Capítulo 8

Jake:

Luché contra el arrollador deseo de cruzar la línea y cortarlo en tiras. Él, con su piel pálida, ojos dorados y aires de grandeza. Dios, lo odiaba. Tenía el brazo alrededor de la cintura de Bella y ella se apoyaba contra él.

En otro tiempo había anhelado abrazarla así, para restregárselo en la vetusta cara. Un músculo de mi mandíbula se crispó.

Bloqueando todos los pensamientos que le podrían dar cierta satisfacción (como el de cómo me dolía el corazón sólo de ver a Bella) me centré en no venirme abajo.

-¿Bien...?- nadie sabía exactamente cómo empezar, y menos que nadie Bella. Podía ver cómo intentaba formar las palabras en su cabeza antes de decirlas en alto... afortunadamente (para ella) su vampiro se le adelantó.

-Como ya eres consciente…- echó una rápida mirada a Bella y volvió a mí- tenemos un ligero inconveniente… no os volveríamos a pedir ayuda (otra vez) en esto a no ser que pensáramos que es absolutamente necesario, pero me temo que así es. El padre de Bella fue…

-¿Asesinado?- dije sin rodeos y me di cuenta de la mueca de dolor de Bella. El Sr. Mármol de ahí la acercó a él antes de echarme una mirada, el enfado llameando en sus ojos. Le sonreí. Engreído era la única manera que sabía reaccionar a él.

- Francamente, si. A pesar de que Charlie fuera su padre, estamos implicados de otra manera- dejó de hablar y yo intenté luchar contra lo que sabía que pasaría después.

La sangre fue extraída completamente de su cuerpo, Jacob. Es obvio que fue el trabajo de un vampiro y no podemos determinar quién es… por el bien de Bella, por favor, intenta ser sensato con la elección de tus palabras. Sus ojos dorados perforaron los míos y me encogí ante los detalles de la muerte de Charlie. Así que él estaba ahí cuando Bella lo encontró… y ahora sentía como si yo también hubiera estado.

He dejado de preocuparme por el bien de Bella, Edward. Por lo que a mí respecta, Bella se ha ido.

-Y, ¿por qué necesitáis la ayuda de un puñado de perros? Creía que vosotros estabais por encima de eso; y además, no os debemos ningún favor. ¿Por qué deberíamos meternos en un lío que nunca fue nuestro para empezar?- Sabía que estaba siendo poco razonable e inmaduro. Este era un problema serio, ¡Charlie estaba muerto! Pero esos celos locos, la amargura, el resentimiento hacia ellos (perfectos juntos) era demasiado difícil de controlar.

-¡Jacob, basta! No nos debes nada (menos que nadie a mí) pero esto ya no es sobre Charlie… es sobre mí, siempre es sobre mí. Es que no me van a dejar en paz nunca…- la voz de Bella se apagó, sus ojos se hicieron lejanos y supe que, de haber estado aún viva, este sería el momento en que Bella se vendría abajo y lloraría.

Pero esta era la nueva Isabella Cullen. Sin lágrimas. En un instante estaba alerta, mirando sobre su hombro. Aunque yo aún podía ver el dolor en sus nuevos ojos dorados.

-Alice vio algo. Quienquiera que mató a mi padre… va a venir tras el tuyo. Lo siento Jake, de verdad que lo siento… esta vez quienquiera que sea este vampiro no viene directamente a por mí, va a ir detrás de cada persona que esté ligada a mí. Incluidos Billy y tú.- me tomé las noticias en silencio, por una vez sin palabras.

Billy… Papá… habíamos sido metidos en un tipo de drama vampírico sólo por conocer a Bella. Cada persona ligada a ella, eso podía significar la Manada entera. Ella había sido amiga de ellos una vez. Y los chicos de su escuela. Su madre en Florida y su padrastro.

Había un montón de gente ligada a Isabella Swan, lo que también significaba que había un montón de gente en peligro.

-Exacto… que es por lo que necesitamos vuestra ayuda para parar esto lo antes posible, antes de que aparezca más gente muerta.- Dijo él, y noté que sus ojos se desviaron sobre mi hombro una milésima de segundo antes de que una mano (cálida y pequeña) se deslizara dentro de la mía, encajando perfectamente.

Bajé la cabeza para mirar a Cara, que me miró a mí. Había una determinación en sus ojos que hizo que mi corazón latiera a trompicones. También había una luz tranquilizadora, y una sonrisa para que sólo yo la viera. Tenerla ahí, a mi lado, me devolvió a la vida. Mi corazón dejó de romperse, volviendo a pegarse. Podía volver a respirar.

¿Y quién es ésta? Su voz apareció en mi cabeza y solté un gruñido desde el fondo de mi garganta mientras me giraba para lanzarle una mirada asesina, agarré la mano de Cara con más fuerza.

Te llevaste a Bella… no puedes tener a Cara también. Alzó las cejas y se echó atrás, pero siguió con sus propios pensamientos, afortunadamente.

Los ojos de Bella estaban fijos en Cara, curiosos y bien abiertos. ¿Estaba sorprendida de que hubiera pasado página con ella? ¿La volvía loca verme con otra? Durante un momento, una vacilación en sus ojos me dijo que quizás estuviera celosa… pero desapareció como si nunca hubiera estado allí. Empezaba a dársele bien poner esa máscara de piedra.

Cara:

Mi corazón palpitaba sonoramente. Estaba segura de que lo podían oír mientras estaba ahí de pie, sujetando la mano de Jake para apoyar (apoyarlo a él mientras se enfrentaba a sus demonios, apoyarme a mí mientras me debatía por seguir de pie).

La chica que había causado todo esto y roto el corazón de Jacob estaba mirándome fijamente sin ocultarlo. Absorbiendo todo detalle, desde mi cara simple hasta mis ropas simples. Me ruboricé bajo su escrutinio. Bella era preciosa, y yo la envidiaba.

-Puede que seamos perros prodigio, pero exactamente no podemos echarle un ojo a cada uno en Forks. Siento explotar tu burbuja…además, tenemos La Push para vigilar por ahora. ¡Y nosotros mismos! Dios no, no podemos ayu…- Jake estaba a punto de desmadrarse y, si Sam no hubiera interrumpido, probablemente se habría puesto mucho… mucho peor. Noté los dedos aplastados cuando su agarre se hizo aún más prieto.

-¿Por qué no me dejas hablar a mí, Jacob?- Sam posó una mano en su hombro y se le bajaron los humos. Abrió la boca, luego la cerró… luego simplemente vigiló inquieto a los vampiros.

Vampiros. La palabra me produjo un escalofrío. No eran naturales, como nosotros. Nacidos así… ellos se convertían en monstruos… No. Por el bien de Jake, no diría eso. Era obvio que aún le importaba ella. Igual no la quería (recé por que no fuera amor) pero definitivamente le importaba.

-Vamos, Jake…- susurré y le empujé levemente lejos mientras Sam se ocupaba de la situación. Tenía que admitirlo, Sam era una persona completamente diferente para hacer planes y ser el "líder". Él… ¿brillaba? Definitivamente, Sam destacaba y tomaba el control.

Jake cedió fácilmente, hundió los hombros y de repente aparentó tener diez años más. Agotado y rendido. Lo que vi en sus ojos marrones me rompió el corazón. Por el rabillo del ojo vi los de ella seguirnos mientras nos alejábamos. Me tragué el odio que sentía hacia ella. Me di cuenta de que la odiaba, por haberle hecho tanto daño a Jake. La odiaba con todo mi ser.

Tiré de Jacob hasta adentrarnos en el bosque y despedí a Quil con la mano cuando se movió para seguirnos. Me di cuenta de que Embry y Jared no estaban, les habían mandado a vigilar a Billy, el padre de Jacob.

-Quedaros… estaremos bien- dije mientras apretaba más fuerte la mano de Jacob.

Sentía que estaba andando con un fantasma. Que flotaba a mi lado, sin darse cuenta (o sin importarle) de a dónde íbamos. El sol se había puesto, creando sombras a todo nuestro alrededor. A pesar de eso, yo podía ver perfectamente, mis ojos mejorados cogían cosas que un humano normal no podría.

Mis pensamientos volvían a ella de vez en cuando y sabía que los de él también. Me di cuenta de que él realmente la había amado. La quería tanto que había huido de Washington. Una vez me había dicho que se fue durante un tiempo, que necesitaba un respiro de su casa y ahora sabía que había sido porque ella… no lo quería a él.

No me di cuenta de a dónde nos había llevado hasta que estuvo allí mismo, oscuro y profundo. El nicho donde habíamos ido ese primer día. Cuando había estado tan feliz de que simplemente quisiera verme… por no hablar de cuando me dijo que había imprimado de mí.

-Vaya, mira eso.- Murmuró, llevando la mirada de la entrada a mi cara. No estaba sonriendo, pero vi que sus ojos se iluminaban un poquito.

Nos sentamos en una gran losa de piedra, elevada del suelo como un banco natural o un altar. Me apoyé en su pecho con sus brazos rodeándome la cintura. Notaba cómo su pecho subía y bajaba con cada respiración. Jake posó la barbilla en mi cabeza y simplemente me abrazó.

Estuvimos así un rato, cada uno pensando en lo suyo, escuchando el mundo tranquilo a nuestro alrededor. Deseé poder estar así siempre, pero sabía que los deseos rara vez se hacían realidad.

-Lo siento- susurró Jacob en mi oreja. Me giré alarmada para mirarle a la cara y vi que tenía los ojos cerrados.

-¿Qué sientes?- pregunté confusa. ¿Por qué tenía que sentirlo?

-Lo siento muchísimo… no debería haberte presionado… no debería… lo siento- se le rompió la voz en la última palabra. Le puse las manos a cada lado de la cara. Estaba sufriendo tanto que era obvio y también me dolía a mí.

-¿Jacob? Jacob, escúchame… no tienes que sentirlo por nada- sacudió la cabeza, cada vez más rápido. Frenéticamente. El pulso se me disparó, el corazón me latía más fuerte que las alas de un colibrí. Sabía que me temblaban las manos. Este lado de Jacob me asustaba… No sabía qué hacer.

-¿Cara?- Abrió los ojos, parecía que se le iban a salir de las órbitas. La batalla había estado en su cabeza… él contra sí mismo. Estaba disculpándose con Bella. Para Jacob yo ni siquiera había estado allí.

Me levanté, el corazón se me hundió hasta el estómago. La sangre fluía fría por mis venas. Un enorme nudo se me atragantó en la garganta. Supongo que el dolor que sentía debió reflejarse en mis ojos porque Jake fue hacia mí.

-Cara… lo siento muchísimo- otra vez disculpándose. Por lo menos sabía con quién estaba hablando.

La quiere… Él la quiere a ella. Aún, incluso como vampiro, una de los fríos, una no muerta. Tantos nombres… pero para él, ella era Bella. Su querida Bella. Amor, amor, amor, amor…él… la… ama.

Me senté en el suelo, tan lejos de él como pude, revolcándome en mi propia autocompasión. ¿Así es como él se sentía? ¿Sabiendo que ella estaba enamorada de otro? Debía ser… una hormiga corría por el suelo por mi pie, llevando una hoja dos veces más grande que ella. Mi zapatilla se cernía sobre ella, pero al final la dejé ir.

Unos cálidos brazos me cubrieron, acercándome, acariciándome el pelo. Susurrando palabras estúpidas que no ayudaban. Estaba encerrándome para bloquear la verdad.

-Cara, yo no…- empezó. Le corté.

-Dijiste que estaba muerta. ¿Por qué?- pregunté con voz monótona. No podía mirarle a los ojos, aunque estaba intentando con todas sus ganas cruzar su mirada con la mía. Si tan sólo pudiera mirarlo, sabría que todo iba bien. ¿Por qué no podía sólo mirarle?

Suspiró, cerrando los ojos un momento antes de contestar.

-Porque era más fácil así… fingir… así habría una razón por la que nunca llamó, nunca vino a verme. Era más fácil que la verdad.

La verdad. Que ella estaba enamorada de otro. Alguien que no debería existir. El enemigo.

-¿Cara?- los labios de Jake estaban en mi oreja, susurrando. Desesperado.- Cara…

Amor, amor, amor, amor… él… la… ama… él la ama. Me obligué a mí misma a mirarlo, la persona a la que amaba pero que conocía desde hacía muy poco. ¿Ya lo estaba perdiendo? Por favor, no quiero perderlo.

-Cara- susurró una vez más, posando su frente en la mía, sujetándome la cara con sus manos cálidas y suaves.- Te quiero.

Amor, amor, amor, amor… él… me… ama. Y por fin dijo las palabras en voz alta.


Lo siento muchíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimo!!!!!!!!!!!!!! Ya he aprendido la lección, no voy a volver a hacer ninguna promesa porque por lo que se ve no las cumplo. Aún así, si queda alguien ahí, espero que os guste este capítulo. xx