Hola a todos. Bueno, este es el extra que les dije. Empiezo con Len. Tal vez está pésimo o fumado, pero espero les guste.

Sobre la edad de Len, al final aparece un número, considerando la edad que le puse en el último capítulo, tuve que restarle 20 que fueron los años que Rin estuvo muerta y luego 1 porque pasó un año desde que la conocieron Kaito y Len hasta que ocurren los hechos de Imitation Black.

Vocaloid no me pertenece, tampoco Imitation Black saga.

EXTRA: ¿Bendición o tortura?

Mi nombre es Len Kagamine, tengo 16 años y vivo con mis padres. No somos ricos, pero tampoco somos pobres, no me molesta la manera en que vivo, pero desgraciadamente mis amigos son ricos y no dejan de molestar con sus tontos comentarios.

Hay una chica que me gusta, se llama Teto, pero ella nunca me hace caso, pues no tengo nada que ofrecer, ella tiene más dinero que yo, y para desgracia de muchos, el dinero es lo que manda. ¿Acaso no cuenta el amor? No lo creo, su padre jamás me aceptaría.

Mi padre trabaja todo el día, llega hasta la noche y sólo puedo verlo un rato. El domingo él no trabaja, pero no es mucho tiempo para convivir con él. Mi madre, pues sólo estoy con ella en la casa. Ella nunca sale, me pregunto la razón… a veces es demasiado misteriosa, incluso conmigo y papá, pero creo que lo es más conmigo.

Un día, estaba en la biblioteca buscando algún libro interesante para hacer un reporte, no había nada, puras historias cursis de amor, textos informativos, ciencia ficción… ninguno me interesa, hasta que vi ese libro.

La pasta era gruesa y roja. Miré el título, "Vampiros: ¿Seres de leyenda o reales?". Este libro se ve interesante. Me senté en una mesa y comencé a hojearlo. No se veía tan viejo.

En el principio hablaba sobre características y comportamiento de los vampiros. No podía parar de leer, hasta que me di cuenta que ya era demasiado noche, así que pedí el pase para sacar el libro y fui a casa.

Mis padres deben estar dormidos, subí silenciosamente las escaleras, entré a mi cuarto y me puse mi pijama. Me recosté en la cama. Siempre me ha gustado ver el paisaje a través de la ventana, así que había abierto un poco mi cortina, cuando sin aviso vi una sombra pasar.

Del asombro me levanté de la cama, pero no había nada. Tal vez sólo fue mi imaginación.

Al día siguiente, mamá estaba en la cocina preparando el desayuno.

-Buenos días.

Saludé.

-Buenos días, hijo.

-En la noche vi una sombra pasar, ¿No se habrá metido alguien?

Mi mamá abrió los ojos con asombro. Pensé que fue por lo que dije que alguien pudo haberse metido.

-N-no hijo… tal vez fue un animal…

Estaba seguro que vi una sombra humana, y mamá se veía muy nerviosa. No presté atención y leí el periódico, en primera plana estaba: Empezaba una epidemia de viruela y peste negra.

Pasaron dos semanas, mi reporte estaba completo. En estos días aprendí mucho sobre estos seres que está más que claro que no existen. ¿Al momento de tomar sangre hay que darle sangre del vampiro al humano para que no muera? Ajá. Es mucha ciencia ficción, aunque debo admitir que ese libro me atrapó.

Llegué a casa después de clases y no había nadie. ¿Mamá salió? Eso es raro. Ella nunca sale. No hice caso y me senté a comer, tal vez ella fue al mercado y no avisó.

Hice todos mis deberes y finalmente me fui a la cama. Este día fue realmente agotador, me dejaron demasiada tarea.

No tardé mucho en dormir.

De repente un dolor agudo en mi cuello me despertó. Comencé a gritar, pero nadie me oía, traté de voltear, pero no pude, así que sólo giré un poco los ojos y me encontré con… ¿Mamá?

¿Qué hace? ¿Por qué me está mordiendo? ¿Acaso será… una vampira? No… no puede ser posible… aunque… eso explica muchas cosas…

Vi que ella estaba llorando, como jamás la vi llorar. Sentí que mis ojos se cerraban y todo por dentro me quemaba. Luego sentí un líquido entrar en mi boca. ¿Acaso será sangre? No tengo las fuerzas para abrir los ojos. Apenas puedo respirar, ni siquiera puedo moverme, pero… no sé cómo salieron esas energías que sólo alcancé a decir:

-¿Mamá?

Estaba claro, según ese libro, después de que me mordiera un vampiro, si me daba su sangre a beber yo también me convertiría en uno.

Me desperté cuando el sol salió.

Sólo sentí que la luz estaba siendo tapada por la cortina. No recuerdo haberla cerrado, seguro fue mamá.

Me levanté y me miré en el espejo. Recordaba solamente la mordida en el cuello y la transformación, el dolor, no podía recordarlo, era como si se hubiera borrado de mi cuerpo y mi memoria.

Era mi reflejo. No cambié mucho, mi piel ahora es más pálida y mis colmillos eran ahora un poco más grandes y puntiagudos.

En cuanto a mi cuerpo, me sentía de maravilla, no sentía dolor, no sentía cansancio, hambre o algo por el estilo.

¡Es cierto! ¡Mi cuello! Miré mi cuello y las marcas de colmillos eran demasiado pequeñas, es extraño, parecieran que se hubieran enterrado dos agujas en vez de dos colmillos, son muy pequeñas.

Me bañé y me cambié de ropa. Tuve que usar el cuello de la camisa un poco más alto de lo normal para que no se notaran las marcas de la mordida. Bajé las escaleras, no estaba enojado. A decir verdad esto de ser vampiro no parece ser tan malo.

Entré a la sala y vi a papá llorando en el sillón con un papel en la mano.

-¿Papá?

Pregunté suavemente.

Él levantó la cabeza, me vio y corrió a abrazarme.

-¡Hijo! ¡Me alegra que estés bien!

Decía llorando. ¿Qué ocurre?

-¿Qué sucede, papá?

Me pregunté separándome.

-Ya habrás notado que estás cambiado… no sé cómo haya pasado… ¿Por qué no me di cuenta? ¡Es mi culpa!

-¿De qué hablas?

-Tu madre… era una vampira… y ayer te transformó por accidente. En esta carta lo explica todo…

Me extendió el pedazo de papel y lo comencé a leer:

Querido Len:

Perdóname… no fue mi intención y debí decírtelo desde un principio. Soy una vampira. Tal vez pienses que esto es una tontería, puesto que una vampira no puede tener hijos, pero yo fui transformada después de que naciste… verás… después de darte a luz, mi cuerpo estaba muy débil, y para no morir, el doctor que era vampiro, me mordió, me dio de su sangre y comencé a ser vampiro. Te preguntarás la razón por la que te mordí. Hace dos semanas, en el periódico apareció que empezaba una epidemia de viruela y peste negra. No sé si tú lo notaste, pero en los brazos te empezaron a salir los granitos de la viruela, y a veces tenías temperatura, pero yo no me podía acercar a ti. Era el inicio de esta horrible enfermedad. Y ayer tomé la decisión, no quería perderte, así que te mordí. Pensé que si estabas dormido no te darías cuenta, pero despertaste. Lloré como nunca, pero no quería que esa enfermedad tan horrible te matara, así que luego te di de beber mi sangre, para que igual que yo, fueras un vampiro.

Ahora yo me voy. No puedo verte, tengo miedo de saber tu reacción. Si tú no querías esto, perdóname, hijo.

Te amo.

Atentamente:

Tu madre.

Rompí a llorar. No me molestaba ser vampiro… y si llegué a notar esos granitos en mis brazos pero no presté atención, pues no me sentía tan mal como decían que era esa enfermedad. Mi mamá me salvó de morir… ¿Por qué se fue?

Pasó una semana y mi padre y yo seguíamos destrozados. Nada era igual sin mamá, no me importa que era una vampira, no me importa que me mordió, me importa que no esté. La quiero demasiado, me pide perdón, pero no perdonarla porque ella no me mordió sin razón, fue por salvarme.

A la semana y media comencé a sentir sed, no sabía qué hacer. ¿Qué puedo hacer?

Estaba en el comedor sentado y papá llegó.

-Hijo…

-¿Qué sucede?

-He tomado una decisión. Iré a buscar a tu madre.

-¡Te acompaño!

-Espera… antes… quiero que me transformes en vampiro.

Abrí los ojos. No… no puedo morder a mi padre.

-No, papá… no puedo.

-Hijo, es necesario. Mi tiempo sigue avanzando en cambio, si soy vampiro mi tiempo se detendrá y podré buscarla.

-¿En serio?

-Sí.

Lo pensé un momento.

-Len, mira, el tiempo de tu madre, está detenido, el tuyo también, y si el mío se detiene, cuando la encontremos estaremos juntos.

Eso me dio esperanza, encontrar a mamá.

-¿Estás seguro?

-Sí.

Miré hacia la mesa, tenía miedo… pero mi padre quería ser vampiro y buscar a mamá… me levanté de la silla, tomé una aguja y me acerqué a mi papá.

-Buscaremos a mamá, y tendremos todo el tiempo del mundo.

Me dijo y asentí. Lo mordí, él no se quejó. Luego tomé su cara, me pinché el dedo con la aguja y le di de mi sangre, luego lo levanté y lo lleve a su cama.

No sé cuánto tiempo tardará esto en hacer efecto. Así que me senté. Pasaron casi 9 horas y papá despertó.

-¿Cómo te sientes?

Fue mi primer pregunta.

-Bien, a decir verdad, muy bien.

Se levantó de la cama y se miró al espejo. Las marcas de mis colmillos eran muy pequeñas, tal vez la misma transformación las curaba. Toqué mi cuello y ya no tenía las marcas de las mordidas.

Vendimos la casa en poco tiempo y sólo nos llevamos nuestra ropa.

Al año, mi padre y yo nos separamos, buscaríamos a mamá por diferentes lugares.

Estaba en un bosque, y pude distinguir una persona. Me acerqué con cuidado, y pude reconocer ese cabello, ¡Era mi madre! ¡Estaba bien! Me acerqué.

-¿Mamá?

Ella volteó y en sus ojos pude ver lágrimas. La abracé.

-¡Te he extrañado!

Lloré también.

-¡Len! ¡Mi hijo!

-¿Por qué te fuiste? No me molesta ser vampiro. No quiero que nos dejes a mí y a papá.

Ella se separó.

-Lo siento, Len. Pero ya no puedo volver. En ese pueblo, no quería que las personas murieran por mi culpa. Así que me fui.

-Papá también te busca, es un vampiro y…

-¿Tu padre es un vampiro?

-Me pidió que lo transformara después de que te fuiste, te queríamos buscar.

Ella me volvió a abrazar.

-Hijo, yo ya no puedo estar con ustedes, pero siempre los amaré. Recuérdalo siempre hijo. Y por favor, haz tu vida. El que seas vampiro que no sea impedimento.

No dije nada, sólo la seguí abrazando.

-Me debo ir, pero siempre te cuidaré.

-¿Y papá?

-Lo volveré a ver después…

Mi madre se separó y me dio un beso en la mejilla y otro en la frente.

-Te amo.

Y luego desapareció. Me quedé allí, sin saber qué hacer, se había perdido entre la espesura del bosque, limpié mis lágrimas y me fui.

En ocasiones veía a papá, luego llegué a un país totalmente diferente. Ahora tenía 165 años… y conocí en el parque a una chica que me llamó la atención, su parecido era extremadamente similar al mío.

Ahora tengo 187 años, estoy casado con esa chica. Soy feliz a pesar de todo. Papá nos visita seguido al castillo, y a veces siento que mamá me observa, pero no la puedo ver, esa sensación la sentí en mi boda.

La única que sabe este encuentro que tuve con mi madre ese día en el bosque, es Rin, Kaito me lo llegó a preguntar, pero no me sentí con la confianza de decirlo. Ella sólo me abrazó y me dijo que me daría todo su apoyo el día que la volviera a ver de nuevo. Y sé que así será.