Una vez más, muchas gracias patri31 kiss de desam y Sara. Kiss.

Hildiux gracias a ti también.


Capitulo ocho.- Indeciso

Edward caminó hacía la casa. Iba cabizbajo, dándole vueltas a la situación. Toda la familia estaba a favor de que fuera a buscar a su hermano, pero él mantenía la duda dentro. No sabía que hacer. Si lo miraría, si le dirigiría la palabra o simplemente le cerraría la puerta delante de las narices. Él necesitaba estar solo. Y decidió que igual encerrándose en su habitación hallaría una solución.

Escucho pasos en la entrada. Bella y Nessie acababan de llegar. No quería que su hija lo viese así, él siempre había sido alguien decidido para la niña. Se sentía confuso. Desde que aquella noche los abandonó, jamás llegó a pensar que podría volver a ver a su hermano. Edward caminaba de un lado a otro como león enjaulado. No podía soportar la idea que la familia se había hecho de su hermano.

Edward trató de tranquilizarse una vez más y observó a su bella hija entrar en el salón despacio. Suspiró y sonrió a su pequeña muñequita. Nessie caminó como una bailarina hasta su padre y besó su mejilla. Bella entró detrás de su hija y besó suavemente sus labios.

-Buenas noches.- Nessie guiñó un ojo a su padre y se adentró a su habitación.

-Buenas noches, hija.- Edward trató de que su voz sonara tranquila.

-¿Que ocurre?- Le preguntó Bella muy rápido y en un susurro.

-Luego.- Contestó él sin emitir sonido alguno.

Bella observó a Edward y decidió acercarse para tranquilizarlo. Su hija estaba a unos metros de ellos y no podía permitir que viera así a su padre. Nessie jamás había visto a su padre dudar y eso no iba a romperse ahora. Ella acarició el pecho de su marido y lo miró dudosa. Escuchó un ruido en la habitación de Nessie y como la niña salía de la habitación. Bella se alejó de su marido y cogió un libro de la estantería. Edward sin embargo, se sentó en el sofá y encendió la tele.

-Me he dejado una cosa en casa de los abuelos.- Dijo la niña despacio.- No tardo.

Nessie salió de la casa y corrió por el bosque hasta llegar al río. Saltó con destreza y se acercó a la puerta. En ella, estaba Esme tendiéndole su carpeta de dibujo. Nessie sonrió a su abuela y estuvo a punto de preguntarle, si sabía lo que le pasaba a su padre. Al coger su adorada carpeta, negó con la cabeza y le dio las buenas noches. Saltó el río de nuevo y corrió hasta la casa.

Al llegar, Nessie, observó a Edward y entró a paso lento. Muchas veces, Edward, había reñido a la pequeña semihumana, la había castigado y tal vez gritado alguna vez. Sin embargo, jamás había visto esa mirada extraña en el rostro de su padre.

Edward miró a la niña confuso. Los pensamientos de su hija no estaban claros. Él odiaba eso, ya que significaba que la pequeña le ocultaba algo. Miró por un segundo a su hija y le volvió a dar las buenas noches. Bella besó al frente de su niña y la acompañó a su cuarto.

-¿No podías recogerla mañana?- Le preguntó Bella mientras la niña se metía en la cama.- No era tan urgente.

-Mañana vendrá Rosalie a recogerme a casa.- Nessie bostezó y se metió en la cama.- Quiere enseñarme unas cuantas cosas y no quería perder tiempo.

-Esta bien.- Bella besó al frente de su hija.- Mañana hablamos.- Apagó la luz y salió del cuarto.

Bella se acercó a Edward, después de haberse asegurado que su pequeña hija estaba dormida. Observó por un instante la figura de su marido sentado en el sofá. Entendía perfectamente como se podía sentir al respecto. Sin embargo, no se sentía nadie como para opinar al respecto. Ella no había tenido hermanos hasta que llegó a la familia Cullen.

Bella se sonrió a si misma y trazó un plan de distracción. Su hija ya estaba completamente dormida, así que no había nada que la pudiese interrumpir. Con pasos sensuales se acercó al sofá y llamó la atención de Edward con un gruñido suave.

Edward observó a su mujer un segundo. Bella le sonrió descaradamente y subió su pierna al brazo de sofá. Edward suspiró y miró de reojo la puerta de la habitación de Nessie. Intentó captar la mente de su hija y descubrió que estaba soñando con Jacob. Trató de quitarse la imagen de la pizza que estaban comiendo juntos. La comida humana aún era un problema para él.

Se levantó despacio del sofá y apoyó sus rodillas en el cojín. Bella río con armonía y él suspiró pesadamente. Nunca se cansaría de su mujer. Alzó su mano despacio y la posó sobre la pierna de Bella. Él le sonrió torcidamente y agachó su cabeza hasta besar la rodilla de su mujer.

Bella ronroneó al sentir los cálidos labios de su marido. Le encantaba que la colmara de atenciones. Paseó sus dedos por el cabello de Edward y tras dejarle besar su muslo, alzó su cabeza y le susurró que lo amaba.

Edward se levantó del sofá y dejó caer suavemente la pierna de su mujer hasta el suelo. Con pasos firmes, se acercó a ella y deslizó los tirantes de la camiseta por sus hombros. Acercó su rostro al cuello de su mujer y aspiró profundamente su dulce aroma. Nunca dejaría de pensar en lo bien que olía su mujer.

Ella sonrió a Edward y se pegó a su cuerpo. Le encantaba sentir el calor de Edward contra el suyo. Las manos de ella, se deslizaron pro su espalda y descendió hasta el sexy trasero de su marido. Ella sonrió contra los cabellos broncíneos de Edward y suspiró al sentir la lengua de él contra su cuello.

Sin poder contenerse más, Bella, le arrancó la camiseta y trató de que su marido se olvidara de la gran decisión que tendría que tomar al día siguiente. Edward alzó a Bella de la cintura y la dejó sobre la mesa del comedor. Nunca la eternidad, sería tiempo suficiente para disfrutar de su mujer.

Ella río de nuevo al sentir la urgencia de Edward. Las caderas de él, chocaban en un vaivén incesante contra las suyas. Bella enredó sus piernas sobre su cuerpo y lo apretó contra su centro. Edward gimió contra su cuello y un gruñido salió de sus labios. Le encantaba cuando él la tocaba. Cuando Edward la hacía suya, nunca pensaba con claridad. Edward le arrancó los pantalones con un pequeño tirón y separó la cabeza de su cuello.

-Lo siento, te compraré otros.- Y alzó sus cejas jugetonamente.

-Estamos en paz.- Bella le arrancó los pantalones a Edward y los tiró al suelo.

-Uno a uno.- Edward se acercó a bella de nuevo y rasgó la camiseta por delante.- Tu tienes más ropa.

-No es justo.- Bella arrancó la camiseta de Edward y la lanzó contar el sofá.

-O sí.- Él bajó los tirantes del sujetador de raso y tiró de la fina tela hasta romperla.

-Edward.- Bella observó el cuerpo casi desnudo de su marido y sintió como se excitaba.- Me debes otra prenda.

-Las que tu quieras.- Edward paseó los dedos por el borde de las braguitas y las arrancó de un tirón.- Siempre.

Bella bajó los boxers de Edward y sonrió. Al menos había cumplido su objetivo. Edward estaría entretenido con su cuerpo y no pensaría en Chase. Ella se sobresaltó cuando sintió los largos dedos de Edward sobre su intimidad.

-Me encanta tocarte.- Edward jadeó contra sus pechos.- Y lamerte.

-A mi que lo hagas.- Ella bajó sus manos por la espalda y acarició las caderas de Edward.- Y sentirte.

Tras sus palabras, Edward, entró en Bella de una estocada. Los dos gimieron al unísono. Ella se agarró fuertemente a la mesa y sintió como la madera empezaba a romperse bajo sus manos. La soltó antes de que se rompiera y cayeran al suelo. Edward la embistió más rápido y sin poder contenerse gritó el nombre de su mujer.

-Bella.- Apretó sus dientes.- Oh...dios...Bella.

-Más.- Le pidió ella.- Más rápido...más fuerte.

-Muérdeme.- Le pidió él

Bella obedeció a Edward. Sabía que la ponzoña escocía, sin embargo cuando él le pedía que lo mordiera ella lo hacía. Él jadeó cuando sintió los dientes de su mujer romper la carne de su clavícula. Era la única forma con la que conseguía calmarse y no tomarla con tanta fuerza y destrozar la casa.

-Me voy.- Le susurró ella contra su oído.

-Y...Yo...ah...Bella.- Edward embistió un par de veces más y sintió como el cuerpo de su mujer se contraía contra el suyo.

Bella besó a su marido y adentró su lengua en su boca. Le encantaba recorrer cada rincón y sentir que ese ser tan perfecto era solamente suyo. Edward succionó la lengua de su mujer y gimió contra sus labios. Podía sentir como su cuerpo reaccionaba de nuevo. La alzó de la mesa y caminó despacio hasta su cuarto. Dejó a su mujer en el suelo y se posicionó contra ella.

-Dejame tomarte de nuevo.- Susurró contra sus pechos.

-Hasta el amanecer.- Bella envolvió las caderas de Edward con sus piernas y le dejó que la penetrara de nuevo.

Edward tomó a su mujer tres veces más antes de que saliera el sol. Cuando los rayos empezaron a entrar por la ventana, se separó de su mujer y se levantó de la cama. Escuchó un ruido en el cuarto de Nessie y captó su mente. Podía escuchar los pensamientos de su pequeña. Ella hacía mucho rato que estaba despierta y los había escuchado.

Edward se enfadó al ver las imágenes en la cabeza de su hija. La pequeña Nessie estaba imaginándose con Jacob en una situación similar a la de sus padres. Edward gruñó con severidad y Nessie se sobresaltó alzándose de la cama.

-¿Que pasa?- preguntó Bella poniéndose un vestido sobre su desnudo cuerpo.

-Nessie nos ha estado escuchando.- Edward se puso un pantalón y salió de la habitación.

-Ya es mayor.- Bella detuvo a su marido del brazo.- No deberíamos hacer esto tan cerca de ella.

-Lo se.- Edward suspiró y se apretó el puente de la nariz con sus dedos.- Pero eso no quita que nos estuviera escuchando.

-Papá.- Nessie salió sonrojada de la habitación.- Lo siento.

-Rosalie esta cerca.- Susurró Edward.- Vete.

Cuando Nessie salió por la puerta, Bella, encaró a Edward.

-No era para hablarle así.- Bella lo miró algo furiosa.- La culpa es nuestra.

-Ella debió avisar que estaba despierta.- Edward caminó nervioso pro la habitación.- Ya es mayorcita para pensar bien alto y que yo pueda detenerme.

-Tu lo has dicho.- Bella le señaló con el dedo indice.- Es mayorcita, así que la culpa es nuestra.

-No quiero discutir.- Edward se vistió y salió de la casa.- Ahora tengo cosas que arreglar.

Bella se vistió correctamente y salió tras Edward hasta la casa. Durante el trayecto, ninguno de los dos medió palabra. Bella sabía perfectamente que hablarle a su marido cuando estaba confuso, no era una buena elección. Al entrar en al casa, Edward, se encontró con su padre observándolo. Jasper soltó un extraño bufido al sentir sus emociones y lo maldijo mentalmente.

Edward podía escuchar los pensamientos de cada miembro de la familia y de los lobos que allí había. Seth estaba sentado comiendo tortitas de Esme. Izan parecía engullir una tras otra, mientras los dos hablaban sobre el bosque y las carreras lobunas. Sin embargo dentro de la mente de sus hermanos, solo estaba el nombre de Chase y como jamás les habían contado esa historia del gemelo.

Edward siseó frustrado y decidió responder las preguntas que Carlisle tenía en mente. Caminó despacio hasta el despacho de su padre y entró clavando sus ojos dorados en los de Carlisle. Él le siguió y cerró al puerta. Edward se encaró hacía su creador y suspiró.

¿Crees que debo hacerlo?- Le preguntó Edward dudoso a Carlisle.- No se si realmente él se alegrará de verme.

-Es algo que solo tú debes hacer.- Carlisle miró con al ceja alzada a su hijo.- Sabes que mi intención nunca fue separarlos.

-Eso lo sé.- Edward abrazó a Carlisle.- Pero creo que ha llegado el momento de afrontarlo.

-Solo si tú estás seguro de ello.- Su padre lo soltó y se apoyó en la mesa.- No nos juzgues. Mucho menos a tus hermanos. Ellos sabes que te apoyarán en todo.

-Lo sé.- Dijo al fin más calmado.- Simplemente es que no se como plantarme en su casa y decirle que he vuelto.

-No es que tú hayas vuelto.- Carlisle lo miró son sinceridad y ese cariño especial que siempre emanaba de sus ojos.- Más bien, ellos, aparecieron en nuestra casa. Digamos que los dos tenemos el mismo problema.

-Chase no lo tiene.- Edward se aclaró la garganta y respiró profundamente aunque no lo necesitara.-Digamos que son los niños los que quieren venganza.

-No son los únicos.- Afirmó al fin Carlisle.- Piensa que si los ayudamos a ellos, nos ayudamos a nosotros. Los Vulturi aseguraron volver y comprobar como sería Renesmee de mayor.

-Mi hija no es ningún problema para los humanos.- Edward se movió un poco nervioso.

Los pensamientos de Carlisle lo agobiaron. En la mente de su padre, observó una y otra vez los ojos rojos de Aro. Negó con la cabeza y suspiró.

-Lo has entendido.- Carlisle se acercó a su hijo y apoyó sus manos en sus hombros.- Si ahora se enteran que tenemos a Noël y a Izan las cosas peligraran de nuevo.

Edward asintió y supo que su padre decía la verdad. Si los Vulturi se enteraban que había más lobos y otro semivampiro con ellos... Negó una vez más y recordó que Noël si era ponzoñoso. Los ojos oscuros de Nahuel acudieron a su mente y tras aquello, divisó los ojos verdes de su gemelo.

-No hay vuelta atrás.- Edward asintió con la cabeza mientras hablaba.- Chase también podría enterarse y seriamos demasiados vampiros en el clan.

-Entonces no le demos más vueltas.- Carlisle le señaló la puerta del despacho.- Tenemos que hacer lo correcto.

-Si- Edward salió por la puerta dispuesto a decirle a Noël que iría a por su padre.- Nos vemos pronto.

Edward caminó despacio fuera de la casa. Podía sentir perfectamente la presencia de su sobrino tras su espalda. Se pellizcó el punte de su nariz y suspiró con impaciencia. Aquello era demasiado para él. Bella lo cogió de la cintura y besó su hombro.

-Noël ya esta listo.- Le susurró con voz suave.- Creo que es hora de arreglar todo esto.

-Mejor mañana.- Edward miró a Bella.- Hoy prefiero cazar y estar preparado.

-Iremos juntos.- Bella lo cogió de la mano.- Mañana será otro día.

Edward y Bella habían pasado todo el día cazando y divirtiéndose en el bosque. Ella sabía que su marido necesitaba tiempo. Un llamada al móvil de Esme y todo arreglado. A Bella le gustaba decirle a su nueva madre donde se encontraban, para no preocuparles en estos casos. Al llegar a casa entrada la noche, Noël observó a su tío con cara de pregunta. Edward negó con la cabeza y se fue a su cabaña sin decir nada.

-¿Que le ocurre?- Susurró Jasper a Bella.- Me esta matando con tantas emociones juntas.

-Esta preocupado.- Bella se sentó al lado de Alice y sonrió a su cuñado.- Entiéndelo.

-No creo que sea tan difícil.- Rosalie miró a su cuñada.- Cuando llegué le dice que ha vuelto y punto.

-No son así las cosas.- Emmett apretó la mano de su mujer.

-Él está confuso.- Esme se sentó al lado de su nieta.

-Papá esta muy raro.- Nessie miró a Izan.- Mejor me voy a ver como está.

-Fue idea de Noël.- Izan señaló a su primo.- Pensó que sería bueno.

-Lo que no entiendo es...- Emmett miró a Noël.

-Ni lo entenderías tampoco.- Todos se rieron al unísono.- Tenía ganas de viajar y encontrar a mi tío era una buena excusa.

-De paso, decidí vengarme.- Izan sonrió a Bella.- Si encontraba a alguien que me ayudara, todo saldría mucho mejor.

-Y las cosas nos salieron medio bien.- Noël miró a Carlisle.- Vosotros tenéis problemas con los Vulturi y nosotros también.

-Será mejor que vaya con Edward a casa.- Bella se levantó del sofá y caminó hasta la puerta.- Nos vemos mañana.

Cuando ella llegó a la casa, observó a Edward leyendo unos libros sentado junto al piano.

-No quiero hablar.- Edward miró a su mujer.- Nessie se acaba de ir a La Push con los lobos.

-¿Y eso?- Bella miró el bosque.

-Discutí con ella por lo de anoche.- Edward se levantó y miró a su mujer.- Ella se ha ido a casa de Billy.

-¿Le has dado permiso?- Bella miró incrédula a su marido.

-Volverá en media hora.- Edward abrazó a Bella.- Solo fue a ver a Charlie.

-Bien.- Bella besó los labios de Edward.- Mejor voy a buscarla.

Tras las palabras de Bella, Edward, salió de la casa y corrió por el bosque en busca de libertad. Al día siguiente partiría en busca de su hermano y las cosas cambiarían para siempre.