Disclaimer: los personajes no me pertenecen, pero la trama si.

Lo que está escrito "entre comillas" son los pensamientos de la gente.

Lo que está escrito en cursiva son conversaciones en la distancia o por teléfono.

En ésta historia, los protagonistas son humanos.

La historia está escrita desde en tercera persona.

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8.

- Rosalie, ¿cuando voy a salir de aquí?

- Pronto. Lo prometo.

- No puedo seguir así. Me estoy volviendo loco. Necesito aire, necesito ver a mis padres, te necesito a ti. – dijo intentando tomar la mano de su chica, pero esta retrocedió. – ¿Ni siquiera puedo besarte?

- Es que si me besas, no podré apartarme de ti.

- No veo que tiene eso de malo.

- Edward, no empieces. Tengo que aparecer por tu casa y hacer el pariré de novia preocupada.

- Te hecho mucho de menos. – Rosalie topó contra la pared y Edward empezó a besar el cuello de su chica, mientras que empezaba a levantar su falda. – Quédate conmigo esta noche.

- No puedo. Voy a pasar la noche con tus padres.

- Estoy harto de todo esto. Ha sido una mala idea.

- Ahora no puedes echarte atrás. – "ni se te ocurra hacer una tontería, o sabrás quien soy yo." – pensó, conteniéndose.

- Necesito pasar la noche contigo.

- Por eso te he traído una sorpresa. – dijo apartándose de su novio, y fue hacia la puerta. – Te va a encantar.

- ¿Qué? ¿Que es?

- Todo esto ha sido idea mía y, por una noche, voy a permitir que lo hagas.

- ¿El qué?

Rosalie salió del apartamento y volvió a entrar al momento de la mano de una joven rubia de unos veinticuatro o veinticinco años. Edward se quedó con la boca abierta al ver lo guapa que era la chica.

- Cariño, esta es Isa.

- Pero, ¿Por qué la has traído? ¿Y si se lo dice a alguien? – exclamó, alarmado, pensando en lo que supondría que la chica hablara.

- Es italiana, y no se entera de nada. Además, le he vendado los ojos para que no viera el camino. – Rosalie le quitó la venda de los ojos a Bella y la empujó hacia Edward. – A trabajar. Trátalo bien.

Bella no dijo nada. Estaba alucinada por lo que acababa de descubrir. Tal y como ella había supuesto, todo era un burdo montaje.

-Ves? No se entera de nada. – dijo Rosalie empezando a reír. Le lanzó un beso a Edward y fue hacia la puerta. – mañana vendré a por ella.

Rosalie cerró la puerta y la cerró con llave por fuera. Edward se dio la vuelta y fijó la vista en la chica, que temblaba ligeramente. Se acercó lentamente a ella y la tomó por la cintura, acariciando su brazo con una dulzura que sorprendió a Bella, que estaba concentrada en trazar un plan.

-Eres muy guapa.

Bella siguió callada, aun pensando en lo que debía hacer, mientras se dejaba llevar hacia el dormitorio, sintiendo los labios de Edward recorrer su cuello. Edward se sentó en la cama y se quitó la camisa. Cogió a Bella por la cintura y la sentó en su regazo. Continuó besando el cuello de la chica, que recorría su torso desnudo con ambas manos. Fue cuando sus labios se encontraron cuando Bella reaccionó. Se estaba dejando llevar por la dulzura del chico, y eso no era lo que debía hacer. Se levantó de encima del chico y empezó a recorrer el dormitorio, en busca de lo que necesitaba, y lo encontró en la mesita de noche. Dos juegos de esposar de color de rosa. "Son todos una panda de pervertidos." – pensó, volviéndose para mirar a Cullen, que aun estaba sentado en la cama.

-¿Que es lo que quieres hacer? – dijo, dejándole un sitio a su lado. Bella se limitó a enseñarle las esposas. – De acuerdo.

Bella se sentó a horcajadas sobre Edward, que se había sentado cerca del cabecero de la cama, y empezó a acariciar su torso de nuevo, sintiendo como algo en el cuerpo del chico empezaba a cobrar vida propia. "Bien. Esto va a ser más fácil de lo que me imaginaba." – pensó, besando de nuevo al chico, que no dejaba de acariciarla.

Fue esposando a Edward mientras este cada vez se sentía más excitado.

- ¿Que vas ha hacer ahora?

- Detenerte.

- Ah, si? – dijo tomándoselo a broma.

Bella volvió a ponerse a horcajadas sobre Edward y le desabrochó los pantalones. Se notaba que edward estaba disfrutando del momento, lo que cabreaba aun más a Bella. "Maldito cabrón, hijo de perra, caprichoso, que se cree que puede hacer con la gente lo que le da la gana."

Le quitó los pantalones y le dejó en calzoncillos.

- ¿Que vas a hacer? – repitió.

- Ya te lo he dicho. Estás detenido. – Bella se bajó de la cama y fue en busca de un teléfono, ya que no había podido coger su móvil.

- Tú no eres italiana! – gritó, mientras Bella cogía el teléfono y marcaba el número de su compañero. – No sabes donde te has metido! Nadie juega con Rosalie!

- Vete a la mierda! – se llevó el teléfono a la oreja y esperó a que su amigo respondiera. – Emmett, soy Bella. Le he encontrado.

- A quien has encontrado?

- A Edward Cullen.

- ¿Qué? ¿Donde?

- En el piso de una de sus ex, Kate Denali.

- ¿Quieres que vaya a buscarte?

- Llama a mi padre, dile que avise a los Cullen de que ya pueden estar tranquilos. Y si, por favor, ven a buscarnos.

- Enseguida voy.

- Vale.

- Bella.

- Dime.

- Buen trabajo.

- Gracias. – Bella colgó el teléfono y volvió hacia el dormitorio, aunque no entró.

- No sabes lo que has hecho. – dijo Edward al verla. Parecía asustado.

- He descubierto al mayor farsante de la historia. – se cruzó de brazos y se apoyó en el marco de la puerta. – Eres un egoísta.

- No me conoces.

- Ni falta que hace. No me interesa conocer a una persona que hace sufrir a sus padres y a sus amigos solo para conseguir dinero.

- Me arrepentí al momento, lo juro, pero Rosalie no me ha dejado salir.

- Ya… pero bueno, eso ahora ya no importa. Tendrás mucho tiempo libre en la cárcel para arrepentirte.

- Antes necesito ir al hospital. – dijo en un tono que sorprendió incluso a la propia Bella. "¿está suplicando?" – pensó. – hice una promesa que debo cumplir.

- ¿A quien?

- A una persona muy especial que necesita mi ayuda. Tengo que hacerme unas pruebas para saber si somos compatibles.

- ¿Qué?

Toc, toc, toc.

- Ya vuelvo. – Bella fue a toda prisa hacia la puerta y miró por la mirilla. Sonrió al ver que al fin habían llegado los refuerzos.

- ¿Bella, estás aquí fuera? – dijo la voz al otro lado de puerta, mirando a su alrededor, buscándola.

"Claro. No le he dicho que estaba dentro del apartamento."

- No se puede abrir la puerta.

- Aparata!

Bella se hizo a un lado y la puerta se abrió al momento. La habían abierto con llave. En cuanto la vio aparecer, Bella se quedó de piedra.

- Haz que duerma un rato.

- Si, amor.

Rosalie se abalanzó sobre Bella y, con un táser, le dio una descarga que la trasladó al más terrorífico de los sueños.

.-.-.-.-.-.

El agente Newton estaba en el jardín de la mansión cullen con una taza de café en una mano y el teléfono móvil en la otra. Su esposa llevaba más de media hora hablándole de lo hinchados que tenía los pies.

- Jessica, cariño, tengo que colgar ya.

- ¿Es que no podemos ni hablar?

- No, porque estoy trabajando.

- Pero Michael!

- Intentaré llegar pronto a casa. – se bebió el café de un trago y fue hacia la puerta de la casa. – prefiero que me lo cuentes todo mientras te hago un masaje. – dijo, sabiendo que sus palabras contentarían a su esposa.

- Vale! Te quiero!

- Yo también. – colgó el teléfono y suspiró de alivio.

- Agente Newton, está sonando el teléfono. – Rosalie llegó corriendo a la puerta y cogió al agente Newton del brazo.

Ambos corrieron hacia el salón, donde el matrimonio Cullen estaba de pie ante el teléfono. Victoria estaba en la salita, al lado de otro teléfono. Newton se sentó frente al aparato de grabación, se puso los auriculares e hizo una señal para que Cullen respondiera al teléfono.

- ¿Diga?

- Hola doctorcito.

- ¿Cómo está mi hijo?

- Compruébelo usted mismo.

- Papá, perdonadme.

- ¿Qué? Edward, ¿estás bien?

- Estamos bien.

- ¿Estamos? – exclamó, extrañado por tal respuesta. - ¿Es que hay alguien más contigo?

- Se acabó la charla. Solo le llamaba para comunicarle que ha habido un pequeño cambio de planes. Quiero setenta millones para mañana.

- ¿Setenta? Pero usted dijo cincuenta, lo que ya es difícil de conseguir.

- También debería oír esto. Habla.

- Maldito cabrón, hijo de puta! Confié en ti! - gritó una voz que hizo que a Victoria se le cayese el teléfono de la mano.

- Esa es Bella. – susurró, cayendo de rodillas, con las manos en el pecho, sintiendo como empezaba a faltarle el aire.

- Exacto. Tengo a la sargento Swan. Y he sido muy generoso pidiéndole solo veinte millones por ella, ya que ella es mucho más importante que su hijo.

- Pero… no lo conseguiré. No en un solo día.

- Muy bien. Le doy dos días, ni uno más.

- Pero… ¿oiga? ¿Me oye?

- Ha colgado. – dijo Newton, que se puso en pie al momento para ayudar a Victoria a ponerse en pie, aunque le costó un poco, debido al ataque de ansiedad que sufría.

- Han cogido a Bella. – dijo entre sollozos. - ¿Va a pagar? – dijo alzando la vista, mirando a los tres miembros de la familia Cullen.

- Vamos Esme. Tenemos mucho que hacer. – dijo el señor Cullen, cogiendo de la mano a su esposa. – Rosalie…

- Yo me quedo. – dijo ayudando a Newton a llevar a la agente Sutherland al sofás. – Os llamaré ante cualquier novedad.

- Vale.

Los Cullen salieron de la casa y Rosalie fue a la cocina a buscar un vaso de agua.

- Llama al capitán Swan y cuéntaselo todo. Que avise a Jasper. Tiene que preparar a la pequeña para que no espere que Bella vaya a verla. – dijo Victoria, que empezaba a encontrarse mejor.

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Hola, hola!

Se que he tardado mucho, pero es que esto de no tener ordenador es muy malo.

Me encantaría conocer vuestra opinión respecto al capítulo.

Besitos a todas.

Pd: ¿alguna teoría? Solo una de vosotras me ha dicho su teoría y ha acertado quien es el 'amor' de Rosalie.