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Episodio 8
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-Nada, ni siquiera una pista de dónde podría estar!
Sam arrojó cansada el intercomunicador que llevaba en la mano y se dejó caer sentada en una banqueta cercana con expresión molesta y desesperada.
Hacía ya muchos meses que tenían buscando a Danny y justo cuando pensaban que podrían tener una pista a la mano o algo que les dijese dónde podría estar su amigo, se les desvanecía entre los dedos; todavía recordaba los gritos de terror de su mejor amigo a través de los walkies el día en que desapareciese y el hecho de que ambos supieran de que estaba herido… casi había enloquecido cuando ella y Tucker llegaron corriendo a la casa del chico, solo para encontrar una enorme mancha de sangre sobre las sábanas… y cero rastro de él.
Pero nada se había comparado a los gritos de Jazz o la alarma de sus padres al ver que su hijo no estaba y que podía estar grave.
Cada día a partir de ese momento, los dos amigos se encargaban de limpiar cuadrantes enteros de la ciudad para ver si encontraban algo que les indicara que podría haber pasado con Danny y al mismo tiempo, intentaban deshacerse de cuanto espíritu o monstruo se encontrasen en el camino.
Ya habían llegado al punto en que los dos quedaron de acuerdo en que lejos de mandarlos de regreso a Zona Fantasma lo mejor que se debía de hacer con aquellos entes, era eliminarlos.
Cosa bastante difícil ya que muchos de estos no importaba cuando los despedazasen, eran capaces de seguirse moviendo y hasta con mayor saña.
Jack Fenton había terminado por crear una especie de cajas de metal reforzado de donde aquellas criaturas no podrían salir. Se colocaban estratégicamente por toda la ciudad o los cazafantasmasque se unían a la batalla los guiaban hasta una de estas hasta que se cerraba por completo, impidiendo la salida de la criatura ya fuese etérea o no; y dado que muchas no se podían destruir, la caja se comprimía hasta un tamaño pequeño y eran colocadas en una bóveda dentro de una cueva colocada en un terreno perteneciente a la familia Fenton, de donde se esperaba aquellas cosas no salieran nunca más.
Aunque Sam y Tucker sabían que algún día, como en toda buena película de terror esas cosas escaparían.
Solo esperaba que no fuese durante sus años o los de sus hijos, si es que llegaban a tener.
La chica se apoyó hacia atrás sobre la acera y levantó la mirada para clavarla en las estrellas que empezaban a asomar por encima de un cielo cada vez más oscuro debido a la noche que se acercaba. La angustia no la estaba llevando a ninguna parte pero tampoco parecía que estuviesen más cerca de encontrar a su amigo que de enterarse en algún momento, que este había sido asesinado; un escalofrío la recorrió pero también entendía que era una gran posibilidad que no quería aceptar. Esas viles criaturas podrían haberle matado y ellos…
Se cubrió los ojos con las manos.
Tenía que pensar.
-Aún nada?
La sombra de una persona se cernió sobre la joven gótica que alzó la cara un segundo por la impresión para después, negar varias veces con la cabeza. Cerró los ojos y se apoyó sobre las piernas mientras que la recién llegada se bajaba de la banqueta para sentarse al lado de la otra.
-Lo vamos a encontrar, vas a ver- intentó animar colocándole una mano en el hombro a Sam, que mantenía una expresión cansada y molesta- no pierdas las esperanzas
La chica separó los labios a punto de decir algo hiriente pero entonces, recordó y se tragó lo que iba a salir. Hubiera sido muy injusto que hiciera pagar a la otra chica el interés que había mostrado con una respuesta fría y cortante cuando estaban en la misma situación.
Winnifred Haruna tenía muy poco tiempo de haber llegado a la Secundaria Casper antes de que Danny hubiera desaparecido y que se había mudado desde la ciudad de Salem debido al trabajo de sus padres; nunca la habían notado ya que ellos estaban muy metidos en sus asuntos, en la persecución de los fantasmas y en seguir adelante con sus vidas pero todo había cambiado cuando su mejor amigo se hubiese esfumado y empezasen a necesitar toda la ayuda posible para localizarlo.
Y no los estaba ayudando solamente sino que ella misma había comenzado a buscar a un hermano que supuestamente, también tenía un rato desaparecido.
Y al parecer también temía que en algo hubiesen tenido que ver aquellos nuevos monstruos.
-Lo lamento –la voz de la chica la despertó de sus memorias y los ojos púrpura observaron a la jovencita de cabellos largos y plateados que parecía ser toda la antitésis de lo que ella representaba- no quería sonar…
-No, no- Sam negó con la cabeza y sonrió a desgana- es solamente… que después de todo lo que está pasando y con todas esas bestias rondando… ahhh- la chica volvió a levantar la mirada- nunca nos habíamos enfrentado a nada tan terrible o tan mortal…
-Eso me han contado
Winnifred sonrió levemente y sus ojos grises se clavaron en la calle delante de ambas
-Cuando llegamos a este sitio, nos contaron que era un lugar bastante tranquilo pero que había muchos fantasmas rondando… y de todas maneras, era un sitio seguro y que tenía a sus propios héroes que atrapaban fantasmas- la chica cerró los ojos y se apoyó hacia atrás ante la mirada curiosa de Sam- a mis padres les encantan los fantasmas, sabes?
-En verdad?- Sam parpadeó
-Jeje, sí…- la chica abrió muy apenas los ojos mirando a otra parte como si estuviera recordando algo- mis padres se conocieron en la universidad debido a eso y unos ex amigos suyos viven en esta ciudad- contó- mi madre viene de Japón y allá todo esto de los fantasmas y los muertos es importante así que aunque mi padre tiene esas raíces también pero nació en américa, se mudaron a terminar los estudios en la universidad de Kyoto y después de que nacimos mi hermano y yo, regresaron a América…
Suspiró profundo
-De hecho ya habíamos vivido en Amity Park antes pero…- pareció dudar con una expresión seria- después de algunas cosas, mis padres quisieron irse a Salem y bueno, ahora estamos de regreso.
Suspiró y la chica de cabello negro permaneció callada. No esperaba tener aquella plática con la otra chica pero tampoco le estaba incomodando, quizás porque no la estaba forzando y quizás porque quería ayudarla a encontrar a Danny también; y bueno, al menos no le parecía como Paulina y el resto de chicas que solían rondar la secundaria, así que…
-Si, bueno…- Sam se rascó un brazo repentinamente tensa- yo… que te digo?
-Nada –Winnifred sonrió y se enderezó- creo que tenía ganas de decírselo a alguien que no fuera a verme con cara rara por lo de mis padres- se encogió de hombros y miró a la otra- gracias Sam. Lamento no haberte conocido antes.
-Pero ahora tenemos la oportunidad- sonrió la gótica un poco- no es la mejor manera… pero una vez que encontremos a Danny las cosas serán mejores y…- pareció dudar un momento y entonces, suspiró- y ya no tendrás que comer sola en la cafetería. Podrías unirte a nosotros…
-Eso sería bastante agradable- aseguró la Haruna suavizando la mirada y ambas chicas rieron un poco, rompiendo la tensión de una noche cada vez más oscura
Al menos hasta que un sonido de interferencia las hizo saltar a las dos con los ojos muy abiertos y casi por inercia Sam sacó el termo Fenton con una expresión bastante agresiva y dura mientras que pudo sentir a la otra chica pegarse a su espalda y sacar de un bolsillo de su enorme falda rosada lo que parecía ser una pluma plateada con símbolos extraños. Las dos parecían aguardar algo pero entonces, la voz de Tucker salió del intercomunicador que la Manson había dejado sobre la banqueta entre las dos.
-Sam… oye Sam! –el chico sonaba preocupado y su voz algo opaca a través del aparato- estás ahí? Ya está oscureciendo y va a ser peligroso que sigamos afuera, lo mejor será que vayas a casa…
Las dos chicas comenzaron a reír con alivio ante aquello y Sam dejó salir un suspiro
-Todo bien Tucker, ya voy de regreso a casa- aseguró la de ropas negras y recogió el walkie para colgárselo en la cintura.
Un día más había terminado y no habían avanzado en absoluto en la búsqueda de su amigo pero de alguna manera, el haber pasado esos pequeños minutos acompañada le habían hecho sentir algo mejor y quizás con la esperanza de que tal vez, sí podrían encontrar nuevamente a Danny; le dio una última mirada a la otra chica que la observaba en silencio con gesto pensativo y entonces, le tendió la mano con una mirada más decidida y firme.
-Quizás podamos juntarnos mañana para seguir buscando- dijo- en algún lugar, deben de estar Danny y tu hermano
-Podrían estar juntos, quien sabe- comentó la chica y ambas dejaron escapar una última risa
-Tal vez- replicó Sam cerrando los ojos un segundo para luego, darse la vuelta y levantar una mano a modo de despedida- que pases buenas noches entonces Winny
La aludida parpadeó ante el diminutivo nuevo pero replicó volviendo a sonreír mientras que agitaba la mano para despedirse
-Igualmente Sam. Te veré mañana
Una pequeña brisa corrió por la calle y se llevó unas pocas hojas sobre el asfalto.
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-ACHÚ!
-Con cuidado! –uno de los viejos buitres de Vlad había abierto las alas desde la argolla metálica en la que brillaba una antorcha encendida y el espectro de cabellos plateados se frotó el dedo índice por debajo de la nariz con gesto de pocos amigos- qué estás enfermo?
-Acaso los muertos se enferman? –replicó Shane de mala gana antes de recargarse de frente en una de las ventanas de aquel pasillo, para ver hacia las lejanas luces de la ciudad de Wisconsin- maldita sea… ya le estoy teniendo alergia a Vlad y a sus perversiones…
-Qué dijiste niño? –inquirió un segundo buitre bastante sordo
-Nada –gruñó
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El viento nocturno hacía crujir las copas de los árboles y las hojas que corrían por el suelo de aquel sitio.
Sam se frotó los brazos mientras que sus pasos era lo único que acompañaban su solitario andar hasta su casa desde el sitio donde había terminado su búsqueda del día; contrario a lo que solía serAmity Park en su mejor época, ahora a causa de los monstruos que acechaban en las sombras a la espera de obtener alguna víctima nueva, las calles se encontraban completamente vacías y forzosamente iluminadas por las nuevas lumbreras ordenadas por el alcalde, Vlad Masters.
Sam aún no confiaba en él y cada que tenían que estar cerca le seguía produciendo un enorme desagrado pero no había mucho que pudiera hacer al respecto, especialmente porque el hombre demostraba que a pesar de su rivalidad con Danny, bueno…
Realmente estaba dando todo de sí para encontrarlo.
"Ustedes realmente se piensan que yo iba a traer algo como esto a una ciudad de la que depende mi posición social y mi imagen, acabando con mi buen nombre de proteger Amity Park de todo peligro?"
Había espetado el hombre cuando finalmente un día entre Jazz, Tucker y ella le hubiesen confrontado.
"Todos sabemos que odias a Danny y harías cualquier cosa para desacreditarlo y quitarlo del camino!" había exclamado Jazz apuntándole furiosa con un dedo "en verdad me dirás que no tienes nada que ver?"
"Chiquilla tonta, piensen con lógica en lugar de dejarse llevar por sus ridículas elucubraciones adolescentes!" había reclamado el hombre moviendo una mano desesperado "tu hermano realmente me es un gran problema, pero quiero ponerlo de mi lado, no matarlo"
"Como si nunca lo hubieras intentado antes" había soltado Sam
"Sí!" apoyó Tucker "usted es un malvado!"
"Un malvado, sí, pero también olvidan que mi verdadero interés es que su familia, la familia de Jack sea MI familia… quién sería tan ridículamente tonto como para hacer justamente lo único que podría acabar con ese deseo?"
Y tenía razón. Los chicos se dirigieron una mirada desconfiada pero con menos impetú que en un inicio y además, el semi-fantasma se veía realmente furioso.
"Quiero encontrarlo tanto como ustedes, sin importar nuestros problemas sigue siendo un niño que está bajo mi responsabilidad como alcalde de esta ciudad y no solamente él, soy responsable de todos ustedes así que si algo sucede y no lo he resuelto, entonces será MÍ culpa" añadió el hombre de cabello plateado "tal vez no me lleve bien con Daniel, quizás seamos enemigos… pero NO soy un monstruo y no le deseo ningún mal como los que esas bestias pueden hacerle a las personas"
Vlad había cerrado los ojos cansado y dolido y se frotó el puente de la nariz, bajando todavía más la desconfianza de los más jóvenes.
"Si no pueden confiar en mí, al menos confíen en mi maldito egoísmo y avaricia para no quedar mal ante la mujer que amo. Eso les basta para dejar de acusarme?" había terminado con un tono frío de voz.
Samantha dejó escapar un nuevo suspiro y alzó la mirada al cielo estrellado sobre su cabeza, apretándose los brazos por el fresco del aire que la rodeaba.
-Danny… dónde estás? –susurró con tristeza
Un susurro muy cerca de un callejón por el que acababa de pasar hizo que a la chica se le revolviese el estómago y se detuviese para voltear hacia el sitio del cuál provenía el ruido; entornó los ojos, en aquel pedazo de acerca entre las escaleras de ingreso de dos casas, la oscuridad parecía haberse derramado como una pintura bastante densa y solamente era bordeada por unos botes de basura y unas bolsas plásticas opacas y blancas que estaban tiradas en el piso.
Los ojos de la chica permanecieron clavados en aquella basura, como si esperara que algo sucediese… pero nada.
Ni siquiera parecía haber alguna criatura tenebrosa y eso que ya estaba acostumbrada a sentirlas.
-Cálmate Sam, por favor –se dijo a sí misma con enojo sin moverse de debajo de la luz que daba la farola sobre su cabeza- estás acostumbrada a lidiar con estas cosas. Estarás bien.
Bajó una mano y tocó el intercomunicador a través del cuál se hablaba con Tucker y dejó salir un suspiro todavía más profundo; aunque el chico ya no había dejado salir ningún sonido, el solo hecho de saber que estaba a una llamada de distancia la hacía sentir tranquila y con eso en mente su cuerpo se relajó un poco más. Dio unos pasos en dirección de aquellas bolsas plásticas, solo con la intención de verlas un poco mejor pero solo había basura caída alrededor de estas.
-Qué tontería, la gente de hoy día en verdad que no está consciente de lo contaminante que pueden ser este tipo de cosas –dijo de pronto la chica gótica con molestia mientras que se colocaba las manos en la cadera- esos plásticos tardarán siglos en desaparecer!
Un nuevo susurro y el movimiento de una de las bolsas la hizo dar un salto y retroceder un par de pasos hacia atrás.
Ahora, con el corazón latiendo fuertemente contra su pecho estaba muy segura de que no había sido producto de su imaginación, del aire o siquiera de un gato que se hubiese metido en uno de los contenedores de metal; una de las bolsas que colgaba sobre uno de los botes y se extendía en el suelo, se había agitado muy suavemente delante de ella y luego, simplemente se había dejado de mover. Sam no quería estar tan asustada como se sentía en aquellos momentos, no quería preocuparse… pero con la situación en la que se encontraban…
Tragó pesado y con una mano temblando, tomó una vara de electro-plasma Fenton en caso de tener que defenderse.
Volvió a caminar hacia atrás, muy lentamente y sin quitar los ojos de aquel sitio ni de aquella bolsa de plástico; vamos, que no era su primera batalla pero esas cosas a sabiendas de que podían matarla sin miramientos seguían ocasionándole escalofríos.
Ni siquiera cuando enfrentasen a la versión adulta y maligna de Danny…
No.
Esas cosas eran algo retorcido, oscuro y mil veces peor que aquel sujeto que su amigo con muchos menos años encima había conseguido derrotar.
Inspiró profundo y la mano libre comenzó a dirigirla hacia el walkie talkie…
Y entonces…
Finalmente pudo verlo. Algo de largo cabello negro y piel muy blanca que empezaba a removerse dentro del plástico, como si tratara de librarse de esa prisión que le mantenía como en un capullo; una mano se estiró de forma retorcida hasta salir del plástico con un ruido de huesos que se quebraban y el pecho de la chica comenzó a sentirse presionado por el miedo. La cabeza dentro de aquella bolsa empezaba a retorcerse y a hacer un sonido tan fuerte que casi lo sentía dentro suyo y con otro movimiento retorcido, la pálida criatura se arrastró hasta sacar parte de la cabeza y clavar el único ojo visible en la muchacha.
Era como si la carne dentro del globo ocular fuese de gelatina y estuviese en plena descomposición, con la esclerótica amarillenta pero el negro del iris firme en la figura de la gótica que tragó en seco:
Lo que fuera aquella criatura, iba a tratar de matarla.
-AHHHHHHHHHH! –Sam dejó salir un grito entre el miedo y el intento de darse valor y arrojó un rayo de la vara en su mano en dirección de aquella cosa.
El cuerpo de aquella monstruosidad se retorció entre gemidos dentro de la bolsa y cayó con fuerza de vuelta al suelo con un golpe que habría dejado inconsciente y con heridas graves a cualquier persona… e incluso, hubiese dejado fuera de combate por unos momentos a cualquier otro fantasma.
Pero no aquel.
Aunque ahora podía percibir el aroma a carne quemada en el aire y esto le provocaba náuseas, tan pronto había terminado en el suelo, aquel espantoso ser había torcido su cuello en dirección de la chica y había sacado sus dos largos y blancos brazos de la bolsa, empezando a arrastrarse a una velocidad incoherente hacia Sam con toda la intención de atraparla; finalmente esta había reaccionado lo suficiente para darse la vuelta y comenzar a correr con la clara idea de que estaba en una severa desventaja y de que fingirse valiente no la iba a salvar de cualquier herida que aquella cosa pudiese hacerle.
Maldijo por lo bajo.
Estaba segura de que ella ya había leído antes de aquellas cosas pero no recordaba de dónde… DÓNDE!?... y lo peor, qué hacían en Amity Park?
Emitió un grito nuevo y a duras penas alcanzó a dar un salto hacia un lado cuando al pasar cerca de un par de árboles una larga mano salió por entre las ramas y le arrancó unos cuantos cabellos. Dolía y mucho por la forma tan violenta en que había ocurrido pero mejor unos cuantos pelos que una herida grave en verdad.
-ALÉJATE DE MÍ! –exclamó lanzando una nueva serie de rayos de electro-plasma en dirección de aquella criatura pero en la oscuridad esta se había desvanecido
"Maldición" pensó Sam entornando los ojos.
Tenía que llegar pronto a su casa para poder ocultarse en la protección anti-espectros de esta, que aunque en realidad no le parecía que fuese muy seguro, al menos era algo. Al menos eso la hacía sentir un poco más a salvo y además estarían sus padres… o en realidad no- Abrió mucho los ojos al recordar que estos habían acudido a la reunión de adultos de esa noche acerca de las medidas de seguridad que se estaban tomando, por lo que iba a estar sola en casa y aunque la segunda opción sería por lo normal ir a la casa de Danny, esta se encontraba muy lejos y ellos junto con Jazz también estarían en la reunión.
Mil veces maldición.
Volvió a correr tanto como podían sus piernas pero podía ver que en cuanto había oportunidad, las manos de aquella cosa la perseguían pero lo peor fue cuando parecía que ese espectro había terminado por rabiar lo suficiente para dejar de usar las sombras como conducto: ahora directamente la perseguía arrastrándose por toda la calle, tan rápido que parecía literalmente correr detrás de Sam.
Esta consiguió llegar hasta el dintel de la entrada a su casa pero emitió un grito de mayor desespero al notar como aquel ser, notando lo que estaba por pasar, se había adelantado para interponerse entre ella y la puerta.
-Así es cómo quieres jugar? –chilló la gótica furiosa apretando la vara entre sus dos manos y finalmente teniendo completa visión de la criatura.
Parecía una mujer con la mandíbula desencajada y el sonido que producía era porque podía ver que le faltaba un enorme pedazo de lengua; la boca estaba completamente abierta y una sustancia como baba muy gruesa y que apestaba a descomposición caía hasta el suelo. Las náuseas acudieron veloces a la muchacha pero era su supervivencia, más que el devolver los alimentos de la tarde lo que la preocupaban. Las manos cual garfios de aquella bestia se removían, ansiosas por agredirla y parecía que solamente no se le lanzaba encima porque estaba disfrutando de su miedo.
Y es que una cosa era que Sam Manson fuese de las pocas con las agallas para hacerle frente a esos demonios y otra muy diferente que no tuviese miedo de morir despedazada.
-Vamos… demuéstrame lo que tienes...- sisseó la de ojos púrpuras
El primer ataque había sido bueno para la más joven, ya que el demonio no parecía ser capaz de ponerse de pie y se movía a nivel de piso apenas y por debajo de sus rodillas por lo que había podido atestarle un golpe tan fuerte que rompió el cuello de esa "mujer" si podía llamarla de aquella manera y le giró la cabeza hacia arriba; inmediatamente después se dio cuenta de que no había servido de mucho porque los dos ojos putrefactos de ese ser ahora estaban clavados en ella y rabiosos, emitiendo un sonido gutural tan fuerte que sintió como las ventanas de su casa vibraban.
Sam se volvió a lanzar sobre aquella criatura con una sola idea en mente: pasarle por encima si era necesario, molerla tanto como fuese posible y meterse a la casa para estar a salvo.
Ya si esa criatura era capaz de meterse a pesar de las protecciones anti-fantasmas más severas, bueno…
Entonces no era su día.
La criatura se defendía furiosamente y era evidente que rabiaba por las quemaduras que recibía por parte de la Vara Espectral de Rayo-Ectoplásmico Fenton pero Sam no pensaba darle oportunidad de ganar o de matarla.
Con toda la fuerza que tenía en un momento en que aquella mujer se puso de lado en el suelo le arreó una patada tan fuerte que pudo sentir el momento en que su bota se hundió en el costado, rompiendo una buena serie de costillas y probablemente llevándose parte de los órganos internos de la criatura; ella no estaba segura de qué tanto los espectros podían resentir el que sus cuerpos fueran aplastados de esa manera pero no quería detenerse averiguarlo, era el mejor momento que tenía para llegar a su casa.
Retiró la pierna y saltó al monstruo por encima al verse retorcerse, quizás en dolor.
No lo sabía.
Y tal vez hubiera preferido que no lo supiera. Lo siguiente que había podido analizar era que estaba en el suelo y que la cabeza parecía no tener un control de nada. Ni siquiera su cuerpo. Había sido como perder la gravedad y por un instante se vió preguntándose cómo era que estaba viendo las estrellas del cielo sobre su cabeza cuando se suponía que en todo caso, debería de estar viendo el interior de su casa; o de su techo, si es que en realidad ya estaba en su cuarto, acostada?
Todo era muy confuso.
Un ligero "beeeeep" parecía sonar en sus oídos y eso la hizo fruncir el ceño.
El sonido era molesto.
Pero así como se dio cuenta de ello, este empezó a disminuir en intensidad y un momento después pudo percibir algo pesado y caliente que estaba moviéndose cerca de su oreja; notar ello le hizo sentir un fuerte mareo y por primera vez empezó a sentir un gran dolor por encima de su oreja.
Tembló.
Y entonces pudo sentir de golpe que en realidad percibía mucho frío y que la cabeza ahora parecía bombearle desde adentro, apoyada en el filoso borde de concreto del tercer escalón que subía al dintel de su puerta y que lo que percibía ahora empapando la parte superior del hombro de su blusa, era la sangre que estaba saliendo de su cráneo; sus ojos se abrieron grandemente al darse cuenta de que había caído y se había golpeado fuertemente, todo producto de una horrenda mano de dedos engarfiados que le enterraba las uñas en la carne de la parte baja de la pierna y a través de la tela de los leggins morados.
Gritó.
No por el dolor de cabeza o por la herida en su pierna, sino por la expresión de triunfo demencial de aquella horrenda bestia que había sonreído al haberla atrapado y solo se había tomado el tiempo para regodearse en su caída antes de mostrar todos los dientes que poseía y clavarlos con fuerza en la carne de la chica.
Ya antes había recibido heridas en batallas anteriores contra los fantasmas de Amity Park y ayudando a Danny en sus misiones pero nada había sido como aquello.
Esa criatura buscaba arrancarle la carne y sentía las fibras de músculo separarse forzadas por la presión de ese ser y si no se había desmayado, quizás se debía a la adrenalina del susto o por la presión de la pelea de momentos antes; las lágrimas habían saltado por inercia y la rabia y la impotencia de aquello la hicieron mover desesperadamente una mano para buscar el arma que había soltado y que no encontraba. Trató de apartar aquella cosa con la otra mano pero cuando arrancó el trozo de su carne que tenía en sus manos gritó aún más fuerte y se le nublaron los ojos, terminando por tratar de cubrirse la herida.
Si no se defendía pronto se iba a morir.
Y por un instante, creyó comprender: eso era lo que había visto Danny antes de desvanecerse en la cama? Ese tipo de dolor había tenido que atravesar su amigo cuando le escucharon gritar a través del walkie, ese había sido el horror que se había llevado lejos a su amigo y que quizás ya lo había asesinado? Finalmente el héroe de Amity Park había caído despedazado en las garras de un ser como aquel? Realmente tenía que resignarse a la idea de que nunca más verían a Danny y que posiblemente ella también desaparecería y esta vez serían sus padres los que la buscarían desesperados?
Apretó los ojos una vez y buscó con más ahínco la vara Fenton.
No.
-No voy a morir. Voy a encontrar a Danny con vida y voy a destruirte a ti y a todos los demás aún así tenga que desgarrarlos con mis propias manos! –chilló con fuerza la Manson componiendo una expresión decidida al tiempo que se obligaba a sentarse a pesar de que aquella cosa ahora la veía con su propia sangre chorreando de sus dientes, dispuesta a arrancarle un trozo más de carne
-ASÍ SE HABLA!
Parecía que alguien había arrojado una especie de arena blanca sobre aquel ser que ahora chillaba de verdadero dolor y se retorcía conforme grandes piezas de su piel empezaban a mostrar agujeros; donde había tocado la arena, parecía corroerse y fundirse como si hubiese sido rociada con ácido y otra figura corrió hacia aquella criatura, llevando lo que parecía una vara larga de madera con varias hileras de papeles doblados en triángulos. Sam brió mucho los ojos por un instante al ver el blanco del pelo.
-Danny? –farfulló
Pero solo le tomó un segundo reaccionar de forma adecuada porque Danny para empezar no llevaba el cabello largo y mucho menos usaba falda. Sacudió la cabeza para tratar de desvanecer el mareo que sentía y se incorporó en los escalones para observar mejor a la última persona que hubiera imaginado ver con expresión de rabia, haciendo frente a la mujer del piso que ahora dejaba salir un grito desgarrador como un reflejo de pánico: eso solo podía significar que para variar… podía ser destruida.
La chica que estaba de pie ante aquel demonio hizo girar su vara y latigueó tres veces el cuerpo de aquel ser que parecía tratar de huir pero el brillo de una estrella en el suelo ahora parecía fungir como una especie de jaula de la que no podía escapar.
Los ojos putrefactos se abrieron espantados.
El japonés de la gótica era bueno pero no comprendía las palabras que decía la otra joven, especialmente cuando esta finalizó con un último golpe de su vara en el rostro de aquel monstruo y gritó con fuerza lo que sonó como KÓ.
La bestia chilló una última vez.
Un segundo después, aquel ser pareció haberse petrificado para entonces volverse de un tono gris muy extraño y empezar a deshacerse como si repentinamente fuese ceniza siendo arrastrada por el aire; los ojos de ambas féminas siguieron aquel rastro hasta que no quedó nada de ese horrendo ser y finalmente, la joven recién llegada y que respiraba de manera agitada como si se hubiera agotado se giró hacia Sam.
-Me alegra haberte seguido después de que nos separamos… se te cayó el Walkie Talkie, creo que Tucker debe de estar bastante espantado- Winnifred Haruna se sacó del bolsillo de la falta el aparato eléctrico y se lo tendió a la chica de cabello oscuro que solo atinaba a tener los labios separados levemente; la que seguía de pié sonrió de forma agotada y lánguida para luego, observarle la pierna que seguía sangrado- te ha herido. Hay que curarte para que no te vayas a infectar y mejor te metemos a tu casa antes de que otra de esas cosas aparezca. Son como los tiburones, una vez que sangras vienen todos en manada.
-Tú… eso… -los ojos morados de la chica en los escalones se clavaron en la única marca negra que había quedado de ese demonio- se pueden destruir?
-Si… pero no es nada fácil sobre todo cuando tienen tanto odio acumulado y lo explotan de esa manera en contra del que los exorciza –confesó la peliplata emitiendo un suspiro al tiempo que se agachaba para aferrar por debajo del brazo a la otra chica- sería más fácil si abriéramos las puertas del Jigoku directamente pero solo ha habido un solo ser capaz de hacerlo… y yo no puedo abrir el más pequeño si no es con ayuda de ese idiota- entornó los ojos con rabia, mostrando enojo por primera vez- ah, pero cuando lo encuentre lo VOY A MATAR PERSONALMENTE!
Sam prefirió no preguntar.
Finalmente pudo enderezarse con ayuda y cerró un ojo adolorida por la herida que seguía sangrando y de poco en poco fueron subiendo hasta que abrió la puerta de su hogar y las dos entraron.
-Espera un segundo- ordenó la chica de cabello largo y dejó que Sam se sostuviese del dintel mientras que ella daba un paso adelante y hacía un extraño símbolo con las manos y cerraba los ojos hasta que unos segundos después, pareció suspirar aliviada- nada. Tu casa esta limpia pero las protecciones que tiene no van a servir si en verdad esas cosas se quieren meter.
-Eso imaginé- respondió la gótica sonriendo a desgana antes de volver a ser ayudada por la otra hasta que llegaron a uno de los elegantes sillones donde la chica se dejó caer adolorida. Emitió un suspiro y se rió al ver la mancha rojiza que ahora empezaba a presentar la tela del sofá y que no se iba a quitar jamás- ohhh ya quiero escuchar los chillidos de mi madre acerca de esto, hahaha
Cerró los ojos intentando reírse otra vez pero volvió a hacer una mueca de dolor.
-Dónde está el botiquín?
-Tenemos una estación de suplementos médicos al fondo de aquel pasillo a la izquierda con todo lo que se necesita- explicó la de ojos púrpura señalando con un dedo para luego, ver cómo la otra asentía y se dirigía a donde le habían dicho.
Unos momentos después, había regresado con una caja con varias curaciones y vendajes y se sentó en un reposapiés al lado del sofá.
-No soy muy buena en curaciones físicas en realidad- confesó la Haruna con preocupación comenzando a sacar algunas torundas- va a tener que venir un médico a revisarte y probablemente tengan que llevarte al hospital para vacunarte en contra de muchas infecciones pero puedo por mientras detener un poco del sangrado
Dijo con precaución la de cabello blanco a lo que la gótica frunció el ceño molesta y se cruzó de brazos, mirando a otro lado.
-Fantástico, lo que faltaba- se quejó y terminó provocando las risas de la otra
-Al menos es eso y no estamos llamando al registro para tu acta de defunción- comentó Winnifred cerrando los ojos con diversión a lo que la otra chica le vió de lado y luego, volvió a sonreír un poco- te va a doler… tengo que… ya sabes… -levantó la botellita de desinfectante y Sam emitió un suspiro pesado
-Lo sé, lo sé- gimió aún con los brazos cruzados y un gesto de fastidio grande- no hay manera de evitarlo
Se encogió de hombros y unos momentos después, estaba casi desgarrando la tela del sillón por el ardor que sentía ante la limpieza que llevaba a cabo la otra chica; aunque era obvio que aquella intentaba esforzarse en no lastimarla, el trozo de carne faltante era muy evidente y su pierna no parecía querer dejar de sangrar. Y por media hora, fue una lucha entre las dos para cerrar lo mejor posible la herida y que dejara de doler tanto como evidentemente lo hacía.
-Listo, listo, ya acabé! –dijo la Haruna apretando fuertemente el vendaje blanco de la pierna de la chica a la que ya le había quitado parte del pantalón de un corte para poder trabajar mejor; se pasó el antebrazo por la frente y respiró profundo- al menos ya no está sangrando pero los dientes de esa cosa estaban contaminadísimos así que no te sorprenda que vayas a tener fiebre. Llamaré a una ambulancia para que te llevemos de una vez a atender
Los ojos grises de la chica mostraban preocupación y Sam dejó salir un quejido.
No era tonta y sabía que la otra tenía razón.
-Pero irás conmigo- señaló con un dedo mientras que fruncía el ceño a lo que la otra chica dejó escapar una pequeña risita y luego, asintió
-Muy bien, lo haré, lo haré- aseguró la de cabello plateado para después, ponerse de pie- iré a lo del teléfono, iremos al hospital y de regreso colocaré unas protecciones de verdad en tu casa. Mis padres ya deben de estar ofreciendo lo mismo en la junta de adultos de la ciudad pero se tomará tiempo antes de que lo hagan con todas as familias así que lo haré directamente en la tuya de una vez
Sonrió con satisfacción para después darse la vuelta e ir a por el teléfono mientras que Sam continuaba viéndola ir. Un momento después, la Manson respiró profundo y volvió a levantar la mirada al techo alto de su hogar y sonrió con algo más de ánimos, cruzando las manos por encima de su vientre.
De alguna manera, no sabía cómo, pero empezaba a sentir que tal vez Danny si podría haber luchado y sobrevivido. No sabía dónde estaba y se sentía preocupada por su estado de salud, pero…
-Sé que eres muy fuerte y puedes con esto y hasta más- su voz denotaba convicción- y te veremos pronto. Solo… donde quiera que estés, resiste un poco más…
Y en aquel momento, casi como si una voz le hubiese despertado, un chico de catorce años abría los ojos y se enderezaba muy levemente con la sensación cálida de que, a pesar de todo no estaba solo.
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TBC
