Notas acá arriba pues no quiero echar a perder el final del capítulo y su atmosfera. Quiero agradecer su paciencia para con ésta historia. ¡Revisé las estadísticas y casi me caigo al ver el número de personas que leyeron el capítulo anterior! Aun cuando no dejaron review, malas jajaja. ¿Es un castigo por tardarme? Jajaja
Ahora sí, sin más comentarios, ¡Muchas gracias por tomarse la molestia de leer!
Capítulo 8
Después de aquella noche, el revoltijo de emociones en el corazón de Leon fue aún más fuerte, vertiginoso y salvaje. ¿Por qué había hecho eso? Él ya estaba con alguien y lo que era más, Emil… Emil mismo había sido quien lo había arrojado a los brazos de Lan, ¿No era eso una clara demostración que no podría verlo jamás como algo más? Pero su cercanía, la manera en que le miraba, la atmosfera completa a su alrededor cambiaba por completo cuando sólo estaban los dos; Leon podía jurar que todo era más tranquilo y más correcto, como si la paz les envolviera de manera exacta y completa, como si no hubiera nada más que pudiesen pedir.
Pero estaba mal en muchos aspectos, su realidad era distinta y Leon no podía dejar todo en manos de las suposiciones de su propio - y ya no tan oculto- romanticismo.
— ¿Leon? — La voz de su novia lo sacó de sus pensamientos — ¿Qué tienes?
— ¿Eh?
— ¿Qué sucede? Te estaba contando algo y de pronto estás ausente…
Leon cerró los ojos y se talló la cara — nah, no es nada, perdón. Es sólo que ha habido peleas en casa… pero por ahora todo bien.
— ¿El divorcio de tus padres?
El asintió, parcial mentira, pero no quería entrar en detalles. Miró a su alrededor, aún no habían llegado los demás chicos, pero se sentía incómodo de alguna manera, no era el mismo sentimiento de incomodidad que sucedía cuando estaba con Emil a solas, eso era más bien una tensión y pleito consigo mismo, aunque esos momentos en que estaba a solas con él, se iban volviendo más escasos. La verdad era que había ido a verlo, para estar cerca de él y de nadie más, había ido a verlo en la búsqueda de un momento como los que habían compartido con anterioridad. Todo lo demás habían sido pretextos, todo aunque fuera verdad, eran sólo pretextos, Leon había querido escaparse por un minuto de la realidad en que se encontraba, no sólo la realidad del pleito en casa, sino de la muralla de cristal que se había impuesto, de manera metafórica entre los dos.
Si cerraba los ojos aun podía sentir la textura y suavidad de aquellos labios, de aquel dulce pecado que había cometido al haberle besado sin que el otro se diese cuenta, y era extraño el cómo, ni los besos subsecuentes con su novia podían borrar el rastro de ese momento. Lo admitía, se sentía terriblemente culpable, porque tampoco Lan, merecía eso.
— ¿Leon? Te volviste a quedar ausente… ¿Quieres ir a la enfermería?
Asintió vagamente pero de inmediato negó — No, no, estoy bien.
Ella suspiró — ¿Seguro? — se puso de pie y extendió su mano — Anda ven, tal vez te hace falta descansar…
Tal vez, y sólo tal vez era cierto, quizás ella tenía razón y necesitaba aclarar su mente unos instantes, dejar de recordar algo que, de principio, no debió suceder. Abrió la boca para decir que "si" y estiró la mano para tomar la de Lan y ponerse de pie, tan dulce ella que incluso lo estaba ayudando a levantarse.
Pero la puerta se abrió y ante ellos estaban varios pares de ojos conocidos, ahí estaban Mei, Yvette, Marcello, Leopold, Lien, Feliks, Yong Soo y… Emil.
Leon se puso de pie y sonrió, como si de pronto toda esa extraña melancolía dentro de su ser hubiese dejado de existir. Lan parpadeó tratando de entender el cómo ahora su novio saludaba animosamente a sus amigos. ¿Estaba fingiendo estar bien delante de ellos?
— Sentimos llegar tarde… — explicó Mei en un tono juguetón — No queríamos interrumpirlos —juguetón levemente.
Lan rio suavemente — No estábamos haciendo nada…
— Emi...Hola — Leon se dirigió a él casi de manera inmediata, plantándose a su lado y ambos conectaron las miradas. Emil había entrado desviando la vista, como si no quisiere ver la escena de Leon y Lan juntos, pero apenas había escuchado su nombre en voz y labios del asiático, había reaccionado como si de un magneto se tratase, como de pleno instinto, y sonrió saludando levemente aunque ya se habían visto en la clase de la mañana, pero saludarse de nuevo, saludarse a toda hora, cada que se volvían a ver, como si fuese algo nuevo, como si se encontrasen por primera vez y se asombrasen ante la presencia uno del otro.
— Leon… Hola
Los demás charlaban, algunos los miraban, pero entre ellos sólo hubo silencio, uno ciertamente dulzón pero extrañamente necesario. Leon decidió hablar, no podía permitirse el gusto de admirarlo por largo tiempo.
— La otra noche… ya no me dijiste por qué tu hermano dijo que habías estado triste…
Emil cerró los ojos y negó suavemente —… Nada realmente, sólo estaba un poco cansado, cuando no duermo mi humor decae — rio un poco.
— Si hay algo en que pueda ayudarte, o sea, sabes que puedes venir a decirme ¿Cierto?
— Cierto…
— Porque me quedé algo preocupado, pero como ya no dijiste nada… supuse que todo estaba bien.
— ¿Preocupado? ¿Bromeas? Tu ahora mismo estás viviendo una situación verdaderamente complicada… no te llenes la cabeza con problemas ajenos. ¿Hablaste con tus padres sobre lo de tus tíos?
Leon suspiró — ¿Me acompañas por algo a la tienda de la cafetería y te cuento? O sea chisme, es chisme.
Emil rio — vamos.
Así ambos se desaparecieron por la puerta dejando a más de uno atónito. Había algo raro en el ambiente que se había creado, como si ellos hubiesen estado afuera y los otros dos adentro de una burbuja en que incluso hablaban un idioma diferente al del resto.
Lan suspiró pesadamente sin despegar la vista de la puerta, el cejo levemente fruncido, incapaz de esconder su frustración. ¿Cómo es que ella tenía que sacarle las palabras a SU novio casi a la fuerza? ¿Cómo es que SU novio terminaba hablando con una fluida naturalidad con ese amigo suyo?
¿Qué tan buenos amigos eran esos dos? Pero había algo más que la incomodaba, algo que quizás ni Leon mismo se percató de haber dicho. ¿Había ido a verlo a su casa? ¿A deshoras? «La otra noche» ¿Tan preocupado había estado de que Emil hubiese pegado un berrinche y decidiese faltar a las clases? ¿Tan preocupado para ir a su casa? ¿Tan urgentemente que ni se lo comunicó? ¿Cómo es que no le había dicho nada? ¿Cómo es que aquello no había salido en ninguna de las charlas? Habían pasado al menos dos días desde aquel incidente, ¿Cómo es que Leon no había dicho nada? ¿Cómo es que Emil mismo tampoco? …Emil, Emil, ese chico que fue a buscarla para pedirle que hablara con su amigo. «Si sientes algo por él, es mejor decírselo ¿No crees?» Si había sido así… ¿Por qué se sentía tan celosa del chico nuevo?
Cientos de dudas comenzaron a girar en la cabeza de ella, todas y cada una con el nombre de los dos que acababan de desaparecer de la azotea, yéndose a solas.
— ¿Lan? — Mei se dirigió a ella al verla tan callada.
— Esos dos… son bastantes amigos, ¿cierto?
— Lo son —confirmó Mei— les tomó poco tiempo llevarse bien hasta eso, a veces parece que son la contraparte el uno del otro, pero si te pones a pensar, son bastante similares…
— ¡Oh sí! — Intervino Yong Soo — Leon secretamente es un nerd y Emil secretamente puede llegar a ser cool — los chicos rieron con él.
— ¿Sucede algo Lan? — preguntó Yvette.
Pero Lan negó tratando de aparentar calma, como si pretendiese demostrar que le restaba importancia al asunto —no es nada, es solo curiosidad, a veces es confuso como puede confiar más en otras personas que en mí — su tono sin embargo, dejaba entrever que estaba ligeramente ofendida —Pero si dices que son buenos amigos… supongo es eso.
Feliks e Yvette compartieron una mirada cómplice por un instante.
— O sea, no te llenes la mente de ideas —Feliks habló con calma — No es que Leon no confíe en ti, pero entiende que ustedes dos están empezando de nuevo y desde cero, dale tiempo además… o sea no puedes comparar a la novia con los amigos.
Marcello asintió — ¡Exacto! A la novia se le mima y apapacha, a los amigos pues a esos no— rio. — a esos se le cuentan las penas.
Algunos rieron pero Mei le sacó la lengua — ¡Tú calla! — dijo dándose la vuelta.
— ¡Mei! — Fue detrás de ella.
Yvette suspiró y mejor volvió al tema; Lan los miró a todos — Quizás, pero si soy su pareja me gustaría que confiase más en mí, que se apoyara en mí, yo también puedo ser su amiga…
— Es cuestión de tiempo…
Ella asintió no queriendo ir a detalles. Ya pensaría en algo, Leon estaba con ella, ¿O no? Nadie lo había forzado a aceptar nada… Pero la cercanía de su novio con ese amigo la seguía incomodando. Tenía que hacer algo.
.
Mientras tanto en la cafetería
— ¿Venimos hasta acá y solo...por un vaso de agua caliente para té? El té que venden aquí ni siquiera es del bueno…
Leo se encogió de hombros, ambos caminaban de regreso pero a paso lento — ¿La verdad? Sólo quería alejarme un poco de ahí… sobre todo para charlar un poco.
— ya veo… ¿Problemas con tu novia?
Leon negó rápidamente — No, no realmente… ¿Sabes? Si hablé con mis padres ...y es dije la idea de quedarme con mis tíos , obvio no les pareció, o sea, pero les dije que estaba harto y que aquí por fin tenía amigos… — Lo miró — y les dije que tengo mis razones de quedarme aquí… que no quiero interrumpir la escuela ni nada…
Emil le miró unos segundos y después de ello, continuaron su paso — ¿Qué te dijeron?
— Mi madre se calmó un poco y decidió quedarse aquí… pero… también mi padre — rio un poco— ahora resulta que ambos quieren quedarse así que supongo sólo mi padre se cambiará de casa…
Emil rio un poco también — Los adultos cambian mucho de parecer ¿huh?
— Supongo que porque tienen que lidiar con mucho — se encogió de hombros.
— Hey, pero es bueno saber que te quedarás…
Leon suspiró — Si...podré quedarme... ¿Ves? El adiós no viene aún, podemos seguir pasando el rato.
Emil le dio un ligero golpecito— existen las video llamadas.
—Si pero no es lo mismo.
— Si, tienes razón, son más cómodas.
Ahora Leon fue quien le dio un golpecito — Volvamos…
Después del tiempo de comida, todos volvieron a su aulas y clases correspondientes; Lan ya no había tocado el tema que la estaba molestando y esperaría a un mejor momento para intentar hablar con Leon.
No quería ser la mala del cuento, pero había tantas cosas que ella no entendía, que tendría que empezar a sacar sus trucos más ínfimos para poder las cosas a su favor. Después de todo, por fin tenía a Leon Kirkland con ella. Tiempo atrás había tenido la oportunidad de estar con él, pero sabía Dios por qué había preferido darle la espalda y entablar una relación con Santiago el portugués.
Se arrepentía, claro que sí, pero en aquel momento, se había sentido enamorada. ¿Quién puede culpar a un corazón enamorado?
Pero ahora, la vida le había dado una segunda oportunidad con Leon. En realidad, Lan de verdad quería al chico, sus maneras y su inteligencia eran su gran distintivo, la alegría de sus ojos y la suavidad de su ser, atractivo en todo aspecto y ahora se estaba convirtiendo en todo un hombre ¿Cómo podría ella ignorar eso? Su cuerpo, su mismo cuerpo, se exaltaba un poco al verlo, al sentir su aroma, al captarlo, era su novio y no iba a permitir más intromisiones en la historia de ambos.
Así pues esperó al momento indicado a la salida del instituto, de pie y digna, hermosa y altiva, esperando por Leon, a quien divisó saliendo con sus amigos y primos. Ella sonrió con toda la asertividad de quien está dispuesto a lograr lo que se propone, se acomodó un travieso mechón de cabello detrás de su oreja y oprimió los labios suavemente para asegurarse que su brillo labial estuviera intacto.
— ¡Lan! ¿Saliste temprano? — Mei se acercó a ella, de alguna manera, Mei admiraba la determinación de Lan para todo, madura, elegante y guapa. Quería ser como ella.
— Podría decirse que sí…— respondió con sus labios en una dulce curva como sonrisa.
Leon la miró también y se posó a su lado, Lan tomó su mano y miró por breves instancias a Emil, que ahora miraba al suelo, como si los cordones de sus zapatos fueran lo más absorbente de este mundo. Leon también lo miró pero omitió hacer más comentarios.
— Ahm, Ya me voy chicos… — Emil habló alzando la vista y sonriendo cortésmente a todos sus amigos y a los que estaban enfrente también, a Mei, a Lan, y a Leon.
— ¿Tan pronto? — Preguntó Mei un tanto desconcertada — Ya casi no pasas tiempo con nosotros…
Emil rio nervioso — Es que hay muchas cosas en casa… pero en cuanto pueda. Juro que sí.
— Está bien Emil— Lan pronunció su nombre con cuidado — Nos vemos luego supongo. Aunque nosotros también ya nos íbamos — dijo eso ultimo dirigido a los demás.
Leon la miró levemente confundido pero de nuevo permaneció en silencio.
— Quería ir a ver algo ¿Me vas a acompañar verdad Leon? — ella dijo segura de sus palabras y él asintió no queriendo incomodarla, aunque ya cuestionaría después semejante directiva a su persona.
— Bueno — Emil alzó la mano para cortar el discurso de Lan — ¡Nos vemos!— Se despidió de todos y se alejó del camino.
Leon le vio partir, y algo le dijo, que debió decirle algo más, pero se contuvo. Lan entonces apretó levemente su mano — ¿Nos vamos?
El chico asintió cansinamente y así ambos caminaron al estacionamiento.
— ¿Qué quieres ir a ver? — preguntó él una vez dentro del auto, después de que le abriera la portezuela a ella, como un caballero.
— Ropa…
— Los chicos también querían ir…— él arqueó la ceja.
— ¿tengo que dar explicaciones de todo? — Reaccionó un tanto molesta — ¿Tenemos que ir con tus amigos a todos lados? No te ofendas, me caen bien, pero no tiene nada de malo de querer un tiempo contigo a solas…
Él, quien aún no arrancaba el auto, se le quedó viendo y suspiró levemente; en realidad no quería conflictos y no quería lastimarla, claro que ella le gustaba, claro que era ella y jamás negaría que se sentía afortunado de ser considerado el novio de ella, Lan, la chica más deseada, era su chica. — Debiste avisarme, eso sí.
— Ya…— jugó con sus manos — Lamento reaccionar así… pero es que últimamente te veo tan lejano…
Quizás si estaba descuidándola en demasía por perseguir una ilusión… Leon cerró los ojos unos instantes. — Perdón… sólo ando un poco confundido con algo, pero está bien…
— ¿Me lo prometes?
— Claro que sí, o sea, lo que menos quiero es preocuparte…
Ella sonrió un poco más satisfecha — Eres lo mejor…
El rio — Lo sé… — entonces en un pequeño impulso se inclinó para besarla tiernamente. Ella respondió tranquilamente esperando prolongar ese contacto. Leon la pudo sentir sonreír en medio del beso.
— ¿Mejor?
— Mejor — dijo ella.
Y así Leon encendió el auto para ir rumbo al centro comercial — Una cita entonces. — Dijo ligeramente divertido.
Cuando llegaron al centro comercial en el distrito de Mapleton disfrutaronde un poco de su tiempo libre antes de llegar a comer algo. Lan no era una mujer de comida rápida, así que habían terminado por pasarla en un café-bar de ambiente sobrio y refinado. Sin embargo ella volvió a ponerse pensativa…
— ¿Te sucede algo?
— Oh… — Ella negó apaciblemente— Es sólo que pensaba en cosas… Leon tú quieres que lleguemos lejos ¿cierto?
El la miró arqueando una ceja — ¿A qué viene eso tan de repente?
Ella contuvo la respiración — ¿Por qué no dijiste que habías ido a ver a tu amigo?
El frunció levemente el cejo — ¿Emil? ¿Qué tiene de malo?
—Leon… literalmente fuiste a ver a un compañero de escuela porque se saltó tres clases…
— Somos amigos —se excusó.
— Leon… — Volvió a pronunciar su nombre de manera más asertiva — mírame... Me duele ¿Sabes? Pensar que soy menos importante para ti que uno de tus amigos…
— Lan…— Se talló la cara— Lan, en serio, son cosas distintas, tu eres mi chica, mis amigos son mis amigos…
Ella asintió y movió el café en su taza — claro, claro, pero tú no habrías ido por Marcello ¿o sí? Incluso dudo que hubieses ido por Yong Soo…
— ¿A qué viene todo esto?
— Que yo no veo que Emil sea sólo cualquier amigo…
— Claro que no, es mi mejor amigo…
— Ajá, en tan poco tiempo…
— ¿Quién mide eso?
Ella suspiró frustrada — Leon… siento que el que le des más importancia a él que a mí, es una falta de respeto… ¿Ya no me quieres?
Leon abrió los ojos desmesuradamente — ¿Qué? — Sacudió la cabeza levemente, como si buscase sacudir así también las ideas — Claro que si te quiero…
Ella le miró con suplica, algo nuevo y completamente un shock para el chico, Lan le miraba con suplica. — Por favor Leon… dame mi lugar…
— Te doy tu lugar, los chicos saben, o sea por favor Lan, todos saben que estás conmigo…
— Dame prioridad... dame prioridad sobre cualquiera de tus amigos… Emil incluido.
Leon cerró los ojos lamentando oír eso, pero jamás se esperó lo que vino a continuación.
— Me hace daño…Leon… No quisiera pedirte que te distancies de un amigo pero…
—…Me lo estas pidiendo…
La miró y vio que sus ojos estaban llenos de lágrimas. Sintió su cuerpo estremecerse ante ello, y frente a él pasaron todas los pequeños momentos que había pasado con Emil. ¿Dejarlo atrás? Hacerlo a un lado.
Distanciarse de él
— Leon… tu desmedido interés en él, me hace sentir muy mal… muy miserable…
No llores…
— No llores— murmuró— Tienes razón… — le tomó la mano— La tienes, voy...voy a poner un límite... ¿si?
Ella sonrió sollozando. Había ganado algo nuevo, que realmente se había propuesto.
Pero aquello solamente dejaba en Leon la duda de que iba a pasar ahora y el cómo hablaría con Emil…
Así pues continuaron con su velada, a pesar del decaído ánimo de Leon y al caer la noche, el chico se apresuró a dejar a su novia en su casa, ella le volvió a sonreír, radiante y hermosa «Gracias por el día de hoy…» Un beso de despedida y la vio partir internándose tras la verja de su hogar. Leon soltó un suspiro y dio un golpe en el tablero de su auto.
— Emil…Emil…Emil
Repitió su nombre una y otra vez.
— Emil… Lo siento…
¿Se enojaría? ¿Cómo lo tomaría?
Arrancó el auto y aunque sabía que tenía que dirigirse hacia su casa, condujo camino abajo rumbo a la conocida calle donde vivía Emil, condujo en silencio, con las palabras de Lan aun en sus oídos, con el resueno de las palabras de Yvette y con el Eco de la voz de Emil en la cabeza.
No pudo evitar ahogar un sollozo, y alzó la vista para cuando estuvo frente a la casa de Emil. Tragó saliva pesadamente, caviló unos instantes. ¿Se atrevería? ¿Realmente se atrevería a tocar la puerta? ¿A verle de frente? ¿A terminar una amistad así?
No…
Afuera, estacionado, miraba desde su punto, la ventana de Emil desde donde podía ver su silueta. Ni siquiera tenía valor para enfrentarse a esa figura de él. ¿Cómo podría verlo a los ojos?
Sacó el teléfono de su chaqueta y marcó el número de Emil esperando a oír su voz y ésta no tardo en escucharse del otro lado de la línea.
— ¿Leon? ¿Todo bien?
El aludido se mordió el labio inferior — Algo… no…realmente no… escucha tengo que decirte algo…
Emil hizo una pausa y después de unos instantes, su voz volvió a sonar — Claro, ¿Qué sucede?
Leon cerró los ojos y el frio que invadía la ciudad, le invadió también, de forma dolorosa y cruel, con un sudor helado que le recorrió la espalda y la resequedad en la garganta que amenazaba con no permitirle hablar. Tuvo que sacar todas las fuerzas de su alma para continuar con la llamada.
— Emil… — Respiró con profundidad — Emil, Lan… no estaba muy bien que digamos, se siente desplazada…
Emil, del otro lado, estaba sentado en la silla de su escritorio, dejó caer el bolígrafo de su mano. ¿Desplazada? Abrió los ojos pero se mantuvo callado.
— Emil…— Ahora su nombre no sonaba tan hermoso en voz de Leon — se siente desplazada… me pidió que… pusiera algo de distancia entre tú y yo… y... verás, ella...realmente ha sido buena conmigo… no merece sentirse mal…
Hubo más silencio del lado de Emil, segundos que se tornaron largos y estresantes. De pronto su voz sonó algo cortante — ¿Qué le dijiste?
Al escuchar el tono de voz de Emil, Leon tragó saliva y abrió los ojos ¿Había cometido un error? Pero tenía que hacer eso.
— Le dije que sí.
— Oh. Ya veo.
— Yo… lo lamento Em-
Emil interrumpió— Está bien, es tu chica, debes hacer lo necesario por complacerla.
— Em-
—Leon. Buenas noches.
La línea se quedó en silencio, no hubo más palabras en los siguientes segundos, minutos… Leon alzó la vista y vio la ventana de Emil, se apagó la luz y con ello, desapareció su silueta.
— Emil…— Leon hiperventiló— perdóname…
Un chillido de pánico salió de su boca, y trató de contenerse, no podía quedarse ahí, lo mejor sería ir a casa así que arrancó.
Detrás de las cortinas, y completamente a oscuras, al oír el auto arrancar, Emil entreabrió la cortina, tan sólo para ver partir a Leon.
...
Fin del Capítulo 8
