Unos ojos verdes miraban las estrellas desde el techo de Privet Drive, la espera lo estaba volviendo loco. Ese mismo día había regresado a la casa de sus tíos y no podía esperar a que Tom llegara a recogerlo. Mas le valía al vampiro ir a verlo ese día o Harry se aseguraría de hacerlo sufrir horriblemente, preferentemente de frustración sexual.
Pero cualquier duda que pudiera haber tenido al respecto se desvaneció cuando un cuerpo mucho más grande y pesado estaba súbitamente encima del suyo– ¿Qué tienen las estrellas tan interesante que las miras tan fascinadamente? –preguntó a modo de saludo el vampiro.
–Son hermosas –respondió Harry mirando directamente a los ojos carmesí.
–¿Mis ojos también lo son? –devolvió Tom con una sonrisa egocéntrica.
–Ni más ni menos que el resto de tu cuerpo –una ceja alzada demostraba que el niño estaba jugando con él y su pareja lo disfrutaba.
–Creo recordar que tu última definición de este fue que era sensual. ¿Así que mis ojos son sensuales?
–Terriblemente –murmuró el pequeño distraídamente mientras sus labios hacían el camino hacia los del mayor.
El beso empezó con suavidad, explorando la boca del otro después de nueve meses de ausencia. Poco a poco las manos se unieron al juego acariciando con suavidad y enredándose en los suaves cabellos.
Para cuando se separaron, luego de minutos en los que progresivamente el beso se fue tornando más candente, Harry estaba jadeando con las mejillas sonrojadas. Tom en cambio sólo tenía los labios ligeramente sonrosados por los besos, pero por lo demás se veía calmo, sin un cabello fuera de lugar.
En ese momento el pequeño se juró que algún día tendría al mayor jadeando descontroladamente. Esa postura de perfección que tenía siempre era irritante. Haciendo un sonido de descontento empujó al vampiro de encima suyo– ¿Vas a sacarme de aquí o no?
Tom miró sorprendido a su pareja, normalmente no se comportaba de esa forma tan caprichosa, por lo que supuso que aún estaba en un humor delicado con todo lo de la piedra y el haberse encontrado cara a cara con Dumbledore. Entonces con una punzada de miedo se le ocurrió la posibilidad de que el viejo estuviera implantando sus mentiras en su pequeño.
–Sí, voy a sacarte de aquí. Traje conmigo un golem que luce como tú. Tiene un programa amplio instalado, pero si se encontrara con uno de tus amigos probablemente se darían cuenta, así que si vienen a buscarte tendrás que hacerte cargo tú de la situación.
Harry hizo un encantador puchero, pero no había mucho que hacer en el asunto, él había elegido el camino de fingir quien no era para desentrañar los planes de Dumbledore. Si fuera por Tom cancelarían todo y lo trasladaría a Durmstrang.
Los fuertes brazos del vampiro lo atrajeron contra su cuerpo y un momento más tarde no estaban más allí.
El pequeño Gryffindor despertó lentamente con un sentido de confort que no había tenido en mucho tiempo. Lentamente su mente fue comprendiendo el hecho de que lo más probable era que se sintiera así por el fuerte pecho que estaba usando como almohada, o las piernas enredándose a las suyas, o quizá la protectiva manera en que los brazos de Tom lo sostenían aún dormido.
Su piel contra la piel del vampiro era reconfortante a la vez que extendía un extraño calor en su cuerpo. Trató de levantarse pero el mayor soltó un gruñido y lo atrajo contra su cuerpo fuertemente. Tom estaba inseguro respecto a ellos. Harry lo había notado la noche anterior cuando le comunicó sus deseos de compartir la habitación como habían hecho antes, pero le aseguró que podía tenerle una habitación lista en minutos.
Las cosas eran diferentes a la primera vez. Por alguna razón antes había elegido hacer su voluntad cuando ahora por momentos se comportaba como si caminara sobre hielo. De alguna manera parecía poco probable que Tom le hubiera mentido en nada ahora que estaba de vuelta con él.
Los ojos rojos se abrieron lentamente y de pronto Harry se encontró sobre su espalda con unos labios hambrientos devorando los suyos. Rápidamente se apresuró a batallar por el control, pero no tenía oportunidad contra esa lengua experta y se dejó perder en la hilarante y erótica sensación que sus besos le causaban.
Entonces, por primera vez lo sintió. Algo caliente y duro pujando contra su muslo. Harry dio un brinco por la sorpresa, nunca antes había visto signos de excitación en el mayor y probablemente sólo lo estaba sintiendo por la falta de ropa entre ellos. Sin embargo antes de que pudiera sentir mucho más el vampiro se separó, esquivando sus ojos, aparentemente avergonzado de lo que había transpirado.
En un impulso el pequeño levantó su pierna y rozó la virilidad ajena suavemente. Tom jadeó y miró a su pareja con ardientes ojos rojos– Será mejor que vayamos a desayunar –apuntó roncamente, con una mirada que parecía decir que él estaba en el menú.
Para alivio y decepción de Harry, el hombre realmente se paró y se dirigió al baño, completamente ignorante de los ojos verdes fijos en cierta parte de su anatomía.
Tom le tendió un libro abierto a Harry para que leyera. El pequeño lo tomó, acostumbrado a las maneras del vampiro de leer primero y preguntar después. En la página estaba el dibujo de una piedra rojiza, muy parecida al dibujo que había visto de la Piedra Filosofal.
Phoebo Rutilus:
Su nombre proviene del latín y puede traducirse como Sol Rojo. Esta piedra es de origen alquímico e hizo por primera vez aparición en el siglo VI. Según los escritos encontrados esta piedra tendría un aura sensitiva que reacciona al entrar en cercanía con los vampiros. No se sabe exactamente si sería con el virus vampírico o la sangre de un no muerto. Muchos expertos teorizan la posibilidad de que pudiera afectar más que a los vampiros en ese caso, pero por la escasez de esta piedra ha sido imposible comprobar estas hipótesis.
La última aparición hecha del Phoebo Rutilus habría sido en el siglo XIII cuando un grupo de magos asesinaron treinta vampiros, quemándolos vivos en su propia guarida. Esta piedra no mata por sí misma, al menos de manera inmediata, pero vuelve mucho más vulnerables a estas criaturas. No se sabe que tipo de efectos podría tener una exposición prolongada o ingestión.
Expertos en pociones y alquimia muchas veces han tratado de reproducirla pero el modo de creación no es conocido. Algunos aseguran que el ingrediente principal es sangre de muerto...
Harry dejó de leer ya que se iba sobre rumores y teorías. O Tom se había preparado una coartada extrañamente conveniente o realmente le habían hecho creer eso– Todavía no entiendo por qué hacerte creer que era esta piedra y a todos los demás que era la Filosofal.
Tom dejó el ejemplar de El Profeta que estaba leyendo y tomó una postura que el pequeño había aprendido a reconocer como pensativa– Bueno, por empezar son pocos los que saben que soy un vampiro. Nunca lo hice un conocimiento popular y extrañamente él tampoco.
–Pero él lo sabe.
–Lamentablemente.
El ojiverde no estaba extrañado de eso, Tom podía caminar bajo el sol, podía fingir respirar, sus colmillos y garras eran retráctiles, y su sed de sangre era escasa debido a su alto rango de poder. Hasta a él se le hacía fácil de creer, y eso que lo había alimentado dos veces.
–Entiendo por qué TÚ no quieres que los demás sepan, ¿pero qué razones tiene Dumbledore?
–No estoy completamente seguro, creo que tiene algo que ver con hacerme ver como un loco, insano y sin corazón. Los vampiros no tienen la mejor propaganda, pero tendría que tener cuidado para no ser visto como discriminación. Sin embargo esas son sólo mis suposiciones, Albus Dumbledore es una de las pocas personas que nunca terminaré de entender, y por eso siempre ha sido una amenaza para mí.
–¿Por qué Quirrell quería la Piedra Filosofal?
–Aparentemente en uno de sus viajes realmente se topó contra algo con lo que no podía y estaba luchando por mantenerse con vida. La sangre de unicornio lo ayudaba, pero no es un remedio permanente y matar unicornios no es tan fácil como puede parecer.
–¿No es demasiado riesgo ganar una vida maldita?
–Lo que te maldice es matar al unicornio, no beber la sangre... si tienes que matar a uno para extraer sangre entonces mereces lo que tienes. Los unicornios son bastante inteligentes, tranquilamente se podría llegar a un entendimiento para una pequeña extracción de sangre.
Harry lo miró atónito. Realmente, nunca se le hubiera ocurrido una opción así, pero después de todo venía de un vampiro que no lo había matado para beber de él. Con un suspiro el vampiro se masajeó el puente de la nariz.
–Harry, ¿eres consciente de que todo esto era parte del esquema de la vieja cabra y ambos jugamos el juego como buenos peones?
–Dumbledore me mostró antes el espejo, me estuvo vigilando todo el tiempo. Apostaría que sabía respecto a Quirrell.
–No sólo eso... todas las supuestas maldiciones y trampas podían ser quebradas por alguien en primer año. Dumbledore está empujándonos al enfrentamiento desde ahora.
–Pero eso no es todo, ¿verdad?
–Probablemente no. Ese horrible viejo siempre tiene un As debajo de la manga.
Nagini estaba enrollada alrededor de su pequeña cría, había crecido un poco en los meses que no había sido capaz de verlo, pero todavía era demasiado pequeño para poder cargarla como hacía Tom, encima de sus hombros. Así que la serpiente sólo podía pegotearse de esa manera a él cuando estaba sentado.
Últimamente el vampiro estaba terriblemente posesivo con él también, lo que hacía que terminaran en largos concursos de miradas frías, queriendo ambos tener la exclusividad de quien habían echado tanto en falta.
La serpiente por supuesto ganaba algunas veces con el viejo truco de hacer que Harry regañara a Tom al respecto. Ella estaba muy orgullosa de que su pequeña cría la eligiera de tanto en tanto, y es por esa cercanía que pudo notar ciertos cambios en el comportamiento del ojiverde.
La personalidad del pequeño había estado claramente restringida por esos odiosos bichos con los que vivía, así que no era tanta sorpresa notar que tenía un carácter después de todo. No, lo que a la serpiente la divertía infinitamente era cómo el niño miraba a su Tom cuando éste no estaba poniendo atención.
El niño parecía escanear el cuerpo del mayor con una frecuencia que rozaba la obsesión y sin que se diera cuenta su respiración se volvía irregular. Pero nunca hacía un movimiento hacia él y esquivaba la mirada cuando el vampiro finalmente sentía que era observado.
Así que para ayudar un poco a su pequeño decidió intervenir– Tal vez deberías cazar un conejo para él... Son crujientes y sabrosos.
Harry frunció la nariz ante la sugerencia– Aunque así fuera, no sé cazar como tú. Tú eres única en ese aspecto –los halagos siempre eran una buena manera de contentar una serpiente y todo buen hablante de Parsel lo sabía.
–Por supuesto que lo soy, deberías verme en acción. Esos pequeños conejitos corren y saltan, pero hasta ellos saben que no tienen una oportunidad contra la gran Nagini. Tú también eres pequeño, ¿crees que seas crujiente y sabroso como los conejos?
–Lo es –la voz sedosa y terriblemente seductora de Tom interrumpió la charla con tranquilidad, habiendo recién salido al jardín a buscarlos.
A pesar de no reaccionar ante ello, el vampiro había sentido las miradas que su cuerpo estaba ganando y por ello intentaba permanecer cuidadosamente lejos de su pareja. El saber que éste estaba entrando en el punto donde la curiosidad le gana al sentido común era algo que lo ponía nervioso. Un adolescente hormonal no era fácil de aguantar cuando todo lo que querías era empujarlo contra la cama más próxima y devorarlo en todos los sentidos de la palabra.
Por ello todo su cuerpo se tensaba cuando estaba cerca de su pequeño y sabía que no era tiempo para dejarse llevar por sus instintos. Esa era más que nada la razón por la que estaba empujando al niño a estudiar duramente y enseñarle múltiples hechizos. Si estaba cansado no podría intentar jugar más de lo necesario.
Escuchó un siseo bajo y supo que Nagini se estaba riendo de su situación. Ella no comprendía su problema en lo más mínimo, su lógica animal le decía que si el pequeño comenzaba a explorar su sexualidad quería decir que estaba listo para el siguiente paso. Maldita serpiente, necesitaba alguien que le dijera que eso estaba mal o acabaría tirándose encima de su pequeño antes de que siquiera cumpliera los 12 años.
Soltó un gruñido de frustración y levantó la vista para justo atrapar a Harry en el acto de observarlo. El chico se sonrojó y bajó la mirada al libro. Por suerte tenía algo planeado que mantendría a su pequeño distraído o iban a terminar violándose el uno al otro.
–Harry, no lo mencioné antes porque quería disfrutar un poco de nuestro tiempo a solas sin tener que preocuparnos, pero mientras tú pasabas el tiempo en Hogwarts yo comencé a poner mis planes en movimiento. No vamos a estar todo el verano solos y me gustaría, si estas de acuerdo, que hagamos unos cuantos cambios en tu apariencia.
El ojiverde pareció comprender que lo harían para ocultar quien era realmente y una gran sonrisa apareció en su rostro– He estado impacientemente esperando a poder deshacerme de estos horrendos anteojos.
Tom suspiró sabiendo de antemano que a pesar de que era necesario, el hecho de que probablemente su pequeña pareja se iba a ver absolutamente violable no iba a ayudarle en lo más mínimo.
Cuando Lucius respondió al llamado del Lord Oscuro nunca esperó encontrarse con una escena como la que tenía delante. Lord Voldemort vestido en una túnica roja oscura, sentado en su 'trono' con un niño en su regazo. El chico no podía ser mucho más grande que Draco, sus rasgos eran aristocráticos y angelicales, piel blanca y tersa, cabello negro largo que recordaba de alguna manera a plumas de cuervo. Cuando el niño se giró a mirarlo unos ojos tan rojos como los de Voldemort perforaron la figura del rubio.
–Milord –pronunció con voz tersa haciendo una reverencia.
–Ah, Lucius, me alegra que pudieras unírtenos. Oficialmente te presento al Príncipe Oscuro... mi príncipe, este es Lucius Malfoy.
–¿Puedo llamarlo Lucy?
–No creo que le agrade –respondió el Lord Oscuro pareciendo divertido ante la pregunta.
–Genial, Lucy entonces –Lucius entrecerró los ojos pensando que tenía que lidiar de ahora en adelante con un niño malcriado, pero se sorprendió la serenidad y madurez que veía en esos ojos–. Ha sido un placer, pero estoy seguro de que prefieren hablar a solas.
Un momento más tarde el chico se había ido y Voldemort se volvió hacia él– Tu hijo está cercano a su edad, ¿no es así? Tráelo de cuando en cuando, Raven necesita compañía de su edad.
–¿Raven, milord?
–Supongo que no lo pueden llamar todo el rato Príncipe.
–Milord...
–¿Sí, Lucius?
–¿El Príncipe es... su hijo? –todo lo que obtuvo de respuesta fue una enigmática sonrisa. ¿Pero quién más podría tener ojos rojos? A menos que no fueran sus verdaderos ojos... Fuera como fuera, el Lord Oscuro o tenía un hijo, o quería dar esa idea y Lucius no era quién para no concederle sus caprichos.
–¿Nuestros hombres están listos para hacer el primer reemplazo?
–Sí, están esperando la señal para poner todo en marcha.
–Da la orden de comienzo.
–Draco, recuerda lo que te dije sobre el Príncipe Oscuro. No es otro de tus amigos, no puedes andar ordenándole nada y por Modred no te atrevas a hacerlo enojar. Es el hijo del Lord Oscuro, no sabemos que clase de poderes tenga ni qué sería capaz de hacerte si no lo complaces.
–No te preocupes, padre, estoy seguro que nos llevaremos muy bien –respondió pomposamente Draco, para nada preocupado por un niño de su edad, hijo de Voldemort o no.
Ese sería también el primer encuentro de Draco con dicho Lord y no sabía muy bien que esperarse, todos hablaban de la apariencia serpentina y los ojos terriblemente rojos y atemorizantes, aunque su padre le aseguraba que el Lord Oscuro podía volver su apariencia humana, que simplemente le gustaba intimidar con la muestra de su poder.
Y a decir verdad Draco estaba MUY intimidado por lo que cuando intentó decir una palabra ante el saludo de su Señor sólo un chillido asustado salió de su garganta. Voldemort no demostró cambio alguno en su rostro, pero el rubio se sintió inmensamente humillado.
–Raven está afuera, Draco, puedes ir a buscarlo –indicó el alto Lord mostrándole con la mano la salida al jardín al cual el chico se apresuró a huir.
En el medio del jardín, en una banca de piedra debajo de un sauce encontró a un joven, de un rostro muy hermoso y delicado, recostado boca arriba con una gracia desganada, parecía una de esas personas que podían estar haciendo lo más plebeyo del mundo manteniendo su gracia innata.
–¿Raven? –preguntó dudativo, aunque toda duda quedó borrada cuando un párpado se abrió mostrando unas pupilas del color de la sangre.
El muchacho se incorporó con una sonrisa pícara– ¿Que hay, Dray?
El rubio frunció el ceño, ¿cómo podía ser que ese chico que acababa de conocer supiera el apodo que le había puesto la tonta de Pansy? ¿Podía ser casualidad? Tentativamente se acercó al impresionante adolescente en frente suyo.
–Así que... ¿en verdad eres el hijo del Lord Oscuro?
El chico rió con diversión para luego dejar plantada una sonrisa pícara en su rostro– Tal vez...
Draco frunció el ceño nuevamente al no obtener una confirmación– ¿Cómo es que nadie sabía de ti?
–No sabía realmente de mi relación con el Lord Oscuro hasta mis diez años.
–Pero mi padre ha estado aquí durante el año otras veces y sólo te vio ahora...
–Eso es porque estaba en el colegio, obviamente.
–¿A qué escuela vas? No puede ser a Hogwarts, te hubiera visto.
–Es un secreto a qué escuela asisto.
Draco no parecía contento con tanta información escondida– ¿Por qué?
–El Lord Oscuro tiende a ser sobreprotectivo con sus posesiones.
–Hm... –el rubio no parecía convencido con la respuesta– ¿y cuantos años tienes?
–Mi edad no es muy distinta a la tuya.
–¿Hay algo que me puedas decir? –preguntó ya molesto.
–Me gusta el Quidditch –y esa simple afirmación hizo maravillas con el rubio. Durante una sólida hora estuvieron hablando sobre los equipos, uniformes, fintas y los pro y contras de cada posición. Pronto empezó a oscurecer y debieron ir adentro ya que Draco no tenía permitido perderse la cena familiar.
–La semana que viene es el cumpleaños de Blaise, tienes que venir, así conocerás a mis amigos, estoy seguro de que les caerás bien y ya verás como ellos a ti. Pansy es una molestia realmente, pero pronto se cansa de colgarse a mi cuello y se va con Daphne y Millicent. No puedes pasar todo el verano encerrado aquí con tu padre sin hacer nada, ni siquiera hay un campo de Quidditch.
–Hagamos algo. Tú le preguntas a Blaise por la chimenea y yo le pregunto al Lord Oscuro –ante esas palabras Draco voló excitadamente a la chimenea, la cual estaba conectada a la red Flú de manera ilegal e indetectable, y Harry con una suave risa se fue a buscar a su pareja.
Encontró a Tom en su estudio trabajando con algunos papeles, pero en cuanto vio entrar a su pequeño se levantó– ¿Se fue Draco?
–No todavía, está preguntando a Blaise si me invita a su cumpleaños. Casi se le caen los calzones por el hecho de presentarme a sus amigos.
–Eso es bueno, ¿planeas ir?
–¿Me darás permiso?
–Los Zabini no son exactamente de mis seguidores, pero todos sus amigos lo son, así que no creo que haya problemas, pero mandaré a Lucius a cuidarte.
–¡Gracias! –con la emoción y alegría del momento saltó hacia el mayor y le encajó un fugaz beso en los labios a modo de agradecimiento, en ese momento escuchó un jadeo y se giró para ver a Draco mirándolos con los ojos muy abiertos por lo que acababa de presenciar. Harry como si no hubiera pasado nada extraño salió a ver a Draco y le preguntó:
–¿Hablaste con Blaise?
–Sí. Dijo que puedes ir... ¿Acabas... acabas de besar a tu padre?
–Sí, ¿tú no lo haces?
–¡No!
–¿Por qué?
–¿Por qué habría de hacerlo? ¡Es mi padre!
–¿Por qué no? Es una costumbre en muchos países... en especial con niños pequeños.
–Pero tú ya no eres pequeño.
–No, pero me gusta.
–¿Te gusta?
–Sí, se siente bien besarlo en los labios... tú también deberías intentarlo con tu padre.
Tom lo miró con los ojos muy abiertos al ver la manera en que estaba intentando salvar la situación– Harry, ¿qué estas haciendo? No puedes aconsejarle eso –por el uso de su nombre Harry adivinó que estaba hablando en Parsel.
–¿Qué se suponía que hiciera? Aunque... –soltó una risa siseante– si Draco lo llega a hacer, pagaría por ver la cara de Lucius.
–Realmente eres su hijo... hablas Parsel... –susurró Draco increíblemente sorprendido.
–Ven, Draco, no querrás estar tarde para la cena... –dijo Harry guiando al rubio hacia la chimenea sin una pizca de culpa hacia las ideas incestuosas que acababa de meterle en la cabeza.
Para cuando Harry volvió y se acomodó en el regazo de Tom, éste ya había cambiado hacia su apariencia más humana– ¿Sabes, Harry? Creo que yo también pagaría por ver la cara de Lucius en ese momento –determinó divertido levantando en brazos su sonriente "hijo" para llevarlo a cenar.
Narcisa Malfoy nunca había tomado la Marca Oscura pero eso no significaba que sus creencias no estaban con el Lord Oscuro. Ella había crecido en la Noble Casa de los Black y aprendido los peligros que significaban exponerse a los muggles. La última cacería de brujas se había llevado 40.000 magos y brujas alrededor de todo el mundo y unos 10.000 muggles fueron confundidos o acusados de brujos por venganza.
No sólo eso, también las tradiciones se estaban perdiendo en los colegios sólo para hacer sentir más cómodos a los nacidos de muggles en la inserción en la Sociedad Mágica. La condena de las Artes Oscuras era una ridiculez discriminatoria ya que los hechizos de la Luz también podían ser utilizados para hacer daño, era cuestión de intención. Aunque sí coincidía en la ilegalidad de hechizos que fueran mortales o permanentemente dañinos.
Si bien Narcisa abrazaba su lado Oscuro, había estudiado para Sanadora al salir de Hogwarts y como medibruja había hecho un juramento de no unirse activamente a ningún bando en guerra y ayudar a quien lo necesitara por igual.
Sin embargo en esos momentos estaba sintiéndose realmente parcial hacia el Lord Oscuro por haber elegido a su hermana primero, recordando la lealtad que la bruja siempre había dedicado a su causa y que la habían dejado encerrada en Azkaban por una década.
Acarició los cabellos negros enrulados que los elfos habían lavado dedicadamente para sacarles los años de suciedad acumulada y suspiró bajando la varita al haber terminado el chequeo. De pronto sintió unos ojos clavados en ella y se giró para encontrarse con un par de ojos color sangre.
La matriarca Malfoy sospechaba que esos ojos estaban bajo un glamour desde que Lucius le contó que el niño tenía tal rasgo. Eran una deformación causada por el intenso uso de Artes Oscuras prohibidas y el chico era demasiado joven para eso, pero respetaba la privacidad del Lord y no puso voz a sus sospechas, siempre había que proteger a los niños lo más posible.
–Mi Príncipe –saludó con voz delicada.
–Sra. Malfoy –respondió el niño respetuosamente–, ella es su hermana, ¿no es así?
–Sí. Le tomará unos días recuperarse...
–Ya veo, disculpe la interrupción –y con eso se retiró de la vista.
Harry había sido hace pocos días puesto al corriente por Tom de los planes que estaban en marcha. El más importante de ellos era concerniente a Azkaban. Iban a soltar a los miembros del Círculo Interno que habían sido capturados, y lo iban a hacer con un meticuloso plan que combinaba poción multijugos permanente con gente completamente loca. El resto era fácil de deducir.
Eso no era realmente lo que molestaba a Harry, no. Lo que le estaba molestando era el hecho de que la primera en ser rescatada hubiera sido Bellatrix Lestrange, la cual se decía que había sido una ferviente seguidora que haría lo que sea por su Lord. Una mujer...
Rechinando los dientes se sacó el glamour de encima y comenzó a sacarse la ropa antes de frenarse frente a un espejo de cuerpo entero. Estaba mucho más relleno ahora que cuando conoció al vampiro, sus costillas ya no eran tan evidentes y tenía realmente carne en sus muslos, pero no era la gran cosa. Seguía siendo pequeño y a pesar de que sus músculos empezaban a tener forma gracias al Quidditch no estaba convencido.
Su cabello decididamente quedaba mucho más domable cuando se lo dejaba crecer, y la falta de anteojos era un mejoramiento incuestionable, pero aún así... Quizá alguna perforación en las orejas le daría un aire mayor...
Unos fuertes brazos lo atraparon desde atrás y súbitamente fue lanzado a la cama con el vampiro trepándose juguetonamente encima de él.
–Tom... –medio jadeó cuando los colmillos comenzaron a rozar su cuello.
–¿Sí, Harry?
–¿Te has acostado con mujeres?
Ante la inesperada pregunta el mayor se alejó y miró a su pareja a los ojos– Sí, ¿por? ¿A qué viene todo esto?
El ojiverde frunció el ceño ante la afirmación, todavía más enojado con la presencia de Bellatrix allí después de esa confirmación– Por nada.
–Eso fue hace mucho tiempo, Harry. No hay nada por lo qué estar celoso.
–Hm... ¿lo prometes?
El Lord Oscuro soltó una suave risa– Lo prometo, soy completamente tuyo.
Severus Snape siempre había sido antisocial y desconfiado, resultado directo del maltrato de su padre y la cobardía de su madre. Había crecido en una casa donde había más golpes que dinero y a pesar que amaba a su madre también la odiaba por darle esa vida y no hacer nada por protegerlo.
Cuando fue a Hogwarts pensó que todo cambiaría, pero los Slytherin no tomaron a bien un mestizo pobre y sin influencia en su casa por lo que le costó bastante el hacer amistades y siempre quedó presente en su mente una misma figura: Lily Evans, su amiga de la infancia.
Lily y Severus vivían en el mismo vecindario y Severus de inmediato la había reconocido por lo que era: una bruja. La niña era sumamente inteligente y amorosa y poco a poco se escarbó un lugar en el pequeño y oscuro corazón del niño.
Lamentablemente en Hogwarts las cosas no eran tan simples y estando en diferentes Casas, Lily terminó alejándose de Severus. Éste sin embargo fue desarrollando otra clase de amor por ella y buscaba tímidamente llamar su atención. De más está decir que no funcionó muy bien y ella acabó casándose con la persona que él más odiaba en todo el colegio: James Potter.
Potter y su banda amaban ridiculizar a Severus, y siendo 4 contra él, no tenía mucha oportunidad. Finalmente todo contacto se perdió cuando la pareja Potter se unió a la Orden del Fénix y Severus a la Orden Oscura.
El Lord Oscuro era la clase de hombre que podía apreciar los talentos de las personas sin mirarlas a menos por su sangre o poder adquisitivo, y Severus estaba más que contento de tener un apoyo para sus investigaciones en pociones, por no agregar que coincidía con los ideales respecto a los muggles y las Artes Oscuras.
El peor día de la vida de Severus fue cuando escuchó la maldita profecía. Por un accidente no pudo escucharla entera y en medio de su excitación no se paró a pensar en su significado: La sentencia de muerte de el hijo de Lily.
Severus rogó al Lord Oscuro por la vida de la mujer a la que amaba desde que era un niño y Voldemort pareció comprender sus deseos más allá del desdén demostrado. Pero su Lord no cumplió con su palabra y Lily murió esa noche, por culpa de Severus.
Desde ese momento la culpa fue como una daga clavada en su pecho junto a la sangrante herida de la pérdida. Loco de dolor fue en búsqueda del único hombre que consideraban enemigo del Lord Oscuro: Albus Dumbledore. Sentía que de alguna manera debía de hacer pagar a Voldemort por no cumplir con su pedido, y no dispuesto a atar su vida a un viejo manipulador como Dumbledore, accedió a hacerlo con el hijo de Lily.
Parte de esa protección era espiar para Dumbledore, el protector de Harry. Ambos sabían que Voldemort no estaba realmente muerto y que un día regresaría. Su posición como profesor de Hogwarts probablemente haría que Voldemort desconfiara de él, por lo que necesitaba tener los ojos bien abiertos con los demás miembros del Círculo Interno en búsqueda de un movimiento inusual.
Y Lucius había estado haciendo justamente eso. De niños podían no haberse llevado muy bien, pero de grandes podría decirse que las cosas habían mejorado y Draco estaba bastante apegado a él. Con la excusa de hablar con el chico se había enterado que Lord Voldemort estaba de vuelta en su vieja base y en vez de ir directo a Dumbledore, decidió ver si podía recuperar la confianza de 'su Señor'.
Por eso en esos momentos estaba intentando calmar sus nervios mientras caminaba por la desierta mansión Riddle. Y a pesar de los muchos cuartos en desuso, la mansión tenía ese aire a limpio que dejaba saber que estaba habitada.
Cuando pasó por una de las puertas del jardín estuvo a punto de ignorarlas en favor de seguir buscando al dueño de la mansión, pero un pico de energía oscura erizó sus cabellos y sacudió levemente las ventanas. Venía desde el jardín.
Severus normalmente no era del tipo de dejarse guiar por la curiosidad, pero esa era una de esas situaciones en donde la información era vital, por lo que con sumo cuidado abrió las puertas del patio para que no hicieran ruido y salió a investigar la fuente de tal deliciosa energía.
La vista que lo saludó fue sin duda una de las más abrumadoras de su vida. En medio del amplio jardín un niño estaba arrodillado mirando directamente a Lily, ¡SU Lily! Ella se veía tan hermosa como siempre a pesar de la falta de color que convenía con ser un espíritu. Severus podía describir de memoria el color de sus ojos y el de sus cabellos, no le costaba para nada imaginarlos en el espíritu de su amada.
Cuando finalmente logró su cabeza funcionar y obligar a sus ojos a moverse de Lily, pudo observar que detrás del espectro había lo que parecía una especie de ventana al otro mundo, o eso imaginaba Severus que era esa cosa hecha de energía, en forma oval. Las manos de Lily por otro lado acariciaban tiernamente el rostro del joven, un Nigromante sin lugar a dudas, y eso no hizo más que terminar por confundir al profesor de pociones.
¿Quién era ese joven? ¿Podía ser el supuesto hijo de Lord Voldemort que tanto barbullaba Draco? Si era así, podía entender el deseo de Voldemort de tener a su lado a un Nigromante, sin necesidad de estar emparentados... pero sin embargo el rubio aseguraba que era hablante de Parsel. ¿Y por qué el niño había llamado a Lily de todos los espíritus? Era evidente que había algo en todo eso, y un algo muy importante, que Severus no sabía.
Caminando muy silenciosamente hacia atrás hizo su camino hacia la salida. No estaba en el estado mental correcto para hablar con Voldemort, mucho menos con Dumbledore. Necesitaba pensar muy cuidadosamente cual iba a ser el siguiente paso que diera... Si tan sólo hubiera podido escuchar de qué estaban hablando...
N/A: Y sí, ahí se termina, me gusta el suspenso :P Sentía que el capi estaba quedando medio soso... lo sintieron pesado o soy sólo yo que quiero poner a Harry en Hogwarts de nuevo?
Respecto a lo que pasó en el capi... Tom tenía que explicarle lo que sabía a Harry para intentar recobrar la fe del pequeño, pero aún así Harry necesitaba asegurarse y terminó usando el anillo para llamar a Lily (imaginé que no querrían ver la escena dos veces, así que sólo la vimos desde la perspectiva de Sevvie jojo).
La personalidad de Harry siempre fue un poco cortante, fue algo que noté bastante al releer el primer libro así que aquí tenemos el resultado de la frustración, un año de estress, frustración sexual y hormonas XD Aunque me temo que lo de poner apodos le va a quedar... eso de poder por una vez comportarse como un niño y molestar a la gente de su alrededor... le está tomando gusto.
Severus y Narcisa... la verdad no planeaba poner sus historias, pero de alguna manera salió el explicar cómo se sentían... de hecho no planeaba sacar a Cissa para nada, pero ella insistió. También planeaba poner a Bella molestando, pero me pareció que había pasado muy poco tiempo para eso, así que para el próximo cap la idea es: Harry conociendo a los otros Sly, la desición de Sevvie, Bella molestando y algo de perversión sexual :P (con suerte, el último cap sobre las vacaciones de primer año)
Reviewers:
Alexander: XD gracias! La verdad es que lo compadezco... pasar de vivir con el Lord Oscuro hablando de temas super interesantes a esos dos... Creo que Harry va a disfrutar inmensamente de mostrarle a Ron quien es en realidad. Como ves, la usó, pero simplemente para hablar con ella... Tom nunca le permitiría nada cerca del suicidio o depresión y si bien Harry aprecia enormemente lo que su madre hizo por él, vagamente la recuerda... en cambio Tom es algo mucho más presente. Me alegro que no te haya decepcionado el capi, es importante tu opinión, sueles dejar reviews interesantes ^^
Dafne: Es todo culpa de Dumbledore, y si creyera ciegamente luego el viejo podría hacerle creer cualquier otra cosa... un sufrimiento necesario. Gracias por tu review ^^
Kali: Gracias como siempre por tus reviews ^^
