Survival game. Los cursos
Segunda parte: Medicina
Había pasado ya una semana desde que habíamos llegado a los cursos. El lugar en el que estábamos estaba por completo cerrado, era como una fortaleza muy extraña, todo estaba perfectamente limpio y ordenado y todo estaba en un color tan blanco y luminoso que provocaba un ligero dolor en los ojos.
Un hombre muy escuálido con una voz tenue nos explicó los procedimientos de manera calmada y tranquila, y claro como de costumbre nos dejaron muy en claro lo que pasaría si intentábamos escaparnos o hacer algo que interrumpiera el trabajo. La mayoría de los hombres ahí eran…por decirlo de alguna forma "hombre de ciencia" no lucían tan agresivos como los instructores que se encargaron de nosotros, y eso quizá era lo más peligroso, pues a veces aquel que puede matar con puro ingenio es peor que aquel que lo hace con fuerza bruta.
A juzgar por el lugar, tenían planeado hacer algo diferente de lo usual, y con esto me refiero a que no nos someterían a pruebas físicas, sería algo diferente.
Luego de eso nos dieron habitaciones a todos. Cada quien tenía su cuarto en especifico. El lugar no era lo mejor del mundo, pero después de tener que dormir en el suelo todo me pareció maravilloso –en las peores circunstancias debemos ver lo bueno- la cama era ancha y agradable, totalmente pulcra y limpia. El cuarto tenía buena iluminación a pesar de no tener ventanas. Y además había un librero con diversos tipos de libros de medicina entre otras cosas. Era amplia y segura…fue algo mejor de lo que esperaba.
Las primera semana no sucedió gran cosa, luego de tomar cursos y aprender sobre medicinas y arbolareis nos permitían cenar en calma y después de tomar un baño regresábamos con calma a nuestra habitación.
"Extraño" era la única palabra que le daba sentido a lo que ocurría. ¿Por qué no nos torturaban? ¿Por qué no eran crueles o nos provocaban dolor extremo? No es que yo deseara que así fuera…no, pero…aun así era extraño, todo era tan calmado, tranquilo, limpio y metódico que no sabía ni cómo reaccionar.
En medio de estos cursos me hice amigo de Sakurai, un chico muy agradable aunque muy tímido, él me explicó que en la escuela estuvo escondido todo este tiempo pues estaba aterrado de salir y morir. Sentí pena por él, pues…yo no sé que hubiera hecho de no ser por Akashi, lo más seguro es que hubiera muerto.
Sakurai era algo torpe, y parecía asustarse de su propia sombra, así que durante las clases me sentaba cerca de él para ayudarle, ambos hablábamos de la poca experiencia que habíamos tenido, y también le conté sobre Akashi y los demás y le dije que cuando volviéramos ya no tendría de que temer, pues él estaría con nosotros. Sakurai parecía contento por la idea, su cara irradiaba felicidad como si todos sus problemas se hubieran ido.
—Muchas gracias Kuroko —Me dijo sonriente—. Prometo que seré de ayuda
—Seguro que sí Ryo —Le devolví el gesto, me sentía relajado, de alguna forma pensaba que estaba ayudando a mi querido Akashi, pues si éramos tres personas especializadas en medicina en lugar de dos quizá podríamos evitar la muerte de nuestros compañeros.
Sobre Hyuuga…pues no sabría qué decir. Desde que nos hicieron subir a aquel avión no nos hablamos en lo absoluto, siempre terminábamos alejados y ya que no estaba permitido hablar mucho o hacer mayor alboroto todo quedó en silencio.
Me di cuenta que mi especialidad era la preparación de venenos, pues tenía mucha habilidad para reconocerlos, crearlos y claro neutralizarlos, claro que yo no era el único bueno en esto, por desgracia había un chico que me superaba de manera terrible, aun recuerdo que en el primer día de la segunda semana cierto incidente que me hizo darme cuenta de que ese chico sería una molestia en un futuro; ese día el maestro nos estaba hablando un poco sobre la sobrevivencia.
—¿Qué pueden hacer en una situación en desventaja? Asfixiar sería lo más sencillo, pero ¿Cómo saben que veneno será más útil? Todo depende de lo que se necesite pues si se emplea la cantidad equivocada puede matar, o quizá el efecto no surta de manera adecuada, hay distintos tipos de parálisis
El profesor que nos enseñaba esto se llamaba Viper, era un hombre tranquilo, su aspecto tenía un ligero toque reptiliano, siempre se movía en silencio, era muy difícil saber cuándo se movía de lugar o si se dirigía hacia ti. Era un hombre muy metódico y estricto que siempre seguía tanto la lógica como la práctica
—Les daré una muestra —A juzgar por su rostro, Viper nos miraba como si fuéramos pequeñas ratas de laboratorio. Viper llamó a un chico para que pasara al frente—. Himuro ven
Curiosamente aquí si nos llamaban por nuestros nombres, como si fuéramos seres medianamente pasables. Himuro sin decir nada simplemente se acercó a donde él lo pidió.
—Bien, siéntate ahí —Prosiguió Viper—. Cuando solo tenemos pocos sentidos como recurso nos vemos obligados a intensificar el que nos pueda salvar de una muerte repugnante, y si sus ojos no son de fiar y sus oídos les traicionan lo mejor es guiarse por el olfato, el olfato no les mentirá cuando se trata de venenos
El profesor Viper le vendó los ojos a Himuro, y ató su cuerpo con fuerza a la silla en donde Himuro se había sentado. Una vez que todo estuvo listo Viper se fue por una pequeña caja que poseía frascos diminutos y parecían estar helados.
—Si no son capaces de identificar una enfermedad, un olor o bien síntomas y tener la respuesta, entonces sus existencias son inútiles, ¿De qué sirve un hombre con cerebro si no lo usa? Nada, es peor que escoria —Viper tomó el primer frasco y lo destapó, el olor llegó hasta mí y supe que era un veneno del tipo 6: un veneno suave que produce un ligero ardor en las fosas nasales cuando el aroma se impregna, con un picor terrible.
—Veneno tipo 6 —Dijo Himuro en unos segundos, inclusive yo quedé sorprendido de lo rápido que él logró adivinarlo.
—¿Y qué pasa con este veneno Himuro? —Los ojos de Viper brillaron con satisfacción, estaba mirando a un espécimen prometedor, de aptitudes aceptables. Pasaron pocos segundos y la voz de Himuro resonó.
—Es un veneno de parálisis nivel 3. Si se inyecta la cantidad adecuada -3 miligramos- entonces la víctima no podrá mover sus extremidades por dos horas, conservando los sentidos, el habla y la visión. Si la persona lo toma directamente entonces el efecto es ligeramente más tardado, y este provoca un total disfuncionamiento anulando los sentidos base, olfato, vista y oído.
El profesor Viper estaba más que sorprendido por tan acertada definición –por no decir perfecta- Mientras Himuro hablaba, Viper leía un pequeño libro, donde comparaba la respuesta de Himuro, y no había duda, había dado una respuesta perfecta. Lo único malo en el asunto –o que por lo menos no me cuadraba a mi- era que no entendía como Himuro sabía todo aquello.
Llevábamos una semana en los cursos y hasta el momento no habíamos visto nada de ello, todo eso era nuevo para muchos de nosotros, si acaso yo sabía algunas cosas porque ojeaba el libro de estudio que nos daban en ese cuarto blanco. Era algo extraño, pero no me dejaría intimidar, si él podía hacerlo yo debía intentarlo igual, Akashi contaba conmigo y no le fallaría a él.
No obstante Viper estaba extasiado, sus ojos brillaban intensamente.
—Bien contestado, vuelve a su asiento —Le retiró la venda y le desató de la silla, acto seguido Himuro volvió a su asiento en silencio y no dijo nada más que eso. Lo siguiente que ocurrió fue desastroso y aterrador, pues Viper comenzó a llamar a otros para hacer lo mismo, y como la mayoría erraban entonces eran castigados.
Viper les inyectaba el contenido en los frascos y mientras lo hacía reía entre dientes, asegurando que la mejor forma de aprender a veces era experimentando las sensaciones con la propia piel "así no podrán olvidarlo" se mofaba tranquilo mientras los chicos se retorcían, gritaban por el dolor, y suplicaban en busca de piedad…
Pero no hubo piedad, y aunque suene extraño, esto me dio un ligero alivio pues pude entender que ya no serían tan suaves con nosotros, no hay peor peligro que el que no se conoce, y saber lo que nos podrían hacer o bien en este caso "con qué"
Día a día, poco a poco…todo iba volviéndose más cruel y metódico, muchos comenzaban a ver la vida como algo sin importancia, incluso yo mismo sentía como la moral me era arrebatada y la fe que tenía se convertía en pura razón y ciencia…era algo horrible y monstruoso y simplemente agrandaba el peso de mi alma.
Tan bien aprendí…como alterar el sistema nervioso humano, creando alucinógenos tan fuertes que pueden obligar a alguien a creer lo que uno desee o que obedezca cualquier orden…
Nunca hubiera creído lo fácil que es controlar el cerebro y lo manipulable que es el subconsciente.
—En unos días volveremos a casa —Dijo Sakurai sonriendo nervioso.
—Sí, tienes razón…el tiempo pasó más rápido de lo que creí —Sakurai y yo hablábamos de cosas triviales, la cena ya había terminado y estábamos por volver a nuestras habitaciones. Esa noche en particular todo estaba silencioso, todos estaban muy callados.
—¿No te has sentido extraño estos días? —Sakurai habló en un tono tan bajo que a duras penas yo mismo pude escucharlo. Respecto a su pregunta…la respuesta no era totalmente clara, no es fácil notar cambios en uno mismo, pues desde el punto de vista propio: nunca cambiamos.
—Un poco, pero… —hice una ligera pausa—. Creo que solo son nervios
—Y-Ya veo, perdón por preguntar…—de nuevo se disculpó, pero estaba tan distraído que no le di la importancia necesaria.
—No tienes porque disculparte —le calmé con una ligera sonrisa amable.
—L-Lo siento, bueno, será mejor que me vaya…
—De acuerdo…adiós
—Adiós —nos despedimos con una sonrisa amable y nos fuimos a nuestras despectivas habitaciones, pero cuando yo entré a mi habitación encontré algo raro, Himuro estaba sentado en mi cama sonriendo con tranquilidad, aunque…a juzgar por su sonrisa y el brillo en sus ojos…él no venía a saludar.
—¿Puedo saber que haces tú aquí?
—Ah, yo diría hola…pero, dadas las circunstancias creo que puedo decirte lo que hago aquí —me dijo sonriente, pero…esa sonrisa era totalmente falsa y gélida lo cual me dio una advertencia y me obligo a ponerme atento.
—Entonces habla
—De nuevo siendo descortés…yo quería hablarte sobre algo que podría salvarle la vida a Akashi…—se puso de pie y caminó hacia la puerta. Una parte de mi –la parte de lógica- me dijo que todo era una trampa y que lo mejor era dejar que se largara…pero el solo escuchar el nombre de Akashi me hizo cambiar de opinión y por mero impulso…le detuve.
—Espera…Te escucharé…dime que buscas —Himuro se detuvo y se dio la vuelta, sus ojos grises encararon los míos, el brillo tan tenebroso apenas podía compararse con el de los ojos de Viper, los ojos de Himuro eran mucho peores.
—Bien…Tetsuya, dime ¿Quién es el más cercano a Akashi? Se bien que la respuesta no eres tú —sus palabras me llegaron haciéndome enojar rápidamente, sobre todo porque él estaba en lo cierto, yo no era el más cercano a Akashi….más bien era ese maldito perro faldero de Reo.
—Reo…Mibuchi…—con solo decir su nombre me hacía sentirme enfermo.
—Así es, ahora dime ¿Qué pasaría si te deshaces de Reo? —¿de qué estaba hablando? No es como si yo me quisiera deshacer de él…o tal vez
—Sería yo el que se quede con Akashi —yo era la segunda persona más cercana a Akashi, y si no fuera por nuestra diferencia de grupos ambos seriamos los inseparables.
—Lamentablemente eso es incorrecto…Kuroko —suspiró él con desgano pero se notaba lo poco que le importaba, además el brillo en sus ojos era tan asqueroso que…me daba entender lo que cruzaba por su mente.
—¿De qué hablas? —claro que yo no entendía por qué esto era irrelevante.
—Si eliminas a Reo, solo le dejaras el camino libre a Atsushi —su desagrado al pronunciar el nombre de Atsushi fue extraño, pero dejé de lado esos detalles.
—¿A-Atsushi? ¿Qué quiere él con Akashi? —la curveada sonrisa de Himuro y el ligero silencio me dio una clara respuesta…Atsushi no tenía como intención dañar a Akashi, simplemente quería quedárselo. ¡Ni muerto dejaría que él se lo quedara! —¿Por qué me dices todo esto? ¿En qué te beneficia?
—Solo es una advertencia…y también una petición —El ser acercó a mí y me susurró—. Escúchame bien, solo lo podré decir una sola vez…cuando volvamos, obligaran a varios a tomar un examen médico…esa será nuestra oportunidad para tomar el control de dos piezas primordiales de este juego, y podrás tener control de Akashi y yo de Atsushi…
—¿Y por qué me dices todo esto a mi? ¿No podías hacer eso tu solo?
—No, necesito que alguien cercano a Akashi le convenza de asistir al examen médico que claro es una trampa, después de eso tú y yo tomaremos cartas en el asunto y ese examen médico estará a nuestro favor…después de todo, tú y yo sabemos manejar muy bien la mente —sus palabras tan dulces y llenas de veneno lograban embriagarme lentamente, antes de darme cuenta ya había caído.
—¿Y dónde está la trampa? —todo era demasiado bueno para ser cierto.
—No la hay, esto dará beneficios en el momento, después de ello no garantizo nada, únicamente que Akashi estará a tus pies —me sujetó con fuerza y me miró fijamente—. Entiende, si Reo o Atsushi continúan el juego al lado de Akashi…lo más seguro es que ellos serán los ganadores
—¿Cómo sabes todo esto? —mi corazón estaba acelerándose.
—Por que este juego en realidad…—Himuro nunca pudo acabar esa oración y yo nunca supe lo que todo eso significaba; en ese mismo instante un hombre alto entró y nos dijo que las visitas entre habitaciones, sobre todo en horario nocturno. Himuro se marchó sonriente…él lo sabía, el trato estaba hecho…ya que él parecía saber que yo no lograría resistirme a su propuesto.
Después de ello Himuro y yo no cruzamos palabra. Pero de todas formas sus palabras permanecieron en mi mente, sin saber cómo o porque no dejaba de darle vueltas a sus palabras. Y aparte me cuestionaba ¿Cómo lograba Himuro saberlo todo? ¿Qué tenía él, para saberlo todo antes que nadie más? Resultaba demasiado extraño…demasiado en realidad.
Sin decir nada más me tiré en la cama, estaba algo mareado…quizá era por el cansancio…
Pero no, era algo más, por alguna razón mi cuerpo comenzó a quemar, mi cabeza daba vueltas y no podía evitar temblar de manera violenta.
"E-Estos son síntomas…de… ¡No puede ser!" Por lo visto había sido drogado, no había duda alguna de ello, poco a poco comencé a delirar y a juzgar por la velocidad que le tomaba a la droga esparcirse por mi cuerpo me habían dado una cantidad leve, por ello tomaba tiempo.
Lentamente comenzaba a sentirme sofocado, ardiendo…era terriblemente doloroso, sin lugar a duda necesitaba expulsar a la droga fuera de mi sistema, ya me encargaría de encontrar la fuente después. Mis opciones eran limitadas, ya que en el cuarto no disponía de mucho para crear una base decente que neutralizara la droga. Mi única opción era sacarla de mi sistema de la manera más primitiva.
Sin aguantar más tuve que aflojar la hebilla de mi pantalón, y dejar que mi falo ya endurecido a causa de la droga tomara un poco de aire. Mi respiración estaba agitada y sentía los oídos tapados, lo cual generaba que le mareo fuera mucho más intenso y el calor el triple de insoportable.
Mis dedos temblorosos se acercaron a mi miembro, con solo tocarlo sentí la necesidad de gritar, de alguna forma era ligeramente doloroso y placentero, pero, no tenía tiempo que perder, tenía la terrible necesidad de hacerlo rápido, y sin dudarlo le di a mi cuerpo lo que deseaba.
Pero no era suficiente, faltaba algo importante, un estimulo que necesitaba además del físico…necesitaba esa excitación mental que aparta totalmente a la lógica y a la razón dejando únicamente al deseo tomar el control de todos los sentidos. Y como si fuese un flash el rostro de Akashi vino a mi mente, al tiempo de ello sentí como mi cuerpo reaccionaba de forma tan radical a dicho estimulo.
Pronto comencé a imaginar cosas indebidas e incorrectas…me encontraba fantaseando con las cosas más crueles y viles en donde tomaba total posesión de Akashi, lo violaba, lo hacía llorar incontables veces y él decía mi nombre una y otra vez ¡Ah, qué maravilla más grande!
En poco tiempo la droga estuvo fuera de mi sistema, pero no mi deseo. Podía sentirlo, mis labios sonreían con dulzura, una torcida dulzura que brillaba con malicia, ya que de cualquier forma el show apenas comenzaba, y las piezas debían ser movidas con calma.
"Sí, ahora lo comprendo…tendré que mover las piensas" Mi sonrisa se ensanchó, la dicha dentro de mí era enorme, con solo imaginarme a Akashi a mis pies…lo demás parecía poco ¿A quién le importa si los demás morían? Después de todo yo obtendría lo que mas anhelaba en ese mundo…y aun se debía tomarlo por la fuerza todo valdría la pena.
"Nos veremos pronto…mi querido Akashi, espero que estés pensando en mí y solo en mí, ya que de todas formas…yo seré el que esté a tu lado, yo y solo yo" La idea tan asquerosa, los motivos tan torcidos y los métodos egoístas me parecían ideas totalmente deliciosas, y moría por llevarlas a cabo. Una risa macabra brotó de mis labios con satisfacción…en menos de una semana más las cosas cambiarían totalmente.
—Eso…estuvo cerca…Pensé que lo notaría —luego de asegurarme de plantar la trampa en la mente de Kuroko solo era cuestión de tiempo para que su mente sucumbiera al deseo y que la codicia removiera a la moral, de esa forma mi plan sería exitoso.
Me di cuenta de muchas cosas interesantes, quizá demasiadas. Algo que ninguno de los demás sabía, ni siquiera Sakurai es que yo tenía unas clases particulares. El profesor Viper tuvo un cierto interés en mí, ya que demostré buenas aptitudes con los venenos, y luego de algunas clases me dijo que le viera en las noches.
Las primeras veces solo decía y hablaba cosas relacionadas con químicos, medicinas etc. Pero, una noche comenzó a hablar de otras cosas interesantes, no sé si él lo hacía a propósito o simplemente se le escapaba o tal vez no le interesaba…pero el hecho es que el profesor Viper empezó a soltar códigos, rutas de escape, secretos del juego y otras cosas más.
Y durante la segunda semana me reveló un secreto totalmente útil, pues decidí tomarlo y crear ventaja de esa información.
"Ha, esas ratas ni siquiera usan el cerebro, aunque claro, de todas formas no es necesario, en la penúltima semana del mes les harán un examen médico, y con ello todos perderán su voluntad. Himuro —me dijo sonriendo—. Tú entiendes lo sencillo que es manipular a las personas…solo hace falta un ligero lavado y la persona con el espíritu más fuerte se volverá la marioneta mas manipulable…"
Supuse yo, que todo eso era para quitar las barreras del cerebro que hasta el momento nos habían impedido tratar de matarnos los unos a los otros. Un hombre tranquilo, si es alterado y se le obliga a creer que es un asesino, lo será, ya que el cerebro así lo cree, el subconsciente es tan manipulable como uno lo desee.
Ahora bien, en los pocos días que estuvimos en la escuela, pude darme cuenta de cómo funcionaban las cosas, los grupos comenzaron a formarse con velocidad tremenda, incluso yo estaba sorprendido, pues Atsushi fue de los primeros lideres en surgir, como si su carácter pasivo y despreocupado se hubiera ido por el drenaje ahora era alguien diferente…pero, el problema era lo que le impulsa, su único maldito interés es Akashi.
Y en realidad no me molesta del todo, siempre he sabido lo loco que esta Atsushi por Akashi. Yo también tengo alguien que me tiene loco totalmente, pero…él también esta babeando por Akashi. Se bien que le ven a ese enano pelirrojo, pero de todas formas es algo molesto. Y dejando eso de lado, me di cuenta de que si utilizo ese "examen médico" a mi favor podría cambiar el curso de este estúpido juego.
El primer paso para lograr el éxito era separar a Imayoshi de Atsushi, ya que se que es imposible separar a Makoto de Imayoshi, bien podría apartar a Atsushi de ellos dos…entre mas grupos hayan más fácil será crear una ruptura…quitar los pilares mas fuertes hará que todo se derrumbe y se venga abajo.
Sobre el grupito que lidera Akashi no debo preocuparme, pues está lleno de grietas, a diferencia del grupo donde yo estoy, en el de Akashi hay demasiados doble cara, entre ellos Momoi y Kuroko serán las piezas que me ayuden a destruir su unión, y posiblemente en un futuro sean de utilidad. Después de todo…Imayoshi tiene planeado traicionar a Momoi, y Kuroko hará todo el trabajo sucio él mismo…
—No debes preocuparte, te indique la cantidad adecuada…—le respondí por fin a Sakurai.
—Y… ¿Para que querías drogar a Kuroko? —la idea fue totalmente mía, drogar a ese pequeño idiota, sería la gota que derramaría el vaso de su cordura.
—Para que su obsesión con ese pelirrojo crezca —fácil y simple, solo se necesita un ligero impulso, y el veneno correrá rápidamente, igualmente pasa con los pensamientos.
—¿De qué te sirve eso? —Sakurai tenía tan poca visión que llegaba a ser molesto, pero no importaba, mientras pudiera controlarlo a mi gusto, entonces no habría problema.
—La obsesión puede neutralizar a la razón, y yo necesito que él esté tan obsesionado con Akashi, que no le importen los métodos que deba usar, y por consiguiente será cómplice en el plan —claro que no le explicaría al 100% mi plan a ese hongo.
—Ya veo…pero ¿Para qué? —le miré con severidad, ya comenzaba a desquiciarme.
—Sakurai, trata de usar un poco el cerebro —ya no dijo nada. Y yo sin decir mucho me acerqué a él; manipularlo era tan fácil que solo hacía falta un poco de seducción para volverle sumiso y obediente.
—H-Himuro…—sus labios comenzaban a titubear apenas yo me acercaba, era algo ligeramente adorable…como un cachorro desvalido al cual deseaba molestar un poco. Él trató de huir, pero le fue imposible, ya que apenas había dado unos cuantos pasos y sus cuerpos ya había topado contra la pared. Yo, deseoso de molestarle un poco más continué con mi juego.
—¿Qué pasa Sakurai? ¿Acaso no gustas de una recompensa por ser tan obediente? —me acerqué a su oído, suspiré en él apropósito y lentamente le susurré en un tono tan quedo que las palabras pudiesen saborearse de forma tortuosa—. ¿No es esto lo que quieres?
—Y-Yo… ¡L-Lo siento! —su cuerpo entero se estremeció, yo di un paso adelante, nuestras caderas estaban juntas la una contra la otra, y para hacerlo más interesante posé mi pierna entre las de él, para así ejercer una presión insinuante que bien sabía que él no resistiría. El cuerpo humano es totalmente primitivo y siempre respondiera ante las necesidades básicas.
—No debes disculparte, anda deja que te diga el buen chico que eres —sin dejarle protestar acerqué mis labios con lentitud, él guardó silencio, sus ojos mostraban lo ansioso y deseoso que estaba por tocar mis labios con los suyos. Le concedí su deseo, le di lo que tanto parecía querer: le besé.
Sus labios extremadamente torpes trataban de seguirme el ritmo, pero por más que él intentaba no podía ni podría, simplemente imposible para él, y divertido para mi, después de todo las necesidades primitivas pueden saciarse y Sakurai era mi pequeño juguete, manipulable y divertido. Hasta que pudiera volver e ir por aquel que me quitaba totalmente el sueño.
El éxtasis de manipular es indescriptible, tener todo bajo el control es deleitable y tener tu propio juguete al cual ordenar y mover al gusto es por demás bueno, es más que bueno, es simplemente exquisito.
Las piernas de Sakurai comenzaron a temblar, así que tuve que sujetarle de la cadera para apegarle a mí, y pude notar como cerraba sus ojos, estaba sumido en el deleite, podía sentir como sus labios adormecidos simplemente se dejaban hacer por los míos, y no pude evitar sonreír, era demasiado divertido.
Lo único que no pude sacarle a Viper, fue información sobre los que decidieron crear este juego, tampoco si era verdad que al final solo habría dos ganadores, lo único que yo sabía era lo que él soltaba solo, pues si yo preguntaba sería demasiado sospechoso…escuchando y aguardando fue como obtuve lo poco que conseguí, aunque debo decir fue bastante bueno.
También me enteré de cierto detallito, por accidente Viper también mencionó que este no era el primer juego que se había hecho, por desgracia luego comenzó a hablar sobre intoxicaciones y no pude saber más sobre el asunto. Y pues, mentiría si dijera que no me causó dudas. ¿Para qué hacer este juego más de una vez? Digo, si se tratase de simplemente aniquilar a la población joven para no dejar mucho para el futuro, bien había formas más sencillas para hacer eso.
Aun había muchos huecos en el asunto, pero yo no estaba tan relajado como para ponerme a pensar en ello; por el momento debía enfocarme en sobrevivir sin importar el costo o sin interésame a quien debía pisar para ello.
Si era posible Imayoshi tendría mucha información nueva…menos de una semana para volver, menos de una semana para regresar y tener problemas.
Y además si todo ocurre según lo que he previsto las cosas se pondrán algo difíciles. Con tantos alumnos que ahora saben manejar las cosas de forma correcta, y tomando en cuenta que a ellos también los desmoralizaron como a nosotros, e incluyendo el hecho de que la mayoría tienen el cerebro de una hormiga…el producto sería una masacre estúpida, y con eso se debe tener cuidado.
Sobre como tomaré ventaja, lo más seguro es que envenene a dos de los "médicos" que realizaran los lavados, pero necesito ser rápido, no solo para saber donde será, si no para zafarme yo, y en el proceso lograr hacer un lavado exitoso en Atsushi, y claro tener asegurado que Kuroko haga lo mismo con Akashi…tengo que tener cuidado, ya que esto podría salir…o terriblemente bien, o desastrosamente mal.
Luego de dejar a Sakurai mareado, deseoso y confundido me marché a mi habitación con tranquilidad, solo me quedaba esperar.
Nos quedaban unas pocas horas para volver. Todo fue más fácil y normal de lo que esperaba, claro que fueron dolorosas las pruebas de resistencia que nos habían obligado a realizar, eso de tener que acostumbrarse a gases venenosos y otro tipo de drogas era algo horrible y desagradable. Pero, no me rendí en lo absoluto…estaba seguro de que Teppei y los demás estaba pasándola aun mucho peor.
Desde mi perspectiva habíamos tenido suerte, la comida era buena, nos permitían descansar más de ocho horas y gozábamos de muchas libertades, pues las clases duraban poco, y antes de la cena podíamos ir a la biblioteca o aguardar en nuestras habitaciones. Todo era muy técnico, estudiar, leer, escribir y memorizar. Lo peor que nos hacían era encerrarnos en habitaciones, llenarlas con químicos diversos y hacerlos crear antídotos en menos de cinco minutos…o moriríamos.
Lentamente fui acostumbrándome, lentamente deje de sentir tanto dolor cuando mis pulmones eran hechos trizas, o mis órganos dañados y tampoco me importaba ya la agonía de ser casi asfixiado o envenenado, todo eso comenzaba volverse poco comparado con lo que seguro estaría pasándoles a mis compañeros.
También noté que Kuroko estaba empezando a cambiar, lentamente empecé a notar como el brillo amable que tenía en sus ojos iba desapareciendo, su mirada inexpresiva ahora era mucho más fría y cruel. Al principio el me buscaba con la mirada, se preocupaba o sonreía de manera amable, pero…pronto empezó a ser diferente, y no solo él, todos parecían volverse mas fríos y torcidos con el pasar de los días, como si la moral fuera algo que no existiera.
Yo no pude volverme así, aunque quería obligarme a ser alguien de sangre fría que pensara con rapidez y eliminara a otros en dos instantes…no podía, era imposible, la simple idea me enfermaba, deseaba vomitar mientras las lagrimas amenazaban con brotar, pues todo me parecía demasiado cruel. ¿Y si fuese yo el que está siendo torturado? ¿Y si fuese yo el envenenado?
No podía evitar ponerme en los zapatos de los otros. Además ¿Quién me creo para arrebatar vidas? Por supuesto quiero vivir, quiero ver el mañana al lado de todos, quiero volver a casa, sonreírles a mis padres y abrazarlos. Quiero volver a esos maravillosos días en donde mis preocupaciones eran pocas y tontas. Pero, aunque quiero todo eso, no me siento capaz de matar…no puedo matar solo porque si, y aunque me cuestiono lo mismo una y otra vez no tengo una respuesta segura.
Los humanos somos extraños y tendemos a cambiar de opinión en el último segundo, y yo me pregunto a mi mismo ¿De verdad sería capaz de matar a alguien para evitar mi muerte? No lo sé, no sé que qué soy capaz, aun no he tenido que estar en esa situación…no quiero ser una piedra que atrase a los demás, pero tampoco quiero ser un asesino…matar está mal, no importa como lo veas…morir o matar ¿Por qué nos vemos obligados a decidir? En mi opinión…nadie, nunca, por ninguna circunstancia debería ser obligado a elegir entre su vida o la de otra persona.
Los minutos parecían moverse lentamente a propósito…era horrible, mas que horrible, pues no mentiré, yo estaba totalmente aterrado, estaba totalmente aterrado, y no hay forma de describir lo que se siente…esperar, sabiendo que lo siguiente que sucederá será peor que una pesadilla, y debo decir que aquellos que creen que situaciones como estas serian geniales…están locos, aunque no los culpo por creer todas las idioteces que muestran en las películas.
Decidí calmar mis ansias leyendo un poco, quedaban cinco minutos antes de volver…Así que me puse a buscar los libros, pero en un descuido dejé caer uno de los libros mas grandes…y ahí fue cuando lo vi. De una enorme enciclopedia salió volando un pequeño libro…al caerse lo noté y lo tomé en mis manos, el papel ya tenia ese olor amarillento, no era un libro nuevo ni mucho menos.
Y tampoco era un libro, era un diario. Un diario de hace veinte años…
Día 8: Hoy uno de mis mejores amigo murió asfixiado por una sobredosis de veneno fue lo más terrible que he visto en mi vida, y lo peor es que no pude hacer nada, no me permitieron salvarlo, solo podía ver como se retorcía en la más horrible de las agonías…no tengo perdón, nunca podré tenerlo.
Además me he dado cuenta que desaparecieron tres de mis compañeros, hasta ahora no tengo una buena explicación para ello, todos están cambiando…posiblemente haya algo en la comida, ni siquiera he querido tocarla.
Cada día todo se vuelve peor…ayer vi a mi amigo más dulce inyectar veneno directamente en el cuello de un hombre, y ni siquiera le importó. Somos doscientos…no se que ha sido de los demás pero, si algo puedo decir…es que temo por mi vida y la de todos. Esto es como la peor de las pesadillas.
Ayer descubrí algo terrible…mientras todos dormían me fugué, mientras caminaba en busca de una salida escuché a nuestros profesores hablando…por lo visto esto no es solo un juego, nos han mentido a todos, hay algo mucho más horrible…nos están usando para…
Terminó ahí, lo demás era imposible de leer. Y justo en el momento tocaron a mi puerta y sin poder hacer nada mas tomé el pequeño diario y lo escondí en bolsillo…quizá sería de ayuda en algún momento. Abrieron la puerta y una vez mas vendaron mis ojos, de nuevo la terrible oscuridad. Pero…no importaba, de alguna forma yo sabía que nada podría ser peor.
Una duda quedó en mi mente… ¿De qué estaba hablando ese chico?...y por lo visto estos no eran los primeros juegos…
¿Qué está pasando?
