Disclaimer: El universo Twilight y sus personajes son obviamente de Meyer yo solo escribo esto para mi propia diversión.
N/A: Lamento la demora.
Palabras: 361
Secretaria
Seth había terminado por convencerlo, siempre le dijo que ya que había estudiado medicina tantas veces debía ejercer la profesión en algún momento. Y como odiaba los hospitales por el bullicio de personas (y sus pensamientos) había decidido abrir un consultorio privado.
Cuando Edward se marchaba del consultorio iba directamente a la casa que alquilaban, que estaba a unas veinte cuadras, y esperaba a que Seth volviera de la universidad.
Contratar una secretaria había sido una buena idea cuando su trabajo comenzó a aumentar durante el invierno a causa de la gripe. Edward se estaba formando un buen concepto de Johana hasta que dos semanas después de contratarla, Seth pasó por el consultorio.
Ese día el quileute había prometido ir a buscarlo para ir al cine juntos, aprovechando que a Seth le habían suspendido las clases.
Mientras Edward terminaba de arreglar su escritorio no había podido evitar escuchar y ver los pensamientos de Johana a pesar de que estaba del otro lado de la pared. Los primeros pensamientos sobre lo hermoso que era Seth dieron lugar a recreaciones fantasiosas que hubiera preferido no ver, Seth besándola y sacándole la ropa mientras ella recorría con sus manos el amplio pecho para luego ir bajando hacia el sur.
Los pensamientos de Johana se estaban volviendo demasiado peligrosos, por lo que Edward decidió salir.
En la recepción tuvo que controlarse para no hacer nada de lo cual podría arrepentirse, al ver a la mujer a unos pocos centímetros de SU novio. Seth seguramente no había mencionado que tipo de relación lo unía a el.
Se acerco a los dos y dándole unas llaves a Johana le recordó que al día siguiente ella tenía que abrir el consultorio porque el llegaría tarde. El corto pero apasionado beso que Edward le dio a Seth no solo dejó boquiabierta a la mujer sino que le dio una idea muy precisa de la razón por la que el Doctor no llegaría temprano al día siguiente.
Al salir del consultorio una minúscula sonrisa cruzaba los labios de Edward, ya había dejado bien en claro que Seth no estaba disponible para cumplir las fantasías de nadie más que las suyas.
Gracias por leer, espero que les guste.
