Disclaimer: los personajes son únicamente de Stephenie Meyer, yo solo creo historias sin ánimos de lucro para mi disfrute y de aquel que quiera leerlas.

PEQUEÑA MENTIROSA

CAPITULO VII

En la mesa quedó un ambiente pacífico, era como si un aura de armonía nos envolviera. Ese pacto que habíamos hecho nos ofrecía unos momentos de paz, y así fuera por unos momentos algo hipócrita, me alegraba. Ya tenía suficiente con preocuparme por Tanya como para también tener que estar alerta y a la defensiva con este muñequito pasajero.

Me quedé mirando un rato a Edward intentando demostrarle seguridad con la mirada. Quería que supiera y tuviera presente que iba a cumplir mi palabra siempre y cuando él también lo hiciera pero a la menor de las provocaciones sacaría mis armas nuevamente. Desafortunadamente durante ese tiempo no podía evitar pensar que tenía una mirada muy cálida, casi tierna, aunque también estaba presente un brillo perverso o pícaro, como si en el fondo guardara muchos secretos.

Posiblemente seria así, pero no me interesaba conocerlos. Este hombre podría tener mucho interés en casarse con Tanya o lo que fuera, pero le daba máximo seis meses de matrimonio. Y eso, siendo sumamente generosa.

Mi querida madre volvió a la mesa con esa sonrisa que usaba mucho últimamente, aquella recatada que no mostraba ningún diente, con la que pretendía parecer sincera, servicial, tímida y, en cierto modo, pura. Y por la forma en que le devolvía la sonrisa Edward, parecía que si funcionaba.

-¿Me perdí de algo?- preguntó con un tono de voz tan dulce que resultaba empalagoso. Su mirada estaba fija en mi y allí no había ni una pizca de lo que había visto la noche anterior, más bien parecía que quería transmitirme confianza, calma y hasta cariño. El problema era, que no podía dejar de sentir que en el fondo guardaba la maldad, allí estaba, una presencia constante que me esperaba al resbalar para volver a maltratarme de todas las formas a las que ya acostumbraba. Yo temblaba imperceptiblemente como un pequeño conejito temeroso ante su presencia. No quería fallarle, no quería hacer un comentario que pudiera hacer que se decepcionara aun más de mí y me tratara nuevamente tan brusco. Pero no sabía que responder. Realmente la conocía y su aspecto repleto de miel y flores en este momento, iba a resultar peor si desarmaba su fachada, en cuanto su noviecito se fuera.

-Solamente le preguntaba a Bella que tal le había ido en su día, cielo –respondió él salvándome de ese atolladero.

Asentí, confirmando sus palabras e intentando evitar sus miradas volviendo a mi juego con el salero, aunque podía notar ambas penetrantes miradas en mí.

-Ay cariño, amo cuando me dices cielo –noentendía la necesidad de mi madre en poner voz de bebe malcriada para dirigirse a sus conquistas; afortunadamente con Edward lo usaba muy ocasionalmente. Aunque de igual manera me daba ganas de vomitar. ¡Qué asco!

-Eres mi cielo entero- ¡puaj! aparte de idiota, ese hombreera ridículamente cursi. ¡Por favor que alguien venga y me saque de este infierno ahora mismo! Apiádese alguien de mí, ahora.

-Así que… ¿para qué fecha irán a Miami?- hablé apresuradamente para evitar el beso que estaban a punto de darse. Ya había tolerado mucho y ese sería mi límite. Estaba muy mareada ya, y de verdad mi bilis no soportaría mucho.

-Bueno… creo que en unas tres semanas, para comienzos de noviembre –respondió Edward pero mirando fijamente a Tanya. Ambos tenían unas sonrisas en sus rostros y miradas picaras; seguramente pensando en todas las cochinadas que harían durante ese tiempo. Las cosas como esas no eran ningún aliciente a mi enfermo estómago.

-¡No puedo esperar! –ni yo, quería que se alejaran de mí de una buena vez. Seguramente madre; ya debe estar pensando en toda la satisfacción que logrará en esas vacaciones.

La tortura no duró demasiado y para mi beneficio al poco tiempo ya nos encontrábamos siendo dejadas por Edward en la casa. En el camino no podía evitar observar a los enamorados, Edward manejaba tomando su mano y ella no dejaba de mirarlo. Para muchos sería un acto de amor; para mí, solo era una falacia.

Para él que ella fuera lo que siempre anheló y ella de que él no fuera a lo que se acostumbró. El problema es que lo era, apenas era un hombre que solo está a su lado por el personaje que ella creó. Una falsedad que nublaría su hermoso mundo repleto de amor, de felicidad y de luz.

Porque al final del día, ese era el verdadero problema, Tanya nunca dejaba ver su verdadero ser, cambiaba de acuerdo a las necesidades del hombre que conocía. Me atrevería a decir que ni yo misma conocía su verdadera personalidad, pero bueno… tampoco es como si me interesara mucho hacerlo. Estaría arriesgándome a otra decepción.

-Adiós Edward- hablé apresuradamente intentando soltar el cinturón porque presentía que estos dos se pondrían románticos.

-Adiós Bella, fue un placer poder charlar contigo –soloasentí intentando sonreírle de vuelta y logré salir apresuradamente.

Con el mismo ajetreo subí las escaleras y entré en mi habitación, mi lugar más seguro; era una idea absurda de seguridad dado que en realidad era de Tanya, pues la casa es suya y estoy segura que guarda una llave por alguna parte pero era lo único que podía sentir mío, y por lo tanto me aferraba a ello.

Estaba deseando llamar a Ángela y contarle que tal había sido mi día, podía asegurar que estaba en su casa nerviosa por como saldría todo y si yo había tenido un encuentro explosivo con ellos; aunque yo nunca me he enfrentado a Tanya o a sus parejas, esta vez habían superado una especie de límite pero seguro cuando le contara como estuvo el día, estaría orgullosa de mi.

El problema se dio cuando salí de mi cuarto y vi a Tanya esperando en mi cama. Tal vez Ángela ya no podría sentirse orgullosa de mí, o seria yo la que se avergonzaría. Porque mi actitud fue totalmente vergonzosa. No podía negarlo, le temía a Tanya, me quede allí en estado de shock pensando en que había fallado y como podría evitar algún maltrato u forcejeo. No había manera de huida, tenía que enfrentarla. Inevitablemente pensé que al tener aun la piel mojada por la ducha la piel estaría más sensible y los golpes dolerían más.

Asíque para sobrevivir solo me quedaba intentar convencerla de mi buena actitud hacia su hombre.

-Mamá…-sí, caí bajo pero era cuestión de sobrevivencia.

-Bella, cariño… yo quería disculparme- y con eso mi shock fue aunmás grande.

-¿Qué…? ¿qué dices?- ella se acercó y yo retrocedí por instinto, a pesar de la mala cara que puso no me sentí mal por mi movimiento.

-No puedo ni siquiera explicarte porque actué tan mal ese día, discúlpame… yo… mi intención nunca ha sido herirte de ninguna manera, simplemente a veces no sé cómo actuar contigo Bella. Tu… eres tan madura, tan dedicada y perfecta, todo lo que yo nunca he sido y creo que… nunca he sabido cómo tratarte, tengo miedo de dañarte de la manera en que me dañe a mí misma- se quedó callada por un segundo respirando hondo y secando las lágrimas que habían comenzado a salir desde el instante en que dijo la primera palabra, mientras tanto, yo ni siquiera sabía qué hacer, lágrimas salían de mis ojos sin ser yo totalmente consciente. ¿Cómo era posible que Tanya, realmente se estuviera comportando como una madre? Y se refiriera de esa manera de mí, sería posible que realmente me quisiera? No podía ni creerlo-Perdóname, quiero que sepas que a pesar de todo, desde que naciste siempre has sido lo más hermoso que he tenido en la vida.

Y antes de que pudiera evitarlo se acercó y me apretó entre sus brazos, sin darme el poder de retirarme pero honestamente no deseaba hacerlo. Por primera vez me sentía amada por Tanya, sus brazos eran un aura del amor que tanto necesitaba y rogaba a gritos, y finalmente lo tenía. Podría llorar por horas pero no serían de miseria ni tristeza, no, seríanlágrimas de satisfacción y alegría.

Y ese, se convirtió en uno de los momentos más felices de mi vida. Claro que mis momentos con Charlie encabezaban la lista.

-Así que… ¿ahora Tanya es la madre ideal y realmente le crees el papel?- podía entender perfectamente el escepticismo de Ángela hacia mi renovado amor por mi madre pero si viviera en mi casa y notara el cambio de Tanya hacia mí, sin duda también lo creería.

-En serio, Ángela, mi mamá es una nueva persona.

-Bella… tu mamá es una nueva persona cada mes cuando se consigue a alguien- me quedé callada por unos segundos sin poder negar el pasado de Tanya- Lo siento. Sé que te emociona esta nueva actitud de ella, pero por favor, cuídate, no quisiera que después te destrozara el corazón.

-No lo hará- respondí con seguridad. Aunque algo dentro de mí me hizo dudar, o sería simplemente el hecho de que respondí automáticamente para defenderla y defenderme a mí misma.

-Bueno… cambiando de tema ¿Es seguro lo de mañana?

-¡Sí!- respondo sonriendo- mañana nos vamos a mi casa al salir de clases y pasamos todo el fin de semana juntas.

-¡Yeah! Será genial.

-Lo sé.

Al día siguiente Tanya saldría de viaje con Edward a Miami y había convencido a Ángela de hacer una pijamada larga. Mi amiga nunca se había quedado en mi casa, de hecho creo que ha ido una sola vez y es que yo siempre prefería estar en su casa y respirar ese ambiente a hogar.

En cuanto a mi relación con mi madre sin duda había mejorado, era incluso sorprendente el enorme cambio que había hecho, ahora me trataba bien y lo bueno era que realmente le creía, no como anteriormente que solo lo hacía cuando estaba frente a Edward; había días que incluso se despertaba temprano y me preparaba el desayuno, íbamos de compras, me preguntaba cómo estaba mi día y era esta Tanya seria y madura que siempre desee que fuera.

Y como ella había cambiado tanto pensaba que era mi turno de hacerlo, por lo que ahora trataba mucho mejor a Edward, no éramos los mejores amigos pero al menos ahora lo llamaba a Edward e incluso me atrevía a sonreírle de vez en cuando. Ya no lo consideraba un idiota por querer casarse con Tanya y debía confesar que incluso estaba un poco emocionada por ese evento. Tal vez de alguna manera podríamos ser una familia, fuera como fuera, estaba conforme con mi vida. Ojala todo se mantuviera de esa manera.

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-¡mama! Estoy segura que ya tienes todo- básicamente le grite con diversión al verla dando vueltas de aquí para allá buscando desesperadamente algo que se le podría haber olvidado; pero ambas sabíamos que llevaba todo, solo que los nervios la superaban.

-ay Bella pero qué tal si se me queda algo y allá no lo consiga… ¿llevo todos mis documentos?

-así es, todos están en el monedero dentro del bolso que llevas en el hombro- me levante de su cama donde me encontraba sentada para tomarla de los hombros y mirarla a los ojos intentando inspirarle tranquilidad- calma Tanya, ya tienes todo lo que necesites, si por casualidad se te olvida algo, que lo dudo mucho, lo compras por allá; lo importante ahora es que te tranquilices y solamente disfrutes- De respuesta solo me dio una sonrisa y una sucesión de respiraciones pausadas que se descontrolaron nuevamente cuando se escuchó el timbre, y sus ojos de pánico solo me hicieron reír- ¡mama, relájate! Bajemos y no pienses mucho, lo importante es que estarás con Edward.

-¡cierto, cierto, mejor… vamos!- yo me demore un poco más que ella porque aún no me gustaba presencia sus muestras de afecto aunque supongo que ya debería ir acostumbrándome porque estaba segura que Tanya regresaría de este viaje comprometida y después viviríamos juntos, o eso suponía, y ahí sí que se me haría difícil escapar de ellos.

-hola Bella- me saludo Edward con una sonrisa en cuanto puse mis pies en la planta baja de la casa.

-hola- mi trato con él había mejorado notablemente. Tal vez con un poco más de tiempo podríamos mejorar la relación y ser algo más cercanos.

-cariño, ¿tienes todos nuestros números, cierto? Los del hotel, el celular de Edward, el mío…- y ahí estaba otra vez Tanya la histérica.

-siiii mama- respondí con voz algo cansina, ya me había preguntado eso como cinco veces- mejor llévatela Edward, antes de que se ponga peor.

Él lo que hizo fue reírse pero me obedeció tomando la gran maleta de Tanya y despidiéndose tan distante como siempre salió de la casa hacia el auto.

-bueno cariño, pórtate bien, solo será un fin de semana y confío en que Ángela y tú se diviertan.

-lo haremos- me abrazo y desde la puerta vi cómo se alejaba el auto. Y a los segundos se acercaba la silueta de mi mejor amiga caminando bajo el sol de la mañana con un gran bolso a su espalda- ¿vaya, estas sincronizada, acaso?- le pregunte sorprendida de lo rápido que llego.

-en realidad tenia rato parada en la esquina pero estaba esperando que la zorra se fuera- sí, Ángela aun odiaba a mi madre, no valía que yo le explicara lo mucho que había cambiado, ella seguía insistiendo en que era cuestión de tiempo para que volviera a su vieja actitud y yo había decidido callarme y esperar que Tanya le demostrara que se equivocaba.

-bueno… ¿Qué haremos?- pregunte haciéndola pasar-

-¡de todo!- y con eso comenzó un divertido fin de semana.

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-¡en serio, Bella, no puedo creer que no tengas ni siquiera un polvo para maquillarte!- se quejó mi amiga como venía haciéndolo desde hace dos horas cuando propuso que practicar tipos de maquillaje sería divertido y yo le confesé que nunca había usado nada así y por ende no tenía nada.

-Ángela ya te explique cuál es la situación-respondí ya un poco obstinada- y si tú eres una experta de maquillaje, ¿Por qué no trajiste?

-¡mi bolso ya pesaba lo suficiente con todas las mascarillas y pinturas de uñas!- se defendió, y seguramente era cierto. Había llegado con la idea de tener una típica pijamada como de película y era por eso que ahora tenía una extraña sustancia verde en mi rostro y los dedos de los pies separados por algún material flexible mientras se secaba el rosa chillón que había colocado en mis uñas.

-bueno pero hemos visto películas, cocinado que por cierto por poco me quemas la cocina, nos hemos pintado las uñas, tú te hiciste reflejos al sol, bailamos, saltamos sobre la cama, creo que ya hicimos todo lo que se debe hacer en una pijamada- a decir verdad ya estaba agotada, ya era domingo, el día en que mi madre debía llegar pero Ángela parecía una bola de energía y no quería parar ni por un segundo.

-no, Bella, te digo que nos falta maquillarnos- solo suspire y agite mi mano sobre mis uñas esperando que se secara rápido-¡ya se! La loca de tu madre debe tener muchísimo- y antes de que pudiera impedirlo salto de la cama y corrí, suponía, que hacia el cuarto de mi madre.

-¡Ángela, no!- Salí corriendo para impedirle la entrada pero llegue muy tarde y la encontré de lo más relajada revisando la peinadora donde mi mama guardaba los miles de productos que tenía- debemos irnos, seguro no le gustara que hayamos entrado.

-ay Bella, no tiene que saberlo, además tu misma dices que tu madre ahora es una cosa súper tierna así que seguro no dirá nada- sabiendo que no había manera posible de sacarla de allí, sucumbí ante la tentación e igual que ella me puse a revisar su cuarto. Había estado allí antes pero siempre en presencia de Tanya y nunca había detallado mucho por temor a encontrar algo desagradable- a pesar de que odio a tu progenitora, amiga, no puedo negar que sí que sabe cuidarse ¡tiene miles de cosas! Sin duda se le va el sueldo en esto.

-sí, seguramente- asegure y me dedique a ver la desorbitante cantidad de maquillaje que tenía- ¡Ángela, solo veníamos a ver el maquillaje!- la regañe cuando vi que abría el closet.

-¡ay Bella! Ya estamos aquí, una miradita más profunda no hará daño- la mire con toda la seriedad y autoridad que pude combinar pero ella solo me ignoro y comenzó a probarse ropa por encima. Así que me resigne y me probé un labial rojo pasión que nunca sería capaz de usar en público- ¡oh por Dios que tierna te ves aquí!- grito de pronto.

Me voltee rápidamente y al encontré con un grueso cuaderno rosa entre las manos. -¿Qué es eso?- pregunte cuando me acerque para ver sobre su hombro.

-parece un álbum de devoción hacia ti, amiga- extrañada se lo quite de las manos y lo que vi me dejo sumamente sorprendida.

La portada era rosada con un pequeño biberón y mi nombre escrito con una linda letra cursiva, las hojas estaban amarillentas lo que demostraba que tenía bastante tiempo; al abrirlo lo primero que aparecía era una foto de mi con aproximadamente ocho meses de nacida sonriendo con solamente dos dientes y las mejillas llenas de alguna especie de papilla, pero lo que causo mis lágrimas fue que debajo estaba escrito, con la misma letra que de la portada la frase "lo más hermoso de mi vida". Tanya me había dicho lo mismo cuando se disculpó, no podía creer que ella tuviera este álbum desde hace tanto tiempo mientras yo pensaba que no era más que una zorra que lamentaba haberme tenido.

-oh Bella, esto es súper tierno- comento Ángela cuando al seguir pasando las páginas encontramos una prueba de embarazo, muchos ecosonogramas y fotos de Tanya embarazada siendo abrazada por mi padre. Era un álbum de incluso cuando yo no era más que un feto y yo no podía con la emoción. Llevaba años deseando ser amada y esto me hacía sentir como el tesoro más grande en la vida de Charlie y Tanya, sus sonrisas cuando me tenían en brazos eran tan grandes; había una foto donde Tanya me daba pecho y lágrimascorrían por sus mejillas pero al ver el brillo de sus ojos se notaba que no era más que pura felicidad. Durante unos años no aparecieron más fotos y entendí que era en el tiempo que murió Charlie pero sin embargo habían notas de los que habían sido mis profesores alagándome; la próxima foto que aparecía era una de mi cuando recién nos mudamos a Phoenix leyendo debajo de un árbol y la última salíamos Tanya y yo; recordaba perfectamente, la tomamos hace como dos semanas cuando la acompañe a comprar la ropa que llevaría a su viaje, estábamos las dos en una tienda de ropa abrazándonos con unas grandes sonrisas, y no podía negar que parecíamos dos hermanas en vez de madre e hija.

Mi amiga me abrazo cuando cerré el libro y lloraba como si me acabaran de matar a una mascota. Era un llanto producto de muchas emociones, alegría y felicidad por sentirme tan amada pero a la vez frustración por todos los años perdidos odiando a Tanya, tal vez si ella me hubiera mostrado esto antes hubiera entendido que realmente si me apreciaba o si ella me demostraba más afecto y no mal tratos. Realmente no la entendía, todo era confuso.

-ya Bella, cálmate, deberías estar feliz, ¿no? Es muy lindo todo el álbum- me separe de ella y seque mis lágrimas.

-lo es- la mire sonriendo decidiendo solamente enfocarme en el hecho de que mi madre me quería y ahora todo iba a ser perfecto- te lo dije, Tanya es buena y realmente me quiere.

Ella se me quedo mirando con ternura, como si yo fuera una pequeña que le insiste desesperadamente que Santa existía a pesar de nunca haberlo visto. Me sonrió con condescendencia y luego me abrazo.

-deseo con toda mi alma y corazón que no te defraude Bella, porque no te lo mereces.

-ten un poquito de fe- le respondí y la abrace para demostrarle que yo estaba tranquila y confiada.

Nos separamos al escuchar el sonido de la puerta ser abierta, asustadas y sorprendidas corrimos fuera del cuarto intentando dejarlo todo tal cual como estaba y bajamos las escaleras para encontrarnos a mi madre y Edward en la sala con las maletas alrededor y sin duda un poco más rosados de cómo estaban el viernes al irse.

-¡hola!- salude emocionada y nerviosa- ¿Cómo la pasaron?

-¡nos casamos!- grito Tanya alzando la mano donde reposaba un pequeño diamante y encima una extravagante sortija dorada que reflejo los destellos del sol. Pero eso no me importo demasiado; la sorpresa no me dejo pensar mucho. ¿Cómo que se habían casado? Se suponía que se comprometerían y estaba preparada para eso pero… ¿casados? ¡Ese idiota me había mentido! ¡No podía creer que la hubiera llevado para casarse por allá sin estar yo presente!

-¿co…cómo?- pregunte entrecortadamente viendo acusadoramente a Edward sabiendo que él era el culpable pero él evito mi mirada. Típico de alguien culpable.

-¡ay cariño, lamento que no hayas estado pero el ambiente era tan hermoso! ¡era el lugar perfecto para casarse, bueno yo hubiera querido algo más… elaborado pero estuvo muy tierno! La playa, el atardecer, nosotros dos con un ministro… simplemente perfecto- sus ojos brillaban de dicha pura y yo me odiaba un poco por no estar alegre, más bien la decepción me embargaba. No podía creer que yo no haya estado allí para sostener el vestido, o entregarle los anillos o simplemente verlos.

-pero…- las palabras no salían de mis labios y solo fui consciente de como Ángela tomo mi mano dándome apoyo- yo no estuve…- termine susurrando con la voz rota.

-lo sé, cariño, pero tranquila- Tanya se acercó y me abrazo alejándome de Ángela- luego viene la boda por iglesia y allí serás mi madrina, ¿okey?

-okey mamá- respondí tranquilizándome e intentando simplemente ser feliz porque ella lo era- ahora desempacare para mostrarte lo que te traje.

Ella subió y Ángela sin darme cuenta se fue básicamente volando. Yo seguía sorprendida y me fui a la cocina a tomar un vaso de agua esperando que eso me ayudara a asentar la mente.

-Bella- interrumpió Edward mi silencio entrando a la cocina- lamento haberte dejado por fuera en esto- su tono era arrepentido pero no le creía y ni siquiera quería voltear a mirarle- realmente mis planes eran solamente comprometernos pero ella insistió en casarse allá alegando que era el lugar más bonito en el que había estado y simplemente no se lo pude negar. Mírame, por favor- agrego al seguir yo con mi obstinación; fastidiada de media vuelta y me sorprendí porque estaba tan solo a unos dos pasos de mi- te prometo que ahora te involucraras en todo, ¿okey? Tu puedes escoger la casa nueva, el color y agregar lo que quieras a la boda.

-no creo que mi madre quiera que yo participe tanto- le respondí pensando que si no quiso que estuviera en la boda, menos querría que yo escogiera la casa.

-yo me encargare que lo haga. No quiero que me odies, pensé que habíamos llegado a una tregua.

-sí, bueno, eso era antes de sentirme traicionada- le respondí lo más acida que pude y por la mueca que puse es obvio que lo noto.

-lo lamento pero te prometo que te compensare- se acercó un poco más y a pesar de que quería retroceder no quise mostrar debilidad por lo que seguir en la posición.

-como quieras- me encogí de hombros e intente pasar por su costado para ir a mi cuarto. Pero el tomo mi brazo y me impulso más cerca de su cuerpo; quise reclamarle pero al levantar la mirada choque con sus ojos que me miraban con una determinación que helaba la piel.

-te lo prometo- no supe que responderle, los nervios poco a poco habían llenado mi cuerpo y mis mejillas estaban sumamente calientes y solo me quede allí como una tarada sin saber qué hacer. Fue él quien se separó y camino un poco hacia la salida pero de pronto se volteo y sonriendo con picardía agrego- se ven tiernos. Tus pies- agrego cuando lo mire confundida- todos pintaditos de rosado.

Rápidamente baje la mirada para encontrarme con un desastre rosado Barbie que se había formado en mis dedos, al parecer la pintura se había chorreado cuando corrí detrás de Ángela. Apenada subí la mirada pero al ver esa sonrisa y como guiñaba un ojo solo pude sonreírle divertida antes de ver su espalda salir de la estancia.

Estaba segura que ahora todo andaría bien, viviríamos tranquilos, Tanya comportándose como una madre y esposa, Edward amándola y tratándome bien a mí. Todo lo que alguna vez soñé. Todo lo que había sido mi ilusión desde hace años.

LO SIENTO! NO ME DA CHANCE DE HACER UNA NOTA PERO QUIERO QUE SE PAN QUE SIEMPRE LAS TENGO PRESENTE.

NIMIA FORCTIS