Hola a todos/as! He vuelto con el siguiente cap, el más largo de los que he escrito hasta ahora! Espero que os guste :D Como siempre... muchas gracias a todas por vuestros reviews, porque me animan a seguir escribiendo esta historia :) Este capítulo va dedicado a Luladark y alissa-2012! ;)
Y para las no registradas:
Natalie Malfoy: bueno... con respecto a lo de la relación inactiva de Blaise y Ginny... no te preocupes... porque el denotante está a punto de estallar! jajajajajjaa espero que te guste el cap! y los gemelos... eso me traumatizaría jajajaja :P aunque nunca se sabe ^^ un beso guapa!
Fernanda: Draco es un poquito cabezota... y luego tiene esas reacciones tan... exageradas jajajaja pero bueno ya se irá viendo su corazoncito jijijiji y Theo y Luna... son una monada ^^ a mí también me gustan mucho! ya me dirás que te ha parecido este cap! Un beso muy grande guapa :)
Emma Felton: hola guapa! espero que te hayan salido bien los exámenes, que esta época es la peor! lo del triángulo amoroso... bueno... va a ser especial... mi mente puede llegar a ser muy retorcida jijiji y bueno además también tengo pensados otros dramiones pero seguramente comience a escribir cuando ya haya terminado estos y esté de vacaciones :D espero que te guste el cap! Un besito guapa :D
Ian: hola guapa! ya te puedo decir guapa, que antes no me atrevía porque no sabía si eras un chico jijiji la escena de Luna y Theo la verdad es que fue muy bonita... tendrás más escenas así jijiji son tan monos... y bueno ahora prepárate para lo que se avecina jejejej muchas gracias por seguir mi historia y comentarme siempre guapa! espero que te guste mucho este cap! Un beso muy grande :D
Rosyr: lo que no sé que pasó por la cabeza de Rowling para que Hermione terminase con Ron y no con Draco :( enfin... creo que hasta Tom Felton le dijo algo de que escribiese en uno de los libros que el personaje de Draco se enamoraba de alguien de Hogwarts y su personalidad cambiaba, pero J.K pasó xDDD :( en fin... suerte que podemos escribir fics y que todo cambie (L) Espero que este cap te guste nena! ya me dirás! Un beso fuerte! :D
y ahora... os dejo con la lectura ;)
MUERTE AL BASILISCO
Theo despertó por la mañana y vio que Luna seguía tumbada junto a él, durmiendo apaciblemente. ¿Qué pensaría Luna si se diera cuenta de que había estado durmiendo a su lado? ¿Se enfadaría o se asustaría? Lo mejor sería marcharse.
Observó detenidamente sus rasgos. Tenía las mejillas sonrosadas y el pelo le enmarcaba el rostro.
Era preciosa.
No quería que ella supiera que había pasado la noche recostado a su lado, por lo que se incorporó muy despacio, intentando no despertarla, y salió de aquella sala misteriosa.
Luna, al oír una puerta cerrándose, se despertó. ¿Dónde estaba? Aquel lugar era maravilloso. ¿Estaría soñando? Se frotó un par de veces los ojos y se levantó del cómodo diván donde había estado durmiendo. Seguramente había llegado a ese lugar sonámbula. Hacía más de dos semanas que no le ocurría, pero siempre volvía a su habitación. Sin embargo, esa vez había sido diferente. Había terminado en una sala muy acogedora. La pregunta era…¿Cómo había llegado allí?
Observó durante unos instantes las ciruelas dirigibles que flotaban en el techo y las cálidas llamas de la chimenea y pensó que no sería mala idea dormir allí algunas noches. Aunque en su dormitorio estaba en compañía, la mayoría de las veces se sentía sola. No solía relacionarse con las chicas de Ravenclaw. Siempre la llamaban Lunática y aunque eso no sucedía con las leonas, tampoco podía ir a dormir todas las noches a la habitación de Gryffindor. Aquel sitio donde se encontraba era perfecto. En él no se sentía sola. Después de observar durante un rato la sala, se acercó a la puerta y se marchó de la estancia. Cuando salió, la puerta desapareció de inmediato, quedando sólo la lisa pared. Justo en ese instante, supo de qué se trataba.
Era la sala de los Menesteres.
Su padre le había hablado sobre ella pero nunca la había visto en Hogwarts. Solamente tenía que desear y la sala aparecería equipada con sus necesidades.
Miró por los pasillos, pero aún era temprano y no había alumnos por los alrededores, así que con aire sonriente, se fue dando brinquitos a la Sala Común de Ravenclaw.
— Hermione, ¿Te encuentras bien? — Lavender se extrañó al ver a Hermione. Tenía muy mala cara y los ojos algo hinchados.
— S-sí, claro… — tartamudeó en un hilo de voz.
— Pues a mí no me lo parece — añadió Ginny sentándose en su cama y llevando una mano a su frente — ¿No tendrás fiebre?
— No Ginny… de verdad, no me pasa nada — intentó convencerla — No he dormido muy bien.
— ¿Creéis que las serpientes se atreverán a ponernos las manos encima?— preguntó Parvati preocupada.
— Espero que no — respondió Ginny.
A Hermione la recorrió un escalofrío. Desde luego Malfoy sí se había atrevido a ponerle las manos encima y de lo lindo. Estaba demasiado impactada aún como para poder olvidar lo que había sucedido. ¿Cómo había podido tener la osadía de tocar todo su cuerpo? Tocarlo de la forma en que lo había hecho... Ese maldito vicioso.
— Deberíamos estar preparadas por si intentan hacernos algo — propuso Lavender.
— Está bien— afirmó Ginny— Quién sabe lo que se les puede ocurrir a esos malditos degenerados si nos ven solas.
Hermione se estremeció. ¿Cómo iba a decirles a sus amigas lo que había ocurrido la noche anterior? Seguramente querrían matar a Malfoy y las cosas se complicarían demasiado. Comenzó a vestirse intentando evadir esos recuerdos y se marchó con las demás al Gran Comedor para desayunar. No podía mirar a Malfoy a la cara. Sería lo mejor. Recordó las veces que él la había besado. ¿Cómo había podido ser capaz de dejarse besar por él? Por esa maldita cucaracha.
Cuando iban andando por uno de los pasillos se percataron de que al fondo había un grupo de alumnos armando barullo. Se acercaron para ver qué ocurría y vieron a los gemelos Weasley vendiendo unas fotografías.
— ¡Atentos, chicos y chicas!— exclamó Fred alzando unos álbumes para que todos los vieran.
— ¡Tenemos todas y cada una de las fotos del espectáculo de ayer!— anunció George eufórico.
— ¡Incluidas las del Lago de los cisnes!— añadió Fred.
Colin Creevey se encontraba junto a ellos con una postura pretenciosa. El haber sacado esas fotos le había dado popularidad y su ego había crecido a límites extremos.
— ¡Sólo por cinco galeones recibiréis diez fotos exclusivas de la inolvidable representación! — gritó George.
— ¡Y si queréis un álbum completo en el que salga el magnífico baile de Blaise Zabini medio desnudo y el bofetón que recibió Draco Malfoy de su YA exnovia Astoria Greengrass, sólo tendréis que darnos veinte galeones! — exclamó Fred entusiasmado.
Los alumnos gritaban frenéticamente mientras sacaban galeones de sus bolsillos para ser los primeros en comprar la exclusiva.
Ginny se acercó, abriéndose paso entre los chicos, para poder hacerse con uno de los álbumes. A pesar de que ella había hecho el baile sensual y no Zabini, quería ver a una de las serpientes haciendo el ridículo de esa forma tan patética. Observó su cuerpo, lleno de tarta de la cabeza a los pies y sin camiseta…
Un pensamiento fugaz pasó por su mente. El maldito basilisco. ¿Por qué demonios se estaba acordando de eso? Sacudió la cabeza intentando olvidarlo y se acercó a uno de sus hermanos para comprar las dichosas fotos.
— Quiero el álbum completo George — le exigió arrancándoselo de las manos.
— No hay excepciones Ginny, veinte galeones — dijo Fred mostrando su palma, esperando ansioso las monedas.
— ¿Cómo que no? Cinco galeones y tenéis suficiente — respondió dándole el dinero y marchándose antes de que cualquiera de los dos replicase.
Harry y Ron estaban allí junto a Neville, Seamus y Dean, comprando todas las fotos. Querían conservar aquel recuerdo pero Ron no tuvo la misma suerte que Ginny, ya que Fred y George no le vendieron el álbum por menos de cuarenta galeones.
Lavender también se aproximó para comprar algunas fotos y cuando estaba esperando su turno se percató de que tenía a Cormac McLaggen detrás y que el barullo de alumnos lo estaban aplastando y apretujando contra ella.
— No te pegues tanto, Cormy — se ruborizó al notar que el pobre chico le estaba rozando el trasero con alguna parte de su cuerpo.
— No es que quiera pegarme Lavender, pero los de primero han perdido la cabeza y me están aplastando — en ese momento se pegó aún más a ella— y no me llames Cormy.
Lavender bufó y se limitó a alzar la mano entre los alumnos para conseguir el ansiado álbum. Una vez obtuvo las fotos, se dispuso a marcharse con las demás al Gran Comedor pero Cormac la cogió del brazo y le susurró algo al oído.
— Fuisteis vosotras, ¿verdad? — musitó curioso.
— ¿Cómo? — preguntó Lavender confusa.
— No te hagas la tonta, Lavender. Cogiste poción multijugos y no creo que Zabini y los dos matones hiciesen… ya me entiendes… el tonto voluntariamente — comentó.
Lavender tragó saliva.
— No pensarás contarlo por ahí…¿verdad? — su voz sonó amenazante.
Cormac se mantuvo en silencio durante unos segundos.
— No.
Lavender suspiró aliviada.
— Pero…quiero algo tuyo a cambio — le exigió.
A la chica se le encogió el estómago.
— Está bien, ¿el qué?
Cormac se acercó a ella hasta que su voz fue una leve respiración en su oído.
— Tus bragas— susurró — Las de corazones.
— ¡¿QUÉ?! — chilló Lavender sonrojándose — ¡Sobre mi cadáver!
— Shh, cállate— siseó— o me das tus bragas o todo Hogwarts se enterará de que habéis sido vosotras.
Lavender bufó molesta.
— ¿Y para qué las quieres? No pensarás hacer nada raro con ellas, ¿verdad pervertido?
— Eso no es asunto tuyo — le espetó sin soltarla — ¿Hay trato, o no hay trato?
Lavender lo miró frunciendo el ceño y se lo pensó durante un momento. Unas bragas al fin y al cabo no eran para tanto.
— Está bien.
— Te veré en la sala común a las seis— le ordenó — y ya sabes, si no me traes tus bragas…
— Que sí pesado, pero si te las doy, no las quiero de vuelta. No quiero volver a verlas — dijo despectivamente.
— Nadie ha dicho que vaya a devolvértelas, Lavender— la miró triunfante soltándola del brazo y marchándose.
''¿En qué piensa ese idiota?''
— Lavender, ¿A qué esperas?— Ginny la llamó impaciente — por cierto, ¿Qué quería Cormac McLaggen?
— Eh, nada, nada. Vamos a desayunar— desvió la pregunta y continuaron su camino hacia el Gran Comedor.
Hermione se detuvo.
— Creo… que voy a ir a la biblioteca. Tengo que mirar algo sobre una poción y…— se excusó.
— ¿No vas a desayunar, Hermione?— preguntó la pelirroja preocupada.
— La verdad es que no tengo hambre, Ginny.
En realidad, tenía miedo de ver a Malfoy, y era probable que estuviese en el Gran Comedor con el resto de serpientes. Aún no se sentía preparada para enfrentarse a él. Después de excusarse varias veces ante sus amigas, se alejó de ellas. No se quitaba la imagen de Malfoy tumbado sobre ella, rozándola con la mano y tocando todo su cuerpo. ¿Qué sería lo próximo? Necesitaba saber a qué a tenerse, pero sobre todo deseaba poder saber qué era lo que tramaba. Si sólo pudiera ver lo que estaba haciendo en ese momento...Escuchó un ruido que la sobresaltó y observó que en una de las paredes del pasillo, una gran puerta comenzó a aparecer.
Hermione sintió curiosidad y la abrió. Cuando entró, vio una sala grande, pero apenas había luz. Sólo se divisaba al fondo un gran sofá negro y frente a él, un espejo. ¿Dónde demonios estaba? ¿Qué era ese espejo? No podía tratarse del espejo de Oesed, Dumbledore lo había trasladado...debía ser otro.
Anduvo por la sala pero no había nada que le llamase la atención por lo que se acercó a donde estaba el sofá y se sentó contemplando el espejo. Era extraño ya que no podía verse reflejada en él. Era una superficie opaca.
En ese momento, una luz comenzó a surgir del espejo y una imagen borrosa apareció en el cristal, volviéndose cada vez más nítida. ¿Qué era aquello que mostraba el espejo? Parecía un dormitorio, aunque estaba oscuro, tenía camas con mantas verdes y…
''¡Un momento! Yo he estado ahí. ¡Es la habitación de Malfoy!''— recordó la visita nocturna de varias noches atrás y se fijó muy interesada.
Una voz de alguien soltando maldiciones se escuchó a través del cristal y en ese instante Malfoy apareció, se sentó en la cama y le dio una patada a la mesita de noche.
— ''¡Mierda!'' — gritó Draco llevándose las manos al cabello y apoyando los codos sobre sus rodillas.
Hermione estaba demasiado confusa. ¿Acaso el espejo mostraba lo que sucedía en esa habitación? Ella había deseado ver lo que estaba haciendo Malfoy…
—¡La sala de los Menesteres!—exclamó — Así que de eso se trataba. Debí haberme dado cuenta antes — y volvió a fijar toda su atención en el reflejo del rubio.
Malfoy se fue calmando y se inclinó para abrir uno de los cajones de la mesita de noche. Sacó una caja negra con el dibujo de una serpiente plateada, se la puso en su regazo y la miró durante unos segundos.
''¿Qué demonios habrá en esa maldita caja?''— Hermione se mordía las uñas impaciente.
Draco abrió la caja muy despacio y sacó algo del interior de color granate.
El pañuelo.
— Lo sabía — masculló Hermione — Sabía que se lo había llevado.
Malfoy aproximó el pañuelo a su rostro, para percibir su aroma y cerró los ojos.
Hermione presenció la escena con la mandíbula desencajada. ¿Qué se suponía que significaba eso? ¿Qué demonios hacía oliendo de esa forma su pañuelo? La expresión de Malfoy se resquebrajó lo suficiente como para mostrar algo que jamás había visto. Era…diferente…como si esa máscara que llevaba siempre puesta se hubiese esfumado, como aquella noche en la que ella fue a su dormitorio y lo vio tumbado, con los ojos cerrados.
Se escuchó un ruido que sobresaltó a Malfoy y arrojó rápidamente la caja y el pañuelo al interior del cajón, cerrándolo de un golpe.
— ''¿Por qué no has ido a desayunar?— Blaise se acercó a él muy malhumorado— Astoria y Pansy te están buscando.''
Inmediatamente la expresión de Draco cambió y volvió a adoptar esa máscara de desprecio y arrogancia.
Hermione no fue capaz de prestar atención al resto de la conversación. Lo que había presenciado la había dejado anonadada. Había visto por primera vez en su vida a Draco Malfoy sin su máscara. Aquella máscara fría que siempre acompañaba al príncipe de las serpientes.
Pero todos esos pensamientos se vieron interrumpidos al hablar Blaise.
— ''Debemos de darles una lección a esas malditas zorras. Después de lo que hicieron ayer en el Gran Comedor, no van a salir intactas. Hay fotos de lo ocurrido por todo Hogwarts...''
''Maldita sea''— Hermione estaba muy preocupada.
Tenía que avisar a las demás. Salió de la estancia, se dirigió apresuradamente al Gran Comedor y allí estaban todas charlando tranquilamente.
— ¿De dónde vienes?— preguntó Ginny al ver que a Hermione le faltaba el aliento.
— Tenéis que ver algo. Seguidme — ordenó.
Luna que también estaba allí se levantó de la mesa de Gryffindor junto a las demás y siguieron a Hermione hasta uno de los pasillos del séptimo piso.
Cuando apareció la puerta en una de las paredes las leonas se quedaron sorprendidas.
— Yo ya he estado aquí — sonrió Luna.
— ¿Ahh sí?— preguntaron todas curiosas.
— Sí, me desperté aquí está mañana— explicó mientras se apresuraban a entrar a la sala — pero ahora…es diferente.
— Por cierto, ¿qué es este lugar?— Ginny observó la estancia detenidamente.
— La sala de los Menesteres — explicó Hermione — Aparece cuando la necesitas.
— ¿Y qué es ese espejo y para qué lo necesitamos?— Lavender y Parvati se acomodaron en el sofá. Estaban muy confusas.
— Ahora lo veréis— Hermione se sentó junto a ellas.
Cuando todas estaban atentas y nerviosas por lo que podía suceder con aquel artilugio, una imagen borrosa comenzó a aparecer en el cristal.
— ¡¿QUÉ?!— se sorprendió Ginny al ver el dormitorio de las serpientes y a Blaise Zabini sentándose en una de las camas.
— ¿Cómo? ¡No entiendo nada!— exclamó Lavender extrañada.
— Shh— siseó Hermione— Estad atentas.
— ''Bueno, ¿y si vamos a comprarle a los pobretones otro de sus estúpidos cacharros?— preguntó Blaise a Theo — Esas zorras van a saber lo que es bueno.''
— ¿ZORRAS?— chilló Ginny furiosa pegando un brinco — ¿pero quién se cree qué es ese gilipollas?
— Calla, Ginny— Parvati la cogió del brazo volviéndola a sentar.
— ''Yo no voy a participar esta vez— murmuró Theo— no tengo porqué hacerlo, además esto cada va a más y no quiero involucrarme en el asunto.''
Luna sonrió disimuladamente al oír las palabras de Theo.
Por otra parte, Draco parecía estar absorto en sus pensamientos y se mantenía ajeno a la conversación entre las otras serpientes.
—''¿Qué vas a hacer con Daphne, Blaise?''— preguntó Goyle.
Blaise sonrió engreído.
—''¿Tú qué crees? Hemos quedado a las ocho. A esa hora os tenéis que largar. Por fin voy a acostarme con ella y no creo que pueda resistirse a mi Blaisi…''— se señaló su cosa.
—''¿Blaisi?''— preguntó Crabbe confuso.
—'' Mi Blaisiconda, idiota. ¡Qué va a ser!''— exclamó cogiéndose el bulto y agitándolo de arriba abajo.
Las chicas comenzaron a reír a carcajadas.
— ¡¿BLAISICONDA?! — chilló Lavender llorando de la risa.
— ¡No puedo creer que le haya puesto nombre a eso— rió Parvati.
— A ese basilisco— Hermione se horrorizó al recordar lo que escondían los pantalones de Zabini.
A pesar de que todas las chicas estaban riéndose con aquel comentario, Ginny se mantuvo seria. En silencio. Maldito degenerado asqueroso. Primero le había tocado los pechos, después las llamaba arpías y por si fuera poco, se ponía a vacilar diciendo que tenía una gran cosa entre sus piernas y que la iba a utilizar con Daphne Greengrass. Definitivamente no podía salirse con la suya.
— ¿A dónde vas Ginny?— preguntó Parvati al ver que la pelirroja se levantaba como un resorte y se dirigía a la salida de la estancia.
Ginny la miró de soslayo.
— Tengo algo que hacer. Nos vemos luego.
Las demás miraron como la pelirroja se marchaba muy decidida y se quedaron confusas. ¿Qué era tan importante como para irse en un momento así?
— Maldito Draco, seguramente está en su habitación — masculló Pansy sentándose en su cama.
— De todas formas estarán Theo y el resto. Tarde o temprano acabará saliendo — comentó Astoria sentándose junto a ella — por cierto Pansy, yo no sabía que estaba contigo. Estamos en paz, ¿no?
— Obvio. Él es el que nos ha engañado. El muy imbécil. Él es el único culpable — dijo sin mostrar la menor inflexión en la voz.
Pansy no quería añadir leña al fuego en ese momento. Prefería no mostrar sus verdaderos sentimientos delante de Astoria, pero en realidad la sangre le hervía por dentro.
— La verdad es que ha sido un idiota — añadió Daphne sentándose junto a ellas — Espero que Blaise no sea igual.
— ¿Has quedado luego con él, no? — preguntó Astoria.
— ¿Vais a…ya sabes…hacerlo? — la expresión de Pansy se tornó pícara.
— Creo que sí — se sonrojó — Llevamos tiempo queriendo, pero siempre pasa algo.
— ¿Nos darás detalles?— sonrió Pansy.
— Pues claro — Daphne soltó una risita.
Llegó la hora en que Lavender había quedado con Cormac y fue a la sala común. No había nadie, a excepción de él, que se encontraba sentado en uno de los sofás junto a la chimenea.
— No sé porqué tengo que hacer esto— resopló sacando sus braguitas de corazones de la túnica disimuladamente.
— ¿Están limpias? — Cormac las cogió y las observó detenidamente.
El color del rostro de Lavender se volvió de un rojo intenso.
— ¿Pero qué demonios piensas que soy? ¡Claro que están limpias, idiota!— gritó — pero si no las quieres, dámelas — intentó arrebatárselas.
— No, no. De eso nada. Ahora son mías— Cormac soltó una risita al ver los corazones y se las guardó en su bolsillo.
— ¿No se las enseñarás a tus compañeros de cuarto, verdad Cormy?— preguntó apretando los puños fuertemente.
— Te he dicho que son mías. Sólo yo puedo ver estos corazoncitos— respondió con sorna.
— Eres un imbécil— masculló Lavender y se marchó a su dormitorio enfurruñada.
Por otra parte...
Ginny llevaba toda la tarde en la biblioteca, buscando e investigando y después de varias horas encontró un hechizo en uno de los libros que le llamó la atención. Sabía de la existencia de ese hechizo, pero solo pensaba que era para desintegrar objetos. Jamás se hubiera imaginado que le podría servir para lo que estaba planeando si hacía un movimiento de varita diferente.
Solamente debía encontrar a Zabini y lanzarle el hechizo sin que él se percatara.
Después de guardar el libro en uno de los estantes, salió de la biblioteca. ¿Dónde estaría el maldito degenerado? En la conversación que había presenciado en el espejo dijo que había quedado con Daphne a las ocho y eran más de las siete y media. Debía apresurarse si quería verlo.
Sin dudarlo, se dirigió a las mazmorras y se escondió en uno de los recovecos cercanos a la entrada de la Sala Común de Slytherin, esperando tener un poco de suerte y que el chico apareciese por allí.
Pasó largo rato y sólo faltaban cinco minutos para la hora en la que Zabini había quedado con Greengrass. De pronto, Blaise apareció por el pasillo con Crabbe y Goyle, que llevaban varios pastelitos, lo que indicaba que habían estado de festín en el Gran Comedor.
Ginny, con un leve temblor en las manos, sacó la varita del bolsillo y apuntó a Blaise, lanzándole el hechizo.
Sin embargo, no sucedió nada. ¿Habría funcionado? Ese hechizo normalmente hacía explotar objetos pero dependiendo de cómo se utilizase, servía para algo más. Si había funcionado, sólo tendría que esperar.
Ginny salió de su escondite y cuando Zabini, Crabbe y Goyle se aproximaron a donde estaba, pasó de largo intentando reprimir la risa.
— ¿Qué narices haces aquí pecosa?— masculló Blaise furioso.
— Ni se te ocurra acercarte a mí. Si lo haces…
— Estás de suerte. Tengo una cita con Daphne y no voy a entretenerme con alguien como tú— le espetó— pero la próxima vez que te vea, me encargaré de ti personalmente, pecosa.
Crabbe y Goyle comenzaron a reír al escuchar las amenazas de su amigo. Ginny frunció el ceño pero recordó el hechizo que le había lanzado y soltó una risita.
— ¿De qué mierda te ríes?— preguntó Blaise malhumorado.
— De nada degenerado — sonrió mientras se marchaba a toda prisa antes de que las serpientes cambiasen de opinión.
Goyle retuvo a Blaise al ver que miraba a la pelirroja como si estuviese a punto de salir corriendo tras ella.
— Olvídate de ella por el momento…Daphne te está esperando.
— Está bien — dijo apretando los dientes — Vamos, pero de la pecosa me encargo yo. No quiero que nadie la toque.
Cuando entraron en el dormitorio, Draco seguía allí, tumbado en su cama. No había salido de su habitación en todo el día.
— Toma — dijo Blaise arrancándole un pastelito a Crabbe de la mano y dándoselo — Cómetelo, no has comido nada en todo el día y ahora tienes que salir de la habitación. Os tenéis que largar todos.
— ¿Y qué pasa con Astoria o Pansy? Si lo ven lo matan — Theo se preocupó solo de pensarlo.
— No están en la Sala Común, así que iros ya. Son las ocho y Daphne va a venir.
— Joder, ya vamos — bufó Draco incorporándose y cogiendo a Crabbe y Goyle de la túnica para marcharse. Theo los siguió.
Blaise, al escuchar el portazo, suspiró y la euforia le embargó. Por fin… era el momento. Lo iba a conseguir. Su excitación aumentó al oír el sonido de alguien llamando a la puerta.
Era ella.
— Ginny, ¿Dónde te has metido?— preguntó Parvati al verla entrar en la habitación.
— He estado en la biblioteca. Tenía que mirar algo— explicó.
— Pues sí que has tardado— añadió Lavender.
— ¿Has encontrado lo que buscabas, Ginny? Si quieres puedo ayudarte— sugirió Hermione.
— No hace falta, ya lo he encontrado— sonrió de una forma inquietante.
Blaise comenzó a besar sin preámbulos a Daphne y le arrancó la camisa del uniforme, haciendo que todos y cada uno de los botones se rompiesen y cayeran al suelo.
Una vez la tuviera, podría pasar a otra de una maldita vez. La verdad era que con Daphne le había costado más de lo habitual, pero por fin la tenía entre sus brazos.
La tumbó en la cama y se recostó encima de ella.
Daphne estaba demasiado sonrojada. Los abdominales y brazos definidos de Blaise eran perfectos. Solamente tenía que deshacerse de su pantalón para ver qué era lo que escondía.
Mientras él se dedicaba a besarle y succionarle el cuello, Daphne se armó de valor y comenzó a desabrocharle el botón del pantalón impaciente. Blaise soltó una risita al notar las manos de Daphne toqueteando a esa zona y se incorporó.
— Yo me los quitaré— su voz era muy ronca.
Blaise se puso en pie y con un movimiento rápido, se quitó los zapatos, lanzándolos por los aires. Luego se bajó muy lentamente los pantalones y cuando se los quitó, los tiró sobre un baúl. No tuvo que quitarse los calzoncillos, porque... no se los había puesto.
Deseaba que Daphne la viera… que viera a su Blaisiconda. Quería ver su entusiasmo. Seguro que se ponía muy cachonda. Sin embargo, lo que presenció le dejó desconcertado.
— ¡PERO QUÉ NARICES! — gritó Daphne horrorizada levantándose de la cama a toda prisa.
— Ya sé que no esperabas que fuese tan grande pero…— la voz de Blaise sonó petulante.
— ¿GRANDE?— chilló Daphne vistiéndose lo más rápido que podía— ¡PERO SI NO SE VE!
''¿Qué coño? Pues sí que Daphne es jodidamente exigente. ¿Pero qué mierda se cree? ¡Cómo tiene la desfachatez de despreciar a mi Blaisiconda de esta forma!''
Blaise malhumorado intentó retenerla agarrándola por los brazos.
— ¡Pero cómo puedes decir una cosa así! ¿La has visto bien estúpida?— gritó mirándose a su parte más preciada pero lo que vio le paró el corazón — ¡POR SALAZAR SLYTHERIN! ¡QUÉ MIERDA ES ESTA COSA!
La Blaisiconda de Zabini se había transformado en una MiniBlaisi típica de un bebé recién nacido. Había vuelto a sus orígenes.
— ¡PERO QUÉ NARICES! — exclamó aterrorizado — ¡QUÉ LE HA PASADO A MI BLAISICONDA!
Daphne, completamente decepcionada y sintiéndose estafada, salió corriendo de la habitación sin mirar atrás y se encerró en su dormitorio dando un portazo.
Draco, Theo, Crabbe y Goyle que habían escuchado los gritos de Blaise desde la Sala Común entraron en la habitación preocupados y vieron que su amigo estaba soltando maldiciones, completamente desnudo, de espaldas a ellos.
— ¿Qué te pasa Blaise?— preguntó Theo preocupado.
— ¡NADA, NADA! — gritó Blaise subiéndose rápidamente los pantalones para que no viesen en lo que se había convertido su querida cosa.
— Vaya Blaise, así que al final no has sido capaz de satisfacer a Daphne — lo aguijoneó Draco tumbándose en su cama divertido— Creo que voy a llorar.
Sin duda había sido una mierda de día. Con todo lo sucedido con Granger no había tenido ocasión de ridiculizar o joder a alguien, pero la suerte le había sonreído, y estaba tan furioso que necesitaba desahogarse con cualquiera.
Si embargo, Blaise tenía otros asuntos en mente y no le siguió el juego. Se vistió y se apresuró a marcharse de la habitación, sin dar explicaciones y dejándolos solos.
Mientras tanto...
— ¡Por Merlín y por Circe! — gritó Daphne al entrar en la habitación.
— ¿Qué ha ocurrido?— Pansy se sobresaltó al verla tan alterada.
— Hermana, ¿estás bien?— Astoria comenzó a acariciarle el pelo para intentar tranquilizarla.
— ¡NO! ¡No sabéis lo que he visto!— exclamó asustada.
— ¿No estabas con Blaise? ¿Qué ha pasado?— Pansy estaba extrañada. Qué raro.
— Bueno…veréis…— explicó con voz temblorosa — Estábamos a punto de hacerlo… y él… se bajó los pantalones…y…
— ¿Sí?— Astoria y Pansy la miraban con los ojos muy abiertos, expectantes.
— ¡Yo me imaginaba que sería grande, pero era una miniatura! ¡ERA COMO LA DE UN QUERUBÍN! ¡DIOS MÍO!— chilló ruborizándose y llevándose las manos al rostro.
Pansy y Astoria se miraron y rompieron a reir incrédulas.
— ¿Cómo va a ser eso posible? — Pansy soltó una fuerte carcajada.
— Tiene que haber un error, precisamente Blaise tiene fama de…— intentó explicar Astoria.
— ¡OS DIGO QUE NO! ¡ERA IGUAL QUE LA DE UN BEBÉ!
— Tranquila, Daphne — Pansy intentó calmarla — No te preocupes. Nos tienes a nosotras.
— Cierto — añadió Astoria — pero, ahora tengo curiosidad…
— ¡Cállate!— chilló Daphne — ¡No quiero a volver a ver algo así en mi vida! ¡Me he sentido como una pederasta!
Pansy y Astoria no podían parar de reír al imaginársela.
¿Acaso era tan pequeña?
Por otro lado, Blaise salió de las mazmorras andando de una forma muy extraña. Desde que había visto el gran encogimiento que había sufrido su Blaisiconda, notaba que le faltaba algo, por lo que cuando caminaba, hacía unos movimientos muy peculiares.
¿Por qué demonios le había ocurrido eso? ¿Se trataba de una nueva enfermedad? ¿Su querida Blaisiconda iba a terminar desapareciendo por completo? ¿O quizás se trataba de una broma de mal gusto? ¿Pero quién había podido hacer algo así? Media hora antes de su encuentro con Daphne había ido al cuarto de baño a echar una meada y la tenía normal.
Sus ojos se entornaron. Lo sabía... La pecosa.
Ese era el motivo por el que salió de pronto de uno de los recovecos cercanos a la Sala Común de Slytherin y por lo que se reía sin ton ni son. Había sido ella.
Blaise se encolerizó hasta tal punto que dio un puñetazo a la pared. Lo hizo tan fuerte que le sangraron los nudillos y sin importarle lo más mínimo, se dirigió a la torre de Gryffindor.
'' Weasley…no sabes en el terreno que te acabas de meter''
Bueno, bueno! ¿qué tal? Como veis, Blaise tiene un gran problema, o pequeño... depende de como se mire XDDDD va a ir a por la pelirroja a muerte. ¿Qué os ha parecido la escena de Draco? Herms lo ha pillado infraganti jijijiji por otra parte, Theo... pasa de los asuntos de las serpientes y ha sido un poco cobardica con respecto a Luna, tenía que haberla despertado... en fin... todo llegará en su momento :P
Espero que os haya gustado! Sobretodo a Luladark y a alissa-2012 que este va por vosotras! :D
y por último... REVIEWS si no quereis que la BLAISICONDA se quede en ese estado miniatúrico para siempre! jajajajaja Un beso a todos/as! :D
