Cuando abrió los ojos, noto que la luz de la mañana avanzada se filtraba entre las hojas de los árboles. Pudo ver las copas de los robles mecerse suavemente a merced de las brisas del verano.

Respiro hondo, tratando de despertar completamente, sentía su cabeza aun adormecida, tal vez seria mejor continuar allí, recostado… era tan bueno estar allí, sin hacer nada mas .

Volvió a respirar profundamente… y sintió el peso sobre su pecho…

Miro hacia el.

Y vio el pelo azulado y bajo el… el rostro sonriente que lo veía…

-A… kane?

La nombrada amplio aun mas su sonrisa… su bella sonrisa…

Emergiendo de las nieblas del sueño, Ranma noto la bella piel del cuello, de sus hombros y de... su espalda… acaso Akane estaba desnuda?

-Que paso?-

La bruja se acurruco aun mas contra el, abrazándolo fuertemente.

Allí el noto que el también estaba como Dios lo trajo al mundo. Y si… ahora que lo pensaba y rememoraba lo acontecido en las ultimas horas… no paso la noche durmiendo.

Algo no estaba bien... si, Akane era una mujer bella, era cierto, y, a pesar de su pasado, empezaba a tenerle una cierta... estima... esta bien, algo mas que estima, algo cercano al cariño... y a un sentido de protección.. Si debía protegerla...

Ahora, cuando entro la lujuria allí?

La mujer podía ser hermosa, bella, empezaba a ver en ella una dulzura, y una desprotección que hacia que varios de sus sentimientos masculinos se hicieran presente... pero no esos justamente...

Reconociéndolo…al ver que ella estaba mas que insinuándose… el pensó en la situación… pero aun tenía un resquicio de desconfianza...

Desconfianza que desapareció después de que ella le dijo un par de palabras... y le toco la frente... con un dedo brillante...

De repente el se dio cuenta de algo... ella...

-me… me hechizaste para dormir conmigo?-

Akane se apoyo aun mas en el…

-mas o menos… solo hice que no me tuvieras temor, el resto de lo que hiciste, fue porque quisiste…-

Por alguna razón, eso no conformo mucho a Ranma que digamos, se sentó obligando a Akane hacer lo mismo.

-me hechizaste, me embrujaste para acostarte conmigo…-

Akane lo miro con ojos oblicuos… y una sonrisa ladera…

-eso te parece mal?-

Ranma no podía creer que le preguntara eso...

-claro que si-

La sonrisa de Akane se hizo evidente.

-a ver… es mas malo que lo que un chico... hizo con una botella de vino con una chica en Viena?-

Ranma trago duro… nada dijo, pero Akane si.

-o lo que un cruzado hizo con aguamiel en Tiro con una doncella virgen, que aun espera su regreso?-

Enrojecimiento masivo de Ranma, Akane se acerco a el como una gatita mimosa.

-o lo que un Jenízaro logro con un vino suave con la hija de un emir?-

Suspiro de Ranma, meneando la cabeza.

-no es justo, tú puedes saber todo de mí-

El rostro de ella se entristeció al mirar al costado.

-no te agradaría saber todo de mi-

Ranma la observo, tendría casi trescientos años pero era hermosa de verdad, muy hermosa, incluso para la edad que representaba, la acerco a el y la abrazo.

-aunque hacer lo que hiciste... no te hace mejor que yo-

Akane volvió a apoyarse en el pecho.

-que sea bruja no significa que sea mujer… y necesitaba… te necesitaba…-

No le era común al cruzado escuchar a una mujer habar así, ellas estaban obligadas a guardas sus sentimientos, a jamar expresar sus necesidades, y a aceptar lo que esposos, o peor… el que los soldados o salteadores o simplemente el desconocido que pasara por una casa desearan de ellas.

-pensé que tu… o mas bien los brujos y brujas…-

Akane rió Era tan reconfortante estar en brazos de alguien y ahora no sucedía por ninguna magia justamente.

Oh que si… no somos monjas o sacerdotes sabes…-

Ranma recordó que estaban en un bosque… a sabe dios cuantos pasos de algún camino, cuanto tardaría algún fisgón en encontrarlos allí, tan arrumacados y desnudos?

-no tendríamos que vestirnos?

Como si hubiera leído sus pensamientos, Akane suspiro.

-nadie nos vera, no te preocupes, ya me encargue de eso. Y no sentirás frió o calor, y… odio esa túnica, es lo único que me doy el lujo de odiar.

El vio la prenda, tirada junta a sus ropas, el negro parecía contrastar con el rojo encendido de su interior.

-no es algo muy bello que digamos-

-es la única prenda que puedo usar, cualquier ropaje que intente vestir arderá, exceptuando esa maldita túnica-

El muchacho comprendió ahora el poco apuro en volver a ponerse esa cosa

-esta bien, sigamos usando ropas de Adán y Eva-

Ambos sonrieron, Ranma volvió a recostarse, llevando a Akane a hacer lo mismo.

-y ahora Akane?-

Ella se giro un poco, mirando hacia el bosque.

-no lo se, anteriormente te hubiera matado-

El la volvió a observar

-mataste a muchos por hacer lo que querías?-

-a cientos-

Akane volvió a mirarlo a los ojos, Ranma no mostraba sentimiento alguno, no era momento de discutir cosas de la oscura que no existía más. Pero, bien podría discutir cosas del futuro... Durante un tiempo no pronunciaron palabras, disfrutando el estar juntos nada más. Hasta que...

-Akane... no crees que deberías contactarte con los Iluminados?-

La bruja suspiro, no estaba sorprendida de esa pregunta, ella misma se la había hecho varias veces desde hacia mucho tiempo.

-hacerlo es una declaración de guerra... y que tal si quieren acabar conmigo? Me defenderé Ranma, odio esta vida... pero es lo único que tengo... y si me uniera a ellos... ya no podría ocultarme... seria una alianza a vencer... o morir...

Ranma medito la respuesta... bien podría suceder que los Iluminados se aseguraran la supremacía mediante el sacrificio de Akane... y si Akane al defenderse mataba a algún Iluminado... o varios? Quien tendría entonces la ventaja? Eso sin contar si su pensamiento que Akane tenia un igual en los iluminados era cierto... eso podría ser incluso cínico, mientras Akane se pasaba a lado del bien... un iluminado lo haría hacia los oscuros.

Había que planear seriamente lo que se haría, si es que se hacia algo...

-vaya hermanita, hasta que encontraste tu galán-

La desnuda pareja se cubrió lo poco que pudo con sus manos ante el grito de Nabiki que venia de algún lado... en las copas de los árboles.

-no dijiste que nadie nos vería?- Ranma rebuscaba por entre las ramas... hasta que el negro cuervo simplemente se poso en su hombro.

-lastima esas cicatrices en la espalda-

-Nabiki, desde cuando espías?- Akane no se veía muy contenta...

-un rato... vamos Akane... ni que fuera gran cosa... además, el tipo este me lo debía.. Kasumi me contó lo del otro día-

Ranma suspiro, el cuervo no parecía turbado justamente... por dios, con casi trescientos años cosas como esa ya no le serian extrañas.

-bien, ya te vengaste, nos puedes dar un poco de intimidad?-

-esta bien campeón.. Solo salimos a buscarlos... Kasumi, vamonos-

Ranma miro oblicuamente a los árboles... un faisán salio volando muy cerca de allí.. Seguido del cuervo... Ranma miro a su amiga.

-les gusta mirar?-

-les gusta hacer lo mismo... tienen sus amantes también-

Sorpresa... pero luego de pensarlo también era lógico.. Lo que no entendía era como...

-ellos saben lo de sus maldiciones?-

-si, a veces se quedan mas de lo que deberían.. Son gente buena, dos solitarios para quienes ellas son ángeles para su soledad-

Tendría que ser cierto... la aparición de esas niñas... aunque hacia mucho tiempo que no lo fuera... debería semejar ángeles llegando.

-Mi madre vería eso poco moral...-

-ellas tienen derecho hacer lo que les plazca, demasiado sufrieron y sufren esas dos...- Akane se puso de pie, haciendo que Ranma se quedara turbado ante esa serena belleza, se acerco a su odiada túnica, y el comprendió que era hora de volver.


-Se fue a Dublín? Por todos los santos, madre, sabes lo que haces?- Cologne dejo caer su ennegrecida olla al enterarse de lo Akane y Ranma había decidido, y las dos aves que miraban desde una viga del techo, aterrizaron en la mesa.

Akane esperaba algo así cuando dijera que se contactaría a los Iluminados, simplemente suspiro apoyada como siempre en la pared.

-hago lo que debí haber hecho hace mucho-

El faisán voló a su hombro, el tono de voz de Kasumi no era nada calmo.

-pero, como sabes que no te harán daño?-

Akane sonrió tristemente.

-no lo se, solo espero que sean quienes deben ser...-


El monje observaba a Ranma de arriba abajo, era el mismo que le había atendido hacia menos de una semana… y ya estaba el devuelta…

-necesito hablar con el monje rubio, por favor, es algo muy, muy importante-

El sacerdote nada dijo, simplemente cerro la puerta. Pasado unos minutos, esta volvió a abrirse, dejando ver al germánico religioso. Ranma estuvo a punto de decir algo, pero el tipo le cayó con un gesto, haciéndole luego una seña para que le siguiera.

Solo al entrar nuevamente en la torre, hablaron.

-hermano, es una honra verte nuevamente aquí-

Ranma pensó las palabras… como diría algo como lo que planeaba, de repente se sintió turbado, decidió prescindir de chácharas e ir al grano.

-Akane Tendo quiere hablar con los Iluminados-

Nada, ni un gesto, se dejo ver en el rostro del monje.

-tal como ellos lo habían previsto-

Ranma era el que se veía sorprendido.

-ya lo habían previsto?-

El sacerdote asintió

-una Iluminada se hizo presente hace un par de días… y me informo que vendrías, y lo que me dirías-

Bueno, supuestamente ellos eran los protectores del mundo, bien podían predecir el futuro.

-le ha dicho que es lo que debe hacerse?-

El monje asintió

-se lo que debe hacerse, no se si eso es lo correcto-

Ranma miro confundido.

-como que no sabes?-

El monje por primera vez dejo traslucir emociones, se veía enojo y duda en su rostro.

-comprenderme hermano, yo no soy uno de ellos, son un mensajero tan solo, y no puedo comprenderlo todo…-

Otra vez las dudas, Ranma lo había visto en su anterior visita.

-ella, con lo que ha hecho, perdonarla? Siquiera tratar con ella es algo inconcebible-

Ranma sintió primero un cierto enojo, porque este tipuelo no quería perdonar a Akane?

-todos tenemos derecho al perdón amigo mío-

El sacerdote asintió con la cabeza.

-lo se… pero me cuesta perdonar… aun con todo lo que he aprendido, como puedes hacerlo tu hermano?-

Ranma sonrió lastimeramente.

-porque si no hubiera sido perdonado… no estaría aquí-


Arabia, hace ocho años

Calor y frió, calor y frió, calor y frió… Ranma estaba cansado de eso… de día el calor lo dejaba casi muerto de sed, de noche, se congelaba… cada golpe le dolía mas con el frió…

Se preguntaba cuando lo degollarían… o lo ahorcarían? tal vez cuando se cansaran de dejarlo morir de hambre… al menos ya no lo golpeaban. Lo habían hecho dos días varias veces, pero ahora parecían aburridos de ello. Ahora hacia casi cuatro días que lo único que veía era esas sombras bajo la ranura de la puerta…

Allí estaba, esperando el ultimo suplicio, entre gente que no entendía, y que solo quería hacerlo sufrir.

Y lo estaban logrando, podía soportar el hambre, el calor, los golpes, la sed y el frió

Lo que cada vez le asustaba mas era lo incierto…

Lo matarían hoy? Mañana? Pasado? En un mes?

O simplemente lo dejarían allí hasta que no pudiera defenderse de las ratas?

Ese no saber, esa espera de lo inevitable, era lo que el no podía manejar.

Fue entrenado para decidir rápido, actuar velozmente.

Y ahora debía esperar que sus captores decidieran por el…

Ningún compañero, no vio a nadie de aquellos que lo acompañaron a tomar esa fortaleza.

Luego de enterarse que no había podido asesinar a Al Salmi, lo sacaron vapuleado y con la cabeza cubierta por una capucha, en medio de una gritería infernal que el no entendía

Debía asumir que su grupo había sido aniquilado?

Casi con seguridad… la entrada fue muy fácil, la guardia de Jih Al Salmi no podía ser tan débil… los dejaron entrar… para atraparlos como ratas.

Y como pudieron preparar esa trampa? Solo de una manera…

Traición

Lo traicionaron…

Y solo había una persona que pudo haberlo hecho…

Ahora todo tenía sentido... el Condestable.

Por otro buen rato Ranma continúo mascando miserias y enojos, hasta que la puerta de su celda se abrió. Un hombre... enorme, de color, le miraba con el único ojo que le quedaba... vestía bien para lo que Ranma sabia de los árabes, y en su cinto de seda celeste, veía el puñal curvo, con mango de oro y piedras preciosas, igual que la enorme cimitarra, pero la empuñadura de esta era de plata, y solamente veía esmeraldas en ella... verde, al igual que la ropa del sujeto.

Su ropa limpia, sus botas de cuero, su turbante blanco con un rubí, todo en el parecía brillar.

Le hablo en esa lengua enrevesada que usaban, ni una palabra le entendió

Mentira, entendió dos palabras.

Claras como el agua de esos arroyos que corrían hacia el Danubio.

"Ranma Saotome"

Le estaba diciendo su sentencia? Al menos hubiera querido entenderla, hablaba el alemán de su madre, el japonés de su padre, y como hijo de alguien importante, se vio obligado a aprender latín, ingles, italiano y francés

Pero a pesar de que su padre le insistió, se negó hablar árabe

Y ahora no podía siquiera saber si moriría rápidamente o lentamente…

El árabe guardo silencio por unos segundos, de repente grito algo, entraron dos tipos más, por sus ropas ajadas, guardias comunes... que lo tomaron de los hombros y lo sacaron a la rastra de allí "evidentemente -pensó Ranma- están apurados por cumplir la sentencia"

Bajaron por las escaleras y luego cruzando un patio hermosamente cultivado lo entraron en una inmensa, iluminada y riquísima estancia, muchas personas charlaban allí, pero al verlo entrar arrastrado por los guardias, callaron de repente.

Lo llevaron adonde un árabe de atavió aun mas rico que el moreno parecía esperarlo. Era un hombre maduro, con una hermosa barba que empezaba a hacerse gris, también su vestimenta giraba hacia el verde, pero era mucho mas suave que el del hombre de color, además, tenia oro por todos lados, y su turbante era negro, con un inmenso zafiro y una pluma negra.

De su cinturón negro, dos puñales con empuñaduras de oro relucían, y su cimitarra hacia quedar a la del moreno como una baratija.

El hombre pronuncio algunas palabras, y nadie quedo en la sala, a excepción de ellos y el negro que viera primero. Este intercambio algunas palabras con el hombre de barba, este asintió a sus palabras, y aplaudiendo las manos, se dirigió fuera.

Seria este Jih Al Salmi? Todos les obedecía, si no era el, al menos alguien muy importante. Llamaría la atención que se hubiera quedado solo con un prisionero... pero que podría hacerle Ranma? Golpeado, y hacia días que no comía ni bebía El jefe árabe se veía fuerte, lo dominaría en segundos.

Un hombre entro a la sala, y tras el dos mas... trayendo bandejas y vasijas. El moreno entro tras ellos, y dirigiéndose a Ranma, lo ayudo suavemente a llegar a una alfombra, donde platos y bebidas habían sido dispuestos. Enfrente de el, el jefe se sentó negligentemente y a su izquierda, el negro.

-finalement, le dîner du condamné- pronuncio el prisionero en francés… por alguna razón le recordaba a esas cenas refinadas que hacían los franceses.

-nous ne sommes pas si raffinés pour tuer un assesin-

Ranma se quedo mirando al árabe, que lo veía directamente a los ojos.

-habla francés?-

-hablo la lengua de los francos, conoce a tu enemigo... el gran Ranma Saotome debe conocer el dicho

Claro que conocía el dicho, "si te conoces a ti mismo y conoces a tu enemigo, vencerás siempre, si lo desconoces, perderás una por cada batalla que ganes" su padre se lo había hecho memorizar.

Pero... entonces...-

El árabe tomo un poco de pan y lo remojo en una pequeña cazuela

-entonces deberías alimentarte- Ranma callo, tomo con mano temblorosa una naranja... y se la llevo a boca casi con desesperación, al morderla casi se ahoga con el jugo...

-calma hombre... o morirás por tu propia mano-

Ranma comió con mas tranquilidad, hacia días que solo aire tenia en el estomago, y a poco de comer, aunque deseaba atosigarse con la comida y seguía teniendo el deseo de continuar, bien sabia que debía controlarse… o moriría de calambres en el estomago.

Se quedo allí por varios minutos, siendo observado por los dos hombres, ellos hablaron palabras en árabe, dejando a Ranma en duda de lo que se decía, el hombre de barba lo noto.

-mi capitán pregunta... porque deberíamos perdonar al asesino de mi hijo?-

Ranma recordó los gritos de un niño cuando creyó acuchillar a Jih Al Salmi... así como luego de la paliza que le dieran los guardias, el que alguien gritara como loco señalando al cadáver del chico… que debería ser el hijo de…

Bien, estaba frente a un enemigo mortal, un infiel, pero aun así, tenia que reconocerlo, un digno y noble adversario.

También, Ranma entendió, que era quien había matado a un chico inocente, y ahora estaba frente al padre de este.

Que podía decir?, si es que había algo por decir... suspiro.

-por que no me ha matado aun?-

Al Salmi miro fríamente a Ranma, luego apoyo su barbilla en sus manos entrelazadas

-sabes que te han traicionado hijo?-

Ranma miro al piso... era obvio.

-lo se-

El árabe se recostó sobre su costado... como buscando las palabras.

-estas a las ordenes de ese Condestable?-

-muy a mi pesar- El árabe asintió

-muchacho, tienes fama de implacable, y de ser un caballero... no como ese condestable-

-la fama no me salvaría, ante tus ojos, soy quien mato a tu hijo-

Al Salmi, volvió a asentir...

-se suponía que mi cuarto era el tercero a la derecha... no a la izquierda-

-lo... sabia... pero un guardia me sorprendió.. Luchamos, y luego entre al cuarto algo mareado... o por dios...-

Al Salmi miro a Ranma cuando pronuncio esa frase, dándose cuenta de que Ranma cometió tan solo un error... que le costo la vida a su hijo.

-si hubieras hecho lo correcto... te esperaba con dos guardias y mi capitán.. Aquí presente...-

A decir verdad, al príncipe árabe le sorprendía aun que Ranma se hubiera aventurado solo al cuarto... y con gusto lo habría enfrentado en duelo particular...

Su hijo dormía en la habitación de frente... protegido por un guardia... el mismo quien Ranma noqueo trabajosamente...

Luego los gritos de dolor del muchacho, tenía catorce años...

-mi hijo no merecía morir- por primera vez la voz de Jih Al Salmi se quebró.. Pero rápidamente recupero su aplomo nuevamente.

Ranma podría ser un soldado, varias veces había segado vidas, pero siempre con razón… ahora no encontraba nada que justificara la vida de ese chico... y la del mismo.

-vas a matarme?- aunque quisiera no pudo evitar un timbre de temor en la pregunta... el príncipe lo miro fríamente.

La mirada de Al Salmi se hizo mas dura que nunca.

-pensé en ahorcarte frente al campamento franco, o hacerte matar lentamente, pero ahora, aunque lo quisiera... aunque lo quiero, me a sido prohibido tomar tu vida-

-por que?- Ranma lo medito rápidamente, no tenia hijos, pero si alguien matara a su madre o padre… pobre de ese bastardo.

-porque tienen planes para ti-

-quienes?-

El árabe sonrió como si fuera algo irónico

-gente muy importante... mas que yo-

Jih Al Salmi se puso de pie, y empezó a retirarse... Ranma tenía una última pregunta antes que se fuera.

-el resto de mis hombres?-

Al Salmi se detuvo, contesto sin darse vuelta.

-muchos se salvaron... se negaban a rendirse, hasta que amenazamos con matarte... tus hombres te son fieles... no los defraudes-

Ranma se puso trabajosamente de pie.

-Donde están?-

-en el calabozo, luego iras con ellos, a ver si puedes calmarlos un poco...-

-calmarlos... un poco?-


El monje miraba a Ranma, cuando este terminaba su relato, suspiro.

-Habían tomado las celdas del sector este, golpearon a los guardias y se atrincheraron allí, querían saber de mi a toda costa... solo cuando me presente allí se calmaron... hubiera sido muy difícil controlarlos-

-Pero, por que te perdonaron hermano?-

-Personas que estaban por sobre el príncipe.. Y ya empiezo a creer quienes son...-

El monje asintió, tomo su cayado, y se dirigió a la puerta.

-vamos hermano, ella esta en peligro... debemos ir con la bruja lo mas rápidamente posible-

Ranma lo siguió, dos sacerdotes esperaban uno con Ashmed, y el otro con uno de los mas hermosos caballos blancos que Ranma jamás viera, el monje subió ágilmente en el y se encamino hacia la puerta.

Ellos dijeron que la bruja estaría en peligro cuando tú arribaras aquí.. pronto hacia el sur...

Y como almas que lleva el diablo se dirigieron hacia el sur...


Notas del autor: Gracias a Thun y a Vash por sus aportes en francés, que yo apenas puedo con el español, imagínense que intentara algo en otros idiomas XD

Otra cosa que ya será evidente para quien haya leído "Hechizada", si, es la misma historia, en realidad, aquella y esta son adaptaciones al Ranmaverso, de una historia original llamada Anaela que escribí en papel hace ya quince años.

En un primer momento, intente hacer una adaptación fiel al estilo Rumiko, pero creo que la comedia no daba con lo planeado… esta "adaptación" es mucho mas fiel en el espíritu y clima a Anaela que Hechizada… y creo que se le da mejor. Kasumi y Nabiki son los únicos agregados, pero ambas remplazan al único personaje cómico del original.

Se que a muchos les gusto Hechizada, pero a mi no, y no halle manera de poder lograr seguir combinando ese humor loco con la oscuridad y misterio de la historia.

A aquellos que me apoyaron en Hechizada, gracias, y perdones, lamento haberlos defraudado esta vez, espero resarcirlos con esta historia.

Hugo el UnmA