-Llega corriendo como alma que lleva el diablo- ¡Lamento terriblemente las super-mega-hiper-tardanza ;A; Pero se me juntaron las vacaciones y estudio para presentar unos exámenes, haciendo que se me secara el cerebro ;n;
Pero les prometo que ya voy a actualizar seguido... -Por lo menos una vez cada 3 meses no será-
Por cierto. ¡Muchísimas gracias a todos por sus reviews! En serio que me ayudan mucho. Me dan aunque sea una idea de como continuarle. Ya sea por sus suposiciones o por sus comentarios.
Y para aclarar. Me preguntaron sobre la muletilla de "aru" del China. Se los dejaré en claro -Aunque según yo lo dije en el capítulo uno-
La muletilla solo la saca de vez en cuando, como un tic nervioso. Para mi esa muletilla es un como un acento, pero en este fic es solo un tic que saca en ciertas ocasiones, más específicamente cuando anda nervioso (?) -:nomedigas:- Así que no pondré tanto c:
Pero bueno. Si desean que les aclare alguna otra duda me avisan
Sin más.. El fic /o/
...
Capítulo 8: Pista Segunda
Llegaron lo más aprisa que pudieron a su objetivo. A pesar de que las naciones asiáticas tuvieron unos cuantos contratiempos en la entrada fronteriza, ahora se encontraban a unos metros de la casa de la representación de la Federación Rusa.
Ambos se encontraban completamente inquietos, no sabían que podían encontrar ahí, no sabían que esperar, solo deseaban que la chica se encontrara sana y salva.
Se adentraron al patio de la morada, así como a su parte trasera buscando alguna entrada o algún lugar abierto para poderse colar.
-¡Japón! –Le llamó en un susurro bajo a la nación del sol naciente, acompañando la acción con una seña para que se acercara al punto –Ahí está abierto- Señalo una ventana a medio abrir. Solo le tomó una mirada para calcular estrategia. Con cuidado y sigilo se trepó en el árbol de enfrente de la ventana y con el mismo sigilo la abrió –Corea-san… -Le habló con el mismo tono bajo de voz para no ser descubiertos –Vaya a puerta trasera, iré lo más pronto para abrirla –
-Ten cuidado Japón… - Corrió hacia la puerta trasera como se le fue indicado y esperó a que el isleño llegara…
Entró a una habitación un tanto oscura, pero se notaba que era usada frecuentemente. Caminó con silenció y precaución, con su mano izquierda siempre en el cuerpo de su katana, estar en esa casa era causa de estar alerta en todo momento. Salió de esa habitación sin problema, siguiendo por el pasillo, pegándose a toda puerta que se le atravesaba esperando oír algún indicio de la taiwanesa.
El sonido de una de las puertas abrirse lo puso alerta, corrió a la primera habitación que encontró dejando la puerta ligeramente abierta para poder ver el exterior.
Solamente vio a la hermana mayor de Rusia, al parecer recién se acababa de levantar al ver como bostezaba y tenía una mirada un tanto adormilada.
Esperó que saliera de vista y volvió a su rumbo llegando por fin escaleras abajo, después de tener que esperar a que Lituania saliera del pasillo que daba a la puerta trasera
-¡Por qué tardaste tanto, da-ze!-
-Lo siento. Pero al parecer la casa está llena. Tendremos que ir con sigilo Corea-san-
-De fuera parece que la casa está vacía… -Habló más para sí con cierto miedo y preocupación. Cada vez queda más convencido que la casa del ruso da mucho miedo…
Después de estar como dos horas, incómodos, aplastados e inmóviles en la alacena de la cocina, al fin pudieron salir. Cabe mencionar que cuando estaban buscando vías alternas dieron en la cocina, así mismo, cabe destacar que justo entraron y justo todos los habitantes de la casa se aproximaban. Por lo que lo primero que se les ocurrió fue meterse en la alacena.
A pesar de todo esa incomodidad dio sus frutos ya que oyeron algo que les llamó mucho la atención, además de que vieron a la hermana menor de Rusia más seria de lo normal, alegando que se tenía que apurar a comer para seguir con la orden que su hermano le dio, además que vieron llevarse un plato extra de la cocina.
Siguieron el pasillo por donde creyeron que se fue la rubia menor y en efecto, la vieron salir de una habitación. Al poco tiempo que la perdieron de vista por el pasillo salieron de su escondite y fueron a esa puerta
-Es el sótano… -El coreano se asomó un poco al ver unas escaleras luego de la puerta
-Vamos –Japón se adelantó por las escaleras aún con cautela, al término de las escaleras se notaba otra puerta -¿Estará aquí? –
Ambos se voltearon a ver y asintieron. Japón abrió la puerta con cautela teniéndola que cerrar automáticamente por un objeto volador que estrelló en la puerta apenas y la cerró… Debe de agradecer sus reflejos de ninja.
-¡Lárgate de aquí! ¡No te voy a dejar hacerme nada! –Ambos se aliviaron al oír la vos de la chica del otro lado de la puerta, aunque no los alivió que estuviera tan a la defensiva
-¡Taiwán-san! Somos nosotros – Trató de calmarla mientras abría la puerta –No venimos a hacerle daño. Al contrario… -
-¿Japón? –La chica soltó una piedra que había agarrado para defenderse al oír la voz del azabache -¡Japón! ¡¿Qué haces aquí?! –Estaba totalmente feliz de que fuera a ser auxiliada, pero al mismo tiempo estaba asustada de que lo fueran a descubrir
-Vinimos por ti. No estabas en tu casa y nos preocupamos, da-ze – Comentó mientras se acercaban a la menor a ver si estaba bien
-Gracias por la ayuda, pero deben irse pronto. Si los ven aquí pueden estar en problemas –
-No se preocupe. No importa lo que tengamos que hacer la sacaremos de aquí –
La menor solo atinó a asentir mientras era liberada de las cadenas que agarraban sus muñecas y una de sus piernas. La ayudaron a levantarse a penas y fue totalmente liberada. Ahora tenían que ver la manera de cómo salir de ahí sin ser vistos o sin dar a notar que la taiwanesa salió de ahí
Por otro lado, la chica solo tenía una preocupación. Rusia sabía que ella sabía algo, sabía que de una forma u otra averiguaría. No podía dejar que nadie supiera de la ubicación de su maestro y el tener a dos de sus hermanos aquí la preocupaba más –Solo necesito que me lleven a casa de mi maestro –Interrumpió a los hombres cuando estos dijeron sobre donde llevarla mientras para que descansara
-¿A casa de aniki? Pero no hay nadie ahí desde hace un tie… – Se interrumpió y vio a la chica con duda y curiosidad
-Taiwan-san ¿El que esté aquí tiene que ver con China-san? –También pensó lo mismo que el coreano, analizando la mirada de la chica
-Solo llévenme ahí antes de que… -
-Parece que tenemos intrusos –
…
-Todo va bien. Ambos se encuentran en buena salud, lo malo es que si se esfuerza de más podría tener problemas para él –
-¿Ya le dijeron que se esté quieto? –
-Usted lo conoce mejor que yo y sabe tanto como yo que es inquieto y sobre todo terco –Xi suspiro mientras bajaba un informe a su escritorio. Su comandante le trajo los informes médicos ya que el presidente no podía ir personalmente a ver a su país por razones de trabajo y diplomacia. El tener que excusar la ausencia de su representación cada vez ya lo estaba agotando.
-Su cuerpo se sigue adaptando a ese cambio repentino, es probable que si sigue con sus ejercicios se pueda enfermar él- El jefe principal también suspiro con resignación. Simplemente sabe porque siempre consintió a ese enano, como le decía.
-Necesitaré ir a hacerle una visita-
-Pero necesito que me cubras en el escritorio. Tengo un asunto que atender a Nepal y no puedo dejar todo solo- Agarró el papel y lo metió a un folder, el cual metió a su portafolio.
-Será rápido. No creo que por no estar aquí cinco minutos vaya a haber una rebelión o una protesta – Río ante su comentario a lo cual Xi también lo secundó.
-De acuerdo. Pero no tardes –Agarró sus cosas y avanzó hacia la puerta de la oficina –Le diré a mi secretaria que te traiga algo-
-Si me puede traer una vaca por favor. Tengo hambre-
-Que te traiga agua y darte por bien servido –Lo vio con una cara de "no me causó gracia tu chiste" antes de cerrar la puerta de la oficina tras de él.
Bufó con diversión ante la expresión del humano –Solo era una broma- Comentó con sorna antes de bajar de una repisa para dirigirse a un cajón y sacar unas hojas. Una vez revisado el trabajo que tenía que hacer en ausencia de su humano dirigente, guardó esos folios en una bolsa de plástico y caminó a la salida –Si tan aburrido está. Le llevaré trabajo a domicilio –
-Señor ¿Tan pronto se retira? –
-Sí. Pero volveré en aproximadamente una hora. De no ser así le encargo mucho las llamadas y me deja los mensajes en el escritorio, por favor – Señalo la criatura a la joven humana que se encontraba frente a él.
-Claro – Hizo una reverencia –Me saluda al Zhí* Yao –Comentó de buena fe en voz baja antes de hacer otra reverencia y retirarse a sus labores.
-"Definitivamente. Es malo hablar de esas cosas en un lugar tan público"- Se refería al hecho de que la joven supiera de la situación. Todo fue gracias a que lo discutieron (por no decir gritaron) en la oficina, la joven tiene su escritorio exactamente en frente de la puerta… Ahí está la consecuencia. Lo que si agradece es que ella fuera lo suficientemente discreta como solo comentárselo a él.
Al salir del edificio emprendió vuelo directo a las afueras de la cuidad, dirigiéndose a la provincia donde se encontraba su nación.
Lo que no sabía era que, cuando salió de las oficinas, alguien desde las sombras lo empezó a seguir.
…
-¡Ah! –
-¡Taiwán-san, cuidado! –Se puso frente a la chica con la katana en alto mientras Corea la ayudaba a levantarse
-No saldrán de aquí tan pronto… -Lanzó otra navaja en dirección a los asiáticos, la cual Japón pudo botar con su arma – Brat me asignó este trabajo, no pienso fallarle –La rubia comento con decisión y lealtad en su voz antes de dirigirse a ellos con velocidad y navaja en mano
-¿De dónde demonios saca tantas? –Comentó el coreano con miedo e incredulidad en su voz mientras se acomodaba a la chica en brazos
-¡De su vestido donde más! –Le respondió Taiwán con el mismo tono de alarma en su voz
-Corea-san. Sáquela de aquí, ya. Yo me encargo de Bielorrusia-san-
-Japón… -Susurró la chica con preocupación
-Una de las navajas la alcanzó. No la quiero exponer más- Volteo al coreano mirándolo con seriedad -¡Váyase! –Al decir eso volteo a la rubia y chocó su katana contra la navaja ajena –"Si para salir hay que pelear. Es mi deber" –Pensó serio, buscando contraatacar a la europea.
Para ese momento, todos los inquilinos de la casa veían con terror (sobre todo los bálticos) la puerta del sótano. Los gritos y choques de metales los pusieron pensativos en que cosas horripilantes hacía Bielorrusia allá abajo
-¡AH! – Gritaron los tres al mismo tiempo con terror cuando la puerta se azotó al abrirse. Grito que hizo que el coreano se pusiera a la defensiva
-Aléjense si no quieren salir heridos – Aunque sabía que ellos eran tan peligrosos como cachorrito, más que nada por su pacifismo, nuca se sabía lo que Rusia les pedía hacer para defender su morada y sus rehenes en este caso
-¿Qué sucede aquí? – Preguntó Ucrania con temor y desorientación -¿Qué hacen ustedes aquí? –
-¿Qué no lo sabes? – Preguntaron ambos asiáticos a la par. O Rusia se guardaba muy bien sus cosas o la mujer era en extremo despistada. Al parecer no lo sabrán y no estaban en el momento de averiguarlo
-No importa… -Negó el coreano – Nos vamos – Se fue dejando a los espectadores, a tres temblando y a una con duda
-Corea. Llévame a la casa de maestro- Después de meditarlo muchas veces decidió en volver a hacer esa propuesta. Era arriesgado pero ya no tenía otra opción y más si su pierna estaba mal
-De acuerdo- Volteo a la casa y lanzó un grito –¡Vamos a las tierras de aniki!- De ahí corrió hacía el primer transporte que los sacara de Moscú.
…
-Este es tu fin –
Japón ya estaba cansado. No podía creer que una nación políticamente débil fuera tan fuerte físicamente, ahora reconocía como es que era hermana del ruso.
Desde hace ya un par de combates que había perdido su katana y solo se estaba dedicando a evadir y atacar con cuerpo, recibiendo varios rasguños en su costado derecho y brazos por las navajas
-Para mí nunca habrá fin. Podré estar dormido, pero el imperio japonés aún está en mi nombre – Tomó un par de bocanadas de aire y se puso en posición. Si en las guerras del pacífico y mundiales nunca se dio por vencido con facilidad, tampoco lo hará ahora.
-Como quieras – Corrió lanzándosele a él con la navaja en mano, lista para ser empuñada dentro del cuerpo del asiático.
Aunque la velocidad de la chica era mucha él también la tenía, logró evadirla. Aunque recibió un corte en su hombro aun así salió ileso de algo peor. Cuando la chica cayó en el piso, él se dejó caer y barrió con su pie los tobillos haciéndola caer de bruces al suelo. La tomó de uno de sus pies y la jaló patinándola con ayuda de la humedad del piso, haciendo que derrapara un par de metros, dándole tiempo de agarrar una de las cadenas con las que fue sometida Taiwán
-No será tan fácil- Cuando el japonés se acercaba a ella con la cadena ella levantó su pie dándole un golpe en el estómago, haciendo que tirara el metal. Aprovechándolo para jalarlas y enredarlas en el cuello del japonés.
-¿Por qué tanto afán de quererla sacar? ¿Tienen algo que ver con el anciano ese? – Pegó la espalda del japonés a ella, ayudándose de su propio cuerpo para jalar más la cadena – Dime ¡¿Qué ocultan?! ¿Qué es tan importante como para alejarlo de mi hermano? –Soltó un poco el agarre para permitirle hablar, mas, aun así, le dejaba cierta presión para que no escapara
-No sé. De qué habla – Respondió entrecortado y jadeante por la presión
-No te hagas el tonto. ¡Dime donde esta ese maldito chino! –Dio un apretón fuerte haciendo que Japón soltara un largo y lastimoso jadeo al sentir su respiración cortada
-Ni. Ni yo sé. Dónde. Dónde está China. San –
-Admiro su lealtad y honor ¿Sabes? –Lo miró con seriedad al azabache –Se parecen a mí con la lealtad que le tengo a mi hermano-
-Se lo juro. No sé. Nada de él – Jadeaba y se removía tratando de buscar aire –Desa-desapareció de. De la vista de todos –Trataba de hacerla entender y que lo dejara libre. Pero algo tenía razón, él no había visto tanta lealtad fuera de la cultura de sus hermanos y él y sabía que la chica haría todo por contestarle a su hermano. No importa lo que hiciera.
-Te lo preguntaré por última vez ¿Dónde está y qué es lo que están ocultando para llevárselo lejos de todos? – Preguntó por última vez y con la voz más seria y aterradora que solo ella podía hacer.
-… Lo siento- Soltó en un aliento antes de darle un codazo en el estómago y bajar su mano como palanca al abdomen y darle un remate. Se había prometido desde el término de la segunda guerra mundial que jamás le volvería hacer daño a una mujer de ningún tipo, pero la bielorrusa no le dejó alternativa.
Mientras la chica se encontraba tirada en el piso jadeando potentemente buscando de vuelta su aliento, Japón se acercó a ella con la cadena. La cual amarró en su tobillo y, como si de una correa se tratase, la jaló hasta donde estaban las demás que colgaban de la pared y el piso y la ancló ahí.
-Maldito… -Levantó su mirada totalmente enfurecida hacia el asiático
La volteo a ver aun respirando con velocidad –Discúlpeme- Susurró antes de hacer una reverencia – Fue un honor pelear con usted – Y no mentía - Hace años que no tenía un encuentro tan honorífico como este-
Corrió a por su katana antes de salir de esa casa, si bien su oído no le fallaba, durante la batalla, alcanzó a oír el eco del coreano que irían a tierras chinas. Presuroso se dirigió allá.
…
-Maldita sea. De seguir así nunca llegaré a la montaña – Se dijo a sí mismo con desesperación. Ya hace algunos kilómetros se sentía perseguido. No sabía si era su delirio de persecución o en serio alguien lo seguía. A pesar de él estar a kilómetros del suelo podía sentir claramente como era seguido.
Era normal que si viajaba por las ciudades se sintiera observado ¡Vamos! ¿Cuántas veces han visto un dragón de ocho metros de largo y dos de alto vagando con tranquilidad por los cielos de Shanghai o Beijing? Y por muy acostumbrados que estén los pobladores aún no pueden evitar verlo. Pero sentirlo en las provincias y más por lares despoblados eso si era para preocuparse.
Suspiró y decidió tomar un descanso aprovechando que abajo había un lago. Descendió casi en picada llegando a la orilla del lago. Se estiró un poco como si estuviese desperezando antes de tomar un poco de ese líquido vital –"Aún está la sensación"- Ya con esto quedó claro. Estaba siendo vigilado.
Volteo discretamente viendo con la esquina de su ojo al punto donde se veía observado –"Familiar" – Esa presencia se le hacía bastante familiar pero no la ubicaba del todo.
Se quedó unos minutos ahí descansando. Generalmente llegaba, a lo mucho, en media hora a la montaña, pero ahora ya son dos horas en las que ha estado en vuelo y también debe descansar. Todo por andar evadiendo a su perseguidor.
-A seguir – Dijo con resignación. Ya verá la forma en alertar a la guardia. Una opción era volver a Beijing y alertar a la seguridad, la cual fue su primera opción, pero algo también le decía que debía ir a la montaña ¡Ya!
Volvió a emprender vuelo y siguió su camino, ahora sí, a la montaña. Sin embargo, antes de llegar volvió a bajar cerca de un campo de cultivo de arroz. Ya que no había mucho lugar dónde esconderse era más fácil encarar
-Sé que me has estado siguiendo desde que salimos de Beijing – Volteo a donde sabía que estaba su "agresor" esperando a que diera la cara -¿Qué quieres? –
-Vaya. Ahora entiendo porque eres el superior de China – Habló con su característico tomo infantil y despreocupado mientras salía de detrás de un árbol –No me sorprende tampoco de dónde sacó su inteligencia – Le sonrío como siempre suele hacer.
-¡Tu! –Le grito con enojo. Como cuando los padres ven al "ex novio hijo de puta" que lastimó a su querida hija -¿Cómo osas pisar estas tierras tan despreocupadamente?- Escupió con rabia
-¿Osar? ¿Yo? –Ladeo su cabeza como si no entendiera su enojo – Solo vine a buscar a China, pero no lo encuentro. Sé que usted sabría dónde estaba porque, prácticamente, usted es como su padre – Volvió a sonreír – Tengo un asunto pendiente que tratar con él y me gustaría hablar con él ya –
-Ustedes no tienen nada de qué hablar. Le causaste daño y ahora no te quiere ni ver ¡Lárgate! –
Los ojos lilas del ruso se abrieron a más no poder. Estaba genuinamente sorprendido ¿Cómo era posible? ¿Sabe algo? –Daño. No sé de qué habla –Contestó con su voz infantil y dañada. Si le contestaba, esperaba no fuera lo que cree que es.
-No te hagas el inocente – Siguió hablando con total repudio –Descubrió lo que le hiciste esa vez. No puede creer que te hayas osado a hacer algo tan bajo y repugnante. Siente asco por ti ¡Ahora vete! –Aunque sabía que China si estaba dolido y confundido por lo que esos dos le hicieron era obvio que no dijo eso, pero no podía permitir exponer el estado del chino ahora. Necesitaba alejarlo y que mejor que "decir lo que piensa el asiático".
Al oír lo que pensaba China de él no pudo evitar bajar la mirada al piso con dolor. Sí, sabía que eso había estado mal. Quería compensarlo, quería hacer las cosas bien y, sobre todo, quería que lo perdonara. Mas nunca pensó que una de las respuestas del chino fuera esa –Sé que me tengo merecido su odio. Lo que hice no estuvo bien, pero quiero compensarlo. Cuando bebí ese día estaba ahogado en mis indecisiones y al ver a China tan vulnerable no puede parar –Recordó todo de ese día. Estaba aún consiente de lo que hacía –Me aconsejaron que me fuera a disculpar, pero no tuve la oportunidad pues desapareció. Ambos estábamos completamente ebrios. Él sin conciencia, yo con deseos deprimidos… -Ya no siguió pues su voz no se lo permitía
Al fin. Después de mucho tiempo de ignorancia, sabía cómo estuvo la cosa. Y el solo hablaba al tanteo con lo poco que China le comentó durante sus visitas –Eres de lo peor…- Bajó la mirada negando
-Lo amo- Dijo interrumpiendo al dragón. Hablaba más para sí, pero su voz sonó de más.
La criatura miró con sorpresa e incredulidad al ruso. Después de un par de minutos de procesar la información soltó una risa sarcástica -¿Tu? ¿Amarlo? ¿En serio te crees lo que estás diciendo? Si realmente lo amaras no hubieras hecho esa atrocidad –
-¡Ya lo sé! Y estoy muy arrepentido, pero no sabía cómo decírselo hasta que tomé y creí que me había correspondido antes de hacer lo que hice –Suspiro para calmarse un poco – Después me di cuenta que fue un error y que solo abusé de él. Entiendo que no me quiera ver –
-Me parece perfecto que pienses eso. Pues no lo hará y no dejaré que te le acerques-
-Pero solo quiero decirle lo que le acabo de decir a usted. No me importa si me odia siempre o me golpea hasta matarme. No lo dejaré con duda de porqué lo hice –
-Aun así, no dejaré que… -Fue interrumpido por un claro y fuerte sonido de bala. Por el sonido y la frecuencia de esta era claro que no era una, fueron varias. Se volteó presuroso para emprender camino, no sin antes de darle un fuerte colazo al ruso, como diciendo que se mantenga alejado. Emprendió vuelo directamente a la montaña, pues los balazos venían de ahí
…
-¡No insista y aléjese de aquí si no quiere que lo matemos! –Grito el comandante con fuerza a los hombres que estaban frente al pelotón.
Después de salir de la casa de Rusia, Japón llamó por móvil a que fueran por él. No demoraron mucho, así que alcanzó al coreano para guiarlo a donde los esperaban. Así que no tardaron mucho en llegar a las tierras chinas.
Durante el viaje curaron la herida de Taiwán por lo que, cuando bajaron del transporte, bajó caminando sin ningún problema. Ella les había dicho que ya volvieran a sus casas y empezó a correr. Los otros dos preocupados la siguieron hasta que llegaron a las faldas de la montaña. Taiwán no se había dado cuenta hasta que oyó el primer disparo proveniente de un francotirador
-Señorita por favor. Suba y resguárdese – Uno de los soldados agarró a Taiwán del brazo y la arrastró un par de pasos para que subiera a las escaleras que daban al templo
-Pero… -Iba a decir algo pero fue interrumpida –
-Son órdenes absolutas de nuestra nación – Sin decir más se volteó para ponerse el posición de disparo
-¡Por favor déjenos pasar, Taiwán-san…! – Se oyó otro disparo, el cual pasó rozando el cabello del isleño haciéndolo callarse
-Se los diré por última vez. Váyanse o serán devueltos a sus tierras con heridas graves-
Durante todo el alboroto Taiwán aprovecho para subir hasta el templo. Los guardias de la entrada le dieron acceso rápido.
-Tai ¿Qué está pasando, aru? –Habló desde las escaleras que daban a las habitaciones – Me ordenaron esconderme a mi habitación –
-Maestro – Corrió hacia él y lo tomó de su ropa -¡Corea y Japón están abajo en la montaña! –Lo miró con arrepentimiento –Y es todo por mi culpa. Los traje hasta acá sin darme cuenta –
-Corea… -Abrió sus ojos con sorpresa. Eso explicaba el alboroto. De pronto el miedo lo inundó ¿Qué harían si lo ven? ¿Qué pensaría de su estado? Porque a estas alturas su vientre ya era bastante notorio. Ya tenía la "redondez" típica de un embarazo, así que por gordura no lo podía hacer pasar
-¡Vete al sótano AHORA! – Se oyó el grito desde una de las ventanas, al voltear solo se vio el cuerpo largo del dragón volar a toda velocidad. Sin rechistar, ambos asiáticos bajaron al sótano y se encerraron ahí hasta que todo pase
-No lo quiero ver, aru. No lo quiero ver – Se repetía como mantra una y otra vez
-Tranquilo maestro. Nadie lo verá – Posó una mano en su hombro – Por favor no se altere o le pasara algo a usted y al bebé-
…
-Solo queremos saber que sucede – Seguían tratando de detener las amenazas pero no era posible
-Corea-san. Hay que irnos, no somos bienvenidos aquí – Trató de persuadirlo por enésima vez
-No. No me voy de aquí hasta no saber que sucede con aniki – Caminó unos pasos para dar a entender que se enfrentaría a la milicia –Ustedes de seguro lo están escondiendo ¿Dónde está? –
-¡Disparen! – Sin responder, el general solo dio la orden. Al oír los disparos Japón se aventó sobre Corea para quitarlo de la línea de fuego. Cuando cayeron, oyeron como varias balas pegaron con algo metálico
-Al parecer no soy el único que está buscando por él ¿Da?
Ambos asiáticos voltearon a la voz encontrándose con Rusia. El cual tenía rasgado un poco su abrigo por las balas. Estaban atónitos mientras se preguntaban qué era lo que estaba haciendo ahí.
-Usted también aléjese si no quiere salir herido- Ordenó al ruso
-¿Sabe que hacer eso a un país es como una declaración de guerra? Y sin su representación están muy vulnerables ante una nación – Sonrió con esa sonrisa infantil mientras su aura crecía detrás suyo.
-¡Esto no es una declaración de guerra! –
Todos voltearon a donde venía la voz, viendo al enorme dragón bajando de los cielos, posándose frente a toda la milicia, quedando cara a cara con los países.
-No soy estúpido como para dejar que mi gente declare la guerra mientras estamos vulnerables sin nuestro país. Solo se les está ordenando a que se retiren. A ustedes no les incumbe lo que sea que le esté pasando a Yao –
-¡Nos incumbe porque somos su familia! –Contestó un poco molesto el japonés al oír cómo los trataba
-¿Familia? Hablas de familia cuando tú fuiste él que le causó una de las heridas más grandes que su cuerpo ha mantenido – Le dijo con burla e ironía. A lo que el japonés solo atinó en voltear su rostro cerrando sus ojos fuertemente.
No le gustaba ser cruel con esos niños que vio crecer a lado de su nación, esos pequeños que el chino cuidaba celosamente. Pero por desgracia tenía prioridades, y si ser cruel era la forma de sacarlos, pues que así sea
En eso el ruso ya no aguantó más y rápidamente se dirigió al dragón para quitarlo de su camino. Si tratar de ser amable y darle razones no iba a servir de nada, entonces se abriría paso para ir con China. Pues ya era más que obvio que él se encontraba ahí.
Por su lado la milicia disparaba a las naciones teniendo cuidado de no dañar al superior. Iban a seguir las órdenes como se les fueron dictadas y más porque sabían que su nación correría grave peligro…
…
-Ya cesó – La chica, que estaba pegada a la puerta dejó de oír bullicio afuera por lo que se atrevió a abrir la puerta del sótano –Espere aquí – Salió directo al patio trasero, en donde estaba la puerta al sótano, y entró al templo. No oía nada. Estaba en completo silencio. Fue a uno de los ventanales para ver si podía ver algo y nada.
Volvió al sótano por el chino y ambos se fueron a la habitación de este. Ya habían pasado varios y largos minutos después de todo el bullicio.
-Al parecer ya los sacaron – Cerró la puerta dejando que el mayor se acomodará en su habitación. Él solamente se sentó sobre su cama dándole la vista a la ventana y pasó su cobija sobre sus hombros. Estar en el sótano ese rato le dio frío.
-Pero creo que ahora me tendrán que trasladar. El que hayan hecho todo eso les debió de haber dado un indicio de que ando aquí-
La chica asintió mientras se encaminaba a su lado –Si quiere lo llevo a mi casa. Nadie buscará y más si lo meto en algún suburbio o en el campo-
-Gracias. Pero solo tengo que esperar a que mi superior me dé la orden de…-
-¿Apenas y te encontramos y ya vas a escapar de nuevo? China –
La puerta se abrió a sus espaldas, mientras la chica sudaba frío y el chino empezaba a temblar.
…
*Zhí : Si mal no tengo entendido es como el equivalente al "sama" del japonés.
Como dato. Si en un futuro lo llego a escribir "Xiao" sería el equivalente al "chan". Sigo buscando el "san" uvu -Cualquier cosa lo volveré a poner el capítulos posteriores-
Chan-chan-chan~~ (?) -Okno- Espero les haya gustado mucho. Espero sus reviews 3
¡Hasta el próximo capítulo!
