mañana)
Yo no se si tu, yo no se si yo, como será el final
(Yo no se mañana)
Puede ser peor, o puede ser mejor
(Yo no se mañana)
Deja que el corazón decida vida mía lo que sentimos«

Mientras seguía me puse un momento a analizar sus letras, pero sabía que tendrían algún mensaje, y no quería mensajes ahora, quería sentirme feliz al menos que dure un rato.

»Mañana... yo no se
(Yo no se, yo no se mañana)
Ahora lo que vivimos es algo realmente lindo,
Quien puede saber lo que pasara mañana no hay nada escrito
(Yo no se, yo no se mañana)
Estamos solo tu y yo
Y los momentos hay que vivirlos... hay que vivirlos«

Se repitió el coro una vez más, e hicimos intercambio de parejas. Me tocó con un chico de cabello rubio que tenía facciones toscas, pero parecía muy agradable y bailaba muy bien. Cuando terminó la canción, cansados, Dylan y yo tomamos asiento y él trajo unas gaseosas (eran bebidas allí), dieron dos o más canciones, todas eran salsa y algunas baladas que solo eran para completar el ambiente. Era muy distinto a los grupos de hechiceros, la variación de clases era increíble. Me pareció genial que Dylan tenga la suerte de conocer ambos mundos tan ampliamente.

Entre un baile y otro, iba conociendo más gente y animándome más. Ya cuando Dylan y yo nos dimos cuenta era muy noche, y con su insistencia, debíamos volver a casa. Como me estaba divirtiendo tanto no quería salir de mi burbuja, y comencé a discutir:

—Dylan, pero…solo una hora más…—me quejé suplicándole.

—¡Ginny! —Me reprochó—, ya son las once de la noche. Una hora más y tu familia me caerá encima…mira que ni siquiera hemos avisado.

—Pero…

Endureció el semblante y me miró fijamente. Rodé los ojos y asentí con la cabeza, derrotada.

Salimos de la discoteca, me despedí del grupo agradable de personas con quienes conversaba y hablábamos de distintos temas (algunos de ellos muggles, y me quedaba un poco cuerda). Fuimos al mismo callejón vacío por donde nadie transitaba y ambos desaparecimos.

Llegamos al jardín de la madriguera, abrimos la puerta en silencio, tratando de no despertar a nadie (porque como supusimos ya estarían durmiendo). Caminamos unos pocos pasos y prendimos la luz, alguien nos observaba con la mirada mas fría y dura que pudiera llegar a haber, estaba cruzado de manos y recostado contra la pared, su mirada traspasaba a sus gafas y sus ojos verdes irradiaban.

—Ha-Harry…—llegué a susurrar. Pero él me interrumpió.

—¿Crees qué estas horas son de llegar? —preguntó, aunque parecía más aconsejable no darle una respuesta.

—Sé que no debimos, pero…—empezó Dylan.

—Tú no te metas—le lanzó—, ¿crees que puedes llevártela donde se te pegue la gana y traerla casi a las doce de la noche?

—¡No le hables así! —exclamé furiosa—¡y yo acepté ir con él! Además, no tienes porque saber si yo salgo o entro de esta casa o a que horas…

—¿Qué no tengo porqué saber? —dijo Harry alzando un poco más la voz.

Comencé a enfurecer ¿desde cuando era así de celoso? Normalmente el que hacia ese papel era Ron, y ya bastante tenía con él. De repente apareció Hermione, inoportuna.

—¿Qué sucede? —preguntó agitada. —Escuché que discutían. Los Weasley tienen el sueño pesado—agregó.

Lucía una pijama rosa que daba ganas de reír, pero de eso no tenía ánimos ahora.

—Pasa que el señor-don-celos, hace una escenita por el simple hecho de que salí para pasar el rato.

—¿Desde cuando te convertiste en una niña de berrinche?

—¿Y desde cuando tú te pones celoso?

—Mira Harry…—interrumpió Dylan—…no es culpa de ella, yo le dije que saliéramos y…

—¿Qué salieran? ¿Le pediste que salieran?

Harry se acerco amenazadoramente a Dylan, y comencé a asustarme. Ya no estaba furiosa, pero tenía miedo.

—Ginny y yo solo somos amigos—se extrañó él. Aunque no retrocedió.

—Claro…—dijo con sarcasmo—y los amigos salen y llegan a las doce de la noche. Y también van agarrados de la mano…

—¿Y si somos más que amigos qué? —contraatacó Dylan, aparentemente ya enojado—. Tampoco es que tú hayas hecho méritos para ser el mejor novio del mundo.

Eso era uno de los defectos de Dylan, se enojaba con facilidad y era muy cizañero. Empeoraba las discusiones.

—Ginny—me llamó Harry—, puedes decirle a este que él y tú no tienen nada que ver. Que son solo compañeros.

—¡Si, Ginny! —agregó gritando Dylan—, ¡dile tú también que somos más que solo compañeros!

Me quedé muda, debatiendo en mi cabeza. Dylan no solo era mi compañero…era mi mejor amigo…pero si lo decía, Harry lo tomaría a mal…no me dejaría tiempo de explicar nada. Me arriesgué con algo de esperanzas, pero me equivoqué:

—Harry, Dylan no solo es mi amigo…

—¿QUÉ?—me interrumpió gritando. Estaba empezando a sacar su varita.

—¿Escuchaste? —Le contestó.—. Ella no es solo mi amiga. ¡Claro, saca tu varita! Solo con magia lograrías derribar a alguien, no tienes fuerza…

Harry, al escuchar esto, guardo su varita de inmediato, parecía estar al borde de una pelea, ambos levantaron la mano para golpearse y se movieron un centímetro. Me puse intermedio frente a él gritando, dolida.

—¡Dylan no es mi novio tú lo eres ya basta!

Lo dije todo muy rápido y casi suplicándole. Tenía mis ojos húmedos, y sabía que no lo podía iba contener demasiado tiempo. Era mucho resentimiento con el que podía convivir…no podía soportar ver a mi mejor amigo, y mi novio peleándose…

—Pero Dylan cree que si lo es ¿verdad, Dylan?

Me aparté mirándolos a ambos, ya las lágrimas pasaban lentamente por mis mejillas, no podía contenerlas, me sentía demasiado sensible.

—No puede ser que ustedes me estén asiendo esto…—susurré . «Harry y Dylan no»—.

Volteé y corrí escaleras, arriba.

—¡Ginny!—exclamaron al unísono.

—Enserio, los dos se han comportado como tontos—les dijo Hermione, y corrió tras mío.

Solo seguí subiendo las escaleras, para llegar a mi cuarto. No deseaba a hablar con nadie, es increíble que también las dos personas que me daban luz se pelearan entre sí…