Dean se sentó en el suelo, ya estaba cansado de todo el tiempo que llevaba esperando a que alguien apareciera por allí, pero por más que había llamado a Emil, el médico no había contestado. Ahora ya se estaba poniendo en lo peor, después del terrible ruido que había escuchado y ahora que Emil no contestara, no podía ser nada bueno.

Apoyó la cabeza en la pared y se preguntó como era posible que su vida hubiera cambiado tanto en los últimos días. Parecía estar dentro de un torbellino del que no tenía esperanzas de salir. De repente estaba empezando a sentir algo muy fuerte por un hombre, cuando a él, nunca le habían interesado los hombres. Sentía algo tan grande su corazón cada vez que estaba cerca del millonario, que se preguntó si alguna vez se había enamorado de verdad. Además, Oliver había sido infectado, con no sabía que y podía ser que él estuviera sufriendo los mismos efectos ahora.

Todo era un caos y no sabía que hacer para solucionarlo. Sam estaba fuera, ni siquiera sabía si se encontraba bien, con esa chica, Chloe que sin duda le gustaba mucho. También estaba ese otro tipo, Clark, había algo raro en él algo que Dean no había conseguido averiguar todavía, pero que sin duda lo hacía distinto.

Volvió a coger el móvil y de nuevo vio que no tenía cobertura. Suspiró con fuerza, cabreado esta vez, por sentirse como una cobaya de laboratorio.

"Sam, maldita sea donde estás."

Un cuerpo enorme y oscuro golpeó con fuerza el cristal de la habitación en la que Dean estaba encerrado y el cazador, sobresaltado se levantó de un saltó. Primero miró con rapidez a su alrededor para ver si podía encontrar algo con lo que defenderse de aquella aparición, pero no había nada más que algo parecido a una cama. Por eso, se volvió hacia la sombra y la miró de nuevo.

"¿Oliver?" Dijo al ver que se trataba del millonario.

Sin embargo, algo en él había cambiado, su rostro era agresivo, había una fiereza animal que Dean no había visto nunca. Se acercó al cristal, seguro de que Oliver no lograría atravesarlo, pues según había dicho Emil en una de sus últimas conversaciones, había sido hecho a prueba de balas.

"¿Oliver que te ha ocurrido?"

"Estoy genial, nunca he estado mejor." Oliver se echó a reír y se deslizó por el cristal hasta donde estaba Dean, tratando de tocarle desde el otro lado. Movió sus dedos hasta donde estaba el rostro de Dean e hizo mención de acariciarlo. "Deberías probarlo Dean."

"No gracias estoy bien como estoy."

Dean se puso tenso definitivamente, aquel no parecía ser Oliver, su forma de ser humana, la que a él realmente le gustaba no estaba allí. si, veía su cuerpo, sus movimientos, todo parecía correcto, pero esos ojos eran más animales que humanos, más depredadores de lo que le gustaría ver a él.

"No puedes decirlo en serio. Si estuviera viendo el mundo como yo lo veo ahora mismo… No hay límites Dean, tengo todos los sentidos más desarrollados de lo que me parecería humanamente posible, oigo cosas del piso de bajo, hay tantos olores distintos a mi alrededor, ¿Sabes lo que significaría eso para luchar contra le crimen?"

Oliver estaba fuera de si y eso no podía ser nada bueno. Cuando el millonario se dio la vuelta y miró a su alrededor, como si fuera la primera vez que veía aquellas instalaciones, Dean volvió a probar a ver si funcionaba su teléfono, pero no hubo forma, cuando Emil lo había metido allí, le había dejado totalmente incomunicado. Emil…

"¿Dónde está Emil?"

"¿Emil, quien es Emil?" Oliver mantuvo aquella extraña sonrisa extraña que parecía indicar que había tomado ciertas sustancias ilegales.

"Emil es tu amigo." Dean apoyó con fuerza las manos en el cristal y de haber podido las hubiera clavado. "Emil es el tío que lleva varios días cuidando de ti y espero no te lo hayas cargado."

Oliver se puso frente a él, con la frente apoyada en el cristal. Dean lo estaba subestimando, o trataba como si de un enfermo cualquiera se tratara, cuando él sabía por encima de todo, que no estaba enfermo, por mucho que le hubieran dicho, no se había encontrado tan bien en mucho tiempo.

"Emil es un blando que intenta ir de héroe por la vida y eso no me gusta nada. He tenido que dejarlo por ahí tirado, no se, supongo que seguirá vivo." Mostró sus colmillos algo más grandes de lo habitual ahora, formando una extraña e incluso desagradable. "No te preocupes por él y vámonos de aquí Dean, la ciudad nos está esperando."

"En primer lugar, por si no te has dado cuenta todavía estoy atrapado en esta especie de jaula de cristal y en segundo…"

Oliver no le dejó terminar de hablar y antes de que pudiera darse cuenta, atravesó el cristal con su puño. La sangre comenzó a manar rápidamente de su mano, pero Oliver no pareció enterarse. Terminó de romper lo que quedaba de cristal para poder hacer sitio suficiente para que Dean pudiera salir y se hizo a un lado.

"Eres libre, ahora ya no tienes excusa para no venir conmigo."

"En realidad, si que la tengo y es que no eres tu mismo."

Oliver no dijo nada y entró en la celda, fue hasta Dean y tras cogerle de la solapa de la camisa lo empujó hasta la pared. Apretó su cuerpo contra el del cazador y le besó en los labios con rabia.

"Oliver espera, sabes que no eres tu mismo, te estás dejando controlar por una infección o lo que sea eso."

Dean apartó un poco el cuerpo de Oliver de él, al menos todo lo que pudo, pues ahora el millonario parecía haberse vuelto también mucho más fuerte de lo normal. Aplastó todo el cuerpo de Dean contra la pared y bajó su boca hasta su cuello. el cazador temeroso de lo que Oliver estaba a punto de hacer, clavó sus uñas en el pecho de su amante para tratar de separarle, pero eso tan sólo parecía excitarle todavía más, tanto que con un movimiento excesivamente rápido como para que Dean pudiera evitarlo, Oliver empezó primero a lamer y luego mordió.

Dean trató de liberarse, pero por mucha fuerza que ponía, Oliver ponía más. Lo intentó hasta que Oliver le mordió, sabía que entonces ya daba igual, pues por lo que había escuchado, el contagio se producía por una simple mordedura y sin duda, la criatura que se estaba apoderando de Oliver, lo había hecho muy a conciencia.

El mordisco se hizo más íntimo, Dean podía notar los colmillos adentrándose en su carne, como si de un vampiro se tratara, fue más largo y más excitante, ahora que el miedo original había pasado. Dean bajó los brazos y dejó que Oliver continuara besándole y haciéndole lo que quisiera, ya tenía forma de luchar con él y tampoco lo habría hecho.

Oliver comenzó a desabrocharle la camisa y apretó todavía más si eso era siquiera posible sus cuerpos. Dean podía notar la respiración de su amante sobre su rostro, mientras la sangre brotaba de la herida de su cuello. Se preguntó cuanto tiempo tardaría en convertirse en algo similar y en que Sam tuviera que darle caza.

"¿Vas a venir ahora conmigo?" Dijo Oliver, casi susurrando en el oído de Dean. "Ahora si que no tienes ninguna excusa, porque muy pronto serás como yo." Dean se estremeció y Oliver lo notó estremecerse. "Es algo maravilloso." Lentamente pasó la lengua por su garganta y lamió la sangre que llegaba ya hasta el hombro de Dean. "Seremos imparables."

"Esto esta mal." Dijo Dean en poco más que un suspiro, pues apenas era capaz de controlar su propio cuerpo. "No puedo ir contigo."

Oliver cogió su brazo y tras subirle la camisa, comenzó a lamer su piel, como si de un perro se tratara. Dean se mordió el labio y gimió con fuerza. Después de Oliver decidió que era el momento de acelerar el proceso de conversión de Dean y le mordió la muñeca.

Aquello si que dolió y en pocos segundos le hizo caer de rodillas al suelo, mientras Oliver seguía alimentándose de él. Intentó retirarse, pero para entonces empezaba ya a sentirse algo cansado.

"Oliver." Protestó el cazador, sin que pareciera que Oliver le había escuchado en absoluto. "Oliver…" Intentó retirar el brazo, pero la fuerza que Oliver había puesto en él se lo impidió. "Oliver." Dijo por tercera vez, sabiendo que no serviría de nada.

Oliver protestó un momento más tarde y se dio la vuelta soltando de golpe a Dean y dejándolo caer al suelo. Dean se agazapó, sujetándose la mano herida, que no dejaba de sangrar aparatosamente. Elevó la mirada hasta Oliver, al menos para no quedar inconsciente, cuando hubiera perdido mucha sangre y lo vio de pie, en una posición que estaba preparado para lanzarse al ataque como un perro.

Tras él aunque apenas lo podía ver, se percató que estaba Emil, con una pistola de tranquilizantes, con la que seguramente le acababa de disparar. El médico se sostenía de pie a duras penas, pues el golpe que le había dado Oliver para dejarlo fuera de juego debía haber sido importante.

"No des un paso más." Dijo por fin el médico con contundencia

"¿Qué vas a hacer, dispararme otra vez? Ya ves que tu primer disparo no ha tenido ningún efecto en mi." Como si le estuviera provocando, Oliver dio un par de pasos acercándose a Emil y el médico retrocedió. "Lo ves, me tienes miedo y eso es lo que más me gusta."

Por fin y bajo la atenta e impotente mirada de Dean, que no tenía fuerzas para hacer nada, Oliver dio un gran saltó, que hubiera sido suficiente para tirar a Emil al suelo, si no hubiera sido porque una sombra fuerte y rápida se interpuso y lo llevó hasta la otra pared. Sonó un gran estruendo, pero en seguida todo se quedó en calma.

"¡Dean!"

Una nueva sombra, llegó hasta Dean, que no era capaz de ver con claridad lo que ocurría a su alrededor.

"Vamos a llevarle a la cama." Dijo una voz femenina, que Dean identifico como Chloe.

"Tened cuidado." Al abrir de nuevo los ojos, Dean vio que Emil estaba cerca, pero tenía una herida bastante fea en la cabeza. "Oliver le ha mordido varias veces, puede que se esté convirtiendo."

"No me importa. Chloe por favor dime donde puedo dejarle, tenemos que curarle esas heridas."

Dean no vio a su hermano cuando llegó hasta él, pero notó que cargaba con él. Mientras le movía, pudo ver quien había sido la sombra que había evitado que Oliver matara a Emil. Dean no se lo podía creer, era Clark, el mismo del que sospechaba que tenía un secreto, el mismo que Dean sabía que escondía algo. Como siempre su instinto no le había fallado.

"¿Qué…"

"No hables." Se trataba de una voz dulce y tranquila. "Has perdido mucha sangre." Unas manos pequeñas de mujer le quitaron la camisa. "Tu hermano me ha hablado mucho de ti."

"¿Quién es Clark? No es humano ¿verdad?"

No pudo preguntar más, por mucho que quería saber lo que le iba a ocurrir después de haber sido mordido o si habían encontrado la forma de curar a Oliver o lo que más le sorprendía en ese momento, quien era Clark Kent; pues el sueño se apoderó de él.

"Estará mejor sedado, pues estas heridas, si con suerte no se convierte, van a dolerle mucho y teniendo en cuenta la pérdida considerable de sangre será mejor que descanse." Dijo Emil.