Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K.Rowling

TIEMPO AL TIEMPO

Capítulo 8: Caer a Pedazos

SNAPE¿ESCORIA O SANTO?

Por. Rita Skeeter

Pareciera que después de dos años, uno de los mayores errores de Albus Dumbledore por fin se vio acabado, y es que la excesiva confianza por parte del que alguna vez fuera el director del colegio Hogwarts hacia Severus Snape, no pudo haber sido otra razón que el paso por las artes oscuras de ambos. ¿O es que acaso ustedes ven otra relación?... Bien yo les daré alguna que otra pista del porque ellos fueron cercanos, y claro, el oscura trato que existía con Harry Potter, esto a tan solo unos día de que quede terminada la biografía completa de este ¿aprendiz de mago? Ya lo veremos…

Bien aquí iremos por partes, porque debo decirles que hay mucha tela de donde cortar. Y es que después de unas extenuantes investigaciones por parte de su bella y querida reportera, debo decir que fue mas sencillo encontrar que Severus Snape, en su oculta apariencia de profesor de Pociones, vociferaba por relucir un mortífago que hasta hace poco se consideró incluso mano derecha del mismísimo quien-ustedes-saben. Si, así como lo leen, Snape quien hace dos años había escapado de las instalaciones de Hogwarts tras una batalla con la Orden del Fénix y los mortífagos, regresó como director a Hogwarts para de forma aparente continuar con la educación de los jóvenes magos. ¿Pero quien estaba realmente detrás de todo esto? La respuesta es sencilla, el grupo más mordaz que alguna vez existió en el mundo mágico.

Y por si esto fuera poco, mi celebre olfato para extraer la verdad de las historias, esta nuevamente en marcha con algo que huele bastante desagradable. Oh si, si alguna vez les dije las verdades de Albus Dumbledore, pero mas aun toda la sarta de mentiras que su vida tuvo, es muy seguro que será grato de ustedes saber un poco más de Harry Potter, el niño que vivió, y del misterioso velo por el que ha sido cubierta su vida, la conexión con Dumbledore, con quien ustedes saben, y lo más jugoso de todo, la extraña e intrigante relación de Severus Snape y la madre del chico Potter, Lily Evans…

(Sigue en la Pág. 4)

A estas alturas, Harry quien acababa de leer El profeta matutino sintió que la sangre acumulada en su cuello se le subía a la cabeza, y en un arranque se levantó de su lugar y estampó su puño en un golpe seco en la pared. Hermione caminaba de un lado a otro ante la sorpresa y el enojo de que esa seudo reportera se atreviera a seguir haciendo esas publicaciones. Ginny por su parte solo se limitaba a tener la boca abierta y los ojos casi fuera de sus orbitas, pues poco o mucho conocía de lo que acababa de escuchar. Y Ron, quien había estado observando seriamente la foto de Snape recorriendo los terrenos de Hogwarts, caminó con grandes zancadas y tomó el periódico, se dirigía a la chimenea de la sala cuando un grito lo detuvo.

-¡NOO!- Todos voltearon intrigados hacia Hermione.

-¿Perdón?- Se volteó Ron, quien mantenía el ceño fruncido y una notable confusión en su rostro.

-Bueno… que, que sería mejor no… no quemarlo- dijo Hermione con timidez.

-Tienes razón, sería más divertido verlo volar en pedacitos- añadió Ron y con un ágil movimiento tomó su varita, mientras su mente trataba de recordar el hechizo.

-Espera Ron… lo que digo es que… deberíamos seguir el articulo… solo para ver como se enteró- Ron y Harry la miraban ceñudos- ¡solo para poder culparla realmente!-

Harry a pesar de considerar esta idea por demás descabellada, reunió fuerzas y de la mano de Ron extrajo el periódico arrugado, titubeó unos segundos para después guiar sus dedos a la pagina cuatro…

Mmm… veo que la historia realmente les atrae, (Harry lanza un bufido) y es que por supuesto no podemos dejar de lado que en todo este tema, hay algo muy turbio.

De buena fuete sabemos que Snape fue un estudiante brillante mientras cursaba Hogwarts, se juntaba con las familias más respetables del mundo mágico aunque realmente se desconocía su descendencia. Severus, o como varios de sus compañeros les gustaba llamarle Snivellus, presentaba graves riñas con James Potter, el padre de Harry, y curiosamente mantenía una "amistad" con la chica Evans. ¿Podrá haber sido el amor parte del odio que mostraba abiertamente el Slytherin al Gryffindor¿Qué papel jugaba en todo esto nuestro héroe consentido?

Entre los pocos testigos que formaron parte de la infancia de el pequeño Severus, podemos encontrar el testimonio de una vieja vecina de Eileen Prince, la bruja Brigith Peck, quien en confesión nos habló un poco de los martirios que vivían los Snape todas las noches que el padre regresaba a la casa y maltrataba a su esposa. ¿Acaso fue motivo suficiente para marcar la tendencia mortífera de este odiado personaje? Ya que se aseguraba que el chico desarrollaba un odio tremendo cada vez que veía llegar a su padre, y buscaba refugio en las frías callejas de la ciudad. Pero como si yo pidiera más información, tan solo al descubrir que Severus era un mortífago después de que tanto tiempo lo hubo defendido Dumbledore ante los juicios, la verdad es que el mismo jefe de la casa Slytherin no era un sangre limpia después de todo. Severus era hijo de la bruja Eileen Prince, pero también ahora sabemos que su padre respondía al nombre de Tobías Snape, un muggle de clase baja que desprestigiaba completamente al mundo mágico y que el mismo Severus Snape trató de ocultar. ¿Curioso que este hombre haya pertenecido a la tan vanagloriada Orden del Fénix? Yo no lo creo, simplemente parte del oscuro plan que como les conté en "Mentiras y Verdades", Albus Dumbledore fue tramando para hacerse de poder. Que mejor que tener un poco del mismísimo Quien ustedes saben al mantener como doble agente al tan odiado profesor de Pociones.

En entrevista el squib Argus Filch, comenta: -Oh El profesor Snape¿como olvidarlo? A mi parecer es el mejor maestro, jefe de casa y director que haya visto este colegio, era rígido en sus castigos y me daba apertura a las duras reprendas a los alumnos que infringían las leyes… si, un buen profesor.- ¿Estamos hablando de tortura? Al parecer si, porque también varios alumnos del mismo colegio llegaron a comentar los duros martirios que ante las narices del director, pasaban con los Carrows… y si bien tengo que recordarles, Amycus y Alecto Carrow fueron dos temidos mortífagos que trabajaban muy de cerca en este grupo. ¿Cadena de coincidencias? Podemos rascar más…

De pronto, un enorme estruendo hizo que los chicos asustados saltaran en sus sillas…

¡FLWAM!

Para ver después como Molly Weasley hacia su entrada de regreso. Se le veía furiosa, y como parte de su gran y escandaloso arribo, las miradas que les lanzó al ver el número de El Profeta es sus manos, hizo que más de uno se sintiera incomodo.

Sin el menor atisbo Ron tomó el número y lo escondió tras el, mientras su madre sin quitar la vista de su hijo, por lo bajo, todavía gritaba improperios.

-No puedo creer que no reciban mi queja- se lamentó abiertamente Molly. Los chicos iban cuidadosamente rodeando la mesa y de ninguna manera se atrevían a dejar de poner los ojos en ella, esperaban un arranque en cualquier momento.

-Por supuesto Kingsley me hubiera atendido, pero anda arreglando cosas más importantes, el pobre tiene mucho trabajo- y sin aviso alguno, volteó hacia los chicos –Y ustedes leyendo esa tontería- Terminó eufórica.

Los chicos se lamentaban haber sido descubiertos por la señora Weasley con la nota que involucraba a Harry con el cobarde de Snape, claro solo para Molly, ya que ella aun no sabía la verdad.

-Señora Weasley… espere, por favor- Harry suplicó tranquilidad a la madre de Ron, mientras esta lo miraba ceñuda y con su característica pose de cuando sabía que las cosas eran mas que injustas y quería descargar su rabia en todo aquel que encontrara.

-Le pido por favor… que no tome ninguna acción- Harry se apresuró – ¡Todavía no!-

-Pero de que hablas Harry, esa mujer necesita que alguien le ponga un freno- Comentó Molly al momento que se calmaba y tomaba asiento en el comedor.

-Señora Weasley, ahora no… primero hay que ir con Hermione, aparte necesito aclararles algunos temas antes de que hagan conjeturas.- Sentenció Harry al momento que junto con el resto tomaban también asiento.

Molly se puso roja, la pena la había invadido al ver el arrebato del que había sido presa y olvidarse completamente de Hermione. –Oh querida, lo siento tanto, no era mi intención…- Hermione aun mas apenada por ser parte de esa conversación, sonrió colorada.

–No se preocupe-.

Y sin mas, Ron guardó el periódico. Y los cuatro regresaron a la sala donde tomaron sus mochilas, se pusieron sus capas y salieron al jardín en busca de un lugar apto para desaparecerse. Molly los observó preocupada, pero no vio a los cuatro jóvenes que había tenido frente a ella antes de la guerra, ella sabía que crecían. Sabía que ya no eran los mismos y era absurdo tratarlos como niños. Agitó su mano para despedirlos.

°-° °-° °-° °-°

Después de muchas indagaciones y recaudos de información, Hermione había localizado las playas más tranquilas de Australia, gracias al espejo que le había proporcionado George, había dado con la zona llamada Victoria y ante su sorpresa, había notado que era terriblemente enorme a comparación de lo fácil y accesible que le había parecido la primera vez. Ahora el saber que encontrar una casa en esa zona se llevaría quizás unas horas, hacía que su ánimo decayera.

Se habían aparecido en una solitaria playa hace cosa de media hora, y habían decidido caminar hacia la primera población que encontraran para pedir información. Sus pasos aun eran firmes y no mostraban señal de cansancio, a pesar de encontrarse en exposición directa del sol en una mañana de verano. Caminaron unos minutos mas hasta topar con unas viejas casas de madera, los cuatro estaban encantados de vagar en lugares muggles, pero especialmente Ron y Ginny no podían evitar maravillarse con objetos y personas a su caminar. Se acercaron paulatinamente y encontraron a un señor de edad avanzada recostado en una cómoda silla en su porche.

-Disculpe señor- fue Harry el que habló –pero queremos saber si hay algún faro cerca de aquí- El pescador los miro furtivamente y sin levantar la cabeza, les envió un gesto despectivo. No parecían de la zona.

–A que te refieres chico… esta es una costa, hay por lo menos 3 faros en un kilómetro a la redonda.- La pregunta había sido tonta.

-¿Y alguna pareja llamada Willkins?- El hombre negó.

Ante la perspectiva de que de esta persona no lograrían obtener mucha información, siguieron su camino, no sin que antes Ginny les llamara la atención. -¿Ya vieron como venimos? Parecemos salidos de algún congelador.- Y la verdad es que los chicos ya habían comenzado a sentir el calor abrasador de las primeras horas de la mañana, y poco a poco, fueron colocando prendas en sus mochilas con hechizos extensibles para que no hicieran mucho bulto.

Siguieron caminando, y cerca de dos horas después, habían pasado dos faroles, una señora muy amable que les había indicado que quizás en la ciudad grande a un poco más de una milla, encontrarían lo que buscaban, y la persecución de un perro luego de que Ron sin fijarse donde pisaba le apretara la cola. Llegaron a una amplia zona llena de palmeras con sombra para descansar. Y eso hicieron. Se sentaron y bajaron sus mochilas para disponerse a tomar alimento. El animo de Ginny, Ron y Harry todavía seguía intacto, Hermione se mostraba dubitativa.

Ginny y Harry se encaminaron a un lugar apartado, Ron ni siquiera se inmutó, quería estar solo con Hermione.

-¡Gin!- Tomaron asiento. –He notado que a veces te sientes incomoda porque hablamos de cosas que tu no sabes-

-No necesito saber- refutó enseguida Ginny

-Claro que necesitas saber… solo que te pido tiempo, y prometo que te contare absolutamente todo, aunque creo que algunas ya las has de intuir.

Ginny no respondió de momento, solo se recargo ligeramente en él, mientras el aire le volaba unos pocos cabellos. –No te preocupes, tomate el tiempo que necesites… no pienso irme a ningún lado.- Harry sonrió y ambos terminaron sus bocadillos que habían tomado de la madriguera horas atrás.

-Hermione¿estas bien?- la pregunta sobraba. –Claro que no estas bien, pero que tonto soy… lo siento, es que...- Fue callado, Hermione lo besó en los labios y Ron tímidamente le devolvió el gesto.

–Gracias por estar aquí- Ambos se dirigieron a comer algo para encontrarse con el resto y seguir la caminata. Estaban cerca del pueblo.

Ya pasaba el medio día, y la intensidad del calor iba disminuyendo, ahora era imposible evitar el cansancio y mentalmente se repetían que debían seguir firmes por su amiga, ella los necesitaba, y así lo hicieron. Cuando cerca del las cuatro de la tarde entraban de lleno en el pueblo más grande en kilómetros y kilómetros de caminata, su animo amainó y volvieron a reposar entre un par de palapas. No sabían como seguir hasta que vieron a señora de aspecto amable y tosco, la interrogaron, vendía frutas.

Los chicos aun tenían hambre y se acercaron con el afán de hacer preguntas, pero una vez a su lado, Ron no pudo evitar lanzar una suculenta mirada a las jugosas manzanas, las cuales una vez compradas por Harry, se ganaron la confianza de la señora.

-Díganme, ustedes no son de aquí… ¿buscan algo en particular?- La señora esperaba atenta una respuesta. Hermione aprovecho.

-Si, buscamos a alguien… una pareja, los Willkins… Mónica y Wendell Willkins… ¿Los conoce?-

-Bueno querida, siento desilusionarte pero no recuerdo haberlos oído… ¿en que parte del pueblo te dijeron que vivían?-

-Solo recuerdo que en Victoria- Hermione comenzó a derramar pequeñas lágrimas de desesperación.

-Tranquila, tranquila… de casualidad¿no re referirás al pueblo llamado Victoria?... es una costa a unos dos kilómetros de acá. Es fácil de hallar, le antecede un farol- Parece que la Señora fuera adivina y estuvo tentada a preguntárselo, ahí tenía su respuesta, como podía haber pasado por alto ese detalle. Los cuatro sonrieron y agradecieron a la señora la información, buscaron un lugar apartado para desaparecerse, no sin antes pronunciar el nombre del lugar.

°-° °-° °-° °-°

La tarde perdía su color cuando una pequeña casa ubicada frente a un imponente mar les daba la bienvenida, ahora le recordaba perfectamente. A su mente se vinieron los movimientos torpes que tuvo el día que dejo a sus padre hundidos en nuevas memorias. De pronto recordó casi al cien por ciento todos los detalles que le mostraba impasible aquella fachada, como seguía tan pulcra y familiar, y casi inmediatamente percibió también el enorme rosal que se encontraba al costado derecho. Emitió un fuerte suspiro. Con semejante indicio todo parecía revelar que sus padres seguían ahí, y que su madre, aun con la memoria modificada, seguía conservando atisbos de su vida pasada. Su gusto por las rosas.

-¿Así que esta es la casa?- Hermione solo se limitó a asentir con la cabeza ante el comentario cálido de Harry.

Tal como quería encontrar la casa, sin peligro, bella, alegre, o al menos eso admiraba por la techada recién pintada de azul y las ventanas abiertas de par en par con macetas coloridas en las esquinas de cada una. Al menos sus padres sino regresaban con ella, estarían en un lugar tranquilos y lejos del mundo mágico. El mundo de Hermione.

Quiso entrar pero sus pies no se lo permitían, permanecía sin mover un solo músculo de su cuerpo esperando que alguien o algo le dijera que estaba permitido. Y cuando observó a unos cuantos metros de donde se encontraba al pequeño farol prender su luz por la entrada de la noche, su cuerpo se estremeció. Nadie decía nada, querían que fuera decisión exclusiva de Hermione las acciones que tomarían, por eso solo se limitaban a reconocer el lugar y voltearse a ver entre ellos. Ginny y Harry tomados de la mano, Ron apenas unos centímetros de la espalda de Hermione.

Caminó unos cuantos pasos cuando un sonido proveniente del rellano de entrada la detuvo. Un hombre alto y de pelo castaño la miraba incrédulo, apenas la alcanzaba a observar y el resto de los chicos mostraron gestos de total sorpresa. Era como si hubieran visto un muerto.

-¿La… la casa… de los Wilkins?- preguntó nerviosa Hermione al momento que aquel hombre que aun no reconocía por la escasa luz se poso frente a la lámpara de entrada y relució una gafas a medio acomodar. El hombre la escudriñaba.

La chica al reconocer al sujeto parado frente a ella, se quedó helada. Sus amigos se pusieron junto a ella para evitarle una caída en caso de que se desmayara. Estaba realmente pálida. Poco podía disimular el asombro de tener a su padre frente a ella y su cara se contorsionaba poco a poco sin saber como reaccionar. Quería gritar, su mente se lo exigía. Correr a sus brazos y llorar largamente después de decirle 'Papá', pero no podía. No quería. Aún no la reconocía. Pero Ron en una asombrosa reacción, se acercó al hombre.

-Disculpe… s- señor, nos dijeron que la señora Willkins hacía deliciosos pasteles y… pues, queríamos uno de encargo.- Hasta Ron se maravilló de su fantástica idea, sin embargo Harry y Ginny se miraban extrañados. Hermione comenzaba a reír y siguió la excusa.

-Si… así es, disculpe mi expresión… pero no lo vi llegar y me tomó por sorpresa.- Hermione recobró la compostura, habían planteado un rumbo. -¿Disculpe, podríamos hablar con su esposa?

-¿Cómo sabes que es mi esposa?- pero el hombre no instigó mucho ya que la sonrisa de la chica lo había hecho reaccionar ante el pensamiento de hace días, esa chica… sabía que la había visto. Ahora podía deducir que era una chica del pueblo, pero aun así, no se convenció. -¿Te conozco?-

Hermione abrió y cerró la boca varias veces muy rápido y esta vez Ginny fue la que habló. –Em… hola señor, verá… quizás si nos conoce, somos de la zona… y bueno no sabemos, solo supusimos que usted vivía aquí.- Terminó la pelirroja advirtiendo el rumbo peligroso que estaba tomando el intercambio de palabras.

El hombre, quien por quinta vez desde el encuentro lanzaba una mirada renuente a los tres chicos y una mirada cálida a pesar de todo a Hermione, después de unos segundos más de analizar la situación, dio por hecho que no eran personas peligrosas. ¿Pero en que estaba pensando? eran solo unos jóvenes. 'Jóvenes como mi hija' pensó sin darse cuenta, y confundido por su reacción volteó a la entrada. -¡Mónica!... Te buscan…- Terminó Wendell Willkins al momento que Ginny y Harry le preguntaban con la mirada a Ron. Este solo señalaba con su largo dedo una pequeña madera colgada a un costado de la casa. "Pasteles Caseros Willkins".

La entrada a la casa fue lenta, todo parecía evocar un aspecto de la vida de su amiga, pero sabían que esa casa no era de ella, no de su vida, pero aun así Harry, Ginny y Ron podían percibir la calida sensación de estar en familia, como en casa. Hermione sentía su corazón correr tan a prisa que no reparó en las acciones de sus amigos, solo se limitó a observarlo todo. Era curioso ver como había muchos detalles que identificaban su vida en Inglaterra, lo cual resultaba más doloroso el proceso de reencuentro, cuando sin aviso alguno de entrada, vio a una mujer parada en el marco de la cocina.

-¡Ma!...- no continuó. Sus reflejos le habían fallado. –Perdón¿Mónica Willkins?- la mujer asintió con ternura al ver el rubor en las mejillas de la chica debido al error.

-Si, díganme…- Jane Granger hacía su entrada en la sala mientras les indicaba con la mano que tomaran asiento, Hermione lo hizo junto a ella sintiendo una enorme descarga eléctrica. Quería abrazarla, pedirle perdón, besarla y contarle todas las historias que había pasado en los últimos meses. Sus amigos lo intuyeron, Ron posó su mano en el hombro de la chica.

–Mi nombre es Ron Weasley- 'Weasley' pensó Mark al momento de escuchar la presentación, y tras haberse quedado tan solo en el umbral de la puerta, su interés incrementó y tomó asiento justo enfrente de los chicos.

-Veníamos a ordenar un pastel… verá es el cumpleaños de mi madre.- Ante esta excusa Mónica sonrió abiertamente a todos y parándose apuradamente, indicó que iría por bocadillos y el catalogo de decorados.

La mente de Mark Granger le estaba jugando pasadas, aún no comprendía que era esa loca idea que tuvo en la entrada y movía inconcientemente la cabeza como queriendo evitar todos los recuerdos. 'No son recuerdos'. Pero no lo podía evitar.

Los chicos notaban algo extraño al papá de Hermione cuando a la luz de la sala completamente iluminada pudo apreciar el rostro de los cuatro. Sus ojos se mantenían fijos en ella, Hermione, su hija. Y de pronto, al encontrase sin su esposa en la habitación, comenzó a girar su cabeza indicando que algo no andaba bien. Se sentía incomodo. Su mente se veía inundada por recuerdos, imágenes. Esa extraña chica llorando, pidiendo que no la odiaran '¿Por qué rayos iba a odiar a una persona que no conocía?'… Todo era extraño, y la chica lo llamó Papá y el le contestaba 'tranquila Hermione'. Y cuando Ginny dijo en voz baja pero audible –Hermione… mira- Mark tuvo la peor reacción que pudo mostrar.

-¡Yo no tengo hija!-

El hombre se levantó tan rápido que casi tropieza con una mesita cafetera postrada a su izquierda, y posando sus brazos en la misma para recobrar el equilibrio, observó a la chica. –Tu no eres mi hija- La angustia se dibujaba en su rostro a manera de terror. No sabía de donde venían todas esas palabras, pero sabía que parte eran verdad. La verdad es que Wendell no recordaba tener una hija… pero Mark si, y ahora Mark estaba entrando en su mente tan rápido que se mareó y calló al suelo. Harry y Ron corrieron a levantarlo para ponerlo en un sillón, al momento que la madre de Hermione entraba y preocupada pedía explicaciones.

Pocas veces habían escuchado la frase caer a pedazos, pero Hermione la estaba considerando parte de la biografía de su vida. Ahora que todo parecía enredarse más, era rechazada bruscamente por su padre, el alegaba no conocerla, ella hecha pedazos por dentro, creía que se terminaría de quebrar si el sufrimiento no paraba pronto. El señor que se encontraba frente a ella desmayado no parecía percatarse de su dolor, y eso reducía mucho las esperanzas que le restaban a Hermione. Pero lo próximo pasó tan rápido, que la chica no supo reaccionar a tiempo. Llanto por parte de Hermione, consuelos por parte de sus amigos, su madre ayudando a su esposo a incorporarse y un hombre que de repente al observar las lagrimas de la joven que tiene frente a el, cae en cuenta. -¿Hija?-

Hermione se sintió mareada y de súbito comprende el extraño comportamiento de su padre. El la recuerda, sabe de ella.

-Jane, querida… ¿Dónde estamos?- Mark se encontraba confundido, su esposa se encontraba peor, no sabía como reaccionar ante los comentarios absurdos de su marido, su única deducción era la demencia que venía mostrando desde hace unos meses, al parecer el ver a la chica, había incrementado la idea de la persona que soñaba como su hija. Temió por él.

-Hermione- susurra Harry a un costado –Creo que ya es hora- Hermione y Harry habían acordado ser ellos los que llevarían a cabo los hechizos, y el momento de usarlos se revelaba ante ellos.

-¡Stupefy!-

-Finite Incantatem!-

Ambos cayeron inconcientes. Los padres de Hermione yacían quietos uno encima del otro en el sillón más largo de la sala. Hermione temblaba. El hechizo que Harry había lanzado a Mark lo había terminado de debilitar pero era seguro que recuperaría completamente la memoria. Su madre, aún parecía mantener el hechizo muy fuerte. El primero que reaccionó fue su padre.

-Hermione- El hombre se sentó derecho en el asiento, y al notar a su esposa desmayada sobre el, sus ojos se abrieron fuertemente al recordar que Harry había aplicado magia sobre ellos, su reacción no se hizo esperar.

-¡TU!- Se lanzó sobre Harry –Tu le has hecho algo a mi esposa… contesta… ¿Qué le has hecho, que tiene?- Harry intentó liberarse del amago, y Ron tiró de Mark para evitar que le hiciera daño.

-Papá… papá, déjalo, él no le ha hecho nada… solo esta desmayada… solo eso- termina Hermione en medio del llanto. Tan solo para dirigir nuevamente su varita hacia su madre.

-¡Finite Incantatem! – No hubo reacción.

-¡Finite Incantatem!- Esta vez fue Ron, y para respiro de todos, La señora Granger parecía reaccionar.

Jane se incorporó en el sillón al momento que la luz de las lámparas nublaba su visibilidad. Estaba pálida y temblaba ligeramente.

-¡Mamá!- Fue lo único que se alcanzo a escuchar. Mark liberó a Harry y este fue ayudado por Ginny quien se había mantenido cerca de la madre de Hermione esperando su reacción. Para cuando Jane reaccionó, parecía absurdo notar la escena. –Hermione, hija… ¿Por qué lloras?-

Hermione no supo si correr hacia sus amigos para agradecerles y brincar de felicidad con ellos, o seguir abrazando a su madre hasta que ella así lo pidiera. Estaba feliz, pero sus padres estaban aun muy confundidos. Ella les debía muchas explicaciones. Todo era voltear al lugar en el que se encontraban, desconocían que era Australia, pero Hermione aun no dijo nada. De su bolso tomó una poción para recomponer los nervios de ambos y sus ojos brillaban ante la idea de tenerlos de nuevo junto a ella. Sus padres tomaron un poco reacios la poción y Hermione volteó a ver a sus amigos, Ginny lloraba ante la escena, Harry sonreía abiertamente mientras pausadamente se sobada las partes del cuerpo en las que Mark lo había magullado. Pero Ron estaba parado lejos de allí, respiraba profundamente y se rascaba la cabeza cada 10 segundos. Hermione se paró al verlo en esa posición, se acercó sigilosamente aun con la sonrisa en su rostro, y cuando el volteó y observó el brillo en sus ojos, sus facciones se destensaron.

-¡Funcionó!- Hermione lo abrazo, Ron le correspondió y se sonrojo ante la inquisitivamente mirada de Mark, pero aun así no deshizo el abrazo, y ella le correspondió con un beso en la mejilla que lo hizo ruborizarse completamente. Y mientras Hermione regresaba con sus padres, Ginny y Harry reían socarronamente de él.

Había mucho de que hablar, y Hermione después de hacer unas tazas de té, sentó a sus padres en el comedor para comenzar a relatarles todo. Obviamente omitió lo mas fuerte, no hacía falta exaltarlos más, y aun así, las expresiones de preocupación no se hicieron esperar, más aun al saber en donde estaban, se lo habían comentado después de notar el inusual calor que hacia ese día. Poco a poco ella fue narrando la guerra, el viaje, las travesías, todo de manera muy parcial. No quería meterse con muertes y torturas, en cambio les comentó los excelentes amigos que tenía y que la habían acompañado en todo. Y aunque solo la madre de Hermione lo notó, cuando la chica habló de su estadía en la madriguera, sus ojos le brillaron al voltear a ver a Ron. Para su madre no paso desapercibido.

°-° °-° °-° °-°

Los chicos se encontraban profundamente dormidos en el sillón de la sala. El día anterior había estado plagado de sorpresas que era imposible no caer agotado. Después de haber discutido ellos con ellas sobre la caballerosidad y como repartirse para dormir, habían caído rendidos en el mismo sillón, sentados uno junto al otro. Y ahora en la mañana se percibía lo acostumbrados que estaban a dormir con cierta incomodidad. Los cuatro repartidos en el sillón, Harry recargado en las piernas de Ginny, y Hermione recargada en el pecho de Ron. Ninguno se percataba de la imagen que daban, y solo se movían inquietos ante los constantes ronquidos que daba Ron.

Todos estaban profundamente dormidos que no se percataron que hacía cinco minutos, Mark Granger, posaba sus ojos en Hermione y sus amigos, en especial en ella, desviando desmesuradamente la vista al pelirrojo. Los veía con aplomo. No se podía decir que tuviera rencor, odio o alguna especie de sentimiento negativo por las acciones que había tenido su hija, al contrario, pensaba en lo mucho que habría sufrido, por que por mucho que les contara Hermione, el estaba seguro que no había sido tan tranquilo y sin riesgos. '¡Había sido una guerra!' Ella aun le ocultaba cosas. Si como les había comentado su hija había sido un año sin estar presente en sus vidas, las experiencias definitivamente se debieron haber acumulado a montones. Todo era parte del proceso, y el se sentía aturdido.

Le dirige una mirada tierna a su hija… 'había sido tan valiente…' sin embargo, un súbito pensamiento le aleja la angustia, si ella había estados con esos dos chicos que se encontraban a su lado, seguro las cosas habían sido mejor. Y vio al joven pelirrojo que se encontraba a su lado y en el cual su hija tenía la cabeza apoyada, sabía que ella era especial para él. Sus celos de padre lo incomodaron, pero aun así, supo que ella no estaría con el por simple capricho.

Ron sentía una enorme comodidad en su posición, que solo de repente se movía para exhalar o emitir alguna palabra sin sentido, pero solo para regresar a dormir. Sin embargo, un sonoro ronquido que emitió hizo que Ron instintivamente abriera los ojos. Siente la mirada y despierta completamente.

Al ver la posición en la que se encuentra con Hermione, inmediatamente se separa cuidadosamente para evitar que caiga, y como de un acto temeroso, Ron se separa lo más que puede de ella considerando que Harry y Ginny están junto a él.

-¿Er buenos días señor Granger?- balbucea sin poder evitarlo. Hermione no despierta y es recargada por Ron en el respaldo.

-Buenos días R-Ron ¿verdad?

-Eh si, si soy Ron…-

-Hermione me ha contado mucho de ti… ¿quieres acompañarme a tomar un poco de aire?- y sin podérsela creer, Ron asiente

Ya afuera, la mañana no parecía tan diferente a las que el señor Granger había experimentado anteriormente en ese lugar bajo el nombre de Wendell, y ahora que su memoria se había recompuesto, la salida del sol que tan singularmente se mostraba, resultaba completamente nueva para el. Ambos se maravillaron. Sin saber el motivo o el que alguno de los dos fuera un experto se dirigieron calladamente a la costa de pináculos que se mostraba frente a ellos, el aire corría fresco y casi imperceptible. Los dos disminuyeron el paso apenas toparon con unas enormes rocas del lugar.

-Ron, dime que mi hija no sufrió mucho- expresó súbitamente el padre de Hermione, al tiempo que amablemente le invita a tomar asiento en una de las rocas.

Ron se siente intimidado, como rayos podía responder con el mayor de los tientos esa pregunta, claro que había sufrido, los tres lo habían hecho, pero para un padre el hecho de que su hija sufriera en medio de un par de chicos, solo debería suponer que ese par de imberbes no la habían cuidado bien… Ron carraspea.

-¿No puedes contestar?-Ron se preocupa.

-Claro que puedo.- Ron siente la mirada fija de Mark posarse en su rostro, pero por alguna extraña razón no muestra ganas de salir corriendo, sabe que puede hablar, que puede confiar, que Mark Granger sabe la respuesta y solo quiere un poco de tranquilidad.

-Nosotros la cuidamos mucho señor, si sufrió… no se lo puedo negar, ni tampoco lo pude evitar, pero también fue muy valiente, creo que la más fuerte de los tres.- Terminó Ron con un gesto serio y firme. No se podía dudar de su palabra.

Pasaron unos minutos sin que alguno pronunciara palabra.

-¿Quieres a mi hija?-

–Demasiado- Afirma Ron sin siquiera dudarlo, acompañado de un color rojo en las orejas.

El señor Granger asiente –Se que ella también te quiere mucho.-

A Mark Granger nunca le había gustado leerle libros de príncipes azules a su hija, no creía que necesitara esa sarta de tonterías para conseguir un chico y mucho menos que un chico reuniera alguna vez los requisitos suficientes para que lo complaciese en ese aspecto, por eso se explicaba de manera justificada 'que caso tenía ilusionarla'. Pero en aquel lugar, en la vista que con anterioridad de alguna forma sabia que venia a ver cada mañana, observo de reojo al pelirrojo que se encontraba a su lado. Supo que nunca reuniría las características para ser el príncipe azul de su hija, pero el era un caso muy cercano al prototipo, al menos cubría el aspecto mas importante… Quería a su hija.


Uyyy…! Muy meloso el final jejejeje.

Hola, yo se que quizás estén a punto de ahorcarme por el enorme tiempo que me lleve en actualizar jajaja, pero se me hizo imposible, el capi estaba escrito, faltaba desarrollar la historia, y pues si a eso le agregamos el enorme estreñimiento mental en palabras de mi amiga Rose jejeje, o lo enferma que estuve y el montón de tarea (no de en balde es maestria jeje) resulta que no me pueden acribillar. :D jajajaja,…

Maggie Granger Weasley: Hola chica apurada jajaja, pues aquí como vez por fin actualice, que bueno que te gusto el capi y el principio anterior era de intriga para que lo fueran descubriendo junto con este, espero lo hayas disfrutado.

Will Potter: Hooola chico de la periquera, de las revistas vaqueras y de las chicas en bikini… o se me olvidaba el que no alcanza el apagador jajajajajaja… Will, gracias por seguir con mis historias y tu apoyo constante, por la preocupación… ya estoy muchísimo mejor, y por la felicitación… simplemente gracias por el impulso. ¿te gusto el pastel? Besos.

Goendi Lovegood: Creo que fuiste la única que me capto lo del profeta jajaja, bueno realmente no lo se, pero si la única que me lo dijo jejeje… gracias por seguir al pie, y ¿serás primera? Jajajaja, abrazos y gracias Wendy.

Est-Potter: Estefanía, gracias por seguir por estos rumbos, gracias por tus testamentos en PM y también por las porras, es normal que no entendieras el final, de hecho era mi objetivo jajajaja… espero este te haya gustado también y seguimos en contacto. Gracias. (¿Amigos…enemigos?) jajaja suspiros ya no….

Náyades: Stef! Bien a ti que mas te puedo decir, mas que mi eterno agradecimiento por la dedicatoria, por compartir tus fics, por los enormes PM y contar con tu amistad. Ahora fui una completa boluda lo se… jejeje Que bueno que tu ultimo examen también lo hayas salvado y que te prepares para los que vienen, suerte… aquí con los dedos cruzados jejeje. Gracias por la postal. Y muchas gracias tambien por ayudarme con el tortuoso trabajo de corregirme jejeje. Besos.

Pericles: Irene, que gusto poder ver que ya no eres tan vaga ;D espero saber de ti rápido jajajaja, y pues sino comprendiste el principio anterior, creo que aquí quedo claro, ya en la semana subo mas fotos y mil gracias por tus felicitaciones… me ha encantado saber de ti… ya regreso a la acción. Besos.

The strong storm: Me da gusto seguir sabiendo de ti¿te gustó? Y disculparas por la enorme tardanza pero espero haya valido la pena… gracias por tus comentarios y muchos saludos.

Kiiandy Black: Prometo dedicarme más a tus fics, los he dejado, pero me ha gustado mucho el que leí. Y se nota que eres mexicana chido jejejeje… chido que te tomes el tiempo para dejar tus comentarios. Gracias.

xXCaritoOo: Carolina, gracias por seguir por acá, por darme la oportunidad y seguir mis lokas ideas, saludos.

Merodeadora-chii: Día de complacencias, pondré un poco mas de los cuatro fantásticos con Ted jejejeje… espéralo! Jajajaja, gracias y saludos…

Grint Eliloca: Hoooola Tú! Caray mira que ya me vuelvo loca con Quince, solo puedo agradecerte que pases por acá, y me has dado una fabulosa idea¿quince capis? Jajajaja creo que se volverá moda, espero te haya gustado este capi y espero final… lloro. :D

Rosewg: Ow! gracias por tus palabras de sincero y doloroso apoyo jajajajaja… estreñimiento mental?? Buena tu frase, espero este haya recuperado el brillo perdido, y gracias por tus palabras.

Manis aka HGnRW freak: Para empezar que nombre tan más enredado jajajaja y solo agradecerte el que te acercaras y pusieras rr… sigue asi! Jajajaja lectores nuevos Uju!

Gracias por leer aunque no dejes review!
SOWELU