HOLA HOLA! AY PERO MIREN QUE COSITAS TAN HERMOSAS, BIENVENIDOS AL NUEVO CAPÍTULO QUE ESTA BIEN DIVIS DIVIS SE LA VAN A PASAR BOMBA CHEQUETOS! Okno ._. Jajajajaja xD Bueno bueno, la verdad es que no había tenido ni una pizca de imaginación para este capítulo y había estado quebrándome la cabeza para que por fin saliera, no me gusta tardar pero tampoco forzar las cosas, yo espero que les guste, y que lo disfruten, espero que con el siguiente no me tarde tanto, LOS HAMO y gracias por responder a la pregunta anterior! Pero ahora sí a leer :3
Y por cierto, Mariela, a tu pregunta, esto es lo siguiente.
Chris: ¡¿Que quieres saber qué?! No pienso contestar eso, porque no vas y se lo preguntas tú a él!
Yo en lo personal no tengo idea O-O pero también tengo la duda, habría que verlo si entienden a lo que me refiero con eso xD
Pain, without love
Pain, I can't get enough
Pain, I like it rough
'Cause I rather feel pain than nothing at all.
Pain-Three Days Grace
Capítulo 7
Dolor
Dolor: El dolor es una experiencia sensorial y emocional (subjetiva), generalmente desagradable, que pueden experimentar todos aquellos seres vivos que disponen de un sistema nervioso central. Pero resultaba que no era un dolor físico, era la clase de dolor que te hace sentir vacío, el dolor que se experimenta al perder a un ser amado o peor aún, el dolor de perderse a sí mismo, ella realmente sentía dolor, mirarse en el espejo y ver a una desconocida debe doler ¿No es así?, a ella sí le dolía, le dolía tanto aguantar cada día y sangrar todas las noches, le dolía el insomnio y le dolían las heridas en su interior, pero el dolor más insoportable era el que surgía cada vez que debía pronunciar "estoy bien"…
Todo marchaba a la perfección, los días eran sumamente tranquilos, las noches no eran nada más que paz, el silencio siempre reinaba entre ellos, y no necesariamente tenía que ser incómodo, y claro, podían ser capaces de sonreír con una sinceridad absoluta, la necesidad por hacer daño se desvaneció por completo y en su interior sólo podía vivir la serenidad, incluso cualquier sentimiento de culpa que pudiera existir se había reducido a cenizas, sí, eso sin duda sería absolutamente maravilloso…si fuera verdad.
Pero no era así, sólo un puñado de mentiras e ilusiones que le gustaba construir, ilusiones que la mantenían en pie por un tiempo y luego se desmoronaban, porque los días se volvían todavía más tormentosos y las noches eran un horrible dolor en el culo, porque aunque el silencio sí reinaba entre ellos no había sonrisas, porque cuando todo pareció ir bien ella de nuevo se encargó de mandarlo a la mierda —aunque no fue por que quisiera— sus esfuerzos por abstenerse eran monumentales, tanto que marcaba cada día orgullosa en un calendario, siete días seguidos sin cometer ninguna clase de crimen ya era un gran récord.
Sin embargo, no podía seguir de esa manera, rogando porque el sol no se escondiera, rogando por no tener sus constantes alucinaciones, cuando auto-mutilarse dejó de parecerle entretenido todo realmente se volvió a derrumbar y pasaba cada noche sumida en el insomnio, pero aquello sólo le ocasionó más problemas, pues una buena vez no resistió el cansancio, decidió cerrar los ojos por lo que creyó iban a ser unos cuantos minutos, pero cuando se convirtieron en horas parecía que era protagonista en esa película de horror que todos conocen como A Nightmare On Elm Street, pero claro, con la diferencia de que no era cazada por Freddie Krueger, sino por ella misma.
Una cosa sí había salido bien de todo eso, y es que no se había vuelto a encerrar, Tom siempre estaba cerca, cada segundo, y su compañía era agradable, más agradable que ser custodiada por sombras y su "doble maligno".
—¿No leíste ese libro la semana pasada?— preguntó el chico cambiando canales en la televisión, observándola sentada en una esquina leyendo.
—Sí— contestó sin levantar la vista del texto.
—Emm…no entiendo, si ya lo leíste ¿Por qué hacerlo otra vez?
—Me gusta la historia, recuerdo haberlo leído— se decidió por mirarlo y sonreír levemente, aunque no le gustara llamarse a sí misma una enferma, su condición sorprendentemente le ayudaba a imaginar mejor cada palabra que leía.
—Yo sólo vi la película.
Ella suspiró.
—Pero ver la película no es lo mismo que leer el libro— contestó.
—Pero ver la película me ahorra tiempo para imaginar a cada personaje— Chris soltó una pequeña risa, casi imperceptible, a Tom le agradó escucharla reír, de hecho, era un lujo para él escucharla reír —¿Te ha ayudado?
—¿Uh?
—Esto, leer, ¿Te ha ayudado en algo?, ya sabes, a recordar.
La pelinegra volvió a mirarlo.
—Sí, me ha ayudado, pero no tanto como quisiera, todo sigue pareciéndome…
—¿Indefinido?
Asintió.
—Entonces supongo que tendré que traer algo más y ver si logro hacerte recordar mejor.
Se levantó y desapareció por el pasillo, al volver traía consigo un aparato que Chris no supo identificar a primera vista. Curiosa se levantó y se acercó a él, observando el artefacto, el cual ahora le parecía más familiar.
—Es un…—trató de descifrar.
—Un IPod, creo que tu y yo compartimos gustos musicales.
Le colocó los audífonos y una canción conocida inundó sus oídos, Chris miró a Tom con los ojos brillando, sabía que la conocía, ¿De dónde?, no tenía idea, pero la había escuchado antes, y al cerrar los ojos pudo ver un pequeño recuerdo…
/
Por décima vez suspiró observando las calles del lugar.
—Sé que esta investigación te emociona, ¿Pero por qué siempre tienes que arrastrarme a tus cosas?
—Porque necesitaba a alguien más como apoyo, recuerda, dos cabezas interrogan mejor que una.
—¿Qué?, ni siquiera va así.
Por primera vez, Matt se había equivocado con respecto a Kat y su obsesión, ella seguía empeñada en que debía llegar hasta el fondo del caso Christine Evans: The Smiles Maker.
—Como sea, ¿Cómo lograste dar con todo esto?
—Ya te lo he dicho Matty, no me rindo nunca, investigué en el anuario escolar, le pregunté a unas cuantas personas, amigos cercanos, escuché conversaciones y ¡Boom! Lo conseguí— sonrió.
—En serio, ¿Hasta cuando seguirás con esto?, lo digo en serio Kat, terminará mi mal.
Katherine puso los ojos en blanco, no entendía de que manera podría "terminar mal".
—Nada terminará mal Matty, créeme.
La chica aparcó frente a la cafetería.
—Listo, llegamos.
—¿Starbucks?, ¿Es en serio?
—Fue aquí donde acordé que nos veríamos, ahora cállate y baja del auto.
Apenas entraron buscó desesperadamente por todos lados con la mirada, hasta dar con su objetivo al cual se encaminó con rapidez. Matt la siguió y observó a las personas culpables de que Katherine lo arrastrara en auto durante una hora y media hasta Madison. Primero notó a una chica, pelirroja, con una piel blanca rosada, tenía pecas y parecía demasiado pequeña como para estar en la universidad, su mirada viajó hacia su acompañante, un chico rubio, alto y esbelto, ambos poseían ojos verdes.
—¿Janet Jackson y Michael Reeves?— preguntó Kat.
Janet miraba a la ventana con melancolía en sus ojos, al escuchar su nombre levantó la mirada.
—Ho-Hola— saludó poniéndose de pie, seguida por su novio, quien tomó su mano y le dedicó una sonrisa reconfortante.
—¿Eres Katherine Lightwood?— preguntó el rubio.
—La misma, y éste es mi amigo Matthew Davis— sonrió señalando a Matt.
—Yo diría esclavo, mucho gusto.
Se sentaron.
—Bien…creo que había algo importante sobre lo que querías hablar, ¿Cierto?— se aventuró Mike a decir.
—Sí, exactamente— contestó ella —Bueno, la razón por la que quería hablar con ustedes es sobre alguien a quien creo conocen bien.
Tomó algo de aire.
—Si no les molesta, quisiera hacerles algunas preguntas acerca de Christine Evans.
Ambos se quedaron de piedra al escucharla sus palabras.
—Disculpa pero…
—No hay nada que decir o que contar, así que no te molestes en insistir.
Mike fue interrumpido por Janet, abandonando su postura tímida y reemplazándola por una frialdad nunca antes vista en ella.
—Por favor, sólo quisiera saber si ustedes tienen idea de por qué hizo lo que hizo, de por qué se convirtió en lo que es ahora.
Azotó las palmas contra la mesa, sin importarle siquiera que le miraran, de sus ojos verdes las lágrimas amenazaban con salir y mojar sus rosáceas mejillas pecosas.
—¿Quieres saberlo? Bien, nosotros no sabemos nada, no tengo idea de porque sucedió lo que sucedió, pero si lo hubiera sabido entonces nunca hubiera dejado que se hundiera, ella era mi mejor amiga, se alejó para protegernos, ella no era mala, ella sólo fue corrompida por él, se acabó la conversación.
Janet salió del establecimiento, siendo observada atentamente por las tres personas restantes en la mesa.
—Ella no actúa así nunca— dijo Mike suspirando.
—Excepto cuando el tema de…Christine, es mencionado— agregó Matt, a lo que el rubio sólo pudo asentir.
—Escuchen, lo que dijo es cierto, no sabemos nada sobre lo que sucedió con ella…o lo que le llevó a hacer todo lo que ha hecho, no la conocí lo bastante como Janet, solía ser esa chica rara que se sentaba en el rincón y permanecía ajena a todo lo demás.
—Tu…tu…¿amiga?— habló Kat.
—Mi novia.
—Tu novia...ella mencionó un "él".
—Es otro tema del que no tengo conocimiento, nunca se lo he preguntado, y no pienso hacerlo, Janet y Chris eran como hermanas, pero de repente ella sólo se alejó de nosotros, sin dar explicaciones que fueran realmente verdaderas, fue duro para Janet, en realidad, fue duro para los dos, y más cuando días después…bueno…cuando se volvió una asesina— Mike suspiró y se levantó —Te sugiero algo amiga, no sé por qué quieres saber todo esto, pero te diré algo, déjalo, la única que sabe a ciencia cierta sobre esto es Chris, ella es la única que podría decirte qué fue lo que pasó y no creo que puedas preguntarle, así que olvídate de cualquier cosa que hallas investigado, leído, visto o escuchado.
Se marchó tan pronto como terminó su discurso.
—Bien, ahí lo tienes, un interrogatorio excelente— dijo Matty con sarcasmo.
—¡No! No lo acepto.
—¿Qué más quieres Katherine? Está más claro que el agua, esa chica simplemente se volvió loca, punto.
—Uno no se vuelve loco porque sí Matty.
—Pues entonces nunca vas a llegar a nada con esto.
Kat se desplomó en el asiento suspirando.
—Supongo que tienes razón.
Ahí estaba, todo lo que Matt había querido escuchar desde el principio de todo aquel asunto, estaba asumiendo su derrota.
—Bueno, y ya que estamos aquí, podríamos ir a algún lado mientras tanto, es temprano, ¿Qué dices?— sugirió intentando subirle el ánimo —Conduciré de vuelta a casa si estas demasiado cansada.
—Esta bien— aceptó a sin emoción alguna.
Cuando Mike salió se encontró una Janet hecha un mar de lágrimas.
—No preguntaré si estas bien porque sería demasiado estúpido.
Ella lo abrazó con fuerza inmediatamente al escuchar su voz.
—¿Por qué nunca me lo dijo?— logró decir entre sollozos.
Janet nunca pudo entender por qué Chris se alejó repentinamente de ellos, cuando estaban en la azotea ni siquiera creyó realmente en sus palabras, había aprendido a comprenderla, a entender cuando ocultaba algo, Chris solía ocultar mucho, Janet nunca la presionaba para hablar, y era eso algo que lamentaba, si hubiera insistido quizá hubiera podido ayudarla, si hubiera insistido quizá todavía tendría a su mejor amiga, esa que apareció de repente y le protegió de manera inesperada, esa que con voz amable y una sonrisa de lado le llamaba "Ratoncito", esa que cada jueves la acompañaba a casa.
—No lo sé, Janet, yo también me lo pregunto.
Y también lamentaba no haberla alejado de Jeff cuando pudo hacerlo, porque si de algo estaba segura era que él había tenido mucho que ver.
—Creo que tengo una idea del por qué— susurró más para sí misma casi con rabia.
/
Estaba tan maravillada, sumergida en el éxtasis de las letras y las melodías, ¿Cómo podía haber olvidado una sensación tan maravillosa?
Miraba el techo, tratando de imaginar cada palabra dicha en aquella canción, pero las sombras se lo impedían debido a movimiento raros que realizaban a su alrededor, y sus voces sonaban incluso por encima de la música.
—Basta…cállense— demandó cerrando los ojos y frunciendo el ceño tratando de ignorarlas.
"Al abrirlos de nuevo su escenario había cambiado radicalmente, las paredes azules de la habitación en el apartamento se habían vuelto blancas y no había ningún mueble, la puerta de madera se había transformado en una gruesa puerta metálica, parecía estar de nuevo en el hospital psiquiátrico.
Chris se levantó frenética, palpó las paredes acolchadas y las golpeo con rabia.
—No, no, no, no— gruñó —¡NO!, ¡NO ESTOY AQUÍ DE NUEVO!
Comenzó a rasguñar, rasguñar hasta lastimarse y sangrar, entonces la pesada puerta se entreabrió con un espantoso chirrido, y sin embargo, nadie entró.
El pasillo parecía ser el de un hospital normal y no el de un psiquiátrico, excepto por la sangre que parecía estar regada por todos lados, las luces parpadeantes y los sollozos que lograban erizarle la piel.
Con la mirada siguió el camino sangriento hasta dar con la imagen de lo que parecía ser una mujer en una silla de ruedas, sosteniendo algo entre sus brazos. Se acercó lentamente, el llanto comenzaba a hacerse más audible y la escuchaba pronunciar algo que le costó trabajo descifrar.
—Esta muerto…esta muerto…esta muerto…esta muerto…esta muerto— una y otra vez repetía —Muerto…muerto…
—D-Dicsulpe…
Cuando estuvo frente a ella supo el porque de la decoración tan roja en el suelo, la mujer tenía el vientre abultado, de entre sus piernas emanaba la sangre, en sus brazos cargaba un bulto pequeño, la cobija blanca al igual que sus manos también estaba manchada y parecía ser que el bebé aún tenía el cordón umbilical. Entonces la mujer levantó la mirada, su cabello negro estaba enmarañado, su rostro empapado en lágrimas, sus ojos verdes, rojos e hinchados de tanto llorar.
—Esta muerto…
Chris ahogó un grito.
—¡Esta muerto por tu culpa!— comenzó a gritar.
Ella trató de salir corriendo, pero resbaló por culpa de la sangre, logrando golpearse en la cabeza con fuerza y quedar aturdida.
—¿Por qué lo hiciste Chris?— la mujer se levantó aún con la criatura sin vida en sus brazos —¿Por qué tenías que quitarme a mi bebé? ¿Por qué?
—No es cierto, yo no te conozco, no sé de que hablas, ¡Aléjate, yo no hice nada!
Entonces la mayor comenzó a reír, su risa acompañada por su llanto. Chris quería irse, quería levantarse y huir, pero sus piernas no respondían por lo que decidió arrastrarse, mientras la sangre teñía su blanca piel. Pero entonces la mujer le tomó del tobillo para arrastrarla de vuelta.
—Ven aquí mi pequeña, mami te protegerá— habló con una voz diabólica y distorsionada.
—¡Suéltame!
Le asestó una patada en el rostro, se incorporó y luego corrió tan rápido como pudo hacia el elevador en el fondo del pasillo.
—Ven aquí mi pequeña, mami te protegerá— seguía repitiendo mientras la seguía.
Por más que corría, por más que sus pies se movían, era imposible llegar al elevador, seguía corriendo, y este se alejaba con cada paso dado, entonces resbaló de nuevo, al mirar atrás la mujer ya estaba ahí.
—No tengas miedo mi niña, estoy aquí— tomó sus piernas y la arrastró hacia al fondo.
—¡No por favor, lo siento, lo siento!— volvió a mirar y esta vez Akira era quien le arrastraba.
—Sonríe y juguemos Chris, sé lo mucho que te gusta jugar.
Trató de aferrarse con sus uñas pero fue inútil, una vez más decidió mirar atrás, encontrándose con el Dr. Philips y Gretta.
—Enfermera, es hora de preparar a la paciente para su siguiente sesión de electroshock.
—Entendido doctor.
La oscuridad comenzaba a rodearla y no pudo contener más las lágrimas.
—¡Déjenme!, ¡Por favor, déjenme ir!
Las voces de todos se aglomeraban dentro de su cabeza.
—Basta, duele, por favor, duele demasiado, ¡BASTA!"
Despertó bastante agitada, la música aún retumbaba en sus oídos, se había quedado dormida, se levantó casi de un salto y se puso algo, ya no lo resistía más, debía salir y hacer algo por el resto de la noche, quedarse dormida de nuevo no sería una buena idea nunca; así que se puso sus habituales ropas y salió por la ventana, su destino era incierto.
/
De pronto, estar en ese lugar no parecía una buena idea, se golpeó mentalmente, definitivamente no había sido una buena idea de su parte.
Ya que caminaba sin rumbo estaba casi decidida a volver, era una calle bastante oscura y desolada así que podía ir libremente sin estar cubierta, y si alguien la reconocía entonces simplemente lo mataría, había decidido mandar a la mierda el asunto del autocontrol, pero entonces pudo ver una figura bastante conocida, y sí, el individuo poseía una sudadera blanca, lo observó entrar a un lugar de donde la música podría escucharse a cuatro cuadras, y sin saber porque lo siguió.
"Perfecto Chris, no se te pudo ocurrir mejor idea, ir y meterte en la boca del lobo" pensó una vez adentro, pues tres olores le golpearon con fuerza en la cara de inmediato, el lugar apestaba a alcohol, humo de cigarrillo y sexo, oh, cierto, y también al vómito de todos los que se encontraban bastante ebrios como para recordar sus nombres.
Por todos lados había cuerpos sudorosos, saltando y bailando al ritmo de cada canción, las luces de neón le daban justo en el rostro, trató de abrirse paso entre la multitud hacia la barra, pero eso sólo parecía una pero idea, a parte de que el lugar estaba lleno de gente bailando y saltando por todas partes no faltaban aquellos que también compartían momentos que deberían ser íntimos, chicos y chicas besándose y acariciándose sin pudor alguno, aunque algunas parejas no eran necesariamente heterosexuales, y no solo eso, algunos estaban ya prácticamente teniendo sexo.
No pudo evitar esbozar una mueca de asco ante el espectáculo, decidió mirar hacia otro lado y fue cuando encontró a la persona por la que había entrado al lugar, tragó saliva al verlo ahí, recargado contra la pared, una bebida en su mano derecha mientras que con su otro brazo rodeaba por la cintura a una chica alta y morena a la cual Chris podría llamar puta y ella no lo negaría.
Sus miradas se encontraron y él simplemente sonrió arrogante y como el gran imbécil hijo de puta que en la opinión de la pelinegra era, después de aquel intercambio Jeff se acercó al oído de la mujer y le susurró algo que hizo que ella le plantará un beso bastante apasionado, para luego tomarlo de la mano y conducirlo por un largo pasillo en donde —¡Oh sorpresa!— había más parejas teniendo sexo.
Chris enrojeció de furia sin siquiera saber porque, quizá sí sabía porque, ¿Estaba celosa?, no, eso no podía ser, ¿Por qué estaría celosa?, no era como si estuvieran juntos o algo por el estilo, él podría estar con quien quisiera y contagiarse de SIDA y ella seguiría valiéndole un jodido pepino.
Y sin embargo, descubrió que sí le importaba, él jugaba con ella, hacía lo que quería con ella ¿Y luego se iba a tener sexo con otra?, sintió una punzada en el pecho y aún cuando se gritaba a si misma que no debía importarle se encaminó hacia el pasillo y entró en la primera puerta que vio. Esperaba encontrarse con una escena de Jeff y aquella morena teniendo un momento bastante agitado, y sin embargo sólo estaba ella tirada en el suelo y él observándola con su larga sonrisa.
—Debo decir, que me sorprendió el que me siguieras hasta aquí.
—Yo no te seguí.
—¿Entonces por qué entraste?
—Quería distraerme, es sólo una coincidencia— contestó mirándolo con furia.
—Oh, entonces también debe ser una coincidencia el que hallas entrado aquí precisamente.
Pero no obtuvo una respuesta, sino que ella sólo se limitó a mirar a la chica tirada en el piso.
—La mataste— afirmó.
—No, sólo la dejé inconsciente.
—Hmph.
Chris lo miró, él estaba extendiéndole su cuchillo, se lo arrebató y se posicionó sobre la chica.
—Oye tú, despierta— habló.
Bufó y la abofeteó logrando despertarla, la mujer la miró aturdida, pero antes de que pudiera gritar o moverse fue apuñalada múltiples veces, la sangre caliente le salpicó al instante y luego se levantó.
—Listo, ahora ya puedes satisfacer tus deseos necrofílicos.
Jeff no hizo nada más que reír y la acorraló contra la puerta antes de que siquiera pudiera pensar en abrirla.
—Soy Jeff The Killer amor, no Jeffrey Dahmer.
—Suéltame bastardo— contestó mirándolo con rabia y tratando de empujarlo.
Le molestaba la manera en la que esa posición comenzaba a ser frecuente entre ellos, y a él le encantaba cuando ella se ponía a actuar de esa manera, como una gatita jugando a ser una fiera.
—¿Te he dicho lo mucho que me excita verte cubierta de sangre?— se acercó a su boca con la intención de besarla cuando sintió algo frío y afilado en su garganta.
—¿Te he dicho las formas en las que te mataré en este momento?— contestó, Jeff se carcajeó ante su comentario, haciéndola enfurecer.
—Mi linda gatita, si quisieras matarme entonces ya lo habrías intentado, y te diré otra cosa, habrías fallado.
—No te burles de mi pedazo de…espera…—reparó un momento en las palabras anteriores —¿Cómo me llamaste? ¿Gatita?
—¿Te molesta?
—Lo odio.
—Oh, perdóname, gatita.
Ella no lo pensó dos veces y lo pateó justo en ese lugar en el que ningún hombre desea ser pateado jamás y tiró el arma homicida a su lado. Salió tan rápido como pudo, atravesando con dificultad a la multitud a su alrededor, pero quedó atrapada en medio de todos esos cuerpos que la apretujaban y le hacían sentir que el aire se le escapaba, la canción que todos se encargaban de cantar con emoción disparó un recuerdo en su mente, y entonces se sintió aún más mareada, las imágenes en su cabeza no parecían tener secuencia, escuchaba la misma canción una y otra vez, se veía a sí misma y no le agradaba ver a la otra persona en aquella memoria, estaba viendo a Jeff.
Las luces le dieron justo en el rostro miles de veces, el humo volvía su vista borrosa, las sombras volvían a revolotear por todos lados como si estuvieran asustadas, ella estaba asustada, la pesadilla que había sufrido anteriormente estaba causándole un ataque de ansiedad, comenzó a gritar, provocando que a su alrededor todos gritaran aún más y eso le provocaba un terrible dolor de cabeza.
Sintió como alguien la sujetaba con fuerza, tratando de zafarse de aquel agarre lanzó golpeas y rasguños por todos lados.
—¡Con una mierda Evans ya detente!— siguió intentado liberarse sin hacer caso a las palabras de quien fuera que le estaba hablando —¡Chris soy yo, escúchame!
Miró a quien le sostenía y se encontró con los ojos azules y oscuros de Jeff, nunca creyó que se sentiría aliviada por verlo alguna vez, él tomó su rostro y gritó para que lograra escucharlo.
—Voy a sacarte de aquí, pero necesito que cooperes— ella asintió enérgicamente —Respira hondo, cierra los ojos, y no importa que, sólo concéntrate en mi, ¿De acuerdo?
Volvió a asentir e hizo exactamente lo que él le dijo, aferrándose más a su cuerpo y respirando hondo su aroma, olvidándose de todo; la música de repente dejó de ser tan estridente, inhaló el aire frío de la noche y al abrir los ojos estaba fuera del club en un callejón tenuemente iluminado.
—Tsk, vaya que eres problemática.
Lo miró sin decir nada, aún se mantenía abrazada a él, su cuerpo seguía temblando y temía que fuera a caer si lo soltaba.
—No tendrías que haberlo hecho— susurró
—¿Qué clase de caballero sería si dejo a una damisela en apuros a su suerte?
Chris comenzó a reír ruidosamente ante la mención de él como un "caballero" y ella una "damisela en apuros".
—No eres un caballero en ningún sentido— lo miró.
—No, pero creo que me debo al menos un "Gracias, Jeff".
—Ni siquiera lo pienses.
Siguió abrazada a él, sintiéndose extrañamente cómoda, volvió a cerrar los ojos y a aspirar su aroma tan característico, esa mezcla de sangre, muerte y lo que sólo describía como algo muy masculino.
—Me gusta esa canción—habló él atrayendo su atención mientras la miraba fijamente —Gorgeous Nightmare, me trae recuerdos, ¿Qué hay de ti?
El corazón de Chris saltó en su pecho eufórico al centrar sus ojos en los de él, una mirada que nunca antes había visto en él, asustada de lo que comenzaba a sentir se alejó de él dispuesta a irse, pero de nuevo la detuvo aferrando su muñeca.
—Por favor Jeff, su-suéltame— titubeó.
—No hasta que me agradezcas.
La atrajo hacia él y no, no la besó, prácticamente le violó la boca de una manera en la que ella estaba dudando entre si responder o no, al separarse se deleitó con su sonrojo y la soltó.
—Ve a dormir Chris— dijo acompañando la frase con una risa sin humor.
Dio unos cuantos pasos atrás y salió corriendo.
Jeff la observó alejarse y sintió lo que ya llevaba sintiendo desde el día en el que la encontró y ella no pudo reconocerlo, dolor, odiaba tanto esa sensación, le hacía querer arrancarse el corazón y apuñalarlo él mismo para dejar de sentirlo, dolor, nunca imaginó que enamorarse de ella le afectaría tanto, y ahí, en ese callejón comenzó a idear una manera de dejar de sentir dolor.
—La próxima vez que nos veamos Chris vas a recordarme— le habló a la oscuridad.
BADABOOM BABY! Okya creo que estar despierta tan tarde realmente me afecta mucho xD, les gustó? Dejen muchos reviews por favorsote que eso me alegra más la vida y por cierto perdónenme si ven faltas de ortografía o cosas así :S, y mi pregunta random (ay si) es….
¿Qué canción o canciones les recuerda a este fanfic? A mi en lo personal muchísimas, ya saben, contesten o HAY TABLA, LOS HAMO MUCHO Y NOS LEEMOS LUEGUITO! ;)
