CHICAS, LA VEJEZ ESTA HACIENDO ESTRAGOS EN MI, Y NO SE SI CONTESTE LOS REVIEWS.....SI NO LO HICE, AGRADEZCO A JOS, FIONA, SMARIS Y SK8GIRL59, Y SI YA LES RESPONDI EN FORMA ESTE BIS!
CAPÍTULO OCHO
Su mirada lo paraliza. Ella es una vez más, la joven que lo desafía...
-Herms, ¿Qué haces otra vez con este hombre?- El pelirrojo le sonríe irónico, se sabe dueño de la situación, y no piensa ceder terreno. Recuerda. Ya lo hizo, y las cosas se salieron de control. No volverá a suceder.
-Vamos Augustus, ya te dije que no eres mi padre, ni mi dueño; y yo hago lo que me plazca. Sólo pasé a prevenirte. Ni sueñes con destruir todos estos objetos. Son míos, lo sabes. Y si te atreves a dañarlos, te aseguro que te vas a arrepentir.- Ella lo llama Augustus. Su voz no es la misma, y ella acaba de decir que las piezas le pertenecen…todo esto solo confirma lo que Draco sospecha, Candace ha vuelto a dominarla, ella no es dueña de su voluntad…
-De acuerdo, pero dime; ¿el juego de tocador está en tu poder?- Necesita deshacerse de la colección completa, de otro modo, será inútil.
-Por supuesto que está en mi poder. Es un objeto muy poderoso… ¿No viste como la atrae? ¿Qué creías? ¿Que iba a simplificar tu tarea? Puedes seguir matando a todos los que se interpongan, como hiciste con mis padres, pero ella nunca será tuya.- Sus ojos son dos pozos oscuros, que hacen que Draco se vuelva más cauto aún, pero la curiosidad lo empuja a provocarla.
-¿Y como piensas detenerme, Candace? ¿Tu amiguito va a ayudarte, o lo harás tú sola? Por que te recuerdo que siempre fuiste una mujer más bien débil…-Un grito de ella lo interrumpe.
-Alguna vez lo fui…antes de saber de lo que eras capaz… Y ella lo es, pero quizás eso también cambie...cuando comprenda que eres despreciable. ¿Todavía no te diste cuenta, sucio e insignificante hombrecito, que yo no soy ella? ¿Acaso ella es capaz de hacer esto?- Ella alza sus manos al frente, al lugar donde está ubicada una antigua y pesada biblioteca, que sale despedida hacia él, que logra esquivarla gracias a sus buenos reflejos; antes de que el mueble caiga pesadamente.-Los dioses nos protegen…;Frigga, la diosa que conoce los destinos de todos los hombres, y Var, que toma nota de los juramentos y pactos hechos entre hombres y mujeres... y que descarga la venganza sobre la gente que los quiebra, nos amparan y protegen. ¡Y ella, aunque tiene mis mismos poderes, nunca lo aceptará…! En Noruega, a las brujas se las tiene, normalmente, en gran estima, recorren el país, para predecir el futuro, o hacer conjuros; pero ella aún no sabe, se asusta de todo, y también se espanta de lo que es capaz de hacer. ¡Y todo, por que no sabe de lo que eres capaz! ¡Por ahora, te prefiere a ti! Imbécil.- Candace lo mira con asco. Tensas carcajadas salen de sus labios, y llenan de espanto al rubio.- Eso- ella señala la biblioteca, tumbada.- es una pequeña muestra de lo que va a suceder si te atreves a enfrentarme.- Esa mujer, (que definitivamente no es su Hermione.) estira un brazo hacia el pelirrojo, que observa todo, sarcástico, a sus espaldas, y acercándolo, comienza a besarlo con lascivia, mientras sigue con su mirada fija en Draco; que no puede quitar la vista del desagradable espectáculo. A continuación, se retiran ambos, en medio de siniestras carcajadas.
El rubio también tiene su cuota de imágenes del pasado, pero en su caso, vuelven para atormentarlo.
...Están nuevamente en la gruta que se encuentran siempre...Se besan, se exploran, se recorren con deseo. Y yo, aunque quisiera, no puedo dejar de mirarlos…
Sus delicadas manos dejan caricias en ese cuerpo que no es el mío. Y a su vez, deja que su lengua se adentre en los territorios que me pertenecen… aunque ella lo niegue.
La ira va tomando forma lentamente en mí. Ella es mía. No importa lo que ella diga. Y menos lo que ella quiera. Es mía, y en lugar de aceptarlo, acá está, en brazos de este miserable…Pero ya me ocuparé yo de ponerlos a los dos en su lugar, y cuando ese día llegue, desearán no haberse conocido...
Draco no puede contener los espasmos que sacuden su cuerpo; pero toma fuerzas, y resuelve ir a ver a Hermione, tal vez, si él no se separa de ella, consiga que la dejen en paz. Y él, pueda acabar de una vez con esta infortunada situación.
Cuando llega, la encuentra dormida, ajena a todo lo acontecido, y decide no contarle nada. Comienza a revolver en todos los armarios y cajones. ¿Será posible que el juego de tocador esté en poder de la joven? Todos sus esfuerzos resultan inútiles. Volverá más tarde a buscarlo, más ahora, que Candace le habló del poder que tiene dicho objeto; pero ahora decide despertar a la castaña, que sonríe al verlo; y se despereza como una niña pequeña.
- ¿Cómo dormiste?-
-Como un bebé. Hace rato que no dormía tan placidamente. ¿Y tú? ¿Estuviste aquí todo el tiempo?- Hermione no quiere contarle que más imágenes vinieron a ella…Y le muestran que ella, Candace, claramente amaba al pelirrojo. Imágenes cargadas de sensualidad, que la perturban…
-No. Salí a hacer un par de cosas, y ahora vine a buscarte para llevarte a la galería. Hay algo que quiero preguntarte, y espero que no te preocupes. ¿Alguna vez, pudiste mover objetos con tu mente, o algo parecido?- Se arrepiente al instante. Hermione empalideció, y tiembla ligeramente. El la abraza, tratando de contenerla, pero ella se separa.
-¿Cómo lo sabes?-Pero como toda respuesta, Draco se encoje de hombros.-Es algo que siempre me dio miedo. Si me enojaba, o me sentía indefensa, los objetos a mi alrededor comenzaban a agitarse frenéticamente, o directamente, volaban como si tuviesen vida propia.- Draco cierra los ojos consternado, y se ve a sí mismo, de pequeño. Es de noche y la oscuridad lo atemoriza. Está en su cama, y a través de sus manos, salen unas luces que se arremolinan sobre el cielorraso, danzando de forma caprichosa. Esto lo llena de confianza, y maneja las luces a su antojo, hasta quedarse dormido. ¿Cómo es posible que lo haya olvidado? Se lo cuenta a la joven, que lo mira espantada.
Las imágenes. Augustus y las luces que acabaron con sus padres. No. Con los padres de Candace. Ya no es capaz de poner distancia entre ella y la otra castaña. Y hay algo que la desconcierta, aunque no puede precisar que es…
-Evidentemente, somos dos bichos raros, amiga. Pero tal vez todo esto esté relacionado con todo lo que estamos viviendo. Si no hubiésemos cerrado nuestra mente a nuestras "rarezas", quizás estaríamos mejor preparados para defendernos.- Hermione no logra separar su sentir del de la joven Candace, y no crea que ella deba defenderse de algo. Y ¿por qué, justo ahora, Draco le habla de las luces?
-¿Cómo sabes esto? Hay algo que no me dijiste. ¿Por qué justo ahora se te ocurrió preguntarme esto?-
-Tú misma me lo dijiste. Bueno, en realidad no fuiste tú, sino Candace… Estuvo en la galería, para prevenirme de que iba a enojarse y mucho, si yo me atrevo a destruir "sus pertenencias". Y me dijo que tú posees los mismos poderes que ella, y que eso te asusta. ¡Ah! Y conseguí la piedra de la que nos habló Othar…quiero que tú la examines. ¿Sabes leer runas antiguas, verdad?- Opta por no revelarle más detalles. Ella ya está bastante inquieta, como para sumarle más motivos de preocupación. Pero sí le cuenta que al parecer fue ella misma quién escondió el espejo y el cepillo en la galería, por lo que deciden ir a buscarlo, juntos.
Cuanto antes acaben con todo esto, mejor, piensa Draco. Pero no sabe que ella está decidida a conocer toda la verdad…
En cuanto llegan a la galería, comienzan a revolver cuanto cajón, armario y mueble encuentran. Es preciso encontrar el dichoso juego, y conocer en su totalidad toda esta
historia. Parece que aceptar todo lo que negó por años, dio paso a una nueva Hermione,
más fuerte y decidida.
Finalmente, la joven exhibe su trofeo.
-Cuando era pequeña, escondía cosas detrás de un falso espejo que había en mi habitación, pero nunca pensé que aquí también hubiera uno.- Señala un hueco que se abre en la pared del baño, donde se supone que el espejo estaba firmemente adherido a la pared.- ¿Y ahora que hacemos?- Draco le trae la piedra para que la examine. Ella la observa asombrada.
Nunca vio una de esas, y si bien hace mucho que no practica el lenguaje de las runas, logra descifrar el mensaje, aunque no sabe si lo hace correctamente.
Lair era hijo de esclavos, por lo que también fue hecho esclavo. Los padres de Candace, si bien eran de origen humilde, no aprobaban esa relación, y la comprometieron con Augustus; a quien ella no amaba; y que fue quién terminó separándola del pelirrojo. Ella nunca se los perdonó, e insistió en unirse a Lair…Pero contra todos los pronósticos, fueron rechazados. Al parecer, sólo eran ayudados por los dioses... Pero hasta ellos a veces podían cometer errores. Y de allí, que vagan a través de los tiempos, tratando de reunirse nuevamente… Una historia triste, en que el amor y la locura, desatan toda la furia del mal… Triste, y poco clara.-
-¿Qué quieres decir?-
- ¿Qué quiero decir? Imagínate. Augustus estaba encaprichado con ella, o quizás solo estuviera loco. Él sabe que la pareja planea huir. Pero él no está acostumbrado a perder, y menos, con un esclavo. ¿Qué hace, entonces? Trata por todos los medios de lograrlo. Cueste lo que cueste. ¿Y si ellos eran inocentes? ¿Y si no fue ella la que mató a sus padres?- Draco titubea. En esa historia todas las opciones son válidas, pero no quiere que ella se acerque a la verdad. Lo que importa ahora, es acabar con todo esto…y alejarla a ella del pelirrojo.
YA QUEDA POCO...
NOS LEEMOS!
TILDITA BLACK.
