Capítulo 7. Emboscada
Después de que Ciel fue sacado de la asociación de cazadores y de su pequeño encuentro con Sebastián; Ciel se encontraba caminando de lado a lado, enojado y a la vez pensativo.
—Lo siento Ciel, solo pude rescatar el 40% de los archivos del servidor. —Agregó Hannah sin quitar la vista de la computadora portátil.
—¡Maldición! —Refutaba Ciel
—Pienso que fue la misma asociación, es demasiada casualidad que después que te echan suceda esto. —Habló Claude de manera seria.
—Imposible, no creo que Undertaker se haya atrevido. —Contestó Ciel defendiendo al peliblanco pues confiaba rotundamente en él, así que jamás pensaría que él sería capaz de robarle los diseños de las armas con las que meticulosamente había trabajado durante años.
—Más bien pienso que fue Sebastián, después de todo él tenía en sus manos los prototipos que perdimos.
—Probablemente, sin embargo, seré claro contigo, desde el principio nunca confié en ese hombre, solo espero que no esté detrás de esto. —Aseguró Claude, Ciel solo se quedó callado, ya que comprendía su sentir aparte que desde un principio se dio cuenta que a Claude no le agradaba para nada Undertaker.
—Bueno mañana iré hablar con él. —Suspiró y sacó su móvil para enviarle un mensaje a Undertaker.
…..
Al día siguiente, Ciel llamó a Undertaker pero entraba el buzón de voz, así que decidió dejarle un mensaje, pasaron dos días y no obtuvo respuesta, preocupado decidió ir al edificio de la asociación. Cuando llegó e ingreso se encontró con Othello.
—Buenas noches Conde, ¿A qué se debe su visita?
—He venido a ver a Undertaker ¿Sabes si se encuentra aquí? —Othello sonrió de lado metiendo sus manos en aquella bata de laboratorio
—Lamentablemente él no está, salió de viaje imprevistamente.
—¿Hace cuánto? —Preguntó con extrañeza Ciel.
—Hace una semana, eso creo. —Sonrió, Ciel dudo ante su respuesta que quiso formular otra pregunta cuando el móvil de Othello sonó.
—Dame un momento por favor, no te vayas a ir. —Dijo aquel joven de cabellera verde alejándose para atender su llamada.
Con incertidumbre por la respuesta de Othello; Ciel se dispuso a escuchar aquella llamada sin hacer mayor esfuerzo, aunque se extrañó que Othello no haya tomado medidas para que él no lo escuchara, de hecho, parecía que lo estaba haciendo apropósito; dejó a un lado sus pensamientos y se concentró a escuchar la la llamada que fue bastante breve.
—Él está aquí, apresúrense antes que decida irse, no podre retenerlo por mucho tiempo.
Ciel se alarmó, e inmediatamente abandonó el lugar antes que Othello retorne. Caminó a paso veloz mezclándose entre la gente, pero entre la multitud divisó una cabellera roja que le sonreía como si llevara tiempo esperando por él, a lo que Ciel desvió su camino para no encararlo, no es que estuviera huyendo, pero no era lugar idóneo para iniciar una pelea.
Continúo caminando hasta alejarse del bullicio y la mirada de la gente; en donde aprovechó para usar su velocidad sobrehumana para salir de la ciudad. Al estar lejos, detuvo su paso, miro a lo alrededores para luego proseguir con su andar de una manera tranquila, sabiendo que pronto sus perseguidores lo alcanzarían, y así sucedió, en menos de 5 minutos lo rodearon. Ciel, sin una pizca de asombro se limitó a esbozar una sonrisa.
—Vaya, vaya, jamás imaginé que llegaría el momento en que la elite shinigami me diera caza. —Habló divertidamente al grupo de 4 personas que lo rodeaban, del cual llevan aquel nombre clave.
—No te lo tomes a mal mocoso, pero lo único que queremos es que vengas con nosotros. —Mencionó Grell.
—Ya veo. —Respondió analizando a cada uno del grupo, que está conformado por Grell, Ronald, Sasha y Rudgar, de los cuales cada uno llevaba consigo algún tipo de arma, que se encontraban cubiertas por una especie de funda. Con certeza intuyo que debería tener cuidado, después de todo es la élite de cazadores, el grupo más fuerte.
—¿Qué pasa si me niego? —Dijo con ironía cruzándose de brazos, esperando con cautela su respuesta
—Entonces, ¡será a la fuerza!. —Agrego Ronald desenfundado rápidamente su arma yendo directo atacar a Ciel.
Velozmente Ciel lo esquivó saltando hábilmente, pero sorprendiéndose a la vez al notar las armas que llevaban, puesto que son las que le robaron hace días, ahora le quedaba claro que la asociación fue quien le había robado.
Sin preámbulo los 4 se dispusieron a atacar al mismo tiempo, Ciel se encontraba en serios problemas porque no iba a poder con ellos, aun así, por orgullo no iba a huir.
Con destreza Ciel fue evitando los ataques de los shinigamis, sin la necesidad de herirlos, no había razón para hacerlo y por otro lado no quería matarlos, hasta tener una explicación de sus acciones, aunque se preguntaba si todo esto lo estaban haciendo a espaldas de Undertaker ya que él no estaba en la ciudad.
En los próximos minutos Ciel se mantuvo ileso ante los ataques, pero gracias a que se distrajo con sus pensamientos, fue herido cerca de su hombro por la motosierra de Grell, la sangre comenzó a emanar de la herida, haciendo algo de presión con su mano detiene la hemorragia para que pueda sanar más rápido. Ciel pensó que si continuaba de benévolo no tardaría en que lo asesinaran y eso no estaba en sus planes así que decidió a actuar sin llegar a asesinarlos.
Engañando a sus oponentes con pericia y un golpe certero ante el líder del grupo que es Grell lo derrumbo quitándole su motosierra, Ronald con preocupación fue hasta donde había caído Sutcliff para auxiliarlo del cual ya había previsto Ciel, que por ende quiso aprovechar para noquear al rubio, sin embargo Rudgar y Sasha actuaron rápido impidiendo el ataque con sus armas, Ciel se defendió usando como escudo el arma de Grell, colocando toda su fuerza, logró empujarlos para después dar varios saltos hacia atrás alejándose de ellos
—Sorprendente, los hicieron tal cual como los diseñe, son tan resistentes que no se rompen. —Dijo con admiración Ciel.
—Exacto, se hicieron con esa resistencia porque ustedes los vampiros son tan fuertes que todo destruyen. —Agregó Sasha.
—Entiendo, sin embargo, todo tiene un punto débil y en este caso es su portador.
Ciel se lanza a atacarlos, desde un principio sabía que al obligarlos a usar todas sus energías se cansarían, pues al final son humanos, no importa cuán duro haya sido su entrenamiento, llegará un punto en que terminen agitados, que, a diferencia de un vampiro, este tiene más resistencia. En minutos dejó inconscientes a Sasha y Rudgar ahora solo faltaba Ronald y Grell
—Aunque nos derrotes, saldrás perdiendo pues en estos momentos tus amigos ya deben estar muertos. —Dijo Grell sonriendo con malicia. El ojiazul se sorprendió que su corazón dio un vuelco.
Preocupado intentó dejar la batalla e ir asegurarse de que Hannah y Claude estén bien, pero fue retenido por Ronald usando aquella podadora filosa, afortunadamente logro esquivar el ataque, aunque le hizo una pequeña herida en su costado
—Maldición… —Murmuró viendo como ambos shinigamis sonreían y se disponían a atacar
Por otro lado, Claude y Hannah se encontraban batallando contra los cazadores que descubrieron el lugar donde se escondían, aquel grupo era liderado por el dúo Charles, en el cual solo observaban como sus subordinados peleaban contra los hermanos Faustus.
—Creo que ya es tiempo de intervenir Phipps. —Ansioso habló Grey
—Está bien, creo que ya los entretuvimos por un buen rato.
Ambos albinos atacan a los hermanos por sorpresa ocasionandoles varias heridas con sus espadas que estaban hechas del mismo material que las armas de la élite.
—¿Hannah estas bien? —Con preocupación hablo Claude mirando a Hannah que se incorporaba
—Estoy… bien, aún puedo aguantar. —Contestó observando a los dos Albinos.
—Que aburrido, debimos intervenir desde el principio. —Se quejaba Grey al notar que ambos vampiros ya estaban casi a su límite.
—Bueno supongo que me divertiré destazándolos. —Mencionó Grey sonriendo con malicia para después atacarlos.
A pesar de la condición de ambos vampiros, ellos podían defenderse dando golpes certeros, fue cuestión de tiempo cuando Hannah los distrajo con un grito infernal haciendo que sus tímpanos estuvieran a reventar, al detenerse, Claude les lanzó una lluvia de filosas cuchillas de hielo, que con dificultad los albinos trataron de esquivar sin éxito, resultando heridos en el proceso, pero a pesar de ello aún tenía energías para continuar en especial Grey que estaba enfurecido.
—Ustedes… ¡los matare! —Vociferó Grey al mismo tiempo que se dirigía atacar a Hannah.
La joven vampiresa iba a intentar esquivarlo con las pocas energías que tenía, pero al final no pudo moverse, resignada esperaba aquel ataque, pero imprevistamente Claude se interpone, recibiendo la filosa espada que se incrusta en su corazón. Hannah sorprendida vio cómo su hermano cae de rodillas al tiempo que la espada era sacada de su cuerpo, salpicando sangre, listo para cercenar la cabeza de su hermano.
A punto de tocar la piel del cuello de Claude una llamarada de fuego aparece, llevándose al albino y alejándolo, Hannah sin inmutarse de su salvador tomó en sus brazos a Claude antes de que cayera al suelo.
—Claude… Murmuró Hannah viendo como su hermano se le complica respirar por la gravedad de la herida, del cual tardaría en sanar, aunque si le proporcionaba sangre, su herida sanaría. Estaba a punto de hacerlo cuando escucho que la llaman.
—Hannah, ¿dónde está Ciel? —Cuestiona él que lo había salvado, ella se giró a mirarlo con sorpresa, pero en segundos se puso a la defensiva.
-¿Porque quieres saberlo, Sebastián?
—Vine ayudar, no a causar problemas, así que dime donde está. —Expresó con seriedad, Hannah lo miró con duda, pero la idea de que Ciel también fue atacado por la asociación cruzó por su mente haciéndola preocupar.
—¡Hannah! El tiempo corre, puede estar en problemas y quiero ayudarlo, la asociación ha iniciado un ataque simultáneo a todos los vampiros así que ¡habla ya!. —Explicó con impaciencia.
—Él fue a la asociación que está en la ciudad. —Contestó titubeante, ya que de ser cierto lo que comento el azabache, ella no podía hacer nada por que estaba herida al igual que Claude.
—Bard, Finny, encarguense. —Ordenó a sus subordinados.
Hannah no se había percatado de ellos, que cuando dirigió la mirada, noto a Finny sonriendo, sentado encima del cuerpo inconsciente de Grey mientras que Bard amenazaba con una escopeta a Phipps, al momento de querer mirar a Sebastián él ya no se encontraba, ya se había ido en busca de Ciel.
P.O.V Ciel Phantomhive
Grell y Ronald se movieron para atacarme de frente e instintivamente les lance la motosierra que hábilmente esquivaron, pero lo aproveche para dar un salto y en medio del aire realizar una fuerte ventisca con el agitar mi mano, ambos salieron disparados y antes que pudieran chocar con algo, rápidamente los golpee en un punto en específico para dejarlos inconscientes. Estaba a punto de emprender mi camino hacia donde se encontraba Hannah y Claude, pero el unísono de una risa inconfundible resonó, gire sobre mis pasos encontrándome con el dueño de aquella risa.
—Bien hecho conde, no esperaba más de ti. —Habló Undertaker, en sus manos yacía una filosa guadaña.
—¿Estabas observando todo este tiempo?
—Así es, fue un gran espectáculo, es una pena que ellos no hayan podido contigo.
—Entonces todo este tiempo… tú… estabas detrás de esto, hasta del robo de mi trabajo, la pregunta es ¡¿Por qué?! —Pregunté con enojo
—Es porque tú eres una clave importante para matar a Sebastián.
—Como sebo, por eso quieres capturarme.
—En efecto, pero también por algo más, que tal vez te diga si me ganas en esta batalla. —Respondió colocando su dedo índice en sus labios.
Sin darme oportunidad de contestar me atacó con aquella filosa arma, pero logré esquivarlo, viendo como unas cuantas hebras de mi cabello eran cortados, di un salto para quedar detrás de él con la intención de propinarle un golpe, pero lo evitó, estuvimos un rato eludiendo los ataques con destreza, hasta que en un descuido logró rasgarme con el filo de aquella guadaña en mi pecho, me aleje un poco, pero este volvió a intentar herirme, así que le lance una cuchillas de hielo que sin problemas se deshizo de ellas girando aquella arma como hélice.
—Vaya que fuiste inteligente creando un arma espléndida para ti.
—Gracias, aunque el crédito te lo llevas, pues fue tu ingenio que nos llevó a la realización de estas bellezas. —Con sus dedos acarició el filo de su guadaña.
—Es porque lo heredé mi padre, él hacía lo mismo.
—Claro, lo imitaste muy bien y es lo único que podías hacer, porque lamentablemente en tus venas no corre sangre Phantomhive. —Su comentario me sorprendió de sobremanera
—¿Qué es lo que intentas decir?.
—Lo siento, he hablado de más, por lo que tendrás que averiguarlo por tu cuenta, después de todo los Phantomhive están llenos de secretos inmaculados.
—Tu solo intentas confundirme.
Dicho eso desenfunde una pistola que tenía escondida en mi saco y dispare para distraerlo porque sabía que no se dejaría herir por una simple arma, una vez que hice eso, me moví rápidamente y por detrás le di una patada lanzándolo a cierta distancia, pero en un parpadeo se colocó de pie, así que me desplace hacia él sin darle oportunidad de realizar un ataque hacia a mí; tomé la muñeca donde sostenía la guadaña y coloque fuerza en el agarre para romperle los huesos. Con esa acción intente que soltara el arma, pero este no cedió; mi otra mano aprisionaba su otra extremidad para que no hiciera un movimiento extra
—Interesante la manera en cómo calculas la situación, pero eso no te servirá. —Seguí forcejeando, pero este no mostraba síntomas de dolor, a pesar del daño que le estaba infringiendo.
De repente, comenzó a mover su mano ya fracturada, con la intención de herirme por la espalda con el filo del arma ya que era exageradamente grande. Apreté fuertemente el agarre, no cediendo, al mismo tiempo que de mi mano comenzó a emanar fuego, pero sorpresivamente no cedía y sobre todo no se quejaba del dolor.
—Increíble el poder que posees para ser un neófito, por eso te quiero capturar. —Se carcajeo, chasquee la lengua con molestia ante su comentario, pero también porque estaba perdiendo mi tiempo de intentar quitarle su arma y si no me alejaba podía herirme.
Una idea cruzó por mi mente así que con rapidez lo libere dando un salto hacia donde se encontraba el arma de Grell, lo tomé en mis manos y al girarme me protegí del ataque de la guadaña de Undertaker, este hizo presión hacia mí, percatándome que el material de ambas armas era distinta, puesto que la motosierra comenzó a agrietarse, en breve se rompió en dos, dando paso al filo que se clavó a un lado del hombro, hubiera atravesado mi cuerpo, si ese golpe certero y efímero no hubiera llegado, del cual lo lanzó lejos de mí.
Me lleve la mano hacia mi herida divisando la espalda de alguien que bien conocía a la perfección.
-Sebastián...
