Just Be Friends
.
.
Capitulo 8: Trato
.
.
Entre la ida por Renji, la presencia de Ichigo cerca de ella, la ligera y perturbante sensación de molestia que no podía dejar a un lado. Rukia estaba volviéndose loca, se suponía que no debería sentirse…mal…por darse cuenta que Ichigo la tomaba como cualquier otra mujer, no se molesto, tampoco pareció darle tanta importancia a que ellos hubieran tenido relaciones. Él simplemente estuvo de acuerdo en que había estado bien y eso sería todo. Pero, ¿por qué se molestaba? No tenía sentido y ella lo sabía, pero aun así algo en su interior parecía estar sufriendo.
A eso le llamas remordimiento o quizás Orihime tenía razón y soy de las que se enamoran por algo tan simple. Pensó Rukia, pero luego al darse cuenta de que estaba empleando la palabra enamorarse sobre Ichigo no pudo evitar sentirse con nauseas. No, eso nunca.
— ¿Qué te pasa? —le pregunto Ichigo—. ¿Estás enojada?
— No —fría y rápida fue su respuesta.
— Entonces, si lo estás —dijo él—. Eres tan trasparente, se puede saber con solo ver tu rostro que estás enojada.
— Deja de hacerlo —dijo Rukia—, deja de ver mi rostro y mantén tu mirada hacia el frente, por ese tipo de distracciones ocurren los accidentes.
Ichigo obedeció.
— Que demandante te has vuelto —susurro—. Cambiando de tema, y nota que mantengo la mirada hacia el frente, ¿crees que Renji esté bien? Cuando me llamaron dijeron que estaba mal, que tomo el auto diciendo que quería despejar su mente y no ha parado.
— Seguramente tuvo una pelea con Tatsuki, siempre creí que él seguía manteniendo sentimientos por ella aun después de todo este tiempo, es raro ya que él ha mantenido relaciones con no sé cuantas mujeres, no es normal ver a un hombre que siga amando a una antigua novia —respondió Rukia—, pero Tatsuki va a casarse en un par de semanas, que triste por él pero no puedo estarlo por ella, si es feliz con quién está ahora…entonces, Renji debería solo aceptarlo.
— Renji es un idiota —mencionó Ichigo.
— Hay un montón de idiotas en este mundo, Ichigo —dijo Rukia recalcando la palabra "idiotas"—. Siempre crees que nunca hallarás uno más idiota que el anterior, pero la verdad es que el siguiente es incluso peor, por eso he decidido no enamorarme de nuevo.
— Y aun así, ¿te acostaste conmigo?
— Si, pero eso no significa que me enamoraré de ti, idioooota.
— Ah, es una lástima —dijo Ichigo, lo cual intrigo un poco a Rukia—, siempre he querido ver a la "enamorada Rukia". Cuando salías con Kaien no eras del todo afectuosa con él.
— Obviamente no lo sería frente a ti —la manera en que ella lo dijo molesto a Ichigo, pero Rukia no pudo verlo ya que notó que habían llegado a su destino—. Estamos aquí.
Y, definitivamente, Renji estaba ahí, en la lujosa pista de carreras de la cual su familia era dueña. Ichigo recordaba con claridad que a Renji no es que le fascinara mucho las carreras de autos sino que él encontraba en ese lugar algo que nada ni nadie más le podía dar, le daba tranquilidad y le ayudaba a pensar más calmadamente, así que una vez escucho que él llevaba ahí horas significaba que estaba en un gran problema. Ichigo no dijo nada y se sentó en un banco que estaba ahí, Rukia le hizo compañía.
— ¿No vas a decirle que pare?
— No, cuando él quiera detenerse lo hará, déjalo que siga tanto como quiera luego hablaremos con él. Solo esperemos.
— Bien.
— ¿Puedo traerte algo de café? Está comenzando a helar.
— No, estoy bien.
— Rukia…yo…
Para la sorpresa de ambos no pasó ni un minuto para que él detuviera el auto frente a ellos, Renji salió sudado y con un rostro de pocos amigos, pero aun así se forzó para mostrar una sonrisa lasciva al darse cuenta que Ichigo y Rukia estaban juntos a esas horas.
— Que sorpresa, ¿juntos a estas horas? —dijo, eso saco de quicio a Rukia.
— ¡¿Qué has dicho? ¡Es por ti que estamos aquí!
— Lo siento, solo decía.
— ¿Estás bien? —le pregunto Ichigo ignorando el arrebato de Rukia—, me dijeron que no te veías era de tus mejores noches.
— Tuve una discusión con Tatsuki hace rato, creo que le di demasiada importancia a mis sentimientos y no tuve en mente los de ella ni un solo segundo, mi egoísmo salió a relucir cuando menos debería hacerlo —dijo—. Me comporte como un idiota con ella, seguramente no querrá verme nunca más en su vida y no la culparía de ello.
Rukia e Ichigo no dijeron nada.
— No sé que está más dañado si mi orgullo o mis sentimientos. Si es mi orgullo estaré bien tarde o temprano, pero si resultan ser mis sentimientos ahí si habrá un maldito problema —gruñó mientras decía—. Esto de la apuesta vino a arruinar todo, me desestabilizo sin mujeres y luego Tatsuki aparece frente a mi más hermosa que nunca como si fuera tan fácil resistirme a su belleza, ella ya no está enamorada de mí y yo arruine lo que podría ser una bonita amistad, soy un idiota.
— Eso ya lo sabíamos, parece que estoy rodeada de idiotas —dijo Rukia mirando despectivamente a Ichigo.
— ¿Estás molesta con Ichigo? —le pregunto Renji—, ¿ha pasado algo entre ustedes?
— Bueno, la verdad… —Ichigo intentó contarle la verdad.
Rukia le dio un golpe que lo dejo paralizado.
— ¡Maldi…ta! —fue lo único que pudo decir Ichigo.
— Ya conoces la fuerza de Rukia, nunca te metas con ella —se burlo Renji—. Entonces, ¿si ha pasado algo entre ustedes?
— No ha pasado nada importante, esté idiota no conoce el termino de confianza ni de discreción y dirá cosas estúpidas como siempre. Ahora es ver cómo haremos que Tatsuki te perdone, ¡tienes que ir a su boda!
— No iré Rukia, aun si me perdona. Desde un principio debí negarme, pero no lo hice y cometí un gran error a causa de ello, ahora estoy bien y he tomado mi decisión.
— Pero…
— Déjalo —dijo Ichigo, impidiendo que Rukia dijese algo más—. Cuando un hombre ha tomado una decisión como esa, solo él puede hacerse cambiar de opinión, si dice que está bien con la decisión que él ha elegido entonces creamos en él, ¿te parece, Rukia?
— Bueno, los hombres al menos se entienden entre sí, pero no comprenden para nada a las mujeres. Sé que Tatsuki estaría encantada de que fueras.
— Luego de lo que pasó…sé que no querrá verme.
Rukia sonrió. Lo único que ella quería era que sus amigos estuvieran bien y que fuera felices, pero luego de analizar las palabras de Ichigo comprendió que quizás esa era la solución, si ambos estaba bien así entonces no tenía porque entrometerse. Las relaciones humanas resultaban ser complicadas de por sí, ahora si había un tercero sería incluso más complejo solucionarlo, quizás el tiempo ponga en su lugar a todos.
— ¿Vas a estar bien, verdad? —Rukia le pregunto con verdadera preocupación, él le sonrió asintiendo—, Hemos sido amigos desde hace años y me preocupe cuando escuche que estabas en mal estado a estas horas del día.
— Estaré bien, solo necesitaba despejar mi mente —respondió—, pero ustedes dos deberían resolver sus propios problemas antes de querer ayudar a los demás. No sé que haya pasado entre ustedes, pero Rukia estás muy enojada con Ichigo y tú —dijo dirigiéndose al pelinaranja— ni cuenta te das, sería mejor que platicaran.
Ambos se miraron fijamente, pero terminaron evadiendo su mirada.
— No ha pasado nada importante —asumió Rukia—. ¡Vamos a descansar! Ha sido un largo día y yo tengo que trabajar mañana.
— ¿En qué? —pregunto Ichigo.
— En nada que te interese, solo tengo que tener listo un cuadro para un amigo.
— Ah.
— ¿Nos vamos?
— Si.
Quizás fue algo ligero y sin importancia, pero Ichigo sintió curiosidad de saber quién era ese amigo, Rukia no tenía muchos amigos fuera de ellos y qué hablará de alguien como un "amigo" era algo que a cualquiera que la conociera se interesaría en saber, aun así Ichigo no le pregunto nada más y decidió solo llevarla a su casa, ya habían pasado por muchas cosas esa noche y después tendría tiempo de platicar con ella.
.
.
Mientras tanto, Ulquiorra y Orihime estaban entrando al departamento.
— Gracias por traerme —dijo ella evadiendo la mirada de Ulquiorra, él no se enojo ni sorprendió por su reacción simplemente asintió—. Entonces…buenas noches.
— No fue nada —respondió, y sin que Orihime lo esperara acerco sus labios al oído de la mujer, ella quedo pasmada—, entiendo que no hayas dicho nada aun pero, tengo que escuchar tú respuesta en algún momento.
— Si fuera por mi —dijo alejándose—, te diría que si en un segundo pero, siempre he creído que tú amor era dirigido a Rukia y no a mí, me ha tomado por sorpresa que dijeras que a quién quieres soy yo…no sé qué creer y tengo…
Él camino hacía la puerta y al estar a punto de cruzarla se detuvo.
— No soy el tipo de hombre que juega o miente en este tipo de asuntos. Descansa y ten una buena noche.
Fue lo único que dijo, luego salió y dejo el edificio, cuando Orihime sintió que ya no estaba se dejo caer al suelo.
— Soy una estúpida.
Por su lado, Ulquiorra no mostraba una señal de que estuviera enojado en su rostro, pero en el interior podría decirse que eso lo lastimo.
— Tshh —dijo justo cuando sonó su celular—. Si, habla Ulquiorra.
No pasó más de un minuto para que una sonrisa amarga apareciera en sus labios.
— Si, estaré ahí en unos 15 minutos.
Al colgar y antes de subirse a su automóvil dirigió una última mirada al departamento de Orihime donde una luz un se hacía presente. Aun seguía despierta.
.
.
Por otro lado, aunque era ya de madrugada Neliel aun estaba sentada en el porche de su casa fumando mirando el cielo nocturno, hace años que no lo hacía y se sorprendía que lo pudiera hacer en un país como Japón, desde que conoció a Ulquiorra se podría decir que su vida dio un giro inesperado, él había llegado hasta ella después de todo lo que habían pasado, el tiempo y los problemas. Llego a su lado cuando todo en su vida estaba de cabeza, cuando su mundo estaba destrozado.
— Puede que haya sido el destino, ¿no crees lo mismo? —dijo llevándose una foto al pecho—, él me ha ayudado en el momento en que necesitaba ayuda, el momento en que tú me dejaste atrás. Tengo que encontrarte sino no habrá servido de nada que él regresará ni que me ayudará.
Esa fotografía contenía una imagen de ella y de un hombre de risa burlona, alto, de tez blanca, cabello largo que ocultaba uno de sus ojos, un cabello totalmente negro, aun eran jóvenes en aquel tiempo, quizás 16 o 17 años, tenía algo escrito, algo como: "NELIEL Y NNOITRA", ella era feliz en ese entonces, más feliz de lo que las palabras pudiera describir. Ella estaba enamorada, como una idiota.
— Nnoitra —susurró— sigo esperándote, aun después de tanto tiempo. Nunca pude decirte mi verdadero sentir, tú nunca fuiste un juguete para mí…eras quien más me importaba.
Solo deseaba haberle dicho "lo siento" cuando pudo hacerlo, Neliel derramó un par de lágrimas.
— ¿Por qué viniste a este lugar sin siquiera decírmelo? Me pregunto si ¿aun me recordarás?
No era sencillo amar y para su error lo conoció en el momento menos adecuado, con la persona menos adecuada, pero los asuntos del corazón no estás escritos simplemente pasan y luchar contra ellos no nos lleva algún lugar, por desgracia para Neliel lo comprendió demasiado tarde. No, quizás hubo una piedra en su camino, pero no se detendría hasta verlo de nuevo y decirle sus sentimientos, si después de eso él la rechazará entonces…podría regresar a casa en paz.
— Ya estoy aquí.
.
.
Al día siguiente Rukia estaba en su Taller de pintura terminando uno de los cuadros que Koichi le había pedido, mañana era el día en que él le regalaría ese detalle a su madre y no había dormido muy bien, pero el trabajo era el trabajo. Sin embargo, pasó toda la noche pensando en lo malo que fue el día anterior para ella, consiguió en parte su cometido y así Ichigo la vio como una mujer, él lo dijo pero hubo algo que molesto a Rukia y no entendía si siquiera tenía sentido.
— ¡Demonios! —gruñó.
— ¿Es tan difícil hacer eso? —la risueña voz de Koichi llego a los odios de Rukia luego de haber ido a comprar un par de bebidas para los dos, ella giro para verlo y aun sin ganas le sonrió—, veo que no ha sido tu mejor día, desde que llegue está mañana has tenido un carácter para temer. ¿Te ha pasado algo?
— No realmente —dijo, evadiendo la pregunta y tomando la lata que Koichi le estaba dando.
Él la miro fijamente.
— Seguramente ha sido por…Ichigo Kurosaki —Rukia se sorprendió al escucharlo, Koichi se dio cuenta que tenía razón—. Así que ¿lo que habías planeado, sobre esa venganza tuya, no salió como esperabas?
— ¿Solo has venido a decirme "te lo dije"?
— No, como ya te dije he venido por el trabajo que te encargué. Pero decir "te lo dije" es un plus a mi visita, ya sabes, jugar con los sentimientos es jugar con fuego y parece que te has quemado, Rukia.
— Koichi, tal vez sentí cosas que no debería sentir, pero...a él no le intereso realmente, no se molesto luego que le dije que había sido una venganza y eso me enfureció mucho más, si me llego a ver como una mujer pero, solo fue ese momento.
Koichi soltó una sonrisa burlona, se dio cuenta que Rukia tomó eso como algo más personal. Él siempre supo que eso pasaría, las mujeres están hechas para amar tan fácilmente solo que ellas lo ignoran siempre. Koichi solo le sonrió y toco sus mejillas, que estaban manchadas por pintura, Rukia no sintió la necesidad de alejarse de esas manos porque no eran peligrosas, no la dañarían. Había hablado poco tiempo con él, pero había sido el tiempo que necesitaba para saber que podía confiar en él.
— Oh mi —exclamo la delicada voz de Hisana al ver esa escena—. Byakuya, ¡mira esto!
Hisana apuro a su esposo, él desganado luego de una semana llena de trabajo sonreía al ver tan iluminada el rostro de su amada, pero esa sonrisa se esfumo cuando vio la "escena" con de la que tanto hablaba. La sorpresa lleno su facciones, comprendía que Rukia era una mujer que podía elegir con qué tipo de hombre estar, pero ese era un niño en comparación de ella, seguramente no tendría ni planeado que hacer con su vida aun, y Byakuya solo se preocupaba por el futuro de su querida hermana.
— ¡Rukia!
— Esto no es lo que parece, hermano —dijo Rukia alejándose de Koichi—. Él es un amigo, solo eso, ¿verdad?
— Si —respondió Koichi—. Es un gusto, soy Koichi Nakamura.
Al ver que ninguno de los dos decía nada, Rukia decidió presentarlos.
— Ella es mi hermana mayor Hisana y su esposo, Byakuya Kuchiki —dijo—. Ahora mismo seguro creen que tenemos un romance secreto.
— Qué más quisiera yo que fuera eso —Koichi aclaró—. Pero, por desgracia, nosotros solo somos amigos.
— ¿Y bien?, —preguntó Rukia seriamente— ¿a qué han venido?
Hisana, quién había planeado desde el día anterior está visita, se sintió ofendida por su hermana.
— Cómo no nos habías visitado pensamos que sería un bonito detalle venir a verte —dijo —, pero creo que hemos llegado en un buen momento, o es que quizás ¿ya no nos necesitas Rukia? Si es así solo dínoslo.
Rukia suspiro, no debió ser tan ruda con ella. Hisana era muy sensible y comprensiva, pero cuando se trataba de ella sería mejor darle por su lado.
— Está bien, soy feliz de verlos. Pero en este momento tengo mucho, mucho trabajo, y de verdad, que lo que más me encantaría es poder platicar con ustedes, es solo que Koichi ha estado aquí desde temprano esperando por su cuadro. Soy lo bastante profesional como para darme cuenta que el cliente, ahora mismo, es lo más importante. Hermana, prometo que iré a verlos durante la noche y llevaré a Orihime…si me dejan decirles un secreto, algo entre Ulquiorra y ella pasó ayer y quiere verlo, ¿pueden organizar una cena familiar? ¿Qué te parece eso, Hisana?
— Encantador —dijo—, ya era hora que Ulquiorra sentará cabeza y qué mejor que con la adorable Orihime. ¡Vamos, Byakuya! Tenemos que poner manos a la obra.
— Si, si.
— Cuídate, Rukia.
Como el viento, Hisana y Byakuya se fueron, Koichi solo rió.
— Es muy enérgica tu hermana y se parece mucho a ti, podría decirse que parecen gemelas.
— Antes no era así, Hisana era muy enfermiza de joven, su corazón era muy débil y no podía ser, como tú dices, tan enérgica hasta que pudo recibir un trasplante de corazón, para ella fue como volver a nacer, de pronto se volvió más alegre de lo que era y comenzó a comportarse como la acabas de ver, aun así tiene que estarse checando durante el año y tomando algún medicamento —dijo, la mirada de Rukia era de estar contenta, eso le gustaba a Koichi, Rukia se veía mejor siendo feliz—, pero está bien ahora y eso es lo que más me hace feliz.
— Es bueno verte feliz —Koichi
— ¿Tú crees?
— ¡Oye! ¡Rukia!
Era Ichigo. Entró velozmente al taller y encontró a su mejor amiga y a otro chico en una situación que él conocía muy bien, no pudo evitar endurecer su mirada. No es como si estuviera molesto más bien era ¿sorpresa? Si, debía ser eso, no podía imaginar que algún día vería a Rukia en ese tipo de posición con ese tipo de hombre, al menos así ya no se preocuparía porque lo que habían hecho el día anterior fueran tan enserio.
— Quizás antes hubiera… —susurró el pelinaranja, pero ninguno de los otros dos lo pudo escuchar.
— ¿Ichigo? ¿Qué haces aquí?
— Solo venía a verte y te iba a invitar para ir a ver un juego con los chicos, como en los viejos tiempos —dijo, luego de intentar suavizar su mirada sin ningún efecto—. Pero al parecer estoy interrumpiendo algo, él debe ser el amigo que mencionaste ayer, ¿verdad? Hola, soy Ichigo Kurosaki.
— Está es la segunda vez que me presento a alguien en este lugar, soy Koichi Nakamura.
Así que este es el famoso Ichigo Kurosaki, pensó Koichi. Era más interesante de lo que él imaginaba, y tuvo una reacción inesperada al verlo con Rukia, quizás Rukia no se había dado cuenta aun, pero Ichigo era mucho más transparente de lo que ella era. Son como un par de adolescentes, pensó.
— Quizás sea la próxima vez —dijo Ichigo—, entonces me voy.
— Espe…ra —Rukia lo detuvo, con solo escuchar su voz Ichigo detuvo sus movimientos—, antes de que te vayas, ¿irás con Kisuke hoy?
— Si, iremos los cuatro.
— ¿Puedes dejarle un cuadro a Yoruichi-san? —Rukia evadió la mirada de Ichigo al preguntárselo.
Ichigo tomó su tiempo para responder.
— Claro.
— Deja lo traigo —Rukia se fue corriendo.
Luego de un largo silencio entre los dos hombres, Koichi dijo:
— Rukia es muy trabajadora, ¿verdad?
— Desde que la conozco lo es.
— Ichigo, perdón por tutearte, pero no hay necesidad de que me mires tan hostilmente, Rukia y yo solo somos amigos, así que no tienes que verme así.
— ¿Así como?
— Como si te la quisiera robar.
Ichigo dejo escapar una sonrisa astuta.
— Rukia no me pertenece —dijo—, así que no puedes robármela, no hay lógica en lo que dices. Solo déjame decirte esto, sé qué tipo de intenciones tienes con Rukia, y más si dices que eres amigo de ella, las conozco mejor de lo que imaginas y solo voy a decirte algo, si la lastimas…incluso si llegas a pensar por lo menos en lastimarla te las verás conmigo.
— No eres quién para decírmelo, mis intenciones con ella son sinceras, lo único que busco ahora es amistad, más bien deberías ser tú el que pensara en no lastimarla, Rukia es el tipo de mujer que con el más ligero roce resulta lastimada.
Ichigo no dijo nada a ello, era cierto lo que Koichi decía.
— Es tú amiga, ¿por lo menos sabes eso, no?
— ¡Ya lo sé!
— No la lastimes, Ichigo.
— No hay algo entre ella y yo como para que la lastime, así que no vengas con jueguitos de palabras, si la quieres solo díselo.
— Lo que siento por ella nunca la alcanzará de esa manera porque…
— Ya regrese —dijo Rukia interrumpiéndolos—, ¿encontraron que platicar?
Rukia los miro, ambos sonrieron.
— Si. Koichi es un buen amigo para ti, Rukia —respondió Ichigo.
— Lo mismo digo de él.
— Que bueno que se están llevando bien, quizás puedan llegar ser amigos.
Ichigo tomó el cuadro que llevaba Rukia.
— Quizás en un futuro, nos vemos otro día.
Él se fue, Koichi aun sonreía y es que se había dado cuenta de que esto a penas y estaba comenzando, quizás él e Ichigo tenían más en común de lo que esperaba.
— Ustedes dos tienen una relación única —dijo.
— ¿Eh?
— Nada, primero tengo que decirte algo —el rostro de Koichi se tornó serio, eso la preocupó—. Rukia, a parte del cuadro, también he venido a decirte algo que me tiene preocupado desde ayer. ¿Recuerdas aquel chico que llego a la mañana siguiente en que tú y yo…tú sabes…?
Rukia pensó en ello unos segundos.
— Ah, ¿Ulquiorra? Si, él es mi hermano, ¿qué pasa con él?
— Quizás esto no sea mi problema, pero ayer lo vi en el bar donde trabajo y estaba hablando con un par de hombres que, para serte sincero, no tienen muy buena reputación en la cuidad, me pareció correcto que deberías saberlo. Con ese tipo de personas no se debería meter, ellos solo te acarrean problemas.
— ¿Ulquiorra? Él acaba de llegar del extranjero, no es de los tipos que hablan mucho, pero igual hablaré con él…gracias por decírmelo.
— Volviendo al tema —dijo rápidamente y más emocionado—. Tú e Ichigo tienen una relación bastante interesante, en donde los dos son muy ingenuos.
— ¿Qué quieres decir?
— Si te pones a pensarlo, ustedes dos son básicamente compatibles —aclaró—, es más, con solo verlos hace un momento me di cuenta que a Ichigo no le agrado que estuvieras conmigo.
— ¿Estás diciéndome que Ichigo estaba celoso hace un momento? —Rukia se burló, en verdad que no podía creer en las palabras que Koichi le estaba diciendo— ¿Ichigo celoso por mi? Primero se acaba el mundo antes de que eso suceda.
— ¿Tienes miedo?
Ella no entendió.
— ¿Miedo a qué?
— Tú le quieres, él te quiere, ¿qué tan difícil es eso de comprender?
— Solo no entiendo tu "querer", Ichigo y yo hemos sido amigos por años, desde hace más o menos 8 años y, sinceramente, jamás se nos ha pasado por la mente el simple hecho de querer tener ese tipo de relación. Si, me conste con él, y si, lo disfrute, pero eso no quiere decir que tengamos que sentir eso.
— Piensa, te acostaste conmigo aquella vez, te has acostado con Ichigo, ¿no ves la diferencia?
Rukia iba a refutar, pero en el camino se dio cuenta que las palabras de Koichi tenían sentido. Era diferente, no es como si Koichi valiera menos, pero si lo comparaba con Ichigo era diferente. ¿Será porque son amigos? Definitivamente no podía decir porque son diferentes, solo lo eran, cuando estuvo con Ichigo fue más profundo, sintió más, le gusto más.
— No, no es amor. Él no me ama y yo no lo amo, solo es porque es mi amigo, cuando tu y yo pasamos la noche eras un desconocido, Ichigo en cambio es mi amigo, eso es lo diferente.
— Rukia…
— ¡Basta de ese tema! Tengo que terminar tu cuadro antes de irme por Orihime.
— No hay peor ciego que el que no quiere ver.
— Si, si.
.
.
Ya llegada la noche, Rukia entro en la habitación de Ulquiorra lo más sigilosamente posible, hacía años que no iba a ese lugar desde que él decidió ir al extranjero tan repentinamente y verlo con un rostro tan complicado le hacía gracia, en verdad no podía creer que se hubieran confesado él primero según lo que Orihime le había contado en el camino, estaba feliz por ambos, los quería tanto que saber que los dos correspondían sus sentimientos era algo que ella repentinamente…envidió.
— Estoy tan celosa de Orihime —dijo burlándose—, tener un novio tan atractivo.
— ¿Rukia? ¿Ya llegaron?
La sonrisa que se dibujo en los labios de Rukia molestó a Ulquiorra quién evadió inmediatamente a su hermana.
— No seas tímido, muestra algo de felicidad al saber que tu futura novia ha llegado.
— ¡Rukia!
— Ya, ya. No tienes que molestarte tanto, me alegra que los dos hayan dicho sus sentimientos más saber que tú le correspondes, Orihime es una mujer muy sensible y es mi mejor amiga, solo quiero que mi hermano y mi amiga sean muy felices, pero estoy un poco celosa de que ella ahora se robara la atención que siempre tuve de ti.
Él se acercó a ella y posó su mano sobre la cabeza de Rukia. De repente, un recuerdo de cuando Rukia era más joven se cruzó por la mente de Ulquiorra, desde ese día ya no guardaría aquel secreto que tanto tiempo lo aquejo, tenía que decírselo antes de ver a Orihime sino eso nunca terminaría.
— Anteriormente…te amaba, como a una mujer —mencionó sorprendiendo a Rukia—. Es normal que no lo entiendas y que no te hayas dado cuenta, pero te ame durante tanto tiempo que parece no poder irse tan fácilmente, pero ahora…
— Amas a Orihime —dijo Rukia completando la frase de Ulquiorra, él asintió—. Está bien saber que alguien como tú me amo, me hace sentir muy importante. Ahora quiero que seas feliz con quién quieras ser feliz.
— Hay muchas cosas de mi que no sabes aun, pero no tienes porque saberlas, lo único que tienes que saber es que siempre estaré a tu lado y cuando necesites un hermano con quién hablar ahí estaré.
Rukia le sonrió, pero luego de meditarlo un tiempo creyó que era tiempo de que le preguntará sobre lo que Koichi le había contado. Temía que él se iba a enojar, no era de los que les gustará preocupar a los demás y quería solucionar todo por él mismo pero, por la forma en que Koichi se lo había dicho, temía que eso fuera algo realmente grave.
— Ulquiorra, alguien me dijo que te vieron ayer en un bar con personas extrañas y que tienen una reputación muy lamentable en la zona, ¿puedes decirme de que va eso? No quiero meterme en tu vida privada, pero…
— Entonces no lo hagas, Rukia.
Esa había sido la primera vez, en mucho tiempo, que Ulquiorra le hablaba tan cortantemente. Seguramente estaba metido en algún problema que no quería que nadie más supiera, o al menos eso creía Rukia. Aun así, le dolía que no confiara tanto en ella como para contarle sus problemas, Ulquiorra tenía que entender que no estaba solo, no más.
— Puedes confiar en mí.
— Lo sé —dijo—. Pero esté es mi problema y quiero arreglarlo a mi manera, así que no te metas o en serio que me enojare, no quiero iniciar una pelea contigo, tampoco quiero involucrarte en algo sin importancia.
— Bien, pero te en cuenta que tu relación a penas comenzó con Orihime, no le mientas a ella. Sé sincero con ella.
— Lo haré, sabrá lo que tenga que saber, nada más y nada menos.
— Hmmm…
— ¿Dónde está ella?
— En mi antigua habitación, está esperándote.
Él se fue, Rukia lo conocía tan bien que sabía que iba a reaccionar así, como hermano era el mejor pero si se trataba de sus asuntos personales no le gustaba que nadie más se involucrara.
— Tienes que aprender que no estás solo en este mundo.
.
.
— ¿Cómo debería decirle? —Orihime se preguntaba ansiosa—. Pensé que llegando aquí sería más fácil, pero es más difícil…quizás él de haya dado cuenta de que no soy la adecuada.
Sin darse cuenta Ulquiorra apareció ante ella.
— Orihime.
— Hola —susurro Orihime, nunca antes imagino que verse frente a Ulquiorra le iba a causar tanto miedo. No, no era miedo, no estaba segura de que fuera pero, ahora que lo tenía tan cerca no sabía que palabras decirle que fueran las correctas—, le pedí a Rukia que organizará esto…espero que no te hayas molestado.
— No me gusta este tipo de reuniones, pero si es para escucharte puedo hacer una excepción —dijo—. Y bien, ¿vas a rechazarme?
— No, espere este momento desde que te conocí, siempre temí no ser suficientemente buena, o tan Rukia para poder gustarte. Viví constantemente celosa de ella y me da pena decirlo porque ella es mi amiga, pero no podía evitar verte sonreírle de una manera tan tierna —tanto era el nervio de Orihime que rió deliberadamente, no tenía sentido nada de lo que estaba diciendo—, siento que estás palabras que estoy diciendo están haciéndote recapacitar, es como si las dijera para que lo volvieras a pensar y te dieras cuenta de que no soy a quién amas. Es solo lo que siento, no puedo decirte que soy la mejor o que soy perfecta porque sería una mentira, pero si puedo decirte que desde el momento en que te conocí te ame, luego de conocerte aun te amo y seguramente, pase lo que pase, te seguiré amado, yo solo…
Él la cayó colocando uno de sus dedos sobre los sus labios, ella guardo silencio.
— Te conozco —dijo él—. En parte ha sido mi culpa que esos celos te alcanzarán, hubo un tiempo en que mis sentimientos por Rukia no eran del todo puros, pero con el tiempo me di cuenta que la quería como una hermana y solo había sido un momento de confusión, además de que no soy un experto en expresarme, así que temí que luego de irme a estudiar al extranjero te olvidaras de mi, pero no fue así. No espero de ti a la mujer perfecta, conozco tus temores, sé cuantas veces has caído en el llanto y sé también los motivos, no estoy pidiéndote que seas la mejor en todo, solo quiero que seas tú. Te quiero tal cual eres, la verdad no tenía planeado confesarme tan pronto, pero cuando te vi siendo tan afectuosa con el amigo de Ichigo Kurosaki temí que te estabas alejando de mí. Quiero estar contigo es lo único que puedo decirte para que comprendas lo que realmente siento.
Orihime sonrió.
— Diciéndome este tipo de cosas con ese rostro tan sereno y sin expresiones podría jurar que podrías decir lo mismo para decir que comida te gusta más, pero yo también te conozco, conozco ese brillo en tus ojos cuando dices la verdad y justo ahora lo tienes, yo también quiero estar contigo.
Orihime había soñado con ello tanto tiempo que no sabía si confiar en lo que sus ojos y su mente decían, por primera vez estaban de acuerdo y estaba pasando, ella después de esperar tantos años anhelándolo pudo escuchar de Ulquiorra que quería estar con ella, por primera vez sus sentimientos eran correspondidos, no pudo evitar caer en llanto justo como había dicho Ulquiorra, no era algo que pudiera guardar para sí misma, ella estaba...
— Estoy tan feliz —menciono mientras lloraba—, siento que tengas que ver siempre está faceta mía, pero estoy tan feliz…yo te…amo tanto. Lo siento.
— No —Ulquiorra se acercó a ella y la abrazó—. Llora tanto quieras, está bien si luego sonríes como siempre lo haces.
— Si.
Él era tan frío al decir las cosas, no es como si su tono de voz se volviera de repente dulce o amable, él seguía manteniendo esa seriedad que tanto lo caracterizaba, pero aun así Orihime sentía calidez en su abrazo, en sus palabras, algo que nadie más que ella notaría. Esa era la felicidad que tanto había querido. Lo que siempre busco.
— Te amo, te he amado desde que nuestros ojos se cruzaron, quiero amarte por siempre, por todas mis vidas…
— Podemos intentarlo.
— Si, intentémoslo.
.
.
Ya está, el capitulo 8. Pido disculpas por desaparecerme en FF, no tuve tanto tiempo como deseaba y bueno, algo largo el capitulo. ; A ; chingaos, como me gusta el Ulquhime y se vienen buenas cosas con el IchiRuki. Espero sus reviews y gracias por leerme
