La historia pertenece a xHinaLovex y los personajes a Masashi Kishimoto. Yo sólo tomaré el crédito de la traducción y la selección musical x)
-PaoCriss.


.

Pon tu alma en mi muñeca

Y así confiaré en ti

Nos iremos de aquí como siempre lo había pensado

Pero me percaté de que tú ya lo habías imaginado.

•••

Do Da Da — Green Day

.

.

Capítulo Ocho

—Hola chicos —Saludó Naruto entusiasmado, con una de sus brillantes sonrisas que siempre lograban que las rodillas de Hinata temblaran.

—Dobe —Fue la respuesta de Sasuke. El rubio estaba por abrir su boca y decirle a Sasuke que debía ser más educado, pero el saludo de Hinata le dejó las palabras en la garganta.

—Hola, Naruto-kun —Dijo dulcemente.

—Hola —Exhaló Naruto, mientras sonreía todavía más.

Sasuke observó la fijación de ambos por unos cuantos segundos antes de rodar los ojos. Sinceramente eran unos ridículos.

—Esta conversación es fascinante, pero estoy listo para mi almuerzo —dijo, causando que sus dos compañeros apartaran la mirada del otro, ambos sin percibir el sonrojo del otro.

Eran un caso perdido. Simplemente un caso perdido.

—¿A dónde irán a comer? —Preguntó Naruto deseando unirse.

—A Ichiraku ¿gustas venir? —Contestó Hinata.

—¡Sí! ¡Me encantaría! —Respondió el Uzumaki antes de volver hacia el puesto de comida.

Sasuke estaba seguro de que había visto al rubio provenir de ahí, pensó en comentarlo, pero mantuvo la boca cerrada. Había alzado una ceja cuando Naruto tomó la mano de Hinata y comenzó a jalarla para que estuviera junto a él. El rubio no era exactamente que digamos bueno en respetar el espacio personal, pero él no solía tocarla.

Cuando Hinata chilló sorprendida, Naruto pareció darse cuenta de lo que había hecho y soltó su mano como si estuviera en llamas, mirando a Sasuke nervioso por alguna razón que el Uchiha no comprendía y no tenía ganas de averiguar.

—Lamento eso. Je, me entusiasmé un poco. Ya sabes, el ramen y todo eso…

—A-Ah, descuida. Sé que no era tu intención ni nada —Dijo Hinata ligeramente triste.

Sasuke quería golpearse a sí mismo en el rostro, pero se rehusaba a hacerlo cuando las personas podían verlo. Especialmente cuando Ino los miraba tan atentamente. En serio ¿cuál era su problema?

Hinata se paró cerca de Sasuke, esperando que pudiera ocultarse detrás de él un instante para recomponerse. Naruto vio aquello y una mezcla de emociones temblaron en sus ojos antes de que se diera la vuelta y les dijera que si pensaban venir o no.

El trío caminó hasta allá con un silencio incómodo entre ellos hasta que entraron.

Cuando Naruto levantó la cortina y se inclinó para entrar, le gritó al chef del fondo.

-Oye viejo, ¡hemos venido por un poco de ramen!

Ino aún se hallaba ahí, observando al trío con atención.

—Naruto, te acabas de comer tres tazones y luego saliste corriendo —Dijo, incapaz de disipar la sospecha de que algo ocurría.

Él la miro con ligero pánico, ya que había olvidado que ella estaba ahí y había estado mientras él se hallaba comiendo.

—Naruto-kun ¿ya has comido?

—Ah, sí, pero fue hace un rato y he vuelto a tener hambre —Dijo nerviosamente.

Ino entrecerró los ojos, ahora con más sospecha.

—Naruto, eso fue hace como cinco minutos.

El Uzumaki se giró hacia ella, obsequiándole una mirada que la invitaba a callarse, antes de girarse de nuevo hacia Hinata y decir:

—Uno nunca puede cansarse del ramen ¿sabes? —Rio entre dientes con incomodidad y rascó su nuca. Hinata sólo asintió de acuerdo —Todos sabían de su fascinación por el ramen— y se sentó entre él y Sasuke para ordenar su comida.

Naruto suspiró aliviado, feliz de que Hinata hubiese aceptado su excusa. Una vez más, ella parecía siempre aceptar lo que decía. Cuando otros bien podían llamarlo Baka o gritarle por decir algo, Hinata nunca lo haría. A veces incluso lo ayudaba a explicarse. El no podía evitar mirar a la dulce joven junto a él mientras pensaba en lo muy amable que siempre había sido con él.

Notó su suave y pálida piel que parecía nunca oscurecer o endurecerse, a pesar de las tantas horas que se la pasaba entrenando al aire libre cada día. Notó como su oscuro cabello relucía fuertemente un brillo índigo —Le había tenido que preguntarle a Sai el color—Notó como su frente se arrugaba levemente cuando lo volteó a ver, confundida. Oh, mierda.

—¿Tiene algo mi cara? —Le preguntó. Frotó su mejilla y miró su mano, creyendo que podía encontrar algo de tierra o algo por el estilo. Había venido directamente de entrenar después de todo, y no podía pensar en otra razón para que Naruto la observara tan fijamente como lo estaba haciendo.

—Ah, sí, sólo una pequeña mancha justo ahí —Dijo intentando cubrir sus evidentes miradas de adoración. Fingió limpiar el inexistente rastro de suciedad de su mejilla, descubriendo que se sentía tan suave como parecía.

Los ojos de Hinata se abrieron de par en par y sus mejillas ya coloreadas de rosa se pintaron de un rojo profundo ante su contacto. Ella retrocedió un poco, sorprendida y el apartó al instante su mano, poniéndola en la barra junto con la otra y tamborileando sus dedos para intentar distraerse de lo que acababa de hacer.

Santa Mierda —pensó Ino observando la escena. Había estado muda un momento. Realmente deseaba que Shikamaru y Choji hubiesen estado ahí para que fueran sus testigos de que eso realmente acababa de suceder.

Nadie habló durante un minuto hasta que Teuchi dispuso tres platos enfrente de los correspondientes clientes, sonriendo ampliamente y diciéndoles que lo disfrutaran.

Eso trajo a Ino de vuelta a sus sentidos e hizo que deseara investigar un poco más.

—Así que… Hinata. ¿Qué te trae a Ichiraku?

—Oh, Sasuke-kun y yo queríamos probar algo para comer, y él sugirió ramen.

—No es cierto, Teme. ¿Querías ramen? —Naruto estaba incrédulo.

—No era mi intención. Simplemente no quería comer otra vez dango.

Hinata frunció el ceño ligeramente.

—Pero si ni siquiera comiste nada ayer. Sólo te sentaste ahí mientras yo comía unos cuantos.

—Sí, bueno, tuve que olerlo mientras tu comías, así que cuenta como que sí.

Ino notaba su fluida conversación, también el hecho de que Hinata y Sasuke aparentemente fueron a comer juntos el día anterior —Lo que significaba que habían pasado tiempo juntos al menos dós días seguidos. ¡Ella debía haberse estado perdiendo de algo mientras andaba con Sai! Abrió la boca para hacer otra pregunta, pero Naruto se le adelantó:

—¿Eh? ¿por qué fueron por dangos ayer? ¡Si Hinata hizo unos bocadillos deliciosos! —Naruto se había detenido en su entrenamiento ayer —Claro que accidentalmente— y ellos estaban sentados tomando un descanso. Cuando él había preguntado por el bento que tenía Sasuke, ella había tomado otro de su mochila y se lo había dado. Él le preguntó por el de ella y Hinata sacudió la cabeza diciendo que ella comería dentro de un rato.

—Te comiste su almuerzo, Dobe.

—¿Qué? ¡Imposible! Me dijo que tenía el suyo.

—No, simplemente te cedió el de ella y dijo que comería después. Estaba tan hambrienta después del entrenamiento que tuve que llevarla a comer algo.

Honestamente, Sasuke no sabía por qué era tan amable.

—Hinata ¿es eso cierto? —Naruto se volvió hacia ella con los ojos muy abiertos. ¿Por qué haría eso?

—Hum, sí, pero está bien. A mí no me importa.

—¡No está bien! ¡Te robé tu comida y habías entrenado tan duro! Déjame compensártelo. Te llevaré a cenar mañana.

Incluso la cocina pareció enmudecer después de su propuesta. La boca de Ino prácticamente golpeó el piso y el rostro de Hinata estaba paralizado por la impresión.

—¿La acabas de invitar a salir?

Al principio Sasuke no notó que había sido él quien había hecho esa pregunta. Tras semanas de que Naruto irrumpiera sus sesiones de entrenamiento y de que coqueteara descaradamente con Hinata, mientras sus intenciones parecían tan obvias, había estado atónito.

Naturo por otra parte, tomó la pregunta como una confirmación de que acababa de enfurecer enormemente a Sasuke. ¿En qué estaba pensando? ¿De verdad había invitado a Hinata a cenar en frente del tipo con el que dor – veía? ¿De su mejor amigo? Mierda.

—Eh, no, no es eso. Sólo me siento mal por comerme su almuerzo, es todo. No es como si quisiera invitarla a una cita. Ya sabes, je.

Bueno, eso no había sonado bien, pero Sasuke no lo miraba como si quisiera matarlo por fraternizar con su novia, así que Naruto pensó que había funcionado.

Fue sacado de su alivio por el sonido de un plato siendo apartado de la barra.

La cabeza de Hinata estaba gacha y su flequillo caía en frente de sus ojos. Había empujado su aún lleno tazón de ramen lejos de ella y acomodó los palillos en el borde. Colocó algo de dinero de su bolsillo y lo dejó en la barra junto al plato antes de deslizarse del taburete.

—¿No vas a acabártelo? —Preguntó Naruto sorprendido por su repentina partida. Había esperado hablar con ella un poco más.

Sin mirarlo meneó su cabeza y declaró:

—Ya no tengo hambre. Los veré después.

Ella empezó a caminar y Naruto no pudo evitar sentir que había ocurrido algo muy malo.

A pesar de no saber lo que sucedía entre sus tres amigos, Ino sabía que en realidad Hinata se había sentido lastimada. Estaba a punto de pararse para seguir a su amiga y confortarla, pero Sasuke se adelantó.

El Uchiha se puso de pie, puso algo de dinero junto a su plato también y fue tras Hinata. Ella había prometido ayudarlo con una de sus recetas, y aunque sabía que ella no estaría de humor para eso en ese momento, quería asegurarse que lo estuviera pronto. Incluso podía dejarla comer algo ya que obviamente no se sentía bien.

Ante ese pensamiento, Sasuke gruñó. Se estaba suavizando.

Naruto se quedó mirando a ambos con una mirada que a Ino le pareció, más no podía creer, de celos en sus ojos. ¿Finalmente correspondía los sentimientos de Hinata? Si ese era el caso ¿qué significaba aquel retroceder suyo? ¿Y qué estaba sucediendo entre ella y Sasuke? Demonios tenía que hablar con Sakura. Ella tendría que saber lo que sucedía con su equipo ¿cierto?


¿Qué opinan de este capítulo?