Después del baile de primavera pasaron 2 semanas y la joven pareja era la portada de todos los chismes de la secundaria. Hacer eso era de valientes, quien se imaginaría tocar una canción y saltar para besar a la chica que le gustaba, pero faltaba algo. Ya estaban de acuerdo que entre ambos se gustaban y había algo más que una simple amistad. No eran oficiales, nunca de dijeron uno al otro si querían ser novios, pareja o algo por el estilo. En el colegio solo andaban juntos de la mano o hablaban del resumen de los deportes de la semana, estrategias de fútbol y baseball.

Lynn y Davis tenían las finales de soccer y baseball, respectivamente, el mismo día. Pero había una diferencia de 2 horas, de todos modos habían acordado en verse en las finales. Davis y Lynn habían practicado arduamente y, por fin, pusieron de bateador a Davis por otra parte pusieron de delantera y capitana del equipo a Lynn, después de rogarle casi toda la temporada al entrenador al final cedió. Davis estaba confiado por el partido sus tiros seguían siendo los mismos desde que se había mudado. Es más había mejorado ya que Lynn le había dado algunos consejos y tips para tirar home runs más precisos. Por otra parte Lynn estaba algo nerviosa, pero no del todo ya que Davis también le había ayudado a practicar sus tiros libres y penales. La pareja siempre salían después de cada entrenamiento a tomar un batido y se regresaban a sus casas. Las cosas no podrían estar más perfectas entre ellos dos, o al menos eso creían ...

El día de la finales habían llegado, ambos adolescentes no pudieron dormir durante toda la noche por la emoción ya querían jugar y llevarse el oro a su escuela. Ambos adolescentes tuvieron justificaciones para faltar todo el día de clases por el mismo hecho de que tenían que calentar y practicar. Ya en el campo de entrenamiento hacían la típica rutina de calentamiento, planchas, abdominales, correr, estiramiento, etc. Después de calentar ya cerca de 2 horas tuvieron derecho a un descanso para comer algo y relajarse. En ese instante la pareja aprovecharon en verse.

-¿Recuerdas este lugar?- preguntaba Davis cogiendo la mano de Lynn

-Sí, ja ja ja, aquí fue donde te conocí. Quién diría que una simple casualidad se convertiría en lo mejor que me haya pasado.- Le decía Lynn a Davis con tono romántico.

-Lynn, yo te quiero mucho, pero prométeme algo. Quiero que des lo mejor de ti hoy día. Sé que te distraías cuando me veías antes en tus entrenamientos.. No me vayas a mentir se notaba a kilómetros- Le decía mientras acariciaba su rostro.

-¡Eso no es cierto! Bueno... Tal vez un poco... ¿Poquito?- Le decía Lynn a Davis con una sonrisa pícara.

-Eres lo mejor que me ha pasado, lo último que quisiera sería que pierdas esta final. Sé que se siente ya que yo he perdido una final en mi otra escuela. Se siente horrible. Quiero que ganes esta final sí o sí, nada me haría más feliz que ello.

-Davis, no sé qué decir.- decía Lynn con lágrimas en los ojos.

-Solo que vas a ganar-

Acto seguido Davis le beso en la frente, la abrazo y se despidieron, ya que su receso había terminado.

-Te veo en una hora que comienza tu partido, suerte aunque no creo que la necesites ya que tú eres la mejor.- Le gritaba Davis a Lynn mientras corría a su campo.

Esa hora había pasado en un abrir y cerrar de ojos, era la final. Ese día que Lynn tanto tiempo soñó y se ilusionaba. De tan solo levantar la copa y ver a sus compañeras felices por la victoria era todo.

El árbitro tocó su silbato y dio comienzo al partido. El primer tiempo estuvo muy parejo con ambas líneas defendiendo y atacando al mismo tiempo. En ese entonces Lynn aprovecha un descuido de la defensa y ataca con todas sus fuerzas anotando el primer gol para su escuela a los 25 minutos de juego. Por otro lado el equipo rival no se quedó atrás e hicieron un juego de pases que al resulta en gol del equipo contrario a los 40 minutos de juego. Terminado el primer tiempo sus compañeras querían terminarlo ya el partido ya que no sentían tener la suficiente confianza para irse a tiempo complementario y después a penales. Una vez iniciado el segundo tiempo Lynn le da pase a su compañera haciendo que esta misma corra como una bala anotando el segundo gol a favor del colegio de Lynn. Lynn y sus compañeras habían acordado estar en modo defensa para mantener así la ventaja y no irse a tiempo complementario. Desgraciadamente Lynn a tratar de quitarle el balón al equipo rival en pleno área de arquero haciendo que esta se lesione y el árbitro le concede penal y una tarjeta amarilla a Lynn. El penal hace que el equipo rival anote gol a su favor, complicando así las oportunidades de ganar antes de llegar a tiempo suplementario.

-¡LOUD! VEN ENSEGUIDA- Gritaba amargado el entrenador.

-Niña dame una razón para no sustituirte ahora mismo.

-El siguiente gol lo anotare yo misma, y si no lo hago. Nunca más jugare en este equipo.- decía Lynn mientras regresaba al campo.

-¡SI NO ANOTAS HASTA TIEMPO SUPLEMENTARIO TE VOY A REMPLAZAR!-Gritaba eufórico el entrenador.

Lynn estaba con la soga al cuello necesitaba anotar sí o sí el siguiente gol, ya se había propuesto esa meta y no quería fallarse a sí misma a su equipo y a Davis que la observaba desde los asientos. Se notaba que él estaba más nervioso que ella.

-De seguro es por su partido y también por la tensión de mi juego, je je, es tan lindo.

Una vez iniciado el partido Lynn estaba poniendo todo su empeño en poder anotar, pero la defensa rival estaba tan firme que era casi imposible anotar sin que lo parara. Pero el partido dio un giro inesperado cuando una jugadora rival cometió falta he hizo que arbitro concediera tiro libre en una posición cercana a la portería. El entrenador quería poner a otra jugadora, pero Lynn insistía que ella tenía que patear el balón. El entrenador molesto y harto le dio el pase para que anotara el tiro libre con la advertencia ya mencionada.

Una vez en posición Lynn comenzó a recordar cómo Davis le enseñaba a patear un tiro libre cercano a la portería. Lynn, tratando de recrearlo, se relajó, miró la portería -Esa es tu meta Lynn un disparo, un gol, una victoria.

Después de haber calibrado su mira su nivel de potencia solo miro el balón, pensó que ese balón era la cabeza de esa presumida de Carson y procedió a patear el balón con todas sus fuerzas. Cuando el balón salió disparado, Lynn vio como el tiempo se detuvo segundo por segundo era igual a metro por metro que recorría el balón. Hasta que el balón sobrepasó la línea de defensa y la arquera, estupefacta por el tiro de Lynn, no se atrevió a moverse anotando el 3-2 a favor del colegio de Lynn. Como siempre el público se quedó mudo, hasta que Davis gritó.

-¡GOOOOOL!

Haciendo que toda la multitud gritaran Gol y mencionando el apellido de Lynn.

-¡LOUD LOUD LOUD LOUD!

Sus compañeras abrazaron a Lynn mojandola con un balde de bebida energética de la emoción. Era la una heroina.

-He Lynn mira quién se acerca

-Wuuuu

-He cállense chicas no me avergüenzan. -Decía Lynn sonrojada.

-Sabía que podías hacerlo. Estoy muy orgulloso de ti- Decía Davis mientras que le besaba la frente y abrazándola.

-Te tengo una gran sorpresa esta noche te veo en mi juego en unos minutos.

-No te preocupes estaré ahí déjame cambiarme y bañarme, y estaré en un abrir y cerrar de ojos.

Mientras Lynn se bañaba no podía dejar de pensar lo que le dijo Davis.

-¿Qué sorpresa me tendrá Davis que decir?

-He Lynn ya nos vamos al partido de baseball ¿Te esperamos?

-No chicas yo me tardaré unos minutos más vayan ustedes, ya les doy el alcance.

-Está bien no te demores nomas.

Mientras Lynn se estaba cambiando una voz peculiar podía escuchar.

-vaya vaya Lynn Loud la heroína de la secundaria.

-¿Carson? ¿Donde estás? ¿Por qué te ocultas?

-Tú me arruinaste lo que tenía planeado con Davis, te dije Lynn me las pagarías.

-Ehh, nunca me dijiste eso. De seguro te lo dijiste a ti misma en tu mente. Deberías ir a un psicólogo- decía Lynn mientras se reía.

-Qué chistosita eres, digamos eso cuando Davis no te vea en el juego más importante de su vida.

Acto seguido cerro la única entrada y salida que había y la bloqueo con unos palos.

-¿Qué haces? ¡Déjame salir! Tengo que ir a ver a Davis ¡Él me necesita!

-Owww él te necesita que cursi eres.

-Cállate la maldita boca y déjame salir.

-Mmm no lo creo y tampoco creo que quiera preguntarte si quieres ser su novia, porque creo que se sorprenderá cuando vea los vídeos donde apareces besando a otro chico y diciéndole que solo lo quieres porque es asquerosamente rico.

-¿Qué? ¿Davis es rico? Un momento... ¡YO NUNCA DIJE ESO ES PURA MENTIRA! Voy a llamarlo enseguida.

-Te sorprenderías lo que puedes hacer con una peluca, una chica que se párese a ti y una computadora. Ah ni te molestes en llamar a alguien desde tu celular, digamos que alguien se quedó sin batería. Así que nos vemos...- decía Carson con una voz de satisfacción mientras se alejaba riendo maquiavélicamente.

Una vez se alejó, Lynn, procedió en patear con todas sus fuerzas la puerta sin conseguir ni siquiera mover los palos. Lynn estuvo llorando de frustración hasta que se calló desmayada de la desesperación y de la angustia de poder hacer nada. Mientras tanto a lo lejos se podría escuchar el narrador comentando el partido.

-ESTAMOS A UN HOME RUN DE PODER GANAR NUESTRO PRIMER PARTIDO DESPUES DE AÑOS DE NO CAMPEONAR. AHORA SE ENCARGA DE BATEAR DAVIS LUDWIG, PERO... ¿QUÉ PASA? PARECIERA QUE TIENE LÁGRIMAS EN LOS OJOS.

-¡DAAAAAVIS! ¡Tú puedes!- intentaba gritar Lynn para que lo escuche.

-STRIKE UNO, STRIKE DOS Y STRIKE TRES. Señores hemos perdido de nuevo. Es una lástima.

-Davis...- Se lamentaba Lynn mientras comenzaba a llorar de frustración y cólera.

Al cabo de unos minutos finalizando el partido las puertas del vestidor se abrieron y de ahí salió Carson.

-Mírate la campeona de fútbol tirada sobre su charco de lágrimas. Qué ridícula.

-Dame una razón de por qué no debo romperte la cara ahora mismo.- Decía Lynn furiosa alistando un puño.

-Hmmmm, Davis está en el patio moreteado y llorando. Con eso te digo todo.-Decía Carson riéndose malvadamente.

Inmediatamente Lynn salió del vestidor a por Davis, pero volvió al camerino a terminar con algo.

-Sabes he querido hacer esto toda mi vida, que bueno que no haya cámaras de seguridad...

Acto seguido Lynn le tiró un puñete tan fuerte que dejó a Carson tirada en el piso.

-Ahh, mi nariz ¡mi perfecta nariz!-Decía Carson mientras se retorcía de dolor.

-Creo que ahora te dirán señorita puerquita, y no te atrevas a intervenir entre Davis y yo o sino te caerá otra pero más fuerte.

Después de esto Lynn se fue corriendo a buscar a Davis en el campo y lo encontró pero mirando a la nada y con la cabeza agachada.

-Davis... ¿Estás bien?

-¿Tú crees que estoy bien?

Cuando Davis volteo a ver a Lynn estaba hecho un desastre, tenía un ojo morado el pelo con chicle pegado, rasguñado y golpeado.

-Por Dios Davis vamos inmediatamente a la enfermería.

Mientras que Lynn le cogió la mano él solo se atrevió a quitársela.

-Suéltame, estas heridas no me duelen. La verdad es que ahora ya nada me duele. Me he vuelto frío de la noche a la mañana. Después de ver tus mentiras reveladas.

-Davis tienes que creerme, todo fue planeado por Carson. Ella me encerró en el baño y me dijo que tenía un vídeo que había hecho con alguien y que se había puesto una peluca y con una computadora actores o algo por estilo.

-Qué buena, bravo bravo, haz ganado el Emmy a la mejor mentira realizada. Estas heridas no me duelen, pero tus mentiras eso sí que me duele me has matado. Hoy te quería proponer ser novios oficiales, lo había preparado todo desde un emotivo cartel ahí arriba hasta una maldita humillante declaración de amor. Sabes no quiero hablar de ello, quedemos como amigos. No ni siquiera eso no quiero volverte a hablar en mi vida. Nos vemos, espero que encuentres a alguien que de verdad te quiera, suerte.-Decía Davis con lágrimas a los ojos mientras que se iba a la camioneta de su padre.

-Espera Davis, déjame explicarte, yo te amo con todo mi corazón ¡No te vallas!- Decía Lynn mientras que lloraba desconsoladamente.

-Yo también te amaba, hasta hoy. Espero que seas feliz algún día.

Davis se fue corriendo a la camioneta de su padre y se fue a toda marcha. Mientras que Lynn se quedó en el campo de Baseball llorando y dirigiéndose a su casa, sola.

FIN DEL CAPÍTULO 8