Hola! Sé que generalmente entrego el sábado pero como ya concluí la historia no quiero ser mala y tenerlas un mes. Ahora haré 2 publicaciones por semana xD Aunque a decir verdad ya solo restan 2 caps más jaja Cuidado! Encendí un poquitín la llama pero… me lo guardo al cap que viene para hacerlas sufrir más muajaja xD Vamos a meterle un poco de Z a este fic:


EL ATAQUE

-¿Qué se siente?- murmuró ella tocando el pelaje mojado, era como tocar la cola de su gato, solo que mucho más gruesa.

El saiyajin se mantuvo quieto mientras observaba a la humana, se habían acercado a luz y a través del agua podía ver con más claridad su cuerpo, sus pezones excitados… volvió a sentir las ansias de aquella noche.

Él movió la cola y con ella envolvió la cintura de la mujer jalándola hacia él, ella se sintió asustada y dio la vuelta para librarse, pero él apretó más fuerte acorralándola de espaldas. Bulma se quedó estática dejándolo hacer, Vegeta apoyó su pecho contra la espalda de la mujer mientras ella intentaba con ambas manos zafarse de la cola del saiyajin.

-¿Lo ves? No es débil… -dijo él en su oído. Aspiró el aroma de la mujer siguiendo la línea de su cuello, haciendo que ella le abriera paso. Con las manos libres tomó sus senos y comenzó a masajearlos. Pronto la humana cesó de empujar la cola lejos de ella, pero continuaba tensa.

-…Vegeta… -insistió su voz por última vez para alejarlo, pero a él pareció gustarle porque se sonrió. Sin embargo la soltó, dejándola libre de irse. Bulma se dio media vuelta para mirarlo, algo aturdida por el cambio de actitud.

-¿Por qué no te vas?- preguntó él nuevamente mientras inspeccionaba sus gestos, un nuevo relámpago iluminó los ojos azules de la humana, se acercó un poco más hacia ella.

-… porque no quiero… -aseguró Bulma acercándose también a él y tomando tímidamente con sus manos el cuerpo del hombre para asirse a él. Vegeta se sintió complacido con la respuesta y tomó la cintura de la mujer acariciando y sintiendo todo el recorrido de sus curvas, a pesar de que el agua no dejaba sentir tan bien. La muchacha se le acercó enredando sus manos tras el cuello de Vegeta, él no reaccionó premeditadamente, la alzó de un salto y la empujó contra una de las paredes de la piscina mientras bajo el agua buscaba ingresar su miembro dentro de la mujer hasta que por fin lo logró. Era difícil saberlo, nunca antes había fornicado bajo el agua.

Las piernas de la mujer lo envolvieron con más fuerza, pidiéndole profundidad, el saiya respondió a la orden empujando fuertemente contra ella una y otra vez.

-Señor… señor…- el llamado lo sacó de su sueño, se despertó perdiendo el sentido de la realidad. Se frotó los ojos mientras buscaba al estúpido que lo había sacado de su sueño.- Está despertando- le comunicaron, Vegeta frunció el ceño confundido hasta que sus ojos vislumbraron el tanque con la humana exhalando burbujas agitadamente, se veía en perfectas condiciones. Recordó de pronto todo lo que había ocurrido.

-Bien. Que Nappa la escolte a mi cuarto luego- dijo el saiya.

-Luego de los exámenes- comunicó un segundo tsufur- El Concejo nos dijo que viéramos los daños que…

Pero él se retiró sin querer escuchar la continuación, recordó que luego de aquel ataque la hembra podría quedar inútil para tener hijos. Respiró hondamente mientras caminaba a su cuarto. Ya era de mañana.

"A esta hora aterrizaríamos en el planeta" se lamentó molesto mientras caía en la cama bostezando. Pensó en su sueño, si hubiera tenido la decisión nada de esto habría ocurrido.

Se imaginaba el sermón que tendría que escuchar ahora que había eliminado a las jóvenes hembras saiyajins… ni tan jóvenes, pero las más jóvenes del planeta.

Ellas tuvieron la culpa. Las mujeres saiyajins eran tan posesivas como los machos, solo que perdían el control de la situación actuando impulsivamente. Hubiese querido hacerlas sufrir un poco antes de matarlas, pero no tenía tiempo. Medio castillo amanecería con mala cara esa mañana.

Y ahora debería esperar cuando menos una semana hasta que por fin pudieran cargar las naves.

-Rey Vegeta… -lo llamó una voz conocida. El Rey se levantó cansado abriéndole la puerta a Nappa.-Ven a almorzar siquiera.

-No quiero tener que ver tanta escoria junta aún- comentó él poniendo una mano en la cintura.

-Tardarán en traer a la humana, los exámenes son largos- argumentó Nappa haciendo que Vegeta lo mirara con recelo- Raditz está custodiándola.

-No, quítalo de ahí… -dijo él convencido- No confío en el hermano del traidor de Kakarotto, llevan la traición en la sangre- le aseguró.

-Como gustes- asintió Nappa sonriendo.-A mí tampoco me gustaba que otro saiya se acercara a mi compañera…

-No es eso- corrigió Vegeta cruzándose de brazos mientras salía de la alcoba.- No me importa la humana, el acta dice que es mía, nadie se atrevería a tocarla.

-Ni siquiera tú- bromeó Nappa haciendo que Vegeta se pusiera de mal humor.

-Al principio parecías coincidir conmigo en que era imposible poseer a una hembra débil- el rey ingresó al comedor sentándose en la mesa principal ante un absoluto silencio de los comensales.

-Sólo estoy bromeando- dijo Nappa mientras recibía bandejas y bandejas de comida. Vegeta no tenía apetito, miraba a su alredor viendo que todo el mundo tenía una mirada hacia ellos y luego algún comentario. Harto, se puso de pie.

-Sí, es cierto- dijo en voz alta- Anoche liquidé a las hembras jóvenes ¿algún problema?- el silencio reinó entre los comensales otra vez.

-Estás comportándote muy extraño- observó Nappa mientras partía una hogaza de pan.- He visto los papeles de la hembra que te han dado, Bulma, pues en el examen principal, déjame decirte… que la hembra es virgen. –Vegeta empalideció- Debes tener cuidado de que la revisen ahora y… ¡Vegeta!

2

-¿Dónde está?- preguntó irrumpiendo súbitamente en la sala de curaciones, los científicos voltearon hacia él dejando al descubierto una camilla, con la mujer dormida, cubierta en una bata.-Terminaron las pruebas.

-Solo las placas, ahora íbamos a hacer el examen…

-Con las placas basta- dijo él tomándola en sus brazos. Raditz que observaba todo de lejos estaba absorto con el comportamiento del rey.

La recostó en su cama, dormía profundamente. La cubrió con los cobertores al recordar su malestar con el frío. Por lo visto no tenía cicatrices en el rostro, eso era bueno, quiso seguir investigando el resto de su cuerpo pero no se creyó capaz de contenerse y se sentó en el borde de la cama a esperar.

Él debía protegerla de que los demás supieran que jamás la había poseído, sería su ruina…

"¿Virgen?" se preguntó "¿Y entonces qué es esa pareja que tiene?" masculló recordando a Yamcha. Virgen significaba que no conocía lo que era un hombre. Nunca había conocido a una mujer así… Cuando llegó a la adolescencia su harén ya había sido "preparado" por la elite, pues eran mucho mayores a él y no eran precisamente de la clase alta.

Algunos soldados viejos contaban en las conquistas cómo se sentía arrebatarle la pureza a una hembra. No recordaba muy bien las charlas, él sólo estaba concentrado en superarse.

Asomó la cabeza por el pasillo y vio a Nappa que caminaba apresurado a su habitación.

-Haz guardia- le ordenó mientras salía nuevamente al comedor, si el Concejo no lo veía sospecharían aún más de su extraño comportamiento y quizás levantara sospechas sobre la fecundación de la humana. Dicho y hecho, en cuanto llegó las armaduras negras de los concejales lo rodearon sentándose en la misma mesa que él.

-Les contaba a los muchachos tu escena de anoche- dijo uno.

-¿Llamas muchachos a estos viejos?- preguntó Vegeta mientras comía.

-Mañana tendremos los resultados de los exámenes, aunque lo más probable es que sea infértil- dijo obviando las palabras del rey.

-Curioso, hijo, que no tomes a otra hembra por si acaso. Si yo tuviera tu edad…

-No tendrías ni la mitad de mi fuerza- aseguró Vegeta para cambiar de tema. La tensión se cernió sobre la mesa.-Ella está bien.

-¿Está bien?- se burló uno.

-Es inteligente- aceptó Vegeta- no podemos depender de una sola raza de esclavos para mantener nuestra tecnología, los humanos pueden aprender de los tsufurs.

-¿Humanos inteligentes?- cuestionó el concejero mientras se servía más vino.- No sé de qué hablas con la terrícola, pero los humanos son tan tontos como el más inferior de los esclavos.

-Aunque no vemos la hora de fertilizar a sus hembras- brindó uno alzando la copa. Vegeta se irritó.

-Si pudieras verte, Vegeta, sabrías que algo no anda bien contigo.-el rey hizo una mueca de desprecio en respuesta- Siempre has sido el más astuto de todos, gastar energía para regenerar a una hembra estéril es…

-Es la voluntad del rey ¿vas a cuestionarla?- preguntó el saiya ofendido mientras terminaba los últimos bocados.- Me retiro…

-No vayas a enamorarte, Vegeta- advirtió uno haciendo que toda la mesa estallara en carcajadas, el rey bufó molesto jurándose aniquilarlos en cuanto volviera de su nueva conquista.-A propósito, repararon tu cámara.

Esa noticia lo puso de buen humor, podría entrenar antes de partir como tenía planeado en principio.

3

Bulma abrió los ojos despavilándose, golpeó la puerta por si algún guardia afuera podría informarle sobre lo que ocurrió.

Nappa la miró con serenidad ya acostumbrado a su presencia.

-¿Y Vegeta…?- preguntó Bulma, el enorme guardaespaldas sonrió mientras negaba con la cabeza.- Debemos ir al taller… aún es de noche.

-La siguiente noche.- aclaró Nappa en un murmullo.- ¿Recuerdas lo que te pasó anoche?

-Sí, claro… fui con Vegeta a los talleres y volvimos a dormir…- comentó sabiendo que el saiya era de especial confianza para su compañero de cuarto.

-Eso fue la noche anterior. Anoche has sido atacada por el harén de Vegeta.- Bulma dio un paso atrás aturdida. Recordó algo, muy vagamente.

-¿Y porqué estoy viva?- preguntó con naturalidad. Nappa levantó las cejas.

-Porque así lo quiso el rey- dijo sencillamente. Bulma se esforzó por recordar pero le fue imposible.

-¿Y Vegeta…?

-Entrenando.

-Si viene pronto, podremos terminar el trabajo…dile que…

-Esta noche no puede trabajarse- informó el soldado rascándose la cabeza- Los tanques regenerativos gastan demasiada energía.

-Ya veo… -confirmó Bulma extrañada.

-Ya puedes irte, Nappa- se escuchó una voz, Bulma observó, era Vegeta que venía caminando lentamente por el pasillo mientras se quitaba el scoutter. El soldado obedeció y el rey entró sin más a la habitación ignorando a la humana que lo contemplaba expectante.- Duérmete. Hoy no hay taller.-explicó súbitamente mientras se dirigía a la ducha. La muchacha obedeció sin decir más mientras se cubría con las mantas.

Vegeta salió como siempre, yendo directo a su lado de la cama.

-Me dijo Nappa que me atacó tu harén.

-¿No lo recuerdas?- preguntó Vegeta extrañado mientras volteaba hacia ella aunque no pudiera verla en la oscuridad de la noche.

-No… nada de aquel día ¿Quieres contarme?

Vegeta dudó unos instantes, se sentó en la cama y le ordenó que lo siguiera. Quería asegurarse que ella no recordara nada que pudiera hacerle perder el temor que sentía hacia él, quería constatar que no recordara que él se había dejado llevar un par de veces comportándose demasiado condescendiente con ella.

-La piscina… -comentó Bulma viendo con intriga la sala en la que había estado anoche.

-¿Recuerdas?- volvió a preguntar él, Bulma permaneció en silencio y giró bruscamente su cabeza a la puerta del fondo.-Ya no están allí, no están en ningún lado- aseguró el rey caminando por el borde de la pileta. Bulma lo siguió.

-Recuerdo que nadaba… ellas me rodearon- dijo de pronto rememorando las crudas imágenes. Vegeta apretó los puños.- Me arrastraron allí… el anciano me había prevenido de no venir aquí.

-También yo- afirmó el rey mientras observaba el cielo intrigado con extraños relámpagos en la persistente tormenta que ya llevaba días.

-… claro… -se esforzó Bulma- … tú estabas… -murmuró haciendo que el saiya quitara sus ojos de los ventanales.

-No cuando te atacaron- corrigió el saiyajin volteando hacia ella que comenzaba a quitarse la ropa. El guerrero corrió su vista al suelo ante la sorpresa pero la silueta de la mujer ya había sido devorada por las sombras.- ¿Qué haces?- cuestionó siguiéndola, escuchó un chapuzón.

-Intento recordar… además, si ellas arruinaron mi baño de anoche ahora que no están voy a aprovecharlo.- explicó la humana mientras él la sentía nadar en el agua caliente.- Deberías hacer lo mismo… si es que estabas aquí.

-Yo estaba aquí y fuiste tú la que arruinó mi baño de anoche- comentó el saiyajin caminando sobre le borde de la piscina. Bulma lo observó pensativamente.

-Mmhh… no estoy segura. Tengo vagos recuerdos- dijo ella exagerando el tono de su inocencia. Vegeta se sonrió divirtiéndose con los comentarios de la humana y se acunclilló al borde del agua.

-Quizás ya no puedas tener hijos- comentó de repente Vegeta haciendo que Bulma se quedase quieta.

-Entonces… podría irme- dijo con la voz quebrada, todavía atónita con la noticia y la forma tan cruda de darla. Vegeta había querido decírselo todo aquel día.

-No, te quedarás alistando las naves. Luego puedes irte… si es tu voluntad- declaró esperando con paciencia la respuesta de la mujer. La escuchó sollozar.

-Qué irónico- dijo al fin.- De todos modos no planeaba traer hijos.

-Volvamos- ordenó el rey poniéndose de pie, Bulma asintió meneando la cabeza y estirando la mano para que él la ayudase a salir. Vegeta apenas se agachó para arrojarle alguna toalla cuando la humana se enredó en sus piernas y lo hizo perder el equilibrio. -¡¿estás loca?- bramó el saiyajin empapado mientras sacaba la cabeza a la superficie.

-Es lo mínimo que podía hacer… -comentó Bulma intentando sonar positiva.

-Aún no es seguro, hoy te hicieron los exámenes, mañana sabrán si estás bien o no- explicó él intentando salir.

-Ya no les sirvo- dijo con ironía.

-Serás útil, en los talleres- aseguró Vegeta desembarazándose de su armadura y encendiendo el scoutter. La mujer retrocedió cubriéndose pues la luz roja iluminaba toda la escena y el agua transparente la delataba.

-Al menos ya no podrás decir que intento algo, para tener un niño- dijo ella con cinismo y amargura descubriendo su cuerpo. Vegeta apagó el scoutter para cubrir el desnudo de la mujer.- Ahora tomarás otra mujer ¿verdad?

Hubo un segundo de silencio, un segundo bastante prolongado.

-No es lo que quiero- dijo él observándola.

-Pero te obligarán, como te obligaron a tomarme a mí.- presionó la mujer, Vegeta se sintió atacado por la terrícola.

-Y no lo hice- confirmó el saiya.

-Pero entré aquí, dormí en tu cama… estoy aquí contigo… -murmuró de repente, el guerrero dejó el scoutter donde había dejado la armadura.

-¿Estás celosa?- preguntó él de repente con tono ladino, Bulma se sonrojó con la mirada enojada.

-¿Por qué? Sé que te damos asco… -dijo dándole la espalda, lista para salir del agua pero él no lo permitió y casi como en sus sueños la asió con su cola por la cintura atrayéndola hacia él.

Al contrario que en sus sueños, la mujer no opuso resistencia.

-¿quieres quedarte?- le preguntó en el oído, teniéndola desprotegida de espaldas a él.

-… ¿qué?- preguntó Bulma en un susurro, él la abrazó con fuerza contra su pecho tocando su vientre con la palma de una de sus manos. Era ideal para sus planes.

No quería otra por ahora, alteraría los estudios si era necesario y esta vez sí la tomaría todas las noches buscando en vano el niño que no pretendían. Ella trabajaría para él, someterían al Concejo. Ella enseñaría a los humanos su técnica. Y él la tomaría todas las noches…

Las manos de Bulma tomaron las suyas y se estrecharon con fuerza. "Sí, ella se quedará" pensó cerrando los ojos levemente, comenzó a acariciar sus curvas, sus caderas, pero ella se molestó retorciéndose un poco, Vegeta la liberó de su cola y la dio vuelta para quedar enfrentados. Bulma interpuso sus brazos sobre el pecho de Vegeta para alejarlo, pero él la ignoró contemplando la expresión de deseo en su mirada.

Forcejearon sin fuerza por unos segundos, hasta que, repitiendo su sueño, él la soltó. Al verse libre Bulma no parecía querer alejarse y se aproximó buscando sus labios.

Alguna vez él había visto a los humanos esclavos hacer eso a escondidas. Se quedó quieto, sintiendo los labios de la mujer tocar los suyos en tanto que ella cerraba los ojos. Parecía muy simbólico. Él se quedó esperando más y lo obtuvo, el beso lo obligó a abrir la boca y recibir en ella a la mujer. Saboreó sus labios también, ahora entendía… La tomó de la cintura apretándola contra él.

Toda la habitación comenzó a temblar de repente, se oyó una explosión. Vegeta se separó de ella apresurándose a encontrar su scoutter.

4

-¡Rey Veg…!- Nappa se quedó helado con el scoutter verde encendido. Bulma se cubría con su ropa y Vegeta se colocaba la armadura rápidamente.

-¿Qué carajo pasa?- preguntó el rey ignorando la escena que había dejado pasmado al saiyajin.

-Están atacando el castillo, su habitación está aniquilada- informó con urgencia- Es un milagro que no estuviera allí.

-¿Quién ataca?- dijo caminando junto a él mientras tocaba los botones de su scoutter rápidamente.

-¡Vegeta! ¡Vegeta!- llamaron con urgencia, el Concejo corría hacia él con los scoutter encendidos- ¡Están invadiendo el planeta!- gritó.

-¡¿Quién?- volvió a preguntar el saiyajin con rabia.

-Del cuadrangular Y78- informó Raditz mirando sobre el hombro del rey a la mujer que caminaba tras él.

Vegeta sonrió consternado.

-Lo sentimos, Vegeta- dijo el anciano agachando la cabeza.

-Ahí está el planeta que debí conquistar… -murmuró el saiyajin mientras otra explosión colisionaba haciendo temblar los muros del palacios- … ellos también nos vieron y se anticiparon…

-¡Lo sentimos!

-Ahora no hay tiempo. No tenemos naves… ¿qué fuerza tienen?

-700 unidades cada uno, pero son muchos- afirmó Raditz elevando vuelo- Bueno, ya… ¡salgamos por ellos!

-Vegeta… -murmuró Bulma tirando del traje del saiyajin que se anudaba la cola alrededor de la cintura.

-Tú ocúltate- le informó Nappa sin perder tiempo mientras todos salían. Una fuerte alarma comenzó a retumbar por los pasillos y Bulma vio por los huecos que habían dejado las explosiones, que varios saiyajins salían volando hacia el combate. En medio de la noche y la tormenta.

Corrió, como su instinto se lo indicaba, entró en la sala de sanación y tomó uno de esos aparatos que Raditz le había proporcionado. El palacio, donde los saiyans guardan su flota, era el lugar más inseguro de todo el planeta, así que salió disparada por los jardines hacia las barracas donde vivía su familia.

5

Los rayos caían formando enorme cráteres, como fuegos artificiales los ataques de los saiyajins desde el cielo chocaban con la tierra. Se oían gritos y órdenes en distintos idiomas, un enorme campo de sembradío separaba al castillo de las barracas humanas. Bulma comenzó a correr para llegar hasta ellas.

Por las lluvias excesivas el suelo se había hecho fango y el andar se hizo más pesado, perdió el calzado de un pie pero ella no retrocedió en ningún momento continuando con su rumbo. De pronto comenzó a ver más extraterrestres correr espantados, todos ataviados como esclavos. Bulma entró en la pequeña ciudad de barracas de una raza extraña, alta y delgada de piel verde.

Se escabulló entre los edificios endebles para seguir viaje a las siguientes barrancas, donde sus padres y Yamcha estarían resguardados. Yamcha casi seguro peleando.

Entre la desesperación vio algo sobrevolar su cabeza, eran pequeñas naves que jamás había visto, de seguro de los invasores. Bulma se agachó pero igualmente fue detectada, la nave dio un rodeo en el aire y descendió frente a ella. Un par de armas disparaban contra ella, no eran como los saiyajins que utilizaban el cuerpo a cuerpo como mayor arma.

Corrió detrás de los angostos pasillos de las casas en mal estado. No iban a alcanzarla ahora, no podía permitírselo. Ella era una superviviente. Recordó sus años de aventuras en la Tierra, recordó como permaneció con vida a pesar de haber fabricado las armas para protegerse de los saiyajins, recordó como fue examinada y enviada a los talleres. Recordó como había caído en manos del rey saiyajin, recordó como saboteó sus naves, recordó como la atacaron las mujeres saiyajins… era un superviviente.

"Voy a regresar a casa" se repitió cuando la nave extraterrestre fue embestida por un corpulento saiyajin que la derribó de un solo golpe.

-Ven… -la llamaron. Siguió la voz sin conocerla, vio que se trataba de un esclavo pequeño que la conducía a una especie de madriguera, se refugiaron todos apretujados. Es increíble como entre los poderosos se combatían y los débiles compartían la solidaridad entre ellos. Con suerte ambas razas acabaran aniquiladas y los esclavos sobreviviesen… pero esa era solo una ilusión. Los invasores no iban a irse con las manos vacías, volverían con más tropas, a tomar el territorio y llevarse los esclavos. Así eran todos…

-Se alejan, los saiyajins los están alejando de las cercanías del castillo- observó un muchacho corpulento con el mismo tono verde en la piel.

-Van a combatir en el campamento humano- dijo uno de ellos, Bulma dio un salto y salió hacia el mundo exterior nuevamente, los esclavos intentaron convencerla pero ella hizo caso omiso. Tenía que llegar con su familia.

La lluvia seguía cayendo salvajemente, el campo de juego estaba embarrado, perfecto para los invasores que aprovechaban la confusión de la noche y los relámpagos. Pero los saiyans contaban con los scoutters, podrían rastrear a cualquier enemigo incluso en los peores abismos. Sudada, temblando de frío y con las piernas tirándole del dolor, Bulma distinguió las macetas repletas de plantas y el llanto de los pequeños bebés asustados con tanto bullicio, distintas banderas flameaban en los techos de las casas, hechas con retazos de telas para que los humanos se agruparan entre sí por países en común, con lenguas parecidas.

Se adentró en los pasillos de chapa y barro yendo de memoria hasta la pequeña casa en donde vivían sus padres y amigos. En el camino tropezó con algo y desde el suelo vio como una bandada de naves enemigas sobrevolaban el territorio persiguiendo un saiyajin. Las naves se separaron y el ataque comenzó.

Empezaron a volar trozos de adobe y paja por los aires. Un par de hombres salía de las casas, armados con hoz de trabajo.

-Tontos… -murmuró Bulma viendo que iban a una muerte segura para proteger a sus familias. De pronto una luz la cegó irrumpiendo en el cielo, una gigantesca esfera blanca y plateada brillaba a los lejos. Ella se sonrió victoriosa- La luna…

Unos espantosos alaridos resonaron por los cuatro puntos cardinales, Bulma vio erguirse por sobre los edificios centenas de Ozarus, era la transformación de los saiyajins a su primitiva forma primate, varios metros más arriba y con un hocico parecido al de un dragón, lleno de afilados dientes. Sin embargo su arma letal, además de que su fuerza aumentaba, eran las bolas gigantes de energía que arrojaban de sus bocas.

De pronto recordó a Vegeta en su cámara de entrenamiento.

Una luz roja la cegó, la mujer se irguió tapándose la luz con la mano para poder distinguir quién la emitía. Era una especie de soldado, con armadura y casco, que cargaba un arma en la mano de considerable tamaño, con la que la apuntaba.

La mujer alzó los brazos en son de rendirse, pero el enemigo hizo poco caso y activó su arma disparando. Bulma pudo esquivar el primer intento agachándose por reflejo, pero el siguiente disparo se precipitaba hacia ella. Cerró los ojos esperando el final.

-¡Bulma!- le gritaron previniéndola, una explosión se sintió frente a su rostro pero no la hirió. Abrió los ojos lentamente viendo que Yamcha alistaba un haz de luz sobre su mano disparándolo al invasor.

-¡Yamcha, eres tú!- exclamó Bulma entusiasmada mientras corría lejos y se escudaba tras el hombre que disparaba otro ataque al enemigo.

-Vámonos de aquí- ordenó Yamcha tomándola de la mano y conduciéndola de un tirón por los pasillos, de repente un nuevo soldado les cortó el camino. Yamcha desvió por otro pasillo viendo otro soldado a la espera, se quedó tieso. Hubo un disparo sin premeditación que chocó de lleno contra el muchacho que se movió para esconder a la mujer tras él. Yamcha cayó tieso al barro mientras las gotas de lluvia limpiaban su rostro.

Bulma no tuvo tiempo para lamentarse, cuatro soldados la rodeaban y para colmo la luz de la luna desapareció dejando todo más penumbroso. Los invasores debieron haber encontrado el proyector holográfico.

-¿Y qué?- les gritó desafiante mientras giraba en su eje para defenderse de todos ellos- ¿Atacaran a una dama? ¡Pues bien!- insistió con valentía, uno de los soldados cargó su pistola contra su hombro para apuntar mejor y Bulma cerró los ojos perdiendo todo rastro de arrojo.

Se escuchó otra vez el sonido de choques, de golpes, alaridos… Bulma apretó aún con más fuerza el ceño para no ver su muerte venir.

-Cobarde- escuchó al fin. El rey saiyajin estaba allí de pie, otra media docena de soldados se arrojó a él pero con una simplicidad asombrosa los fue eliminando uno a uno ante la mirada atónita de la mujer.

Bulma reaccionó aprovechando el momento y tomó a Yamcha de la casaca, alejándolo lo más posible mientras se escondía por algún otro pasillo. Sacó rápidamente su artefacto y lo encendió, curando la herida de su amigo.

Yamcha comenzó a abrir los ojos molesto por la lluvia que le caía encima.

-Vaya, es útil- dijo refiriéndose al artefacto. Bulma no le prestó atención, al menos 10 naves sobrevolaron hacia donde estaba Vegeta.

-Vámonos a casa- exigió Yamcha tomándola de la mano, ella avanzó a su lado un par de metros pero su corazón comenzó a latir desesperadamente anclándola en el suelo.- ¡Bulma!- le gritó él viéndola a los ojos.

-Debo volver… él quedó ahí…

-¿Quién?- preguntó Yamcha preocupándose también.

-Vegeta. Debo irme- comentó tirando para soltarse de su novio que la sostuvo con fuerza mirándola con reprensión.

-Déjalo, si es su destino…

-¡Al carajo con el destino! Él nos acaba de salvar, Yamcha- dijo ella sacándoselo de encima mientras volvía sobre sus pasos.

6

-Está muerto- dijo Yamcha frenando en seco. Vegeta estaba tirado en el suelo, Bulma corrió hasta él inclinándose a su lado y tomando el pulso en su cuello.

-No, está vivo… ayúdame a llevarlo a un lugar seguro- le exigió la mujer, pero se volteó viendo a Yamcha preparar un haz de luz en su mano que apuntaba a Vegeta.- ¿Qué haces?

-Es nuestra oportunidad… es ahora o nunca- dijo él doblando el poder de su ataque.

-Yamcha… él nos salvó- comentó Bulma con la voz temblorosa sin quitar los de la bola de energía mientras sostenía el cuerpo caído de Vegeta.

-¡Cállate! ¡Él no nos salvó! Ahora mismo podríamos estar en nuestro planeta, lejos de todo esto- declaraba Yamcha mientras tomaba impulso para lanzar su ataque.- ¡Quítate, Bulma!

-Mira eso… -dijo Bulma señalando el cadáver de un enemigo cerca de ellos, Yamcha giró su vista viendo un traje completamente distinto al de los demás, con un símbolo distintivo en el pecho.- Mató a su rey…

-Cierto- comentó Yamcha elevando su vista al cielo para ver como las naves pequeñas huían de regreso al firmamento.

-Ayúdame, Yamcha- exigió Bulma alzando con sus pocas fuerzas al saiyajin, el hombre se resignó para darle una mano mientras seguía admirando la retirada de los enemigos y el coro de festejos venir de todos los campamentos.

-Has salvado a tu captor- le recordó él mientras ingresaban en la pequeña casa que ocupaban los Briefs y compañía. Sus padres se pusieron de pie de un salto al verlos entrar, de inmediato abrieron paso para atender al hombre herido que traían, pero cuando la señora Briefs vio la cola enroscada alrededor de la cintura del joven, dio un respingo hacia atrás.

-Hija, es un saiyajin.- advirtió el señor Briefs mientras lo recostaban en una mesa, varios se acercaban a husmear, pero Bulma ordenó a su padre traer una cortina para aislarse alrededor, como los cubículos de hospital.

-No es un saiyajin, señor- corrigió Yamcha con ambas manos en las caderas- Es el rey saiyajin.

-¡Mi yerno!- exclamó la señora Briefs recibiendo la mirada reprobatoria de toda la familia.

-¿Estás loca, Bulma?- preguntó su padre mientras se limpiaba las gafas. Bulma lo ignoró encendiendo su artefacto de curación.

-Preparen una cama, con cortinas… si llegan a enterarse querrán lastimarlo.

-Esto es una locura- siguió resoplando el señor Briefs mientras accedía a los pedidos de su pequeña y única hija.

7

Yamcha caminó nervioso por la pequeña casa mientras todo mundo les preguntaba quién era el extraño hombre que habían traído. Él dijo que era un compañero de los campos.

Los Briefs estaban ansiosos por ver a su hija salir, Yamcha también. El hombre no pudo resistir la curiosidad y espió por entre las cortinas. Bulma estaba sentada contemplando al hombre que yacía adormilado.

-¿Cómo está?- preguntó Yamcha con dureza mientras ingresaba.

-No sé porqué no despierta- se quejó la muchacha algo angustiada.

-Pues, según lo que me contó tú amigo en los calabozos, dependiendo de la herida, tardan en despertar cuando lo han dejado inconciente.

-¿De verdad?- preguntó desconfiando Bulma mientras salían fuera del cortinado dejando al saiyajin a solas.- Quizás deba llevarlo al palacio.- pensó- Allí tienen tanques que curan…

-Me sorprendes, Bulma… -dijo Yamcha observándola con rencor.- Tu facilidad para olvidar lo que pensabas antes de entrar a ese palacio…

-Yo…

-¡Hija! ¡Cuéntanos cómo has estado! ¿Verdad que te tratan bien en tu nuevo hogar?- preguntó su madre tomándola por los hombros mientras la conducía a la pequeña cocina para comer algunas cosas.

-Bueno, no puedo quejarme… -mintió ella- Ven con nosotros, Yam… -lo llamó Bulma conservando un resto de ternura. – Anda, la batalla ya pasó. -el hombre accedió a regañadientes mientras le echaba una mirada rencorosa al espacio que ocupaba el rey Vegeta.


N.A.: Qué aliens más inoportunos…!

Adoro a la mamá de Bulma, no puedo mantener por mucho tiempo la postura del drama cuando ella aparece, así que decidí que los personajes la ignoraran… Mmhhh… Creo que se me puede ocurrir una participación más activa de ella al menos en un cap de "CELESTINOS…"

Menores de edad, alejaos del próximo capítulo! xD