-De esta tampoco puedo tener dudas, y más vale que no me lo niegues Yurio pues te he escuchado decir muchas veces que eres su fan número uno.- me regaña señalándome de forma acusadora.- Incluso hay veces en la que te comportar como una fan loca.
-No me comporto como fan loca, solo que es muy buen patinador.- murmura con un berrinche.
Era más que lógico que sería su admirador más grande, pensaba, ¿Cómo no ser amante del patinaje de Beka si era el mejor ante sus ojos? Le encantaba verlo patinar con tanta pasión, sabiendo que en el hielo se asemejaba a ese Otabek que solo él era capaz de conocer, uno más expresivo, descarado, que no temía demostrar sentimiento.
Cuando patinaba su alma estaba desnuda.
Eso era algo digno de admirar, puede que nunca allá ganado el oro en un campeonato mundial, como Viktor, incluso como el tazón de cerdo, pero saber que dejaba su cuerpo y alma en cada presentación era algo para enorgullecerse, para admirarlo sobre cualquier otro patinador.
-¿Sabes que vas más allá del patinaje, verdad?- inquiere la joven, oliéndose de ante mano que sus pensamientos solo se iban a centrar en eso.- Es… como admirarlo en cosas que nadie más admiraría, cosa que en cualquier otra persona parecerían menores, sin importancia.- le explica al notar su confusión, "Aun seguía siendo un niño por dentro" pensó al ver su rosto sonrojado.-Ah, y no olvidemos el hecho de que sus fallos o cosas molestas te resultan minúsculas.
Si había que tener eso en cuenta, tuvo que aceptar que estabas en grandes aprietos.
Le gustaba todo de Otabek.
Desde su forma ruda de vestir, pasando por lo fácil que cedía a sus peticiones, sin importarle lo tontas o infantiles que fueran.
Le encantaba verlo cocinar y probar esos platillos nuevos que solía prepararle cada vez que estaban juntos.
Incluso las pocas peleas que habían tenido las resolvían con rapidez, solo era cuestión de algunas horas, o minutos a veces, refrescar sus mentes y darse cuentas que habían sido unos tontos.
Otabek era la única persona en el mundo que era capaz de hacer que Yuri se comiera su maldito orgullo y pidiera perdón.
Que lo pusiera por arriba de su orgullo era una señal muy obvia de todo lo que lo apreciaba.
Tanto que le resultaba casi imposible enojarse con él, incluso cuando lo veía comerse las unías, hábito que odiaba con todo su ser.
-Puede que este sea sea un si, pero es solo uno.- la mirada picara que le estaba dando la pelirroja no lo dejaba mentir, al menos mentir en todo, pues hasta ese momento todas habían resultado en un rotundo "Si me ocurre"
Total de palabras del cap: 451
Eh, ¡Felices fiestas a todos! (Además de que hoy es el cumpleaños de Viktor :o)
Y aunque la verdad el espíritu navideño no es lo mio y no congeniamos muy bien (Dígase de otra forma no me gusta la navidad XD) creo que eso no va ser motivo de que me ponga como el Grinch, así que de mi parte tendrían un pequeño regalito navideño, algo atrasado pero no importa, que constara de 5 capítulos el día de hoy.
Así que le dejo con el primero, y ya sabe, lo de siempre, voten y comenten, me encanta ver sus comentarios (Aprovecho ya este momento para darle las gracias a todo lo que los hacen pues me alientan a publicar más rápido :)
