CAPÍTULO 8: ¡MARCHANDO UN COMBATE TRIPLE!
-¡Oh, Daniel! ¿Por qué me haces esto?-gritaba una chica.
La pareja se encontraba en una gran playa en medio de una puesta de sol. La chica lloraba desconsoladamente y el chico se acercó a ella agarrándola de las manos:
-Perdóname Amanda, pero no tenemos futuro estando juntos. Nuestras familias se repugnan.
-¡Pero eso no significa que yo no te quiera!
-Ya lo sé… Yo también te quiero… Pero esto es lo mejor para los dos…
Mientras lo decía, el chico soltaba a la chica y se marchaba llorando.
-¡Daniel!
-Tostón…
Molestas ante esta palabra, Catleya y Anís se giraron para ver a Aza jugando una "escoba" con Lotto en la mesa que queda detrás del gran sofá.
Los cuatro se encontraban en el Centro Pokémon de Ciudad Gres. Esta vez, les habían dado una habitación un poco más grande, aunque hay que decir que la anterior era la habitación de un pueblo y ésta es de una ciudad.
-Todas las telenovelas acaban igual…-dijo vagamente Aza mirando sus cartas-El chico se marcha dejando sola a la chica, en la siguiente temporada aparecerá otro hombre que se enamorará de la chica, la chica se enamorará del hombre y volverá el chico. ¡Más acción debería haber, hombre! Los dos chicos deberían luchar a muerte y que mueran los dos para que la chica vea lo estúpida que es.
-Tú tan sanguinario como siempre-dijo molesta Catleya-. Por alguna parte siempre buscas acción. ¿Ves que ponga que la telenovela es de acción? ¿No? Pues te callas, que a otras personas les gustan. Y para que lo sepas, "Los Romances de Amanda" es la telenovela más vista hasta ahora en el mundo.
-Seguro que todos los espectadores serán viejecitos en los asilos que no tienen nada mejor que hacer…-dijo bostezando mientras ponía una carta en la mesa.
Catleya estaba a punto de explotar y Anís supo el peligro que corrían si Catleya se atrevía a levantar el gran sofá que tenían debajo y diera a los dos que se encontraban sentados jugando, así que decidió cambiar rápidamente de tema:
-El final ese de que ambos hombres mueren en un duelo… ¿No es de la novela "Bodas de Sangre" de un famoso escritor?
-Sí. Es la única novela de Romance que ha conseguido engancharme… Estuve a punto de quemarla, pero al ver el final, decidí leerla.
-Vaya, vaya… ¿Así que te va la lectura? Yo pensé que siempre estabas jugando con tus cartitas…-dijo burlándose Catleya.
-Para tu información, Princesita Catleya, a eso se le llama… Escoba.
Y con un rápido movimiento, se llevó todas las cartas de la mesa. Anís y Catleya no entendían a qué venía eso, se pensaban que se estaba burlando de ellas, pero Lotto se quejó sabiendo a lo que se refería:
-¡Por Arceus! ¡Debe de haber truco en estas cartas! ¡¿Cómo has sabido que iba a echar un rey?!
-¿Te recuerdo que fui croupier durante diez años?
-O sea… Que tú tienes escoba… ¿Ya sabes barrer?-intentaba picarle Catleya.
-Sí que sé. Pero si no me equivoco, tú no sabes ya que te lo hace todo ese mayordomo.
-¡Se llama Kokuran!
-Sí, sí…-dijo perezosamente Aza mientras movía la mano-. Lo que tú digas… Lo que quería decir antes, es que a eso se le llama cultura general. ¿O es que en Sinnoh os falta de eso?
-¡Ya estamos otra vez! ¿Pero a ti que te pasa con la región de Sinnoh?
-Nada… Solo que es una buena manera de enfadarte… Escoba.
Catleya odiaba caer en los piques constantes de Aza. Siempre sabía contrarrestar cualquier respuesta leyendo la mente del otro, pero como con Aza no podía, no sabía por dónde saldría el contraataque. Notaba que, gracias a su vida de croupier, Aza pensaba más rápido que el resto, incluso más rápido que las personas de Teselia, y por eso se hacía ilegible su mente, borrosa, trabada… Aún se acuerda cuando llegó nueva al Alto Mando hace dos años: Era muy tímida, y en modo defensa, siempre leía la mente de sus nuevos compañeros para descubrir sus secretos, sus puntos débiles… Mirto tenía una mente muy clara, con ideas de cómo cuidar a sus pokémon y cómo amarles, Lotto siempre pensaba en los entrenamientos y en los combates frente a los aspirantes, e incluso contra su maestro Mirto… Pero cuando conoció a Aza, su sola presencia gélida hizo que Catleya, inexpresiva desde niña, sintiera el miedo y la inseguridad… Aquel joven no desprendía la misma esencia que su compañero y el Campeón, y aquello la hacía estar insegura de leerle la mente. Cuando intentó leérsela por primera vez, pudo ver muchísimos pensamientos seguidos en la mente, todos borrosos, y la extrañó mucho que una persona pudiera estar pensando en cientos de cosas a la vez. Pero, en ese instante, todos los pensamientos se esfumaron dejando la mente vacía y sólo pudo escuchar: "¿No es violación de la intimidad leer los pensamientos de otras personas?" Al oír eso, Catleya se asustó tanto que decidió irse a su habitación. ¡Era la primera persona que la detectaba! ¡A pesar de tener cientos de pensamientos en su mente, pudo dar con ella con facilidad! ¡Y era asombroso cómo pudo poner su mente en blanco en menos de un segundo! ¡Sin ningún pokémon que lo ayudara! En ese momento, supo que Aza no era como los demás… Era alguien muy especial… Tras esto, con el paso del tiempo, se fue acostumbrando a la presencia de alguien quien podía leer la mente de la Maestra Psíquico con sólo mirarla a los ojos, y empezó a tener más curiosidad por leer la mente del Maestro Siniestro. Pero no se decidió en querer leérsela hasta que una nueva Alto Mando la dio el empujón final en una larga charla en la Calle Victoria poniendo por testigo a toda la región de Teselia…
-¿Conoces "Romeo y Julieta"? Esa sí que es una auténtica novela de Romance como Arceus manda. Debería enviar una carta a los Estudios Cinematográficos Pokéwood para que hagan una película con ella…
-Pues falta aún mucho para que abran el Pokéwood por lo que he oído…-dijo Lotto cogiendo una carta de la mesa.
-Por eso. No hay mejor forma de estrenar el Pokéwood que con esa película. Escoba y se acabó.
Lotto tiró las cartas que tenía en su mano a la mesa mientras resoplaba:
-Es imposible ganarte en las cartas… ¡Ojalá algún día juguemos un partido de algo y te gane!
Aza sonrió gélidamente hacia la propuesta del Maestro Lucha mientras recogía las cartas de la mesa. Le encantaba ver cómo Lotto se enfadaba ante la indiferencia que le caracterizaba.
Ignorando la disputa entre ambos Alto Mando, Catleya y Anís volvieron a la tele sólo para ver un anunció de Almacenes Frigorífico de Ciudad Fayenza.
-¡Genial! ¡Por tu culpa nos hemos perdido el final!
-Je… No había mucho que ver…
Al terminar esta frase, una lámpara que había en una mesilla empezó a flotar, poniendo en alerta a Lotto y a Anís. Poco a poco, ambos se alejaron de sus respectivos compañeros.
-Ca-Catleya… Cálmate…-intentaba calmarla Anís desde la otra punta de la sala.
Cuando Aza abrió los ojos después de guardarse las cartas, vio la lámpara volar hacia su cara. Sus pocos reflejos le impedía moverse, junto con su brazo vendado, pero Lotto, con fregona en mano, conocía la forma para que el ex-croupier fuera más veloz que un Rapidash.
-¡Aza! ¡Un Venipede!
Con oír aquello, Aza se lanzó contra el sofá como si de una trinchera se tratase, salvándose del lamparazo. En aquel momento, Lotto se sentía un héroe, pero a la vez sentía un poco de rabia al salvar a su mayor rival. Anís, viendo aquella escena algo tensa, miró el reloj, el cual marcaba las dos de la tarde:
-¿No teníamos hora a las dos en el restaurante?
-¡Es verdad! ¡Cogimos hora mientras mirábamos a los bomberos cómo bajaban a Aza del árbol!-dijo Lotto siguiendo el rollo a Anís.
-Es verdad-dijo riéndose Catleya-. Te amarrabas como un poseso al árbol.
-Muy graciosos-dijo saliendo de detrás del sofá sacudiéndose el polvo-. Justamente fui a dar con un árbol con una colmena de Kakuna que evolucionaron en ese mismo instante…
-Debe ser por el gran cariño que les tienes…-se rió Lotto.
Todos los de la sala se rieron, pero Aza sólo hizo el movimiento de irse de la habitación para ir rumbo al restaurante.
Era un día soleado donde la esencia francesa se extendía por toda la ciudad junto con la música que la bañaba, que hacía que aquella esencia fuera más apreciable. Como era la hora de comer, todos los niños salían de la escuela rumbo a sus casas a comer, otros traían su comida hecha al vivir lejos y se sentaban en el parque de al lado custodiado por un anciano que solo dejaba pasar a la Ruta 3 a aquellos entrenadores que tuvieran la Medalla Trío. Era una buena forma de hacer publicidad de Ciudad Gres.
-Deberían hacer otra escuela…-dijo Anís viendo a los niños.
-Está en marcha… Aunque tardará lo suyo porque también hay que buscar a un profesor…-explicó Catleya.
Por fin, se plantaron enfrente del restaurante más conocido de la región de Teselia por tener la mejor comida y por ser también la sede del primer Gimnasio, un Gimnasio muy peculiar…
El restaurante estaba a rebosar por su gran prestigio, por eso había que ir con citas que debían pedirse meses antes. Pero al oír los nombres de los cuatro que pedían reserva hace unas horas, no dudaron en hacer un pequeño hueco. Una mujer les guió a una mesa colocada junto a la pared. Nada más tomar asiento, un joven camarero con el pelo rojo como el fuego se acercó a ellos dispuesto a tomarles nota:
-¡Buenos días! ¡Hacía mucho tiempo que no veníais por aquí! ¿Listo para catar nuestro nuevo vino, Aza?
-Hoy no estoy de humor para catar un vino…-dijo Aza recordando la escena del árbol y enseñándole el brazo vendado.
-¡¿Y eso?! ¡¿Te ha vuelto a cortar tu Bisharp?!-preguntó preocupado el camarero.
-Eso ya te lo contaremos en otro momento, cuando todo esto esté más vacío-dijo Lotto observando a su alrededor.
El joven camarero frunció el ceño sin entender nada y les entregó la carta a cada uno:
-Veo que tenéis visita.
-No. Esta es la nuevo Alto Mando de tipo Fantasma, Anís-la presentó Lotto en voz baja.
-¡Encantado de conocerla! ¡Me llamo Zeo y soy uno de los Líderes del Gimnasio Gres!-exclamó dándola la mano.
-¡Lo mismo digo!-respondió con una gran sonrisa.
-¡Bueno, pues hoy invita la casa! ¿Qué queréis?
-Vaya suerte tenemos contigo-dijo Catleya dejando la carta en la mesa-. Si te llevamos a Ciudad Mayólica, nos dejarán montar todas las veces que queramos en la montaña rusa. Bueno… Yo quiero una ensalada con todo tipo de verduras.
-Yo un solomillo bien hecho-dijo Lotto dando la carta a Zeo.
-¡Yo unos macarrones a la carbonara!-dijo sonriendo Anís.
-Yo un poco de marisco fresco.
-¡Perfecto!-gritó Zeo mientras cogía las cartas-¡Ahora mismo voy!
Zeo salió corriendo después de hacer un saludo militar. Anís observaba como aquel lugar rebosaba de empresarios haciendo reuniones de comida. En aquel establecimiento predominaba el color marrón oscuro y el rojo, pero lo que más la llamó la atención fueron las cortinas azul, roja y verde que tuvieron que pasar para llegar a su mesa.
-¿Por qué hay tres cortinas dividiendo las salas del restaurante?
-No te olvides que a pesar de ser un restaurante, también es un Gimnasio. Cada Gimnasio tiene un acertijo para que los entrenadores se estrujen un poco la cabeza para llegar hasta el Líder-explicó Lotto-. ¿Te has fijado en lo que hay en el suelo delante de cada cortina?
-Sí… Eran como pulsadores con una llama, una hoja y una gota marcados en ellos…-respondió Anís recordando cómo se tropezó con uno sin querer.
-Los entrenadores deben de adivinar por medio de esos pulsadores cuál es el elemento que tiene ventaja sobre el que hay en la cortina.
-¡Ahora caigo!-exclamó Anís dando con su puño en la palma de la mano-¡Si estás delante de la cortina roja, el pulsador será el azul de la gota! ¡Si es la verde, el pulsador será el rojo de la llama! ¡Y si es la azul, el pulsador será…!
-El verde de la hoja-terminó la frase Lotto-. Cuando se resuelven todos esos acertijos, el entrenador luchará contra el Líder. Aunque aquí la forma de luchar es muy peculiar…
-¿Por qué? Zeo parece fuerte…
-¿No te acuerdas que Zeo dijo que él era UNO de los Líderes del Gimnasio?
-¡¿No me digas que hay más?!
-En efecto-respondió una voz que provenía de la cabecera de la mesa.
Al lado les observaba un joven camarero con el pelo azul sosteniendo una jarra de agua. En contraste con Zeo, aquel camarero parecía muy tranquilo, como el agua que fluye por un río hasta dar con el mar.
-Zeo es uno de los Líderes junto con Millo y yo. Me llamo Maíz y soy una parte de este Gimnasio junto con mis hermanos-dijo haciendo una reverencia sin que se le callera el agua-. Usted debe ser la nueva. Encantado de conocerla y bienvenida a nuestro restaurante.
-¡Es un placer conocerles!-respondió con una sonrisa.
-Siento mucho lo distraído que es mi hermano Zeo. No os preguntó qué queríais para beber-se disculpó con otra reverencia Maíz.
-No pasa nada. Tampoco nosotros nos habíamos dado cuenta-intentó tranquilizarle Lotto.
-Para compensarles, les he traído una jarra de la mejor agua que hay en Ciudad Gres.
Maíz dejó la jarra en medio de la mesa y se fijó cómo Aza tocaba la madera de la pared y examinaba lo que había entre sus dedos.
-¿Le ocurre algo?-preguntó preocupado Maíz.
-Aquí ha habido hace poco una lucha, ¿no? La pared está mojada.
-Sí. Pero no hubo una, sino tres. Tres jóvenes se plantaron por la noche en el restaurante pidiendo un combate de Gimnasio. Como ya no quedaba nadie, aceptamos.
-Déjame adivinar… Era una chica con un Tepig, un chico con un Oshawott y otro chico con un Snivy-dijo Lotto completamente convencido.
-¡Correcto!-se oyó detrás de Maíz.
Todos se giraron para ver a un camarero con el pelo verde sosteniendo cuatro platos a la perfección.
-Nunca había visto tal mezcla de ingredientes tan opuestos, y a la vez tan iguales. Ninguno de los tres llevaba la voz cantante, pero a cada uno le define muy bien el tipo de su pokémon: la chica del Tepig, tan apasionada como el fuego; el chico del Snivy, tan sabio como la naturaleza…
-Pero el chico del Oshawott no se define como su tipo. Se supone que los tipo agua son inteligentes y tranquilos-le dijo Maíz.
-No todos los ríos son mansos, mi querido Maíz. A él le definiría un torrente que cae por la montaña interrumpiendo al silencio para que la gente vea que ahí está él. Ese chico es un ingrediente aún sin pulir… Le falta algo, un toque de otro ingrediente… Pero sé que cuando ese ingrediente madure, dejará huella por donde pase con su gran aroma.
-Como el aroma que dejará nuestra comida como no la comamos-le interrumpió Catleya.
-¡Huy! ¡Lo siento mucho! ¡Aquí tienen!-dijo repartiendo los platos entre los miembros.
-¡Que aproveche!-dijeron al unísono antes de marcharse.
Mientras Catleya echaba el vinagre, la sal y el aceite a la ensalada, Lotto engullía su jugoso solomillo y Anís pinchaba con alegría sus macarrones, Aza observaba su marisco algo molesto…
-¿Te lo parto?-preguntó Lotto en tono burlón-Como no puedes usar los dos brazos y tu gran educación no te permite comer con las manos.
Pero, ante el asombro de todos, Aza se quitó el pañuelo y se lo guardó en su chaqueta. Con suma habilidad, dio vueltas al cuchillo entre sus dedos del brazo vendado y se puso a partirlo.
-Más te vale que no se te abran los puntos-le advirtió Catleya-. Si se te mete algo de la salsita que lleva el marisco, te acordarás de todos los pokémon ancestrales habidos y por haber.
-Pensé que lo decías porque la sangre se quita mal de la ropa.
-Tú tan insensible como siempre…-dijo gruñendo Catleya.
Pero Anís no se podía quitar de la cabeza la pregunta de cómo fue aquel combate entre los trillizos y los chavales que conocieron en Pueblo Terracota… La entraba curiosidad por saber cómo eran los combates de Gimnasio… Y recordó que, como debían ir andando gracias a Lotto, aquel anciano no se quitaría del medio a menos que le dijeran que eran del Alto Mando, o…
Rápidamente, levantó el brazo buscando a uno de los peculiares camareros. Quien se acercó fue Zeo, que estaba tomando nota en otra mesa:
-¿La ocurre algo? ¿No la gusta la comida?-preguntó preocupado.
-¡No! ¡Todo está riquísimo! Sólo quiero algo que deberíais incluir en el menú…
Los tres la miraron con atención. Era la primera vez que un cliente decía aquello y Catleya no dudó en leerla la mente.
-¡Oh, no! ¡De eso ni hablar!-saltó Catleya sabiendo lo que quería su compañera.
Pero Aza la cogió del brazo sin apartar la vista del plato:
-Déjala. Será divertido.
Catleya miró gruñendo a Aza y se sentó para seguir engullendo su comida. Por culpa del alboroto, Maíz y Millo se acercaron a la mesa:
-¿Qué ocurre?
-Quiere algo que no tenemos puesto en el menú…
-Bueno, el cliente siempre tiene razón-dijo sonriendo Millo-. ¿Qué desea?
-¡Un combate triple!
Lotto se atragantó con el solomillo al oír eso, Catleya la miró enfadada y Aza medio sonrió sin dejar de cortar el marisco. Ante el asombro de los hermanos, todo el restaurante enmudeció. Anís sintió cómo todas las miradas se ponían encima de ella. Aquello molestaba mucho a Catleya, que odiaba ser el centro de atención e intentó ocultarse en su mente, pero notó la mirada de Aza y supo que si se metía en su mente, Aza sabría lo que pensaba, así que decidió seguir comiendo. En ese momento, un gran murmullo seguido de gritos pedían aquel combate triple como plato especial. Los hermanos no podían negarse ante un combate, así que empezaron a andar hacia el atrio.
-¡Te daremos un combate ardiente como el fuego!
-Fluido como el agua.
-Y silencioso y sabio como la naturaleza.
-¡Somos el Desafío Triangular y como Líderes del Gimnasio Gres, aceptamos tu reto!
Anís, con los nervios a flor de piel, se levantó y se subió al atrio enfrente de los hermanos. Un camarero se puso de árbitro:
-¡El combate entre la aspirante Anís y los Líderes del Gimnasio Gres está a punto de empezar! ¡El combate terminará cuando los tres pokémon de una parte no puedan seguir combatiendo! ¡Que comience el combate!
-¡Quema todo lo que encuentres, Pansear!
-Apaga las llamas que prenden nuestras almas, Panpour.
-Da una lección sabia de ingredientes, Pansage.
Los tres monos de fuego, agua y hierba respectivamente se colocaron enfrente de sus entrenadores para dar lo mejor de sí mismos. Anís, sonriendo y analizando a los tres pokémon, sacó tres pokéballs:
-¡Chandelure, Golurk y Jellicent! ¡Os elijo a vosotros!
Los tres pokémon fantasma se pusieron enfrente de su entrenadora.
Desde su asiento, Catleya se tapaba la cara:
-Menos mal que nadie sabe que somos el Alto Mando, que sino, sería nuestra ruina…
-¿Por qué lo dices?
-¡¿Que por qué lo digo?! ¡Sólo sabe ataques de tipo fantasma! ¡Se supone que tenemos siempre los combates bajo control!
-Pero eso los hace aburridos…-la interrumpió Aza- Como ya te he dicho, una partida en donde tienes todas las de perder se vuelve más emocionante que cuando tienes todas las de ganar. He visto a muchos jugadores en el casino que, aun teniendo las de perder, han sabido dar la vuelta a la partida.
-Lo que quieres decir es que te esfuerzas más al ver que todo es difícil y te confías cuando ves que todo es fácil y terminas cayendo. ¿La moraleja es no darse por vencido?-preguntó Lotto.
-Heh… Veo que tienes cabeza-sonrió cínicamente Aza-. Pero la moraleja no es del todo así. Hay cosas que por mucho que te esfuerces por cambiarlas o recuperarlas, no volverán a ser lo mismo. Si eso ocurre, lo mejor es dejarlo ir. Lo que se ha perdido una vez, da igual lo mucho que te esfuerces por recuperarlo, jamás regresará.
-¿A qué ha venido eso?-preguntó intrigada Catleya.
-Por nada-respondió Aza volviendo al plato-. Me sentía inspirado, eso es todo…
-Pero en lo que sí tienes razón es que esta batalla no será nada aburrida-cruzó los brazos Lotto mientras miraba el atrio donde iba a empezar la batalla.
El árbitro, al ver a los pokémon ya preparados, dio comienzo al combate.
-Siempre dejamos al adversario que comience el primero-dijo Maíz educadamente.
-¡Con mucho gusto!¡Jellicent, Bola Sombra! ¡Golurk, Puño Sombra! ¡Y Chandelure, Bola Sombra!
-Fantasma, fantasma y más fantasma…-se quejó Catleya.
-¿Conque te gusta el tipo fantasma, eh? ¡Pansear, esquívalo!
-¡Síguele, Panpour!
-¡Pansage, haz lo mismo!
Y hábilmente, los tres monos se subieron por las paredes del restaurante.
-Recuerda que éste es nuestro campo. El campo del camarero es el restaurante-dijo sabiamente Millo.
-¡Panpour, Avivar!
-¡Pansage, Látigo Cepa sobre Golurk!
-¡Ayúdale, Pansear!
Y con unos movimientos muy rápidos, Pansage sujetó a Golurk de las piernas y de los brazos mientras que Pansear no paraba de trepar por su cuerpo para marearlo.
-¡Maldición!-gritó Anís.
-¡Sí! ¡Lo tienes crudo! ¡Ahora verás el porqué somos Líderes de Gimnasio!-se rió Zeo.
-No la va a ayudar nada maldiciendo a todo el mundo-dijo Catleya viendo el fin de Anís.
-O sí…-la cortó Aza señalando la batalla-. Mira con atención…
Pudieron ver cómo Golurk empezó a brillar, pero esa luz se extinguió de pronto. Nada más extinguirse, Maíz mandó una orden:
-¡Panpour, Pistola Agua!
El Pistola Agua salió muy potente de la boca del mono de agua e impactó críticamente en el cuerpo de Golurk al ser de tipo tierra.
-Avivar sube el ataque y la velocidad. Te hace ser el primero en atacar y con más fuerza-explicó Maíz.
-Os coordináis muy bien…-dijo Anís secándose el sudor-. ¡Pero no os olvidéis de quien soy! ¡Golurk, Puño Sombra!
Y con un gran testarazo, Golurk dio a Panpour dejándole fuera de combate ante el asombro de los hermanos.
-¡¿Pero qué…?!
-Maldición es un ataque de tipo fantasma que baja la velocidad y la defensa de quien lo usa, pero sube mucho el ataque. Además, Golurk tiene la habilidad Puño Férreo, con lo cual, los ataques físicos se vuelven el doble de fuertes-explicó Anís con una sonrisa.
Maíz devolvió a Panpour a la pokéball con un gesto tranquilo, a pesar de haber perdido. Catleya observaba impresionada el combate. ¡Hace unos días, Anís era incapaz de encadenar ese tipo de movimientos y ahora lo hacía a la perfección! ¿Les estaría tomando el pelo y se hacía la novata?
Pero, ante la sorpresa de todos, Golurk cayó debilitado al suelo.
-¡¿Cómo ha podido ser?!-exclamó sorprendida Anís.
-Por el Látigo Cepa. Cuando até a tu Golurk, ese Látigo Cepa fue debilitándole poco a poco. No deberías olvidarte nunca de eso-dijo Millo levantando un dedo.
-¡Pansear, Calcinación contra Chandelure!
-¡Pansage, Avivar!
-¡Bola Sombra, Chandelure! ¡Tú también, Jellicent!
El Calcinación chocó con los dos Bola Sombra creando una humareda impresionante. En medio de ese humo, Pansage saltó hacia Jellicent.
-¡Látigo Cepa!
El Látigo Cepa dio con tal fuerza a Jellicent, que la mandó contra Chandelure.
-¡Pansear, Avivar!
-¡Jellicent, Bola Sombra!
Pero al levantarse, Jellicent se volvió a caer al suelo. Anís vio unas marcas en el cuerpo de Jellicent… ¡Estaba quemada!
-¡Oh, no! ¡La habilidad de Chandelure es Cuerpo Llama! ¡Quema al mínimo roce!
-¡Exacto! ¡Pansear, Calcinación!
El Calcinación dio de lleno en Jellicent, que cayó debilitada al suelo por culpa de las quemaduras y del Látigo Cepa anterior.
-¡1 contra 2! ¡Pan comido!-exclamó Zeo.
-No vayas tan deprisa, Zeo-le tranquilizó Millo-. La habilidad de Jellicent es Cuerpo Maldito. Desactiva el último movimiento que ha recibido.
-¡Oh, vaya!
-¡Chandelure, Bola Sombra!
-¡Cortes Furia, Pansear!
Esquivando el Bola Sombra, Pansear fue a propinarle el Cortes Furia, pero…
-¡¿Y tú te haces llamar Líder de Gimnasio?!-le increpó Millo-¡Los ataques normales no hacen efecto en pokémon tipo fantasma!
-¡Por Arceus! ¡Habérmelo dicho antes!
-¡Chandelure, Bola Sombra!
-¡Avivar, Pansear!
-¡Pansage, Látigo Cepa!
El Bola Sombra fue desviado por el Látigo Cepa y éste ató a Chandelure, sufriendo graves quemaduras:
-¡Gracias Millo! ¡Pansear, Lengüetazo!
Gracias a Avivar y por el cansancio de Chandelure, el ataque fue crítico. Por su parte, Pansage cayó debilitado.
-Cuanto más tiempo agarres a Chandelure, más graves serán las quemaduras-informó Anís.
Millo devolvió a la pokéball a Pansage sin antes felicitarle por su buen trabajo.
-Psst… Tener hermanos para esto…-se quejó Zeo mirando a Millo y a Maíz-. ¡Bueno, 1 contra 1! ¡Y tu Chandelure está para el arrastre! ¡Avivar una vez más!
-Si me da, se acabó el combate…-pensó Anís cerrando los ojos preocupada-. Pero Chandelure no puede seguir…
-¡Lengüetazo!
-¡Chandelure!
En ese instante, Aza se giró sorprendido hacia el combate ante la mirada confusa de Catleya y Lotto:
-¿Y a ti qué te ocurre? ¿Quieres ver cómo pierde?-preguntó en tono burlón Catleya.
-No… He sentido algo… Algo que también he sentido yo en su momento…
-¡Tienes razón! ¡Yo también lo siento!-gritó Lotto.
Catleya empezaba a pensar que sus dos compañeros se habían vuelto locos, pero cuando miró a Chandelure, éste era envuelto en un halo de oscuridad y, rápidamente, propinó un fuerte placaje contra Pansear, que lo dejó debilitado antes de que pudiera lanzar su ataque.
-¡¿Qué demonios ha sido eso?!-gritó Zeo mirando a su Pansear.
-No lo sé…-dijo sorprendida Anís.
-Vendetta-saltó Aza desde su sitio-. Me extraña que Chandelure lo haya aprendido en medio del combate… El ataque que lanza es más poderoso cuanto más daño haya recibido.
Todo el restaurante enmudeció. Los trillizos habían perdido… El Desafío Triangular había sido derrotado… El árbitro gritó la victoria de Anís en el Gimnasio Gres… Eso sólo significaba una cosa…
-¡TENGO LA MEDALLA TRÍO!-gritó Anís abrazando a Chandelure en medio de una ola de aplausos en la cual se unió Catleya, para no hacer el feo, y Lotto, que vio como aquella novata, poco a poco, iba convirtiéndose en una gran Alto Mando de tipo Fantasma…
Aquí está el capítulo 8! Me he divertido mucho escribiéndole que ni me he enterado que llevaba 12 páginas! Me encanta el Gimmasio Gres y sus Líderes :3
Como elegí a Oshawott, me tocó luchar contra Millo y me costó horrores! Pero me hice con un Pansear en el Solar de los Sueños, así que chupado XD
Muchas gracias por vuestros comentarios meimei11 y dark rakzo! Me encanta que os guste la historia :D Y algunos de sus gags XD
¡Todo comentario y pregunta es y será siempre bien recibido! (Ahora sí! Copiar y pegar)
PD: Tardaré en subir la nueva historia que dije hace dos capítulos porque prefiero terminar ésta (que aún queda) para no liarme :)
