Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia es de bornonhalloween, yo sólo la traduzco.

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Hola de nuevo, aquí os dejo otro capítulo, me alegra que os esté gustando la historia y muchísimas gracias a la gente que me sigue y sobretodo que deja su comentario, me hace mucha ilusión leeros ;)

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Capítulo beteado por Flor Carrizo

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Capítulo 8: Describe tu habitación

~BPOV~

"Bien escrito, pero tengo la sensación de que tu corazón no está en esto, señorita Swan. Si tienes la larga y productiva carrera en la escritura que preveo, te van a pedir que escribas sobre un montón de temas que no son de tu propia elección. Tendrás que aprender a dejar de lado tus sentimientos personales. +B."

—¿Bella? —Edward estaba extendiendo su artículo para nuestro intercambio habitual.

—Supongo que Banner está de acuerdo contigo —le dije con remordimiento.

—Déjame ver —murmuró, doblando el dedo para que yo le diera mi papel. Escaneó rápidamente los comentarios y la nota antes de devolverlo. No dijo una palabra, no criticó la valoración de Banner, no tenía excusas para mí, no me recordó que una +B no iba a afectar mi curso. Y no dijo: "Te lo dije".

—Esto te animará —dijo en lugar de pasarme su propio ensayo—. Ya estoy en mi coche en el camino a la tienda de mascotas. Este chico podría vender hielo a los esquimales. Muy bien hecho. A.

Me tomé un minuto para leer el ensayo de Edward, ya que el doctor Banner había empezado a dejar más tiempo los lunes para ese tipo de intercambio. Tuve que reír por los ejemplos que él inventó para demostrar que él era el responsable. Ni una sola vez perdió el autobús escolar, se hacía su propio almuerzo, sacaba la basura todos los martes.

—Esto es realmente bueno, Edward. ¡Maldita sea, me compraré la maldita iguana! —le alabé sinceramente.

—Gracias, pero no, gracias —dijo sonriendo, feliz de haberme animado.

O) (O

—La asignación de esta semana es un ejercicio de escritura descriptiva. Quiero que cada uno de vosotros describáis vuestro dormitorio infantil, 500 palabras. Puede ser la habitación de la que salisteis para venir a la universidad o puede ser algo de vuestro pasado más lejano. Sugiero que escribáis sobre algo que recordéis tan vívidamente que podáis estar seguros de utilizar un lenguaje colorido. El objetivo es traerme a vuestra habitación.

Un estribillo inmediato de "Woo-hoo", "Oooh", "¡Doc-tahBan-nah!", llenó la pequeña aula.

—Esperad, aún no he terminado —él admitió, ligeramente avergonzado. A pesar de mi nota menos estelar, realmente admiraba a ese hombre por su humanidad y su humildad. Y, a decir verdad, no me merecía una mejor calificación en esa ocasión.

»Si deseáis hacer una investigación sobre esto, llamar a vuestros padres. Estoy seguro de que apreciarán una llamada telefónica que no sea sólo para pedir dinero. Que tengáis un buen día todo el mundo.

—Por lo tanto, ¿has quedado con Riley esta tarde? —le pregunté al pasar por la puerta.

—Sí, a la una. Tú a las cuatro, ¿verdad? —confirmó.

—Sí. Mira a ver si puedes cansarlo un poco para cuando me toque a mí.

—Sí, claro. Él no se pierde ni un golpe. No hay absolutamente nada holgazán en esa habitación. Ni siquiera lo intentes —me advirtió, sacudiendo la cabeza ligeramente.

Su expresión de niño me hizo reír.

—No me atrevería. Bueno, después de eso estaré cerca, por si necesitas ayuda con cualquier cosa. —Esperaba que eso no fuera demasiado evidente.

—¿No tienes a Connor hoy?

—Sí, a las tres —le informé. Supuse que no se había dado cuenta de que trataba de programar a Connor para cuando sabía que Edward estaba ocupado. Por si acaso.

—Veré cómo van las cosas. En cualquier caso, ¿nos vemos por la mañana?

—Por supuesto.

—Estate lista para algo nuevo —dijo con los ojos brillantes de malicia. ¿En qué piensas, Edward Cullen?

^EPOV^

¿En qué estaba pensando alarmándola de esa manera? Tratando de hacer lo contrario de asustarla, me temía que había hecho exactamente eso.

Pero esa era la vieja Bella. Esta nueva chica emergente sonrió ampliamente y respondió:

—Tú estate listo también.

¿Eh?

O) (O

Me duché rápidamente después de mi entrenamiento y corrí a la biblioteca para conocer a mi nuevo tutor de matemáticas a las 14:30. No había duda de la chica de aspecto nerd esperándome en el primer escalón.

—¿Emily? Soy Edward.

Ella empujó sus gafas, dejando de lado su flequillo rubio y desplegó sus largas y desgarbadas piernas cubiertas para levantarse y saludarme.

—Hola —dijo tímidamente, incapaz de mirarme a los ojos.

Me temí que iba a ser una larga hora.

—¿Deberíamos encontrar una mesa en el interior?

Ella me llevó a la sala de la biblioteca en la que se podía hablar. Las personas se apiñaban en parejas en toda la habitación. Era un paraíso de tutores.

Dejé caer mi bolsa al final de una mesa vacía y Emily puso una silla a mi derecha.

—¿Cómo podemos hacer esto? —pregunté.

—¿Por qué no me muestras tus pruebas y exámenes y empezamos a partir de ahí? —sugirió ella.

Estuve gratamente sorprendido cuando, después de sólo media hora, llevábamos revisado un cuarto del temario y entendía todo lo que Emily decía. De hecho, en realidad estaba sintiéndome muy optimista acerca de las cosas hasta que miré hacia arriba y vi a Bella entrar con un mini-Riley justo detrás. No sabía que ella iba a venir aquí a las tres con Connor. Creí que la situación era un poco más que humillante, pero traté de no descarrilar.

Bella sonrió y me dio un pequeño saludo. Sabía que ella no me interrumpiría mientras yo estuviera en mi clase, ni ella iba a quitarle tiempo a Connor para tener una conversación conmigo. Ellos se sentaron en una mesa que ya tenía dos ocupantes y se atrincheraron en el otro extremo, de espaldas a mí y a Emily.

Emily volvió a captar mi atención sobre el tema en cuestión, pero me distraje. No podía dejar de mirar hacia arriba cada pocos minutos, especialmente una vez que me di cuenta de lo cómodos que estaban el uno con el otro, lo cerca que estaban sentados. El comentario de Riley volvió a atormentarme y me pregunté si Connor ya la había invitado a salir.

—¿Hay algo acerca de este nuevo concepto que no entiendes? —Emily preguntó cuando vacilé.

—Oh, lo siento. No, sólo dame un minuto...

—¿Esa de ahí es una amiga tuya? —preguntó. Estaba tan roto. Pensé que había estado jugando a ser frío.

—¿Ella? Sí, es una amiga —murmuré. Saqué mi gorra de mi mochila y la ajusté en mi cabeza para que la visera hiciera que no viera nada excepto mi portátil sobre la mesa. Eso limitó efectivamente mi visión, pero no impidió que mi mente fuera a otra mesa de la habitación.

Finalmente terminamos nuestra hora y organizamos nuestra próxima reunión para el jueves por la tarde. Cuanto antes volviera a la pista, mejor. Elegí una vía de escape a través de las mesas que no atrajera la atención de Bella.

~BPOV~

Prácticamente podía sentir los ojos aburridos de Edward a través de mi espalda. Traté de darle a Connor el 100% de mi atención, pero yo sabía que estaba un poco distraída. Si Connor se dio cuenta, no dijo nada. Para agradecérselo, le dije:

—¿Por qué no me envías tu trabajo cuando hayas terminado y le echo un vistazo por ti?

—Gracias, Bella, eso es muy amable de tu parte. Son las 15:45. ¿Has quedado con Riley, no?

—Sí —le respondí, cogiendo mi bolsa del gimnasio y dirigiéndome a la puerta con él.

—Así que... el viernes... ¿cena y una película?

—Claro, lo que quieras. —Me pregunté si tendría que advertirle sobre mis restricciones dietéticas, pero decidí no hacerlo. Siempre podía pedir una ensalada. Él no necesitaba saber mis problemas, al menos no en la primera cita.

—Yo voy a elegir el restaurante, pero al menos tendrás que ayudarme a elegir la categoría de película, de terror, ciencia ficción, acción, de chicas…

—¿Ves películas de chicas? —pregunté, sorprendida.

—Lo hago en la primera cita —admitió.

Tuve que reírme por su franqueza.

—¿Así que esta es una oferta única en la vida para mí?

Se rió y dijo:

—¡Sólo piénsalo, si las cosas van muy bien, podría ser la última vez en mi vida que hago la oferta!

—Escucha, no tienes que torturarte, Connor. A mí también me gustan las películas de chicos. —Considerando que Charlie había sido mi compañero más frecuente al ver películas, había llegado a tolerar e, incluso, a disfrutar una amplia gama de películas.

—Bueno. Yo estaba un poco emocionado por ver Linterna Verde.

—Perfecto.

—Dile a Riley hola y gracias de mi parte, ¿quieres? —dijo con un guiño sexy. Una vez más tuve que pensar en mi buena suerte con los hermanos Biers.

O) (O

—¿Cómo está el dolor hoy?

—Nada que un poco de Advil no pueda curar.

—No hay nada malo en eso. No será necesario después de una semana más o menos —aseguró—. Vamos a ver esas flexiones.

Él me estaba tomando el pelo, porque yo todavía estaba trabajando en mi primera flexión cuando Riley me prometió que podría alcanzarlo pronto. No ese día, al parecer, ya que no aguantaba mucho.

—Cada vez más cerca —comentó—. Muy bien, salta para arriba en tu bola...

Ya estaba familiarizada con la rutina, era un poco más duro aguantar la hora. Yo sabía lo que venía en cada esquina. Cuando finalmente terminé de estirar, estaba ansiosa por ver si Edward me había dejado algún mensaje.

Desbloqué mi iPhone y me desplacé con rapidez, en busca de su nombre. Nada. Por otra parte, él había estado con Riley y su profesor de matemáticas durante la mayor parte de la tarde. Tal vez me necesitaría más tarde.

Dios, era tan patética.

^EPOV^

La puerta se abrió y fui saludado por una chica que se veía como si hubiera vaciado una tienda de cosas para el golf. Pantalones a cuadros con cinturón blanco, un polo rosa fuerte, igualando a la gorra de color rosa y unos guantes de flores.

—Santa mierda. —Sonreí, viendo su imagen—. ¡Mírate!

—Sólo iba a comprar un guante. La vendedora me convenció de que era importante verse bien, así que...

Su mano hizo un movimiento sobre su cuerpo, de la cabeza a los pies.

—Te ves muy bien. Vamos.

Mientras cerraba su puerta, yo dije:

—Por favor, dime que no te habló sobre comprar un juego de bolas de color rosa.

—¿Por qué, eso sería malo? —Ella se encogió.

Me reí a carcajadas.

—Eres una chica, Bella.

O) (O

—Mira, sujeta esto —dije y le entregué mi palo— y yo cogeré las pelotas.

—¿Para qué es eso? —preguntó, mirando las canastas que yo estaba llevando en cada mano.

—Ya verás —le prometí.

Caminé más allá de ella hasta el campo verde.

—Vas a querer estirar un poco hoy —le dije mostrándole cómo colocar el palo detrás de su cuello y en sus hombros. Me giré lentamente de lado a lado, exhalando profundamente. Pronto, ella imitó mis movimientos, haciendo un gemido ocasional.

—Esto debería ayudar a aflojar los músculos abdominales. Sólo sigue adelante y toma algunas de esas fichas prácticas que te he mostrado antes.

Yo le recordé un par de puntos, pero la mayor parte del tiempo sólo dejé que se entrenara y entrara en calor. Después de un tiempo, rodé una pelota hacia su zona.

—Adelante, golpéala hasta la bandeara de color amarillo en medio del campo. No es más de lo que hayas hecho antes.

Falló la primera vez, pero en la segunda acertó. Puse una nueva pelota en su lugar.

—Una vez más.

Ella golpeó el polo esa vez.

—Maldita sea, soy un buen profesor —me regodeé.

—Creo que son mis pantalones nuevos —dijo ella.

—Bueno, algo de trabajo para ti. Sigue adelante. Practica un poco los giros antes de golpear cada pelota.

—¿A dónde vas? —preguntó mientras yo desaparecía de su vista.

—Estoy justo detrás de ti.

—Me pones nerviosa estando ahí. ¿Por qué no te pones delante de mí?

—Sin ánimo de ofender, Bella, pero es mucho más seguro para mí que esté aquí —bromeé.

Ella puso una mala, pero adorable, cara y volvió a su trabajo. Hizo una media vuelta tentativa y no alcanzó la pelota.

—No me gusta que estés detrás de mí —se quejó.

—Ni siquiera estoy vigilándote, Bella —le dije, ajustando una bandera sólo para demostrar mi punto.

Pero yo era un mentiroso. Estaba mirándola, y bien. Al principio me convencí de que estaba viendo su figura para asegurarme de que no estaba desarrollando malos hábitos, pero después de veinte minutos mirándola, por fin me lo reconocí a mí mismo. Estaba mirando totalmente el culo de Bella. Y me gustaba lo que veía.

~BPOV~

Decía que no estaba mirando, pero, aún así, me preocupaba su punto de vista. ¿Tenía rayas en las medias? ¿Tenía la risa floja? Sabía que esos pantalones eran escandalosos, pero no me pude resistir, especialmente cuando vi que encajaba en la talla 44.

Me di cuenta de que él no había golpeado una pelota en un rato, así que me giré rápidamente y le pillé mirándome. Tú sí que estás mal, Edward Cullen.

—Tus movimientos se ven muy bien —dijo rápidamente.

¿Qué iba a decirle? ¿Deja de mirar mi culo?

—Vamos. Ven a golpear conmigo —me instruyó y me entregó el palo siete.

—No sé qué hacer con esto.

Él sonrió a la ligera.

—Exactamente lo mismo. Bandera amarilla.

Él se apoyó en su palo y esperó pacientemente. De mala gana, me giré y golpeé. La pelota pasó sobre la bandera amarilla.

—¡WOW!

—Sí, wow está bien. Hazlo de nuevo y no hagas una cosa diferente.

Me giré de nuevo y repetí el movimiento. O al menos eso creí. Esa vez la pelota salió disparada desde la punta del palo y pasó casi en línea recta por delante de mí.

Oí a Edward reírse.

—¿Y ahora ves por qué me había quedado aquí?

Me di la vuelta para darle una mala mirada, pero maldita sea, él era tan guapo, yo no podía seguir con eso. No sólo eso, él tenía razón. Yo realmente podría haberle hecho daño y eso era lo último que quería hacer.

O) (O

—No lo entiendo —le dije mientras guarda los palos—. He hecho exactamente lo mismo y la pelota no ha ido en la dirección correcta.

Él me dijo desde la sala de las bolsas:

—Tan pronto como sepas que puedes ir más lejos, todo tomará un giro diferente. Es la naturaleza humana, Bella.

—Bueno, eso es una mierda —le dije rotundamente. Yo pensaba que tenía algún tipo de talento para el juego.

—Así es el golf —él respondió, cerrando la puerta—. Eso es lo que lo hace tan difícil. Si fuera fácil, no sería nada divertido.

—Lógica interesante. Entonces, ¿cómo es tu nueva profesora de matemáticas?

—Ella es muy buena, en realidad. La entiendo mejor que a Bender. Creo que voy a ponerme al día la próxima semana.

—¿Y qué hay de Psicología?

—Va muy bien. He estado usando el sistema de notas que me enseñaste y no he tenido que volver a leer los capítulos. Eso me ha ahorrado un montón de tiempo.

—Me alegro —le dije—. Entonces, ¿eso significa que tienes tiempo para ir al partido de fútbol del sábado? —Bastante suave, Bella. Nunca sospecharía que me estaba muriendo por preguntárselo desde que me desperté esa mañana.

—En realidad nos vamos a Bowdoin este fin de semana. Realmente odio que mi agenda de viajes me impida ver muchos de los partidos de Emmett.

Yo también. Un fin de semana entero sin Edward.

—Sí, eso es una vergüenza. —No pude quitar la enorme tristeza que se instaló en mí, a pesar de que tenía mi primera cita de la historia con un chico dulce y muy guapo.

^EPOV^

—Así que supongo que te veré mañana en clase. ¿Crees que tal vez te pondrás los pantalones a cuadros?

—No, estos son sólo para ti —dijo ella.

Yo sabía que ella estaba bromeando, pero no pude ayudar con mi respuesta. Estaba a punto de sacudirme al pensar que tal vez ella había comprado algo sólo para complacerme. Y, por favor, que fuera así.

—Por suerte —medité.

O) (O

—¿Tienes una estantería entera llena de trofeos?

—¿Suena como que esté alardeando? Puedo bajar el tono.

—¿Por qué? Te los has ganado a todos. Así que, dime más sobre este panel de corcho. ¿Qué tipo de cosas ponías?

Uh-oh. Por supuesto, Bella se daría cuenta de que no había dado a conocer esa parte importante de información. No era exactamente algo de lo que estaba orgulloso, pero supuse que el muro de la vergüenza tenía que ser también una representación honesta.

—Bueno, mi horario de clases de la secundaria probablemente todavía está allí. Mi carta de aceptación de Holden. Fotos de nuestra fiesta de después del baile de promoción...

—Edward, estás ruborizado, así que sé que tienes algo mucho más interesante ahí.

—Mila Kunis, Megan Fox, Kristen Stewart, Jessica Alba, Sophie Sandolo, Danica Patrick y Alyssa Milano.

En ese momento de mi corta vida, me hubiera gustado ser un mejor mentiroso. Porque me hubiera gustado haber apartado un par de esas chicas y haber añadido al menos una rubia o pelirroja. Pero ya había expuesto mi debilidad.

—¿Era tan difícil? —preguntó ella con ironía—. Sabes que tienes que poner a todas esas chicas en tu ensayo.

¿Valía la pena para conseguir una nota? ¿Exponerme a Banner de esa manera? No estaba seguro.

—Pensaré en ello —le dije honestamente. Era la primera vez que había considerado no tomar su consejo desde que comenzó nuestra relación con los trabajos y ella se vio ligeramente desanimada.

—Está bien, ¿tienes cualquier otro mueble en la habitación, además de una estantería?

—Bueno, hay una cama.

—¿Cómo es?

Oh, Bella, ¿estás husmeando mucho hoy, no?

—Es una king.

—¿Para una sola persona?

—¿Cómo sabes que sólo cabe una persona en mi cama? —Las palabras se escaparon antes de que pudiera detenerlas.

Ella abrió la boca para hablar, pero parecía que no podía pensar en cómo responder. Al final dijo:

—No lo sé, lo supongo.

Y en ese momento se vio totalmente herida. La verdad era que yo había estado entretenido con la compañía ocasional en mi cama, pero no necesitábamos hablar de eso. Con la esperanza de desviar sus pensamientos, le ofrecí:

—Bella, la king me da espacio para las piernas. Soy bastante alto, en caso de que no lo hayas notado.

—Me he dado cuenta —respondió de inmediato, con los ojos moviéndose y mirando a los míos—. Mira, Edward, sin duda no es mi problema quien ha estado en tu cama. Sólo estaba tratando de señalar algo que parecía faltar en tu esquema.

Oh, mierda.

—Muy bien, gracias. —Ugh, esa no era la respuesta correcta—. Vamos a cambiar.

Ella me dio su trabajo terminado.

—El mío no es ni de lejos tan interesante.

—Oh, dudo seriamente eso, Bella. —Me tomé unos minutos para mirar su trabajo y darme cuenta de que había dado pocos detalles.

—Bueno, ¿qué hay en las paredes?

—Pintura de color blanquecino.

—¿Tienes muchos libros?

Ella negó con la cabeza.

—Unos pocos, pero tengo un carné de la biblioteca y no tengo miedo de utilizarlo.

—¿CD´s?

—IPod.

—¿Posters?

—No —dijo evasivamente.

—¿Cortinas? —Me estaba desesperando. Ella tenía que tener cortinas, ¿no?

—Mi madre hizo las cortinas. Tienen ese patrón reticular, como si estuvieras mirando a través de una valla de jardín. Mi habitación estaba justo encima del jardín de en frente, mi madre las hizo con orgullo y alegría.

Ella se puso melancólica y la reorienté rápidamente.

—Está bien. ¿Qué hay de fotos en marcos? ¿Tablón de anuncios? ¿Mesa de maquillaje? ¿Joyero? Ayúdame, Bella. No sé mucho sobre habitaciones de chicas.

—Al parecer, no necesitas saberlo. ¡Todas van a tu cama!

Dura Bella.

~BPOV~

Whoa. Frena, boca grande. No te enfades o te pongas celosa. Edward no es tuyo e, incluso, si lo fuera, lo que hizo en el pasado era, sin duda, algo que no me importaba.

—Lo siento, Edward. No tenía derecho a decir eso.

—Está bien —dijo. Pero tan pronto como lo hizo, pude ver que definitivamente no estaba bien. Me sentí como una mierda—. Tal vez deberíamos parar ahora.

Dejé caer mi cabeza, porque no ser capaz de hablar con Edward era lo peor. Yo sabía que había sido mezquina y tenía que arreglar esto.

—No, por favor, continúa —le imploré—. Me gustaría escuchar lo que tengas que decir.

—¿Estás segura? —preguntó con prudencia y cautela.

—Sí, Edward. Siempre. Incluso aunque esté actuando como una perra, aún debes ser honesto conmigo.

Él sonrió y, aunque no abrió la boca, una sonrisa era todavía una sonrisa. Él dio un gran suspiro y dijo:

—Realmente no le has mostrado al lector nada personal. Tiene que haber algo en la habitación que diga, "Bella vive aquí".

Maldita sea, él estaba metiéndose donde más vulnerable era yo. Cerré mis ojos para buscar mi dormitorio infantil de nuevo en mi mente. Todo lo que veía revelaba el fracaso. ¿Confiaba en Edward lo suficiente como para compartir eso?

Abrí los ojos para responderle. A pesar de mi actitud de mierda, sus ojos eran amables y alentadores. Y, después de todo, él me había nombrado a todas las chicas de sus posters. Escapé de mi miseria para imaginarme la pared de Edward... esperad un segundo, todas esas chicas tenían algo en común. Bueno, que me condenaran, ¡pero Edward Cullen tenía algo con las morenas!

Alentada por esa revelación y por todo lo bueno que era Edward, relajé mi memoria visual y saqué algunos detalles.

—Cuando entras, hay un espejo de cuerpo entero en el lado izquierdo. Mi madre me lo compró en mi noveno cumpleaños, así que podía ver "en lo que me convertía". Ahí fue cuando empecé a subir de peso.

Edward aspiró una bocanada, pero yo seguí.

—Más allá de eso, hay un collage de fotos de la familia que hice en séptimo grado. Yo sólo incluí las imágenes felices, por lo que ninguna de las imágenes va más allá del 2001. Soy dueña de un trofeo, es de una competición de pesca a la que papá nos apuntó cuando yo tenía trece años. Llegamos al primer lugar con una trucha de kilo y medio, pero la verdad, lo único que yo hice fue ver cómo la atrapaba y hacerme la foto.

»Vamos a ver... ¿qué más? Oh, ahí está mi pequeño santuario de Peter Gravely, el chico por el que babeé la mayoría de mis momentos libres de la secundaria. No estoy segura de que ni siquiera supiera que yo estaba viva, pero hice un álbum de todos los partidos de baloncesto que jugó, con artículos periodísticos, entradas y una pulsera sudorosa que una vez tiró a la multitud después de un partido.

—Bella... —Una calma y tranquila interrupción me hizo detener mi monólogo.

—¿Hmmm?

—Detente un segundo. Simplemente toma un respiro.

—¿Por qué, está mi parte patética llegando a ti, Edward?

—Creo que está llegando a ti misma. Vamos, debe haber algo en la habitación que te recuerde a tus logros, a tu talento. ¿Qué hay de tu habilidad como maestra?

Su nota de LeVon me vino a la cabeza y de inmediato me acordé de mi archivo feliz. No pude dejar de sonreír, pensando en la carpeta oculta en el cajón de mi escritorio de casa, un marcador que era un círculo de color amarillo brillante con una cara sonriente y negra, superpuesta.

—Eso está mejor —me persuadió—. ¿Qué ves ahora?

Estaba viendo a un chico justo en frente de mí, quien capturaba cada vez más un poco de mi corazón todos los días.

^EPOV^

Tal vez fuera el hecho de que yo no iba a verla en unos pocos días o podía que sólo fuera mi paranoia por la creciente intimidad de Bella con Connor. O tal vez era el recuerdo persistente de nuestro extraño abrazo que ninguno de los dos había reconocido desde entonces.

Cualquiera que fuera la razón, ese día estaba un poco más atrevido con Bella en el campo.

—Esto es mucho más fácil, vamos a hacerlo —le dije desde su espalda, envolviendo mis dedos alrededor de sus caderas en ambos lados—. Antes incluso de tomar el palo con tu mano, quiero que sientas realmente esto. Cruza las manos sobre el pecho y cierra los ojos.

Gracias a mi entrenamiento de la sensibilidad, evité decir "Abre las piernas", pero en cambio dije:

—Da un paso más con el pie derecho. Bien. Está bien, aquí vamos.

Giré las caderas de Bella 90 grados a la derecha, luego la giré a ella 180 grados de modo que se enfrentaba a la meta con los hombros y las caderas.

—Bueno, volviendo al centro de nuevo. ¡Te giras y entonces… lanzas! —Moví sus caderas más rápido esa vez. Ella perdió el equilibrio. Mi puño se apretó reflexivamente, encerrándola en su lugar para que no se cayera.

»No te preocupes, Bella. No voy a dejarte caer. —Cuando dije esas palabras, esperé que entendiera lo mucho que significaban.

Ella se rió nerviosamente y se colocó a sí misma para volver a intentarlo.

—Abre los ojos ahora. Aquí vamos. ¿Ves dónde te encuentras? ¿Hombros y cremallera hacia el objetivo? Ahora inténtalo.

Era reacio a dejarla ir y, por un instante, creí ver también una mirada de decepción cruzar su cara. No fue por mucho tiempo, ya que su primera vez requería un ajuste. Y me dije que esa era la única razón por la que mis manos estuvieron en ella tan pronto como la dejé ir.

—Ahora, vuelve a hacerlo —le indiqué y ella lo hizo, girando los 150 grados. Estuve contento de intervenir otra vez y dirigir sus caderas hacia el objetivo—. Mira, sujeta esto...

Puse mis manos en sus hombros para prepararla y de lo que me di cuenta cuando la toqué era que ella estaba hecha un manojo de nervios. Traté de relajar sus hombros encorvados, pero ella tenía toda su tensión allí. Al tocar sus hombros ligeramente, susurré que se relajara cerca de su oído.

Ella se balanceó un poco y yo rápidamente dirigí sus hombros al frente.

—Lo siento —murmuró ella, avergonzada de nuevo.

—Sólo trata de relajarte un poco. Mira —le dije, acariciando sus hombros en círculos pequeños con los pulgares—. Respira, Bella. —Ella exhaló y, finalmente, hizo algunos avances, consiguiendo que sus hombros bajaran y se relajaran—. ¿Mejor?

~BPOV~

Mejor era un eufemismo grave. El toque de Edward era a la vez la experiencia más dulce y la más tortuosa de mi vida. Cada terminación nerviosa de mi cuerpo aumentó y pidió la misma atención que los hombros estaban recibiendo.

Dios mío, ¿él se creía honestamente que tocándome así iba a hacer que me relajara?

Cuando él habló de nuevo, estaba tan cerca que pude sentir su voz retumbar en su pecho y en mi espalda.

—¿Crees que es seguro para mí poner un palo en tus manos? —terminó con una risita.

—No puedo decirlo —respondí con sinceridad.

—Voy a correr el riesgo —dijo entregándome uno de sus palos por mi lado derecho—. Ve por delante y coge ese palo como te enseñé. Muy bien. Ahora vamos a hacer exactamente lo mismo que antes.

Y entonces comenzó la verdadera diversión. El brazo izquierdo de Edward llegó primero a mi alrededor y colocó su mano sobre la mía. Luego la cerró y sentí todo su pecho contra mi espalda. Su brazo derecho se envolvió alrededor del mío y cubrió con su mano derecha la mía donde sujetaba el palo. Ahí fue cuando creí que las cosas no podían ser mejor.

Resulta que estaba equivocada. Edward apoyó su cabeza sobre mi hombro izquierdo, porque tenía que ponerla en algún lugar, supuse. Lo bueno era que me estaba sujetando, más o menos, porque mis piernas no servían para nada. Entonces, de repente, habló en mi oído.

—Vamos. —Y con eso nos giró a ambos hacia la derecha y luego a través del camino de la pelota imaginaria hasta nuestro destino imaginario.

Sosteniéndonos en nuestra pose de ensueño, preguntó:

—¿Cómo ha ido?

Gah, unghh, mmmmm, perfecto. Yo no lo he entendido bien, ¿me lo podrías mostrar tres mil veces más?

O) (O

Connor me envió por correo electrónico su trabajo en la tarde del jueves. Me fui a la biblioteca entre clases para acceder a mi cuenta para poder leer y responder de manera más eficiente que con mi teléfono. Quería tener espacio libre en caso de que Edward me necesitara antes de irse mañana.

Mi escéptico interior me recordó que estaba siendo patética. Yo lo envié a la mierda y me sentí maravillosa.

Bloqueé a Edward y me centré en Connor, quien merecía toda mi atención. Abrí el archivo adjunto y medio resoplé para mí misma cuando vi que el tema de su trabajo era "Cómo motivar a los empleados mediante un sistema eficaz de recompensas". Edward podría escribir un libro sobre eso.

Llevas un suéter nuevo y voy a envolver mis brazos alrededor de ti.

Aguanta mi irritable estado de ánimo y te mostraré mis ocho abdominales.

Únete a mí en el campo y me presionaré a mí mismo contra ti...

Mierda. Connor. Enfocarse. El documento tenía un montón de buenas ideas, no necesariamente bien articuladas u organizadas. Le envié un mensaje con algunas sugerencias para la reescritura, sin saber en ese momento lo poco dispuesto que estaría a trabajar para mejorar. Esperaba no haberle desanimado.

Segundos más tarde, justo cuando estaba a punto de cerrar la sesión, recibí una notificación de un mensaje entrante.

De: Connor Biers

Para: Bella Swan

Asunto: Re: Papel de motivación

Enviado: Jueves, 10/20/11 14:47

Bella,

Wow, está bien, tengo un montón de trabajo por delante. ¡Espero que todavía tenga tiempo para nuestra cita! Te agradezco tus ediciones y comentarios. Nos vemos mañana.

CMB

De: Bella Swan

Para: Connor Biers

Asunto: Re: Papel de Motivación

Enviado: Jueves, 10/20/11 14:53

CMB:

¿De qué es la M? ¡La mía es de Marie!

IMS

De: Connor Biers

Para: Bella Swan

Asunto: Re: Papel de Motivación

Enviado: Jueves, 10/20/11 14:54

¡Te lo diré mañana!

^EPOV^

—¿No es esa de allí tu amiga? —Emily señaló a Bella, quien estaba en uno de los ordenadores, mientras caminábamos hacia la habitación ruidosa, como me gustaba llamarla.

—Sí, voy a decir un hola rápido, ¿de acuerdo?

—Claro —dijo mi tutora ratonil, el resto no dicho de la oración fue: "Es tu dinero"—. Voy a conseguirnos un lugar.

Estuve tentado de caminar por detrás de Bella y sorprenderla, pero yo no quería asustarla y deshacer cualquiera de los progresos que habíamos hecho. Todavía estaba zumbando de felicidad por la sesión de esa mañana en el campo. Me acerqué con cuidado para que ella me viera aparecer por encima de la pantalla del ordenador, el cual estaba absorbiendo su atención.

—Qué casualidad encontrarte aquí. —Sonreí.

Ella se sonrojó con cuatro tonos diferentes de rojo y cerró rápidamente su programa. Trataba de parecer inocente, pero Bella acababa de ser sorprendida in fraganti haciendo algo. No creía que se pudiera conseguir pornografía en los ordenadores de la biblioteca, por lo que dudaba que fuera eso.

Me resistí a la tentación de entrometerme o tomarle el pelo, siempre protector de ese nuevo paradigma entre nosotros. Ese en el que me permitía tocarla.

—Edward, hola. ¿Qué pasa?

—Tengo a Emily ahora.

—Oh, mierda, ¿son las tres ya? Tengo que irme. Nos vemos por la mañana —dijo sobre su hombro, marchándose corriendo.

No es que lo hubiera curioseado, pero ella había cerrado todo y lo había desconectado.

O) (O

Me prometí a mí mismo no preguntar, pero no podía dejar de imaginarme esa mirada en el rostro de Bella cuando la pillé en la biblioteca. Si no fuera porno, tenía que ser Connor. Y yo simplemente no podía ayudarme a mí mismo. Ni siquiera esperé hasta después de la clase. Dejé caer mi pequeña bomba en cuanto ella sacó su ensayo y se deslizó en el asiento a mi lado.

—Así que, ¿además del partido de fútbol tienes emocionantes planes para el fin de semana?

Vi las ruedas en movimiento y esa misma mirada culpable y avergonzada cruzó su rostro. Maldita sea, era malo si ella no podía decidir si quería ser honesta conmigo. Decidí echarle una mano con el trabajo pesado.

—¿Cita caliente? —dije casualmente, esperando que ella no escuchara lo que yo estaba sintiendo.

—No estoy segura —respondió ella.

—¿No estás segura de si tienes una cita o no estás segura de si será caliente?

—No, tengo una cita y él es definitivamente caliente. Pero yo no sé si será una cita caliente.

Mierda. Respuestas incorrectas. Yo traté de fingir la jovialidad que definitivamente no sentía.

—Hey, bien por ti, Bella. Parece que tiene todos los ingredientes para ser una cita.

Ella se encogió de hombros y rápidamente cambió de tema.

—Por lo tanto, ¿tú también tienes el fin de semana ocupado, no?

—Sí, ya no estoy ahogado en Pre-Cálculo y no tengo otro examen de Psicología hasta la próxima semana.

—Eso está muy bien, Edward.

—Está bien, muchachos. Aquí vamos. Hoy vamos a escribir sobre nuestros sentimientos.

Un gran gemido colectivo retumbó en el salón de clases. El profesor Banner se rió de nosotros.

—Y eso es exactamente por lo que todos necesitamos practicarlo.

O) (O

Subí al autobús con un hoyo del tamaño de un pomelo en el estómago. De inmediato, Jasper comenzó a hablar.

—¿Qué ha hecho ella esta vez? —preguntó.

—¿Quién?

—Tú sabes quién.

—Maldita sea, Jas. Odio cuando haces tu suplantación de Sphinx. Habla en inglés.

—Está bien. Bella.

—¿Por qué esto tiene que ser sobre Bella? Simplemente no estoy con ganas de viajar de nuevo. Esto se está poniendo mal. ¡Falto a los partidos de Emmett, duermo en hoteles, estoy atrapado con tu lamentable culo durante 48 horas seguidas!

—Juegas en el calificador NESCAC, recoges tarjetas de visita de los agentes, defendiéndote de las Coochies Cullen... es bastante terrible, si me preguntas.

—¡Whoa! ¿Coochies Cullen? ¿Qué mierda es eso?

—¿De verdad no lo sabes? —Él me miró con incredulidad—. ¡Esa es tu base de fans!

—¿En serio tengo fans que se refieren a sí mismas como coochies?

—Sí, ¿no es una cosa hermosa? —dijo sonriendo—. Tu chica, Britney, abrió un blog.

—¡Ughh! Dispárame ahora.

—Yo no me preocuparía. Por lo que he leído, ella conoce bastante bien tus habilidades.

—¿Lo has leído? Joder, Jas. ¿Y si Bella se entera?

—Por el amor de Dios, Edward. ¿Por qué no admites que te gusta? —preguntó simplemente, como si eso fuera a resolver algo.

—¿De qué serviría eso?

—Bueno, ¡Aleluya! Al menos no lo has negado esta vez.

—Está bien. Me gusta.

Él se giró en su asiento para mirarme.

—Entonces, ¿a qué estás esperando? ¡Haz tu movimiento!

No podía explicar todo ese ambiente extraño entre nosotros, su renuencia a ser tocada y la dificultad de nuestras conversaciones últimamente. Así que le di la respuesta fácil.

—Ella va a salir esta noche con alguien.

—¿Qué? ¿Cómo has podido dejar que suceda? ¿Quién es él?

—Gracias, Jas —dije rotundamente—. Eso es realmente ayudar.

—Lo siento, hombre. Simplemente no lo entiendo. Alice parece pensar que Bella está loca por ti.

—¿Lo piensa? —Él finalmente había dicho algo que realmente me hacía sentir mejor.

—Lo piensa y tengo que advertirte que ella tiene un extraño don con cosas como esas.

—Bueno, de todos modos yo no puedo hacer nada al respecto hasta el domingo.

—Y un infierno que no puedes. Envíale un mensaje.

—¿Qué estás diciendo? ¿Que debo molestarla el fin de semana con mensajes de texto?

—No es molestarla, pequeño saltamontes. Mensajes selectivos. Mantén su mente donde debería estar. Sobre ti.

—Eso es algo brillante, Jas.

—Por eso soy el número uno —dijo arrogantemente. Y con eso Jasper se puso sus auriculares y, efectivamente, terminó la conversación.

Pasé el resto del viaje en autobús trazado mis mensajes selectivos.

~BPOV~

Sentí que mi teléfono vibró y lo saqué de mi bolsa del gimnasio.

B, no dejes que Riley te dé una paliza hoy. Ten cuidado si saca la bola roja. E

Vale, iba a responder.

E, ¿cuál es la bola roja? B

Un regalo especial para los músculos de los glúteos. E

Oh, bien. Edward me hablaba de mi culo.

Gracias por el aviso (¿tan duro será?). b

LOL. Trabaja duro, estira más. Tomate Advil. Todo irá bien. E

Gracias, lo haré. b

O) (O

—Edward me advirtió sobre esto —le confesé a Riley cuando lanzó la bola roja en mi dirección.

—Edward ama mi bola roja. —Riley simuló un puchero.

—Eso no es lo que me dijo —respondí, lanzando a mi amigo justo debajo del autobús.

—Bueno, le encanta lo que esto le hace a su culo —afirmó Riley.

Mmm, a mí también, entrenador personal. A mí también.

Mientras Riley me explicaba qué hacer con la bola roja y grande, me centré en Edward de pie detrás de mí en el campo. Cada contracción de mis glúteos estaba motivada por el deseo de darle a Edward algo agradable a la vista. ¿Era posible que un día estuviera de pie frente a él con la esperanza de que él estuviera viendo mi culo? Hah, era dudoso, Bella Swan.

O) (O

—Muy bien, Swan, márchate. Connor me dijo que me mataría si hacía que te retrasaras.

—Supongo que hay algunas ventajas por salir con el hermano pequeño del entrenador.

—Sólo recuerda, Bella, que nuestra oferta era para la tutoría. Las horas de las citas no cuentan —Riley dijo con una sonrisa.

—Vaya, gracias por recordarme que no soy una prostituta.

—En cualquier momento. Nos vemos el lunes. Diviértete.

O) (O

Rosalie insistió en abrir la puerta cuando Connor llamó. Ella estaba convencida de que mi ropa decía: "Estoy caliente y lo sé", sin decir: "Soy fácil y quiero que lo sepas". Ella incluso me prestó sus botas negras que hacían que todo lo que llevaba fuera diez grados más caliente, me puse mis medias negras y mi camiseta color lavanda. Me sentía casual y confiada.

Connor llevaba sus vaqueros y sandalias habituales, pero había hecho un claro esfuerzo con su camiseta azul a rayas de Oxford con la manga aplastada.

—Tú debes ser Rose —dijo amablemente, estrechando su mano—. Connor Biers.

Giró la cabeza lejos de Rose y silbó cuando puso los ojos en mí.

—Hola, profesora. Te ves bien.

Rose se giró y murmuró un "mmm" clandestino.

—Gracias, Connor. Tú también te ves bien.

—Probablemente deberíamos irnos. Tenemos reserva a las siete en Harvest.

—¿Harvest? —Rose se desmayó—. ¡Tienen fantásticas microgreens allí!

—¡Ugh, Rose, sólo a ti te emocionan las microgreens!

Connor se rió de nuestras bromas.

—¿Quieres coger un suéter por si hace frío más tarde?

—Ah, y, Bella, no te olvides de tu espray de pimienta —dijo Rose bastante alto para que todo el pasillo lo escuchara.

Yo acaricié mi bolso con amor y me puse mi suéter por encima de mi brazo.

—Todo listo.

Connor palideció un poco y yo lo llevé hacia la puerta.

—Buenas noches, Rose.

—Diviértete, B. Llámame si me necesitas.

Caramba, me gustaría que parara ya. Era como tener la versión femenina de Charlie como mi compañera de cuarto.

O) (O

—Es muy protectora tu compañera de habitación...

—Tuve una mala experiencia en nuestra primera semana de clases. Ella simplemente cuida de mí.

—Es bueno tener gente cuidando de ti.

—Mmm. ¿Tengo que tener miedo de ti?

—No, yo soy básicamente inofensivo. Además, Riley me daría una patada en el culo si hiciera algo para hacerte daño.

—Lo sé. —Le sonreí.

Connor fue dulce y atento durante la cena y no ridiculizó mis opciones del menú. Me pregunté cuánto le había hablado Riley de mí, pero no me importaba. Nos reímos mucho y fue cómodo. Me habló de sus planes de carrera en Tecnología de la Información para la Planificación de proyecto, lo que pretendí entender.

—Es una combinación de gestión de personas y conocimientos de informática —explicó.

—Entonces parece que será un gran éxito.

—Gracias, Bella. No tengo ningún problema en ver lo que hay que hacer y cómo conseguir que la gente haga el trabajo. En ocasiones me quedo atascado tratando de escribirlo. Desafortunadamente, la documentación es un gran problema en mi campo, al igual que la gestión de informes, por lo que realmente necesito superar el obstáculo de la escritura.

—¿Alguna vez has tratado de hablar a una grabadora digital antes de escribir?

—No.

—Te expresas muy bien cuando hablas, por lo que podría ayudarte. Inténtalo algún tiempo.

Él pagó nuestras entradas de cine y estábamos en el mostrador de refrescos.

—¿Qué quieres? —él me ofreció.

—¿Tal vez sólo una botella de agua?

—¿Eso es todo? ¿Ni palomitas, chocolatinas, ni chucherías?

—No, gracias, Connor. Estoy bien.

Me encantó estar en el cine con Connor. Se rió a carcajadas durante toda la película y siguió ofreciéndome sus palomitas de maíz, aunque me negué cada vez.

—Entonces, ¿qué es lo que tienes planeado para el fin de semana? —preguntó mientras nos acercábamos a mi puerta.

—Mañana voy a un partido de fútbol con Rose y mi amiga Alice. —Descuidé el invitarlo a unirse a nosotras. Algo se sentía desleal al pedirle a Connor que se sentara en la sección para animar a Emmett—. ¿Qué hay de ti?

—Tengo un trabajo que reescribir gracias a mi tutora.

Probablemente me estaba sonrojando poderosamente.

—Lo siento, Connor.

—No lo sientas. Sólo estoy bromeando, así pudo ver cómo te sonrojas. Puedo contar contigo para hacerlo mejor.

—Bueno, aquí estamos —le dije al darme cuenta de que eso podría convertirse en el primer momento incómodo que habíamos tenido. Estuve nerviosa de repente, nunca antes había hecho eso.

Como de costumbre, Connor empezó.

—Bella, gracias por venir conmigo esta noche. Lo he pasado muy bien contigo.

—Yo también, Connor. Gracias por todo.

—Por lo tanto, ¿sentirías la necesidad de usar el espray de pimienta si te beso ahora?

—No. —Le sonreí por su pregunta indirecta.

Manteniendo sus ojos azules en los míos, Connor se inclinó y me dio un beso muy dulce, con la boca cerrada, en mis labios. Él se tiró hacia atrás y sonrió.

—Buenas noches, Bella. Nos vemos el martes.

^EPOV^

No esperaba que ella respondiera a mi mensaje esa noche. Sólo quería que fuera lo último que viera antes de irse a la cama:

Bella, espero que tu día haya sido todo lo que querías que fuera. Y estoy seguro que Connor ha sido un caballero, pero todavía me encantaría saber que has llegado a casa de forma segura. Buenas noches. E

Su respuesta a las 23:30 me sorprendió:

E: Eres muy dulce. La cita ha sido agradable y estoy de vuelta sana y salva. Buenas noches. b

—¿Y? —Jasper preguntó, pillándome leyendo el mensaje.

—Ella está de vuelta sana y salva. Ha dicho que ha ido bien.

—Bueno, pues ya puedes dejar de pensar en ella. Elige una chica, cualquier chica.

Tuve que admitir que sentía como si necesitara un poco de compañía femenina en esos momentos. Levanté la botella de agua en la dirección de una pequeña y guapa morena que había en la sala llena de gente.

Ella sonrió. Yo saludé con la mano. Ella y su amiga se sentaron junto a nosotros. Hablamos. Ella bebió. Hablamos un poco más. Bailamos. Ella bebió. Yo hablé. Ella escuchó. Ella bebió. Bailamos.

—Tú eres aún más guapo en persona —dijo. Así que ella sabía quién era. Podría ser porque todos estábamos agrupados ahí y algunos de los chicos llevaban sus gorras Holden.

—Tú también —le dije estúpidamente. Ella se rió.

Ella se acurrucó cerca de mí en la pista de baile y pude sentirla moliéndose contra mi pierna. Aunque la compañía estaba bien, no iba a dormir con esa chica.

—Escucha, Julia. Realmente he disfrutado de tu compañía esta noche. Tengo un partido mañana temprano, así que voy a regresar a mi habitación. Tal vez te vea de nuevo mañana por la noche.

—Puedes contar con ello, Magnífico.

—Jas, me largo.

—¿Eso es todo?

—Sí.

—Está bien, amigo.

O) (O

Em: ¡Gran partido! Siento no haber podido estar allí para tus touchdowns, tío. ¡Felicidades por MVP! E

Ed: Gracias. He salido a celebrarlo con Rosie, Alice y Bella. ¿Cómo te ha ido el partido de hoy? Em

He jugado bien. He acertado todas las pelotas. Mañana empezaré en el primer puesto. Que os divirtáis. E

Edward: ¡Primer lugar, WOW! ¡Enhorabuena! Emmett me lo acaba de decir. Espero que mañana sea aún mejor para ti. Bella

B: Gracias por el ánimo. Trataré de recordar todo lo que me has enseñado ;) E

Bueno, ya preguntaré mañana para ver cómo ha ido. ¡O envíame un mensaje después de ganar! b

Después del partido, todo el mundo fue al Pub Byrnes. Sentí que era el único aquí que no bebía alcohol, pero era una situación a la que me había acostumbrado. Cuando Julia me encontró y se instaló en mi regazo, me alegré de estar sobrio.

Nos perdimos un poco y Jas me dio su aprobación. Él era completamente casto cuando no estaba con Alice, pero aún parecía pensar que un buen polvo se haría cargo de mi tensión a pesar del fracaso de la última vez. Yo no iba a hacer eso otra vez, pero iba a permitir que Julia sanara algunas heridas. No había duda de mis verdaderos deseos, estaba colado por Bella.

Los labios de Julia insistieron en los míos y al final se los di. La tiré a la esquina para que todo el equipo no fuera testigo de nuestra escena. Ella era cálida y bonita y, oh, muy dispuesta. Creí que mi primer puesto había multiplicado su libido. Ella desabrochó los primeros botones de mi camisa, invitándome a jugar. Yo felizmente lo hice, permitiendo que mis dedos pasaran a lo largo de su sujetador mientras nos besábamos. Ella se deslizó por mi cuerpo, poniéndose de rodillas delante de mí.

Me acordé de las Coochies Cullen y de mi desgraciada fama. Eso no era un encuentro anónimo. Era probable que, todo lo que hiciéramos, en una versión exagerada, fuera a terminar en internet esa noche. La cabeza me gritaba: "¡No, no, no!" La sujeté por los codos antes de que las cosas fueran más allá.

—Oye, eres muy dulce —le dije—. Yo no te quiero de rodillas.

—Pero yo realmente quiero, Edward. Te quiero a ti.

—Julia, eres genial y he disfrutado mucho esto, pero realmente tengo que irme ahora.

O) (O

B, ¿estás levantada? Estoy nervioso. ¿Algún consejo de última hora? E

Realmente no estaba contando con ella para pedirle un consejo de golf a las nueve de la mañana del domingo. Una parte de mí estaba haciendo lo que Jas sugirió —hacer que me tuviera en su cabeza— y parte de mí sólo quería ver que ella me tenía en su mente. Por lo que sabía, ella estaba profundamente dormida.

Dos segundos después, mi teléfono sonó.

Hola.

Cerré los ojos y respiré profundamente por su voz.

—Hola.

¿Qué está pasando ahí?

—El primer lugar es un lugar difícil para iniciar el domingo.

¿Estás delante de Jasper esta vez, eh? —Pude oír su sonrisa a través de la línea telefónica.

—Sí. Tuve un gran día ayer.

Debes hacer eso otra vez.

—Caramba, gracias. —Me reí por su terrible e inútil consejo.

Edward, tienes algo.

—¿Eso crees? —Suspiré.

Tengo una sensación muy buena. Llámame, ¿de acuerdo? ¡Quiero ser como la persona número 380 que sabe que ganaste!

—Vale, Bella. Gracias por llamar.

O) (O

Empecé a fantasear acerca de la llamada de teléfono y lo bien que me sentiría cuando le dijera que estaba en primer lugar y me había clasificado para el torneo NESCAC en dos semanas. Eso se convirtió en mi motor, el poder detrás de cada viaje largo, la exactitud de cada chip y la precisión de cada golpe. No había forma de que pudiera evaluar cómo había jugado el resto del campo, pero después de dieciocho agujeros, hice mi mejor marca personal en dos días.

Bella, ya es oficial. ¡He ganado!

E: ¡Oh Dios mío, oh Dios mío! ¡Increíble! ¡Sabía que podías hacerlo! b

B: Vamos en el autobús. Te llamaré cuando volvamos a la universidad. E

O) (O

—Hola, ya estamos de vuelta.

Voy para allá.

Tres minutos más tarde, ella estaba en mi habitación, pidiendo ver mi trofeo. Jas nos miró con diversión desde su cama, donde estaba tratando, sin éxito, de leer su libro de Química.

—No funciona de esa manera. Esto es sólo un partido de clasificación. En dos semanas es el gran trofeo.

—¡Edward, estoy tan feliz por ti!

Nos recreamos en nuestro abrazo, pero esa vez fue un movimiento rápido. Y esa vez, en lugar de estar pasiva, Bella envolvió sus brazos alrededor de mi cintura. Yo respondí atrayéndola hacia mi pecho y meciéndola hacia atrás y hacia adelante. Me sentí bastante cursi, así que tenía que tener cuidado con lo que dijera en ese momento vulnerable. Después de todo, ella estaba saliendo con alguien más. Pero ella seguía siendo mi amiga.

—No podía esperar para contártelo.

.-.-.-.-.

Nos vemos la semana que viene! ;)

Quería desearos una Feliz Navidad y felices fiestas, espero que os lo paséis genial con los vuestros y que tengáis muchos regalitos :)

Besossss!