N/A: Muchas gracias a todos por leer y comentar... Ya he vuelto, así que tenemos nuevo capítulo hoy...
CAPÍTULO 7: COMO UN ADOLESCENTE
Como un adolescente. Así se sentía Sam cada vez que tenía una cita con Blaine. Estaban siendo muy cuidadosos para que Anne y Charlie no se enteraran antes de tiempo y poder ir despacio. Así que el rubio se encontró viéndose con su amado a escondidas, los fines de semana, cuando los hijos mayores del moreno salían con sus amigos, aprovechando cuando Lily se dormía para poder besarse y hablar. No habían pasado de besos pero eso no le importaba a Evans, que estaba dispuesto a esperar lo que fuera necesario, aunque tuviera que darse duchas frías para calmar lo excitado que acababa después de pasar tiempo besando a su "chico".
Si era cierto que su primer beso había sido en el coche, despidiéndose después de un gran día en el que habían ganado en los regionales, ese beso había sido muy inocente. El primer beso más pasional se había producido dos semanas después, cuando los dos estaban escuchando música romántica y bebiendo vino mientras charlaban sobre algún tema que él no recordaba. Anderson no había podido resistirse más tiempo (al menos, eso le gustaba pensar a él) y se había lanzado a sus labios con una seguridad muy poco usual en él.
Sus lenguas estuvieron explorando las bocas ajenas durante un rato, pero Lily se puso a llorar y Blaine tuvo que ir a comprobar qué pasaba. Apenas tardó unos minutos, pero fue suficiente para que ambos se tranquilizaran un poco.
La segunda vez que se dejaron llevar, tuvieron el tiempo justo para separarse porque Charlie volvió a casa antes de lo que ambos esperaban. El menor los miró con sospecha pero no dijo nada, aunque ellos no sabían si era porque pensaba que no había pasado nada o porque quería darles espacio.
La tercera vez, fue su hermana con sus amigas las que entraron en casa. Las otras chicas se sorprendieron tanto de ver a su profesor que Anne tuvo que intervenir y eso impidió que se diera cuenta de lo que estaba pasando.
Todo eso hacía que Sam tuviera la sensación de que volvía a ser un adolescente que se escondía de los padres de su novio para que éstos no se enteraran. Sin embargo, eso no conseguía que se arrepintiese de haber tomado la decisión de lanzarse con Blaine. Cada segundo que pasaban juntos, a solas o con alguno de los hijos del moreno, era como un preciado tesoro que llenaba su corazón de amor.
Era viernes y deseaba terminar el ensayo de New Directions para ir a buscar al ojimiel y poder estar juntos (con la esperanza de que estuvieran a solas en algún momento, aunque no tenían mucho tiempo antes de que se fuera a trabajar). Por eso, cuando la campana sonó, se apresuró a recoger sus cosas. Estaba a punto de salir cuando Anne se acercó a él con una sonrisa tímida.
– Mr Evans... Querría hablar con usted... Pero es un tema personal y no sé dónde le gustaría que hablemos. – La joven explicó y el rubio la miró intrigado. ¿Habría descubierto lo que tenían su padre y él? ¿Estaría en contra de esa relación? ¿Pensaría que es demasiado pronto? ¿Lo consideraría una traición hacia su otro padre?
– ¿Vamos a mi despacho? – El mayor propuso.
– No tiene nada que ver con el instituto o conmigo, por lo que si considera que deberíamos ir a otro sitio, no me opondría. – La chica insistió mientras lo miraba como si quisiera que le leyese la mente para que supiera exactamente de qué quería hablar.
– Anne, no tengo problema con hablar de cualquier tema en mi despacho. Al igual que tampoco tengo problema con que hablemos en casa de cualquier cosa relacionada con el instituto. Estoy dispuesto a escucharte, sea donde sea y sin importar el tema que te preocupe. – Sam se mostró tajante porque no quería que en algún momento dejara de contarle algo porque consideraba que no era el lugar apropiado y luego cambiase de opinión y se lo ocultara.
Los dos caminaron hacia el despacho del profesor y éste cerró la puerta. Se sentaron uno frente al otro pero en las sillas que estaban a un lado del escritorio, para que éste no les separara.
– ¿De qué quieres hablar? – Sam preguntó.
– De mi papá... Antes de que digas nada, quiero que me escuches. – Anne levantó las manos para que el otro no intentara interrumpirla. El mayor se dio cuenta de que sus mejillas estaban sonrojadas y que estaba nerviosa porque no paraba de poner mechones de su melena negra detrás de la oreja. – Todo está bien pero... Puede que me equivoque pero... ¿Te gusta mi papá?
La pregunta de la joven dejó sin habla al rubio, que no sabía qué responder. Si era sincero ponía en peligro la discreción con la que estaban teniendo su relación. Si mentía, cuando su relación saliera a la luz ella podría desconfiar de él.
– Tomaré eso como un sí aunque parece que no te guste reconocerlo. – La chica rió divertida, era consciente de la expresión preocupada y asustada del otro. – Me alegro mucho que te guste mi papá... Pero tienes que saber que a él le costará confesar si siente algo o no... Te pido que te lances, que lo conquistes... Por favor...
La menor juntó las palmas de sus manos suplicante, quería que Blaine fuera feliz y tuviera a alguien que lo amase y cuidase, alguien que ejerciera de padre con Lily y que ayudara a su padre. Por mucho que lo había pensado, no encontraba a nadie más perfecto para ese papel que el hombre que tenía frente a ella.
Por su parte, Evans pensaba como responder sin entristecer a la joven, sin mentir y sin descubrir su secreto.
– Entiendo tu preocupación y puedo prometerte que, cuando crea que es el momento adecuado, hablaré con tu padre para comenzar una relación de pareja. De momento, pienso seguir pasando tiempo con Blaine de manera que sigamos fortaleciendo esta amistad y construyendo las bases para que, el día que estemos preparados, tengamos una relación mucho mejor que la que tuvo con tu padre. No nos presiones, ¿vale? – El rubio se mostró tranquilo.
– No... ¿Sabes que la primera vez que mi papá sonrió de verdad fue cuando tú estabas con nosotros? Nunca lo había visto así... No esperes, por favor. – La menor volvió a suplicar.
– Sé que a tu edad parece que todo tiene que pasar ya, pero quiero hacer las cosas bien. Lo último que quiero es hacer daño a Blaine, a Lily, a Charlie o a ti. Creo que tú tampoco lo quieres. – Sam intentó mostrarse tranquilo.
– Tienes razón... ¡Pero no tardes mucho! Mi papá merece ser amado y sé que tú serás la persona ideal. No lo golpearás, no lo humillarás... Sólo lo amarás. – Ella sonrió ante la perspectiva de que su padre pueda experimentar el amor real.
– Vamos, quiero ir a tu casa a ver a tu padre antes de que se vaya a trabajar. – El profesor se levantó de la silla.
– ¿Vas a mi casa? – Anne lo miró con curiosidad.
– Charlie y tú tenéis planes y alguien tiene que cuidar de Lily. – Evans se encogió de hombros antes de salir al pasillo.
– ¿Me puedes llevar? Así podré salir antes de casa... Por si quieres decirle a mi papá lo que sientes. – La joven guiñó el ojo y el mayor negó con la cabeza, mientras caminaban por el desierto pasillo.
– No le diré nada... Hay que esperar...
– Hombres.
No dijeron nada más hasta salir del edificio y a partir de ahí no hablaron de amor o de relaciones, fue una conversación más tranquila, para alivio de Sam.
