Buenas a todos de nuevo a este nuevo capitulo de esta confusa historia de Deadpool y Spiderman.

Para seros sinceros, solo empecé a escribir esta historia desde la perspectiva de Deadpool porque pensé que tendría más gracia, pero... Dios, a veces me cuesta verlo todo desde su visión del mundo. Otras veces no, me resulta hasta demasiado fácil. Tanto que hasta empiezo a pensar como él incluso cuando no estoy escribiendo.

Aquellos que hayan tratado de hacer una Spideypool desde su perspectiva seguro que sabéis de lo que estoy hablando. ;P

Pero ya no os doy más el coñazo nada más al principio. Os dejo con el capitulo y ya pensaré que rollazo os suelto luego. Disfrutadlo.

CAPITULO 8

...

En cuanto conseguí salir de la cama, ya que llevaba demasiadas noches sin dormir y mi cuerpo parecía que se había cosido a las sábanas, me di cuenta de que, si mi Spidey no se habia levantado ya, le quedaba bien poco, así que me apresuré a coger uno de mis trajes del armario (¿Qué pasa? Tengo más de uno. ¿Y? No sabéis que manía tienen los malos de llenármelos de agujeros) y salí de casa de camino a Queens.

Vale que mi Spidey podia colgarse de los edificio para llegar a cualquier parte en cuestión de minutos, pero aquí el menda que tenéis ante vosotros de manera metafórica (la cuarta pared sigue existiendo entre nosotros y no puedo romperla más que con mi voz) tenia que ir andando o en bus. O secuestrar a un conductor. Lo que me resultara más fácil.

¿Hola? ¿Producción? ¿Para cuando la pasta para mi transporte? Nada. Aquí me tenéis, trabajando por cuatro tristes duros. Lo que hay que hacer para que uno pueda ganarse la vida honradamente matando gente y para poder pagarle el alquiles a Al. Empezaba a ser aburrido montarle los muebles de IKEA. Tampoco es que tuviéramos tanta casa para ponerlos.

Para cuando llegué a Queens y me colgué de nuevo de la ventana de mi Spidey, este ya no estaba allí, pero sí Redpool, que estaba vestido ya para salir y estaba haciendo esa cama improvisada que tenia en el suelo. No sé como aun no se habia quedado congelado en el suelo.

Llamé a la ventana, por ridículo que eso pueda sonar, y este, tras echar un vistazo al cuarto y asegurarse de que estaba solo, se decidió a abrirme.

-¿Qué estás haciendo aquí? Peter me ha dicho que no quiere volver a verte.

Oh. Genial. La frase perfecta para empezar bien la mañana.

-No te fíes de nada de lo que te diga. En realidad, está súper enamorado de mí.

-Pues ya te digo yo que no lo parece.

-Escucha. Necesito que hagas una cosa por mi.

-¿Otra? ¿No fue bastante que desapareciera ayer del cuarto de Peter? Se enfadó conmigo. Y creeme, no me gusta ver a una versión más joven de mi hermano enfadado conmigo.

-Supera ese complejo de hermano- le dije.-Y prestame atención. Esto es lo que tienes que hacer.

-¿No me has escuchado? No pienso hacer nada. No tengo porqué.

-Claro que sí. Porque no quieres un tiro.

-Amenazame con eso todo lo que quieras, pero Peter parecer que no quiere saber nada de ti. No te voy a ayudar.

E hizo intención de cerrar la ventana.

-¿Y si te digo que puedo encontrar a tu maestro?- le dije, a la desesperada.

Sabía que no tendría que haber dicho aquello, que era jugar con el corazón de aquel tocapelotas, pero era un hombre desesperado. Y los hombres desesperados cometían muchas locuras.

Redpool se detuvo y me observó con atención.

-¿Y cómo vas a hacer eso? Ni siquiera el doctor Strange pudo localizarlo.

-Es posible que se esté moviendo, pero no lo hará las 24 horas. Y yo tengo mis métodos para buscar cosas.

Este no pareció muy convencido.

-¿Me estás diciendo la verdad? Ni siquiera sé si puedo fiarme de ti. Eres el tío más raro que he conocido en mi vida.

-Gracias- le dije.-Pero no podemos perder el tiempo en alagos hacia mi magnifica persona. Tenemos que dejar claro el plan antes de que Spidey vuelva.

-Pues habla rápido- me dijo Redpool, cruzándose de brazos.

Parecía que iba a permanecer así mientras yo le hablara, como si él fuera el jefe de una empresa y yo una de las miles de millones de personas que estaban buscando trabajo.

Con mi equipo de micros, desde la azotea que tenia más que conocida de enfrente, estuve atento a todo lo que hicieron Redpool y mi Spiderman mientras estuvieron en el piso. Aunque me hubiera gustado llevar a cabo el plan aquella misma mañana, tenia cosas que preparar antes, así que a eso fui en cuanto ellos se fueron al ``instituto´´.

Lo digo entre comillas porque nuestro viajero interdimensional no ha llegado a pisar ese edificio por dentro excepto el día en que llegó.

En cuanto me aseguré de que Redpool no abría su gran bocaza y seguía adelante con su parte del plan (Aun no sé como iba a hacer para encontrar a su maestro), me fui al bar de Comadreja.

El bar estaba cerrado por las mañanas, sobretodo por que los muchachos se encargaban de destrozarlo a lo largo de la noche, pero cerraba bastante tarde, así que, cuando llegué, aun estaba abierto y habia unos cuando rezagados allí.

-Pero, ¿qué tenemos aquí? Si es el tocapelotas número uno del país- soltó Comadreja en cuanto me vio, secando los vasos con un trapo del que prefería no saber su procedencia.

-Sírveme una copa. ¡Y otra a los desgraciados que se niegan a meterse en la cama!

Los que aun quedaban por allí me vitorearon, pero, con lo borrachos que ibas, lo más seguro era que hubieran vitoreado cualquier cosa.

-¡Muchas gracias, Wade!- me dijo el Gandalf seboso.

-De nada, Burt.

De todas formas, no engañaba a nadie de allí con mi fabuloso traje rojo. Solo con oírme hablar, sabían que era yo.

-A parte de una copa, necesito que me consigas unas cuantas cosas- le dije a Comadreja, alzando un poco la máscara para poder beber de mi copa.

-¿Unas cosas? ¿Para qué?

-Pienso secuestrar a un adolescente- le conté.

¿Para qué irnos por las ramas? Era lo que estaba pensando hacer, aunque una de las voces de mi cabeza se empeñara en decirme que aquello no iba a salir bien.

-¿Por qué?- siguió preguntando Comadreja.-¿Es que es algún tipo de nuevo supervillano o algo así?

-No. Es el tío que me gusta.

Vi la expresión de mi colega y no era nada halagüeña.

-¿Por qué pones esa cara?-le pregunté, mosqueándome.

-¿Desde cuando te gustan los niños?- me preguntó él a su vez.

-No es que me gusten los niños. Me gusta él.

-¿Sabes que es un delito gordo secuestrar a un menor? Y eso sin tener en cuenta lo que sea que pienses hacer con él.

-¿Vas a ayudarme o no?

Para charlas de madre ya tenia a Al. No necesitaba a alguien más comportándose como una. Y no sentía el menor deseo de imaginarme a mi amigo con una falda y en plan maternal.

-Claro- aseguró Comadreja.-Pero tendrás que pagarme. Es un lío demasiado gordo para que me arriesgue por nada.

-Eres un gran amigo- le dije con ironía, dejando un fajo de billetes encima de la barra.

No me preguntéis de donde los habia sacado. Solo os diré que hay muchos malos por ahí y, qué casualidad, la mayoría de ellos están forrados.

Comadreja revisó los billetes para asegurarse de que eran auténticos ( hasta ahí llegaba el nivel de confianza que tenía en mi) y los contó de manera rápida antes de volverse hacia mi y asentir con la cabeza.

-¿Qué es lo que necesitas de mi, colega?

Le conté lo que tenia en mente, sin irme demasiado por las ramas. O, al menos, eso fue lo que intente, diciéndole como lo quería todo y para cuando lo quería listo.

-Sin problemas- me aseguró.-Con esta pasta, se puede hacer todo eso y todavía sobraría bastante.

Al decir eso, me dirigió una mirada significativa.

-Sabes que te puedes quedar con la pasta. No hace falta que me mires así.

-Bien- afirmó este, guardándose en el bolsillo el fajo de billetes a la velocidad del rayo.

Me quedé allí hasta que Comadreja terminó de cerrar y yo acabé dirigiéndome de nuevo a casa de Al, sabiendo que, si permanecía cerca de mi querido Spidercito, no iba a poder contener las ganas de llevármelo en ese momento, sin importarme quién pudiera estar viéndome hacerlo.

Al llegar a casa, Al me sorprendió con otro mueble de IKEA (aun no sabia si se los mandaban a casa o qué o como ella sabia que le habían mandado lo que quería), pero yo no me encontraba de ánimos como para sumergirme en un laberinto de instrucciones y nombres de tornillos raros.

-¿Cómo es que estás aquí ya?- me preguntó ella.

Debía de reconocerme por el olor o algo, porque, incluso cuando habia tratado de pillarla por sorpresa en más de una ocasión, la muy cabrona me detectaba. Había pensando en vendérsela a esos policías de los aeropuertos. Ya sabéis, esos que van con los perros buscando drogas. Pero, si hacia eso, ¿quién iba a encargarse de la casa? Por mal que cocinera, la necesitaba.

-Porque no tengo a donde ir, viejita.

-¿No te estabas dedicando a seguir a un adolescente por toda la ciudad?

-¿Cómo sabes eso?

-Paul- dijo, sin más.

Claro, aquel chivato. Como no. ¿A quién más habia estado diciéndole mi claro interés romántico por Spiderman? ¿A la tía May?

Tendría que hacer una lista con todo lo que podría hacerle a Redpool y hacerlo pasar por ``entrenamiento´´ para vengarme de aquel golpe bajo, pero en aquellos momentos, no tenia cabeza para ello.

-Tú misma me recomendaste secuestrarlo.

-No. Lo que te dije es que, conociéndote, eso era lo que acabarías haciendo porque te conozco como si te hubiera parido.

-Uffff ¡Al! ¡No hagas que imágenes como esa me acudan a la mente! ¡Ya estoy bastante loco sin ayuda!- le dije.

Pero, a pesar de que no quería imaginármelo, a pesar de que traté de evocar todas las pelis de Disney que fui capaz (sin tener flashback para que no nos denuncien por reproducir sus imágenes sin permiso) en mi cabeza acabó apareciendo una imagen de la Al actual en una sala de partos, dando a luz a un mini-Deadpool ya con el traje y todo.

¡Oh, Dios! Tendría pesadillas con ello durante meses. Estaba completamente seguro de ello.

-Secuestrar al chico no va a hacer que se enamore de ti- me soltó esta, como si fuera la cosa más obvia del mundo.

-Cuidar y velar por él tampoco me ha dado muy buenos resultados. Me he pasado meses tras él y Spiderman pasa de mi.

-Cualquier superhéroe pasaría de ti- me soltó Al, tan cruel como siempre.-Incluso cuando intentas ser de utilidad o tomarte algo en serio, parece que te estás burlando de ellos.

-¡Yo no hago eso!- exclamé.

-Por supuesto que lo haces. He escuchado por televisión todos los casos en los que has participado y como has actuado. Como sabes que no puedes morir, no te importa actuar haciendo gilipolleces que a otro matarían. Pero un superhéroe sabe actuar con cabeza, pensar bien lo que hace antes de hacerlo.

-Yo no soy un superhéroe- le recordé por enésima vez.

Aquí la gente se piensa que por llevar un traje rojo y ser tan increíble como lo era yo, ya tenia que ser un superhéroe como todos los demás.

-Yo no he dicho que lo seas. Solo digo que los que lo son no pueden tomarte en serio por el modo en el que te comportas. Por eso, ese chico no te hace caso ni te va a tomar en serio. Todo lo que va a ver es que vuelves a perder la cabeza y le vas a secuestrar.

-Te odio cuando me dices esas cosas- le solté.

-Porque sabes que tengo razón- fue todo lo que me dijo ella, sin perder la calma.

-Yo voy a seguir adelante con mi plan- le dije.

-Tú puedes hacer lo que quieras, pero así es como te verá.

-¿Y si le muestro que soy serio después de secuestrarlo?

-¿Tú te escuchas cuando hablar?- me preguntó Al.-El chico se va a ver encerrado contigo en a saber Dios donde. Si fuera él, ni siquiera te dejaría hablar antes de tratar de escapar.

Que poder tenia aquella vieja. Estaba consiguiendo deprimirme de verdad. ¡A mi, que soy el alma de las fiestas!.

Pero el plan ya estaba en marcha. Iba a dejar que siguiera adelante, obtuviera el resultado que fuera. Además, por mucho que mi Spidercito se quejara de mi, habia conseguido robarle unos cuantos besos y habíamos pasado un buen rato en su cama. Por mucho que se quejara, por mucho que me gritara, no le era tan indiferente como quería hacerme creer.

Si sumábamos eso al hecho de que le habia hecho el mejor trabajo manual de su vida, todo aquello indicaba que lo tenia en la palma de la mano.

-Vas a seguir adelante con lo que sea que hayas planeado, ¿verdad?- me preguntó Al, sacándome de el recuerdo.

Si me concentraba lo suficiente, aun podia verme en la cama de mi Spidey, viendo como este se retorcía contra mí, tratando de no alzar la voz. Oh. Iba a usar mucho esa imagen cuando me encontrara a solas en mi cuarto.

-¡Por supuesto que voy a seguir adelante!- solté.-Me digáis lo que me digáis, yo sé que estoy a punto de conseguirlo.

-Y eso lo dice el mismo hombre al que le gustan los unicornios y esas horribles zapatillas de goma para andar por casa.

-No te metas con mi zapatillas masturbadoras. Después de todo un día pateando culos, llegar a casa y ponérmelas es casi como tener un orgasmo.

Al negó con la cabeza ante eso, llegando hasta el sofá y sentándose a mi lado, poniendo una de sus esqueléticas manos sobre mi rodilla.

La Muerte estaba próxima a ella, lo sabía. Por mucho que la quisiera ( que la quería, por mucho que me metiera con ella), los años seguían pasando para todos los demás.

Yo, sin embargo, si lo que me habían dicho era cierto, permanecería siempre igual, ya que mis células no sufrían cambios. Si me curaban el cáncer conforme se iba creando dentro de mi, tambien pararían mi envejecimiento.

Me veía en un futuro lejano en una partida de cartas con el viejo Capitán América, ya que él envejecía mucho más lento que los humanos corrientes, pero lo hacia, con Logan, con Thor y con un Hulk permanente, ya que Bruce Banner sí que envejecía. Y allí estaríamos todos, jugando una partida de póker y yo trataría de hacer trampas para poder sacarles la pasta a aquellas viejas reliquias de los superhéroes.

¡Dios! Que futuro tan triste.

-Tú solo ten cuidado con lo que hagas- me advirtió Al.-A lo mejor, no sabes llevar bien las cosas y te acaba dando la patada final en el culo.

-¿La patada final?

Sonaba a golpe de lucha de algún videojuego o anime.

-Sí, esa que te indicará que no va a querer volver a verte en su vida, hagas lo que hagas para que intente perdonarte.

¿Podría soportar eso? ¿Qué mi Spidey se negara a saber nada más de mi, que me ignorara e hiciera como si no existiera? No, desde luego que no. Esa visión no me gustaba en lo más mínimo.

-Trataré de hacerlo todo con cariño- le dije.

-Wade- me llamó esta cuando me puse en pie.-Solo piensa bien en lo que vas a hacer antes de que todo se vaya a la mierda.

-Tranquila, viejita. Lo tengo todo bajo control.

Fin del capitulo 7

Vaya. ¿Alguna vez os habíais imaginado a Deadpool preocupado por algún tema, a parte de por la novia de la película? Pues aquí lo tenemos, queriendo llevar su relación con Spiderman un paso más allá, este de acuerdo con ello el joven Parker o no.

Si os soy sincera, ya que me he estado sincerando al principio de este capitulo, no planeaba hacer un encuentro tan complicado entre Deadpool y Spiderman. La idea que me surgió de pronto en la cabeza era que se colara en casa de la tía May rejuvenecida y, atándolo, se lo llevara secuestrado a alguna parte para hacerlo suyo y solo suyo. Pero, claro...con tía May mirando, Redpool que vería como se lo llevaba y sin saber donde mandarlo para que estuvieran a solas sin haber planeado nada... No sé. Me pareció demasiado precipitado.

Al ha sido un poco mala con nuestro amigo rojo, pero, a veces, la verdad duele y, desde luego, lo que es Spiderman, no ha dado muchas muestras de interés por Wade más allá de los instantes que han compartido porque Deadpool ha conseguido robárselos.

Cuando sigáis leyendo los próximos capítulos, ya me diréis si ha sido mejor o no que se tomara las cosas con un poco más de calma, planeándolo todo, pero al estilo Deadpool.

Como, por el momento, no tengo nada más que añadir, me despido de vosotros en este punto, deseándoos, como siempre, que os mantengáis sanos y esperando a que nos sigamos leyendo. Hasta el próximo capitulo.