7
Una espina

Bella Swan

Camine lejos de ellos, de todo lo que guardaba en el ambiente, y mas haya de todas las expectativas juntas que me tenían demasiado enojada.

Las palabras de la esposa de Edward, surgieron efecto en mí rápidamente. Era como un débil recuerdo debido al odio que se acumulo. Por supuesto, sabía como era Edward. El caballero que siempre velo por mi pero… ¿Olvidar todo el daño? No creo que ni ella lo haría.

Con cada paso que daba mi temperamento aumentaba más. Me tenía totalmente exasperada toda esta situación. Pensé que sabría como manejar esto, pero ciertamente, a la última hora, cambie de opinión. El miedo se apodero de mí y me hizo analizar mejor las cosas. Además de que un dolor me hizo recapacitar aun más.

Como una espina quizás…

Solamente la venganza surte efecto si él se interesa… En mí o en mi hija.

Pero en esos momentos, me llegaron sus palabras. Claramente él, se esta distrayendo y muy bien. Yo lo único que tenia para torturarlo era a mi preciosa Reneesme pero… ¿Y si el la ignoraba? Aunque esto quizás me hubiera facilitado las cosas en un modo de ver diferente, me dolía en el alma que él, ignorara a Reneesme. Era su hija y francamente nadie puede ignorar a un ser tan hermoso y perfecto como ella.

Se me escapo un chillido de mi boca. No pude evitar lo fuerte que me dio la impresión de que todo eso fuese así. De un momento a otro, me sentía completamente mal y quise desaparecer para no ser vista por él.

Pero él, no se mostró indiferente.

Al contrario, pude ver su mirada ahora con más comprensión. Mis sentidos estaban mas agudos y todos funcionaban aun mejor. Su expresión era de sorpresa pero era como una extraña paz en su cara, como cuando me miraba. Algo que le hacia ver una ilusión quizás.

Edward ha sufrido también.

Su propia esposa había dicho aquello. Ella dijo que Edward sufría pero, ¿Cuál es la verdad exacta? Con una traición de esa magnitud y un daño mas que estoy segura no poder superar… ¿Esperen que lo perdone?

-¡MAMI!—la voz de Reneesme me saco de mis calivaciones.

Vi a mi pequeña correr hacia mí. Le tendí los brazos para tenerla conmigo todo el tiempo. Enterré mi cara en sus suaves rizos y aspire su dulce aroma. Mi pequeño ángel…

-¿Quiénes eran?—pregunto una vez mas.

Mire a mi hija durante unos segundos.

-Es un clan vampírico que conocí hace un tiempo.

Sus enormes y brillosos ojos me miraban con atención .

-¿Son malos?—pregunto mi nena.

Aquella pregunta me tomo desprevenida y me quede en silencio. En sus pequeñas manos, me transmitían la escena de lo que había visto y alcanzaba analizar.

-Le querías pegar mami—afirmo la niña pasando una imagen de viéndome a mi agazapándome.

Agarre a mi hija de los brazos y la mire fijamente. Aquellos ojos que me recordaban tanto mi antigua humanidad, me dolían tanto. Es ahí mi pasado descrito en su color de piel, en su cabello broncíneo y su sonrisa torcida.

-Yo te defendería de cualquiera que quisiera hacerte daño—le explique.

Escuchamos como se acercaba corriendo alguien. Sulpicia me miro a la niña y a mí con ansiedad y de pronto estábamos en sus brazos.

-¡Lo siento tanto!—empezó a acariciar mi pelo—Se lo difícil que debió de haber sido para ti… Lo más horrible, yo me imagino. Si quieres podemos suspender esto.

-No quiero que por mi culpa, suceda todo esto. Deben tener su reunión aunque yo no este aquí.

-¿Te iras?—pregunto Sulpicia tomándome mas fuerte de los brazos. Reneesme estaba acurrucada en sus rodillas mirándonos fijamente.

-No puedo estar mirándolo. Sabes que fue muy difícil saber que se caso—sabia que no podía hablar mucho—No puedo Sulpicia. Es como si me sintiera perdida en un lugar sin salida… No puedo estar aquí.

-No tienes que irte—me sugirió tocando mis brazos en forma de suplica—Si crees que es demasiado incomodo, pediremos que se vayan ellos; y al hacer esto, él no tendrá ningún derecho de aproximarse… Al contrario, haremos lo posible.

-No quiero eso Sulpicia—negué ahora yo suplicando—Me siento derrotada y esto me tiene demasiado impactada. Por el momento, quiero que la niña este bien…

-¡BELLA!—esa voz era demasiado conocida para mi misma. Me gire lentamente para ver a Alice fulminándome con los ojos.

-Alice…-susurre aun impactada. Sentí los brazos de Sulpicia tensarse aun mas

-No crees que esto se esta saliendo demasiado de tus manos—me pregunto con enfado en sus ojos—Tal vez tengas un odio impotente… Pero esa no es justificación. Edward no quería hacerte daño…

-No quiero saber que es lo que quería hacer Edward—la interrumpí groseramente. Sulpicia intento detenerme, pero yo le hice señas para que se llevara a la niña—No me importa que es lo que en estos momentos, él, llegue a pensar. Jamás le perdonare esto.

-Ya te lo explico Annabelle, Bella no puedes ser tan insensible.

-¡¿Y COMO FUE ÉL? ¡SUPONGO QUE ÉL FUE UN GRAN HOMBRE!—dije irónicamente-¡UNA NOCHE CONSIGUIO Y LO DEMAS YA NO IMPORTO! ¡¿CIERTO?

-Él…—intento Alice decir—Él te amaba mucho…

-Si, lo confirmo Alice—reí irónicamente—Había dicho que estaba cansado de fingir lo que no era… ¿Y adivina que? Hizo y deshizo lo que más le gusto.

-No quería alejarse de ti.

-Ni yo—dije amargadamente—pero tuve que decirme muchas veces que él, ya no estaba, que nunca volvería y que nunca me quiso. Que estoy sola y que tengo que ser fuerte por mi hija—suspire para tranquilizarme—¿Crees que dejaría como un monstruo como él se acerque a mi hija?

-¡Guardias!—llamo Heidi a todos los vampiros del castillo. Alice y yo nos volvimos hacia la escena con algo de escepticismo—Se ha ordenado que todos nos enfilemos para recibir a mas vampiros—rápidamente la guardia obedeció y Heidi se dirigió a mi-¿Necesitas ayuda Bella?

-Puedo sola, gracias—dije sonriéndole. Después me volví a Alice.

-Yo las vi Bella—dijo más para si. Me quede boquiabierta—Fue una visión hace unos días…

-¿Como?—pregunte sin poder comprenderlo aun. Alice tenía la mirada perdida en sus pensamientos

-Fue una visión borrosa por lo tanto no sabia quien era. Pero era cierto que esa niña fue lo que mas llamo la atención… Fue raro también, porque vislumbre tu figura y no te reconocía—y por fin me miro—sin embargo es como una de esas visiones que cambian completamente la vida de alguien.

Nos quedamos mirándonos un rato. Yo en especial sabia que Alice Cullen no tenia la culpa pero… Me invadió de nuevo el odio y supe que Alice también me abandono sin despedirse. Fue cuando me gire y ella me tomo del brazo.

-Espera Bella—me detuvo sorprendida—No he terminado.

-Pero yo si—dije de una manera bastante grosera—Ustedes me traen recuerdos realmente amargos, lo cierto es que hay culpa por parte de ustedes…

-Pero Bella…

-Basta Alice—me solté de ella de un manotazo—Esa Bella ingenua que viste hace algún tiempo dejo de existir… Ahora soy como ustedes; un monstruo. Y he aprendido muy bien de mis errores para volver a cometerlos.

-¿De que estas hablando?—pregunto horrorizada.

-Son desconocidos para mí… Nunca olvidare lo que paso ¿Quedo claro?

Camine despacio sabiendo que no intentaría hablar conmigo. Mi última frase iba destinada a toda la familia. No me importaba si me había vuelto cruel, o que había sido demasiado para ellos. No les importo mi dolor. Nunca se aseguraron si estaba bien. Lo único que posiblemente les llegue interesar seria…

Mire por detrás, ya no estaba Alice. Sulpicia tampoco.

Me aterre en cuestión de segundos.

-¿Reneesme?—pregunte con voz alta. No respondía o aparecía.

Corrí a mi cuarto y tampoco estaba. Me dirigí a las habitaciones del pasillo y tampoco estaba.

Llegue al estudio de Aro e intente preguntarle donde estaba. Él tampoco sabía

-¡Carlie!—grite asustada—¡CARLIE!.

Empecé a correr asustada mirando por todos lados. Intente relajarme un poco pero después de buscar por todo el castillo y no hallar nada de ella, me frustre pensando lo peor o incluso llegando a creer que ella estaba con él.
-Cálmate Bella la encontraremos—empezó a frotarme los brazos Demetri. Todos estábamos en el salón donde pedí que nos reuniéramos para buscar a Reneesme.

-Búsquenla—ordene mirándolos a todos—Y si la encuentran con él… Quítensela ¡AHORA!

-¿Mami?—pregunto mi hija asomándose por la puerta. Me gire completamente hacia ella y la abrase.

-¡Por dios Reneesme!—la abrase con fuerza aspirando su dulce perfume—Me tenías con un susto horrible… Nunca vuelvas a hacer eso.

-Estaba con Sulpicia, me dio un libro para que leyera pero me corte—temblé de un momento. Sulpicia aun era un vampiro tradicional—Pero un vampiro rubio la tiro.

Me alegre un momento cerrando los ojos por la tensión. Después abrí los ojos y vi su pequeño dedo malherido .

-¿Quién te curo?—pregunte observando el curita que rodeaba su dedo. Ella sonrió feliz.

-Carlisle Cullen…

-¡¿QUE?—grite espantando a mi hija. Todos también se tensaron.

-Bella cálmate…—me froto la espalda suavemente Heidi—Asustaras a la niña.

-¿Que te dijo?—exigí demandante. Carlie me miro asustada.

-¿Mama?...

-Reneesme es importante—le pedí desesperada.

-Solamente me sonreía y me curaba—aseguro la niña con miedo en la voz—Dijo que yo era una niña muy especial.

Me levante de un salto y empecé a caminar a los pasillos del castillo. Algunos clanes ya estaban reunidos entre todos y Los Vulturi estaban sentados en sus respectivas sillas.

Vi a Carlisle como a toda su familia. No estaba él, por lo cual, aproveche.
Jaydeen me observo y se dirigió a mí. Me tomo del brazo y me atrajo a él.

-Espera un minuto Bella

-¿Que crees que haces?—le grite a Carlisle lo más fuerte que pude. Este estaba de espaldas y se giro para verme algo sorprendido como toda la familia.

-¿Perdón?—pregunto sorprendido.

-¿Quién te crees que eres para acercarte a mi hija?—pregunte enojada. Esta vez, todos nos miraban.

-Bella, tu hija estuvo a punto de ser atacada—me explico Carlisle con paciencia—De no haber estado ahí, hubiera pasado algo grave.

-Ella nunca estaría en riesgo en este lugar—le dije fríamente—El único lugar en donde puede estar lastimada es cerca de ustedes.

Todos se quedaron callados Esme tenia una dura expresión de tristeza como la de Alice y Emmett. Carlisle también le afecto mi comentario pero no me importo. Tenia que aclarar como eramos a partir de ahora, y eso significaba lejos de ellos.

Y por la puerta de atras de la Familia Cullen, salieron Edward y Annabelle tomados de la mano y sonriéndose mutuamente. Parecían la pareja más feliz de la existencia, un lindo retrato matrimonial.

Lo último que vi fue que sus cabezas se acercaron tiernamente. Un dulce beso para una vida feliz.

Sin nada que los ate a ambos.

-Vamonos—dijo Jaydeen.

Pero no podía moverme. Un triste sentimiento de soledad, me invadió por unos instantes sintiendo su poder contra mí y un dolor más grande de lo que yo misma me imagine; como una espina clavada en mi corazón. Ese beso era un símbolo de un amor muy grande por parte de los dos.

La espina era esa unión de Belle y Edward.

Y era algo que nadie podía destruir.

Edward se topo contra mi imagen helada y me vio asustado. Sus ojos advertían un dolor pero… No estaba segura y de hecho no importaba demasiado. No podía moverme por el dolor que me tenía ahí, observándolos a ambos.

Jaydeen me tomo en sus brazos y me acaricio la cara. Lo demás no supe que paso. Solamente mi mente se cerró por un minuto hasta ver un sueño.

Solamente entre mi hija y yo olvidándonos de todo.

Y Jaydeen conmigo abrazándome sintiendo su afecto.

No había respuesta pero… Jaydeen es mi mejor amigo. Con el aquella espina quizás podría salirse de un duro corazón muerto


El siguiente cap de Eternel y con ello, apresurandome

No se si mañana pueda publicar, me es dificil ahora pues ya saben tener que preparar la cena navideña y esas cosas ¬¬ (de hecho se supone que estoy poniendo el arbol pero bah!)

Si no es asi chicas les deso una feliz navidad en compañia de sus familiares...

Elle